Artículo etiquetado como Estado Yaracuy

Valentina Quintero. Bitácora. Costas de Miranda, 1997 (23´56¨)

F-0337-SSanta-Jesus-Resucitado-Tacarigua-Mamporal-Miranda-1985-EAGO

Este Documental fue elaborado por Bitácora, 1997. Presenta una panorámica general acerca de los principales atractivos naturales, culturales, turísticos y urbanísticos, capaces de despertar el interés de los turistas por las Costas del Estado Miranda. Los lugares, instituciones y personas nombradas, en orden de aparición, son las siguientes:

Gobernación del Estado Yaracuy. Yaracuy: tu destino natural, s/f (14´.51¨)

Yaracuy-4

Este Documental fue elaborado por la Gobernación del Estado Yaracuy, desconocemos la fecha. Presenta una panorámica general acerca de los principales atractivos naturales, deportivos, culturales y urbanísticos, capaces de despertar el interés de los turistas por el Estado Yaracuy. Se nombran en orden de aparición:

Bibliografía de Trabajos de Campo en el Estado Carabobo 1947–1992

Enrique Alí González Ordosgoitti.-Bibliografía de Trabajos de Campo del Estado Carabobo, de 1947-1992. Revista Familia Cristiana Digital, 2013, Mayo.

En los actuales momentos, en el Área de estudio sobre las culturas residenciales populares en América Latina, que incluye entre algunos de sus temas, el folklore, se está desarrollando una febril búsqueda de información nueva, original, que entre otras cosas, intenta realizar un análisis y valoración de la presencia actual de dichas expresiones, en una región en donde coexisten el modo de vida tradicional, con el moderno y el “posmoderno”. En esa dirección se han sometido a crítica teórica, metodológica e histórica los materiales existentes hasta la fecha, provenientes en su mayoría de los distintos esfuerzos de investigación del folklore realizados en cada uno de los países, a partir de la década de los cuarenta de este siglo.

Se presentan 33 informes de viaje, de los cuales los primeros catorce (14) corresponden al Instituto Nacional de Folklore, realizados entre 1947 y 1981 (luego no realizaron ninguno más). Del 15 al 23 (09), fueron realizados por alumnos de la asignatura Proceso de la Cultura en Venezuela, del Instituto Pedagógico de Caracas, entre los años 1985 y 1989, dictada por el autor de este artículo. Del 24 al 26 (03), fueron elaborados por alumnos de la Maestría en Historia para la asignatura Historia Local dictada por los profesores Arístides Medina Rubio y Elina Lovera, en el Instituto Pedagógico de Caracas, en 1990. Del 27 al 33 (07) fueron realizados por alumnas del Seminario Introducción a la Investigación sobre Culturas Residenciales, organizado conjuntamente entre el CLACDEC y la Universidad de Carabobo, en Valencia, el año de 1992, dictado por quien suscribe.

Esta bibliografía consta de 33 fichas identificatorias de los Trabajos de Campo, seguidas por cuatro tipos de índices: Autor, Geográfico, Temático y Cronológico.

Guía Bibliográfica para estudio de la Fiesta de San Juan Bautista,1930-1983,Instituto Nacional de Folklore,1985.

Share Button

CONSEJO  NACIONAL DE LA CULTURA (CONAC)

INSTITUTO NACIONAL DE FOLKLORE (INAF)

 GUÍA BIBLIOGRÁFICA PARA EL ESTUDIO DE LA FIESTA DE SAN JUAN BAUTISTA, 1930-1983.

CARACAS, 1985

 COMPILADORES:

González Ordosgoitti, Enrique Alí.

Carrasco, Heufifi.

Bravo, María Magda.

(Para ahondar en el tema de las Fuentes Bibliográficas, CISCUVE les ofrece:

-“Del Instituto Nacional de Folklore (INAF) a los Estudios Universitarios Supervisados (EUS) de la UCV en el Estado Bolívar. Bibliografía de Trabajos de Campo en Anzoátegui, Bolívar y Monagas: 1954-1991” (próxima publicación).

-“Bibliografía de Trabajos de Campo en el Estado Bolívar: 1956-1991”. (http://ciscuve.org/?p=2903 )

-“Bibliografía de Trabajos de Campo en el Estado Carabobo 1947-1992”. (Revista Familia Cristiana Digital, Año 30, Nro. 50, Mayo 2013) (http://ciscuve.org/?p=3769 ).

-“Fuentes para el estudio de las Tradiciones y Culturas Residenciales Populares del Estado Mérida, Venezuela, 1947-1996” (http://ciscuve.org/?p=4044).

-“Fuentes Primarias de Tradiciones y Culturas Residenciales Populares del Estado Sucre, Venezuela, 1954-1997”. (http://ciscuve.org/?p=1305 )

-“Fuentes para el estudio de las Tradiciones y Culturas Residenciales Populares del Estado Zulia, Venezuela, 1955-1996” (próxima publicación).

-“Guía Bibliográfica para el estudio de la Fiesta de San Juan Bautista, 1930-1983, Instituto Nacional de Folklore, 1985”. (http://ciscuve.org/?p=2670 )

Si desea obtener más información sobre Fiestas, por favor marcar el siguiente link: (ciscuve.org/?cat=41))

TABLA DE CONTENIDO

PRESENTACIÓN …………………………………………1

 

HEMEROGRAFIA ………………………………………...3

 

LIBROS Y FOLLETOS ………………………………… 18

 

ÍNDICE DE TÍTULOS ……………………………………24

 

ÍNDICE DE AUTORES ………………………………… 33

 

ÍNDICE GEOGRÁFICO………………………………… 40

 

PRESENTACIÓN.

