Artículo etiquetado como Parroquia El Valle

Álbum 132.-Parroquia El Valle, Caracas: Reconstrucción y Edificios, 1976-1978. 22 Fotos de Enrique Alí González Ordosgoitti

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Enrique Alí González Ordosgoitti (15.12.2017).-Álbum 132.-Parroquia El Valle, Caracas: Reconstrucción y Edificios, 1976-1978. 22 Fotos de Enrique Alí González Ordosgoitti, http://ciscuve.org/?p=18848
“Estas Fotos fueron tomadas por mi entre 1976-1978, con el propósito de documentar parte de la reconstrucción que se venía realizando en mi querida Parroquia El Valle, desde el proceso de “Renovación Urbana” (uno de cuyos objetivos era construir la Avenida Intercomunal de El Valle) comenzada en el Gobierno de Raúl Leoni (1963-1968), y continuada en los subsiguientes Gobiernos de Caldera (1969-1973) y Carlos Andrés Pérez (1974-1979).”

Álbum 131.-Parroquia El Valle, Caracas: Destrucción y Reconstrucción, 1976-1978. 67 Fotos de Enrique Alí González Ordosgoitti

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Enrique Alí González Ordosgoitti (13.12.2017).-Álbum 131.-Parroquia El Valle, Caracas: Destrucción y Reconstrucción, 1976-1978. 67 Fotos de Enrique Alí González Ordosgoitti, http://ciscuve.org/?p=18774
“Estas Fotos fueron tomadas por mi entre 1976-1978, con el propósito de documentar parte de la continuación del destrozo que se venía realizando en mi querida Parroquia El Valle, desde el proceso de “Renovación Urbana” (uno de cuyos objetivos era construir la Avenida Intercomunal de El Valle) comenzada en el Gobierno de Raúl Leoni (1963-1968), y continuada en los subsiguientes Gobiernos de Caldera (1969-1973) y Carlos Andrés Pérez (1974-1979). “

Álbum 007.-Cruz de Mayo, Urbanización Alberto Ravell, El Valle, Caracas, 1987, IPC, UPEL

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-González Ordosgoitti Enrique Alí (14.02.2016).-Álbum 007.-Cruz de Mayo, Urbanización Alberto Ravell, El Valle, Caracas, 1987, 148 fotos, Instituto Pedagógico de Caracas (IPC), Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), Asignatura Proceso de la Cultura, Profesor Enrique Alí González Ordosgoitti, 04316-04332. http://ciscuve.org/?p=8945

Relacionar con otros Álbumes de Cruz de Mayo:
001.-Barrio Marín, San Agustín, Caracas, http://ciscuve.org/?p=8867
002.-Ballajá, Macuto, Vargas, http://ciscuve.org/?p=8707
003.-Chaguaramal, Cupira, Miranda, http://ciscuve.org/?p=8725
004.-El Cuartel, Catia, Caracas, http://ciscuve.org/?p=8795
005.-Naiguatá, Vargas, http://ciscuve.org/?p=8801
006.-San Juan de Soapire, Miranda, http://ciscuve.org/?p=8853
007.-Urbanización Alberto Ravell, El Valle, Caracas, http://ciscuve.org/?p=8945
091.-Tacarigua de Mamporal, http://ciscuve.org/?p=9049

Relacionar con Álbumes sobre Caracas:
001.-La Cruz de Mayo en el Barrio Marín, San Agustín del Sur, Caracas, 1987. Fotos del IPC, UPEL. http://ciscuve.org/?p=8667     

004.-La Cruz de Mayo en El Cuartel, Catia, Caracas, 1986. Fotos del IPC, UPEL. http://ciscuve.org/?p=8795

007.-La Cruz de Mayo en la Urbanización Alberto Ravell, El Valle, Caracas, 1987. Fotos del IPC, UPEL. http://ciscuve.org/?p=8945

015.-Griegos Caraqueños, Caracas, 1992. Fotos de Moraiba Tibisay Pozo. http://ciscuve.org/?p=9583      

017.-San Juan Bautista del Barrio El Carmen, La Vega, Caracas, 1987. Fotos del IPC, UPEL. http://ciscuve.org/?p=9777  

023.-San Juan Bautista Obrero de Los Frailes de Catia, Caracas, 2015. Fotos de William Rodríguez.  http://ciscuve.org/?p=9948               

024.-San Juan Bautista Obrero de Los Frailes de Catia, Caracas, 2015. Fotos de María Inés Páez Capriles. http://ciscuve.org/?p=9996      

025.-San Juan Bautista Obrero de Los Frailes de Catia, Caracas, 2015. Fotos de Enrique Alí González Ordosgoitti. http://ciscuve.org/?p=10019      

045.-Virgen de Fátima, Los Magallanes de Catia, Caracas, 1986. Fotos del IPC, UPEL. http://ciscuve.org/?p=11766

046.-Virgen de Fátima, Macarao, Caracas, 1986. Fotos del IPC, UPEL. http://ciscuve.org/?p=11786

069.-Reyes Magos, Camino de los Españoles, La Pastora, Caracas, Enero de 1990. Fotos de Enrique Alí González Ordosgoitti. http://ciscuve.org/?p=13498

103.-Santos Inocentes, Zaragozas, Barrio Sucre, 23 de Enero, Caracas, 1996, 16 Fotos del IPC, UPEL, http://ciscuve.org/?p=17292

112.-Misa de Aguinaldos, Sector Los Nísperos, El Junquito, Caracas, 1996. 43 Fotos del IPC, UPEL, http://ciscuve.org/?p=17890

113.-Misa de Aguinaldos, Iglesia Virgen de Lourdes, Parroquia San Juan, Caracas, 1997. 55 Fotos del IPC, UPEL, http://ciscuve.org/?p=17939

114.-Santa Bárbara, Shangó y María Lionza, Calle La Línea, Bellavista, Parroquia El Paraíso, Caracas, 1997. 17 Fotos del IPC, UPEL, http://ciscuve.org/?p=17999

131.-Parroquia El Valle, Caracas: Destrucción y Reconstrucción, 1976-1978. 67 Fotos de Enrique Alí González Ordosgoitti (Orlando 13.12.2017), http://ciscuve.org/?p=18774

132.-Parroquia El Valle, Caracas: Reconstrucción y Edificios, 1976-1978. 22 Fotos de Enrique Alí González Ordosgoitti (Orlando 14.12.2017), http://ciscuve.org/?p=18848 

Paciencia, paciencia, que faltan pocos días para la resurrección. La Semana Santa desde lo Vivido

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Enrique Alí González Ordosgoitti (12.10.2015).-Paciencia, paciencia, que faltan pocos días para la resurrección. La Semana Santa desde lo Vivido, http://ciscuve.org/?p=7831
“Excelente oportunidad nos brinda la Asignatura Antropología Filosófica II, para reflexionar acerca de lo que ha significado para nosotros la vivencia de la Semana Santa a lo largo de nuestra vida, especialmente en la infancia, edad cuando se establecen algunas maneras permanentes de ver el mundo, incluyendo en lugar destacado el mundo religioso”.

El dialogo intra religioso, entre Religión Oficial y Religiosidad popular, desde la vivencia personal

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Desde hace algún tiempo hemos venido pensando acerca de un tema que consideramos esencial, para ayudar a comprender los distintos procesos de identidad cultural que están en la base de nuestro perfil histórico, nos referimos a la religiosidad popular venezolana, cuyo principal eje se vertebra alrededor de la Religiosidad Cristiana Católica Popular, razón por la cual aprovecharemos la ocasión que nos presenta la Cátedra de Antropología Filosófica, para reflexionar sobre la misma desde el punto de vista de nuestra vivencia.

