Artículo etiquetado como Horizonte Cultural de la Época

La Religión como Saber

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Enrique-Ali-Gonzalez-Ordosgoitti-08.09.12-3

Enrique Alí González Ordosgoitti[1]

 

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 Índice

Religión y saber

-Dificultades para la aceptación de lo religioso como saber

1.-El Mega-Campo Cultural

2.-Los Sujetos: Intelectuales Orgánicos, Inorgánicos, Especialistas y Enciclopedistas

3.-Intelectuales y su Objeto: Disciplinario, Interdisciplinario y Transdisciplinario

4.-Intelectuales y su Organización: las Comunidades de Administración del Saber, entre Conservación y Cambio

5.-Intelectuales y Saber

6.-Intelectuales y su Saber: el Campo de la Ciencia

7.-Intelectuales y su Saber: el Campo de la Filosofía

8.-Intelectuales y su Saber: el Campo del Arte

9.-Intelectuales y su Saber: el Campo de la Religión

Para finalizar

Bibliografía

Notas

 

 

Dificultades para la aceptación de lo religioso como saber

Uno de los problemas que encontramos en la relación religión-sociedad, es el atinente a las formas de saber. Dos largos siglos de predominio de una idea de triunfo de la secularización, cabalgando en los éxitos de la ciencia y de la tecnología, trajo aparejado una actitud beligerante contra todo lo que pudiera ser vinculado con lo religioso, al extremo, de negar toda posibilidad de conocimiento a esta dimensión de lo social.

 

Se había cumplido una nueva vuelta de tuerca de los componentes de la verdad oficial, en las sociedades de impronta europea. Al predominio del saber filosófico como el saber oficial        -imperante a lo largo de toda la época grecorromana- sucedió en ese rol el dominio del saber religioso, expresado a través de la teología durante los siglos de la Edad Media.

 

Dominio que comenzó a ser cuestionado a partir del Renacimiento italiano, pero que no fue quebrantado, sino hasta que el desarrollo de las ciencias naturales en el siglo XVIII logró dicho objetivo. A partir de ese momento y de manera creciente, el criterio de verdad deseable y aceptable por el cuerpo societal, estuvo vinculado a las ciencias naturales tanto, que su manera de conocer se erigió en el modelo único del cómo se debe conocer.

 

Dominio extendido a los intentos de saber sobre lo social, al principio con la historiografía en el XVIII, luego –propiamente- con las ciencias sociales, cuya pionera la sociología, surgirá bajo el ala de la conformación del positivismo, que no era más que la ideología de las ciencias naturales, convertida en el único modelo universal posible.

 

Los siglos XIX y XX acentuarán este dominio, hasta convertir en fantasía cualquier intento de hacer algo en contrario. Así fue hasta la década de los setenta del siglo XX, cuando resultados de la ciencia dura situada en la vanguardia, la física, comenzaron a derrumbar viejas murallas.

 

La ciencia dura por excelencia la física, asumió las características de todo hueso: duro por fuera y muy blando por dentro, el hueso dejó salir la gelatina que le servía realmente como sustento. La física postulará –luego de un siglo de desarrollo de las diversas vertientes de la teoría de la relatividad- el principio de incertidumbre, como la base gelatinosa sobre la cual se apoyan las conclusiones científicas. De ciencia dura a ciencia gelatinosa, blanda, la física conjugará el principio de incertidumbre, con la teoría del caos y el papel del azar. Como dice la canción: ¡todo se derrumbó! No hay mas certezas, salvo aquella máxima socrática: yo sólo se que no se nada. Los científicos fieles de las religiones ateas (en términos de Eliade), asistían a una nueva destrucción de los templos, erigidos sobre las certezas inconmovibles de las leyes científicas. Científicos venidos de las ciencias naturales como Edgar Morin, comenzarán a construir nuevos paradigmas basados en la premisa de la hipercomplejidad del mundo natural y aún más del mundo social. ¿Y ahora dónde estamos?

 

Se ha vuelto a barajar el juego, la verdad oficial ya no es dominante y urge levantar algún tipo de verdad, aunque sea provisional y que en un mediano plazo pueda presentarse como verdad oficial.

 

En esa carrera anda el pensamiento sistemático, tratando de evadir el plomo parejo (para utilizar una metáfora de estos tiempos de cólera) que le dispara el postmodernismo, el saber blando, la levedad de la intelectualidad light, el desmembramiento de los discursos de largo alcance.

 

No es posible suponer que el saber dominante pueda pertenecer a un área específica del conocimiento, como antes lo fue la filosofía en la edad antigua, la teología en la edad media o la ciencia en esta fase de la modernidad que se nos ha ido. Más bien los vientos se inclinan por enfoque holísticos, interdisciplinarios y transdisciplinarios.

 

En cualquiera de los casos, el saber religioso tendrá mucho que decir y no podrá seguir siendo descalificado a priori. Ni por razones cognoscitivas, ni mucho menos por esa clase de argumentos de baja estofa que pretende descartar éticamente la religión, por supuestamente ser causante de numerosas guerras.

 

Decir eso en el siglo XXI, como si las Guerras Mundiales se explicaran; por el intento de dominar el mundo de los paganos alemanes unidos a los sintoístas japoneses, en contra de los cristianos protestantes.

