Enrique Alí González Ordosgoitti.-Diálogo entre un ateo y un creyente, en ambiente de postmodernidad. Ejercicios de Teogonía.

Enrique Alí González Ordosgoitti.-Diálogo entre un ateo y un creyente, en ambiente de postmodernidad. Ejercicios de Teogonía.

 

Enrique Alí González Ordosgoitti

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook, @enagor)

 

(Publicado en: 1.-Nuevo Mundo, Revista cuatrimestral de orientación pastoral latinoamericana de los Hermanos Menores Capuchinos, (Venezuela): 123-131, septiembre-diciembre 2004;

2.-Revista Familia Cristiana Digital, Año 30, Nro. 42, Septiembre 2012,   www.familiacristiana.org.ve)

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033-RFCD-Dialogo-entre-un-Ateo-y-un-Creyente-Gonzalez-Ordosgoitti-Enrique-Ali

Resumen.

        El presente trabajo pretende ser un ejercicio que, utilizando una de las principales formas como se articuló la filosofía clásica; el diálogo, pueda intentar presentar -muy deficientemente por supuesto- cuales pudieran ser hoy, en un ambiente intelectual postmoderno o de modernidad tardía, los principales argumentos para desarrollar una teogonía o teología natural. La relación dialogal se realiza entre un Ateo y un Creyente, quienes disputan -a la luz de la filosofía, de la lógica y de la física actual- la pertinencia o no, de la idea de Dios en el mundo globalizado del siglo XXI.

Palabras Clave: Teología Natural. Teogonía. Diálogo. Ateo. Creyente. Dios. Física. Filosofía. Lógica. Postmodernidad. Modernidad Tardía. Sobremodernidad.

 

Dialogue between an atheist and a believer in postmodernism environment. Theogony exercises.

Summary.

This paper is intended as an exercise, using one of the main ways in which classical philosophy articulated, dialogue, to try to present very poorly-which of course could be today, in a postmodern intellectual or late modernity, the main arguments for developing a natural theology or theogony. The dialogical relationship is between an Atheist and a Believer, who compete-in the light of philosophy, logic and physics today-the relevance or otherwise of the idea of God in the globalized world of the twenty-first century.

Keywords: Natural Theology. Theogony. Dialogue. Atheist. Believer. God. Physics. Philosophy. Logic. Postmodernism. Late modernity. Overmodernity.

 

Dialogue entre un athée et un croyant dans un environnement post-modernisme. Exercices Théogonie.

Résumé.

Ce document est conçu comme un exercice, en utilisant l’un des principaux moyens par lesquels la philosophie classique articulé, de dialogue, d’essayer de présenter très mal ce qui bien sûr pourrait être aujourd’hui, dans une modernité post-moderne intellectuelle ou tardive, la principaux arguments pour développer une théologie naturelle ou théogonie. La relation dialogique entre un athée et un croyant, qui se font concurrence dans la lumière de la philosophie, la logique et la physique d’aujourd’hui, la pertinence ou non de l’idée de Dieu dans le monde globalisé du XXIe siècle.

Mots-clés: la théologie naturelle. Théogonie. Dialogue. Athée. Croyant. Dieu. Physique. La philosophie. Logique. Le postmodernisme. La modernité tardive. Surmodernité.

 

 

        El presente trabajo pretende ser un ejercicio que, utilizando una de las principales formas como se articuló la filosofía clásica, el diálogo, pueda intentar presentar, muy deficientemente por supuesto, cuales pudieran ser hoy, en un ambiente intelectual posmoderno, los principales argumentos para desarrollar una teogonía o teología natural.

 

Ateo: Es realmente prueba del ambiente de mezcla y convivencia de distintos estratos históricos simultáneamente en nuestros días, el que haya quienes aún crean que Dios existe.

 

Creyente: Lo mismo digo yo, pero referido a quienes aún no creen que Dios existe. Si utilizamos un argumento estadístico, en el Censo Mundial de Religiones, publicado en 1998, se nos afirma que sólo el 2% y el 13% de la población son respectivamente ateos y agnósticos. Por eso es que algunos han estado tentados a plantear ante la UNESCO que se decrete el Año de Protección al Ateo, pues es una especie en extinción.

