Editorial. La relación Historia-Antropología revisitada, en Antropologando-13

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Enrique Alí González Ordosgoitti[i]

 

Itinerario de este Artículo[ii]

 

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Historia-Antropologia-Antropologando.13-Enrique-Ali-Gonzalez-Ordosgoitti

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I.-He tenido el privilegio de ser invitado por los editores de la Revista “Antropologando”, para realizar la presentación editorial del número trece de su publicación. Ya constituye una hazaña el que en nuestro medio, una Revista dedicada a la Antropología pueda haber llegado tan lejos, sobre todo si tomamos en cuenta el poco apoyo institucional con que la misma cuenta. Si exceptuamos el “Boletín Antropológico” editado por la Universidad de los Andes, desde los años ’80, que ya alcanza su edición sesenta, pensamos que la Revista “Antropologando” es una de las expresiones editoriales que más larga vida ha tenido dentro del área, por lo cual sólo podemos felicitar a sus editores y desearles larga vida.

 

Quisiéramos comenzar nuestros comentarios sobre dos aspectos: uno el de la calificación académica de los articulistas y otro, el de las temáticas tratadas. Sobre la calificación académica de quienes escriben, se repite una constante que está presente desde el propio comienzo de la Revista, es la característica de que quienes escriben pueden ser estudiantes de pregrado, licenciados, estudiantes de postgrado, magíster o doctores, pues existe la intencionalidad manifiesta de que varias camadas o generaciones de estudiosos de antropología, puedan confrontar sus resultados y así aprender todos de todos. Esta característica –muy extraña en el área- hace que la revista presente un desarrollo diferente pero desigual de los temas tratados, pero –según la experiencia de los editores- a mediano y largo plazo son más los beneficios, porque se fortalece el área en su conjunto. Tenemos en este número a: dos estudiantes de la Escuela de Antropología de la UCV (Taján y Quintero); dos Antropólogos (Martínez y Benavides); un Arqueólogo (Aguilar) y una Magíster en Historia (González).

 

El que cinco de los articulistas provengan de la Antropología y una de la Historia, no impedirá que ambos grupos intenten desarrollar la relación Antropología-Historia, aunque será evidente que para los antropólogos, su relación con la historia será más difícil. Al igual que para la historiadora lo será con lo antropológico. En ambos casos se presentará un desarrollo desigual en los artículos, pues se rozarán apenas elementos centrales de la temática que por especialización profesional, les es ajena. Sin embargo resulta muy útil, el que desde ópticas y experiencias tan diversas, se asuma el reto de reflexionar sobre la relación Historia-Antropología.

 

Estas experiencias son diversas, no solamente por el lugar que ocupan en el campo cultural académico (pre o postgrado; antropólogos o historiadores), sino también por el país en el cual desarrollan sus labores, tenemos por ejemplo:

-una de Cuba (González);

-dos de Perú (Aguilar, Benavides)

-y tres de Venezuela (Taján, Quintero, Martínez),

asunto que introduce un valor adicional al presente número de “Antropologando”.

 

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II.-A continuación realizaremos algunos breves comentarios sobre cada artículo, en el orden de aparición en que se encuentran.

II.a.-Comencemos con el de Eurídice González Navarrete, Profesora de Historia en la Universidad de La Habana, cuyo artículo se titula: “Estado, Patria y Nación ¿Un conflicto en el contexto latinoamericano? Orígenes del estado nacional en América Latina”.

 

El artículo está dividido en seis partes:

-Introducción,

-Precisiones metodológicas necesarias,

-Particularidades latinoamericanas desde una perspectiva histórica,

-Estado y Nación en orden para la oligarquía,

-Algunas consideraciones finales

-y Bibliografía consultada.

 

En el aparte de “Precisiones metodológicas necesarias”, la autora intenta precisar el alcance de los conceptos que empleará: Estado, Patria, Nación y Estado-Nación, conjuntamente con la aceptación de los períodos históricos acuñados por Pierre Vilar (larga, mediana y corta duración). Pensamos que tales definiciones pudieran resultar operacionales en el marco del artículo, pero que necesariamente deberían ser precisados, para poder dar cuenta de los fenómenos en una discusión más amplia y exhaustiva.