 

O explicar a Stalin, como un intento del cristianismo ortodoxo de someter a los cristianos distintos: polacos, húngaros, eslovacos, letones y a los musulmanes del Asia Central, anexada a la Unión Soviética.

 

O explicar la masacre de Pol Pot en Camboya, como un revival milenarista del budismo mahayana.

 

O insistir en que las bombas que destrozaron Hiroshima o Nagasaki, estaban cargadas de Biblias contra los sintoístas infieles.

 

Pero la recuperación del necesario papel que debe jugar el saber religioso, en la recomposición de amplios espacios para la búsqueda de certezas, tropieza con numerosos obstáculos de entrada, entre otros:

-el amilanamiento de los exiguos intelectuales que en los diversos lugares de la cosa académica, han mantenido su pasión subterránea por el estudio de lo religioso;

 

-la entrega al chantaje del supuesto moderno, que condena lo religioso a la esfera del no saber, presente incluso, en muchas de las llamadas universidades católicas

 

-y tercero, la progresiva colonización de la teología católica por parte de la teología protestante, entendida esta como una avanzada de la modernidad que sirvió, entre otras cosas para plantear un cristocentrismo, leído en clave de una iconoclastia derrotada en los primeros siglos de la Iglesia, pero que se impuso soterradamente en un tono triunfante, en contra de la vivencia popular de la fe y su apasionada devoción mariana, de los corazones de un Jesús y María absolutamente históricos, de unos santos heridos por la gracia de Cristo.

 

Un saber teológico mayoritariamente encerrado en las primeras seguridades fundacionales, que afirmaban que lo básico para hacer teología era el dominio de la filosofía. Filosofía que había sido el saber dominante antes del surgimiento de la teología y que esta utilizó como sierva.

 

Pero:

-¿Cómo justificar la escasa vinculación de la formación teológica, con los sucesivos saberes dominantes, léase ciencias tanto naturales como sociales?

 

-¿Cómo enfrentar los dos nuevos grandes retos de las religiones, cuales son los diálogos entre religiones distintas, pero también entre lugares diferentes dentro de una misma religión, entendiendo estos lugares como espacios geográficos, pero también sociales y culturales?

 

Las grandes líneas generales asomadas por el Magisterio sobre el diálogo interreligioso, impulsado con energía desde el Concilio Vaticano II, no sólo por Pablo VI, sino a niveles impensados por el Papa Juan Pablo II: ¿Cómo pueden ser desarrolladas por las disciplinas teológicas sino dialogan con las ciencias sociales -especialmente la sociología, la antropología cultural- la fenomenología religiosa, las religiones comparadas, la historia de las religiones?

 

Todos estos retos para la producción de conocimiento están abiertos para el saber religioso, pero es necesario dar los primeros pasos y esos no pueden efectuarse, sino vencemos inicialmente el amilanamiento, el desprecio y descalificación prejuiciosa, en contra de quien se dedica al estudio de lo religioso. Ese ambiente hostil inhibe, pues viene acompañado de sospechas acerca de la capacidad mental de los intelectuales dedicados a lo religioso.

 

Es decir, se piensa que son brutos, perdón por esa palabra, ahora no se puede decir porque es políticamente incorrecto. Mejor apelamos a los nuevos términos que acuñaron los psicólogos cognitivos, conjuntamente con los expertos en diplomacia y en física del movimiento. Ahora se afirma que la inteligencia se establece en gradiente según la velocidad, es decir, habrá personas rápidas para comprender, otras lentas y otras lentísimas. El equivalente a lo que antes correspondía a los conceptos de personas inteligentes, brutas y brutísimas, pero que hoy en día no es políticamente correcto afirmar. Así, en los medios intelectuales de Venezuela, se considera que las personas que estudiamos lo religioso, somos personas ubicadas en la categoría de personas lentísimas para aprender, lo que es lógico suponer no constituye ningún aliciente para dedicarse a tales menesteres. Por eso es que debemos argumentar –para aliviar la presión psicológica- que según las estadísticas, se reparte en una curva normal a lo largo y ancho de la academia las personas rápidas, las lentas y las lentísimas, ninguna es monopolio de ninguna disciplina en particular, por lo que podemos exigir, en justicia, que o todas las especialidades temáticas son sospechosas de sólo admitir a personas de una velocidad cognoscitiva determinada, o en todas las especialidades conviven personas de las diversas velocidades, es decir: que en todas partes se cuecen habas.

 

Por tales razones es que pretendemos en este último aparte, ubicar el saber religioso en el marco de los otros saberes existentes, en el contexto más amplio de un marco teórico de las sociedades actuales, planteado desde la categoría de lo residencial/existencial en términos heideggerianos.

 

Hablaremos en el siguiente orden:

-primero sobre la definición de qué es el Mega-Campo Cultural,

 

-luego cuales son los Sujetos del mismo, es decir; los Intelectuales.

 

-En los puntos 3, 4 y 5, describiremos teóricamente la relación de los Intelectuales con su Objeto, su Organización y el Saber, respectivamente.

 

-Finalmente, en los puntos 6, 7, 8 y 9, los cuatro Saberes humanos desde el punto de vista antropológico e histórico: la Ciencia, la Filosofía, el Arte y la Religión.