 

          La biblioteca del INAF ofrece a los lectores esta “Guía Bibliográfica para el estudio de la fiesta de San Juan Bautista” que ha surgido como aporte del trabajo en equipo de las Unidades de Investigación y de Información.

 

          Se han recopilado en esta guía aquellos trabajos publicados sobre la celebración dela Fiesta de San Juan Bautista que se realiza en algunos países de Europa (España y Portugal), América Latina y El Caribe.

 

          Las primeras investigaciones sobre la celebración de esta fiesta en Venezuela son iniciadas por el poeta Juan Pablo Sojo en 1943; hasta entonces se escribieron trabajos descriptivos. Es solo hasta 1973 cuando el escritor Juan Liscano publica el libro “La Fiesta de San Juan Bautista”, donde plantea un análisis del origen de esta manifestación cultural. Para 1979 el antropólogo Alfredo Chacón en su ensayo sobre las creencias mágico religiosas de Curiepe (U.C.V.) explica que la Fiesta de San Juan es la compenetración entre una celebración y la conciencia religiosa.

 

          A nivel de recopilaciones bibliográficas se han publicado varios trabajos sobre el tema afro venezolano, destacándose la “Bibliografía Afro venezolana” (1980) del historiador J.M. Ramos Guedez, quien ha hecho investigaciones de los documentos existentes sobre este tema y del bibliotecólogo Arturo Alvarez D´Armas.

 

          Se revisaron los ficheros del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional, la Biblioteca Central de la U.C.V. y la Biblioteca del INAF para la redacción de esta guía bibliográfica y se han reseñado en ella artículos de revistas, artículos de prensa (hemerografía) y luego libros, folletos y tesis de grado. Además, se han organizado en tres índices: autores, títulos y geográfico.

 

          Los trabajos incluidos abarcan un período de 1930 hasta 1983, lo cual permite obtener una visión completa sobre esta importante manifestación de la cultura popular tradicional venezolana.

(more...)

Share Button

El sincretismo entre la Virgen de las Mercedes y Obatalá

Universidad-Catolica-Andres-Bello-UCAB-Logo

La Pastoral Penitenciaria Venezolana, afronta, como todas las pastorales específicas de la Iglesia Latinoamericana, el reto del diálogo interreligioso. Este estudio busca el conocimiento de los fenómenos del sincretismo entre la devoción a la Virgen de las Mercedes y el Culto a Obbatalá, propio de la Santería Cubano-Venezolana. Lo aborda afrontándolo como una de las religiosidades populares que vive el pueblo venezolano en una opción de doble adscripción religiosa; lo penetra desde los criterios de la Fenomenología de la Religión y lo estudia como paso previo para la definición de líneas pastorales.

Palabras Clave: Sincretismo, Religiosidad Popular, Fenomenología de la Religión, Pastoral Penitenciaria, Virgen de las Mercedes, Obbatalá, Santería.

El Sujeto Social creador de Folklore: desde la Colonia hasta nuestros días. (Breve revisión histórica)..

Share Button
Enrique Alí González Ordosgoitti.-El Sujeto Social creador de Folklore: desde la Colonia hasta nuestros días. (Breve revisión histórica).

Enrique Alí González Ordosgoitti.-El Sujeto Social creador de Folklore: desde la Colonia hasta nuestros días. (Breve revisión histórica).

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook)

(Publicado en: Tierra Firme (Venezuela) 8(31): 446-449, julio-septiembre, 1990 y en la Revista Familia Cristiana Digital, Año 30, Nro. 34, Enero 2012)

 

                                  En el presente artículo realizaremos un esbozo a grandes líneas, de lo que consideramos han sido las principales significaciones de lo denominado por nosotros Cultura Folklórica, en el trayecto histórico de la Conquista, Colonización, Independencia (Secesión), hasta la Venezuela del siglo XXI.

 

                                Creemos útil dejar sentado qué entendemos por Cultura Folklórica: aquella cultura popular tradicional asentada en una comunidad criolla, definida popular por ser realizada por los sectores mayoritarios de la sociedad; quienes son los productores de la riqueza material y a su vez participan minoritariamente en su repartición; subordinados en lo político y marginados culturalmente de los circuitos de realización de las culturas oficial y dominante, que en cada momento histórico adoptan características específicas.

 

                                En el caso de la época de la Conquista y comienzos de la Colonización, la Cultura Folklórica va a estar representada en la de aquellos indígenas que han sido reducidos a villas y pueblos bajo la custodia de los españoles. Estos grupos indígenas, sometidos a un proceso de aculturación forzada, se verán dificultados, si no impedidos del todo, de realizar sus viejas tradiciones culturales (especialmente las religiosas, debido al carácter "salvacionista" de la empresa conquistadora), obligados por consiguiente a aceptar fórmulas impuestas dirigidas a destruir su cualidad étnica.