¿Por qué nos interesó el tema de la Religiosidad Popular? Por experiencia de vida y por decisión profesional. La primera me remite a mi propia infancia y adolescencia en la Parroquia El Valle, Caracas, en la que vivía una doble práctica religiosa: formal (el Colegio San Agustín y la Iglesia Parroquial) e informal (las costumbres vividas en el seno familiar y en el Barrio Zamora). Esa doble práctica, realizada sin tensiones especiales, me enseñó los diversos discursos capaces de explicar un aparente mismo fenómeno, por ejemplo la bendición de las aguas el sábado de Gloria de la Semana Santa: la bendición del Cura y el posterior uso del agua bendita para prácticas de defensa y ensalme de las casas particulares.

Otro ejemplo que quisiera traer a colación es la triple forma de celebrar la cruz de mayo, a la cual tuve acceso durante mi infancia. Cada forma se efectuaba en un escenario distinto: la Iglesia Parroquial de El Valle, en el Barrio Ezequiel Zamora y en mi casa.

Las Culturas Residenciales Caraqueñas en Siete Fiestas: Acercamiento a un análisis comparativo

En este Artículo hemos procedido a realizar un ejercicio de comparación etnológica de siete fiestas[i] residenciales caraqueñas, las cuales fueron investigadas en el marco de un Curso de Investigación dictado por el CLACDEC en FUNDARTE durante el año 1991. Las siete fiestas analizadas fueron: la Fiesta Aniversario del 5 de Julio en Cerro Grande, El Valle; el Nacimiento Viviente en el Camino de los Españoles; las Fiestas Patronales en Honor de la Virgen del Rosario de Curucay, en el Casco Central, Macarao; el Velorio de Cruz de Mayo en Marín, San Agustín del Sur; el Encuentro de San Juan Bautista en Lomas de Urdaneta, Parroquia Sucre; la Paradura del Niño en el Barrio Sucre, 23 de Enero y la Semana Santa en el Centro Histórico de Petare, Municipio Sucre, Estado Miranda. Los ítems que utilizamos para la comparación fueron el lugar (lugares de largo uso tradicional y apropiación “natural”; lugares de Barrios y apropiación consensual; lugar de viviendas multifamiliares y apropiación conflictiva; privatización comunal de un espacio público; la tipología espacial y la importancia cultural del espacio microlocal); el tiempo (tradicional de origen y en la comunidad; tradicional de origen y moderno en la comunidad; moderno de origen y moderno en la comunidad y elaboramos una proposición de tipología temporal); el motivo (Fiesta Civil; Fiestas Religiosas y una Tipología de Fiestas Religiosas: predominio de la Iglesia Católica Oficial, con leve presencia de la Religiosidad Católica Popular; predominio de la Religiosidad Católica Popular con leve presencia de la Iglesia Católica Oficial y el predominio de la Religiosidad Católica Popular y ninguna presencia de la Iglesia Católica Oficial); la población en el tiempo (comunidad asentada desde hace muchísimo tiempo y comunidad asentada recientemente por inmigración); la relación entre fiestas, clases sociales y espacio habitable; las comunidades antropológicas y el impacto organizativo en la Comunidad (organización no específica de la Fiesta; organización específica de la Fiesta y organización familiar de la Fiesta Residencial).

Hacia un nuevo rumbo cultural de Venezuela, a partir del Gobierno de LHC, 1979-1984

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Este trabajo intenta ser un análisis de la relación entre los campos de la cultura y de la política, desde la óptica del cambio social, es decir, la dimensión cultural de la acción política. Utilizamos el concepto gramsciano de hegemonía por consenso y el papel central que en ella juega lo cultural. Nos centramos en analizar el Bloque Social Popular: los agentes del cambio, sus expresiones sociales organizadas y los sectores populares. A la vez, analizamos la relación entre este posible Bloque Social Popular, el Empresariado y el Estado venezolano, representado por el Gobierno de Luis Herrera Campins (1979-1984). Concluimos con seis proposiciones, que pretenden sintetizar, la caracterización que hacemos de la dimensión cultural de la política de ese momento histórico.

La Arquitectura, patrimonio del mundo construido

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Carmen Dina Guitián Pedrosa

(Socióloga, Doctora en Ciencias Sociales, Profesora Titular de la Facultad de Arquitectura de la UCV, Coordinadora Adjunta del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinadora de Investigación desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook)

(Publicado en la Revista Tierra Firme (Venezuela, Caracas) 18 (70): 205-215,  Abril-junio, 2000)

(Si desea consultar otras publicaciones de Guitián Pedrosa Carmen Dina: ciscuve.org/?cat=4204)

Si desea leer más acerca de nuestra Línea de Investigación de Territorio (Ambiente, Arquitectura, Ciudad, Comunidad, Comunidad Formal, Comunidad Informal, Imaginario Urbano, Paisaje, Poblador Popular Urbano, Región, Vivienda), ver: (ciscuve.org/?cat=1315)

 

Resumen.

Proposiciones  de la antropología urbana y de la sociología de la cultura ofrecen una perspectiva de análisis de la producción del espacio habitable y sus implicaciones en los modos de vivir, de habitar y hasta de pensar, como sugirió Heidegger. Rescatar la noción de lugar como espacio habitable en el que se  despliega el habitar como modo de ser, como experiencia vivida, implica reconocer  que el lugar reúne y ordena los objetos del mundo para propiciar el modo de vivir en él, pero también implica reconocer que el lugar es mundo construido. Es esta doble condición de mundo construido – mundo de vida lo que otorga condición de producción cultural al espacio habitable, en el que están presente los saberes, las prácticas, los sujetos y los artefactos de los modos de vida como expresiones culturales a las cuales la sociedad asigna valoraciones diferenciadas, en el proceso de producción de sistemas de significación, de comandos de orientación de valores. Si  ello se aplica a la arquitectura como producción del mundo construido, su valoración patrimonial pasa por la lucha por el control político del lugar, de la ciudad, por la lucha por los beneficios de la reproducción del capital y por las visiones y versiones de la realidad que los distintos sujetos asignan a un determinado objeto, según su ubicación en el sistema clasificatorio de la sociedad.

 

Palabras Claves: Cultura, Valoración, Diferenciación, Patrimonio, Espacio habitable, Arquitectura

 

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Introducción: La mirada cualitativa.

Cada vez más las perspectivas de la sociología de la cultura y de la antropología urbana resultan ineludibles para tratar los temas de la sociedad contemporánea, en la medida en que se busca en los problemas concretos las articulaciones con el todo social, reivindicando el viejo y olvidado concepto maussiano del hecho social total, a partir del cual intentamos la reconstrucción y, por ende, la comprensión de la sociedad que deseamos estudiar.

 

Las ciencias sociales que se habían alejado de los modelos marxistas economicistas y de los funcionalistas cuantitativistas, se mantenían en la retaguardia, casi como esperando que la historia les diera una nueva oportunidad. En esa situación estaba la antropología que había tenido que refugiarse en las sociedades exóticas, a lo más en las sociedades campesinas más atrasadas del mundo o en la arqueología y la antropología física. Pocos, como Oscar Lewis, habían osado penetrar el mundo contemporáneo; tampoco le quedaban muchas ganas cuando sus pares científicos estigmatizaban sus obras como ideológicamente tergiversadas, tanto si eran leídas desde la perspectiva de las élites como si lo eran desde la de los sectores populares.