 

En el acápite “Particularidades latinoamericanas…”, la autora despliega con mayor dominio sus destrezas para intentar realizar una apretada síntesis de la historia latinoamericana del siglo XIX, desde el punto de vista de la conformación del Estado. Lucen muy interesantes sus proposiciones para explicar lo fundamental del proceso, el cual se condensa en una afortunada frase acuñada por la autora: “Primero se creó el Estado para después hacerlo nacional”.

 

Creemos que puede resultar anacrónico y por lo tanto injustificable, el que a los diversos ejércitos que combatían simultáneamente en México, Buenos Aires y Caracas, se les llame “ejércitos bolivarianos”. La autora asoma tímidamente una lectura étnica de esos procesos, lo que debe dar pie para una profundización en la senda, para historiadores sensibilizados por lo étnico, o antropólogos sensibilizados por lo histórico. Es de resaltar la importancia teórica de la afirmación; de que el Estado “se apropia de funciones ideológicas del nacionalismo”.

 

Queremos resaltar la cita que la autora hace de Kaplan: “Tal y como afirma Marcos Kaplan, al mismo tiempo que se modernizaba la forma de gobierno con la transición al orden republicano, se configuró la matriz de las nacionalidades en América Latina, pero la independencia formal va acompañada por la desintegración de América Latina como conjunto”. Lo que puede lucir una paradoja ante las actuales exigencias de unidad de América Latina: luchamos para dividirnos y crear nuevas Repúblicas y Naciones y ahora debemos hacer el camino inverso que nos restituya la unidad, ¿desandamos lo andado? Pero por supuesto desde un lugar histórico distinto.

 

II.b.-El artículo de Elaisa Taján estudiante de la Escuela de Antropología de la UCV, sirve de recordatorio de la polémica que Lévi-Strauss, a nombre de la Antropología ha tenido con la Historia como disciplina y con el historicismo como defecto.

 

Para ilustrar esta polémica la autora recorre parte importante del pensamiento de Lévi-Strauss, el cual condensa en los siguientes puntos:

-la relación hombre-obras (“En este sentido, Lévi-Strauss plantea que la antropología (estructuralista) debe partir de la hipótesis de “la identidad del hombre y la diversidad de sus obras” (1968, p. XV), para cuya comprobación el antropólogo estructuralista parte de “la existencia de este repertorio de operaciones formales para la mejor explicación de las culturas” (1968, p. XV)”);

-paralelismo entre magia/ciencia y sincrónico/diacrónico (“Demostró, por ejemplo, que los complejos sistemas de división en clanes totémicos de las sociedades “primitivas” y la tendencia de éstas a agrupar los hechos para llegar por esta vía al conocimiento del orden del universo -la cual es explicada como una tendencia inherente a la razón humana- (Lévi-Strauss, 1964 p. 25) a través de la magia, permite establecer entre la ciencia y la magia, el pensamiento diacrónico y el sincrónico, paralelismos que los sitúan como “dos modos de conocimiento desiguales en cuanto a los resultados (…) pero no por la clase de operaciones mentales que ambos suponen (ídem, p. 30)”);

-que tanto el pensamiento moderno como el pensamiento salvaje son lógicos (“Explicó que el pensamiento historicista (o moderno) opera por medio de los conceptos mientras que el pensamiento salvaje, sincrónico, lo hace por medio de los símbolos (Lévi-Strauss, 1964, p. 40)”);

-que ambas lógicas funcionan dentro de una cosmovisión (“Esta operación no es inferior -en términos evolutivos- con respecto a cualquier otro modo de organización moderna; funciona dentro de una cosmovisión en la que el hombre reúne cosas que no están juntas en la experiencia perceptual, y esto es justamente la esencia de todos los signos y de la operación misma de la significación”);

