¿Cómo saber algo? Problemas epistemológicos de las Ciencias Sociales

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17-EAGO-Conferencia-IPC-11-04-2016

Enrique Alí González Ordosgoitti[i]

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Resumen.

Este artículo intenta dar cuenta del ambiente de cuestionamiento al que han venido siendo sometidos los principales discursos sociales de alcance general, entre finales del siglo XVIII y finales del XX, el cual abrió un cauce para la emergencia de nuevas posturas epistemológicas que habían quedado rezagadas desde hace bastante tiempo y no como limitadamente se creyó, que dichas nuevas posturas eran sólo resultado –fundamentalmente- de la segunda parte del siglo XX. Los puntos que hemos tratado son: la teoría; el final de las certidumbres; lo general y lo particular como dimensiones de la realidad; la mirada desde arriba debe ser ampliada por la diversidad de las macro estructuras, de las sociedades y de las dimensiones; la mirada desde abajo debe privilegiarse; la realidad social se comporta como un fractal; la práctica investigativa; los objetos de estudio transdisciplinarios; los métodos; las fuentes y la formación del Investigador.

Palabras clave: Epistemología. Sociología. Teoría social. Socialidad. Investigación. Transdisciplinariedad. Métodos. Fuentes. Formación del Investigador Social.

 

 

Índice

Resumen

Palabras Clave

Introducción

1.-La Teoría

1.-1.-Se acabó la certidumbre, extremar las consecuencias: Sociología de la Incertidumbre

1.-2.-Lo general y lo particular son dimensiones de la realidad: ninguna se puede obviar

1.-3.-La mirada desde arriba debe ser ampliada por la diversidad de las macro estructuras, de las sociedades y de las dimensiones: por una Sociología de los Telescopios

1.-4.-La mirada desde abajo debe privilegiarse: Sociología de la Socialidad (Maffesoli, 1993)

1.-5.-La realidad social se comporta como un fractal: Sociología de la Ubicuidad

2.-La práctica investigativa.

2.-6.-¿Existe algún objeto de estudio que no sea transdisciplinario?

2.-7.-Todos los métodos

2.-8.-Todas las fuentes

2.-9.-La formación del Investigador: el itinerario de vida

Bibliografía

 

 

Introducción

La convocatoria de este evento por parte del Doctorado en Ciencias Sociales, se convierte en momento propicio para al menos el logro de dos objetivos, uno institucional; cual es el de abrir un espacio recurrente para que el Doctorado muestre visibilidad y vocación de darle tratamiento serio y riguroso a toda temática que sobre lo social, se debata nacional e internacionalmente.

 

Otro objetivo, es el de ayudar a crear un punto de encuentro para la comunidad de científicos sociales que hacen ciencia en Venezuela, de manera que eventos de esta naturaleza puedan ejercer el efecto de caja de resonancia de la academia para la academia y de la academia para la comunidad nacional e internacional.

 

Nos ha tocado estar en esta Mesa en cuyo título: “Epistemología y metodología de las Ciencias Sociales. Balance, corrientes y perspectivas”, aparece de manera destacada el tema de la Epistemología y es en esa dirección por donde discurriremos.

 

Como es inevitable que usemos el término “crisis”, queremos de una vez señalar el alcance que le damos: sensación real o ficticia de haberse agotado la capacidad de explicación de algo sobre la cosa, que poco antes dábamos como fuente segura y además, excelente oportunidad para crecer en el conocimiento de esa misma cosa.

 

Pensamos que entre las limitaciones y aportes que han traído las diversas teorías apuntadas en el postmodernismo, uno de estos últimos ha sido el de haber constatado el agotamiento de “ciertos” discursos generales, nótese que colocó la palabra “ciertos”, porque ha sido una limitación el afirmar la decadencia de “todos” los discursos generales, e incluso error más profundo el haber planteado la inutilidad de la elaboración de dichos discursos. Como la sopa no nos gusta, hacemos un discurso contra el uso de cualquier tipo de sopas en la comida. ¡Vaya gastronomía!

 

Ese ambiente de cuestionamiento al que habían venido siendo sometidos los principales discursos de alcance general entre finales del siglo XVIII y finales del XX, fue positivo y abrió un cauce para la emergencia de nuevas posturas epistemológicas que habían quedado rezagadas desde hace bastante tiempo y no como limitadamente se creyó, que dichas nuevas posturas eran sólo resultado –fundamentalmente- de la segunda parte del siglo XX.