Por el lado de la sociología, las corrientes interactivas -la etnometodología y el interaccionismo simbólico (este último hecho famoso por Erving Goffman)-; los aportes de la sociología de la cultura de Pierre Bourdieu con sus proposiciones acerca de los capitales culturales y la construcción del concepto de habitus como compendio de disposiciones culturales para aprehender e interpretar la realidad, así como muchos otros intentos de mantener viva la sociología cualitativa, produjeron investigaciones que constituyeron importantes plataformas para el auge y el desarrollo posterior de estas escuelas sociológicas.

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La Cultura Residencial vino por la Revancha. (Apuntes de Sociología de la Música Urbana)

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Enrique Alí González Ordosgoitti

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook)

 

(Publicado en: Ganador del VII Certamen Latinoamericano de Ensayo Político de Nueva Sociedad, 1991, con:La Cultura Residencialvino porla Revancha. Los Juradosfueron: Marisela Padrón Quero (Venezuela), Manuel Esmoris Isoleri (Uruguay),  Edelberto Torres-Rivas (Guatemalteco), Sergio Chejfec y Alberto Koschuetzke. Publicado enla Revista Nueva Sociedadnº 117, enero-febrero 1992).

 

Venezuela vivió una relación especial entre cultura, religión y política en la década de los años 60. La primacìa de las políticas partidistas sobre las culturales generó logros pero tambièn limitaciones, entre estas últimas: la ideologización de  esta subordinación  hasta transformarla en el único modelo posible de vinculación, lo cual redundó en orientaciones reductoras del hecho cultural. La década de los 70 significó el comienzo de la rectificación de esta conducta y el cambio de las vanguardias estéticas representadas por la literatura y la plástica hacia la música. Entre los 60 y los 90 los movimientos culturales residenciales sufrieron cambios fundamentales: de relegados a protagonistas principales.

 

La dècada de los años 60 significò para el asunto cultural en Venezuela uno de sus momentos màs explosivos del siglo XX. Nos referimos al arte y a la cultura del àmbito acadèmico, en el cual la lucha clàsica entre oficialidad y vanguardia adquiriò violentos ribetes polìticos. Es conocida la dècada del 60 como la dècada de la guerra, los enfrentamientos entre una juventud inspirada porla revoluciòn Cubanay por la firmeza betancourista (Ròmulo Betancourt fue presidente de la Repùblica entre 1958-1963), contra una democracia que ensayaba sus primeros pasos, lucha que tuvo de escenario a toda Venezuela: campo y ciudad, calle y universidades.

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Ponencia Central de la Mesa de Cultura Urbana del II Foro en Defensa de la Ciudad, 1987

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Enrique Alí González Ordosgoitti

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook)

(Referencia del Texto: 1)Ponente y Responsable de la “Mesa de Cultura Urbana” en el II Foro en Defensa de la Ciudad de Caracas, patrocinado por la UCV y la Federación de Comunidades Urbanas (FACUR), realizado en Caracas en el mes de noviembre. Ponencia Central de la Mesa Cultura Urbana, 1987.

2) Publicado en: Enrique Alí González Ordosgoitti (1991).-Diez Ensayos de Cultura Venezolana. Caracas, Fondo Editorial Tropykos, Asociación de Profesores de la UCV, páginas: 77-86       y

3) Publicado en: Enrique Alí González Ordosgoitti (1997).-Diez Ensayos de Cultura Venezolana. Caracas, Fondo Editorial Tropykos, Asociación CISCUVE (Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela), Dirección de Desarrollo Regional del CONAC, páginas: 77-86)

 Si desea leer otros Artículos de González Ordosgoitti Enrique Alí, ver: http://ciscuve.org/?cat=4203

Si desea leer más acerca de nuestra Línea de Investigación de Territorio (Ambiente, Arquitectura, Ciudad, Comunidad, Comunidad Formal, Comunidad Informal, Imaginario Urbano, Paisaje, Poblador Popular Urbano, Región, Vivienda), ver: (ciscuve.org/?cat=1315)

6.1.-Justificación.

     El que en un foro dedicado a analizar los problemas de la ciudad exista una mesa para discutir la cultura urbana, parece ser algo de estricta lógica. Razón por la cual, en este II Foro en Defensa de Caracas, se decidió abrir un espacio para la específica discusión acerca de los haceres y quehaceres de la cultura en nuestra urbe.

     El problema se nos presenta al preguntarnos: ¿cuál es la específica discusión sobre cultura urbana?, ¿a qué realidad pretendemos dirigirnos con la noción: cultura urbana?

     No vamos a intentar precisar nuestro objeto de estudio a partir de una discusión enteramente conceptual que -a más de ser interesante- nos alejaría sensiblemente de la posibilidad de delimitación, ya que el alcance de dos conceptos tan polisémicos (cultura y urbana), se nos revelaría inabarcables.

     Hemos preferido abordar esa delimitación tomando como eje central uno de los objetivos fundamentales que definen el PARA QUÉ de este evento: los vecinos de la ciudad de Caracas y su participación en la dirección de sus actividades ciudadanas.

     Siendo este nuestro eje, reconoceremos entonces que dentro de la diversidad de modos y maneras presentes en la totalidad del hecho cultural, es posible distinguir -teóricamente- la posibilidad de agrupar (como guía cognoscitiva) tal multiplicidad en un número menor de agregados, que a imagen de los sub-conjuntos matemáticos, nos permitirán aprehender la realidad en partes definidas pero no definitivas. A esos agregados los llamaremos Campos Culturales y reconoceremos la existencia de tres (3) de ellos en el ámbito de la cultura urbana: el Campo Cultural Académico, el Campo Cultural  Masivo y el Campo de la Cultura Residencial.

 

     El Campo Cultural Académico, conformado por todas las diversas maneras del saber formal, público o privado y que tiene en el actual sistema educativo oficial su expresión más representativa.

 

     El Campo Cultural Masivo, conformado por todo el instrumental de medios que producen, circulan y consumen hechos culturales sobre grandes densidades poblacionales, bien sea visual o audiovisualmente. La radio, TV, cine, prensa, son algunos de sus más fieles exponentes.

 

     Finalmente el Campo Cultural Residencial, el cual abarca los hechos culturales que se producen en las comunidades, a partir de los impulsos surgidos en la interacción comunitaria al tratar de desenvolver sus vidas en los tiempos de la cotidianidad, tanto como en el de los extraordinarios. Dicho en el argot político, la cultura que se crea en la base social de la ciudad y no en algunas de sus superestructuras (entiéndase el sistema educativo oficial y los MCM).

 

     Esta cultura Residencial recibirá influencia directa y determinante de tres dimensiones de la realidad: el espacio construido por el hombre; las comunidades humanas convivientes en él, especialmente en lo atinente a su etnos, o esencia cultural de las mismas y en el tiempo incorporado en los hechos culturales.

 

6.2.-Contornos de la Cultura Residencial Caraqueña.

     De los tres Campos Culturales existentes en el interior de la Cultura Urbana, es el de la Cultura Residencial el que más muestra afinidad con uno de los objetivos fundamentales de este encuentro: privilegiar el punto de vista de los vecinos.

     Por tal razón procederemos a señalar más nítidamente los contornos, progresiones y regresiones de la Cultura Residencial de Caracas.

