Categoria: Morales Ordosgoitti Gabriel José

Palabras previas

Dyna-Orden-Vargas-22

Es un verdadero orgullo rendirle homenaje póstumo a la intelectual venezolana Dyna Guitián Pedrosa. Publicamos en una edición completa de nuestra revista, una selección de aquellos escritos que ofrecen un panorama de sus más importantes hallazgos y aportes teóricos en los distintos campos del saber con los que se encontró -buscándolos- en su intensa trayectoria profesional. Una socióloga que jamás se separó de la Antropología, de las Artes y las Letras, y se doctoró y dedicó a las Ciencias Sociales sin por ello alejarse de la Filosofía, sino más bien incorporando el saber humano en su formación. Se dedicó a la investigación y a la docencia con pasión, como lo muestra la obra que deja como huella indeleble para siempre en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, de la que fue profesora Titular y una de sus principales creadoras teóricas desde campos distintos a esas dos disciplinas particulares, incorporándolas.

¿Qué es eso de una Civilización Latinoamericana ? Una interpretación a partir del concepto de Rendimiento Cultural en Alfred Weber

Universidad Central de Venezuela, UCV-Logo

El sólo título interrogativo del ensayo pareciera una osadía de la imaginación. Este es el primer obstáculo epistemológico al intentar dar respuesta a este interrogante, cuando se asume en medios intelectuales y políticos de nuestro continente, que ni siquiera cabe plantearse sobre si América Latina pueda ser considerada una civilización. Evidentemente se trata de cómo abordamos el conocimiento de nosotros mismos y nuestra historia como pueblos, etnias, culturas, naciones, Estados y civilización. Sin embargo, se debe admitir que la duda misma sobre nuestra posibilidad de ser y ser definidos, constata problemas de relevancia y una gran ausencia en nuestra elaboración teórica. Este ensayo trata acerca de la definición de América Latina como civilización, desde su Rendimiento Cultural, término utilizado por Alfred Weber en su obra Historia de la Cultura. Se busca rescatarlo como concepto pues se asume, que usado apropiadamente, resultaría adecuado y útil para superar problemas teóricos creados por las visiones etnocentricas formadas en horizontes culturales diversos.

¿Qué es eso de una Civilización Latinoamericana ? Una interpretación a partir del concepto de Rendimiento Cultural en Alfred Weber

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5.-¿Qué es eso de una Civilización Latinoamericana?

Una interpretación a partir del concepto de Rendimiento Cultural en Alfred Weber.

Gabriel José Morales Ordosgoitti.

(Profesor de la Escuela de Filosofía, UCV, Jefe de la Cátedra de Pensamiento Latinoamericano, Estudiante Doctorado en Ciencias Sociales FACES-UCV, g.j.morales@gmail.com )

(Publicado en: Tierra Firme (Venezuela) 25 (98): 183-200, abril-junio 2007)

5-GMorales-CivilizaciónLatinoamericana. Descargar el Archivo en pdf.

5.-What‘s this about a Latin American Civilization?
An interpretation based on the concept of Cultural Performance in Alfred Weber.
Gabriel José Morales Ordosgoitti
.
(Professor, School of Philosophy, UCV, Head of the Chair of Latin American Thought, Social Science PhD Student FACES-UCV, g.j.morales@gmail.com )

(Posted on: Tierra Firme (Venezuela) 25 (98): 183-200, April-June 2007)

 

5.-C’est quoi cette histoire d’une civilisation latino-américaine?
Une interprétation fondée sur le concept de la performance culturelle à Alfred Weber.
Gabriel José Morales Ordosgoitti
.
(Professeur, Faculté de Philosophie, UCV, titulaire de la chaire de pensée latino-américaine, des sciences sociales Doctorant FACES-UCV, g.j.morales@gmail.com )

(Posté le: Tierra Firme (Venezuela) 25 (98): 183-200, Avril-Juin 2007)

 

5.-Que é isso de uma civilização latino-americana?
Uma interpretação baseada no conceito de Desempenho Cultural em Alfred Weber.
Gabriel José Morales Ordosgoitti
.
(Professor da Faculdade de Filosofia, UCV, Chefe da Cátedra de pensamento latino-americano, Ciências Sociais Doutorando FACES-UCV, g.j.morales@gmail.com )

(Postado em: Tierra Firme (Venezuela) 25 (98): 183-200, abril-junho de 2007)

Dossier:

América Latina en Diálogo/Enfrentamiento con el mundo.

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook, @enagor; Skype: enrique.gonzalez35)

(Publicado en: Tierra Firme (Venezuela) 25 (98): 147-255, abril-junio 2007)

Dossier:
Latin America in dialogue / confrontation with the world.
Enrique Alí González Ordosgoitti
.
(Sociologist, Doctor of Social Sciences, Professor of the UCV, of the Faculty of Theology of the UCAB, the Institute for Religious Theology-ITER and SVAJ, Coordinator of Research Areas System (silicon) on Sociology, Culture, History, Race, Religion and Territory in Latin America The Great and General Coordinator since 1991 of the NGO Research Center of Venezuela-CISCUVE Sociocultural, ciscuve.org / web;
ciscuve@gmail.com ; @ciscuve, ciscuve-Facebook, @enagor; Skype: enrique.gonzalez35)

(Posted on: Tierra Firme (Venezuela) 25 (98): 147-255, April-June 2007)

 

Dossier:
L’Amérique latine dans le dialogue / confrontation avec le monde.
Enrique Alí González Ordosgoitti
.
(Sociologue, docteur en sciences sociales, professeur de l’UCV, de la Faculté de Théologie de l’UCAB, l’Institut de théologie religieuse-ITER et SVAJ, coordonnateur du Réseau des aires de recherche (silicium) sur la sociologie, de la Culture , Histoire, race, la religion et territoire en Amérique latine Le coordonnateur Grand et Général depuis 1991 du Centre de recherche des ONG du Venezuela-CISCUVE socioculturelle, ciscuve.org / web;
ciscuve@gmail.com ; @ ciscuve, ciscuve-Facebook, @ enagor; Skype: enrique.gonzalez35)

(Posté le: Tierra Firme (Venezuela) 25 (98): 147-255, Avril-Juin 2007)

 

Dossiê:
América Latina em diálogo / confronto com o mundo.
Enrique Alí González Ordosgoitti
.
(Doutor Sociólogo, de Ciências Sociais, professor da UCV, da Faculdade de Teologia da UCAB, o Instituto de Teologia Religiosa-ITER e SVAJ, Coordenador do Sistema de Áreas de Investigação (silício) em Sociologia, Cultura , História, Raça, Religião e Território na América Latina O Coordenador Geral Grande e desde 1991 da Pesquisa de ONG Centro de Venezuela-CISCUVE ciscuve.org, Sociocultural / web;
ciscuve@gmail.com ; @ciscuve, ciscuve-Facebook, @enagor; Skype: enrique.gonzalez35)

(Postado em: Tierra Firme (Venezuela) 25 (98): 147-255, abril-junho de 2007)

 

0.-¨Presentación. Dossier: América Latina en Diálogo/Enfrentamiento con el mundo¨.

Enrique Alí González Ordosgoitti (enagor2@gmail.com, @enagor, Skype: enrique.gonzalez35, ciscuve@gmail.com, ciscuve.org, @ciscuve). (http://ciscuve.org/?p=2695 )

0.-¨Presentation. Dossier: Latin America in dialogue / confrontation with the world ¨.
Enrique Alí González Ordosgoitti (enagor2@gmail.com , @enagor, Skype: enrique.gonzalez35, ciscuve@gmail.com , ciscuve.org, @ciscuve). (http://ciscuve.org/?p=2695 )

0.-¨Présentation. Dossier: l’Amérique latine dans le dialogue / confrontation avec le monde ¨.
Enrique Alí González Ordosgoitti (
enagor2@gmail.com , @enagor, Skype: enrique.gonzalez35, ciscuve@gmail.com , ciscuve.org, @ciscuve). (http://ciscuve.org/?p=2695 )

0.-Apresentação. ¨Dossiê: América Latina em diálogo / confronto com o mundo¨.
Enrique Alí González Ordosgoitti (
enagor2@gmail.com , @enagor, Skype: enrique.gonzalez35, ciscuve@gmail.com , ciscuve.org, @ciscuve). (http://ciscuve.org/?p=2695 )

 

1.-¨Línea de Investigación del Doctorado en Ciencias Sociales de la UCV: Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina. Su articulación en Sublíneas de investigación y su expresión docente.¨

