071-RFCD-1-2015-Nov-Agresion-Existencial-Venezuela

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Enrique Alí González Ordosgoitti[i]

 

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Resumen

América Latina es una región agredida, lo fue en el pasado y lo es hoy. Su origen se cimentó en la violencia extranjera, en la agresión de seres armados de otras latitudes que inventaron que estas tierras eran suyas. En el siglo XX muy pocas cosas han cambiado. Quizás el que la violencia la ejercen las minorías de afuera y de adentro contra las mayorías de adentro. Violencia exógena y endógena, que se manifiesta no sólo brutal y sanguinariamente en la represión directa (pensamos en Pinochet, Daubisson, Stroessner, Castro) sino también en represiones y agresiones más sutiles, permanentes y cotidianas que hacen de la infelicidad de los latinoamericanos un extraño mal congénito, como si se poseyera la sangre envenenada. Agresiones que se suman y multiplican cotidianamente en decisiones sin titulares de prensa, grises, burocráticas, calmadas como breves lluvias de chicle. Agresiones dirigidas directamente al SER de la nación, caso Venezuela, cercada en su geografía, cultura, comunicación, economía, política, repintando su personalidad étnica, enajenando su energía vital. Agresión existencial. Agresión a todo lo que signifique vida propia. Violencia al derecho de SER, que han convertido a Venezuela en una nación que no ES.

Palabras Clave: Venezuela, Nación, Etnia, Campo Cultural Residencial, Campo Cultural Académico, Educación Básica, Campo Cultural Industrial-Masivo, Lucha Cultural, Dinámica Cultural, Transculturación, Aculturación Industrial Planificada, Conculturación, Intelectuales Murciélagos, Migraciones, Turismo

 

Índice

De esto se trata

1.-Venezuela hacia el Mundo

1.1.-La Agresión Geográfica

1.2.-Nuestro alejamiento étnico, cultural y comunicacional

Cuadro nº 1.-Objetivos Específicos vinculados con las Culturas Populares Tradicionales de Venezuela en los Programas de Educación Primaria y Educación Básica, Grados 1, 2 y 3 (años 1963-1986)

1.3.-La Agresión Económica continúa

1.4.-Nuestro encuentro político

2.-El Mundo hacia Venezuela

2.1.-Sociedades en Contacto: la Transculturación

2.2.-La Aculturación Industrial Planificada: la agresión simbólica transnacional

2.3.-La Transculturación Académica: ¿Aculturación o Conculturación?: los intelectuales murciélagos

2.3.1.-El No-Protagonismo Histórico

2.3.2.-El pueblo como tonto y torpe

2.3.3.-16 millones de seres invisibles

2.4.-La Conculturación en las Comunidades Residenciales

2.4.1.-Las Migraciones

2.4.2.-El Turismo

A manera de Epílogo

Bibliografía

 

 

De esto se trata

América Latina es una región agredida, lo fue en el pasado y lo es hoy. Su origen se cimentó en la violencia extranjera, en la agresión de seres armados de otras latitudes que inventaron que estas tierras eran suyas. En el siglo XX muy pocas cosas han cambiado. Quizás el que la violencia la ejercen las minorías de afuera y de adentro contra las mayorías de adentro. Violencia exógena y endógena, que se manifiesta no sólo brutal y sanguinariamente en la represión directa (pensamos en Pinochet, Daubisson, Stroessner, Castro) sino también en represiones y agresiones más sutiles, permanentes y cotidianas que hacen de la infelicidad de los latinoamericanos un extraño mal congénito, como si se poseyera la sangre envenenada.

 

Agresiones que se suman y multiplican cotidianamente en decisiones sin titulares de prensa, grises, burocráticas, calmadas como breves lluvias de chicle.

 

Agresiones dirigidas directamente al SER de la nación, caso Venezuela, cercada en su geografía, cultura, comunicación, economía, política, repintando su personalidad étnica, enajenando su energía vital.

 

Agresión existencial. Agresión a todo lo que signifique vida propia. Violencia al derecho de SER, que han convertido a Venezuela en una nación que aún no ES.

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1.-Venezuela hacia el Mundo

Al plantearse hablar de la relación existente entre Venezuela y el mundo podría parecer insensatez preguntarnos ¿cuál Mundo?, pues la respuesta parece obvia; este en el que vivimos. Pero la realidad no es tan simple como la percibimos en un primer contacto. La noción de mundo está siempre circunscrita a lo que en Europa hace siglos llamaban, “el mundo conocido”, lo que hoy podríamos traducir como, “el mundo al que realmente pertenecemos”, con el que se relacionan nuestras acciones, sensaciones y aspiraciones existenciales como nación, de lo que se desprende que la respuesta a la interrogante, ¿cuál Mundo?, mostrará particularidades según el país a que nos refiramos, por lo que su contenido tiene perfecta pertinencia con el trabajo que pensamos realizar.

 

El mundo al que realmente pertenecemos está configurado por aspectos geográficos, históricos, étnicos, culturales, comunicacionales, económicos y políticos (expuestos no necesariamente en orden jerárquico). Esa conjunción de factores presagia -y es así, de hecho- multiplicidad de tensiones y de tendencias, de equilibrios inestables, de primacías coyunturales de uno u otro factor a lo largo de la historia de Venezuela y en los cuales la memoria colectiva actúa -según los sujetos- como obstáculo o posibilidad de marchar hacia ciertos rumbos.

 

1.1.-La Agresión Geográfica

Veamos el desplegar de esos factores: geográficamente somos un país andino, caribeño y amazónico, pero históricamente, por la imposición colonial y sus secuelas, sólo hemos estado vinculados a la América española continental e insular. Nuestras relaciones con Brasil han sido poco importantes, inexistentes con el Caribe francés, algo significativas con el Caribe holandés y conflictivo y de desconfianza mutua con el Caribe inglés y con Guyana. Nuestra posición geográfica (“el mundo al que realmente pertenecemos”), no ha ampliado sus  alcances mucho más allá de lo logrado en el siglo XIX y antes bien, ha sufrido reducciones importantes debido a las tensiones fronterizas con Colombia y Guyana y a la vocación expansionista de Brasil.

 

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1.2.-Nuestro alejamiento étnico, cultural y comunicacional

Ese alejamiento histórico de lo geográfico, lo cual se constituye en una agresión contra el ser del país, se acentúa en otros campos como los referidos a los factores étnicos, culturales y comunicacionales. El Estado venezolano casi no desarrolla ninguna actividad tendiente a exaltar los lazos de afinidad con los países de América Latina y el Caribe provenientes del compartir herencias comunes originadas de nuestros tres troncos macroétnicos: lo amerindio, lo ibérico y lo africano.

 

En lo ibérico, factor predominante en el proceso de mestizaje ocurrido en el país, el cual dejó su impronta en aspectos profundos de la vida societal de nuestros pueblos tales como: la lengua, religión, artes, patrones urbanísticos y otros, no se han creado espacios permanentes para el encuentro y la cooperación entre nuestros países.

 

Algunas excepciones -como el Convenio Andrés Bello, del cual son signatarios los países del Pacto Andino representados por sus Ministros de Educación- aunque loables, siguen siendo débiles política y financieramente a pesar del tiempo transcurrido desde su constitución.

 

El Estado (es decir, los sectores dominantes), no formula políticas que propicien el desarrollo de los componentes ibéricos presentes en la América continental e insular española, descuidando escenarios que propiciarían y fortalecerían la viabilidad histórica de nuestros países.