-que la lógica del salvaje es analógica (“El salvaje organiza su propio mundo mental de un modo que Lévi-Strauss califica de “analógico”, ya que utiliza los objetos naturales que están a su alrededor para construir sus propios signos, “actividad que define con el término bricolage” (Lévi-Strauss, 1964, p. 35), al tiempo que denomina bricoleur al hombre de “pensamiento salvaje” que “es capaz de ejecutar un gran número de tareas diversificadas; pero, a diferencia del ingeniero (hombre moderno) no subordina ninguna de ellas a la obtención de materias primas” (ídem) ni inventa signos artificiales para superponerlos a la naturaleza”);

-que todas las lógicas en tanto signos, sólo existen en la conciencia humana (“En este sentido, los sistemas clasificatorios en tanto signos, “existen sólo en la conciencia humana; es un sistema arbitrario de representación y no el desarrollo espontáneo de una situación real” (Lévi-Strauss, 1968, p. 50)”)

-que por tanto, la Antropología debe ser una ciencia semiológica (“Lévi- Strauss eleva a la Antropología más allá del levantamiento de datos etnográficos y los análisis comparativos de éstos, hasta su equiparación con una ciencia semiológica  que trabaje en el plano de la significación, a partir de la aproximación a una lógica simbólica que supone inherente al espíritu humano y por ello universal”);

-el asumir que las lógicas están basadas en signos arbitrarios, implica que son ahistóricas (“Cabe destacar entonces que además esta lógica formal e inconsciente que conduce a los individuos en diferentes épocas y regiones a organizar de diferentes modos la realidad con diferentes fines pero a partir de las mismas reglas lleva implícito un carácter biologicista y por consiguiente, estático, ahistórico”);

-la historia son una serie de cuadros sin conexión (“En este sentido, la posición de privilegio otorgada por los antropólogos estructuralistas al análisis sincrónico para reconocer las estructuras, sitúa a la historia en una serie de “cuadros” sin conexión, en los que, aunque cambie el trasfondo, los seres humanos aparecen siempre sometidos a condicionamientos inconscientes”);

-la historia no tiene sujetos (“Lo que se obtiene de este modo es una historia sin sujeto, es decir, que va más allá de las particularidades, trascendiendo explicaciones individuales, sociales o contextuales pero empleándolas como marco de referencia para la comprobación de los principios teóricos”) y

-el progreso no existe (“El progreso no existe porque tampoco existe la historia como sucesión objetiva de eventos.  La historia no es otra cosa que un sistema de signos que, por definición son arbitrarios y determinados por otras realidades ahistóricas y transhistóricas”).

 

II.c.-El tercer artículo es del Estudiante de la Escuela de Antropología de la UCV, Pablo  Quintero M.:“La piel del camaleón: modernidad, postmodernidad y capitalismo”.

 

En este escrito el autor, más ubicado en los lugares de reflexión de la sociología y de la filosofía, desarrolla una crítica de la condición o situación postmoderna, en la misma línea que numerosos autores anteriores, por lo que el trabajo resulta muy útil para quien desee enterarse de dicha polémica, hoy en día en gran parte concluida en el campo cultural académico.

 

Compartimos parte de esas críticas aunque consideramos preocupante, que el autor aún haga suyo la vieja división entre lo material y lo espiritual, muy propio del positivismo clásico y del positivismo marxista del siglo XIX. Pero es precisamente el desarrollo de la Antropología y de la Fenomenología, desde finales del siglo XIX, las disciplinas que se encargaron de dejar por sentado la imposibilidad de esa división de lo material y lo espiritual, a no ser como mero ejercicio de análisis:

-¿Puede seriamente pensarse que pueda haber una actividad material como el trabajo, sin un arduo proceso de pensamiento?

-¿Puede hoy seguirse pretendiendo la existencia de un momento material/productivo/infraestructural de la sociedad, que luego da origen a un momento estructural o superestructural de la misma?

 

Ya ese mecanicismo no resiste la física del siglo XX con la Teoría de Campo por ejemplo. Ni los estudios de la Fenomenología de la Religión. Pensamos que esas citas de Marx no ayudan a la verdadera crítica del postmodernismo, como si lo hacen las de Edgardo Lander.