 

De esta manera queremos presentar un esquema teórico para la discusión profunda del saber religioso.

 

 

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1.-El Mega-Campo Cultural

El Espacio Residencial Cultural de la Mega-Estructura Cultural, se nos mostrará en su Estructura Abstracta, con:

-el Lugar representado por las Instituciones Culturales;

-la Región expresada en los distintos Tipos de Campos Culturales

-y los Caminos, expresados en las diversas maneras como se comunican influencia, entre las Instituciones, los Saberes y los Tipos de Campos Culturales a través del Ciclo de Realización Cultural.

 

Ese Espacio Residencial Cultural será convertido en Mega-Campo Cultural, a partir de la Acción Social ejercida por los diversos Sujetos Socioculturales, los Intelectuales, los cuales tenderán a la agrupación a partir de las diversas posiciones surgidas de la posibilidad de Saber, Imaginar y Crear.

 

Para el caso de las Sociedades Estado-Nación contemporáneas, estos Sujetos están agrupados en ámbitos fuertemente diferenciados:

-alrededor de los Saberes de la Ciencia, de la Filosofía, del Arte y de la Religión,

-atravesados todos por las características de los diversos sujetos socioeconómicos y los sujetos actuantes en las Mega-Estructuras Informales (Amistad, Edad, Etnicidad, Género, Lengua, Parentesco, Vecindad y Etara),

-teniendo como escenarios los tres tipos de Sociedades (Política, Civil y de la Vida Cotidiana).

 

Los cuatro ámbitos de los Saberes entretejen las redes del Imaginario Colectivo, en donde crean el Horizonte Cultural de una Época.

 

Al ser analizada la Mega-Estructura Cultural como Campo Cultural, debe privilegiarse el movimiento, lo que correspondería, dentro del Espacio Residencial Cultural al momento del Viaje, a la comunicación entre lugares y regiones. Siendo lo cultural: las diversas maneras como los hombres se representan a sí mismos y a su comunidad las condiciones objetivas y subjetivas de su existencia en un momento histórico determinado (González Ordosgoitti, 1997-b). Es posible afirmar que lo que viaja, son las Posibilidades de formular Representaciones, a través del Saber, Imaginar y Crear. ¿Y qué pasa durante el Viaje?, ocurre el Ciclo de Realización Cultural, contentivo de cuatro momentos: producción, distribución, intercambio y consumo.

 

Cada uno de estos momentos del viaje por el camino del Espacio Residencial Cultural, le asignará roles distintos tanto a los diversos Sujetos Socioculturales (Científicos, Filósofos, Artistas y Religiosos), como a las Instituciones (lugares), en el interior de cada Tipo de Campo Cultural (región).

 

 

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2.-Los Sujetos: Intelectuales Orgánicos, Inorgánicos, Especialistas y Enciclopedistas

Los Sujetos Culturales son los Intelectuales, entendiendo como tales a los especialistas del Saber, Imaginar y Crear. Estos especialistas operan en las tres sociedades (Política, Civil y de la Vida Cotidiana), siendo reconocidos como tales en el interior de las mismas.

 

Esta diversidad de escenarios nos prepara para –igualmente- diversificar los signos de reconocimiento de los Intelectuales. Tradicionalmente sólo atinamos a ver como Intelectual, al individuo que tiene el reconocimiento del Campo Cultural Académico, un graduado universitario, asunto que deja de lado cantidad apreciable de Intelectuales, muchos sin experiencia universitaria, cuyas opiniones mantienen un peso determinante en la conformación de Imaginarios Colectivos sectoriales, pues se les reconoce pericia en el Saber, Imaginar y Crear.

 

A su vez, los Intelectuales están permeados por las diferencias socioeconómicas que arroja el cuerpo social, pues los Intelectuales representan un oficio especializado pero no una agrupación socioeconómica independiente, siendo así que puede hablarse, de Intelectuales del Bloque Social Dominante e Intelectuales del Bloque Social Dominado.

 

En cuanto a sus características intrínsecas es posible distinguir dos de ellas; relacionadas por una parte, con Proyectos Políticos de Creación de Imaginario Colectivo, con el fin de generar consenso acerca de una determinada Hegemonía y por otra parte, su adscripción a uno o varios campos del saber.

 

Sobre su adscripción o no a la búsqueda de una determinada Hegemonía, tendríamos la presencia de Intelectuales Orgánicos e Intelectuales Inorgánicos. Los Intelectuales Orgánicos (término original de Gramsci), son aquellos que se dedican consciente y explícitamente, a la Creación de Imaginarios Colectivos que apunten a la consolidación de una determinada Hegemonía. Esta búsqueda puede comprender las tres fases de la Lucha Cultural: Aceptación, Resistencia y Alternativa, dependiendo de la situación histórica concreta del Proyecto.

 

Los Intelectuales Inorgánicos son aquellos, que no se dedican consciente y explícitamente a la Creación de Imaginarios Colectivos, que apunten a la consolidación de una determinada Hegemonía. Esta situación no impide que implícitamente participen en las tres fases de la Lucha Cultural: Aceptación, Resistencia y Alternativa, dependiendo de la situación histórica concreta del Proyecto.