 

Es comprensible que por tener el Estado venezolano un carácter laico, no propugne ni estimule acciones en el ámbito religioso, pero la misma actitud resulta incomprensible e injustificable si hablamos de la lengua, las manifestaciones artísticas o la urbanística. Por qué no propiciar acuerdos sobre el uso del español como lengua internacional en todas las organizaciones mundiales posibles, conjuntamente con el Bloque Latinoamericano. Por qué no estimular la realización de eventos en los que se destaque la defensa del idioma a través de la educación (formal o no) y de las industrias culturales, frente a la agresión de otros idiomas, especialmente el inglés. O la utilización de las industrias culturales en el mismo sentido: edición de literatura, de discos, películas (¿por qué no exigir como se hace en España, que todos los films realizados en idiomas extranjeros sean doblados al español y no subtitulados?), videos, afiches, etc,  en castellano.

 

En cuanto a las manifestaciones artísticas, ¿cuál información circula en el país (exceptuando a las élites especialistas), acerca del teatro, cine, artes plásticas, música, culturas populares tradicionales, artesanías, de los otros países iberoamericanos? La respuesta es: casi ninguna información y de dudosa calidad la existente. En este renglón, los escasos logros son debidos fundamentalmente a iniciativas locales y/o privadas, tales como los “Encuentros Internacionales de Joropo” que se celebran o en Apure (Venezuela) o en los Valles del Casanay (Colombia) y cuyos participantes son venezolanos y colombianos.

 

Si el componente étnico mayoritario, el ibérico, presenta las carencias señaladas anteriormente, las limitaciones se multiplican exponencialmente al estudiar los componentes étnicos minoritarios: lo amerindio y lo africano. A la falta de políticas del Estado en áreas como la educación, arte e industrias culturales que favorezcan la comprensión y valoración de los elementos amerindios y africanos en nuestra cultura, se agrega un menosprecio e indiferencia de las élites gobernantes hacia esas realidades, por la profunda internalización de una inferiorización inducida (A. Chacón) desde los Campos Culturales industrial-masivo y académico, acerca de nuestras culturas populares tradicionales, que son las expresiones culturales que le sirven de soporte a lo amerindio y a lo afro en nuestro país.

 

Si lo ibérico permeó a toda la nación hasta transformarse en el tronco étnico fundamental del país, lo contrario sucedió con los aportes indígenas y africanos. Estos fueron sucesivamente víctimas de aculturaciones forzadas, dirigidas primero por los españoles peninsulares y españoles criollos (época colonial) y luego continuadas por los criollos constituidos en clases dominantes durante el siglo XIX y el siglo XX. Tales aculturaciones tuvieron como efecto (entre otros), desterrar por completo (o al menos intentarlo), los elementos indígenas y africanos de la cultura oficial dominante. Se oficializó el idioma español y la religión católica, al mismo tiempo que los idiomas indígenas eran excecrados y definidos como dialectos y era impedida la difusión de los idiomas africanos ya desde los mismos centros de acopio de esclavos, tanto en África como en América. Las religiones indígenas y negro-africanas fueron estigmatizadas, perseguidas y suprimidas, hasta convertirlas en manifestaciones sincréticas en el catolicismo popular.

 

Esta agresión histórica en contra de nuestros componentes étnicos populares se ha seguido manifestando desde la cultura oficial. Traigamos a colación un ejemplo vinculado a la educación. El 30 de octubre de 1946, a través del Decreto nº 430 emanado de La Junta Revolucionaria de Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela:

“Se crea como dependencia del Ministerio de Educación Nacional, adscrito a la Dirección de Cultura, el Servicio de Investigaciones Folklóricas Nacionales que se ocupará de estudiar, recopilar y difundir las diversas expresiones del arte y literaturas populares constituidas por leyendas, narraciones, episodios, mitos, tradiciones, refranes, creencias, poesías, anécdotas, rondas, danzas, canciones, alegorías, indumentarias, música, etc, de carácter venezolano”.

 

Es esta la primera aceptación oficial de la importancia de las culturas populares venezolanas, posteriormente se tomará la importantísima medida de incorporar la enseñanza del folklore (cultura popular criolla tradicional), en programas educativos en el nivel de primaria. Pero esta medida se deberá más a individualidades progresistas (Rómulo Gallegos, Luis Beltrán Prieto y Juan Liscano), que a una actitud internalizada por los sectores políticos dirigentes del país, tal como lo vamos a demostrar seguidamente.

 

Analizando los programas de educación primaria de primero, segundo y tercer grado y su relación con las culturas populares tradicionales, desde 1963 hasta 1985, se encuentran los siguientes resultados:

 

Cuadro nº 1.-Objetivos Específicos vinculados con las Culturas Populares Tradicionales de Venezuela en los Programas de Educación Primaria y Educación Básica, Grados 1, 2 y 3 (años 1963-1986).

 

Años.Objetivos Específicos.Objetivos Específicos

de Cultura Popular Tradicional

%
1963-68341000,00
1969-801.362130,95
1981-84364195,21
1985-86360143,88

 

Fuente: Programas de Educación Primaria y de Educación Básica citados por José M. León Rojas, op. cit.

 

Observamos que aun habiendo sido decretado en 1947 la obligatoriedad de enseñar el folklore en la Escuela, para 1963 no existía ningún objetivo específico que cumpliera tal obligación, situación que se mantuvo hasta 1969 cuando se revisaron los programas y fueron incluidos algunos hasta alcanzar el 0,95 % (ni siquiera el uno por ciento) del total de la enseñanza de los tres grados (1º, 2º y 3º).

 

En 1981 con la creación de la Unidad Currícular Folklore[iii], el porcentaje asciende a 5,21 % y en 1985 con su eliminación, desciende a 3,88 %. Para entender la gravedad de tal agresión contra el ser nacional, comparémoslo con el 60% de contenidos de cultura popular presente en las escuelas japonesas, es decir, una de las principales potencias económicas capitalistas destina la mayor parte de sus contenidos educativos a valorizar y reforzar los elementos de su cultura tradicional. Qué dirán de esto los neoliberales de reciente cuño para quienes los elementos culturales populares, son una antigualla entorpecedora del despegue hacia el desarrollo.

 

El que en la educación que se imparte en los primeros años de la formación de la personalidad, los contenidos vinculados al conocimiento y a la valoración de las culturas tradicionales ocupen tan escasa atención en Venezuela, es evidencia irrefutable del papel del campo cultural académico en la difusión y la divulgación de una imagen empobrecedora del quehacer cultural de las mayorías, enfoque diametralmente opuesto al que debería dar una auténtica democracia cultural.

 

A lo anterior puede añadírsele como otra muestra del sentido de la relación educación oficial-culturas residenciales populares, la eliminación de las Asignaturas “Proceso de la Cultura en Venezuela”, “Literatura Indígena”, “Cultura e Identidad Nacional” y “Folklore y Educación Especial”, del pensum del Instituto Pedagógico de Caracas (el primero y más importante del país), al negarse la Universidad  Pedagógica Libertador (UPEL) ha homologarlas en su nueva línea curricular.