 

Pensamos que el autor acierta al considerar a Europa, antes de 1492, como simple periferia del Imperio Otomano y colocar el descubrimiento de América, como el comienzo de la modernidad. En cuanto al concepto de Modo de Producción Tributario acuñado por Samir Amin, entendido como abarcante del Feudal y del Asiático, luce inadecuado para homologar dos realidades difícilmente solapables, basta ver el papel de la tecnología hidráulica, la diversa escala de centralismo entre un Emperador chino, egipcio, mongol, camboyano y un Señor feudal; el papel de la moneda, entre otros.

 

El autor piensa que sólo existe capitalismo cuando este accede a la industrialización, con lo cual usa el criterio de modificación de las fuerzas productivas, en vez del criterio más clásico que es el de la acumulación de capital, independientemente de la modalidad productiva, de esta manera por ejemplo pudiera hablarse de capitalismo mercantil, en términos de Marx, para no llegar al planteamiento de Max Weber que hablaría de capitalismo, hasta en sociedades muy lejanas de la experiencia europea.

 

Hacemos nuestras las consideraciones finales del autor:

“Las declaraciones del fin de la historia, del fin de las ideologías, y del fin de la modernidad; no suponen de ninguna manera la ruptura de paradigmas científicos, el derrumbe de la modernidad, la muerte de la razón instrumental, o la llegada de la humanidad a la sociedad perfecta. Estos discursos son tan propios de la modernidad como lo es la máquina de vapor o incluso más; Kant, Hegel, Kójeve y Nietzsche en alguna oportunidad declararon también el fin de algo; de la historia, del hombre, de la moral. Pero las aseveraciones de los postmodernos y de los indefinidos que declaran el final, no son meras manifestaciones de un mal historicismo, se convierten pues, en las justificaciones de un orden mundial que no luce por ninguna parte caduco”.

 

II.d.-El cuarto artículo fue escrito por el Arqueólogo peruano Miguel Aguilar Díaz “Acerca del debate sobre postmodernismo en el pensamiento filosófico y la emergencia del pensamiento arqueológico”.

 

En el encontramos una apasionada diatriba contra quienes no asuman el ejercicio profesional de la Arqueología, como una forma de compromiso con la suerte de los pobres y oprimidos de América Latina. En el mismo tono apasionado despotrica de lo que él llama, posiciones postmodernistas en las ciencias sociales, pero no abunda en argumentación. Quizás en otra ocasión lo haga.

 

II.e.-El quinto artículo es del Antropólogo venezolano Benjamín Martínez, “Ethos Nacional y pluralismo jurídico: ¿Nueva praxis política o legitimación psicosocial de viejas estrategias?”.

 

En este artículo encontramos numerosas ideas, no totalmente desarrolladas pero embrionariamente articuladas, a través de intuiciones que prometen ser muy sugestivas en el momento en que se desarrollen. El autor hace un esfuerzo de relacionar disciplinas como la psiquiatría, la filosofía, la antropología y el derecho, que aun luce incompleto, quizás debido a la limitada extensión del artículo, pero también a la necesidad de decantar algunas intuiciones, que pueden depararle sugestivas sorpresas en su carrera de investigador. Pensamos que la alusión a Freud y el intento de presentar como analogía la psiquis humana y el cuerpo social expresado en el ethos y en la etnicidad, pudiera llevar –de no tener una fuerte vigilancia epistemológica- a una concepción biologicista y organicista, fuertemente vapuleada por las ciencias sociales del siglo XX. La alusión a Freud habría que hacerla con mayor cuidado, sobre todo porque en el área cultural sus deficiencias son escandalosas.

 

Creemos que el objetivo central del artículo se encuentra enunciado en el siguiente párrafo:

“Lo cual nos conduce necesariamente como intelectuales, interesados en el actuar (y en el Ser venezolano como fenómeno idóneo para re-fundarnos como Nación), a la definición etnopsicológica de identidad que en su sentido más general requiere de una auto-identificación del sujeto con algo que lo define como “lo que es” y su comportamiento, lo que lo diferencia de otro actor cultural. Esto permite al investigador clasificarlo como “lo que es”, aun cuando aquél no parezca tal, completamente diferente a  la connotación de “personalidad étnica” que está definida por el investigador a partir de datos de conductas específicas.”