Enrique Alí González Ordosgoitti (enagor2@gmail.com, @enagor, Skype: enrique.gonzalez35, ciscuve@gmail.com, ciscuve.org, @ciscuve). (http://ciscuve.org/?p=2699 ) y Carmen Dina Guitián Pedrosa (ciscuve@gmail.com, ciscuve.org, @ciscuve, Skype: carmen.dyna.guitian). (http://ciscuve.org/?p=2699 )

1.-¨Online Doctoral Research in Social Sciences UCV: Sociology, Culture, History, Race, Religion and Territory in Latin America. His articulation Sub lines expression research and teaching.¨
Enrique Alí González Ordosgoitti (enagor2@gmail.com , @enagor, Skype: enrique.gonzalez35, ciscuve@gmail.com , ciscuve.org, @ciscuve). (http://ciscuve.org/?p=2699 ) and Carmen Dina Guitián Pedrosa (ciscuve@gmail.com , ciscuve.org, @ciscuve, Skype: carmen.dyna.guitian).
(http://ciscuve.org/?p=2699 )

1.-¨De recherche en ligne de doctorat en sciences sociales UCV: sociologie, histoire, culture, race, la religion et territoire en Amérique latine. Son articulation sous-lignées recherche sur l’expression et l’enseignement.¨
Enrique Alí González Ordosgoitti (
enagor2@gmail.com , @enagor, Skype: enrique.gonzalez35, ciscuve@gmail.com , ciscuve.org, @ciscuve). (http://ciscuve.org/?p=2699 ) Et Carmen Dina Guitián Pedrosa (ciscuve@gmail.com , ciscuve.org, @ciscuve, Skype: carmen.dyna.guitian)

(http://ciscuve.org/?p=2699 )

1.-¨Pesquisa Online de Doutorado em Ciências Sociais UCV: Sociologia, Cultura, História, raça, religião e território na América Latina. Sua articulação sub-linhas de pesquisa e ensino expressão. ¨
Enrique Alí González Ordosgoitti Ali (enagor2@gmail.com , @ enagor, Skype: enrique.gonzalez35, ciscuve@gmail.com , ciscuve.org, @ciscuve). (http://ciscuve.org/?p=2699 ) E Carmen Dina Guitián Pedrosa (ciscuve@gmail.com , ciscuve.org, @ciscuve, Skype: carmen.dyna.guitian). (http://ciscuve.org/?p=2699 )

2.-“La III Guerra Mundial y el papel de América Latina, según el “Choque de Civilizaciones” de Huntington”.

Enrique Alí González Ordosgoitti (enagor2@gmail.com, @enagor, Skype: enrique.gonzalez35, ciscuve@gmail.com, ciscuve.org, @ciscuve). (http://ciscuve.org/?p=2715 )

2.-“The Third World War and the role of Latin America, according to the “Clash of Civilizations “Huntington”.
Enrique Alí González Ordosgoitti (enagor2@gmail.com , @enagor, Skype: enrique.gonzalez35, ciscuve@gmail.com , ciscuve.org, @ciscuve). (http://ciscuve.org/?p=2715 )

2.-“La troisième guerre mondiale et le rôle de l’Amérique latine, selon le «choc des civilisations» de Huntington”.
Enrique Alí González Ordosgoitti (
enagor2@gmail.com , @enagor, Skype: enrique.gonzalez35, ciscuve@gmail.com , ciscuve.org, @ciscuve). (http://ciscuve.org/?p=2715 )

2.-“A Terceira Guerra Mundial eo papel da América Latina, de acordo com o” choque de civilizações “de Huntington”.
Enrique Alí González Ordosgoitti (
enagor2@gmail.com , @enagor, Skype: enrique.gonzalez35, ciscuve@gmail.com , ciscuve.org, @ciscuve). (http://ciscuve.org/?p=2715 )

 

3.-“El Inmigrante urbano. Sujeto Social de la Movilidad Humana Latinoamericana en Caracas”.

Carmen Dina Guitián Pedrosa (ciscuve@gmail.com, ciscuve.org, @ciscuve, Skype: carmen.dyna.guitian). (http://ciscuve.org/?p=2720 )

3.-“The Immigrant urban. Social Subject of Human Mobility Latinoamericana in Caracas.”
Carmen Dina Guitián Pedrosa (ciscuve@gmail.com
, ciscuve.org, @ciscuve, Skype: carmen.dyna.guitian). (http://ciscuve.org/?p=2720 )

3.-“The Immigrant urbain. Objet social de la mobilité de l’homme latino-américaine à Caracas.”
Carmen Dina Guitián Pedrosa (
ciscuve@gmail.com , ciscuve.org, @ciscuve, Skype: carmen.dyna.guitian). (http://ciscuve.org/?p=2720 )

3.-“O Imigrante urbana. Assunto social da Latinoamericana mobilidade humana em Caracas.”
Carmen Dina Guitián Pedrosa (
ciscuve@gmail.com , ciscuve.org, @ciscuve, Skype: carmen.dyna.guitian). (http://ciscuve.org/?p=2720 )
   

4.-“La Inmigración Latinoamericana como problema en la relación intercivilizatoria de Estados Unidos, según Samuel Huntington”.

Richard José Escorche Miranda (rescorchemiranda@yahoo.es ). (http://ciscuve.org/?p=2725 )

4.-“Latin American immigration as a problem in the relationship intercivilizatoria U.S., according to Samuel Huntington”.
Richard José Escorche Miranda (
rescorchemiranda@yahoo.es ). (http://ciscuve.org/?p=2725 )

4.-“Latino-américain immigration comme un problème dans la relation intercivilizatoria États-Unis, selon Samuel Huntington”.
Richard José Escorche Miranda (
rescorchemiranda@yahoo.es ). (http://ciscuve.org/?p=2725 )

4.-“Latina imigração americana como um problema na relação intercivilizatoria EUA, de acordo com Samuel Huntington”.
Richard José Escorche Miranda (
rescorchemiranda@yahoo.es ). (http://ciscuve.org/?p=2725 )

 

5.-¨Qué es eso de una civilización latinoamericana? Una interpretación a partir del concepto de Rendimiento Cultural en Alfred Weber¨.

Gabriel José Morales Ordosgoitti (g.j.morales@gmail.com ). (http://ciscuve.org/?p=2753 )

5. -¨What is that of a Latin American civilization? An interpretation based on the concept of Cultural Performance in Alfred Weber ¨.
Gabriel José Morales Ordosgoitti (gjmorales@gmail.com ). (http://ciscuve.org/?p=2753 )

5.-¨Quelle est celle d’une civilisation latino-américaine? Une interprétation fondée sur le concept de la performance culturelle à Alfred Weber ¨.
Gabriel José Morales Ordosgoitti (
g.j.morales@gmail.com ). (http://ciscuve.org/?p=2753 )

5.-¨O que é que de uma civilização latino-americana? Uma interpretação baseada no conceito de Desempenho Cultural em Alfred Weber¨.
Gabriel José Morales Ordosgoitti (
g.j.morales@gmail.com ). (http://ciscuve.org/?p=2753 )

 

6.-“Poder Global en Occidente, Latinoamérica y Venezuela”.

Alejandro Molina (alejandromolina1974@yahoo.com ). (http://ciscuve.org/?p=2762 

6.-“Global Power in the West, Latin America and Venezuela.”
Alejandro Molina (alejandromolina1974@yahoo.com ) (http://ciscuve.org/?p=2762 )

6.-“Global Power dans l’Ouest, en Amérique latine et au Venezuela.”
Alejandro Molina (
alejandromolina1974@yahoo.com ). (http://ciscuve.org/?p=2762 )

6.-“Poder global no Ocidente, na América Latina e na Venezuela.”
Alejandro Molina (
alejandromolina1974@yahoo.com ). (http://ciscuve.org/?p=2762 )

7.-“Occidente y Modernización en Venezuela: el caso de la informalidad urbana (A la luz de la perspectiva civilizatoria de Samuel Huntington).”

Ingrid Trespalacios. (http://ciscuve.org/?p=2771 )

7.-“West and Modernization in Venezuela: the case of urban informality (In light of civilization perspective Samuel Huntington).”
Ingrid Trespalacios. (http://ciscuve.org/?p=2771 )

7.-“l’Ouest et de modernisation au Venezuela: le cas de l’informalité urbaine. (À la lumière de la civilisation perspective Samuel Huntington).”
Ingrid Trespalacios. (
http://ciscuve.org/?p=2771 )

7.-“West e Modernização na Venezuela: o caso da informalidade urbana. (Na luz da civilização perspectiva Samuel Huntington).”
Ingrid Trespalacios. (
http://ciscuve.org/?p=2771 )

8.-“Helio Jaguaribe y Samuel Huntington: dos visiones de América Latina”.

