Parranda de Negros o Baile de los Pintaos en Altagracia de Orituco.

Enrique Alí González Ordosgoitti.-Parranda de Negros o Baile de los Pintaos en Altagracia de Orituco.

Enrique Alí González Ordosgoitti.-Parranda de Negros o Baile de los Pintaos en Altagracia de Orituco.

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve,

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(Publicado en: 1.-Revista Bigott (Venezuela) 4 (7): 18-20, 1985  y

2.-“Parranda de Negros o Baile de los Pintaos en Altagracia de Orituco”, Revista Familia Cristiana Digital, Año 30, Nro. 39, Junio 2012. (www.familiacristiana.org.ve). Para la actual edición hemos procedido a actualizarlo y ampliarlo en algunas ideas centrales)

 Si desea obtener más información sobre Fiestas, por favor marcar el siguiente link: (ciscuve.org/?cat=41)

(Para quienes están interesados en el tema Étnico, Ciscuve coloca a su disposición las siguientes Categorías con sus respectivos links, en donde encontrarán Entradas que pueden descargar en pdf gratuitamente:

-Etnia (ciscuve.org/?s=Etnia);

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Resumen.

En este artículo realizamos una breve comparación de la celebración de la Parranda de Negros o Baile de los Pintaos en Altagracia de Orituco Estado Guárico, tal como fue reseñada en un Trabajo de Campo del Instituto Nacional de Folklore (INAF) en 1965 y luego como nosotros la observamos en un Trabajo de Campo realizado en 1984. Se realiza una descripción de las características de la organización, de la música, el baile, el vestuario y las letras de las canciones.

Palabras Clave: Altagracia de Orituco, Estado Guárico, Venezuela, Fiestas, San Juan Bautista, San Pedro Apóstol, Virgen del Carmen, Virgen de la Asunción, Virgen María, Santa Rosa.

 

 

La manifestación festiva de la Parranda de Negros o Baile de los Pintaos se celebra en la población de Altagracia de Orituco en el Estado Guárico y se realiza en honor de varios Santos y Advocaciones de la Virgen:

“Días que se celebra: 24 de junio “Día de San Juan”. 29 de junio “Día de San Pedro y San Pablo. 16 de julio “Día del Carmen”. 15 de agosto “Día de la Asunción” o “Día de las Marías”. 30 de agosto “Día de Santa Rosa”. (Ramón y Rivera, Silva y Valderrama, 1965: 197)

 

Divinidades todas ubicadas dentro del lapso del Solsticio de Verano que comienza el 21 de junio y termina el 21 de septiembre. Se relaciona esta forma festiva con el Calendario de las Fiestas Tradicionales Folklóricas Venezolanas, perteneciente al Solsticio de Verano y al Ciclo de Lluvias Mínimas, según el Calendario Indígena.

 

El que el Baile de los Pintaos o Parranda de Negros se realice en honor de diferentes divinidades, lo distingue de un sinnúmero de manifestaciones populares tradicionales, que se caracterizan por exactamente lo contrario. Por ejemplo, la estricta vinculación del Tamunangue con las promesas a San Antonio de Padua, o los Chimbángueles y su relación con la festividad de San Benito de Palermo. Debido a tales características, consideramos adecuado tratar al “Baile de los Pintaos” como una manifestación cultural que se explica en sí misma, y no como dependiente o vinculada a determinada devoción a un Santo o a una Advocación de la Virgen[i].

El Baile de los Pintaos en 1965[ii].

          El Baile de los Pintaos es ejecutado por un conjunto de personas, cuyo número ha variado en el tiempo, sin que aún hoy presente uniformidad al respecto. Según informaciones obtenidas en 1965:

“Integrantes: Son tres bailadores y tres músicos, los cuales van recorriendo el pueblo de casa en casa. (Bailan en las casas y en los bares, etc.). Desarrollo del baile.-Se compone de tres partes: “La Marisela”, “El Brindis” y “La guaraña”…Instrumentos musicales.-Se utilizan en esta parranda de negros, cuatro, maracas, tambora y charrasca”. (Ramón y Rivera, Silva y Valderrama, 1965: 197)

 

En La Marisela bailaban y cantaban solamente los “bailadores”, en lo que ellos llamaban “canto alternado”. El cuatrista tocaba en varios tonos (mayor y menor), según su interés y deseo, no habiendo al respecto una normativa a seguir rígidamente. Los zapateos realizados por los “bailadores” son libres, de acuerdo a las habilidades individuales y no reciben ningún nombre en especial.