 

Acerca de la adscripción a uno o varios campos del saber, tendríamos Intelectuales Especialistas e Intelectuales Enciclopédicos.

 

Los Intelectuales Especialistas son aquellos, que siguiendo la tendencia de los tiempos modernos, reconocen la infinitud del conocimiento posible, razón por la que optan por conocer en profundidad, sólo un aspecto de la totalidad.

 

Los Intelectuales Enciclopédicos (pensamos que en gran parte, obedecen a los criterios señalados por Gramsci para los Intelectuales Tradicionales), son aquellos que no siguen la tendencia de los tiempos moderno, por pensar que conllevan un reduccionismo del conocimiento, aunque reconocen la infinitud del conocimiento posible, optan por intentar conocer la totalidad, al menos en sus redes más importantes de significaciones, calificadas como verdaderamente esenciales.

 

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3.-Intelectuales y su Objeto: Disciplinario, Interdisciplinario y Transdisciplinario

Los Intelectuales surgidos del Campo Cultural Académico -de quienes hablaremos de ahora en adelante- sean Especialistas o Enciclopedistas, están vinculados a un Objeto de Estudio, de raigambre tradicional o creado por ellos. La definición de este Objeto de Estudio está enmarcado previamente, en una o varias de las llamadas grandes áreas del conocimiento. De estas Áreas se desprenden Temas y dentro de estos, se especifican los particulares Objetos de Estudio, por supuesto estamos hablando de las actuales condiciones del Saber Académico.

 

Las Áreas de Conocimiento -dada su vastedad- operan a través de Disciplinas, las mismas en su desempeño histórico, han definido Temas y Objetos de Estudio específicos, los cuales alcanzaron cierto grado de canonización para finales del siglo XIX. Con el desarrollo del conocimiento ocurrido en el siglo XX, tanto las Áreas, como los Temas y por supuesto los Objetos de Estudio, se han visto sacudidos fuertemente dando origen a nuevas maneras de enfrentarse a la necesidad de conocer.

 

En la actualidad conviven varias posibilidades para definir el Objeto de Estudio:

-desde una Disciplina,

-desde varias Disciplinas

-y Transdisciplinario.

 

Cuando el Objeto de Estudio encuadra completamente en los límites de una Disciplina establecida y por ende, en los de un Tema perteneciente a una sola Área de Conocimiento, estamos en presencia de un Enfoque Disciplinario.

 

Cuando el Objeto de Estudio no encuadra completamente en los límites de una Disciplina y se encuentra en los predios de varios Temas, pertenecientes a una o varias Disciplinas establecidas, pertenecientes estas a una o más Áreas de Conocimiento, estamos en presencia de un Enfoque Interdisciplinario. Si las Disciplinas pertenecen a una sola Área, hablaríamos de Enfoques Interdisciplinarios de Área. Pero si las Disciplinas pertenecen a varias Áreas, estaríamos en presencia de Enfoques Interdisciplinarios Ínter áreas.

 

Cuando el objeto de estudio no es ubicable en ninguna de las Disciplinas conocidas, se hace necesario un Enfoque Transdisciplinario, que busque, cree y conforme un nuevo espacio de reflexión, al margen de las Disciplinas existentes, pudiendo -como una de las posibilidades- con el tiempo quizás crearse una nueva Disciplina.

 

El que el Objeto de Estudio sea Disciplinario, Interdisciplinario o Transdisciplinario traerá consecuencias, tanto en las posibilidades de conocer (será de más fácil comprensión un Objeto de Estudio tradicionalmente disciplinario, que uno totalmente nuevo Interdisciplinario), como en el apoyo o resistencia de las Comunidades Disciplinarias.

 

 

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4.-Intelectuales y su Organización: las Comunidades de Administración del Saber, entre Conservación y Cambio

Los Intelectuales aparte de estar o no vinculados a un Proyecto Político de construcción de Hegemonía, nunca se desenvuelven aisladamente, para su propio desempeño se agrupan -voluntariamente o no- en Comunidades de Intelectuales, que funcionan en su interior con celo, disciplina y poder de premiar o sancionar.

 

El seno de las Comunidades de Administración del Saber, es uno de los lugares privilegiados para la Lucha Cultural en sus tres modalidades: Aceptación, Resistencia y Alternativa. Estas Comunidades ejercen el poder político para crear la Ideología Dominante, a través de la pontificación de determinada visión del mundo, llamada Cultura Oficial. Por supuesto que estos intentos se realizan en climas de resistencia moderada o virulenta, según la coyuntura.

 

Por inercia tienden más a apoyar Objetos de Estudio encuadrados en una Disciplina tradicional, que Interdisciplinarios y mucho menos Transdisciplinarios. Las Comunidades de Administración del Saber actúan como guardias custodias del Saber Normal, tratando de prevenir -y dado el caso lo enfrentan resueltamente- el surgimiento del Saber de Ruptura.

 

 

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5.-Intelectuales y Saber

De los tres elementos claves de la Cultura; Saber, Imaginar y Crear, queremos detenernos en el primero. Los seres humanos poseen tres formas básicas de acceder al Saber:

-a través de la razón (que comprueba y que demuestra),

-de lo sensible

-y de la fe.