 

Esta agresión oficial hacia las culturas populares tradicionales que se expresa en la educación, en el reparto del presupuesto cultural (el Ministerio de la Cultura designa sólo el 2% de su Presupuesto al Area de Culturas Populares y Folklore), en la mixtificación que de ellas realizan las industrias culturales, ha afectado aún más gravemente a los elementos étnicos amerindios y negro-africanos, los cuales son asumidos por las élites políticas como rémora que atenta contra el desarrollo moderno del país. Tal actitud ha influido por ejemplo, en que no utilicemos nuestra herencia negro-africana común con las islas del Caribe inglés y francés, o con Nigeria y Gabón, países estos últimos pertenecientes a la OPEP.

 

Las políticas que instrumenta el Estado venezolano (los sectores dominantes en su conjunto) hacia lo étnico, lo cultural y lo comunicacional ha servido para fomentar y desarrollar un alejamiento de Venezuela de sus raíces históricas y geográficas, de lo que realmente somos. La inconmovible certidumbre de lo que hicimos y del dónde estamos ha sido dejada de lado, acentuándose más nuestro lo que no es.

 

1.3.-La Agresión Económica continúa

De los factores que nos configuran como Estado-Nación hemos hablado de los aspectos geográficos, históricos, étnicos, culturales y comunicacionales, nos faltan dos: lo económico y lo político.

 

En lo económico somos un país exportador de materias primas (fundamentalmente petróleo y hierro), casi exclusivamente hacia el mercado estadounidense. Un desarrollo industrial que no termina de consolidarse y un agro incapaz de generar el autoabastecimiento del país en el renglón alimentario. Las masas de capital más importantes están aliadas a capitales trasnacionales o son simplemente testaferros.

 

Resumiendo, la economía venezolana es subdesarrollada y dependiente dentro del marco del capitalismo mundial (léase EEUU). Nuestra economía está orientada y dirigida hacia el norte y nada integrada y muy poco relacionada con los países latinoamericanos y caribeños. Los foros y pactos regionales de cooperación económica (SELA, Pacto Andino, etc.), lucen estancados y sin energía suficiente para dirigir siquiera pequeños procesos de integración. La descomunal deuda externa de Venezuela y otros países de la región parece aplastar por completo hasta la capacidad de imaginar una situación diferente.

 

Económicamente existe una continuidad histórica: seguimos siendo agredidos por una metrópoli (antes España, ahora los EEUU) y continuamos desintegrados de los otros países latinoamericanos y caribeños (en una situación más precaria, porque en la colonia, a partir de los siglos XVII y XVIII, se permitió cierto comercio entre las provincias españolas; caso Venezuela-México, cuestión hoy menos posible de lograr). Pero esta agresión de los EEUU contiene un agravante que no se tuvo con España. En el siglo XV Venezuela no existía como nación (a la manera de como si existía en México o Perú). Las diversas comunidades habitantes de estos territorios no obedecían a ninguna centralización estatal, con España surgió la idea y luego la concreción de la nación venezolana. EEUU por el contrario, encuentra hoy a un Estado-Nación llamado Venezuela, con territorio, historia y conciencia de sí mismo como nación independiente. Por eso al instrumentar la dependencia, tratará de debilitar ese territorio, esa historia y sobre todo esa conciencia nacional, he ahí el principal encargo del acoso cultural y la agresión simbólica que detallaremos después.

 

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1.4.-Nuestro encuentro político

Si en algún aspecto puede afirmarse que Venezuela ha tenido logros es en el político. La concreción de la independencia en el siglo XIX temprano y las aperturas democráticas de 1939-1948 y 1958-1988, han sido vistas y sentidas por los habitantes de Venezuela como metas alcanzadas por el esfuerzo sostenido de los sectores populares de la nación. Se ha producido un encuentro entre lo que se quería y lo logrado, se ha construido el destino deseado, al menos así se consideró por mucho tiempo.

 

Pero ya hoy esos logros se consideran importantes pero insuficientes, lo cual es lógico; treinta años de democracia han creado una Venezuela distinta a la que existía en 1958; el ejercicio del voto para castigar al gobierno de turno siempre ha sido mayor que el voto premio. Cuatro veces sirvió para elegir Presidentes de la República de partidos políticos distintos al partido gobernante (1968, 1973, 1978 y 1983) y otra vez para al menos elegir un Congreso con mayoría oposicionista (1963). El ejercicio del voto nominal para elegir Presidente hoy se quiere ampliar para los cargos legislativos, municipales y de gobernantes de estados. La Provincia exige un nuevo reparto del poder que elimine el desequilibrio existente, ampliamente favorable para el núcleo central capitalino. La sociedad política que estimuló el surgimiento y desarrollo de la sociedad civil, actualmente se encuentra rebasada en claridad de ideas por esta.

 

Las proposiciones de profundizar la democracia, a través -entre otras- de la Reforma del Estado, es un clamor nacional. Que la democracia venezolana haya alcanzado treinta (30) años de existencia en un subcontinente plagado de dictaduras militares es meritorio, pero no  suficiente. Se quiere más democracia. Se quiere democracia política, pero también democracia social, democracia económica, para esos logros se propone la regionalización del poder en contra de la oligarquía y las nuevas burguesías capitalinas. Y en ese camino tendrán que toparse con lo cultural.

 

No puede mejorarse el nivel y la calidad de la vida si no se cambia el modo de vida, es más, debido entre otras cosas a las serias limitaciones económicas, lo primero es imposible sin lo segundo. ¿Cómo cambiar un modo de vida insolidario, paternalista, egoísta, derrochador, corrupto y extranjerizante?  La respuesta sería: acabar con nuestro desencuentro geográfico, con nuestro alejamiento étnico, cultural y comunicacional, con la agresión económica y profundizar nuestro encuentro político. ¿Pero es posible?, ¿podemos ser nación? Hasta ahora hemos hablado de cómo Venezuela va hacia el mundo, pero veamos cómo el mundo viene hacia Venezuela.

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2.-El Mundo hacia Venezuela

Observábamos en el aparte anterior que “Venezuela no va hacia el mundo” al que realmente pertenece; su agresión geográfica, su alejamiento étnico, cultural y comunicacional, su dependencia y subdesarrollo económico así lo comprueban, sólo su logro político de país democrático (con sus limitaciones e imperfecciones) permite avizorar esperanzas de algo distinto.

 

En la actualidad, es “el mundo el que viene hacia Venezuela” y podríamos preguntarnos, al igual como lo hicimos al comienzo de este trabajo, ¿cuál mundo? Porque no se trata del resto del planeta Tierra excluyendo a la región de América Latina y el Caribe. Si lo analizamos por continente encontraríamos que nuestras relaciones con Oceanía, al igual que con la inmensa mayoría de las más de cuarenta naciones que conforman a África son inexistentes, exceptuándose aquellos países exportadores de petróleo (Nigeria, Gabón y Argelia).

 

Con Asia ocurre igual que con África, las excepciones son los países que conforman a la OPEP (Irak, Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos), Israel y Japón (por su capacidad de exportación de productos terminados hacia nosotros). Con Europa, nuestros contactos permanentes se concentran en algunos países de la Comunidad Económica Europea y obviamos a la Europa Oriental.

 

En América privilegiamos en alto grado la relación con los EEUU (nuestras transacciones comerciales, en casi un 80% se realizan con este país). Sintetizando, “el mundo que viene hacia Venezuela” está conformado fundamentalmente por naciones pertenecientes al capitalismo desarrollado y entre ellas destaca por su avasallante presencia, los EEUU. Venezuela está conectada a sólo una pequeña parte del mundo (hablando en términos geográficos) y aislada de la inmensa mayoría de los pueblos de la Tierra.