José Clemente Bolívar (clementebolivar@cantv.net y clementebolivar@gmail.com ). (http://ciscuve.org/?p=2778 )

8.-“Helio Jaguaribe and Samuel Huntington, two visions of Latin America.”
José Clemente Bolívar (clementebolivar@cantv.net , and clementebolivar@gmail.com ). (http://ciscuve.org/?p=2778 )

8.-“Helio Jaguaribe et Samuel Huntington, deux visions de l’Amérique latine.”
José Clemente Bolívar (
clementebolivar@cantv.net , et clementebolivar@gmail.com ).(http://ciscuve.org/?p=2778 )

8.-“Helio Jaguaribe e Samuel Huntington, duas visões da América Latina.”
José Clemente Bolívar (
clementebolivar@cantv.net,  e clementebolivar@gmail.com ).(http://ciscuve.org/?p=2778 )

 

9.-“El Ámbito Religioso dentro del Apoyo Psicosocial en momentos de desastres naturales en Venezuela. Algunas reflexiones.

Nadya Ramdjam. (http://ciscuve.org/?p=2783 

9.-“The religious within the Psychosocial Support in times of natural disasters in Venezuela. Some Reflections.”
Nadya Ramdjam. (
http://ciscuve.org/?p=2783 )

9.-“La religieuse dans le soutien psychosocial dans les cas de catastrophes naturelles au Venezuela. Quelques réflexions».
Nadya Ramdjam. (
http://ciscuve.org/?p=2783 )

9.-“O religioso dentro do Apoio Psicossocial em tempos de desastres naturais na Venezuela. Algumas Reflexões “.
Nadya Ramdjam. (
http://ciscuve.org/?p=2783 )

 

10.-“Aportes de Darcy Ribeiro para pensar el Sujeto Histórico Latinoamericano (A propósito del V Aniversario de la Revista Antropologando).”

Benjamín Martínez Hernández (Antropologando@yahoo.com ). (http://ciscuve.org/?p=2787 )

10.-“Contributions of Darcy Ribeiro to think the historical subject Latinoamericano (Speaking of V Magazine Anniversary Antropologando).”
Benjamín Martínez Hernández (Antropologando@yahoo.com
). (http://ciscuve.org/?p=2787 )

10.-“Contributions de Darcy Ribeiro à penser que le sujet historique latino-américain (parlant de Antropologando V Magazine anniversaire).”
Benjamín Martínez Hernández (
Antropologando@yahoo.com ). (http://ciscuve.org/?p=2787 )

10.-“Contribuições de Darcy Ribeiro a pensar que o sujeito histórico Latinoamericano (Falando de V Antropologando aniversário Magazine).”
Benjamín Martínez Hernández (
Antropologando@yahoo.com ). (http://ciscuve.org/?p=2787 )

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Resumen.

El sólo título interrogativo del ensayo pareciera una osadía de la imaginación. Este es el primer obstáculo epistemológico al intentar dar respuesta a este interrogante, cuando se asume en medios intelectuales y políticos de nuestro continente, que ni siquiera cabe plantearse sobre si América Latina pueda ser considerada una civilización. Evidentemente se trata de cómo abordamos el conocimiento de nosotros mismos y nuestra historia como pueblos, etnias, culturas, naciones, Estados y civilización. Sin embargo, se debe admitir que la duda misma sobre nuestra posibilidad de ser y ser definidos, constata problemas de relevancia y una gran ausencia en nuestra elaboración teórica. Este ensayo trata acerca de la definición de América Latina como civilización, desde su Rendimiento Cultural, término utilizado por Alfred Weber en su obra Historia de la Cultura. Se busca rescatarlo como concepto pues se asume, que usado apropiadamente, resultaría adecuado y útil para superar problemas teóricos creados por las visiones etnocentricas formadas en horizontes culturales diversos. Desde la perspectiva del Rendimiento Cultural, se podrían encontrar enfoques nuevos al analizar los encuentros y mezclas de pueblos y culturas diversas; podría contribuir a encontrar definiciones más apropiadas sobre lo que es cultura y civilización; una valoración adecuada del aporte de una cultura a otra y, en consecuencia, contribuiría a compararlas y clasificarlas desde una dimensión teórica más amplia y, en consecuencia, para mejorar el instrumental teórico de las ciencias sociales.

Palabras Clave: Filosofía de la historia. América Latina. Culturas. Civilizaciones. Rendimiento Cultural. Constelaciones socio-históricas. Configuración histórico-cultural.

 

Summary.
The interrogative title just seems a daring test of imagination. This is the first epistemological obstacle when trying to answer this question, when it is assumed in political and intellectual circles of our continent, that even the question arises as to whether Latin America can be considered a civilization. Obviously this is how we approach the knowledge of ourselves and our history as a people, ethnicities, cultures, nations, states and civilization. However, it must be admitted that the same doubt about our ability to be and to be defined, finds problems and a lack relevance in our theorizing. This paper deals with the definition of Latin America as a civilization, from its Cultural Performance, term used by Alfred Weber in his book History of Culture. Wanted rescue as a concept as it is assumed, that used properly, it would be appropriate and useful to overcome theoretical problems created by ethnocentric visions formed in different cultural backgrounds. From the perspective of Cultural Performance, could find new approaches to analyze the encounters and mixtures of peoples and cultures, could contribute to more appropriate definitions of what is culture and civilization, a proper assessment of the contribution of culture to culture and therefore help to compare and rank them from a broader theoretical dimension and, consequently, to improve the theoretical tools of the social sciences.

Keywords: Philosophy of History. Latin America. Cultures. Civilizations. Cultural Performance. Sociohistorical constellations. Historical and cultural settings.

Alpha

 

 

Résumé.
Le titre interrogatif semble juste un test audace de l’imagination. C’est le premier obstacle épistémologique en essayant de répondre à cette question, si l’on suppose dans les milieux politiques et intellectuels de notre continent, que même la question se pose de savoir si l’Amérique latine peut être considéré comme une civilisation. Évidemment, cela est notre façon d’aborder la connaissance de nous-mêmes et notre histoire en tant que peuple, ethnies, cultures, nations, états et de la civilisation. Cependant, il faut admettre que le même doute quant à notre capacité à être et à se définir, trouve des problèmes et un manque de pertinence dans nos théories. Ce document traite de la définition de l’Amérique latine en tant que civilisation, de sa performance culturelle, terme utilisé par Alfred Weber dans son livre Histoire de la Culture. Recherché sauvetage comme un concept car on suppose que est utilisé correctement, il serait opportun et utile pour surmonter les problèmes théoriques créés par des visions ethnocentriques formés dans différents contextes culturels. Du point de vue de la performance culturelle, pourrait trouver de nouvelles approches pour analyser les rencontres et les mélanges de peuples et de cultures, pourrait contribuer à des définitions plus appropriées de ce qu’est la culture et de la civilisation, une évaluation correcte de la contribution de la culture à la culture et donc aider à comparer et de classer eux d’une plus large dimension théorique et, par conséquent, d’améliorer les outils théoriques des sciences sociales.

Mots-clés: Philosophie de l’Histoire. L’Amérique latine. Cultures. Civilisations. Spectacle culturel. Constellations socio-historiques. L’environnement historique et culturel.

 

Resumo.
O título interrogativo parece apenas um teste de ousadia da imaginação. Este é o primeiro obstáculo epistemológico ao tentar responder a esta questão, quando se assume nos círculos políticos e intelectuais do nosso continente, que mesmo a questão de saber se a América Latina pode ser considerada uma civilização. Obviamente, esta é a forma como nos aproximamos do conhecimento de nós mesmos e de nossa história como povo, etnias, culturas, nações, estados e da civilização. No entanto, deve-se admitir que a mesma dúvida sobre a nossa capacidade de ser e de ser definido, encontra problemas e uma falta de relevância em nossa teoria. Este artigo trata da definição da América Latina como uma civilização, a partir de seu desempenho Cultural, termo usado por Alfred Weber em seu livro História da Cultura. Queria resgate como um conceito, uma vez que é assumido, que usado corretamente, seria apropriado e útil para superar problemas teóricos criados por visões etnocêntricas formados em diferentes contextos culturais. A partir da perspectiva de desempenho cultural, poderia encontrar novas abordagens para analisar os encontros e misturas de povos e culturas, pode contribuir para definições mais apropriadas do que é cultura e civilização, uma avaliação adequada da contribuição da cultura para cultura e, portanto, ajudar a comparar e classificá-las a partir de uma dimensão mais ampla teórica e, conseqüentemente, melhorar as ferramentas teóricas das ciências sociais.