 

La crítica a la razón instrumental, no sólo debía partir de los modos de pensar dejados de lado en el proceso de instauración del capitalismo industrial en adelante, con el concomitante papel hegemónico de la dupla ciencia-tecnología. Sino que es necesario y obligatorio profundizar y llevar la crítica, a una crítica civilizacional, cuyos orígenes en el pensamiento pueden ser llevados hasta, al menos, los siglos VI-V[iii]  antes de Cristo.

 

Señalamos estas fechas remotas, porque pensamos que durante las mismas se dieron algunos desarrollos del pensamiento que aun gravitan en nuestros días. En el siglo VI (A.C), en la India surgen Buda y Mahavira, profeta reformador del Jainismo y en Irán Zaratrusta/Zoroastro.

 

La importancia de Buda estriba en el surgimiento de un pensamiento cuyo concepto de realidad, lo lleva a postular la necesidad de separarse de lo empíricamente inmediato, catalogado de apariencia, para aspirar llegar a la realidad esencial que es el vacío absoluto. Pares de opuestos como apariencia/realidad (que luego tendremos su contraparte en Platón) y absoluto/relativo, enseñan no sólo un camino de conocimiento, sino a la vez el papel de este en la salvación, lo que luego tomarán para sí todas las corrientes gnósticas occidentales, desde el neoplatonismo, la alquimia y la cábala renacentista y el cientificismo moderno.

 

Mahavira con su teoría de la ahimsa (no violencia), expresión de una teoría cosmogónica de absoluta continuidad de la naturaleza y del hombre como dependiente de ella y no como su dominador, será precursor de un pensamiento ecológico, ampliamente contrastante con las corrientes imperantes en la idea de desarrollo del capitalismo industrial.

 

Zoroastro/Zaratrusta, reformador de la religión irania, acentuará el carácter dualista de la misma, que desembocará en el siglo III a.C., en plena existencia del Imperio Persa, con Mani, profeta quien acentuará aún más el dualismo, hasta dar origen al sustantivo que lleva su nombre: el maniqueísmo.

 

En gran parte de espaldas al desarrollo de las ideas del siglo VI a.C. en la India e Irán, comienza en el siglo V en Grecia el proceso que iniciado con los sofistas, alcanzará su cumbre con Sócrates y Platón y en el próximo siglo con Aristóteles. Y este es sin duda el principal punto de origen del pensamiento occidental. Pero queremos llamar la atención sobre varias cosas. La primera es que el punto de origen no era el único punto posible, sino que históricamente se dio desdeñando otros caminos.

 

Segundo, que al distinguir los sofistas entre problemas humanos, que concernían a la filosofía y problemas de los dioses, que concernían a la mitología, establecen una profunda ruptura entre el pensamiento filosófico y el pensamiento religioso -decenas de siglos más antiguo- que será apenas en el siglo XX, cuando comience a analizarse profundamente tanto las consecuencias, como la necesidad o no de tamaña separación.

 

En tercer lugar, cuando una forma de pensamiento se hace dominante (la razón filosófica), las otras formas de pensamiento dominadas no desaparecen –pues no es posible aniquilar físicamente un pensamiento- sino que subsistirán de muchas maneras: marginales, subsumidas, presionando para imponerse o ser reabsorbidas.

 

Por lo tanto a la par de una historia del pensamiento dominante, podría igualmente plantearse una historia del pensamiento dominado, ambas de suma utilidad si se plantea utilizar la crisis del pensamiento hegemónico para ampliar los paradigmas, senda que a nuestro entender, no ha recorrido suficientemente el grueso de los discursos posmodernistas.

 

Con estos planteamientos introductorios, queremos ahora pensar en cuáles son las principales características epistemológicas de las ciencias sociales, es decir cómo y cuánto nos permiten conocer sobre la realidad social. Organizaremos nuestra reflexión en dos partes y nueve subpuntos, de la siguiente manera:

1.-La Teoría

1.-1.-Se acabó la certidumbre, extremar las consecuencias: Sociología de la Incertidumbre

1.-2.-Lo general y lo particular son dimensiones de la realidad: ninguna se puede obviar

1.-3.-La mirada desde arriba debe ser ampliada por la diversidad de las macro estructuras, de las sociedades y de las dimensiones: por una Sociología de los Telescopios

1.-4.-La mirada desde abajo debe privilegiarse: Sociología de la Socialidad (Maffesoli, 1993)

1.-5.-La realidad social se comporta como un fractal: Sociología de la Ubicuidad

2.-La práctica investigativa.

2.-6.-¿Existe algún objeto de estudio que no sea transdisciplinario?