 

2.1.-Sociedades en Contacto: la Transculturación

La vinculación de Venezuela con esa pequeña parte del planeta que viene hacia ella vamos a detallarla en el ámbito de lo cultural, para lo cual tomaremos prestadas concepciones y conceptos de las ciencias antropológicas.

 

Esa relación  que Venezuela mantiene con  parte del mundo la llamaremos; sociedades en contacto. Pero a diferencia del uso tradicional que del término sociedades en contacto se ha hecho en Antropología; de significar pueblos en contacto físico permanente, incluso en algunos casos, contingentes de la nación más poderosa (étnica y/o nacional) moran de manera estable en el espacio geográfico de la nación más débil (misioneros, ejércitos, administración colonial). Nosotros queremos acuñar el término de; sociedades en contacto audiovisual, lo cual no niega el contacto físico -lo presupone- pero destaca por ser más relevante, el impacto de las industrias culturales en el ámbito cultural de las naciones subordinadas actualmente.

 

Todas las sociedades al entrar en contacto (físico y/o audiovisual), dan inicios a procesos de transculturación, término definido por el sabio cubano Fernando Ortiz como: el transporte de elementos culturales de una sociedad a otra. Esta transculturación puede adoptar dos modalidades básicas: la aculturación y la conculturación. La aculturación; entendida como la imposición de los elementos culturales de la sociedad más fuerte a la sociedad más débil (literalmente, el prefijo negativo a: sin, culturación: cultura, dejar sin cultura). La conculturación; entendida como la cooperación en el intercambio cultural, el mutuo acuerdo y beneficio de las sociedades implicadas (literalmente, el prefijo con: “juntamente y en compañía, reunión, cooperación”, culturación: cultura, transporte cultural en compañía, conjuntamente).

 

Para caracterizar las modalidades y efectos que asume la transculturación en Venezuela tomaremos en cuenta dos factores: los diversos campos culturales (industrial-masivo, académico y residencial) y las distintas naciones con las cuales se realizan los contactos. Esto lo hacemos para tratar de ser exhaustivos con la variedad de situaciones que ocurren en el ámbito cultural.

 

2.2.-La Aculturación Industrial Planificada: la agresión simbólica trasnacional

La manera más determinante con que hoy se cuenta para colocar en contacto a las sociedades es a través de las industrias culturales, las cuales producen bienes culturales a gran escala tales como películas, videos, discos, libros, afiches, etc,. De ahí que hablemos de sociedades en contacto audiovisual, cuyos imaginarios colectivos se encuentran, se exploran ¡y se colonizan! Esta última relación nos permite hablar de una agresión simbólica entendida como: la imposición de contenidos ideológicos (en la acepción de falsa conciencia), de los sectores dominantes nacionales y trasnacionales sobre el imaginario colectivo de una determinada sociedad.

 

Cuando lo cotidiano se vuelve invisible y la realidad desaparece de manera imperceptible, como si un fantasma tímido se marchara sin despedirse, es que hemos sido víctimas de una terrible agresión simbólica. Si algo interesa en la actualidad es alertar sobre las redes de agresión contra el sentido y la significación, construidas por las tarántulas omnipotentes de los sectores dominantes vernáculos y extranjeros, ayudados por intelectuales murciélagos que al igual que el mamífero, viven en cuevas, reinan en las sombras y no se molestan en abrir los ojos.

 

De los sectores dominantes nos ocuparemos enseguida y de los murciélagos en el próximo aparte. Las industrias culturales serán puntales en la agresión simbólica trasnacional, ya que por su poder de difusión abarcan a todas las naciones del planeta, pero por los contenidos que transmiten se limita sensiblemente a los países capitalistas más desarrollados a la cabeza de los cuales marcha EEUU, seguido de Japón y de algunos estados de la Comunidad Económica Europea (Inglaterra, Alemania y Francia). Esta situación conlleva  que pueda hablarse de un copamiento del espacio audiovisual planetario (con el consentimiento o no de las naciones débiles, pues la comunicación por satélite y la alta disponibilidad electromagnética alcanzada por las potencias industriales han convertido las fronteras en una formalidad política, incapaz de resistir a las industrias culturales), con contenidos formulados en grupos reducidos de países, los cuales colonizan las conciencias y los imaginarios colectivos de la mayoría de los pueblos de la Tierra.

 

A este proceso de copamiento de imágenes lo vamos a llamar; Aculturación Industrial Planificada, a la manera como las potencias colonialistas europeas (Inglaterra y Francia), planificaban el cambio cultural en sus posesiones africanas y asiáticas a fines del siglo XIX y durante el siglo XX. Venezuela es víctima de esta situación, puede afirmarse que nuestro país es una nación agredida audiovisualmente.

 

Esta agresión se manifiesta en el desigual intercambio sígnico entre nosotros y los países altamente desarrollados. Por colocar sólo un ejemplo de las industrias culturales; la TV. Encontramos que el 80 % de los programas que se transmiten por los distintos canales, privados y públicos, provienen del extranjero y de ellos, el 90 % de los EEUU.  Por supuesto que no existe una compensación hacia nosotros en los canales de TV de ese país. Ese porcentaje también demuestra lo limitado o inexistente de nuestros contactos con las industrias culturales de los países latinoamericanos y del Caribe (excepción hecha en el renglón de TV con Brasil), de Africa, de Asia (excepción de los comics japoneses), de Oceanía y hasta de la propia Europa (salvo algunas series de la TV inglesa y de la italiana).

 

Este exagerado peso de los bienes culturales industriales extranjeros incide en el debilitamiento de nuestras propias industrias culturales, impidiendo su desarrollo y su difusión interna y externa. A su vez, esta Aculturación Industrial Planificada desde los países industriales punta, con el apoyo explícito de sus testaferros locales y con el apoyo implícito de un Estado, que parece haber decidido dejar las industrias culturales al libre albedrío de las leyes de un mercado manejado desde el exterior (recordar el engavetamiento del Proyecto RATELVE -Radio y Televisión Venezolana- por su gran contenido democratizador), va a producir graves consecuencias para los sentidos de identidad cultural venezolana.

 

Si en las relaciones clásicas de aculturación planificada entre sociedades en contacto físico (casos coloniales), la sociedad Imperio actuaba sobre los sujetos líderes de la sociedad colonial para intentar deculturarlos de su cultura oríginal (de la aprendida en los procesos de endoculturación durante la socialización temprana de esos líderes), dando origen a procesos de resistencia de estos frente a la aculturación, incluso generando contra-aculturación.

 

En la actual Aculturación Industrial Planificada ya no sólo se actúa sobre los líderes y los adultos en general ya endoculturados en su cultura original, sino que se privilegian las clases de edad que comprenden a la infancia, la pubertad y la temprana juventud, sectores no plenamente endoculturados en su propia cultura, colonizando los mensajes de las industrias culturales extranjeras los espacios sígnicos de la endoculturación durante la socialización temprana. De ahí el ejemplo de que a nuestros infantes y jóvenes la historia de la conquista del Oeste norteamericano se convierta en historia propia y no ajena (afectando incluso al sentido de percepción geográfica, por ejemplo, para los niños venezolanos -según investigaciones- en el Oeste venezolano existen los vaqueros y no los andinos). Los héroes estadounidenses que reflejan muy bien su espíritu cultural (caso Superman), son internalizados como estereotipos por los venezolanos, mientras los héroes culturales nuestros (Bolívar, Guaicaipuro, José María Vargas, Armando Reverón, etc), simplemente no son tomados en cuenta por el campo cultural industrial-masivo.