 

Al concluir La Marisela, comenzaba la sección llamada El Brindis, la cual servía de descanso a los parranderos, especialmente a los “bailadores”, porque no ejecutaban ningún zapateo.

 

Finalmente, llegaba la tercera y última parte, llamada La Guaraña, la cual es un canto similar al de La Marisela, pero que se tenía casi por norma tocar en diverso tono y con un aire o movimiento más lento. Aquí nuevamente volvían a intervenir los “bailadores”, de forma muy similar a su actuación en la parte de La Marisela.

 

Al señalar la indumentaria, observamos en primer lugar la presencia de un hombre disfrazado de mujer, quien es “bailador” y cantador en voz de falsete, o “falseta”, como la llaman los parranderos. A su disfraz de mujer agrega un sombrero de cogollo, muy adornado con cintas de colores de papel y tela, al cual denominan La Pava.

 

El resto de los integrantes, quienes también son solamente hombres, visten su ropa habitual, a la que agregan un gorro hecho de cartón y papeles de colores muy bien confeccionados por los mismos parranderos o sus familiares y que según la información obtenida, no recibe ningún nombre en especial. En algunos casos, cuando las posibilidades económicas del parrandero se lo permiten, los gorros son confeccionados en estambre.

 

Otro detalle de la indumentaria es que aquellos parranderos que no son de piel negra, se pintan la cara con hollín o negro humo mezclado con aceite, de donde según algunos de ellos proviene el nombre de Baile de los Pintaos.

 

Cabría señalar como dato importante a tomar en cuenta, que entre los integrantes de la Parranda de Negros no había mujeres.

 

La organización de los parranderos se caracteriza por su autonomía respecto de algún centro directivo, o sociedad o cofradía. Antes bien, el carácter microgrupal es dominante en la organización de los mismos, lo que da lugar a una gran cantidad de Parrandas de Negros, quienes en sus trajes y letras de canciones diferirán sensiblemente; asimismo, las rutas a recorrer por los parranderos no serán uniformes y obligatorias para todos, sino que cada parranda trazará su propio itinerario, de acuerdo a las particulares conveniencias de sus integrantes.

 

El Baile de los Pintaos en 1984.

          El 16 de julio de 1984 -encontrándonos en Altagracia de Orituco- pudimos observar que el número de parrandas que recorrían el pueblo era cuantioso, variando sustancialmente en cuanto a la cantidad de integrantes, letras de las canciones, vestidos, etc. Las había de sólo tres miembros –formado por un cuatrista, una tambora y un cantante- hasta de seis o de siete.

 

La de seis miembros se conformaba igual que la de 1965: tres “bailadores” y tres músicos, siendo los instrumentos utilizados: cuatro, maracas y tambora. Al igual que la de hace veinte años, uno de los “bailadores” era un hombre disfrazado de mujer, con una larga falda, crinejas, senos postizos y un sombrero de cogollo adornado con multitud de flores y cintas realizadas con papeles de colores. A este personaje lo llaman “La Negra” y es el encargado de cantar en “falseta” y dirigir los “zapateados” en el baile que cada “bailador” realiza individualmente. El resto de los integrantes: tres músicos y dos “bailadores”, visten su ropa de uso diario, a la cual suman un gorro hecho de cartón adornado con cintas de colores y pequeños trozos de espejo, lo que aumenta su brillantez, al chocar contra ellos la luz. La Parranda hasta ahora descrita es la de Alejandro Abreu, que, aunque se parezca a la reseñada en 1965, ha introducido, desde hace dos años, innovaciones en cuanto al coro, por ejemplo el de repetir las frases “tuytuytuy” o “ayyaiyay”, las cuales han resultado de gran aceptación entre un sector importante de la población de Altagracia de Orituco.

 

Asimismo nos informaba uno de los cantantes que la Parranda comenzaba a ensayar desde finales del mes de marzo, para prepararse con miras a las distintas festividades en que pensaban intervenir durante el año. En ellas, tienen por norma componer una Marisela y una Guaraña, especialmente para cada divinidad, ya que consideran de mal augurio y desprestigio el repetir las canciones de una celebración en otra, independientemente de la aceptación que hayan tenido en el pueblo. Esto los obliga a consolidar la organización de la Parranda, dándole una gran estabilidad.