6.2.1.-El contorno espacial abarca toda la distancia física contenida en la denominación de Área Metropolitana de Caracas. Área que encierra diversidad de conformaciones geo-socio-espaciales, que prefiguran de entrada la variedad de escenarios en donde los hechos culturales son realizados.

 

     Barrios marginales (consolidados, estables, de transición, etc.), urbanizaciones construidas por el Estado (del INAVI, B.O.), zonas tradicionales de la ciudad (siglos XVIII, XIX y principios del XX), urbanizaciones recientes de la clase media alta y de sectores de la burguesía, etc.

 

     Escenarios todos ellos que descansan (o zozobran), sobre una acometida contra la ciudad por parte de todos los poderes fácticos (léase Estado y entes privados), que se guían, en lo esencial, por intereses ajenos a los conjuntos humanos residenciales, vulnerando continuamente la calidad de la vida de los vecinos (contaminación, acrecentamiento del costo de la tierra y de la vivienda, eliminación de sitios de esparcimiento, urbanismo a escalas no controlables por el ser humano, congestionamiento, etc.), cuestión que incide gravemente en los procesos de creación, difusión y consumo de la cultura residencial urbana de Caracas.

 

6.2.1.a.-Ese atropello contra la ciudad va a generar una de las principales características de la cultura residencial caraqueña: la lucha por la memoria. Ante la embestida física (oficial y privada) que destruye calles, esquinas, todos los espacios tradicionales (El Valle, Antímano, probablemente El Hatillo), borra nombres antiguos a cambio de sólo números; los habitantes, a título individual o colectivo, reclamarán la permanencia de sus calles y viviendas, refaccionándolas, pero no demoliéndolas, reivindicarán (así sea sólo en el uso cotidiano de su lengua), los nombres históricos de los espacios urbanos, tal como les fueron enseñados por tradición.

 

6.2.1.b.-Al estar los poderes fácticos guiados casi exclusivamente por la maximización de las ganancias, impulsan y apoyan modelos urbanísticos que van a privilegiar la construcción que mejor asegure resultados metálicos, en detrimento de la calidad de vida especialmente en áreas que inciden directamente en la creación de cultura comunitaria, como son los espacios dedicados al ocio y al entretenimiento. Es aplicable a Caracas esta frase de Eibl-Eibesfeldt: “Los urbanistas tienden a la segregación, y efectivamente queremos estar separados del ‘desconocido’. Más los urbanistas parecen olvidar que también necesitamos la oportunidad de establecer relaciones con nuestros vecinos”. (1978)

 

     Esta casi imposibilidad de comunicarse con otros, más allá del círculo familiar, para así poder constituir grupos individualizados más amplios, es lo que configura la segunda característica de la cultura residencial caraqueña: la incomunicación comunitaria.

 

   No es casual la inexistencia de lugares de comunicación inmediatamente cercanos a nuestras casas (salvo excepciones, ubicadas mayoritariamente en las zonas de raigambre tradicional), la desaparición o negligencia en el mantenimiento de pequeñas plazas públicas en el interior de barrios y urbanizaciones, al igual que de mini-parques.

 

     Se han intentado acciones paliativas como el cierre de algunas calles al tráfico automotor (El Silencio), pero aún así, el flujo contínuo de peatones pasando sin descanso impide, o al menos dificulta, las posibilidades de conversar tranquilamente.

 

     Lo realizado por El Metro de Caracas, aunque es una contribución positiva al embellecimiento de la ciudad y una mayor racionalidad del uso del espacio, no contribuye a la interacción comunicativa (tal como la venimos concibiendo), ya que la escala gigantesca de las obras, se presta más a la monumentalidad que al apropiamiento humano y personal de esos  espacios.

 

     Una de las consecuencias funestas de esa incomunicación comunitaria, es el gran derroche de esfuerzo y energía que hay que utilizar para poder  romperla, aunque sea espacial y temporalmente limitada.

 

     Cualquier acción de difusión cultural en esos espacios requiere de tal aparataje técnico y propagandístico, que sólo están en capacidad de realizarla los poderes fácticos públicos y privados. De tal forma que a los sectores vecinales, sólo les queda la alternativa de resignarse pasivamente a su papel de receptores de mensajes o a coparticipar con los poderes fácticos, por supuesto en calidad de socios menores.

 

     De no aceptar enteramente esas alternativas deben volverse a la acción cultural en su “terreno”, ubicado en una escala micro-local o a lo más local (un barrio, una urbanización), limitando en mucho la difusión del mensaje.

 

6.2.1.c.-Un tercer aspecto, en que la agresión urbanística deja su impronta sobre la cultura residencial caraqueña, es el relacionado con la atmósfera visual prevaleciente en la ciudad. El habitante de nuestra capital, al apenas asomar la vista fuera de su casa se encuentra observando un cúmulo de imágenes que, en su mayoría, han sido producidas por el Estado o entes privados poderosos, transmitiendo mensajes ajenos a los intereses de las comunidades residenciales en donde están erigidos.

 

    Esta manifestación del campo de la cultura masiva, coloniza y expolia los espacios visuales de los ciudadanos, limitando las posibilidades de acceder a una visión de la naturaleza, a mensajes autónomos e, incluso, a ampliaciones de información sobre aspectos más ricos de las artes visuales contemporáneas.

 

      Este copamiento de lo visual comunitario constituye una tercera característica de la cultura residencial caraqueña: las gríngolas visuales.

 

6.2.2.-Un segundo contorno de la Cultura Residencial de Caracas, es el  de los grupos humanos habitantes en ella, considerados desde el punto de vista de sus etnos, es decir, de sus contexturas culturales.

 

     Distinguimos seis (6) macro-etnias en Caracas: criollas, indígenas, euro-venezolanas, afro-venezolanas (negras), asiático-venezolanas y nacional-americanas.

 

     La macro-etnia criolla esta conformada a su vez, por varios agrupamientos culturales que obedecen, fundamentalmente, a consideraciones sobre el origen regional: tachirenses, mirandinos, monaguenses, guayaneses, guariqueños (cuando se alude al estado o entidad) y andinos, centrales, orientales, llaneros (cuando se toma en cuenta la característica geográfica).

 

          Igualmente coexisten en la ciudad grupos de las diferentes etnias indígenas venezolanas, que han seguido la ruta de emigración campo-ciudad, que antaño habían iniciado los campesinos.

 

     Las comunidades euro-venezolanas, tienen una gran implantación en la ciudad de Caracas, ciudad a la que llegaron desde comienzos de este siglo como consecuencia de crisis económicas, políticas y militares de Europa.

 

     Comunidades afro-venezolanas (según algunos) o criolla-negra (según otros autores), provenientes de los bolsones poblacionales negros ubicados en la costa nor-central del país, quienes se han agrupado fundamentalmente en las áreas marginales, desde donde desarrollaron y desarrollan importantes acciones de presencia cultural.

 

     Macro-etnias asiático-venezolanas, provenientes de países con graves crisis económicas, políticas y militares, cuya inmigración se efectúa a nuestro país a partir de 1936.

 

     Finalmente, están las diversas comunidades nacional-americanas (colombianas, dominicanas, ecuatorianas, etc.), quienes han migrado a nuestro país fundamentalmente a partir de 1975, atraídas por el boom del aumento de los precios del petróleo.

 

     Tal diversidad étnica tendrá una primera consecuencia sobre la cultura residencial caraqueña: la cuantiosa pluralidad de contenidos, formas y maneras de ser y de hacer.