 

A lo anterior se le añade como agravante para con nuestra identidad cultural, el que esas industrias culturales transmiten patrones culturales pertenecientes al tronco macroétnico anglosajón, distinto y enfrentado históricamente durante siglos al tronco macroétnico latino, con lo que contribuye a profundizar no sólo nuestro extrañamiento como nación, sino también nuestro extrañamiento étnico. Por eso la importancia de tratar de convertir en realidad el “espacio audiovisual latino” a escala internacional.

 

Una Aculturación Industrial Planificada como la que actualmente sufre Venezuela tiene sus efectos sobre todos los aspectos de los hechos culturales, tanto en la forma, como en la función y los significados. Tal realidad fue reconocida por Cordiplan en la formulación del VII Plan de la Nación (lástima que este Plan fue engavetado por el Gobierno de Lusinchi, el mismo que lo formuló), al plantear como el principal problema que confrontan los circuitos de información, comunicación y cultura en el país: la carencia de contenidos nacionales de los mensajes que circulan por esos tres circuitos.

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2.3.-La Transculturación Académica: ¿Aculturación o Conculturación?: los intelectuales murciélagos

Para discutir el efecto de la transculturación sobre el campo cultural académico nos vamos a detener en tres (3) aspectos básicos: la información, los paradigmas y los contenidos.

 

En relación a la información que circula en los circuitos del saber académico encontramos una mayor variedad de fuentes de origen en comparación con el campo cultural industrial masivo. Mientras en el industrial el receptor asume un papel eminentemente pasivo, convertido en receptáculo al cual le vacían los mensajes de los medios masivos, en el académico, el sujeto-objeto del conocimiento dispone de una mayor posibilidad de distanciamiento de la información que recibe, la cual puede (y debería) contrastar con la que ya el posee. Las fuentes exteriores que emiten información tienden a ser más variadas que en la cultura industrial-masiva, entre otras cosas porque el tamaño del mercado para los bienes culturales es sensiblemente menor que el gigantismo del mercado para la cultura masiva, lo cual incide en los volúmenes de capital (y por ende en el poder político) involucrados en la producción de signos. Esa es la razón por la cual el campo cultural industrial masivo es la cultura dominante, la ordenadora de lo simbólico en el actual sistema económico mundial, mientras que la cultura académica juega un papel secundario.

 

Pero esa posibilidad de acceder a mayores fuentes de información presenta hoy grandes obstáculos: uno económico y otro propiamente intelectual.

 

El económico está referido a la crisis económica que vive Venezuela desde 1983 a partir de las sucesivas devaluaciones que ha tenido nuestra moneda en relación al dólar. El costo de los equipos y materiales del saber académico (instrumentos de medición, equipos de ingeniería y medicina, libros, revistas, etc), los han colocados muy por encima de las posibilidades del  personal profesional que labora en los principales centros académicos del país (subsistema de Educación Superior, IVIC, CONICIT).

 

Los cada vez más deficientes presupuestos que el Estado asigna a las Universidades y para el desarrollo científico (este es menos del 1 % del presupuesto total del país, cifra que la UNESCO considera mínima para los países subdesarrollados). Estas limitaciones económicas también han reducido la posibilidad de asistir a eventos internacionales de intercambio científico, cultural, educativo y técnico, contribuyendo a profundizar nuestro alejamiento de los centros mundiales de producción del conocimiento, manteniendo la obsolescencia de nuestros centros del saber académico.

 

El otro obstáculo propiamente intelectual se relaciona con los paradigmas teóricos, metodológicos y pedagógicos que se asumen. En este terreno, los paradigmas provenientes de los países industrializados son dotados de un alto prestigio que dificulta su comprensión, su adecuación a nuestra realidad y más aún su crítica y la generación de respuestas autónomas frente a nuestro propio acontecer.

 

Si observamos el interés existente en reducir la capacidad de acción de las Universidades Autónomas (a través, entre otras medidas, de recortes presupuestarios), para favorecer el surgimiento de Universidades Privadas, sabiendo que en las primeras es más factible la intervención pluralista del pensamiento en la elaboración de los pensa de estudio, al contrario de las segundas, en las cuales sólo se impone la opinión de los financistas privados guiados en su mayoría por paradigmas universitarios estadounidenses, es posible concluir que la tendencia del saber académico es su extrañamiento de la realidad del país que debemos construir, estrechando los lazos de la dependencia en la producción de conocimientos, continuando la Aculturación Académica.

 

Y para reforzar lo afirmado sobre cuál es la tendencia actual del campo cultural académico, constatamos la casi desaparición de los núcleos de pensamiento crítico, los cuales carecen de centralidades (sin Instituciones claves como el papel jugado por el CENDES en la década de los sesenta, sin publicaciones voceros de alcance nacional, sin puntos de encuentro permanentes), por lo que tienden a subsistir como átomos dispersos a lo largo de la geografía nacional. El único organismo centralizador del pensamiento crítico surgido en los últimos años, es la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE), la cual ha pasado a ser sólo un órgano más del Poder Ejecutivo a partir del nombramiento de su responsable como Ministro sin cartera.

 

Esa Aculturación Académica varía en grados según sea el sector de conocimientos a que nos refiramos: técnico, ciencias naturales y ciencias sociales. En el sector técnico está muy presente la influencia estadounidense y japonesa, especialmente en las técnicas más directamente vinculadas con la producción industrial y agrícola (equipos, herramienta, máquinas), ya que aquí se manifiestan los efectos de la venta de tecnología a Venezuela “llave en mano”, una de las claves de la dependencia tecnológica de los países subdesarrollados hacia los países altamente industrializados.

 

En los predios de las Ciencias Naturales existe un margen mayor de autonomía para la producción de conocimiento propio, especialmente en las ciencias aplicadas (biomedicina, agronomía), al igual ocurre con las Ciencias Sociales, aunque estas últimas se ven más limitadas por las presiones políticas que suele recibir el conocimiento crítico y por la internalización de paradigmas norteamericanos y europeos que pocas veces se ajustan a nuestra realidad nacional, siendo preocupante el aislamiento existente de la producción intelectual latinoamericana en Ciencias Sociales. De la seguidilla del pensamiento dependentólogo (generado fundamentalmente en Brasil y Argentina), pasamos a la casi carencia de vínculos con las reflexiones sobre lo social realizadas en América Latina (sobre el Caribe hay excepciones gratificantes como lo son los Centros de Estudio Caribeños existentes en la UCV, USB y ULA, aparte de iniciativas privadas).

 

Si bien lo anterior ilustra el proceso de Aculturación Académica llevado a cabo por los centros de saber norteamericanos y europeos sobre la estructura del saber formalizado venezolano, conviene señalar el papel aculturador del campo académico nacional en contra de los sectores populares, pues de lo contrario nos sentiríamos cómplices, sino denunciamos su papel estelar en la negación de la existencia del pueblo.

 

Esta agresión simbólica es casi invisible a simple vista, su delicadeza para imponerse la hace imperceptible hasta casi ser considerada un fenómeno de la naturaleza, se expresa y refuerza en la cotidianidad utilizando para ello los canales de comunicación formales e informales de la sociedad, su principal objetivo está dirigido a imponer la convicción de que, los sujetos de la historia han sido y serán siempre las élites dominantes y que el pueblo en el mejor de los casos, un acompañante fiel y obediente y en los más; grupo anárquico y díscolo al que hubo que someter por la fuerza.