 

Históricamente estas tres formas de saberes han podido alcanzar su formalización, dando origen respectivamente a:

-la Ciencia,

-la Filosofía,

-el Arte

-y la Religión.

 

Estas cristalizaciones han convivido -y conviven- con expresiones informalizadas de los mismos, que han recibido diferentes nombres de acuerdo a la corriente de pensamiento que se los ha endilgado, por ejemplo:

Conocimiento Vulgar, en visiones iluministas.

-Artesanía, para aquellas concepciones del Arte como Bellas Artes.

-Supersticiones, desde el punto de vista de las Instituciones Eclesiásticas Oficiales.

-Aunque ciertos filósofos como Ciorán, Nitzsche y Ortega y Gasset demostraron la profundidad de los aforismos, los proverbios populares siguen considerándose literatura menor y no filosofía popular.

 

La negativa de las expresiones formalizadas del Saber (Ciencia, Filosofía, Arte y Religión) a reconocer la importancia de las expresiones informales del mismo, ha venido cediendo terreno en las últimas décadas, creemos que debido a dos grupos de razones:

-el primero es la crisis de los saberes consolidados hasta mediados del siglo XX

-y el segundo, la insurgencia de los sectores populares y las minorías, otrora ignoradas en todos los países.

 

 

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6.-Intelectuales y su Saber: el Campo de la Ciencia

                              La Ciencia es el saber que se obtiene, a través de la razón que comprueba la verdad de las cosas. Como cuerpo de saberes tiene una larga historia, en la cual los conceptos, delimitaciones y funciones de la misma han variado considerablemente, generando siempre un organismo social encargado de protegerla, difundirla e imponerla en la Mentalidad Colectiva de cada época.

 

De lo que sabemos sobre su recorrido en las diferentes sociedades, podemos afirmar que sólo empezó a ser parte importante del Campo Cultural Dominante, sustentadora básica de la Cultura Oficial, a partir del Renacimiento Italiano del siglo XV, consolidando su hegemonía desde la segunda mitad del siglo XIX.

 

La Ciencia al convertirse en el dispositivo fundamental, para la creación de ideas del Imaginario Colectivo Dominante, impuso su concepción de obtención de conocimiento a través de la razón que comprueba, descalificando cualquier otro tipo de modo. La Concepción Científica del Mundo pasó a ser considerada la verdadera visión de las cosas, esa fue la imagen dominante que este siglo tuvo de sí mismo, hasta que a partir de la década de los ochenta la misma comenzó a ser duramente cuestionada, paradójicamente utilizando a la misma razón para formular las críticas.

 

Por la amplitud de miras con que se observa la realidad, la “visión científica” pasa a ser una más y no LA VISION. Han incidido en este relegamiento del punto de vista de la razón que comprueba, entre otros:

-desde la física; la Teoría del Azar y del Caos.

-Desde la Lógica; la Teoría de Popper sobre la Falsación.

-En las Religiones el cuestionamiento se afianza, sobre cuál es la finalidad del hombre, después que la Ciencia creó a los Campos de Concentración, los Gulags, Hiroshima y Nagasaki.

-Y en el Arte, la Realidad Virtual trastoca el concepto de realidad objetiva, destino del conocimiento científico.

 

Producto  de estos sacudimientos de las últimas décadas, algunas Comunidades Científicas Académicas han aceptado ampliar el concepto hacia experiencias individuales y/o colectivas, ocurridas en la Sociedad Civil o en la Sociedad de la Vida Cotidiana, por lo que se habla de Ciencia Popular, de Científicos Populares.

 

 

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7.-Intelectuales y su Saber: el Campo de la Filosofía

                                La Filosofía es el saber que se obtiene, a través de la razón que demuestra la verdad de las cosas. Como cuerpo de saberes tiene una larga historia en la cual los conceptos, delimitaciones y funciones de la misma han variado considerablemente, generando siempre un organismo social encargado de protegerla, difundirla e imponerla en la Mentalidad Colectiva de cada época.

 

De lo que sabemos sobre su recorrido en las diferentes sociedades europeas, podemos afirmar que empezó a ser parte importante del Campo Cultural Dominante, sustentadora básica de la Cultura Oficial, durante la llamada Edad Antigua en Grecia y Roma, disminuyendo su importancia durante el medioevo. En el Renacimiento retoma parte de su impulso anterior, pero su dominio esplendoroso sólo se hará posible en el siglo XVIII con el Enciclopedismo, el cual cederá ante la Ciencia, desde mediados del XIX hasta finales del XX.

 

En la actualidad, aunque el papel de la Ciencia ha disminuido no se observa un repunte importante de la Filosofía, pues esta ha participado en parte de la caída, debido a las proposiciones globales de sociedad que hincaban sus raíces en Hegel y Marx. Igualmente, observamos que las Comunidades de Administración del Saber Filosófico se han mostrado refractarias, hacia aquellas reflexiones no provenientes del Campo Cultural Académico, como por ejemplo las surgidas en la Sociedad Civil y en la Sociedad de la Vida Cotidiana, no se reconoce siquiera la posibilidad de hablar de una Filosofía Popular, al modo como se reconoce la existencia de una Ciencia Popular.