 

     Esa diversidad étnica encontrará y desarrollará los mecanismos propicios para afianzar e incrementar su identidad y su cohesión como grupo socio-cultural, separado del resto de los habitantes de la ciudad. Creará sus propios circuitos de producción, difusión y consumo cultural, con recursos precarios o abundantes, según el status socioeconómico a que estén adscritos dichos grupos.

 

     Estos circuitos funcionarán autónomamente, tanto de los poderes fácticos oficiales y privados como también de los otros grupos étnicos residenciales. Generándose una atomización y dispersión de las energías culturales residenciales, acentuándose las debilidades organizativas, técnicas y financieras de la misma. Incluso, constituyéndose esa atomización, en un dique de contención para un libre intercambio cultural. El cual sería enriquecedor por la fuerte acción de mestizaje a que podría dar lugar.

 

6.2.3.-El tercer contorno que siluetea a la Cultura Residencial Caraqueña,  es el tiempo incorporado en los hechos culturales. Hablaremos de un tiempo tradicional, cuando la estructura del hecho cultural se haya originado en la Venezuela rural o pre-petrolera y de un tiempo contemporáneo, cuando el origen de la estructura repose en los cambios sucedidos a partir de la explotación petrolera a gran escala, hecho acaecido ya entrado el siglo XX.

 

     Tendremos entonces una Cultura Residencial Tradicional y una Cultura Residencial Contemporánea, ambas existentes en la actualidad. No como realidades fuertemente antagónicas donde la presencia de una imposibilita la otra, sino como realidades que coexisten, en algunos casos armónicamente (permanencia de celebraciones religiosas) y en otros francamente enfrentados (costumbres sexuales, vestimenta).

 

     Lo tradicional arquitectónico, resistiendo y destacando como un lunar en la piel de la ciudad, alisada por los urbanistas.

 

     Lo contemporáneo, nacido en los ajetreos de las migraciones campo-ciudad y en los contingentes de inmigrantes llegados a mejorar (a veces ilusoriamente), su calidad de vida.

 

     De más fácil implantación lo contemporáneo, que recibe el visto bueno (al menos en mayor grado que lo tradicional) de los campos masivo y  académicos (cultura oficial).

 

     Cultura Residencial Contemporánea, que realiza ingentes esfuerzos por no ser una simple vasalla de lo masivo y lo académico, pero que no sólo se resiste a ser fagocitada (con diversa suerte), sino que recrea los mensajes que le envían, generando a veces sus propias alternativas.

 

     Cultura Residencial Tradicional, vapuleada y execrada de los principales medios de difusión masiva y de los circuitos de realización de los saberes formalizados. Decretada su muerte extemporáneamente por la inteligencia progresista. Internalizada por los sectores residenciales como signo de atraso, de rémora, se es practicada a escondidas, en los espacios privados de sus propios grupos familiares y étnicos, o aventurándose a lugares más abiertos, pero a escala local o micro-local. Ya que los intentos académicos o masivos de atender lo tradicional, no pasan de ser grotescos remedos de los originales.

 

     Cultura Residencial Contemporánea, enfrentada a un proceso de vasallaje por parte del Campo Cultural Masivo. Cultura Residencial Tradicional, resistiendo a su exterminio decretado por los campos culturales masivos y académicos.

 

     Lo tradicional y lo contemporáneo en la Cultura Residencial Caraqueña,  convivencia tolerada pero no desarrollada en todas sus posibilidades creativas, salvo por algunas vanguardias culturales que intentan construir los puentes necesarios.

 

     Contradicciones derivadas de los distintos tiempos incorporados en los hechos culturales, que afectan significativamente a los miembros de todos los grupos étnicos de la ciudad, pero su mayor impacto recaerá en los ciudadanos auto-aislados de toda vida comunitaria, microscópicamente asomados por la ventana de sus apartamentos.

 

6.3.-Nudos Críticos en la Cultura Residencial Caraqueña.

     A manera de inventario provisional de los principales problemas presentes en la Cultura Residencial Caraqueña, que obstaculizan su permanencia y desarrollo, tenemos los siguientes:

 

-la lucha por la memoria.

 

-la incomunicación comunitaria.

 

-las gríngolas visuales.

 

-atomización y dispersión de las energías culturales.

 

-existencia de un dique de contención para un libre intercambio cultural.

 

-intento de avasallar a las Culturas Residenciales Contemporáneas, por parte del campo cultural masivo.

 

-proceso de exterminio de las Culturas Residenciales Tradicionales, por parte de los campos culturales masivos y académicos.

 

-insuficiente desarrollo de las posibilidades creativas de las Culturas Residenciales, debido tanto a la disminuida posición en que están ubicadas por parte de los campos culturales masivos y académicos, como también, a la casi inexistente relación entre sus componentes tradicionales y contemporáneos.

 

6.4.-El desatar de los nudos. El papel de los Vecinos.

6.4.1.-La lucha por la memoria.

-enfrentar los planes urbanistas que contemplen la destrucción de espacios de significación cultural histórica o más reciente (Coso del Nuevo Circo, Triángulo histórico de La Pastora, Cine La Alameda).

 

-insistir en que la nomenclatura de las calles, esquinas, plazas y otros, sea decidido por las comunidades residenciales en donde estén ubicadas (recordar lucha por la Placita Caracas en Las Palmas). Rebautizar los sitios en que no haya sido tomada en cuenta la opinión de los vecinos.

 

-producir memoria escrita y audiovisual sobre el entorno residencial (urbanizado y natural), de manera que las comunidades adquieran conciencia acerca del valor afectivo e histórico del mismo. Difundirlo por los medios masivos de información y tratar de insertar su enseñanza en el aparato educativo local, regional y nacional.

 

6.4.2.-La incomunicación comunitaria.

-luchar por la creación de nuevos espacios dedicados al ocio creativo y al entretenimiento, en escalas micro-locales y locales, y por la mejora y conservación de los ya existentes (por ejemplo: la restauración del Paseo “Los Próceres”).

 

-luchar por la reactivación de antiguas salas de Cine hoy abandonadas o alteradas en su uso por ser consideradas no rentables, o por no haber sido absorbidas por los grandes circuitos de distribución del cine comercial, casos: “La Alameda” (San Agustín); “Lincoln” (Santa Rosalía); “Los Jardines” (El Valle); “Cine Plaza” (La Pastora) y otros.

 

-el cierre de numerosas calles y avenidas al tránsito automotor los días domingos (no sólo la Cota Mil y la parte final de la Av. Río de Janeiro). Decretar el día domingo como “Día del Peatón Metropolitano”.

 

6.4.3.-Las gríngolas visuales.

-descolonizar los espacios visuales vecinales de todas aquellas imágenes, que para su implantación, no fue consultada la comunidad.

 

-ocupar todos los espacios visuales de la comunidad residencial y convertirlos creativamente en mensajeros de un urbanismo autogestionario (arte mural).

 

6.4.4.-Atomización y dispersión de las energías culturales.

-crear mecanismos de cooperación inter-comunitarios en la producción, difusión y consumo de las diferentes manifestaciones culturales residenciales, étnicas o no, tanto tradicionales como contemporáneas.

 

-crear mecanismos de relación permanente inter-comunidades, a fin de resistir, presionar, o actuar conjuntamente con los poderes fácticos, para la permanencia, desarrollo y creación de las fuerzas culturales residenciales.

 

-destacar la importancia del libre intercambio cultural entre las distintas comunidades, étnicas o no, existentes en Caracas. Crear espacios propicios para el mestizaje cultural, tanto como para el desarrollo de las diferencias; las irreductibles huellas digitales de cada cultura étnica. Analizar el papel que pueden realizar las distintas Embajadas de otros países acreditadas en Venezuela.