 

Ateo: Pero eso no es prueba de la logicidad del 85% que sigue creyendo en Dios, pues a mi modo de ver siguen apoyando una creencia que no tiene sustentación.

 

Creyente: Si bien es cierto que no prueba la logicidad de la opinión del 85%, pero si demuestra la insostenibilidad de tu pregunta inicial de ¿cómo es que hoy siguen existiendo creyentes?. Pues la base en la que intentaste sostener tu pregunta, es una base social e intelectual hoy inexistente, pues está hecha como si estuviésemos en los años 50 del siglo XX, cuando la ciencia y el cientificismo presentaban una cara más saludable y a su vez la existencia del llamado mundo del socialismo real, más la impronta de la III Internacional Comunista en el mundo, le daban un sostén numérico y político a toda la franja del ateísmo. Pero todas esas cosas ya han desaparecido sepultadas por el desarrollo histórico posterior. Así que la forma correcta de preguntarnos es ¿por qué sólo 15% de la población mundial aún no cree en Dios?

 

Ateo: Pero el que la mayoría de la población crea en Dios, no quiere decir que tengan la razón, pues está demostrado de sobra que la verdad científica no depende de la relación de adhesión de las mayorías, sino de la propia coherencia interna de la proposición.

 

Creyente: Es cierto, pero debe dar que pensar que el 85% de la humanidad, luego de por lo menos haber recibido la implacable influencia durante dos siglos, de la imposición de un modelo secular de la vida, haya pasado por la misma y retomado gran parte de sus creencias tradicionales, más un buen número de sincretismos religiosos surgidos en los siglos XIX y XX. Reflexionar sobre esta realidad nos arroja a dos reflexiones, una de ellas más inmediatamente consensual que la otra. La primera, es la importancia para el hombre y la sociedad en su conjunto del hecho religioso, algo incontestable. La segunda, es que la posible persistencia de lo religioso se deba no sólo a una necesidad social, sino también a un imperativo de la naturaleza de la realidad, incluyendo en primer lugar, la inevitabilidad de la existencia de Dios.

 

Ateo: Esa segunda conclusión es apresurada, pues yo la sustituiría por esta otra: no ha sido suficientemente creada y luego difundida, una teoría que partiendo de las ciencias pueda demostrar que sólo hay naturaleza en la realidad y que esta naturaleza no necesita para explicarse a sí misma la suposición de la existencia de Dios.

 

Creyente: Hay algo interesante en lo que planteas y es la existencia de una naturaleza, que tiene capacidad para explicarse a sí misma sin la hipótesis de la existencia de Dios. Es decir una naturaleza que funciona de acuerdo con las leyes naturales, es decir una naturaleza que se crea a sí misma, lo cual conduce a una tautología. Que incluso nos puede llevar a la pregunta de ¿cómo hizo la naturaleza para crearse a sí misma, o es que ha existido desde siempre?

 

Ateo: Veo que ahora me devuelves la pregunta de manera que sea yo quien deba descargar las pruebas. Si la naturaleza se crea a sí misma ¿de qué estaríamos hablando? Y si no fue creada pues existe desde siempre ¿de que estaríamos hablando?

 

Creyente: Exactamente, pues si se autocreó o ha existido desde siempre, son dos hipótesis sobre las cuales deberías argumentar para ver sobre cuales argumentos las sostienes. Veamos el primero, si la naturaleza es auto creada ¿cómo pudo hacerlo?

 

Ateo: Podríamos traer a mano la teoría del big-bang.

 

Creyente: La del sonido primordial.

 

Ateo: La explosión primordial.

 

Creyente: Pero toda explosión va acompañada inevitablemente con un sonido, pues “al principio era el verbo y el verbo era Dios”.

 

Ateo: No tan rápido y no exageres coincidencias absolutamente casuales.

 

Creyente: Pero si todo comenzó con una explosión, esa explosión se efectúa en un espacio y un tiempo que contiene en sí mismo un conjunto de elementos que al colidir generará dicha explosión, por lo tanto antes del big bang ya existía algo, por lo que no había vacío, ni la nada, estrictamente hablando, entonces ¿a que llamas lo que comienza a existir luego del big bang?

 

Ateo: A la naturaleza tal como hoy la conocemos.