 

                                En relación a las manifestaciones llamadas artísticas  -según la tradición occidental-  veríamos que aquellas ligadas a las festividades (música, danza, juegos, etc,) y al culto de divinidades (ritos, sacrificios, etc), deben haber sido las más reprimidas, mientras que aquellas ligadas a actividades susceptibles de ser incorporadas al incipiente mercado de consumo colonial (tales como la artesanía del barro: ollas, budares, ánforas; de tejido vegetal: cestas, chinchorros, etc), deben haber tenido cierta permisibilidad (incluso esta presunción tiene vínculos con la realidad actual, cuando encontramos una gran presencia indígena en las artesanías y no en los rituales, dentro de la Cultura Folklórica).

  (more...)

Share Button

La Cultura Residencial vino por la Revancha. (Apuntes de Sociología de la Música Urbana).

Share Button

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook)

 

(Publicado en: Ganador del VII Certamen Latinoamericano de Ensayo Político de Nueva Sociedad, 1991, con:La Cultura Residencialvino porla Revancha. Los Juradosfueron: Marisela Padrón Quero (Venezuela), Manuel Esmoris Isoleri (Uruguay),  Edelberto Torres-Rivas (Guatemalteco), Sergio Chejfec y Alberto Koschuetzke. Publicado enla Revista Nueva Sociedadnº 117, enero-febrero 1992).

 

Venezuela vivió una relación especial entre cultura, religión y política en la década de los años 60. La primacìa de las políticas partidistas sobre las culturales generó logros pero tambièn limitaciones, entre estas últimas: la ideologización de  esta subordinación  hasta transformarla en el único modelo posible de vinculación, lo cual redundó en orientaciones reductoras del hecho cultural. La década de los 70 significó el comienzo de la rectificación de esta conducta y el cambio de las vanguardias estéticas representadas por la literatura y la plástica hacia la música. Entre los 60 y los 90 los movimientos culturales residenciales sufrieron cambios fundamentales: de relegados a protagonistas principales.

 

La dècada de los años 60 significò para el asunto cultural en Venezuela uno de sus momentos màs explosivos del siglo XX. Nos referimos al arte y a la cultura del àmbito acadèmico, en el cual la lucha clàsica entre oficialidad y vanguardia adquiriò violentos ribetes polìticos. Es conocida la dècada del 60 como la dècada de la guerra, los enfrentamientos entre una juventud inspirada porla revoluciòn Cubanay por la firmeza betancourista (Ròmulo Betancourt fue presidente de la Repùblica entre 1958-1963), contra una democracia que ensayaba sus primeros pasos, lucha que tuvo de escenario a toda Venezuela: campo y ciudad, calle y universidades.

(more...)

Share Button

15.-La Visión del Otro: Catolicismo Popular.

Share Button
Cristo-Nazareno-Procesión

Cristo-Nazareno-Procesión

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook, @enagor, enagor2@gmail.com, Skype: enrique.gonzalez35)

 

(Referencia del texto: 1.-Versión escrita de la Ponencia Oral presentada en la Jornada sobre Religiosidad Popular, organizada por el Instituto de Teología para Religiosos (ITER), en diciembre de 1992, Altamira, Área Metropolitana de Caracas       y

2.-Publicado en: Enrique Alí González Ordosgoitti (1998).-Mosaico Cultural Venezolano. Caracas. Fondo Editorial Tropykos, Asociación CISCUVE, CONAC-Dirección de Desarrollo Regional, Colección Dimensión Cultural, Nº 3, páginas: 221-258. Si desea bajar el libro gratuitamente ver:

www.ciscuve.org/web/digitalizaciones/libros/enagor/Gonzalez-Ordosgoitti-Enrique-Ali-Mosaico-Cultural-Venezolano.pdf

).

 

 

¿Qué voy a hacer con los filos

si la ciudad no tiene esquinas?

 

Esta calle ya no es mi calle.

 

La furia de amar me hace extraño.

 

Mis manos son cien palomas

La muerte es un barranco

La angustia tiene mi cara

 

La furia de amar me hace extraño

y débil

 

Mi vida vale un beso

una palabra

la esquina no existe

esta ciudad se llama muerte

 

Pero el amor vendrá por la revancha.

(del libro Me reparto en cenizas al viento).

 

 

15.1.-Importancia del tema.

            Desde hace algún tiempo hemos venido pensando acerca de un tema que consideramos esencial para ayudar a comprender los distintos procesos de identidad cultural que están en la base de nuestro perfil histórico, nos referimos a la religiosidad popular venezolana, cuyo principal eje se vertebra alrededor de la Religosidad Cristiana Católica Popular. La importancia del tema radica en dos elementos: el primero, es que la mayoría de la población venezolana participa de esta religiosidad popular y el segundo, es la relación entre la misma y la identidad cultural.

 

15.1.1.-Las Mayorías.

            Aunque en Venezuela no existen estadísticas rigurosas acerca de la religión a la cual se adscribe  cada venezolano -al modo como si existe en Europa, EEUU y Canadá, países en donde la declaración de la religión que se practica es necesaria para la declaración de impuestos y destinarlos a la fe particular- es posible afirmar que mayoritariamente el pueblo venezolano se adscribe -en algunos casos muy vagamente- a la religión católica, tal como es posible demostrar empíricamente a través del calendario de fiestas religiosas locales, regionales y nacionales.