 

El autor otorga un papel central a la cultura y a la matrisocialidad en la dinámica social:

“La cultura funda la política, al igual que la dinámica societal, a partir de la ética y la moral de un pueblo, un Proyecto Político que se llame así mismo plural, de factibilidades cohesionadoras donde los actores continúan concretando sus acciones cotidianas en base a una representación societal matrisocial (Hurtado, 1998, 1995), esto es, de un estado rentista que funciona como una eterna madre sobreprotectora, seguirá venerando al Estado y no a los propios actores que definen y construyen al Estado Pluricultural, cuyo proceso deber ser pluri-actoral/pluri-democrático”.

 

Aunque pensamos que la matrisocialidad no se refleja adecuadamente, en la analogía que el autor hace con el estado rentista y sobreprotector.

 

II.f.-El sexto y último artículo es del Antropólogo peruano Hugo Alfredo Benavides Seminario; “Manuelita Sáenz: entre la Libertad y el Exilio de un solo Amor”.

 

Este artículo se inscribe en el género de exaltación de vidas ilustres, muy comunes en la literatura de canonización de los héroes de la gesta independentista americana del siglo XIX. Su papel es contribuir a exaltar los valores de una personalidad, que como la de Manuelita contribuyó con su vida al logro de la separación de España.

 

Con estas breves presentaciones de los artículos que conforman la Revista “Antropologando” número 13, invitamos a los lectores a caminar por los caminos de la antropología y la historia, vistos desde Cuba, Perú y Venezuela.

 

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[i] .-Enrique Alí González Ordosgoitti 

-Doctor en Ciencias Sociales, Sociólogo, Folklorólogo, Filósofo, Teólogo, Locutor, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB (2000-2016) y del Instituto de Teología para Religiosos-ITER (1991-2016) ). Miembro del Comité Directivo del Centro de Estudios de América (CEA), Vicerrectorado Académico UCV

-Co-Creador y Coordinador General -desde 1991- de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE.

-Co-Creador y Coordinador -desde 1998- del Sistema de Líneas de Investigación Universitaria (SiLIU) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande.

-Co-Creador y Coordinador -desde 2011- de la Página Web de CISCUVE: www.ciscuve.org

-Para contactarnos: ciscuve@gmail.com@ciscuveciscuve-Facebook; @enagor;  enagor2@gmail.com; Skype: enrique.gonzalez35

-Si desea conocer otros Artículos, Audios, Álbumes de Fotos Etnográficas y Videos de Enrique Alí González Ordosgoitti, entre en la siguiente URL: http://ciscuve.org/?cat=4203  

 

[ii] .-Itinerario de este Artículo

1.-Fue publicado como Artículo: “Editorial. La relación Historia-Antropología revisitada en Antropologando-13”. Revista Antropologando, UCV (Venezuela) 4 (13):7-16. Enero-Junio, 2005. Revista Arbitrada.

 

2.-Luego fue incorporado a nuestro Trabajo de Ascenso a Titular en la UCV y en la UCAB:

González Ordosgoitti Enrique Alí (2007).-20 Ensayos sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Pensamiento Latinoamericano. Trabajo de Ascenso presentado para optar a la Categoría de Titular en el escalafón universitario, con la modalidad de Artículos Arbitrados, según el Artículo 91 del Reglamento del Personal Docente y de Investigación de la UCV. Universidad Central de Venezuela. Facultad de Humanidades y Educación. Escuela de Filosofía. Departamento de Filosofía de la Praxis. Cátedra de Pensamiento Latinoamericano. Caracas, junio de 2007

 

3.-Luego fue publicado como Entrada el 18.06.2017, en la Página Web del Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela (CISCUVE): www.ciscuve.org, http://ciscuve.org/?p=17120

 

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