 

 

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8.-Intelectuales y su Saber: el Campo del Arte

                                El Arte es el Saber la verdad de las cosas, a través de lo sensible y se condensa en la noción de Gusto, a partir del cual cada sociedad define lo Bello y lo Feo. Como cuerpo de saberes tiene una larga historia, en la cual los conceptos, delimitaciones y funciones del mismo han variado considerablemente, generando siempre un organismo social encargado de protegerlo, difundirlo e imponerlo en la Mentalidad Colectiva de cada época.

 

De lo que sabemos sobre su recorrido en las diferentes sociedades, podemos afirmar que nunca ha sido el factor determinante para la conformación del Campo Cultural Dominante, aunque ha jugado un papel importante en su mantenimiento o contestación. Creemos que dichas circunstancias se explican, por la cualidad intrínseca del saber artístico que no genera cosmovisiones o proposiciones basadas en la razón instrumental, sino que crea atmósferas que envuelven y permean una época, producen conocimiento cálido, suave (en el sentido de Maffesoli). Mientras la Ciencia y la Filosofía utilizan Imágenes Eidéticas y Conceptuales, el Arte se expresa a través de Imágenes Afectivas, las cuales de todas formas, influyen en la definición del sentido en la sociedad.

 

En la actualidad, el papel de la Ciencia ha disminuido y se observa un repunte importante del Arte como proposición de visión general de la sociedad, incluso algunas de las teorías ubicadas en la corriente del postmodernismo, plantean una estetización de la vida y el Arte, como eje vertebrador de las explicaciones que la conciencia colectiva se da a sí misma sobre el devenir social.

 

Esta reivindicación del Arte empalma con una suerte de Neo-Renacimiento, que reivindica el saber antiguo expresado en una revalorización del Arte, en la búsqueda de lo Bello, el Placer y el Hedonismo, como signos de una sociedad que se regenera luego de haber sufrido las privaciones propiciadas por la razón instrumental, que auspicio regímenes totalitarios, depredadores del ambiente, del hombre como lobo del mismo hombre. Adicionalmente, se reivindica el paganismo politeísta contra el monoteísmo de las ideas (científicas, filosóficas y teológicas).

 

Igualmente, observamos que las Comunidades de Administración del Saber Artístico, se han mostrado receptivas hacia aquellas expresiones estéticas allende el Campo Cultural Académico, como por ejemplo las surgidas en la Sociedad Civil y en la Sociedad de la Vida Cotidiana. Se reconoce la existencia del Arte Popular y del Artista Popular, al modo como se reconoce la existencia de una Ciencia Popular y de un Científico Popular o un Tecnólogo Popular.

 

 

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9.-Intelectuales y su Saber: el Campo de la Religión

                                       La Religión es el Saber la verdad de las cosas, a través de la fe y surge a partir de la noción de Asombro Cósmico y de la radicalidad de lo Otro, a través del cual cada sociedad define lo Humano y lo Divino. Como cuerpo de saberes tiene una larga historia, en la cual los conceptos, delimitaciones y funciones de la misma han variado considerablemente, generando siempre un organismo social encargada de protegerla, difundirla e imponerla en la Mentalidad Colectiva de cada época.

 

De lo que sabemos sobre su rol en diferentes sociedades, podemos afirmar que en gran número de épocas ha sido el factor determinante para la conformación del Campo Cultural Dominante, jugando un papel importante en su mantenimiento o contestación. Creemos que dichas circunstancias se explican por la cualidad intrínseca del saber religioso, que genera cosmovisiones o proposiciones surgidas de Imágenes Afectivas e Imágenes Volitivas, las cuales luego traduce en Imágenes Eidéticas e Imágenes Conceptuales, a través de la sofisticación de su oficio alcanzado en un momento alto de su desarrollo institucional, que le permite la especialización de sus funciones, creando la reflexión en su seno utilizando como herramienta la razón instrumental, dando origen a la Teología y con ella al Intelectual Teólogo, diferenciado del Intelectual Místico (más vinculado a las Imágenes Afectivas) y del Intelectual Burocrático (relacionado con las Imágenes Volitivas).

 

La posibilidad que tienen las Religiones que han alcanzado gran desarrollo formal institucional, de hacer convivir en su seno tres tipos de Intelectuales: Teólogo, Místico y Burocrático, las provee de gran acceso y copamiento del Imaginario Colectivo y por ende, de influencia decisiva en la conformación del sentido de la Mentalidad Colectiva de una Época determinada.

 

El Saber religioso, que etimológicamente puede entenderse como el acto de re-ligar el hombre con lo divino, posee dos formas esenciales de manifestarse:

-la activa

-y la pasiva.

 

En la Activa, el Hombre intenta someter lo Divino a su Voluntad a través de la Imprecación, dando origen a la Magia, la cual reposa en la teoría de ser simpatética:

“Uno de los autores que más trabajaron en el estudio de la magia fue Frazer, que afirmaba que la magia era simpatética, por que implicaba correspondencia de influjos y reacciones entre realidades alejadas en el espacio, pero que se encuentran vinculadas mágicamente.” (Aguirre (Ed), 1982; 206)

 

La Magia simpatética se divide en dos:

-Magia de Contacto

-y Magia Imitativa:

“La magia simpatética se divide en magia de contacto y magia imitativa. La primera se basa en la presunción de que la parte equivale al todo y lo representa, de tal manera que obrando sobre la parte, se actúa sobre la totalidad. En la magia imitativa, la imitación de un objeto o de un acto favorece la ejecución de la acción mimada y evoca realmente el objeto.”