 

Creyente: Pero entonces lo que existía antes del big bang y que lo hizo posible, tal como el espacio, el tiempo y los elementos que condujeron a la colisión ¿no son naturaleza?, ¿entonces qué son?

 

Ateo: Pre naturaleza.

 

Creyente: Pero entonces la naturaleza ni es todo lo que existe, ni ha existido desde siempre. Con la primera afirmación refuto tu idea de que todo lo que existe es lo que llamas naturaleza, pues existen otras cosas que no estarían en la naturaleza, tal como tu la defines vinculada al big bang y con la segunda refuto la idea de que la naturaleza se haya auto creado, pues para hacerlo debería no existir nada previo a ella, pues todo lo previo se convierte en cualidades condicionales para la aparición de la misma, partiendo de la afirmación lógica que cualquier cosa que quiera surgir modifica lo que previamente haya surgido, por la inevitabilidad de los límites, la continuidad y la contigüidad de los espacios. Pero a los problemas de la imposibilidad de los dos orígenes que sugerías para la naturaleza, se les une el de la propia consistencia que pretendes darle al término naturaleza.

 

Ateo: A qué te refieres.

 

Creyente: A que cuando hablas de Naturaleza, la presentas como una unidad, casi podríamos decir como un ente. Ahora bien, uno lo que observa en la experiencia es que los minerales, los vegetales, los animales se comportan según maneras particulares, al igual que los fenómenos atmosféricos, climáticos, gravitacionales, etc., ¿Por qué unificar a todas esas diversas maneras de comportarse y llamarlas naturales y por lo tanto ser parte de la Naturaleza?

 

Ateo: Por que la lógica te indica que esas maneras de comportarse tienden a ser regulares en las diversas escalas de abstracción que utilicemos y a esas regularidades llamamos leyes y como no han sido impuestas por el hombre, sino que son externas a su voluntad, las llamamos Naturaleza.

 

Creyente: Pero por qué no hablar de diversas naturalezas y no de las leyes de la Naturaleza.

 

Ateo: Por que todas esas leyes son tales por obedecer a regularidades y como dichas regularidades se comportan según sus propias lógicas internas, las cuales no son lógicas humanas-sociales, es más, el propio hombre debe obedecer a esas leyes, es lógico concluir que tales leyes están por encima de la voluntad humana, por lo que estaríamos en la presencia de dos tipos de voluntades: la humana y la no humana, que hemos llamado naturaleza, pues sino usamos el singular tendríamos que concluir en la existencia de múltiples voluntades que se expresan en regularidades que llamamos leyes. Hablaríamos así de las leyes de los minerales, las leyes de los vegetales, etc., lo cual luciría absurdo para el desarrollo científico pues no podríamos pasar de lo particular para acceder a lo universal.

 

Creyente: Reconoces entonces la necesidad de unificar en el nombre de Naturaleza, las múltiples regularidades que existen en la realidad. Eso quiere decir que le reconoces una misma constitución a dichas regularidades.

 

Ateo: Por supuesto y esa constitución es la lógica interna presente en dichas regularidades.

 

Creyente: Pero toda lógica es producida por una mente que la organiza y custodia para que se cumpla ¿o no?

 

Ateo:¿ A dónde quieres llegar, a plantear la vieja visión presente en muchas religiones que ven a los dioses como los creadores de las lógicas de repitencia de los fenómenos naturales?

 

Creyente: Si tanto te espanta esa posibilidad de coincidencia, explícame ¿cómo puede funcionar una lógica sin una mente que la piense?

 

Ateo: No creo que sea pertinente esa pregunta además, nos estamos refiriendo a la lógica expresada en la regularidad con que ocurren los fenómenos naturales, pero es que hoy se ha comprobado que la Naturaleza funciona más por azar que por un orden de necesidad, de ahí la importancia de la teoría del caos.

 

Creyente: Veamos con cuidado dicha teoría a ver cuales son las legítimas conclusiones que son posible deducir. ¿La teoría del caos llega a la conclusión de que no existe ninguna regularidad en el comportamiento de la realidad? ¿o más bien arriba a la conclusión de que no todo el comportamiento de la realidad obedece a regularidades y que expresamente existen algunos compartimientos que no son regulares en nada?