2.-7.-Todos los métodos

2.-8.-Todas las fuentes

2.-9.-La formación del Investigador: el itinerario de vida

 

1.-La Teoría

1.-1.-Se acabó la certidumbre, extremar las consecuencias:

Sociología de la Incertidumbre

Una de las bases más sólidas sobre las que descansó el prestigio y desarrollo de las ciencias y de sus aplicaciones tecnológicas, fue el de la certeza. La certeza era la piedra miliar, no afectada incluso cuando se añadió el subterfugio del “margen de error”, que era una manera de decir que la certeza no era absoluta, pero que sin embargo era suficiente para hacerla estadísticamente confiable, por lo que si por mala suerte, alguna premonición caía en el margen de error, independientemente del costo social del mismo, la confianza y la fe en la ciencia seguía inconmovible.

 

Pero se fueron abriendo paso teorías regionales acerca de la multicausalidad de los objetos hipercomplejos como la naturaleza, el cosmos y la sociedad humana.

 

La idea de que si era verdad que los mismos se comportaban como una totalidad y la totalidad era más que la suma de sus partes, era evidente que la relación entre las partes afectaba a la totalidad, lo que hacía aún más difícil prever todos los resultados posibles de esas redes de relaciones.

 

A dichas teorías se les sumaron el papel del azar y del caos como momentos de lo real, cuyas tendencias pudieran ser que el azar tuviera regularidades no conocidas por el investigador o que no las tuviera de ningún modo, dificultando históricamente o antropológicamente la precisión racional de los contornos de la totalidad.

 

O en el caso del caos, advertir que era posible suponer que luego del caos vendría un cosmos, es decir un orden, o que el caos era un estado primigenio al cual debería volverse recurrentemente, tanto en la naturaleza como en la sociedad.

 

Tales descubrimientos teóricos llevan a plantearse en términos distintos a como se había venido haciendo en el pensamiento filosófico-científico dominante hasta nuestros días, la relación certidumbre-incertidumbre.

 

La ciencia, con el subterfugio estadístico del margen de error aceptado, daba primacía a la certidumbre sobre la incertidumbre, incluso colocaba en las futuras manos de los métodos y las técnicas el rebajar aún más el error.

 

Pero asumir las consecuencias de las teorías de la multicausalidad, de la totalidad, del azar y del caos, coloca la relación certidumbre-incertidumbre en un claro predominio de la segunda sobre la primera, con la convicción de que por más que aumente el peso de las certezas, estas no llegarán a ser mayores que las dudas.

 

Lo cual no puede llevar a la reacción deficitaria de la inteligencia emocional con que algunos posmodernistas han reaccionado: si no es posible la certeza absoluta, de nada vale ninguna certeza y viva la incertidumbre. Actitud que más de una vez ha servido de coartada para un nihilismo absoluto, que rechaza incluso la posibilidad de producir algún conocimiento significativo.

 

Las certezas siempre serán menos que las incertidumbres, el papel de las ciencias debe ser hacer crecer el campo de las primeras, sin que produzca desazón el saber que nunca serán eliminadas o reducidas al mínimo las segundas. Se trata, en lo que tiene que ver con la sociedad, de crear una Sociología de las Incertidumbres.

 

1.-2.-Lo general y lo particular son dimensiones de la realidad: ninguna se puede obviar

La crítica a los discursos de alcance general condujo a la inadecuada conclusión de que los mismos eran sólo ideología –en el sentido de falsa conciencia- y de que no aportaban ni podían aportar nada a la comprensión de lo social. Pensamos que tal conclusión es un error pues no toma en cuenta la diversidad de niveles de abstracción de lo real y la necesaria creación de espacios diversos para desde los mismos reflexionar y conocer la totalidad social.

 

El error de partida que tuvieron los principales discursos generales elaborados entre los siglos XIX y XX (positivismos y marxismos) para hablar de las sociedades, fue el de presumir implícitamente, que los mismos incorporaban en su seno las pequeñas variedades que efectivamente se daban en la realidad y que al aprehender los rasgos centrales de lo general era fácil dar cuenta de las diversidades locales efectuando pequeños ajustes, de ahí el optimismo de las fracasadas profecías sociales del siglo XIX, que llegaron a plantear la desaparición de las particularidades étnicas y de las nacionalidades, a la par de la reducción a lo ínfimo de la esfera privada de todo lo concerniente a la religión, no hace falta abundar sobre lo equivocado que estaban.