 

            A su vez, el peso de la tradición mantiene un culto no muy orgánico alrededor de la Iglesia Católica, pero si muy evidente en los momentos de realización de los tiempos extraordinarios de la existencia  humana como lo son el nacimiento (bautizo); adolescencia (confirmación); matrimonio (eclesiástico); muerte (extremaunción y misas de difuntos) y alianza (compadrazgo). Lo que sucede es que por efectos de esa tradición se ha establecido una afinidad muy grande entre la religiosidad católica y el modo cultural venezolano, no creando dos grandes áreas enfrentadas (en la actualidad), sino a lo sumo una clara diferenciación entre la Iglesia y el Estado.

 

            A que el culto católico sea mayoritario contribuye el hecho de que su hegemonía no haya sido cuestionada por ningún otro culto que le compita, excepto por los evangélicos a partir de la década de los años setenta de este siglo. Incluso cuando la Iglesia ha sostenido polémicas con otros cuerpos de ideas religiosas, como la Masonería en el siglo XIX y el Espiritismo de Joaquín Trincado desde finales de la década de los cincuenta, ha sido un enfrentamiento con minorías ilustradas pero nunca con fenómenos masivos. Y en ambos casos, se trataba de una lucha contra la injerencia de la Iglesia en lo político, que pretendía disminuir drásticamente los espacios para el ejercicio de la libertad de culto. Sólo en el caso del Espiritismo se intentaba cuestionar directamente a la institución eclesiástica, aunque haciendo algunas proposiciones de acercamiento teológico como el reconocimiento de la grandeza del espíritu de Cristo, reencarnado muchísimas veces.

  (more...)

Share Button

San Juan Bautista de Negros y Blancos

Enrique Alí González Ordosgoitti.-San Juan Bautista de Negros y Blancos.

Acerca de algunos aspectos de la celebración de la fiesta en honor a San Juan Bautista en Venezuela se ha escrito mucho sobre algunos rasgos -aunque signado por la superficialidad- mientras que de otras características muy poco. Como resultado lamentable se ha creado la impresión de que ya todo está dicho, impidiendo nuevos acercamientos al tema, limitándose a repetir consagrados lugares comunes que aunque algunos no estén exentos de verdad, hay otros que deberían revisarse. Esto último es la intención de este artículo, el cual aspira -muy modestamente- contribuir al análisis de la complejidad de las celebraciones del San Juan Bautista en Venezuela.

2.-¿Lo Regional como Ruptura?

Share Button

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve)

 

(Referencias del texto: 1.-Ponencia presentada en el "VIII Coloquio Nacional de Historia Regional y Local", Carúpano, octubre 1990.

2.-Publicada en la Memoria: VIII Coloquio Nacional de Historia Regional y Local, Volumen III: Investigación y Enseñanza de la Historia Regional y Local, Carúpano, octubre. Caracas, Edición Patrocinada por la Fundación Polar, páginas: 137-160;

3.-Publicada en: Apuntes Filosóficos (Escuela de Filosofía, UCV, Venezuela) 4: 75-102, 1993;

4.-Publicada en: Revista de Extensión Cultural, Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín, (Colombia) 31: 23-37, diciembre 1993 y

5.-Publicado en: Enrique Alí González Ordosgoitti (1998).-Mosaico Cultural Venezolano. Caracas. Fondo Editorial Tropykos, Asociación CISCUVE (ciscuve.org), CONAC-Dirección de Desarrollo Regional, Colección Dimensión Cultural, Nº 3, páginas: 67-92).

 

 

Bastaban tus letras

para que la parte de mar que somos

agitara sus sales

y la arena cambiara de colores.

(02.04.97)

                                                 

 

    El propósito de este breve artículo es reflexionar ante una de los principales modificaciones que se viene produciendo en la percepción del destino de Venezuela; me refiero al problema de la insurgencia de lo regional como paradigma positivo en los diversos discursos sociales de lo político, lo económico y lo cultural, que si bien tocan de soslayo la noción de identidad, evidentemente la superan, al menos tal como tradicionalmente se ha concebido esta propiedad; como rasgos más o menos espirituales con muy poca incidencia sobre el diario vivir de la mayoría.

 

     Pensamos que lo regional -o visto a nivel más general: las diferentes formas de observar la vida a través de escalas- se ha convertido de hecho y de derecho en una constante del ambiente intelectual mundial en la actualidad. De ahí la necesaria referencia a los cambios en el pensamiento internacional, que si bien no constituyen necesariamente la causa fundamental de la discusión en Venezuela -pecaríamos de miopía histórica- sí es el elemento más caracterizador del contexto del saber formalizado planetario.

 

2.1.-El auge y dominación de la percepción de "totalidades".