Palavras-chave: Filosofia da História. América Latina. Culturas. Civilizações. Desempenho Cultural. Constelações sócio-históricas. Configurações históricas e culturais.

 

 

Introducción.

El término Rendimiento Cultural se enmarcó en un extraordinario intento por la creación de una nueva disciplina del saber denominada sociología de la cultura. Se considera de gran interés teórico-metodológico, el intento de reelaborar el término como concepto -sin pretensiones de convertirlo en una grande idée– para aplicarlo en el tema específico que nos ocupa y, de comprobarse útil, hacerlo extensivo en aquellos campos donde resulta aplicable y donde es posible hacerlo extensible en casos específicos.[1] Sin embargo, se advierte que no se trata de asirse al autor para trasponer los paradigmas utilizados en su obra, al análisis actual de realidad Latinoamericana; así como tampoco para criticarlo por haberla ignorado por considerarla una semicultura ni muchos menos revivir su proyecto inconcluso. Lejos estamos de ese tipo de anacronías.

 

Este trabajo es un estudio de textos, de variadas disciplinas del conocimiento, cuyos puntos en común son el estudio de la historia a partir de las civilizaciones y haber sido elaborados en distintos momentos del siglo XX. Se busca mostrar la definición de América Latina desde acercamientos teóricos diversos y la importancia del concepto de Rendimiento Cultural. Primero: se abordará el tema de América Latina definida por el otro, desde las perspectivas de Samuel Huntington, en El Choque de civilizaciones (1997). Segundo: El modelo explicativo circular desde la propuesta de antropología dialéctica, de Darcy Ribeiro, en Las Américas y la civilización (1992). Tercero: América Latina no existe, desde la metodología de investigación y análisis de Helio Jaguaribe, en Un estudio crítico de la historia (2002). Cuarto: se tratará de formular algunas interrogantes sobre el proceso de la conformación cultural Latinoamericana, para encontrar algunas claves teóricas y metodológicas de investigación, que nos ayuden a comprender las maneras de entender sus aportes al progreso de la humanidad, marco dentro del cual se utilizará el concepto de Rendimiento Cultural, desde la visión de Alfred Weber.

 

I.-Samuel Huntington: América Latina definida por el otro

En su obra El Choque de Civilizaciones, Samuel Huntington considera que el origen de la civilización occidental se suele ubicar hacia el año 700 u 800 d.C. y señala, que los investigadores por lo general consideran que tiene tres componentes principales: uno en Europa, otro en Norteamérica y otro en Latinoamérica. En su análisis sostiene que prácticamente todas las grandes civilizaciones en el siglo xx, o han existido durante un milenio o son el vástago directo de otra civilización longeva, como ocurre con Latinoamérica.[2] Por un lado la ubica como uno de los tres grandes componentes de la civilización occidental actual, con la particularidad que la vincula mucho más atrás en el tiempo como herencia de civilizaciones aún más antiguas, tanto por la rama europea como porque incorpora, en grados diversos, elementos de las civilizaciones americanas indígenas que están ausentes de Norteamérica y de Europa.

 

El autor define esta civilización por el origen, por la lengua, por la religión, por la cultura, la evolución política y por el desarrollo económico; tanto en lo que la diferencia como en lo que la asemeja a los tres componentes de la civilización occidental, de la cual la considera parte. Sin embargo, lo que más resalta el reconocido politólogo norteamericano es la diferencia, en cuanto a la definición subjetiva, que divide a los latinoamericanos a la hora de identificarse a sí mismos. “Unos dicen: «Sí, somos parte de Occidente». Otros afirman: «No, tenemos nuestra cultura propia y única»; y un vasto material bibliográfico producido por latinoamericanos y norteamericanos expone detalladamente sus diferencias culturales.[3] Como el interés del autor no es ponernos de acuerdo, adopta la siguiente definición para la elaboración de sus tesis sobre el paradigma civilizacional como forma de afrontar el reto de comprender la política mundial actual:

 “Latinoamérica se podría considerar, o una subcivilización dentro de la civilización occidental, o una civilización aparte, íntimamente emparentada con Occidente y dividida en cuanto a su pertenencia a él. Para un análisis centrado en las consecuencias políticas internacionales de las civilizaciones, incluidas las relaciones entre Latinoamérica, por una parte, y Norteamérica y Europa, por otra, la segunda opción es la más adecuada y útil.”[4]

 

Se entiende entonces que, para un académico como Huntington, intelectual de peso en la elaboración teórico-política Estadounidense, Latinoamérica puede ser considerada –para los fines prácticos que le resultan adecuados y útiles– una civilización aparte pero de nexos filiales con la Civilización Occidental, con la salvedad dicha que los Latinoamericanos están divididos en cuanto a su pertenencia, hecho que influye de muchas maneras en los fines prácticos que establece en la premisa. El tema central de este autor es el señalamiento del hecho de que la cultura y las identidades culturales (que en su nivel más amplio son identidades civilizacionales) están configurando las pautas de cohesión, desintegración y conflicto en el mundo desde el siglo pasado, en particular desde la posguerra fría. En la lógica política de Huntington y en su aproximación al estudio de la realidad mundial a partir del paradigma civilizacional, la gente se define desde el punto de vista de la genealogía, la religión, la lengua, la historia, los valores, costumbres e instituciones. Se identifican con grupos culturales: tribus, grupos étnicos, comunidades religiosas, naciones y, en el nivel más alto, civilizaciones. En su realismo político, aborda el tema desde dos ángulos: uno que considera que los pueblos usan la política no sólo para promover sus intereses, sino también para definir su identidad; el otro, que sabemos quiénes somos sólo cuando sabemos quiénes no somos, y con frecuencia sólo cuando sabemos contra quiénes estamos.

 

Este hecho, de suyo, modifica la formulación inicial de nuestro ensayo y nos sirve para preguntarnos, en lugar de: ¿Qué es eso de una Civilización Latinoamericana? Podríamos decir: ¿Cómo es la Civilización Latinoamericana? ¿Qué es lo que nos divide en cuanto a nuestra propia definición?

 

II.-Darcy Ribeiro: El modelo explicativo circular.

El antropólogo y sociólogo brasilero Darcy Ribeiro, en las décadas de 1960 y 1970 del siglo pasado, intentó crear una nueva disciplina en las ciencias sociales, denominada antropología dialéctica. Su extensa y prolija obra fue una ruptura teórica, tanto con las sociologías y antropologías académicas como con el marxismo dogmático. Para este autor, la expansión europea que comenzó en el siglo XV  significó, que pueblos de lenguas y culturas diferenciadas, se adscribieran a un sistema económico único que transformó violentamente sus modos de ser y de pensar bajo un nuevo patrón impuesto como uniformidad. Este hecho tuvo como consecuencia el drástico empobrecimiento de las múltiples facetas del fenómeno humano del continente Latinoamericano, pues no fue realizado para integrarse a pautas nuevas y más avanzadas sino que incidió en la pérdida de su autenticidad,  transformándose en consecuencia, en culturas espurias, en una cultura alienada. El resultado fue el sometimiento, tanto a los mismos procedimientos de deculturación como a idénticos sistemas productivos de dominio, cuyo resultado fue el empobrecimiento cultural, la caída en la extrema miseria y la deshumanización.[5]

 

En el análisis de lo ocurrido a los pueblos americanos en los siglos de encuentro con la civilización europea, en el cual los primeros resultaron profundamente afectados, el autor considera que nuestras culturas se transformaron en subproductos de factorías tropicales, sociedades moldeadas de nuevo desde la base, alterada su composición étnica y degradadas sus culturas al perder su autonomía en la dirección de las transformaciones que experimentaban. Sólo incidentalmente y casi siempre involuntariamente, los europeos habrían dado lugar a sociedades nuevas como las llamadas colonias de poblamiento, en las cuales hubo una intención deliberada para dar origen a un nuevo núcleo humano, pensada y organizada para encauzar el impulso creador de ese objetivo. No obstante, las nuevas formaciones habrían nacido tan espurias como las otras, al ser resultado del proyecto de otros por designios extraños a sí mismas.