 

6.4.5.-Lo tradicional y lo contemporáneo en las Culturas Residenciales. Hacia una nueva relación.

-rechazar la idea que considera a lo tradicional (in extenso) en las culturas residenciales, como una rémora para el desarrollo de este tipo de manifestaciones.

-establecer una relación creativa, mutuamente beneficiosa, entre lo tradicional y lo contemporáneo de las Culturas Residenciales.

-ganar espacios en el interior de los campos masivos y académicos, para la difusión, docencia e investigación de las Culturas Residenciales. En el caso de la educación oficial, insistir en los centros educativos, desde las comunidades educativas locales, en la incorporación al currículum de  contenidos relacionados con las culturas residenciales de su entorno.

 

Epílogo.

     Culturalmente, los sectores residenciales caraqueños enfrentan hoy un doble desafío: por una parte, torcer la voluntad de los poderes fácticos (oficial y privado) empeñados en urbanizar de acuerdo a la única lógica de maximizar las ganancias y por otra: reflexionar, discutir y coordinar esfuerzos comunes, en pro de situar a las culturas elaboradas en el seno de las comunidades, en la vanguardia creativa que debe preparar condiciones más humanas para la entrada al siglo XXI.

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Ponencia Central de la Mesa de Cultura Urbana del II Foro en Defensa de la Ciudad, 1987

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Enrique Alí González Ordosgoitti

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook)

(Referencia del Texto: 1)Ponente y Responsable de la “Mesa de Cultura Urbana” en el II Foro en Defensa de la Ciudad de Caracas, patrocinado por la UCV y la Federación de Comunidades Urbanas (FACUR), realizado en Caracas en el mes de noviembre. Ponencia Central de la Mesa Cultura Urbana, 1987.

2) Publicado en: Enrique Alí González Ordosgoitti (1991).-Diez Ensayos de Cultura Venezolana. Caracas, Fondo Editorial Tropykos, Asociación de Profesores de la UCV, páginas: 77-86       y

3) Publicado en: Enrique Alí González Ordosgoitti (1997).-Diez Ensayos de Cultura Venezolana. Caracas, Fondo Editorial Tropykos, Asociación CISCUVE (Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela), Dirección de Desarrollo Regional del CONAC, páginas: 77-86)

 Si desea leer otros Artículos de González Ordosgoitti Enrique Alí, ver: http://ciscuve.org/?cat=4203

Si desea leer más acerca de nuestra Línea de Investigación de Territorio (Ambiente, Arquitectura, Ciudad, Comunidad, Comunidad Formal, Comunidad Informal, Imaginario Urbano, Paisaje, Poblador Popular Urbano, Región, Vivienda), ver: (ciscuve.org/?cat=1315)

6.1.-Justificación.

     El que en un foro dedicado a analizar los problemas de la ciudad exista una mesa para discutir la cultura urbana, parece ser algo de estricta lógica. Razón por la cual, en este II Foro en Defensa de Caracas, se decidió abrir un espacio para la específica discusión acerca de los haceres y quehaceres de la cultura en nuestra urbe.

     El problema se nos presenta al preguntarnos: ¿cuál es la específica discusión sobre cultura urbana?, ¿a qué realidad pretendemos dirigirnos con la noción: cultura urbana?

     No vamos a intentar precisar nuestro objeto de estudio a partir de una discusión enteramente conceptual que -a más de ser interesante- nos alejaría sensiblemente de la posibilidad de delimitación, ya que el alcance de dos conceptos tan polisémicos (cultura y urbana), se nos revelaría inabarcables.

     Hemos preferido abordar esa delimitación tomando como eje central uno de los objetivos fundamentales que definen el PARA QUÉ de este evento: los vecinos de la ciudad de Caracas y su participación en la dirección de sus actividades ciudadanas.

     Siendo este nuestro eje, reconoceremos entonces que dentro de la diversidad de modos y maneras presentes en la totalidad del hecho cultural, es posible distinguir -teóricamente- la posibilidad de agrupar (como guía cognoscitiva) tal multiplicidad en un número menor de agregados, que a imagen de los sub-conjuntos matemáticos, nos permitirán aprehender la realidad en partes definidas pero no definitivas. A esos agregados los llamaremos Campos Culturales y reconoceremos la existencia de tres (3) de ellos en el ámbito de la cultura urbana: el Campo Cultural Académico, el Campo Cultural  Masivo y el Campo de la Cultura Residencial.

 

     El Campo Cultural Académico, conformado por todas las diversas maneras del saber formal, público o privado y que tiene en el actual sistema educativo oficial su expresión más representativa.

 

     El Campo Cultural Masivo, conformado por todo el instrumental de medios que producen, circulan y consumen hechos culturales sobre grandes densidades poblacionales, bien sea visual o audiovisualmente. La radio, TV, cine, prensa, son algunos de sus más fieles exponentes.

 

     Finalmente el Campo Cultural Residencial, el cual abarca los hechos culturales que se producen en las comunidades, a partir de los impulsos surgidos en la interacción comunitaria al tratar de desenvolver sus vidas en los tiempos de la cotidianidad, tanto como en el de los extraordinarios. Dicho en el argot político, la cultura que se crea en la base social de la ciudad y no en algunas de sus superestructuras (entiéndase el sistema educativo oficial y los MCM).

 

     Esta cultura Residencial recibirá influencia directa y determinante de tres dimensiones de la realidad: el espacio construido por el hombre; las comunidades humanas convivientes en él, especialmente en lo atinente a su etnos, o esencia cultural de las mismas y en el tiempo incorporado en los hechos culturales.

 

6.2.-Contornos de la Cultura Residencial Caraqueña.

     De los tres Campos Culturales existentes en el interior de la Cultura Urbana, es el de la Cultura Residencial el que más muestra afinidad con uno de los objetivos fundamentales de este encuentro: privilegiar el punto de vista de los vecinos.

     Por tal razón procederemos a señalar más nítidamente los contornos, progresiones y regresiones de la Cultura Residencial de Caracas.

6.2.1.-El contorno espacial abarca toda la distancia física contenida en la denominación de Área Metropolitana de Caracas. Área que encierra diversidad de conformaciones geo-socio-espaciales, que prefiguran de entrada la variedad de escenarios en donde los hechos culturales son realizados.

 

     Barrios marginales (consolidados, estables, de transición, etc.), urbanizaciones construidas por el Estado (del INAVI, B.O.), zonas tradicionales de la ciudad (siglos XVIII, XIX y principios del XX), urbanizaciones recientes de la clase media alta y de sectores de la burguesía, etc.

 

     Escenarios todos ellos que descansan (o zozobran), sobre una acometida contra la ciudad por parte de todos los poderes fácticos (léase Estado y entes privados), que se guían, en lo esencial, por intereses ajenos a los conjuntos humanos residenciales, vulnerando continuamente la calidad de la vida de los vecinos (contaminación, acrecentamiento del costo de la tierra y de la vivienda, eliminación de sitios de esparcimiento, urbanismo a escalas no controlables por el ser humano, congestionamiento, etc.), cuestión que incide gravemente en los procesos de creación, difusión y consumo de la cultura residencial urbana de Caracas.