 

Igual error pero de signo contrario lo encontramos en algunos discursos posmodernistas o deconstruccionistas, que postulan que si la realidad es concreta mientras más cerca estemos de la concreción empírica más capacidades tendremos para comprender lo social, ya que los discursos generales se habían formulado obviando especialmente la diversidad de lo existente, construyendo especies de tipos ideales a partir de la experiencia societal de los países capitalistas punta, enarbolándolos como modelo evaluador del seguimiento o disgreción de los demás países de la senda correcta, constituyéndose así la ciencia, en mascarón de proa del imperialismo académico sobre las otras naciones.

 

Pensamos que ambas posiciones son erradas, pues pretenden reducir lo particular a lo general o viceversa, cuando ambos son irreductibles y por lo tanto insolapables.

 

Las realidades particulares son irreductiblemente históricas, están conformadas por partes que vistas como pertenecientes a esa totalidad son totalmente intransferibles, pero vistas desde una escala mayor a esa localidad física-conceptual, algunas partes continúan teniendo la cualidad de ser intransferibles (por ejemplo el concepto de Inca y de Faraón), pero otras pueden subsumirse en conceptos más generales que las incluyen en escalas mayores (por ejemplo Imperios Teocráticos de Regadío).

 

Por lo tanto lo general y lo particular tienen sustancia propia, ambos explican lo real, ambos son necesarios para la comprensión de la realidad social. Lo que debe vigilarse epistemológicamente, es tanto que lo general no se construya al margen de lo real empírico, como que lo particular no piense que lo real empírico agota todas las posibilidades del objeto social, pues la construcción teórica general (lo concreto pensado de Marx), también le agrega conocimiento.

 

1.-3.-La mirada desde arriba debe ser ampliada por la diversidad de las macro estructuras, de las sociedades y de las dimensiones:

por una Sociología de los Telescopios

La necesaria tendencia a la generalización de las ciencias sociales, ha inducido a que se privilegie la mirada de la sociedad desde arriba, desde las macro estructuras, pensando que al dar cuenta de las tendencias principales que se debaten en su seno, puede desprenderse con relativa facilidad las direcciones de la práctica social. Además de que tal acción presenta problemas epistemológicos ya advertidos por numerosa bibliografía, la misma se ha dado de manera de privilegiar el punto de vista de sólo algunas de las macro estructuras, con lo que tal conducta se convierte en un nuevo problema.

 

Para abordar el mismo, pienso primero explicitar lo que yo considero el marco teórico adecuado para comprender la realidad estructural de las sociedades. Postulamos la existencia de dos tipos de Macro estructuras: las formales y las informales[iv] . Las formales serían:

-la Económica,

-la Política

-y la Cultural.

 

Las informales serían:

-la Amistad,

-la Etaria,

-la Étnica,

-el Género,

-la Lengua,

-el Parentesco

-y la Vecindad.

 

Una de las diferencias entre el carácter formal y el carácter informal de las Macro estructuras, es la tendencia de las primeras a reproducirse de manera explícita y presentarse de la manera más física-objetiva posible, mientras que las informales, tienden a reproducirse más de manera implícita, en la propia dinámica social, en la práctica de la socialidad, diluyendo su visibilidad, ocultándose a la luz de lo público, para brillar opaca pero poderosamente en las tenues luces de lo privado.

 

Dentro de las Macro estructuras formales también se da una diferencia de densidad de formalización entre la más físico-objetiva (la económica), y la menos físico-objetiva (la cultural). Esta diferencia de densidad ha llevado a crear una falsa diferenciación en cuanto a la importancia de cada una para decidir el rumbo de lo societal, postulándose la afirmación de que es la económica la que dirige y organiza el todo social, posición que ha sido caracterizada críticamente como “economicista”.

 

La posición economicista no sólo ha relegado a lo político y a lo cultural, sino también a las siete Macro estructuras informales restantes. En aras de superar tales limitaciones, proponemos ampliar la mirada desde arriba, partiendo de la lógica de que todas las Macro estructuras son miradores de lo social y que ninguno subsume a otros, por lo tanto la mirada más penetrante siempre será X a la 10. Veamos las Macro estructuras numeradas correlativamente, sin orden de importancia:

1.-Económica,

2.-Política,

3.-Cultural,

4.-Amistad,

5.-Etara,

6.-Etnia,

7.-Género,

8.-Lengua,

9.-Parentesco y

10.-Vecindad

 

Cualquier combinación numérica expresa un orden de lo real y por lo tanto una posibilidad de investigación. Si tomamos en cuenta la Macro estructura Cultural, señalada con el número 3 y la combinamos con cualquiera otra, el resultado siempre será un campo de lo real, por ejemplo:

-31 (cultura económica),

-32 (cultura política),

-34 (la amistad en diferentes culturas),

-35 (las categorías de edad en diferentes culturas),

-36 (el papel de la cultura en la definición de los límites étnicos),

-37 (la idea de los géneros sexuales en las diferentes culturas),

-38 (diferencia entre lengua y cultura),

-39 (las nociones de parentesco en las diversas culturas)

-y 310 (el rol del vecino en diferentes culturas).