(Aguirre (Ed), 1982; 206)

 

En la Pasiva el Hombre se somete a la Voluntad Divina a través de la Oración, dando origen a lo que en Occidente llamamos comúnmente la actitud religiosa o Religión.

 

Ambas posibilidades Activas y Pasivas, están presentes en todos los Cuerpos Religiosos independientemente del grado de institucionalización formal que posean.

 

Otra característica genérica de las Religiones, se desprende de la relación que existe entre su Mito Fundacional y la Historia:

-hablándose de Religiones Históricas cuando su Mito Fundacional se basa en hechos considerados históricos

-y de Religiones Cósmicas, cuando su Mito Fundacional se sustenta en los procesos de la Naturaleza (el Sol, la Luna, los Solsticios, los Equinoccios).

 

Actualmente es posible deslindar, tres grandes espacios religiosos institucionales en la humanidad:

-el de aquellas Religiones Institucionales Formales,

-el de Religiones Institucionales Informales o Religiosidades Populares

-y el creado recientemente y que se encuentra en estado magmático, denominado Religiones de la Nueva Era (o New Age).

 

Entre las Religiones Institucionales Formales se encuentran:

-las Universales Salvacionistas (Judías, Cristianas y Musulmanas)

-y las Universales No Salvacionistas (Budismo, Jainismo, Hinduismo).

 

Las Religiones Universales Salvacionistas siempre son Históricas y nunca son Cósmicas, según su Mito Fundacional.

 

Las Religiones Universales No Salvacionistas, pueden o no ser Históricas, como pueden o no ser Cósmicas.

 

Las Religiones Informales o de Religiosidad Popular pueden ser de dos tipos:

-vinculadas a las Religiones Formales, dando origen a la dicotomía Religión Oficial/ Religión Popular

-o autónoma de las Religiones Formales, con sus propias características, casi siempre atribuibles a un origen más remoto, al de la implantación de las Religiones Formales en esa determinada sociedad.

 

Las Religiones de la Nueva Era, aunque actualmente están en pleno desarrollo y no han logrado cristalizar en una sola entidad fácilmente identificable, presentan algunas características comunes -desde la perspectiva de lo religioso- que podemos resaltar:

-el de abrevar en modos de religiosidad, distintos al Cristianismo Oficial;

-revalorización de anteriores movimientos, llamados heréticos por el Cristianismo Oficial;             -relectura del pensamiento gnóstico de la Edad Antigua, especialmente Platón;

-intento de occidentalización de las religiones asiáticas como el Budismo y el Hinduismo tanto en versiones más tradicionales (Yoga, Hare Krishna) como modernas (la Teosofía)

-y recuperación de prácticas de religiones Cósmicas, como el Chamanismo Aborigen Americano y Asiático (coreano y mongólico).

 

A su vez las Religiones de la Nueva Era, sirven de receptáculo a otras ideas que cuestionan el sistema capitalista industrial depredador, convirtiéndose en una fuente en crecimiento hacia proposiciones de un nuevo paradigma de vida. Es así como presenciamos:

-los cuestionamientos a la Medicina Alopática por la Medicina Homeopática;

-la concepción de la Muerte Definitiva por la de Reencarnación;

-la industrialización excesiva enfrentada al desarrollo ecológico;

-la Guerra por la Paz, etc.

 

En estos tiempos, el papel de la Ciencia ha disminuido y se observa un repunte importante de la Religión, incluso en algunos casos, se ha convertido en el principal referente de identificación de los proyectos sociales globales.

 

En los llamados países occidentales, que desde el siglo XVIII habían vivido en una atmósfera intelectual en la que predominaban la secularización y el laicismo, se observan brotes de energía religiosa impugnando ese estado anterior y convirtiéndose en una fuerza, altamente beligerante.

 

Se difunden proposiciones fundamentalistas, las cuales si bien aún no proponen una Sociedad Teocrática, insisten en una regulación autoritaria de las costumbres a partir de lecturas literales de sus respectivos libros sagrados (la Biblia, el Corán, el Libro de Moon, etc).

 

En países de la periferia occidental como los del Medio Oriente y Asia Central, se vive un repunte con tintes fundamentalistas, que alcanzan a plantear la necesidad de crear una Sociedad Teocrática, basada en el Islam, en el Judaísmo o en el Hinduismo según el caso.

 

 

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Para finalizar

Quisiéramos concluir este breve escrito, puntualizando que hay tres formas universales mediante las cuales el hombre conoce la verdad de las cosas:

-por la razón,

-por lo sensible

-y por la fe.

 

Que estas tres formas universales han encontrado cuatro maneras de formalizar sus saberes:

-la ciencia,

-la filosofía,

-el arte

-y la religión.