                                        La universalización del modo de producción capitalista industrial a partir del siglo XVIII, difundió diversos cuerpos de ideas de altísima formalización que pretendían explicar el mundo de manera tal que se insistía en lo que era "genérico" a la especie humana, soslayando las diferencias que históricamente se habían venido formando entre las diversas sociedades. Concepción inicialmente humanística que hacía énfasis en la unidad de la especie humana, que luego sería continuada por el pensamiento de las ciencias biológicas (teoría de la evolución), del pensamiento filosófico (enciclopedistas), del teológico (la revolución teórica ocurrida en la teología al considerar que tenían alma los indígenas americanos, había logrado unificar al ser humano desde el punto de vista divino), del pensamiento económico (desde Adam y Ricardo, hasta Marx) y desde las incipientes ciencias antropológicas y sociológicas (Comte y Spencer). Pero lo que más contribuía a la difusión y prestigio de esa visión de "totalidad" era la práctica social que,  evidentemente, tendía a unificar el mundo a partir de la división internacional del trabajo; de la creación de un verdadero mercado mundial; de la nueva expansión imperialista de la Europa del siglo XIX que abarcó toda Asia y África y de la afinación de poderosos mecanismos de difusión de ideas, a través del Campo Cultural Académico y del Campo Cultural Industrial-Masivo.

 

                                        Esta universalización del modo de ver el desarrollo histórico de la humanidad como algo coherente y concatenado a partir de la aparición del modo de producción capitalista industrial, se constituía -si se nos permite la comparación- en una religión laica salvacionista cuyo objetivo era de veras unificar el mundo bajo criterios que gozaban de la aureola de positivos, racionales, necesarios e inevitables. En tales circunstancias, las diferencias reales existentes en las sociedades históricamente concretas eran asumidas como obstáculos a superar, supervivencias de un pasado condenado a la extinción -el célebre destino o karma del hinduísmo, rescatado por el capitalismo más liberal así como por los socialistas más radicales, ¡ah paradojas! - imperfecciones de un insuficiente desarrollo. A esa preeminencia de la percepción de unidad universal contribuía el que las diferencias existentes en las sociedades se percibían inconexas entre sí, se atomizaba la visión de las mismas en una operación ideologizadora de las disciplinas científicas, víctimas de un obstáculo epistemológico esencial que les impedía intentar siquiera un análisis más profundo y menos circunstancial y accesorio acerca de la diversidad de lo real. No escapa a la gestación de este obstáculo epistemológico la autodefinición de las ciencias como voluntad de dominio y poder sobre las cosas y por lo tanto del conocer para poder y poder para controlar. Con la definición de ese deber ser, las disciplinas científicas -casi sin excepción- se constituían en elementos ideologizantes y aculturadores, simples agentes de una imposición central ajena y externa -la mayoría de las veces- a las sociedades que pretendía estudiar y comprender.

 

                                        Pero la realidad tomaría venganza. Las diferencias entre las sociedades fueron irreductibles y  posteriormente volverían por sus fueros, siendo el último escenario de su aparición el del pensamiento formalizado, el cual aunque resulte contradictorio, es muy resistente a cambiar su visión encementada de lo existente. Esta permanencia de la realidad por sobre la visión ideologizada que se tenía de ella, se evidenciaba en que salvo el grupo de opinión dominante conformado por -entre otros- los intelectuales que desde los diversos mecanismos de difusión del pensamiento social controlaban los principales mecanismos de socialización de las ideas (léase los circuitos del saber académico y de los MCM), el resto del cuerpo societal seguía existiendo con sus particularidades aunque con la internalización de una inferiorización inducida (Chacón, 1981), que impedía asumirse orgulloso de su diversidad y sólo la aceptaba o como resistencia irreductible a desaparecer (con el ánimo del último mohicano), o como limitación irremediable que le dificultaba asimilarse al destino mundial de la humanidad.

 

                                        Las condiciones anteriores persistieron como rasgos dominantes mientras el modelo de sociedad sobre el cual se erigían se mostraba triunfador e invencible, dando muestras de su "necesidad" y de su "conveniencia". Pero cuando la sensación de agotamiento y crisis del modelo de desarrollo industrial llegó al techo, se produjeron condiciones más favorables para un análisis menos ideologizado del mismo, veamos cuales fueron los elementos que influyeron en esa nueva dirección.

 

2.2.-Declive  de la percepción de "totalidades": causas.

                                               A finales de los años sesenta comenzó a plantearse la crisis del modelo  de desarrollo económico basado en el industrialismo exacerbado, el cual descansaba en el supuesto teórico, elevado a la categoría de máxima, de que la historia humana podía reducirse al permanente intento del hombre de dominar y controlar la naturaleza, es decir una visión antropocéntrica que los crecientes conflictos con el medio ambiente se encargaron de cuestionar urgente y acusadoramente. Es el pensamiento social ecologicista el encargado de cuestionar más severamente el modelo económico instrumentado a escala planetaria, planteándose la necesidad de otra concepción de las relaciones hombre-naturaleza. Desde el crecimiento cero hasta el ecodesarrollo (Guitián, 1987), los plantemientos ecologistas presentaban una alternativa, aún en el propio seno de los países capitalistas punta.

 

                                        Cuestionado el núcleo del pensamiento que planteaba la inevitabilidad de la uniformización del modo de vida (a través del predominio total del mercado mundial), quedó abierto el espacio para discutir sobre otros supuestos que le habían sido concomitantes tales como: la desaparición de la nación, la "aldea global" cultural, la disminución de la etnicidad, lo religioso, la concepción de la familia y el sexo y la centralidad política.

 

2.2.1.-Lo Nacional.