 

6.2.1.a.-Ese atropello contra la ciudad va a generar una de las principales características de la cultura residencial caraqueña: la lucha por la memoria. Ante la embestida física (oficial y privada) que destruye calles, esquinas, todos los espacios tradicionales (El Valle, Antímano, probablemente El Hatillo), borra nombres antiguos a cambio de sólo números; los habitantes, a título individual o colectivo, reclamarán la permanencia de sus calles y viviendas, refaccionándolas, pero no demoliéndolas, reivindicarán (así sea sólo en el uso cotidiano de su lengua), los nombres históricos de los espacios urbanos, tal como les fueron enseñados por tradición.

 

6.2.1.b.-Al estar los poderes fácticos guiados casi exclusivamente por la maximización de las ganancias, impulsan y apoyan modelos urbanísticos que van a privilegiar la construcción que mejor asegure resultados metálicos, en detrimento de la calidad de vida especialmente en áreas que inciden directamente en la creación de cultura comunitaria, como son los espacios dedicados al ocio y al entretenimiento. Es aplicable a Caracas esta frase de Eibl-Eibesfeldt: “Los urbanistas tienden a la segregación, y efectivamente queremos estar separados del ‘desconocido’. Más los urbanistas parecen olvidar que también necesitamos la oportunidad de establecer relaciones con nuestros vecinos”. (1978)

 

     Esta casi imposibilidad de comunicarse con otros, más allá del círculo familiar, para así poder constituir grupos individualizados más amplios, es lo que configura la segunda característica de la cultura residencial caraqueña: la incomunicación comunitaria.

 

   No es casual la inexistencia de lugares de comunicación inmediatamente cercanos a nuestras casas (salvo excepciones, ubicadas mayoritariamente en las zonas de raigambre tradicional), la desaparición o negligencia en el mantenimiento de pequeñas plazas públicas en el interior de barrios y urbanizaciones, al igual que de mini-parques.

 

     Se han intentado acciones paliativas como el cierre de algunas calles al tráfico automotor (El Silencio), pero aún así, el flujo contínuo de peatones pasando sin descanso impide, o al menos dificulta, las posibilidades de conversar tranquilamente.

 

     Lo realizado por El Metro de Caracas, aunque es una contribución positiva al embellecimiento de la ciudad y una mayor racionalidad del uso del espacio, no contribuye a la interacción comunicativa (tal como la venimos concibiendo), ya que la escala gigantesca de las obras, se presta más a la monumentalidad que al apropiamiento humano y personal de esos  espacios.

 

     Una de las consecuencias funestas de esa incomunicación comunitaria, es el gran derroche de esfuerzo y energía que hay que utilizar para poder  romperla, aunque sea espacial y temporalmente limitada.

 

     Cualquier acción de difusión cultural en esos espacios requiere de tal aparataje técnico y propagandístico, que sólo están en capacidad de realizarla los poderes fácticos públicos y privados. De tal forma que a los sectores vecinales, sólo les queda la alternativa de resignarse pasivamente a su papel de receptores de mensajes o a coparticipar con los poderes fácticos, por supuesto en calidad de socios menores.

 

     De no aceptar enteramente esas alternativas deben volverse a la acción cultural en su “terreno”, ubicado en una escala micro-local o a lo más local (un barrio, una urbanización), limitando en mucho la difusión del mensaje.

 

6.2.1.c.-Un tercer aspecto, en que la agresión urbanística deja su impronta sobre la cultura residencial caraqueña, es el relacionado con la atmósfera visual prevaleciente en la ciudad. El habitante de nuestra capital, al apenas asomar la vista fuera de su casa se encuentra observando un cúmulo de imágenes que, en su mayoría, han sido producidas por el Estado o entes privados poderosos, transmitiendo mensajes ajenos a los intereses de las comunidades residenciales en donde están erigidos.

 

    Esta manifestación del campo de la cultura masiva, coloniza y expolia los espacios visuales de los ciudadanos, limitando las posibilidades de acceder a una visión de la naturaleza, a mensajes autónomos e, incluso, a ampliaciones de información sobre aspectos más ricos de las artes visuales contemporáneas.

 

      Este copamiento de lo visual comunitario constituye una tercera característica de la cultura residencial caraqueña: las gríngolas visuales.

 

6.2.2.-Un segundo contorno de la Cultura Residencial de Caracas, es el  de los grupos humanos habitantes en ella, considerados desde el punto de vista de sus etnos, es decir, de sus contexturas culturales.

 

     Distinguimos seis (6) macro-etnias en Caracas: criollas, indígenas, euro-venezolanas, afro-venezolanas (negras), asiático-venezolanas y nacional-americanas.

 

     La macro-etnia criolla esta conformada a su vez, por varios agrupamientos culturales que obedecen, fundamentalmente, a consideraciones sobre el origen regional: tachirenses, mirandinos, monaguenses, guayaneses, guariqueños (cuando se alude al estado o entidad) y andinos, centrales, orientales, llaneros (cuando se toma en cuenta la característica geográfica).

 

          Igualmente coexisten en la ciudad grupos de las diferentes etnias indígenas venezolanas, que han seguido la ruta de emigración campo-ciudad, que antaño habían iniciado los campesinos.

 

     Las comunidades euro-venezolanas, tienen una gran implantación en la ciudad de Caracas, ciudad a la que llegaron desde comienzos de este siglo como consecuencia de crisis económicas, políticas y militares de Europa.

 

     Comunidades afro-venezolanas (según algunos) o criolla-negra (según otros autores), provenientes de los bolsones poblacionales negros ubicados en la costa nor-central del país, quienes se han agrupado fundamentalmente en las áreas marginales, desde donde desarrollaron y desarrollan importantes acciones de presencia cultural.

 

     Macro-etnias asiático-venezolanas, provenientes de países con graves crisis económicas, políticas y militares, cuya inmigración se efectúa a nuestro país a partir de 1936.

 

     Finalmente, están las diversas comunidades nacional-americanas (colombianas, dominicanas, ecuatorianas, etc.), quienes han migrado a nuestro país fundamentalmente a partir de 1975, atraídas por el boom del aumento de los precios del petróleo.

 

     Tal diversidad étnica tendrá una primera consecuencia sobre la cultura residencial caraqueña: la cuantiosa pluralidad de contenidos, formas y maneras de ser y de hacer.

 

     Esa diversidad étnica encontrará y desarrollará los mecanismos propicios para afianzar e incrementar su identidad y su cohesión como grupo socio-cultural, separado del resto de los habitantes de la ciudad. Creará sus propios circuitos de producción, difusión y consumo cultural, con recursos precarios o abundantes, según el status socioeconómico a que estén adscritos dichos grupos.

 

     Estos circuitos funcionarán autónomamente, tanto de los poderes fácticos oficiales y privados como también de los otros grupos étnicos residenciales. Generándose una atomización y dispersión de las energías culturales residenciales, acentuándose las debilidades organizativas, técnicas y financieras de la misma. Incluso, constituyéndose esa atomización, en un dique de contención para un libre intercambio cultural. El cual sería enriquecedor por la fuerte acción de mestizaje a que podría dar lugar.

 

6.2.3.-El tercer contorno que siluetea a la Cultura Residencial Caraqueña,  es el tiempo incorporado en los hechos culturales. Hablaremos de un tiempo tradicional, cuando la estructura del hecho cultural se haya originado en la Venezuela rural o pre-petrolera y de un tiempo contemporáneo, cuando el origen de la estructura repose en los cambios sucedidos a partir de la explotación petrolera a gran escala, hecho acaecido ya entrado el siglo XX.