 

Insistiendo en la diversidad de las miradas desde arriba, a las diez Macro estructuras deben añadírseles los lugares sociales en donde se realizan.

 

A partir del siglo XVIII y hasta el siglo XX, toda una corriente tanto de la filosofía política, como de la filosofía de la historia (Rousseau, Hegel, Marx, Gramsci), postularon la existencia de dos Sociedades: la Sociedad Civil y la Sociedad Política. Par de opuestos complementarios, que a pesar de la diversidad conceptual que se le dio a las mismas, han seguido siendo categorías útiles para el análisis de lo social.

 

Nosotros pensamos, que a partir de los desarrollos de las ciencias sociales en el siglo XX, es posible hablar de una tercera sociedad, que no se presenta como antagónica dialécticamente a ninguna de las dos anteriores, sino que las atraviesa transversalmente. Nos referimos a la Sociedad de la Vida Cotidiana, la cual es el terreno donde se desenvuelve la socialidad, entendida esta como el magma de lo social, un concepto cálido en los términos de Maffesoli.

 

Si estas sociedades las numeramos a continuación, como lo hicimos con las Macro estructuras anteriormente, tendríamos:

11.-Sociedad Civil,

12.-Sociedad Política y

13.-Sociedad de la Vida Cotidiana.

 

Y es posible afirmar que a cualquier combinación de los números de las Macro estructuras (del 1 al 10), se le puede sumar cualquiera de los números de las sociedades (11, 12 y 13) y siempre estarán reflejando un campo de lo real, por lo tanto objeto de atención e investigación para un científico social.

 

A las 10 Macro estructuras y a las tres Sociedades, podemos agregarles las dimensiones condensadas de la práctica social, cuya dinámica las ha llevado a convertirse en nudos de problemas para entender la reproducción, tanto en la relación hombre-hombre, como en la relación hombre-naturaleza, como en la relación hombre-instituciones. Por ejemplo los núcleos estructurantes de la Salud, la Ecología y la Educación. Cada uno de estos campos puede analizarse desde cualquier combinación de los números anteriores. Por eso pensamos que es necesaria una Sociología de los Telescopios.

 

1.-4.-La mirada desde abajo debe privilegiarse: Sociología de la Socialidad

En el punto anterior reivindicábamos la necesidad de ampliar las miradas desde arriba, en este insistiremos en la igual necesidad no sólo de ampliar la mirada desde abajo, sino que debido al déficit histórico acumulado de desatención, debería de privilegiarse.

 

El observar lo social desde los grandes procesos estructurales y estructurantes, de lo morfológico, aleja bastante de la dinámica social, de lo fisiológico, de la práctica social, por lo que el ser humano se nos vuelve lejano, con todos los problemas que eso acarrea, no sólo para la comprensión sino para el compromiso del científico social con la sociedad.

 

Pero el pasar de lo morfológico a lo fisiológico implica una serie de cambios epistemológicos que deben enfrentarse, uno de ellos es el del pase de un conocimiento formalizado, consolidado y prestigiado por la tradición, a un conocimiento sobre lo informal, poco trabajado y desprestigiado por la tradición tanto de las ciencias duras, como por las ciencias sociales colonizadas por las ciencias duras.

 

Se entra en el terreno –auspiciado por ciertas versiones del postmodernismo- del conocimiento cálido, no nomotético sino comprensivo, no experimental sino vivencial y  experiencial. Es el espacio de la Socialidad, entendida como magma de lo social y como magma; fluida, caliente, más haciéndose que hecha, menos posible de saber qué es sino a qué tiende ser.

 

El espacio de la Socialidad se expresa a sus anchas en la sociedad de la vida cotidiana y sus tendencias y direcciones se muestran  más en el largo plazo, que en el corto. Ayuda más el concepto del largo plazo histórico -acuñado por Braudel en la Nueva Historia francesa- que el tiempo de la coyuntura.

 

Será en la Socialidad donde podamos recorrer la urdimbre, de cómo hace el hombre concreto para fortalecer o debilitar lo estructurado, su incidencia en tiempo real sobre los procesos estructurantes.

 

Su práctica será la medida para efectivamente saber cuáles son los alcances de las decisiones tomadas por los grandes actores políticos, económicos y culturales. Cómo se realiza históricamente el consumo de las grandes decisiones en los pequeños espacios de lo cotidiano.