                                        El par de opuestos nación-internacionalización constituyó uno de los supuestos que justificaban la expansión colonial tanto del imperio capitalista americano (EEUU), como europeo (Inglaterra y Francia) y también de la expansión soviética a partir de la Segunda Guerra Mundial. Se afirmaba que el destino de las actuales naciones pequeñas era desaparecer para conformar Estados cada vez más grandes, que permitirían un uso más racional de la explotación a gran escala de los recursos naturales en una economía altamente centralizada y gigantesca. La tendencia a la unificación era necesaria e inevitable. En el caso de naciones conformadas a través de la unión política de comunidades de origen diverso, se preveía una asimilación gradual de las comunidades minoritarias a las mayoritarias, en analogía escalar de lo que sucedería en el marco de las relaciones internacionales. Para el caso de las sociedades europeas que poseían colonias en la terminología clásica, el camino no era muy distinto, salvo que habría que agregar algunas concesiones políticas, tales como cierto grado de autonomía que alterase en algo el status pero no que lo cuestionara a fondo: la creación de "territorios de ultramar" y "la "comunidad británica", caminaban en esa dirección.

 

                                        Pero la década de los sesenta traerá numerosas sorpresas en ese campo. El proceso de descolonización en Asia, África y El Caribe demostrará que extrañamente esos pueblos no aceptaban el seguir atados al carro europeo definido como tendencia universal. El reclamo -por vías pacíficas y violentas- de su derecho a existir como naciones separadas evidenció el fracaso de la supuesta asimilación de otros pueblos al imperio europeo. Teorías como el nacionalismo árabe y el panafricanismo cimentaban la necesidad de ser consideradas como naciones distintas al mundo europeo. Las guerras de carácter popular de Argelia (50), Vietnam (60) y del cono sur de África (70), hablaban por sí solas de comunidades nacionales en busca de posibilidades de expresarse por cuenta propia, negándose a ser disueltas en una supuesta tendencia a la universalización eurocéntrica, demostrando el carácter ideológico de tal pretensión unificadora.

 

                                        Las demostraciones en contrario de la tesis de la desaparición paulatina de lo nacional, no se quedaron solamente en los pueblos extraeuropeos que estaban en calidad de colonias, sino que también hicieron violenta irupción en las propias naciones europeas y en los EEUU. Los sesenta demostraron el vigor de los reclamos nacionalistas en el país vasco en España a través del brazo armado de la ETA, de los irlandeses del norte con el IRA en el propio imperio inglés, los corsos en Francia y las naciones del Asia central soviética y el surgimiento de la lucha legal, pacífica y violenta (hubo todos los matices) de los negros en el país yankee.

 

                                        El surgimiento, a finales de la década de los sesenta y de los setenta,  de numerosas naciones liberadas del yugo de lo nacional, hizo que las organizaciones internacionales como la ONU, UNESCO, OMS, etc, se abocaran a la atención de los urgentes problemas de estos países Se establecieron nuevas correlaciones de fuerza en estos organismos internacionales los cuales pasaron de ser, un simple canal de expresión de las políticas de las principales potencias a ser vías válidas para la consecución de reivindicaciones de los otros países no europeos, especialmente del África y del Asia.

 

                                        Tales cambios produjeron una doble influencia en la concepción de la nacional. Por una parte, los paises pequeños y/o recién liberados, sintieron reforzadas sus aspiraciones a ser considerados naciones independientes con el derecho a desarrollar y transitar sus propias vías de desarrollo societal, afirmando la necesidad histórica de sustentar su perfil nacional. Por otro lado, las naciones hegemónicas se percataron del fracaso -al menos momentáneo y aunque sólo en el plano político- de la idea sobre la supuesta uniformidad internacional del mundo. Si los años de colonización no bastaron para hacer desaparecer los sentimientos nacionales del pasado y al contrario, se crearon sentimientos anteriormente inexistentes (como es el caso de las naciones del caribe anglo sajón), esas realidades parecían evidenciar el fracaso de tales concepciones negadoras del carácter de la diversidad nacional.

  (more...)

Share Button

2.-¿Lo Regional como Ruptura?

Share Button

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve)

 

(Referencias del texto: 1.-Ponencia presentada en el "VIII Coloquio Nacional de Historia Regional y Local", Carúpano, octubre 1990.

2.-Publicada en la Memoria: VIII Coloquio Nacional de Historia Regional y Local, Volumen III: Investigación y Enseñanza de la Historia Regional y Local, Carúpano, octubre. Caracas, Edición Patrocinada por la Fundación Polar, páginas: 137-160;

3.-Publicada en: Apuntes Filosóficos (Escuela de Filosofía, UCV, Venezuela) 4: 75-102, 1993;

4.-Publicada en: Revista de Extensión Cultural, Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín, (Colombia) 31: 23-37, diciembre 1993 y

5.-Publicado en: Enrique Alí González Ordosgoitti (1998).-Mosaico Cultural Venezolano. Caracas. Fondo Editorial Tropykos, Asociación CISCUVE (ciscuve.org), CONAC-Dirección de Desarrollo Regional, Colección Dimensión Cultural, Nº 3, páginas: 67-92).

 

 

Bastaban tus letras

para que la parte de mar que somos

agitara sus sales

y la arena cambiara de colores.