 

     Tendremos entonces una Cultura Residencial Tradicional y una Cultura Residencial Contemporánea, ambas existentes en la actualidad. No como realidades fuertemente antagónicas donde la presencia de una imposibilita la otra, sino como realidades que coexisten, en algunos casos armónicamente (permanencia de celebraciones religiosas) y en otros francamente enfrentados (costumbres sexuales, vestimenta).

 

     Lo tradicional arquitectónico, resistiendo y destacando como un lunar en la piel de la ciudad, alisada por los urbanistas.

 

     Lo contemporáneo, nacido en los ajetreos de las migraciones campo-ciudad y en los contingentes de inmigrantes llegados a mejorar (a veces ilusoriamente), su calidad de vida.

 

     De más fácil implantación lo contemporáneo, que recibe el visto bueno (al menos en mayor grado que lo tradicional) de los campos masivo y  académicos (cultura oficial).

 

     Cultura Residencial Contemporánea, que realiza ingentes esfuerzos por no ser una simple vasalla de lo masivo y lo académico, pero que no sólo se resiste a ser fagocitada (con diversa suerte), sino que recrea los mensajes que le envían, generando a veces sus propias alternativas.

 

     Cultura Residencial Tradicional, vapuleada y execrada de los principales medios de difusión masiva y de los circuitos de realización de los saberes formalizados. Decretada su muerte extemporáneamente por la inteligencia progresista. Internalizada por los sectores residenciales como signo de atraso, de rémora, se es practicada a escondidas, en los espacios privados de sus propios grupos familiares y étnicos, o aventurándose a lugares más abiertos, pero a escala local o micro-local. Ya que los intentos académicos o masivos de atender lo tradicional, no pasan de ser grotescos remedos de los originales.

 

     Cultura Residencial Contemporánea, enfrentada a un proceso de vasallaje por parte del Campo Cultural Masivo. Cultura Residencial Tradicional, resistiendo a su exterminio decretado por los campos culturales masivos y académicos.

 

     Lo tradicional y lo contemporáneo en la Cultura Residencial Caraqueña,  convivencia tolerada pero no desarrollada en todas sus posibilidades creativas, salvo por algunas vanguardias culturales que intentan construir los puentes necesarios.

 

     Contradicciones derivadas de los distintos tiempos incorporados en los hechos culturales, que afectan significativamente a los miembros de todos los grupos étnicos de la ciudad, pero su mayor impacto recaerá en los ciudadanos auto-aislados de toda vida comunitaria, microscópicamente asomados por la ventana de sus apartamentos.

 

6.3.-Nudos Críticos en la Cultura Residencial Caraqueña.

     A manera de inventario provisional de los principales problemas presentes en la Cultura Residencial Caraqueña, que obstaculizan su permanencia y desarrollo, tenemos los siguientes:

 

-la lucha por la memoria.

 

-la incomunicación comunitaria.

 

-las gríngolas visuales.

 

-atomización y dispersión de las energías culturales.

 

-existencia de un dique de contención para un libre intercambio cultural.

 

-intento de avasallar a las Culturas Residenciales Contemporáneas, por parte del campo cultural masivo.

 

-proceso de exterminio de las Culturas Residenciales Tradicionales, por parte de los campos culturales masivos y académicos.

 

-insuficiente desarrollo de las posibilidades creativas de las Culturas Residenciales, debido tanto a la disminuida posición en que están ubicadas por parte de los campos culturales masivos y académicos, como también, a la casi inexistente relación entre sus componentes tradicionales y contemporáneos.

 

6.4.-El desatar de los nudos. El papel de los Vecinos.

6.4.1.-La lucha por la memoria.

-enfrentar los planes urbanistas que contemplen la destrucción de espacios de significación cultural histórica o más reciente (Coso del Nuevo Circo, Triángulo histórico de La Pastora, Cine La Alameda).

 

-insistir en que la nomenclatura de las calles, esquinas, plazas y otros, sea decidido por las comunidades residenciales en donde estén ubicadas (recordar lucha por la Placita Caracas en Las Palmas). Rebautizar los sitios en que no haya sido tomada en cuenta la opinión de los vecinos.

 

-producir memoria escrita y audiovisual sobre el entorno residencial (urbanizado y natural), de manera que las comunidades adquieran conciencia acerca del valor afectivo e histórico del mismo. Difundirlo por los medios masivos de información y tratar de insertar su enseñanza en el aparato educativo local, regional y nacional.

 

6.4.2.-La incomunicación comunitaria.

-luchar por la creación de nuevos espacios dedicados al ocio creativo y al entretenimiento, en escalas micro-locales y locales, y por la mejora y conservación de los ya existentes (por ejemplo: la restauración del Paseo “Los Próceres”).

 

-luchar por la reactivación de antiguas salas de Cine hoy abandonadas o alteradas en su uso por ser consideradas no rentables, o por no haber sido absorbidas por los grandes circuitos de distribución del cine comercial, casos: “La Alameda” (San Agustín); “Lincoln” (Santa Rosalía); “Los Jardines” (El Valle); “Cine Plaza” (La Pastora) y otros.

 

-el cierre de numerosas calles y avenidas al tránsito automotor los días domingos (no sólo la Cota Mil y la parte final de la Av. Río de Janeiro). Decretar el día domingo como “Día del Peatón Metropolitano”.

 

6.4.3.-Las gríngolas visuales.

-descolonizar los espacios visuales vecinales de todas aquellas imágenes, que para su implantación, no fue consultada la comunidad.

 

-ocupar todos los espacios visuales de la comunidad residencial y convertirlos creativamente en mensajeros de un urbanismo autogestionario (arte mural).

 

6.4.4.-Atomización y dispersión de las energías culturales.

-crear mecanismos de cooperación inter-comunitarios en la producción, difusión y consumo de las diferentes manifestaciones culturales residenciales, étnicas o no, tanto tradicionales como contemporáneas.

 

-crear mecanismos de relación permanente inter-comunidades, a fin de resistir, presionar, o actuar conjuntamente con los poderes fácticos, para la permanencia, desarrollo y creación de las fuerzas culturales residenciales.

 

-destacar la importancia del libre intercambio cultural entre las distintas comunidades, étnicas o no, existentes en Caracas. Crear espacios propicios para el mestizaje cultural, tanto como para el desarrollo de las diferencias; las irreductibles huellas digitales de cada cultura étnica. Analizar el papel que pueden realizar las distintas Embajadas de otros países acreditadas en Venezuela.

 

6.4.5.-Lo tradicional y lo contemporáneo en las Culturas Residenciales. Hacia una nueva relación.

-rechazar la idea que considera a lo tradicional (in extenso) en las culturas residenciales, como una rémora para el desarrollo de este tipo de manifestaciones.

-establecer una relación creativa, mutuamente beneficiosa, entre lo tradicional y lo contemporáneo de las Culturas Residenciales.

-ganar espacios en el interior de los campos masivos y académicos, para la difusión, docencia e investigación de las Culturas Residenciales. En el caso de la educación oficial, insistir en los centros educativos, desde las comunidades educativas locales, en la incorporación al currículum de  contenidos relacionados con las culturas residenciales de su entorno.

 

Epílogo.

     Culturalmente, los sectores residenciales caraqueños enfrentan hoy un doble desafío: por una parte, torcer la voluntad de los poderes fácticos (oficial y privado) empeñados en urbanizar de acuerdo a la única lógica de maximizar las ganancias y por otra: reflexionar, discutir y coordinar esfuerzos comunes, en pro de situar a las culturas elaboradas en el seno de las comunidades, en la vanguardia creativa que debe preparar condiciones más humanas para la entrada al siglo XXI.

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