 

El sentido general de su análisis da cuenta de un solo proceso socio-histórico con dos grandes polos que se oponen: la expansión degradante de la civilización europea y la reacción natural y necesaria que formó la urdimbre de una nueva configuración socio-cultural auténtica dentro de la espuria, que daría origen a un nuevo Ethos de los pueblos extraeuropeos. El orden social impuesto no sólo afectaba a las culturas originarias presentes a la llegada del europeo sino a las nuevas configuraciones étnicas nacidas del contacto, y dentro de la propia estratificación social, a sus elites, a quienes el dominio europeo les afectó en sus conceptos de sí mismos como inferiores. En definitiva, la América Latina se habría conformado como una cultura espuria, alienada, que afectó tanto a las culturas originarias como a las nuevas conformaciones étnicas producto del mestizaje del blanco europeo con el indígena americano y el negro africano. 

 

El análisis de Ribeiro pretendió demostrar que las sociedades humanas cambian o conservan sus formas por factores causales que no debe ser confundidos con “el registro de contrastes resultantes de su acción diferenciadora” ya que en cualquier proceso de cambio social, sectores de la sociedad presentan desniveles o asincronías con base en la madurez de las tendencias transformadoras o del reflejo de alteraciones alcanzadas en un sector sobre los demás.¿Dónde habría de buscarse la explicación de la dinámica social? En las fuerzas generadoras de los cambios y en las condiciones sociales en que operan, las cuales posibilitan el surgimiento y la perpetuación de los dos extremos en discusión: el atraso y el progreso. Por lo que la explicación no se encontraría en las desemejanzas entre fases distintas ni en el conflicto entre lo “arcaico” y lo “moderno”.[6]

 

Con el claro objetivo de superar las perspectivas teóricas ya mencionadas, Ribeiro propuso una aproximación o enfoque metodológico distinto: 1. Centrarse en los factores dinámicos de la evolución de las sociedades humanas durante largos períodos de tiempo. 2. Estudiar los condicionamientos sobre los cuales estos factores actúan. Esta es la metodología usada en su obra El Proceso Civilizatorio que consistió en un estudio general de la evolución socio-cultural de la humanidad en los últimos 10 milenios. A pesar de la sugerente metodología, las premisas o supuestos de Ribeiro lo condujeron a una explicación general del desarrollo desigual de los pueblos contemporáneos como el efecto de procesos históricos generales de transformación que, de diversos modos, les afectó a todos, los cuales generaron, correlativa y simultáneamente, tanto las modernas economías metropolitanas como las (modernas) economías coloniales, constituyendo un solo sistema interactivo compuesto de dos polos complementarios: uno del atraso y otro del progreso. En consecuencia, las sociedades subdesarrolladas no son réplicas de etapas anteriores ya vividas por las desarrolladas sino que se configuraron como contrapartes necesarias que permiten la perpetuación del sistema bipolar atraso/progreso del cual hacen parte. Las sociedades contemporáneas no serían entidades aisladas sino componentes complementarios, con papeles prescritos, unos como ricos y otros como pobres,  de un sistema económico de ámbito mundial. Cada uno juega su papel, tiende a la perpetuación de su posición en las relaciones recíprocas así establecidas.

 

Las premisas socio-históricas elaboradas por Ribeiro lo llevaron a la siguiente explicación: 1. Las situaciones de atraso o de progreso en este sistema económico  interactivo de ámbito mundial, son el resultado del impacto de las sucesivas revoluciones tecnológicas que han venido transformando las sociedades humanas y generado procesos civilizatorios. 2. Los pueblos alcanzan las revoluciones tecnológicas de manera diferencial y afectan las sociedades a ritmos distintos, lo que ocasiona desniveles regionales y sectoriales.  3. Cada una de las revoluciones tecnológicas y cada uno de los procesos civilizatorios, por ellas generados, con su génesis específica en un momento histórico dado, continúa actuando en el tiempo aún después de haberse producido nuevas revoluciones, que a su vez desencadenan nuevos procesos civilizatorios. Ribeiro define estos hechos y le atribuye dos variantes simultáneas: por una lado, se trata de una continuidad histórica de efectos sucesivamente desencadenados; y por otra, una simultaneidad de contrastes interactivos de carácter funcional. [7]

 

          A pesar del gran valor de su obra, en particular por la elaboración de las tipologías de diversos pueblos americanos, consideramos que el autor quedó prisionero de su propia metodología de interpretación general del proceso histórico. Por un lado atribuyó a factores de evolución, basado en las revoluciones tecnológicas, la explicación de los patrones de progreso y atraso, desarrollo y subdesarrollo. Con ello subsumió su valioso estudio de casos, en una explicación general circular que no tomó en cuenta sus propias constataciones. Ejemplo de ello es su afirmación que muchas de las naciones consideradas hoy subdesarrolladas constituyeron altas civilizaciones que vivieron en el pasado períodos de esplendor y prosperidad, mientras que muchas de las naciones consideradas desarrolladas y que alcanzaron primero la civilización industrial,  fueron atrasadas hasta el siglo XVII. Resulta insuficiente la explicación que lo reduce a que se trataría de efectos divergentes de un proceso civilizatorio general que, en algunos casos, se manifiesta como desarrollo y progreso y, en otros, como estancamiento y regresión, en una sucesión de etapas evolutivas.

 

Esta explicación circular lo llevó a formular la tesis sobre la civilización emergente nacida de la muerte de la civilización europea y el nacimiento del nuevo Ethos extraeuropeo, que daría paso a la Civilización Humana.[8]La sobrevaloración de las revoluciones tecnológicas, entendidas como “innovaciones prodigiosas en el equipamiento de la acción sobre la naturaleza y en la forma de utilización de nuevas fuentes de energías que, una vez alcanzadas por una sociedad, logran su ascenso a otra etapa del proceso evolutivo”[9] contradice su propia interpretación valorativa de las grandes culturas americanas antes de la llegada de los ibéricos, pues tendría que haber explicado como pudieron haberse saltado las etapas que describe o, al menos, sobre cuál revolución tecnológica se sustentaron. Cuando atribuye a dichas revoluciones el desencadenamiento de procesos civilizatorios generales, desmonta su visión sobre que los Latinoamericanos se transformaron en una cultura espuria.[10] Por su condición americana se entendería el etnocentrismo explicativo y el subjetivismo (el cual no usa para explicar fenómenos extra americanos) pero resulta inapropiado para entender el proceso de esas nuevas configuraciones histórico-culturales de las que habla. Su texto está lleno de extraordinarias y claras descripciones de tan complicado proceso pero lejos de ayudarle a definir la nueva configuración histórico-cultural, el subjetivismo doctrinario de su análisis lo llevó a dejar inconclusa una tarea de tanta importancia para la definición de la Civilización Latinoamericana y saltar, sin ninguna otra mediación en la construcción conceptual, a la idea de la Civilización Humana, la cual haría entonces inútil el proyecto de buscar la definición de la primera.[11]

 

III.-Helio Jaguaribe: América Latina no existe.

El estudio dirigido por el brasilero Helio Jaguaribe, compilado en dos tomos patrocinados por la UNESCO, constituye un intento de analizar la historia desde la aparición del hombre y de la civilización, con base en un estudio de 16 civilizaciones escogidas, que van desde la Mesopotámica a la Occidental, incluyendo tres grandes civilizaciones precolombinas: la Maya, la Azteca y la Incaica.  Se propuso, en primer lugar, investigar las principales condiciones y factores que influenciaron el surgimiento, el desarrollo y, en caso de haber ocurrido, su decadencia. En segundo lugar, realizar un análisis comparativo de tales condiciones y factores, con el fin de determinar dos grandes condiciones: una, si cada civilización se encuentra señalada por circunstancias únicas y singulares; otra, determinar si condiciones y factores parecidos dan lugar a resultados similares en las diferentes civilizaciones y tiempos históricos. En tercer lugar, analizar las civilizaciones estudiadas a partir del estudio sobre los pueblos, situación geográfica, el período histórico correspondiente y una breve descripción de la historia sociopolítica y cultural de cada civilización. Los estudios asignados a investigadores especializados constituyeron para Jaguaribe un considerable acervo de información basada en datos empíricos confiables, a partir de los cuales se pueden deducir conclusiones importantes.[12]

 

          Dentro de las conclusiones del análisis comparativo que realiza el coordinador de la obra y autor de los capítulos correspondientes a la Civilización Occidental, se encuentran las siguientes: Primera: Hay pruebas empíricas de que la naturaleza humana ha seguido siendo la misma, desde el homo sapiens a la actualidad, por lo que el hombre es siempre el mismo en lo que respecta a sus características psicofísicas. Segunda: La condición humana ha experimentado considerables variaciones desde el Paleolítico hasta nuestra civilización tecnológica. Tercera: Las sociedades presentan características comunes, como el hecho de que el sistema social siempre se encuentra integrado por cuatro subsistemas: participativo, cultural, político y económico. Cuarta: Las sociedades presentan ciertas diferencias profundas de acuerdo con sus respectivos subsistemas ya mencionados. Quinta: Las civilizaciones presentan el mismo cuadro de identidades pues todas poseen la misma estructura básica de las sociedades y su evolución en el curso del tiempo, las cuales reduce a tres campos: cosmovisión, organización sociopolítica y el repertorio técnico. Sexta: De la combinación peculiar de los rasgos permanentes de la naturaleza humana con lo cambiante de la condición humana, concluye que varían de una civilización a otra, presentan rasgos distintos en sociedades distintas y esta combinación se manifiesta en ciertas características que son únicas en el surgimiento, desarrollo y decadencia de las civilizaciones, cuando se someten a relaciones de causa-efecto similares. Por lo tanto, las condiciones y factores similares dan por resultado consecuencias similares en civilizaciones diferentes y en tiempos históricos distintos.