(02.04.97)

                                                 

 

    El propósito de este breve artículo es reflexionar ante una de los principales modificaciones que se viene produciendo en la percepción del destino de Venezuela; me refiero al problema de la insurgencia de lo regional como paradigma positivo en los diversos discursos sociales de lo político, lo económico y lo cultural, que si bien tocan de soslayo la noción de identidad, evidentemente la superan, al menos tal como tradicionalmente se ha concebido esta propiedad; como rasgos más o menos espirituales con muy poca incidencia sobre el diario vivir de la mayoría.

 

     Pensamos que lo regional -o visto a nivel más general: las diferentes formas de observar la vida a través de escalas- se ha convertido de hecho y de derecho en una constante del ambiente intelectual mundial en la actualidad. De ahí la necesaria referencia a los cambios en el pensamiento internacional, que si bien no constituyen necesariamente la causa fundamental de la discusión en Venezuela -pecaríamos de miopía histórica- sí es el elemento más caracterizador del contexto del saber formalizado planetario.

 

2.1.-El auge y dominación de la percepción de "totalidades".

                                        La universalización del modo de producción capitalista industrial a partir del siglo XVIII, difundió diversos cuerpos de ideas de altísima formalización que pretendían explicar el mundo de manera tal que se insistía en lo que era "genérico" a la especie humana, soslayando las diferencias que históricamente se habían venido formando entre las diversas sociedades. Concepción inicialmente humanística que hacía énfasis en la unidad de la especie humana, que luego sería continuada por el pensamiento de las ciencias biológicas (teoría de la evolución), del pensamiento filosófico (enciclopedistas), del teológico (la revolución teórica ocurrida en la teología al considerar que tenían alma los indígenas americanos, había logrado unificar al ser humano desde el punto de vista divino), del pensamiento económico (desde Adam y Ricardo, hasta Marx) y desde las incipientes ciencias antropológicas y sociológicas (Comte y Spencer). Pero lo que más contribuía a la difusión y prestigio de esa visión de "totalidad" era la práctica social que,  evidentemente, tendía a unificar el mundo a partir de la división internacional del trabajo; de la creación de un verdadero mercado mundial; de la nueva expansión imperialista de la Europa del siglo XIX que abarcó toda Asia y África y de la afinación de poderosos mecanismos de difusión de ideas, a través del Campo Cultural Académico y del Campo Cultural Industrial-Masivo.

 

                                        Esta universalización del modo de ver el desarrollo histórico de la humanidad como algo coherente y concatenado a partir de la aparición del modo de producción capitalista industrial, se constituía -si se nos permite la comparación- en una religión laica salvacionista cuyo objetivo era de veras unificar el mundo bajo criterios que gozaban de la aureola de positivos, racionales, necesarios e inevitables. En tales circunstancias, las diferencias reales existentes en las sociedades históricamente concretas eran asumidas como obstáculos a superar, supervivencias de un pasado condenado a la extinción -el célebre destino o karma del hinduísmo, rescatado por el capitalismo más liberal así como por los socialistas más radicales, ¡ah paradojas! - imperfecciones de un insuficiente desarrollo. A esa preeminencia de la percepción de unidad universal contribuía el que las diferencias existentes en las sociedades se percibían inconexas entre sí, se atomizaba la visión de las mismas en una operación ideologizadora de las disciplinas científicas, víctimas de un obstáculo epistemológico esencial que les impedía intentar siquiera un análisis más profundo y menos circunstancial y accesorio acerca de la diversidad de lo real. No escapa a la gestación de este obstáculo epistemológico la autodefinición de las ciencias como voluntad de dominio y poder sobre las cosas y por lo tanto del conocer para poder y poder para controlar. Con la definición de ese deber ser, las disciplinas científicas -casi sin excepción- se constituían en elementos ideologizantes y aculturadores, simples agentes de una imposición central ajena y externa -la mayoría de las veces- a las sociedades que pretendía estudiar y comprender.

 

                                        Pero la realidad tomaría venganza. Las diferencias entre las sociedades fueron irreductibles y  posteriormente volverían por sus fueros, siendo el último escenario de su aparición el del pensamiento formalizado, el cual aunque resulte contradictorio, es muy resistente a cambiar su visión encementada de lo existente. Esta permanencia de la realidad por sobre la visión ideologizada que se tenía de ella, se evidenciaba en que salvo el grupo de opinión dominante conformado por -entre otros- los intelectuales que desde los diversos mecanismos de difusión del pensamiento social controlaban los principales mecanismos de socialización de las ideas (léase los circuitos del saber académico y de los MCM), el resto del cuerpo societal seguía existiendo con sus particularidades aunque con la internalización de una inferiorización inducida (Chacón, 1981), que impedía asumirse orgulloso de su diversidad y sólo la aceptaba o como resistencia irreductible a desaparecer (con el ánimo del último mohicano), o como limitación irremediable que le dificultaba asimilarse al destino mundial de la humanidad.

 

                                        Las condiciones anteriores persistieron como rasgos dominantes mientras el modelo de sociedad sobre el cual se erigían se mostraba triunfador e invencible, dando muestras de su "necesidad" y de su "conveniencia". Pero cuando la sensación de agotamiento y crisis del modelo de desarrollo industrial llegó al techo, se produjeron condiciones más favorables para un análisis menos ideologizado del mismo, veamos cuales fueron los elementos que influyeron en esa nueva dirección.

 

2.2.-Declive  de la percepción de "totalidades": causas.