 

Y se observará la doble lógica, la de quienes emiten órdenes y mensajes y la de quienes consumen lo que quieren y como quieren.

 

Y los dobles discursos, el cinismo defensivo de quienes desde los intersticios de lo social construirán su otro mundo y veremos la coexistencia pacífica o violenta o indiferente de los diversos mundos.

 

Pero así como la Socialidad escoge como su lugar privilegiado la Sociedad de la Vida Cotidiana, igual se decantará por las Mega estructuras informales de la amistad, de la edad, de la etnicidad, del género, de la lengua, del parentesco y de la vecindad. Y habrá que insistir en invertir tiempo y recursos a completar nuestra visión de la sociedad desde la socialidad cotidiana de las estructuras informales. Repensar Venezuela desde el género, la etnia o el parentesco, podría mostrar aristas hoy ocultas y hacer deseable una relación más estrecha entre la Antropología y la Sociología, por ejemplo.

 

1.-5.-La realidad social se comporta como un fractal:

Sociología de la Ubicuidad

Si recapitulamos, encontraremos que la Sociedad está conformada por innumerables lugares que se comportan como atalayas para ver, observar y comprender el todo; estático y en movimiento.

 

Si a las diez Mega estructuras, las tres sociedades, los numerosos nudos de condensación de lo social y el ámbito de la socialidad, dejamos de verlos en escala macro y sólo analítica, para observarlos más de cerca, a escalas micro y humanas y descriptivas, nos encontraremos con un aumento exponencial de la complejidad y la multiplicación sin parar de nuevos lugares, de manera tal que podríamos afirmar que se comporta como un fractal, un infinito de lugares, que sin embargo mantienen una relación estructural y estructurante.

 

Y llegado a esta conclusión debemos preguntarnos ¿puede la Sociología que conocemos hacerse cargo de la sociedad fractal? No se si pueda, pero si se que debe. Una Sociología que conozca los clásicos es indispensable pero no suficiente. Es necesaria una Sociología que se refunda, haciendo caso al utópico programa que está explícito en la obra de Max Weber: si la Sociología debe ser la Ciencia de lo Social por antonomasia, la Sociología no puede existir al principio sino al final de las demás Ciencias Sociales, como si fuera su síntesis, como al igual que la Antropología –en los mejores escritos de Lévi-Stauss- debería dar de cuenta de lo elemental y universalmente humano (Cirese,1983), así la Sociología debería poder dar cuenta de lo elemental y universalmente social.

 

Si eso debe ser así, entonces en la actualidad no existe Sociología, sólo intentos más o menos logrados. Ayudaría al desarrollo de esos intentos, el que asumiéramos la condición fractal de la sociedad, la existencia de infinitos lugares para verla, observarla, conocerla y recorrerla, acciones que requieren de una ciencia que esté en todas partes, de ahí se postula la necesidad de una Sociología ubicua.

 

2.-La práctica investigativa

Los problemas teóricos y epistemológicos vistos no podrán ser solventados, sin una adecuada práctica investigativa. Práctica que pensada a la luz de los nuevos requerimientos plantea campos de acción para producir los cambios, al menos en cuatro áreas:

-la definición del objeto de estudio,

-los métodos,

-las fuentes

-y la formación del nuevo investigador de lo social.

 

2.-6.-¿Existe algún objeto de estudio que no sea transdisciplinario?

Conviene hacer un pequeño recuento acerca de cómo empezó todo. Primero fueron los saberes, es decir el conocimiento sobre la cosa, que por la afinidad de los modos de acercarse a la misma fueron agrupándose en unidades.

 

Con el desarrollo del campo cultural académico, los saberes fueron convertidos en objetos de uso exclusivo de disciplinas que se crearon para tal fin.

 

Estas disciplinas generaron en la práctica social derechos socio académicos, entre los cuales descuellan los económicos (las prerrogativas de la gremialidad), los político-organizativos (el intocable nicho) y el prestigio (la importancia de la reputación).

 

Esos derechos socio académicos crearon sus teorías para poder ser defendidos, es decir crearon ideología en términos de falsa conciencia, de manera tal que la defensa de los mismos adquiriera carácter académico.

 

Se reivindicaron los límites naturales de las disciplinas, apelando a las falacias de la tradición y de la autoridad.

 

Se postularon los límites lógicos de las disciplinas a través de la justificación que les brindaban los sucesivos paradigmas.