 

Dos grandes líneas motrices de actuación sustentarán la realización de esta agresión: la que defiende, inventa y tergiversa el papel de los sectores dominantes en la construcción positiva del país y la que ataca, inventa y tergiversa el papel de los sectores dominados en la destrucción del país y en su estancamiento y pobreza. Aquí queremos referirnos a esta última.

 

La agresión simbólica contra el pueblo se expresará a través de la imposición de tres ideas-claves:

-el no-protagonismo histórico,

-el pueblo como sujeto tonto y torpe

-y la invisibilidad del pueblo.

 

2.3.1.-El No-Protagonismo Histórico

Consiste en difundir la idea de que el pueblo en sus diferentes variantes no fue un sujeto histórico sino a partir de su vinculación con Europa y por ende, sólo será histórico cuando se pliegue a las élites dirigentes identificadas con los modelos europeos. Por la brevedad del ensayo voy a utilizar sólo dos ejemplos; los textos acerca de la historia de América y de Venezuela más prestigiosos en nuestro país: Morales Padrón y Guillermo Morón.

 

El historiador español Francisco Morales Padrón es autor del “Manual de Historia Universal, tomo VI, Historia de América”, editado por Espasa-Calpe SA en Madrid en el año 1975, en el cual dedica, desde la página 01 a la 371, a los temas: la América Prehispánica, del Descubrimiento y la Conquista. A continuación señalamos veinte frases caracterizadoras de los indígenas:

1)”vida ahistórica”(279),

2)”Continente primitivo”(297),

3)”religión y ritos sangrientos”(274),

4)”altares ensangrentados”(274),

5)”ídolos ridículos”(274),

6)”crueles y venerados dioses de sus antepasados”(274),

7)”falsos dioses”(274),

8)”antropófagos”(300),

9)”invertidos”(300),

10)”pecado nefando”(300),

11)”templos e ídolos hediondos”(299),

12)”holgazanes”(299),

13)”reos de antropofagia”(299),

14)”fantoche”,

15)”socialistoide”(341),

16)”pueblos pobres”(303),

17)”estado atrasado”(303),

18)”tres mil años de atraso”,

19)”fatalismo cosmogónico”(299) y

20)”miserables”(311).

 

En cuanto a Guillermo Morón, utilizaremos el tomo I de su “Historia de Venezuela”, en el cual afirma: ” Los aborígenes venezolanos no entraron, por tanto, en el período histórico, en el devenir de sus propias culturas; no conocieron una escritura” (Morón 1971: 9). ¡El actual Director de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela afirma que nuestros aborígenes no tuvieron historia por carecer de escritura!, tamaño atraso conceptual ni siquiera amerita otro comentario.

 

Los libros de los autores anteriormente citados gozan de amplia circulación y prestigio en el mundo académico y universitario del país, lo cual nos indica la gran influencia que tienen en la conformación de una opinión reductora y empobrecedora acerca de los indígenas, uno de los componentes fundamentales de los sectores populares venezolanos y latinoamericanos, acciones que constituyen agresiones a la conformación étnica nacional.

 

2.3.2.-El pueblo como tonto y torpe

Aparte de ejemplo fáciles tomados de la industria de la TV, como pudieran ser los negros acompañantes de Tarzán quienes sólo dicen: ¡si buana! y el famoso indio gafo que acompañaba al Llanero Solitario, cuyo nombre en inglés era Tonto y en castellano se cambió por Toro; cuán lejos de la imagen de fortaleza y gallardía del consorte de la vaca la torpe figura del acompañante plumífero del enmascarado. Ejemplo distinto e igual de contundente, es la imagen que han contribuido a difundir desde los canales académicos y desde la plaza pública, los intelectuales murciélagos (orgánico e inorgánicos gramscianamente hablando) de este país, con respecto al término folklore.

 

Cualquier persona de estado mental despierto y con un mínimo de barniz de información general puede estar enterada de que, el término folklore fue inventado por el inglés William Thoms en 1846 y que significa saber del pueblo. De allí se extendió una disciplina científica que privilegió como objeto de estudio, la  cultura tradicional de los pueblos. Para la década de los ’40 de este siglo XX, intelectuales venezolanos de la talla de Juan Liscano y de Miguel Acosta Saignes, la definieron como la Cultura Popular Tradicional de las Comunidades Criollas de Venezuela. Hasta aquí todo normal, pero ahora viene la siguiente pregunta: ¿porqué cuando en algún sitio de la sociedad alguien asume una posición necia, ridícula o simplemente que se ha pasado de tragos y comienza a fastidiar a los demás, se le agrede diciéndole: tu si estás folklórico hoy? ¿Por cuáles mecanismos se ha logrado conformar en el lenguaje diario una analogía presumiblemente perfecta y natural, entre necedad y ridiculez con la cultura tradicional del pueblo venezolano? Porque existe igual afinidad natural entre folklore y ridiculez, que entre polinomios y necedad o entre modo de producción y balurdez. Con este ejemplo queremos llamar la atención, en cómo la ideología dominante se expande contando con la acriticidad de los intelectuales murciélagos, quienes no vacilan en repetir las ideas-claves de los dominadores, de presentar la cultura del pueblo como una no-cultura, o baja-cultura o incultura.

 

2.3.3.-16 millones de seres invisibles

La no-historicidad del pueblo y su imagen reducida y tergiversada, no sería posible sostener por mucho tiempo si no se contará con la complicidad del saber académico, que tiene como función volver invisible a las mayorías populares. Para realizar tal acción decidió (sobre todo a partir de la década de los ’60), decretar que el pueblo no existe y como tal no puede ser objeto de estudio. Por el espacio de este ensayo no podemos abundar en los motivos y en la variedad de intelectuales murciélagos que participaron (su tipología derechista o izquierdista, su yankismo o parisismo, en fin su iluminismo particular), por lo que nos contentaremos con señalar algunas muestras.

 

En el nivel de Educación Primaria (hoy incluida en Básica), encontramos que hasta 1980 de 1362 objetivos de los grados 1º, 2º y 3º, sólo 13 (¡trece!), el 0,95%, se relacionaban con la cultura del pueblo y que en el último cambio habido en 1986 se aumentaron a 14 (¡catorce!). Es “evidente” para los planificadores de la educación del país que:

1)el pueblo no tiene cultura,

2)la poca que tiene es simple y repetitiva

y 3)por lo tanto no hay nada “digno” de la misma que enseñar en las escuelas.

 

Al igual que los planificadores de la educación oficial (léase derecha, según el lenguaje particular de los murciélagos parisinos), las Universidades Autónomas (¿de quién?), piensan igual, por tal razón no existe ningún postgrado sobre Culturas Populares Venezolanas o Latinoamericanas (¿y la integración regional?), tampoco una mención en pregrado, ni siquiera una materia obligatoria en ninguna de las 42 Escuelas de nuestra Magna Casa de Estudios (¿se vence así a las sombras?), sólo acciones heroicas de materias optativas en Comunicación Social, Antropología, Historia, Educación y Arte.