                                               A finales de los años sesenta comenzó a plantearse la crisis del modelo  de desarrollo económico basado en el industrialismo exacerbado, el cual descansaba en el supuesto teórico, elevado a la categoría de máxima, de que la historia humana podía reducirse al permanente intento del hombre de dominar y controlar la naturaleza, es decir una visión antropocéntrica que los crecientes conflictos con el medio ambiente se encargaron de cuestionar urgente y acusadoramente. Es el pensamiento social ecologicista el encargado de cuestionar más severamente el modelo económico instrumentado a escala planetaria, planteándose la necesidad de otra concepción de las relaciones hombre-naturaleza. Desde el crecimiento cero hasta el ecodesarrollo (Guitián, 1987), los plantemientos ecologistas presentaban una alternativa, aún en el propio seno de los países capitalistas punta.

 

                                        Cuestionado el núcleo del pensamiento que planteaba la inevitabilidad de la uniformización del modo de vida (a través del predominio total del mercado mundial), quedó abierto el espacio para discutir sobre otros supuestos que le habían sido concomitantes tales como: la desaparición de la nación, la "aldea global" cultural, la disminución de la etnicidad, lo religioso, la concepción de la familia y el sexo y la centralidad política.

 

2.2.1.-Lo Nacional.

                                        El par de opuestos nación-internacionalización constituyó uno de los supuestos que justificaban la expansión colonial tanto del imperio capitalista americano (EEUU), como europeo (Inglaterra y Francia) y también de la expansión soviética a partir de la Segunda Guerra Mundial. Se afirmaba que el destino de las actuales naciones pequeñas era desaparecer para conformar Estados cada vez más grandes, que permitirían un uso más racional de la explotación a gran escala de los recursos naturales en una economía altamente centralizada y gigantesca. La tendencia a la unificación era necesaria e inevitable. En el caso de naciones conformadas a través de la unión política de comunidades de origen diverso, se preveía una asimilación gradual de las comunidades minoritarias a las mayoritarias, en analogía escalar de lo que sucedería en el marco de las relaciones internacionales. Para el caso de las sociedades europeas que poseían colonias en la terminología clásica, el camino no era muy distinto, salvo que habría que agregar algunas concesiones políticas, tales como cierto grado de autonomía que alterase en algo el status pero no que lo cuestionara a fondo: la creación de "territorios de ultramar" y "la "comunidad británica", caminaban en esa dirección.

 

                                        Pero la década de los sesenta traerá numerosas sorpresas en ese campo. El proceso de descolonización en Asia, África y El Caribe demostrará que extrañamente esos pueblos no aceptaban el seguir atados al carro europeo definido como tendencia universal. El reclamo -por vías pacíficas y violentas- de su derecho a existir como naciones separadas evidenció el fracaso de la supuesta asimilación de otros pueblos al imperio europeo. Teorías como el nacionalismo árabe y el panafricanismo cimentaban la necesidad de ser consideradas como naciones distintas al mundo europeo. Las guerras de carácter popular de Argelia (50), Vietnam (60) y del cono sur de África (70), hablaban por sí solas de comunidades nacionales en busca de posibilidades de expresarse por cuenta propia, negándose a ser disueltas en una supuesta tendencia a la universalización eurocéntrica, demostrando el carácter ideológico de tal pretensión unificadora.

 

                                        Las demostraciones en contrario de la tesis de la desaparición paulatina de lo nacional, no se quedaron solamente en los pueblos extraeuropeos que estaban en calidad de colonias, sino que también hicieron violenta irupción en las propias naciones europeas y en los EEUU. Los sesenta demostraron el vigor de los reclamos nacionalistas en el país vasco en España a través del brazo armado de la ETA, de los irlandeses del norte con el IRA en el propio imperio inglés, los corsos en Francia y las naciones del Asia central soviética y el surgimiento de la lucha legal, pacífica y violenta (hubo todos los matices) de los negros en el país yankee.

 

                                        El surgimiento, a finales de la década de los sesenta y de los setenta,  de numerosas naciones liberadas del yugo de lo nacional, hizo que las organizaciones internacionales como la ONU, UNESCO, OMS, etc, se abocaran a la atención de los urgentes problemas de estos países Se establecieron nuevas correlaciones de fuerza en estos organismos internacionales los cuales pasaron de ser, un simple canal de expresión de las políticas de las principales potencias a ser vías válidas para la consecución de reivindicaciones de los otros países no europeos, especialmente del África y del Asia.

 

                                        Tales cambios produjeron una doble influencia en la concepción de la nacional. Por una parte, los paises pequeños y/o recién liberados, sintieron reforzadas sus aspiraciones a ser considerados naciones independientes con el derecho a desarrollar y transitar sus propias vías de desarrollo societal, afirmando la necesidad histórica de sustentar su perfil nacional. Por otro lado, las naciones hegemónicas se percataron del fracaso -al menos momentáneo y aunque sólo en el plano político- de la idea sobre la supuesta uniformidad internacional del mundo. Si los años de colonización no bastaron para hacer desaparecer los sentimientos nacionales del pasado y al contrario, se crearon sentimientos anteriormente inexistentes (como es el caso de las naciones del caribe anglo sajón), esas realidades parecían evidenciar el fracaso de tales concepciones negadoras del carácter de la diversidad nacional.

  (more...)

Share Button
Siguiente »