 

Pero esa exagerada capacidad de las disciplinas para llevar a cuesta sus respectivos saberes, hizo aguas en el siglo XX. Se apeló entonces a la interdisciplinariedad para intentar controlar y delimitar adecuadamente el objeto del saber. Una primera forma se da cuando el objeto sigue creciendo y hace surgir nuevas disciplinas de manera consensual dentro de una tradición:

-sociedad; sociología y estadísticas;

-naturaleza: biología y bioquímica.

 

Un segundo caso ocurre cuando es la propia disciplina la que permite el surgimiento de nuevos objetos, consensualmente, dentro de la tradición:

-biología, biología molecular;

-física, física nuclear.

 

En circunstancias diferentes, ocurre un tercer caso, como es que el crecimiento del objeto provoca la aparición de subdisciplinas que a su vez atraen la atención de otras disciplinas: derecho económico, derecho mercantil, derecho de patentes; economía del derecho, antropología del derecho económico.

 

Pero ya el mismo concepto de disciplina comienza a verse saturado y ocurre un cuarto modo que constituye la total rebelión del objeto, su oposición a ser encasillado en términos disciplinarios y aparece entonces la transdisciplinariedad.

 

Transdisciplinariedad que a manera de ilustración ocurre al menos de dos maneras: una, cuando un objeto viejo se rebela y se escapa al control de las disciplinas. Es el caso de la Religión, cuando las Teologías confesionales, auto asumidas como la disciplina por antonomasia, ceden su lugar privilegiado a las Ciencias de las Religiones (Historia, Fenomenología, Religiones Comparadas, Teología de las Religiones) y a las Ciencias subespecializadas en Religiones (Sociología de la Religión, Psicología de la Religión, Antropología de la Religión, Filosofía de la Religión).

 

Otra manera es cuando un objeto viejo, realengo y cimarrón que nunca pudo ser disciplinado, como la Cultura, defiende su saber de tres maneras:

-subespecializando varias disciplinas (Antropología Cultural, Psicología de la Cultura, Sociología de la Cultura),

-creando puentes con otras disciplinas (Arte, Estética, Literatura)

-y creando momentos de hibridez entre varias disciplinas que originan nuevos campos (Antropología-Letras: Estudios Culturales).

 

Por eso hoy nos encontramos con la dificultad de los objetos transdisciplinarios: ¿pero es que acaso hay algún objeto que no lo sea?

 

Dificultad que se manifiesta en las difíciles maneras de entender la complejidad de la triple tensión presente entre

-los lugares del saber;

-los lugares temporales

-y los lugares geográficos.

 

Dicho en términos cercanos ¿cómo realizar una Sociología contemporánea en América Latina? Para un proyecto de investigación particular: ¿cómo se establece la hegemonía en esa triple tensión? ¿cómo se establece la dirección?

 

Contamos para ayudar a delimitar el objeto de la investigación con los plazos establecidos (coyuntura, corto, mediano y largo) y con los productos académicos que queremos alcanzar. Pero luego ¿cómo se recompone la síntesis de un objeto transdisciplinario? Entramos entonces en la necesidad de definir el papel de la biografía del Investigador, asunto que haremos al final de esta segunda parte.

 

2.-7.-Todos los métodos

Así como la definición del objeto de estudio responde a la pregunta sobre qué se investiga, el método responde a la pregunta de cómo se investiga.

 

De entrada habría que distinguir entre la reflexión y tratado sobre el método (metodología) y la reflexión y puesta a prueba de los métodos (metódica). Mientras el primero puede realizarlo tanto un investigador como alguien que no lo es, el segundo sólo se aprende en la práctica pensada del desarrollo de la investigación.

 

Hay que tener mucha sospecha epistemológica cuando el cuerpo reflexivo sobre el método ha sido elaborado por alguien que nunca ha realizado prácticas investigativas (excepto algunos ejercicios de exégesis), pues tenderá a tener la misma solidez que la reflexión sobre la importancia del matrimonio, por parte de una persona célibe; o el de un teórico del levantamiento de pesas, condenado a no obtener nunca un record olímpico: tendrán el sabor de una hallaca vegetariana.

 

El investigador de lo social deberá estar en capacidad de responder todo el cómo que le requiera su objeto de estudio. Desde su primera ubicación en lo metodológico, hasta el diestro uso de la metódica necesaria.

 

A propósito de cierta disminución de la diversidad de lo metódico, que quiere encerrarse en la falsa disyuntiva de métodos cualitativos o métodos cuantitativos, podría despacharse con la siguiente pregunta: para ganar la carrera de maratón ¿se debe usar sólo la pierna izquierda o sólo la pierna derecha?