 

Ateo: Lo segundo parece ser lo acertado. Es decir, que en la realidad coexisten regularidades, con azar y caos. Lo cual entonces pudiera estar indicando que ninguno de los dos términos sirve en conjunto para definir la Naturaleza. A menos que los coloquemos en orden sucesorial, uno primero que el otro. Por ejemplo al principio es el caos hasta que surge el orden, o por el contrario, al principio es el orden, hasta que el caos surge para producir cambios de estado cualitativo de lo real.

 

Creyente: En tu respuesta creo ver dos órdenes de ideas que pienso es mejor analizar por separado. La primera es la coexistencia del orden y el caos, y la conclusión que supuestamente se desprende de esta situación, cual sería el que ninguna de las dos puede erigirse en la cualidad definidora de la realidad. En esa forma sería una especie de aplicación de la la teoría de la falsación de Popper, pero creo que presenta algunos inconvenientes. El que todo pueda ser conducido al caos, no niega la existencia de la tendencia a existir ordenadamente, pues mientras en el primer caso observamos que todo caos tiende a organizarse para darle plenitud a la existencia, pues no se percibe una existencia plena en estado de caos, salvo que sea provisionalmente. En el segundo caso no percibimos la misma tendencia del orden a convertirse en caos, salvo que sea por tener una existencia incompleta, carencial, disminuida de calidad por lo que tiende a ser envuelta en el caos, o para desaparecer íntegramente o para ser fusionada con otros elementos que le puedan asegurar complitud a su entidad. Viéndolo así podríamos quizás asegurar que el orden es la tendencia de las cosas reales, mientras el azar y el caos apuntan a cambiar lo incompleto de lo real. Pero aun existiendo está relación, no me atrevo a afirmar que ambas se producen en algún orden de sucesión, pues podríamos caer en tentaciones teleológicas que considero prudente evitar, al menos por este momento.

 

Ateo: Pero estás afirmando regularidades en los comportamientos entre orden y caos, asunto que pareciera estar negada por la teoría de la falsación.

 

Creyente: Pienso que el alcance de la teoría de la falsación llega hasta demostrar la existencia tanto de algo como de su contrario, pero en ningún momento la existencia de lo contrario niega la existencia de aquello de lo cual es contrario, a la inversa lo justifica, pues no puede existir lo contrario sin a su vez existir aquello de lo cual este se presenta como su contrario. Es decir, la existencia de una ley sostenida en una determinada regularidad de casos, no es negada por la existencia de un caso en contrario, lo que este caso demuestra es el carácter no absoluto de dicha ley y que la misma debe ser entendida desde el punto de vista de la estadística y las leyes de los grandes números, asunto que hace que las leyes sigan siendo útiles como herramientas para el pensamiento humano, pero hoy en día sabemos que su real alcance es relativo.

 

Ateo: Pero esta conclusión cancela una de las pruebas sostenidas por los antiguos acerca de que el orden en la creación, expresaba la existencia de Dios.

 

Creyente: Si bien es cierto que coexisten el orden y el caos en la realidad, no menos cierto es que ambos tienden a comportarse según una lógica: la del orden de tratar de reproducirse según su naturaleza y cuando no puede hacerlo inevitablemente va al caos y la lógica del caos es que tiende a ordenarse para poder existir en plenitud. Lo que se destaca entonces es la existencia de lógicas, que vuelven a llevarnos a la pregunta anterior ¿puede existir una lógica sin mente que la piense?

 

Ateo: Entiendo que no puedo responder negativamente, pues hasta por la misma fuerza de la analogía, me es imposible pensar en una lógica que no sea pensada por la mente. Pero si respondo afirmativamente ¿quiere decir eso que acepto de inmediato la existencia de seres que piensan y producen las lógicas presentes en la naturaleza? ¿eso no sería panteísmo?

 

Creyente: No necesariamente, si aceptas de que tras toda lógica existe una mente que la piensa, detrás de la lógica humana está el hombre y detrás de la lógica de la naturaleza, o está una sola mente o están muchas mentes, es decir o prueba la existencia de Dios o de los dioses. Esta última proposición no puede ser aceptada por una mentalidad científica que se ha encargado de demostrar la comunidad que forman los casos particulares para generar lo universal, lo cual se expresa en una sola lógica, que estaría a cargo de una sola mente, a la cual llamamos Dios.

 

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