 

Al igual que la Parranda reseñada en 1965, esta de Alejandro Abreu está conformada sólo por hombres.

 

La Parranda de Negros de los Romero es muy conocida en Altagracia de Orituco, por ser una de la más antigua que se mantiene activa.

 

El creador de la misma fue el Sr. Juan Romero, hoy fallecido, a quien continuaron sus hijos y nietos. Esta Parranda, además de disponer de tres músicos y tres “bailadores”, como hemos visto en la de Alejandro Abreu, contiene un séptimo integrante, un abanderado, quien es el encargado de ir “abriéndole” caminos a la Parranda en su recorrido.

 

Tenemos entonces como elementos distintivos presentes: un séptimo miembro (lo que la convierte en la Parranda más numerosa), quien hace de abanderado y además, en este caso, es una mujer, por lo que cambia lo que hasta ahora venía siendo predominante, el que las Parrandas las conformaran solamente hombres.

 

Otra innovación que presenta esta Parranda de Negros de los Romero, es la de estar uniformada, con trajes confeccionados especialmente para tal ocasión, diferenciándose del resto de las Parrandas, cuyos integrantes visten traje habitual.

 

Finalmente, al igual que otros parranderos, los Romero componen Mariselas y Guarañas para cada oportunidad en que van a presentarse. Valga el ejemplo de una estrofa de la canción compuesta por Oswaldo Romero, para el 16 de julio de 1984:

“Ya no canta negro e’ plaza

Ni bandola Juan Romero

Ni el aguardiente lo venden

En garrafones burreros.”

 

Reflexiones finales.

          El que a la organización de los individuos se les llame Negros de Plaza, y a lo que ellos ejecutan se denomine Parranda de Negros o Baile de Negros, pensamos que hace referencia a una presencia importante de gente negra en un pasado reciente, aunque hoy sea poco perceptible.

 

Creemos, igualmente, que la organización de las Parrandas descansa en las iniciativas de particulares y no en ninguna asociación central popular o religiosa, lo cual asegura tanto una participación mayor de las personas de Altagracia de Orituco y caseríos cercanos, como por ende una mayor diversidad creativa.

 

El hecho de ser casi norma ya establecida el de presentar composiciones nuevas de Mariselas y Guarañas para celebrar a cada divinidad en un año específico, estimula grandemente la creatividad, produciéndose cambios permanentemente, pero sin menoscabo de la tradición, pues las modificaciones afectan la periferia de sentido pero no el núcleo central de sentido.

 

El intercambio que se produce, al ir los parranderos de casa en casa, ofreciendo sus cantos y bailes y recibiendo por parte de los habitantes de ese hogar licor, comida y/o dinero, se inscribe en la Ley de la Hospitalidad, contribuyendo de esa manera a afianzar los lazos de solidaridad entre los miembros de la comunidad.

 

No existe un patrón fijo y rígido en cuanto al número de parranderos y vestuario a llevar, salvo el de la presencia de “La Negra” y el uso constante de sombreros y gorros de cartón, adornados con cintas y papeles multicolores y pedazos pequeños de espejos (estos últimos recientemente incorporados).

 

Finalmente, hasta donde se pudo constatar, la parte llamada El Brindis, reseñada en 1965, ha desaparecido en la actualidad, conservándose sólo dos secciones: la Marisela y la Guaraña.

 


[i] .-Quizás similar a como comencé a demostrar con los Diablos Danzantes en el artículo de mayo (ver Familia Cristiana Digital, mayo de 2012), en donde presenté documentos de trabajos de campo realizados en la década de los ’40 y ’50 del siglo pasado, que atestiguan la celebración de Diablos Danzantes en Honor a San Juan Bautista y a los Santos Inocentes y ya no tan sólo el Día de Corpus Christi

[ii] .-Ver: Ramón y Rivera Luis Felipe, Gustavo Silva e Isaac Valderrama (1965).-“Informe del Viaje realizado a Guatopo (Estado Miranda) durante los días 14 y 15 del mes de Agosto de 1965, con el objeto de estudiar el Baile o Canto de los Negros o “Pintaos” en la localidad mencionada. Viaje efectuado en compañía del Sr. Director del Instituto de Folklore, Profesor Luis Felipe Ramón y Rivera y el Sr. Isaac Valderrama”, mimeo, inédito, Instituto de Folklore (IdeF), 14-15 de agosto, páginas: 192-203.

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