 

En cuanto a la aparición de las civilizaciones, la hipótesis explicativa[13] – que en el texto se transforma en una teoría explicativa – es la siguiente: Las civilizaciones surgen cuando en las sociedades se encuentran cinco requerimientos básicos: Primero: sólo cuando la originan sociedades civilizadas en el sentido antropológico de la expresión. Segundo: cuando la nueva civilización posea un régimen élite-masas funcional, es decir, aquel capaz de lograr la obediencia sin tener que recurrir a medios coercitivos. Tercero: debe caracterizarse por generar una cultura específica y distinta de las anteriores, incluso si mantiene una relación cercana con una o más civilizaciones. Cuarto: una propensión sostenida de expansión cuyo fin es incorporar nuevos valores utilitarios, en condiciones naturales y operaciones favorables. Quinta: la ausencia de circunstancias adversas, de carácter natural o de abrumadoras fuerzas hostiles. El autor concluye con una condición: Todos estos requerimientos varían de un caso a otro según si se trata de civilizaciones primaria, secundaria de primer grado, del segundo o tercer grado.[14] No nos corresponde en esta oportunidad abordar ni la crítica a la metodología ni detenernos en el análisis de cada uno de los requerimientos. Tampoco podemos abordar en el contexto de este trabajo, otras de las conclusiones que consideramos relevantes, mucho más relacionadas con los datos empíricos analizados. Por ahora sólo nos basta considerar la conclusión central que el autor le da a la obra:

 “El progreso en la historia ha sido posible hasta ahora, en los dominios donde se ha alcanzado, debido a los cambios en los patrones culturales (…) La posible aparición de una civilización planetaria culturalmente unificada que se desarrolle a partir de la occidental tardía, la civilización china y los remanentes de las civilizaciones india e islámica, señala una tendencia, en el largo plazo histórico, a alcanzar el final de progreso y, en ese sentido, el fin de la historia (…) La posthistoria, si llegará a darse, será la condición de la humanidad cuando el fin del progreso constriña al hombre a la repetición o a la destrucción.”[15]

 

Esta reveladora cita muestra que Jaguaribe no necesitaba de su propio método para estudiar la historia a partir de las civilizaciones. En realidad, el autor muestra que partía de manera a priori, de una teleología inmanente de facto, basada en el principio antrópico expuesto y aceptado por el autor al final de su obra, como bien lo señalara Cándido Mendes, uno de los asesores del proyecto de Jaguaribe.[16] Los resultados empíricos analizados con la intención metodológica expuesta en la obra, no fundamentan su conclusión central que se transforma en un postulado: la perspectiva de una civilización planetaria, bajo un futuro gobierno universal controlado por las Naciones Unidas, en un hipotético largo plazo histórico. Si el pensador Brasilero está en lo cierto, que las civilizaciones surgen cuando en las sociedades se cumplen cinco requerimientos básicos, sólo la quinta condición, relativa a la ausencia de circunstancias adversas como la presencia de fuerzas hostiles, se derrumba todo el edificio de su hipótesis explicativa, pues estas fuerzas abrumadoramente hostiles están presentes en el panorama mundial. Por otra parte, el surgimiento de una civilización planetaria culturalmente unificada a partir de la occidental tardía, la civilización china y los remanentes de las civilizaciones india e islámica, con los datos empíricos del mundo actual y los históricos aportados por los autores de los capítulos correspondientes a esas civilizaciones, sólo puede plantearse como ejercicio de futurología vacío de contenido, pues no es la tendencia actual de las tres civilizaciones mencionadas.  Si de la segunda condición se tratase, la nueva civilización debería poseer un régimen élite-masas funcional, es decir, aquel capaz de lograr la obediencia sin tener que recurrir a medios coercitivos. La civilización planetaria basada en los tres componentes civilizacionales señalados, con la civilización occidental tardía como su columna vertebral, tampoco tiene sustento en la realidad, por lo que no cumple con la segunda condición para ser considera una civilización.

 

En lo que nos interesa para el presente trabajo, la exclusión de la Civilización Africana, expuesta por uno de los más importantes historiadores africanos, Joseph Ki-Zerbo, de abultado y reconocido prestigio internacional, indica que esos datos empíricos no constituyeron su base de sustentación para sus conclusiones, ignorando por completo, que ese autor dedicó un aparte del capítulo para explicar las condiciones de la civilización africana.[17] En lo que respecta a la América Latina ocurre lo mismo pues ignora la dilatada elaboración teórica desde una variedad de áreas del saber, lograda en este continente, mucha de talento Brasilero, que el norteamericano Samuel Huntington reconoce y cuya obra es conocida y citada por Jaguaribe. De haber aplicado su propia metodología para luego hacer el análisis comparativo, es decir, investigar las principales condiciones y factores que influenciaron el surgimiento, el desarrollo y, en caso de haber ocurrido, su decadencia, debió dedicarle un extenso estudio a la América surgida del contacto con el Europeo y el Africano pues ya los precolombinos se habían ganado el grado civilizatorio otorgado por Jaguaribe, como conditio sine qua non, para incorporarlas en su estudio.

 

IV.-Alfred Weber: El concepto de Rendimiento Cultural.

Alfred Weber en su obra Historia de la Cultura (1935) concibe la historia como un gran movimiento unitario de progreso gradual, en el cual estarían insertas las civilizaciones como cuerpos históricos cerrados. Este hecho hace imprescindible conocer las formaciones de la estructura social y sus mutaciones, como forma de aproximación al estudio de las complejas constelaciones sociológicas que conforman la historia de la cultura del hombre. Frente al estudio de la historia esquematizado por edades o eras, se inclina por exponer el crecimiento y dislocación de las culturas, por su esencia y fisonomía características, colocándolas unas frente a otras, dentro del acontecer histórico universal.

 

Se trata de interpretar pero no en el sentido de la comprensión filosófica de las significaciones sino tan sólo la comprensión empírica de las formas y de las maneras de ser de las culturas, la captación de su movimiento y de su dirección, dentro de la dinámica total del proceso histórico. El asunto no consistiría en una concepción del sentido de la historia sino una interpretación de las esencialidades que se encuentran en ella, valiéndose de los medios sociológicos disponibles y hasta donde pudiesen ser utilizados.

 

En su premisa filosófica se rechaza toda concepción del espíritu como una super-esfera trascendente que no esté ligada a la vida humana; todo trascendentalismo exmanente y también todo “espíritu objetivo”. Si bien le reconoce a las viejas filosofías y sociologías de la historia, haber dado a la humanidad valiosos conocimientos acerca de ciertas grandes líneas irreversibles de evolución que recorren la historia y sobre las que se podría presumir que se repetirán en el futuro. Sin embargo, todo ello sólo probaría la singularidad de cada momento histórico, en el cual se conjugan de forma inédita, las condiciones y las posibilidades en una cultura específica, formado con lo nuevo que crea la acción del hombre, con los materiales y fuerzas disponibles, en medio de las posibilidades existentes, en unas condiciones dadas. 