 

Otra manera que tienen los intelectuales murciélagos (raza parisina izquierdosa, apartidista) de volver invisible al pueblo es decir, con la mejor buena intención del mundo y con el corazón en la mano (para insistir en lo cursi), es que antes la cultura del people era bien buena pero lamentablemente ha fallecido. Veamos una cita del Profesor Oswaldo Capriles, ex-Director del ININCO (UCV-FAHE):

“(…) después de todo no hay otra cosa que circulación mercantil en las sociedades de este tiempo -fuera de los bolsones cada vez más aislados de relaciones arcaicas, correspondientes a modos de producción precapitalistas, al intercambio simbólico del don y la fiesta, a la edad de oro  dialogal que se escapa moribunda de la maquinaria industrial- circulación mercantil de signos, enunciados, cultura con mayúsculas o con minúsculas, prestigio y, en última instancia, del acto creativo mismo.”(Capriles, 1988: 21).

 

Esta negación de la existencia y vitalidad de las culturas populares actuales, no están basadas en investigaciones del autor sobre la realidad venezolana (porque si no sus conclusiones serían distintas), sino en su propio ensimismamiento y pedantería intelectual que le hace capaz de negar lo que no conoce, sin molestarse siquiera en utilizar el instrumental académico de que dispone para investigar la realidad; como se trata del pueblo el da por sobreentendido su inexistencia.

 

Otros intelectuales murciélagos (raza reaganiana), adoptan actitudes risibles. En 1988 se llevó a cabo en la Facultad de Arquitectura de la UCV un curso titulado: La Polémica de la Posmodernidad. Uno de los conferencistas es un famoso Politólogo venezolano, el Profesor Aníbal Romero, quien para acercarnos a lo que considera el espíritu posmoderno se valió de un autor europeo quien escribió acerca de la famosa fiesta de los locos en la Edad Media, su contenido de subversión de lo cotidiano y de traslocación del sentido. El expositor se encontraba maravillado de que tal creatividad hubiese podido existir en el continente europeo (¡qué lástima haber nacido en Venezuela!). Quedó un poco sorprendido cuando se le informó que todos los años el 28 de diciembre más de ¡60 comunidades venezolanas! celebran los Santos Inocentes (con la misma connotación señalada por su autor europeo). ¡Si estos intelectuales pudieran salir de día, cuántas sorpresas se llevarían!

 

Los intelectuales murciélagos (raza europeizada izquierdosa economicista, partidista) pueden causar también retrocesos, o “acomodar imperfecciones anteriores”, vaya el ejemplo. En 1983 el MAS (el Partido Político más grande de la izquierda venezolana), dedicó un lugar importante a la discusión de los problemas de la cultura popular e introdujo proposiciones en su Programa de Gobierno. En 1988 publicó: “Manifiesto Programático del MAS y Teodoro Petkoff” (24 pp) y “Programa de Gobierno del MAS y Teodoro Petkoff” (107 pp), en los cuales se les dedicó NINGUNA PAGINA, NINGUNA LINEA, a las culturas que realizan 16 millones de venezolanos. Ni Mandrake tiene capacidad para volver invisibles a tantas personas. El delirium tremens del economicismo, unido al iluminismo elitesco de minorías ilustradas y predestinadas (¡Lenin sigue vivo!), vertidos en una licuadora, producen el delicioso líquido llamado: “Sólo nosotros sabemos”.

 

El papel de los intelectuales murciélagos (y su vocación), es el de reducir al pueblo a una masa informe de seres cuyas únicas funciones vitales son las fisiológicas y que por lo tanto, necesita ser conducido por una élite política y pensadora (de buen corazón), porque en fin de cuentas la aristocracia está justificada históricamente.

2.4.-La Conculturación en las Comunidades Residenciales

Al hablar de las modalidades de la transculturación en el campo cultural residencial, hay que señalar las grandes diferencias que separan a estos procesos, de los ocurridos en el campo cultural industrial-masivo y en el campo cultural académico. Mientras en el industrial-masivo hablamos de  sociedades en contacto audiovisual, en el académico nos referimos a  grupos especializados de ambas sociedades en contacto y en el residencial a  sociedades en contacto, en el sentido tradicionalmente utilizado en la Antropología, como contacto cara a cara. Estos contactos se van a efectuar según dos modalidades: las migraciones y el turismo.

 

2.4.1.-Las Migraciones

La característica principal de las migraciones según el punto de vista de la transculturación, es su carácter permanente, el deseo manifiesto de llegar a otra tierra para asentarse y vivir en ella, lo que presupone que tanto los miembros de la sociedad dadora como los miembros de la sociedad receptora, van a convivir por largos períodos de tiempo. Los contingentes de migrantes que han venido a Venezuela a partir de la segunda mitad del siglo XX, lo han hecho voluntariamente y con grandes expectativas de mejorar su nivel y calidad de vida, lo cual condujo a la formación de un actitud de receptividad hacia la sociedad receptora. Por supuesto no hablamos de que el migrante abandonara su cultura apenas llegara al país, cuestión por demás imposible, sino que estaba en su interés el adaptarse a una nueva convivencia.

 

A esta expectativa favorable para la adaptación, se le une la particularidad de haber llegado al país en números relativamente reducidos si los comparamos con el total de la población nacional, lo cual impedía que la sociedad receptora pudiese percibirlos como una invasión, una avalancha humana. Excepciones a esta singularidad pudiese ser el caso de los colombianos asentados en el Estado Táchira (fronterizo con Colombia).

 

Por parte del pueblo venezolano existían condiciones favorables para recibir a los migrantes: una situación económica próspera (aunque ficticia por ser resultado del boom de los precios del petróleo) y una tradición histórica de ser tolerantes y no practicar persecuciones religiosas ni discriminaciones raciales. Con la devaluación del Bolívar en 1983 la economía se resintió y el venezolano vivió una drástica disminución de sus ingresos y un aumento geométrico de la pobreza, con lo que las migraciones latinoamericanas (ecuatorianos, colombianos y dominicanos), han comenzado a ser vistas como mano de obra competitiva y por lo consiguiente, rechazada.

 

Pero analicemos lo que ha pasado culturalmente -las modalidades que ha adoptado la transculturación- a través de algunos ejemplos. El antropólogo francés Roger Bastide plantea la existencia de un conjunto de regularidades, a manera de constantes, que ocurren en los procesos de transculturación, tales como:

“1.-¿Cuánto más extraña  sea la forma de un rasgo cultural -y más distante, en consecuencia, de las formas de los rasgos culturales propios de la civilización receptora- más dificultosa será su aceptación, ya que ese rasgo cultural no podrá ser reinterpretado en los términos de la cultura receptora…

2.-Las formas son más transferibles que las funciones.

3.-Un rasgo cultural cualquiera que sea su forma y su función, se verá tanto mejor recibido e integrado cuanto más acabadamente alcance un valor semántico en armonía con la esfera de significados de la cultura receptora, es decir, cuan mejor pueda ser reinterpretado”. (ver Bibliografía)

 

Ejemplos en los cuales la regularidad nº 1 se cumple pero en contrario, es el relacionado con los dominicanos; el merengue y con los colombianos; el porro, el vallenato y la cumbia. En Venezuela ha habido una aceptación de esas manifestaciones musicales debido a que resulta familiar a nuestra historia cultural y a los troncos macroétnicos comunes a la República Dominicana, a Colombia y a nuestra nación.

 

Otros ejemplos los ubicamos en el ámbito religioso, se trata del culto a la Virgen de Fátima traído por los portugueses a Venezuela, el de San Cosme y Damián de los italianos, o los de diversos Santos y Vírgenes de los árabes maronitas y de los españoles canarios.

