Danza: Un posible Camino de Inculturación Litúrgica. Alaben al Señor con Danzas (Salmo 150,...

La danza ha sido uno de los engranes de mi vocación, la considero como un medio de expresión de fe, adoración, alabanza, junto con el cuerpo que es expresión del alma. En estos 6 años de vida religiosa he percibido la inquietud de algunos religiosos, religiosas, laicos y sacerdotes por introducir la danza en las acciones litúrgicas, principalmente en los momentos de mayor festividad tales como; la fiesta del Santo titular de las Congregaciones o Parroquias. Es muy poco lo que conocemos sobre esta nueva “piedad popular” por tal motivo, deseo adentrarme en los misterios de la danza, en especial, la danza como un posible camino de inculturación en la liturgia, respetando la cultura de cada comunidad, pueblo o nación, para así facilitar a las (os) interesadas (os) un punto de referencia al momento de introducir la danza en una acción litúrgica, considerando las normas que rigen a la misma, ya que mi intención es armonizarlas con el verdadero y autentico espíritu litúrgico. No pretendo que la danza sea considerada como un rito dentro de la liturgia, sino que ésta pueda incluirse como un elemento en algunas solemnidades y fiestas dándole ese sentido de alegría y gozo. En América Latina no está aprobada la danza dentro de una Acción litúrgica, pero ha estado presente a lo largo de la Historia de la Salvación, en especial cuando al pueblo que era oprimido por sus enemigos y la justicia de Dios llegaba a los justos, la danza era reflejo de alegría, agradecimiento y adoración. En algunos países tales como México, Venezuela, la danza fue expresión de suplica, agradecimiento y ofrenda para con el Creador.

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