 

Así como en la naturaleza viva no cabe un pronóstico exacto, de igual forma ocurre con toda acción humana creadora, tanto en su esencia como en su forma pues rebasa los límites de la previsión.[18] Al considerar la historia universal, el sociólogo e historiador parte de la pregunta acerca de lo ocurrido, atendiendo sobre todo a lo que había sucedido con la formación, el florecimiento y la decadencia de los estados. Las características de su análisis sistemático-estructural o análisis sociológico-histórico serían las siguientes: En primer lugar, se busca ordenar esa multitud de hechos para ver cómo esas culturas se han ido elaborando sucesivamente. Segundo, se trata de colocarlas en el camino general que lleva la historia, Tercero, rastrear el proceso de su vida en ese camino general y de comprender sus respectivos aportes al progreso total, marco dentro del cual se puede abstraer el concepto de Rendimiento Cultural. Cuarto, esta tarea debe desarrollarse presidida por la intención de comprender la esencia y el destino de cada una de las culturas; y finalmente, el propósito es comprender cómo dicho movimiento histórico (la humanidad arrastrada en su cauce) ha conducido a la situación en que estamos actualmente.

 

Las ventajas que para el autor tiene esta metodología las resume en tres resultados esperados. 1. Se podría contemplar en su justo lugar las figuras individuales creadoras y sus obras en su actuación inconmensurable. 2. Con ello se facilitaría una mejor comprensión e inteligencia respecto de sus características, del momento de su aparición y de su importancia para la historia de la cultura. 3. Ayudaría a comprender la situación cultural a la que esa corriente histórica general conduce cuando se parte de la abundancia de las formas, ordenadas, mutuamente relacionadas y analizadas.

 

Bien que el concepto de Rendimiento Cultural queda implícito, el autor lo utiliza en el estudio de las grandes civilizaciones, en particular cuando considera a las civilizaciones de Egipto y Babilonia como el inicio o arranque de las altas culturas primarias. Dice Weber que desde el principio del neolítico se habría operado una transformación del hombre prehistórico; la revolución geológica ocurrida en Europa, Asia y nordeste de África, habría traído consigo el período o época propiamente histórica de la humanidad, lo cual engendró una serie de etapas y episodios que harían comprensible el origen de sus primeros rendimientos culturales. Se trata del surgimiento, hacia el 3500 aproximadamente, de las altas culturas que iluminan sobre la sucesión de las mismas. El factor decisivo que hizo época habría ocurrido cuando las tribus nómadas ganaderas procedentes de Asia central, comienzan a irrumpir en el Turquestán occidental, cuando los criadores de ganado vacuno se sitúan en los pueblos rurales sustentados en la agricultura, como una nueva capa social con capacidad de organización racional que funda un Estado, hecho que habría dado comienzo a la historia humana, con la organización y la canalización de los deltas del Nilo, del Éufrates y del Tigris. Por otra parte, con el dominio del animal, se forma un tipo muy distinto de sus antecesores: se genera el hombre ganadero. Estos dos hechos, la dominación del animal y la canalización de los deltas, son considerados por el sociólogo alemán como dos tareas racionalizables desde el punto de vista de la evolución geográfica, pues precisamente se había iniciado por el proceso de creciente desecación de dichas comarcas. Esta historia humana produjo con increíble celeridad dos altas culturas: la Egipcia y la Babilónica. Estas serían el resultado, en cuanto rendimiento cultural, de los productos culturales universales que habría aportado este tipo de hombre ganadero y agricultor, diestro en el cálculo y creador de la dominación estatal.

 

Por otra parte, el autor sostiene que los portadores del destino histórico, los agentes de los acontecimientos, los modeladores sociales y grandes creadores de culturas, son pueblos indiscutiblemente dominadores, señoriales. La verdadera historia y sus fundaciones empiezan con ellos y explica que la mayor parte de ese período (tres milenios y medio) el hombre sigue siendo todavía aquello que era hace más de veinte mil años. Dice el sociólogo alemán que no es casual que todas las religiones mundiales hayan surgido en la primera “gran tormenta” de este período. El dominio sobre la naturaleza mediante la agricultura y la domesticación de animales, en particular el ganado vacuno y caballar, constituyó la base material para convertirse en agente dominador de lo humano, de hacerse pueblo conquistador. Se pueden encontrar algunos rasgos comunes de las altas culturas primarias –según la clasificación sociológica Alfredweberiana– que constituyen culturas producidas por criadores de ganado, todavía como cuerpos formados mágicamente y, por lo tanto, también cuerpos trabados y mantenidos por una intensa cohesión. El magismo se va abriendo camino y prevalece pero se volatiliza sólo con la formación de las culturas secundarias de Occidente. El magismo le aproxima su destino a la intemporalidad propia de los primitivos pero les proporciona longevidad, se trata del intento humano por dominar las fuerzas oscuras e ininteligibles.  ¿Y cómo entran los grandes pueblos en la historia? Dice Weber:

 “Al parecer, podemos decir, respecto de las épocas de entrada de los grandes pueblos en la historia, que ocurre el siguiente fenómeno: partiendo de una constelación inicial se constituye la sustancia étnico-espiritual en algo fijado; y así, viene a crearse una especie de entelequia anímica, que, análogamente a una magnitud biológica, trata de desarrollarse en todas direcciones y a través de las sucesivas épocas. Y esas entelequias anímicas, en determinados momentos, pueden sucumbir, ser engendradas de nuevo, o dejar el sitio a otras.”[19] 

 

El autor lo concibe en una dinámica particular, como un movimiento cultural progresivo, que desde sus inicios, proporciona a la humanidad los utensilios para relacionarse con la naturaleza pero que más tarde se configura como un cuerpo general para la vida, constituido por los medios para un dominio espiritual gradual sobre el medio ambiente, que se extiende al dominio teórico-intelectual de la existencia, en un proceso que aumenta también de manera gradual. Se trataría entonces de la dominación intelectual y teórica de la existencia, cada vez más intensa y desarrollada que le permiten al hombre aproximarse a la comprensión de todas las fuerzas de la vida. Visto como proceso, se puede reconstruir teóricamente en fases del proceso unitario de la historia universal.[20] El pensador alemán aclara que el acontecer humano se encuentra articulado en la cultura como totalidad, en cada una de las estructuras sociales que la conforman y como parte de una corriente unitaria a la que llama el proceso civilizador.[21] Es así como se entiende la cultura en el concepto de movimiento progresivo de la historia o corriente histórica total, conformado por la creación constante de nuevas formas – tanto singulares como de conjunto – de productos materiales y espirituales que generan las nuevas configuraciones y actitudes frente a los materiales de vida y frente al destino.

 

Cada nueva actitud trata de modificar la cultura anterior o crear una nueva fisonomía de la cultura, condicionada por factores étnicos, económicos y sociales pero también condicionado por los factores naturales, por los datos de la cualidad materna del paisaje de la que hablaba Spengler. En esta explicación se reconoce el surgimiento de una alta cultura cuando se produce la extraordinaria combinación de la realización de la voluntad anímico-espiritual con actitudes y obras.  Por otra parte, una cultura incipiente o una semicultura, puede ser definida cuando el hombre actúa, forma y configura, partiendo de un tipo de constitución anímica que consiste exclusivamente en luchar con lo demoníaco del mundo, sin tener conocimiento de una más alta posibilidad de perfeccionamiento superador. [22] Bajo esta definición ubica a los pueblos jóvenes o rejuvenecidos por la mezcla con otros, que todavía no han dado grandes rendimientos culturales.

 

Comentarios finales.

Volvamos entonces a nuestra pregunta original reformulada: ¿Cómo es la Civilización Latinoamericana? Si tomamos como punto de partida las definiciones parciales y contradictorias de Ribeiro y las reformulamos, encontramos que los latinoamericanos son hoy, al menos, el producto de más de dos mil años de latinidad, por la filiación directa con la macroetnia postromana de los pueblos ibéricos que, a su vez, ya había resistido el prolongado dominio de los moros musulmanes, africanizada racial y culturalmente. Al ponerse en contacto en su expansión salvacionista, con millones de indígenas de civilizaciones primarias (admitidas por Helio Jaguaribe como aquellas caracterizadas por su total y absoluta originalidad que dieron origen a otras civilizaciones, que a su vez serían la matriz para el resto de la humanidad)  y con otros tantos millones de negros africanos, emparentados con otra civilización primaria como fue la Egipcia[23], el europeo ibérico sufrió una nueva transfiguración, tanto como la sufrida por los pueblos originarios de América y los pueblos negros provenientes de África. La nueva etnia resultante dio origen a una civilización, tan vieja como las más antiguas en lo que respecta a su cultura pero, a la vez, tan nueva en cuanto a etnias como los pueblos jóvenes más recientes, con un patrimonio biológico y cultural enriqueciendo por el mestizaje continuo, en oleadas sucesivas – proceso que llega a su sexta centuria – aderezada con la herencia que la remoza cada día más con múltiples patrimonios culturales, tanto por las mezclas internas como con nuevos elementos de diversas culturas que llegan continuamente al continente americano.