 

Observamos que estos cultos se han extendido a numerosas poblaciones urbanas y rurales del país  como Las Minas de Baruta (Area Metropolitana de Caracas), en donde se celebra la festividad de la Virgen de Fátima conjuntamente con la Virgen del Rosario Patrona de la comunidad.

 

O Chuao con la procesión de San Cosme y San Damián.

 

O Chacao con las Fiestas Patronales y la Semana Santa y la participación en Cofradías y Sociedades Religiosas de los canarios y de los árabes maronitas (investigación inédita de la Antropólogo Pilar González).

 

O la Parroquia de La Candelaria, en donde se celebran en febrero la festividad de la Virgen de La Candelaria organizadas por los canarios y sus descendientes venezolanos.

 

Con los ejemplos anteriores se evidencia una actuación “en compañía, conjuntamente”: de una comunidad étnica euro-americana (luso-venezolana, ítalo-venezolana, español-venezolana) y de una comunidad criolla, o de una comunidad asiático-americana (árabes maronitas-venezolanos) con una comunidad criolla.

 

Todos los ejemplos pertenecen al Area Metropolitana de Caracas, supuestamente el sitio más penetrado por la invasión cultural de los medios masivos de información. En el caso de los portugueses, españoles, italianos y árabes maronitas, se cumple la regularidad nº 3 planteada por Bastide; “un rasgo cultural…se ve tanto mejor recibido e integrado cuanto más acabadamente alcance un valor semántico en armonía con la esfera de significados de la cultura receptora”. La esfera de significados vinculada a la Iglesia Católica y al culto a la Virgen y a los Santos es común a la sociedad migrante y a la sociedad receptora.

 

En resumen, la transculturación que se ha producido en las comunidades residenciales por el contacto con migrantes, ha adoptado la modalidad de la  conculturación.

2.4.2.-El Turismo

La principal diferencia entre los procesos de transculturación que transcurren en las comunidades residenciales, en su expresión de migraciones y en el turismo, es que la primera participa de la idea de que los individuos vienen a establecerse por largos lapsos en el país receptor, mientras que los turistas están de paso, durarán un corto lapso visitando la región. Esta visión de transitoriedad influye en que el contacto cultural no sea profundo, sino se limite a que el turista conozca los rasgos más generales (o “exóticos”), de la cultura receptora, ignorando densos sectores de la misma, pudiendo ejecutar acciones que contravengan los valores y la identidad de la sociedad visitada.

 

En el caso de Venezuela que no cuenta con una política turística adecuada (infraestructura, formación de personal, concientización ciudadana) y que por la devaluación del bolívar atrae a turistas por los bajos precios de las mercaderías y del costo de la vida, se hace difícil resaltar las características culturales del país, corriendo el riesgo de convertir la actividad turística en sólo una actividad económica mercantil que persigue el afán de lucro y no el mejoramiento de la calidad de la vida del venezolano y por lo tanto, no se interesa en la preservación de su modo de vida, tal como es posible ejemplificarlo en lo acaecido en Margarita con lo del Puerto Libre. Un turismo entendido y practicado de esa manera sólo puede conducir a la aculturación.

 

A manera de Epílogo

Un país que agrede a su ser geográfico; se aleja de su ser étnico y de su vocación cultural; que destruye sus posibilidades autónomas de elaboración y circulación de signos; que es agredido económicamente desde siempre; con una estructura tensa entre el cansancio y la novedad; agobiado por la agresión simbólica trasnacional y por la proliferación de intelectuales murciélagos, es un país que no puede Ser. Venezuela: una nación que aún no ES.

 

Bibliografía

Bastide Roger (1972).-Antropología Aplicada. Argentina. Amorrortu Editores. pp. 46-47.

 

Capriles Oswaldo (1988).-“Víbora en rosicler, áspid en lirio”. Analys-Art, Fundación Instituto Internacional de Estudios Avanzados (IDEA) (Venezuela) 4: 19-37, agosto.

 

León Rojas José M. (1986).-Realidad Educativa de la Cultura Popular Tradicional (étnica y folklórica) en la Educación Básica de Venezuela sector urbano. Caracas. Universidad Simón Rodríguez. Trabajo de Grado. Tutor: Prof. Enrique Alí González Ordosgoitti

 

Diccionario Hispánico Universal. Enciclopedia Ilustrada en Lengua Española. México. W.M. Jackson, Inc, Editores 1969.

 

MAS (1988).-Manifiesto Programático del MAS (Movimiento al Socialismo) y Teodoro Petkoff. Caracas, mimeo, pp 24.

 

MAS (1988).-Programa de Gobierno del MAS (Movimiento al Socialismo) y Teodoro Petkoff. Caracas, mimeo, pp 107.

 

Mattelart A., Xavier Delgoyrt y Michelle Mattelart (1984).-¿La cultura contra la democracia? Lo audiovisual en la época transnacional. España. Editorial Mitre. 1984, citado por Tulio Hernández en: Las Nuevas Encrucijadas Culturales. Caracas. Editorial Nueva Sociedad. 1987.

 

Morales Padrón Francisco (1975).-Manual de Historia Universal, tomo VI, Historia de América. España. Espasa-Calpe, SA, pp.1004.

 

Morón Guillermo (1971).-Historia de Venezuela, tomo 1. Caracas. Italgráfica Impresores Editores. pp. 468.

 

 

 

[i] .-Doctor en Ciencias Sociales, Sociólogo, Folklorólogo, Filósofo, Teólogo, Locutor, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB y del Instituto de Teología para Religiosos-ITER.

-Co-Creador y Coordinador General -desde 1991- de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE.

-Co-Creador y Coordinador -desde 1998- del Sistema de Líneas de Investigación Universitaria (SiLIU) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande.

-Co-Creador y Coordinador -desde 2011- de la Página Web de CISCUVE: www.ciscuve.org

-Para contactarnos: ciscuve@gmail.com@ciscuveciscuve-Facebook; @enagor;  enagor2@gmail.com; Skype: enrique.gonzalez35

-Si desea conocer otros Artículos, Audios y Videos de Enrique Alí González Ordosgoitti, entre en la siguiente URL: https://ciscuve.org/?cat=4203

 

[ii] .-Ponencia presentada en las Jornadas de Investigación de la Escuela de Filosofía de la UCV, Caracas, febrero 1990.

-Publicado en la Revista Apuntes Filosóficos de la Escuela de Filosofía de la UCV (Venezuela) 1: 41-66, 1992

-En un libro de mi autoría (1991) Diez Ensayos de Cultura Venezolana, Caracas, Fondo Editorial Tropykos, Asociación de Profesores de la UCV, páginas: 99-121 https://ciscuve.org/?p=4688

-Y en la Revista Familia Cristiana Digital, Noviembre 2015

 

[iii] .-Yo fui el encargado del Diseño de la Unidad Curricular de Folklore (UCF), perteneciente al Área de Pensamiento, Acción Social e Identidad Nacional (PASIN), dirigida por la Profesora Doctora Maruja Taborda de Briceño (q.e.p.d.). Esta Área pertenecía desde el inicio al Diseño e Implantación de la Educación Básica en Venezuela, durante los años 1980-1983, bajo el Gobierno de Luis Herrera Campins. En el Área de PASIN se agrupaban las materias de la Nacionalidad: Historia de Venezuela, Geografía de Venezuela, Folklore y Familia. Puedo dar fe de la gran coherencia en el Diseño Curricular de las tres primeras (UCHV, UCGV y UCF).

 

 

 

    

  

 

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