 

Que la diversidad de formas universales tienen su propia especificidad de conocimiento, que las tres (razón, sensibilidad y fe) son antropológicas y que nunca pueden solaparse, ni ser reducidas a otra y mucho menos: una de ellas, servir como Criterio de Verdad a las otras dos.

 

Por lo tanto cada conocimiento producido, debe ser sometido a la propia lógica presente en la forma universal donde se gestó (razón, sensibilidad y fe), evitando de esa manera imposiciones ideológicas-históricas; que soslayan la condición antropológica para acceder a la verdad de las cosas.

 

Bibliografía

-Eliade Mircea (1981).-Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado. España, Ediciones Cristiandad, Academia Cristiana, 13, pp 474.

 

-Ferrater Mora José (1994).-Diccionario de Filosofía. Barcelona, España, Editorial Ariel, Ariel Referencia. 4 tomos.

 

González Ordosgoitti Enrique Alí (1997-a).-”Tradición-Modernidad: Un par de múltiples significados”. Venezuela Cultural, Año 2, nº 1, http://www.ven-icis.com, septiembre, http://ciscuve.org/?p=4761

 

González Ordosgoitti Enrique Alí (1997-b).-Diez Ensayos de Cultura Venezolana. Caracas. Fondo Editorial Tropykos, Asociación CISCUVE, Dirección de Desarrollo Regional del CONAC. pp. 176,  http://ciscuve.org/?p=4688

 

-González Ordosgoitti Enrique Alí (1999).-Los Sistemas de Fiestas en Venezuela. Hacia una Sociología del uso del tiempo extraordinario festivo en las Sociedades Estado-Nación contemporáneas. Mimeo. Caracas. Universidad Central de Venezuela (UCV). Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES). Doctorado en Ciencias Sociales. Tesis para optar al Grado de Doctor. Tutor: Dr. Víctor Córdoba, Cañas, 3 tomos. Aprobada con Mención Honorífica

 

González Ordosgoitti Enrique Alí (2001).-“Los imaginarios colectivos de occidente”. Revista ITER (Venezuela) 26: 73-124, septiembre-diciembre, http://ciscuve.org/?p=15833

 

-Gruzinski Serge (1999).-Las imágenes, los imaginarios y la occidentalización en: AA.VV.-Para una historia de América I Las Estructuras. México. FCE. Fideicomiso Historia de las Américas. El Colegio de México. pp. 570 (pags: 498-567).

 

-Pratt Fairchild Henry, Editor (1960).-Diccionario de Sociología. México-Buenos Aires. FCE. Pp. 317

 

 

Notas

[1] .-Enrique Alí González Ordosgoitti

-Doctor en Ciencias Sociales, Sociólogo, Folklorólogo, Filósofo, Teólogo, Locutor, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB (2000-2016) y del Instituto de Teología para Religiosos-ITER (1991-2016).

-Co-Creador y Coordinador General -desde 1991- de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE.

-Co-Creador y Coordinador -desde 1998- del Sistema de Líneas de Investigación Universitaria (SiLIU) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande.

-Co-Creador y Coordinador -desde 2011- de la Página Web de CISCUVE: www.ciscuve.org

-Para contactarnos: ciscuve@gmail.com@ciscuveciscuve-Facebook; @enagor;  enagor2@gmail.com; Skype: enrique.gonzalez35

-Si desea conocer otros Artículos, Audios y Videos de Enrique Alí González Ordosgoitti, entre en la siguiente URL: http://ciscuve.org/?cat=4203

 

[2] .-Itinerario de este Artículo

1.-Este Artículo recoge varios momentos de investigación, ubicados en mi Línea de Investigación sobre la Religión. Esta Línea comenzó a ser diseñada en 1990 y comienza su cristalización formal, cuando en 1991 –conjuntamente con mi Esposa, la Dra. Carmen Dyna Guitián Pedrosa (1944-2013)- decidimos crear la Asociación Civil, Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela (CISCUVE: www.ciscuve.org) Al armar las 11 Líneas de Investigación que conformarían la estructura investigativa de nuestra institución, aparecía como una Línea de Investigación Semi-Activa; la “Dinámica Socioreligiosa de la Venezuela Actual.” Es decir que hemos venido trabajando en esta Línea durante los años 1990-2017.

 

2.-Religión y Saber

2.1.-La mayor parte de este material proviene –y se encuentra inédito- de lo que constituyó la proposición teórica, que sobre la realidad formulé en mi Tesis Doctoral. Tal proposición constituía la Segunda Parte: “Aproximación teórica a las sociedades actuales. Capítulo 6. Tesis sobre la Dimensión Cultural en las Sociedades Estado Nación Contemporáneas, especialmente en América (Aportes para una Sociología Ubicua)” y la organicé en forma de tesis, hasta un total de 171.

2.2.-Luego de algunas modificaciones formales y de agregarle nuevo contenido, lo convertí en Artículo: La Religión como Saber y lo publiqué en la Página Web del Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela (CISCUVE): www.ciscuve.org, el 04.02.2017, http://ciscuve.org/?p=

2.3.-Será publicado como Artículo: La Religión como Saber. Revista Familia Cristiana Digital, Año 30, Nro. 136, Julio 2020, www.familiacristiana.org.ve, http://ciscuve.org/?p=

 

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