 

América Latina expresa esa singularidad de cada momento histórico del que hablaba Weber, en el cual se conjugan de forma inédita -en unas condiciones dadas- las posibilidades en una cultura específica, creada novedosamente por la acción humana con los materiales y fuerzas disponibles, en medio de las posibilidades existentes. Si efectivamente, toda acción humana creadora rebasa los límites de la previsión, en su esencia y en su forma, más que sólo vástago de civilizaciones longevas, América Latina es un complejo cultural diferenciado de una extraordinaria riqueza, que no puede ser negada como civilización por arcaicos e insuficientes paradigmas para abordar una realidad tan extraordinaria y mucho menos subsumirla desdibujada bajo el amparo del principio antrópico, en la nueva teleología del fin de la historia. Es una realidad étnica, cultural y civilizacional, una constelación socio-histórica viva que tiende a nuevas y más complejas configuraciones, por las migraciones internas de los pueblos que la conforman, por las continuas migraciones Latinoamericanas hacia el norte del continente y hacia una Europa unificada y por las migraciones del continente asiático y el mundo árabe, que le brindan nuevas configuraciones.

 

¿Qué es entonces lo que nos divide en cuanto a nuestra propia definición? Quizás el esfuerzo de esta civilización es sistematizar cuál ha sido su Rendimiento Cultural, a partir de los productos culturales que ya son ampliamente reconocidos en el campo de las artes, la música, la lengua y las letras, la arquitectura y el urbanismo, su vínculo con la naturaleza, su vida multicultural, sus productos y recursos naturales, su paisaje, su pensamiento, su filosofía, su organización sociopolítica y repertorio científico – técnico. Quizás lo que nos divida sea nuestra propia incomprensión sobre lo que la historia ha hecho de nosotros y lo que nosotros hemos realizado en esa corriente de la histórica. Sin embargo, mientras nos ponemos de acuerdo, somos una realidad cultural reconocida por otros y definido como tal. Nuestra religión cristiana enriquecida por el sincretismo de múltiples creencias de aproximación a lo mágico y lo divino – siguiendo a Weber- nos vincula directamente con aquella gran “gran tormenta” del período que corresponde al tercer hombre que comenzó a dar sus primeros rendimientos culturales. Los que el autor llama los portadores del destino histórico, los agentes de los acontecimientos, los modeladores sociales y grandes creadores de culturas. Parafraseando al pensador alemán, hacemos parte de un complejo de vida frente al cual se encuentra una voluntad de cultura, de esa que en cada nueva constelación socio-histórica, se refiere a la labor de configuración espiritual y a la actitud que vaya a tomar respecto de su vida.

 

Es por ello que un enfoque como el de Rendimiento Cultural,  permitiría, en primer lugar, superar el obstáculo epistemológico que supone tan difícil tarea conceptual de alcanzar una definición teórica sobre el concepto de Civilización Latinoamericana; coloca el análisis en un nivel mucho más elevado de interpretación que no presume paradigmas rígidos que parten de postulados definidos a priori por el sujeto que busca conocer.

 

En segundo lugar, facilitaría las comparaciones y clasificaciones, al poder ordenar esa multitud de hechos que configuran a las distintas culturas y civilizaciones, en una visión mucho más clara y concreta.

 

En tercer lugar, al estudiarnos como constelación socio-histórica que hace parte de la historia de la humanidad, permitiría colocarnos en ese camino general que quizás nos podría ayudar a comprendernos con nuestros respectivos aportes a la humanidad.

 

En cuarto lugar, esta tarea debería desarrollarse presidida por la intención de comprender la esencia y el destino de cada una de las culturas y sociedades que conforman nuestra civilización específica; y por último, intentar comprender cómo, en la historia de las civilizaciones de las cuales hemos bebido su sangre, entendemos nuestra propia presencia actual.

 

Quizás encontremos con humildad – como nos definió Weber – que seguimos siendo sólo pueblos jóvenes o rejuvenecidos por la mezcla con otros, que todavía no hemos dado grandes rendimientos culturales pero, en todo caso, se trataría de las conclusiones de un serio y riguroso estudio que aún está por realizarse y sobre el cual ya existe un largo camino andado.

 

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[1] Para una mejor comprensión sobre esta metodología véase Geertz, C (1973) : La interpretación de las culturas. Editorial Gedisa. Barcelona. España. 2003, p. 19.

[2] Huntington, S. (1996) El Choque de Civilizaciones. Paidos. Barcelona. 1997 Cap. II. p. 38

[3] Huntington, Op. Cit. Cap. II,  pp. 38 y ss. Allí sugiere como una buena fuente de información para entender la división en el pensamiento Latinoamericano sobre su identidad, la obra de Véliz, Claudio: The New World of the Gothic Fox. Universidad de California, 1994.

 

[4] Huntington, Op. Cit. Cap. II. P. 38 y ss.

[5] El autor dice haber tomado este concepto junto con el de cultura auténtica de Edward Sapir (1924) .Ribeiro, D. Las Américas y la Civilización. Biblioteca Ayacucho. Caracas, 1992, P. 30

[6] Ibíd. p. 16

[7] Ribeiro, Op. Cit. pp. 18 y ss.

[8] Ribeiro, Op. Cit., p.58

[9] Ibíd. Pp.24-25

[10] “Cada revolución tecnológica se expande a través de sucesivos procesos civilizatorios que al difundirse promueven transfiguraciones étnicas de los pueblos a los cuales alcanzan, remodelándolos a través de la fusión de razas, de la confluencia de culturas y de la integración económica, para incorporarlas en nuevas configuraciones histórico-culturales.” Op. Cit. , p. 25

[11]Para una muestra de nuestro argumento, citamos a Ribeiro: “La macroetnia postromana de los pueblos ibéricos, que ya había resistido el prolongado dominio de los moros musulmanes africanizándose racial y culturalmente, debió pasar en América una prueba similar. Al ponerse en contacto con millones de indígenas y con otros tantos millones de negros sufrió una nueva transfiguración, enriqueciendo su patrimonio biológico y cultural por el mestizaje y la aculturación. Debió, sin embargo, impedir su desintegración a fin de imponer su lengua y su perfil cultural básico a las etnias que haría nacer. Esta hazaña fue cumplida por unos doscientos mil europeos que en el siglo xvi llegaron a dominar a millones de indios y negros, fundiéndolos en un complejo cultural diferente cuya extraordinaria uniformidad fue proporcionada por el cimiento ibérico.”  Ribeiro, Op. Cit. p. 67

[12] Jaguaribe, Helio: Un estudio crítico de la historia.  Fondo de Cultura Económica. México. 2002. Tomo II. p. 660

[13] Jaguaribe, H. Op. Cit. p. 666

[14] Ibíd. pp.661 y ss.

[15] Jaguaribe, Op. cit. p.701-702

[16] Mendes, C. “Observaciones Generales a la Metodología” en Jaguaribe, H., Un Estudio Crítico de la Historia. P. 705

[17]Ki-Zerbo, Joseph: “El África al Sur del Sahara”. En Jaguaribe, Helio: Un Estudio Crítico de la Historia. II. Pp 235-312

[18] Ibíd.. p. 12

[19] Weber, Op. Cit. p. 17

[20] Ibíd.. p. 16

[21]“Pues bien, este proceso civilizador (…) que cruza el devenir histórico y que es el soporte del mismo, no significa otra cosa que el ofrecimiento de una serie variable de medios para la construcción social, un mundo transformado de objetos físicos y espirituales para la total formación psicológica y espiritual. Y, de tal suerte, ocurre que a través de ambas cosas -es decir, a través de esos productos materiales y espirituales- se crea un contorno, o sea, un mundo en derredor, modificado en cada momento, en el cual se hallan insertas la voluntad y la conducta culturales.” (…) significan el complejo de vida frente al cual se encuentra dicha voluntad de cultura en cada nueva constelación histórico sociológica en lo que se refiere a la labor de configuración espiritual y a la actitud que vaya a tomar respecto de su vida.”  Ibíd. p. 16

[22] Ibíd.. p. 17

[23]Para una demostración basada en hechos históricos de la vinculación con las culturas primarias, véase: González Ordosgoitti, E: América Latina como Civilización. SOBICAIN. II Congreso Bíblico Nacional. 1999.

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