 

2.-8.-Todas las fuentes

A los problemas epistemológicos de las ciencias sociales, les corresponde una complejidad del objeto, de los métodos y por supuesto de las fuentes. ¿Cuáles son las fuentes a utilizar? Todas las que requiera el objeto.

 

Y por ser un objeto transdisciplinario, las fuentes deberán ser tanto las que tradicionalmente utilizan las disciplinas participantes, como las nuevas que aún no han sido codificadas disciplinariamente.

 

En casi todas las circunstancias actuales de investigación y mucho más en países como Venezuela, que muestra serias debilidades en sus ciencias sociales, la tendencia dominante será la de que el Investigador construya sus propias fuentes. Orales, escritas, audiovisuales, objetos materiales, obras de referencia, prensa, bibliografía especializada por palabras claves y cualesquiera otras. Pero ante tales requerimientos ¿está preparado el científico social, el sociólogo para responder satisfactoriamente?

 

2.-9.-La formación del Investigador: el itinerario de vida

Los puntos anteriores han servido para abonar la idea de la hipercomplejidad de la sociedad y concomitantemente de las ciencias sociales que pretenden estudiarla. Ahora abordaremos el del sujeto investigador que efectuará el estudio. Es lógico suponer que el avance y crecimiento epistemológico de las ciencias sociales, de los métodos, de las fuentes, del objeto de estudio convertido ahora en transdisciplinario, debe ser correspondido con avances en la profundidad del científico social. Tal profundidad tiene un primer elemento de medición cual es, lo que en lenguaje ordinario se denomina “cultura general” o el bagaje que debe tener un investigador.

 

Si aceptamos la idea de que la sociedad se constituye como un fractal, en infinito número de lugares, ¿cuál ha de ser la cultura general que debiera de tener el investigador? Es indudable que el piso de ese bagaje general deberá ser lo mayor posible. ¿Están cumpliendo actualmente las diversas escuelas de ciencias sociales con el cometido de promover un egresado con una visión amplia y diversa adecuada a las exigencias? ¿Puede pedírseles tal encomienda? Creemos que ambas respuestas son negativas. La verdadera respuesta se orienta a plantear la necesidad de aumentar los años de formación básica y de formación continua, de quien desee ser un investigador en ciencias sociales con estatura internacional.

 

Esas necesidades llevan igualmente a que el científico social se vea a sí mismo, como un profesional comprometido con la forma de vida académica. Es decir, la ciencia como proyecto de vida y no sólo como una ocupación más dentro de la estructura burocrática académica. No es casual que el tope de edad para la jubilación en numerosas universidades del mundo desarrollado sea de 70 años. Se trata de ligar la práctica de la investigación social con la biografía del Investigador. Sabiendo que trabajo y vida van unidos, no sólo se reduce o evita totalmente la realización de un trabajo enajenado, sino también hacemos de nuestra propia vida un camino para reconstruir lo social que somos nosotros, pues al contrario de los científicos naturales, cuando se hace ciencia social, también nos hacemos nosotros, pues el científico social no sale indemne del ejercicio de su oficio.

 

Por eso la Biografía del Investigador se confunde con la de Ulises intentando regresar a Ítaca y por eso esta odisea toca por lo menos diez puertos, en diez momentos:

1.-El momento de la práctica vivida.

2.-El momento de la práctica laboral.

3.-El momento de la práctica docente universitaria en pregrado.

4.-El momento de la práctica docente universitaria en postgrado.

5.-El momento de los estudios formales en pregrado.

6.-El momento de los estudios formales en postgrado.

7.-El momento de formalizar la Investigación.

8.-El momento del cara-cara cercano: los eventos científicos.

9.-El momento del cara-cara lejano: las publicaciones.

10.-El momento de la ética: el Investigador como guerrero solitario o como miembro de una banda.

 

Son diez momentos de la biografía del Investigador, en cada uno habrán sirenas, remolinos, bestias, dependerá de cuanto amor tenga el Investigador-Ulises por la Sociedad-Penélope y las fuerzas que utilice para asegurar el itinerario inconsciente que lo devolverá a Ítaca: esas pulsiones, ese llamado profundo de la verdad.

 

Bibliografía

-Bleeker, C. J. y G., Widengren (1973).-Historia Religionum. Manual de Historia de las Religiones. Ediciones Cristiandad. España, 2 tomos.

 

-Brandon, S.G.F. (1975).-Diccionario de Religiones Comparadas. Madrid. Ediciones Cristiandad. 2 tomos.

 

-Cirese, Alberto M. (1983).-“Cultura popular, cultura obrera y lo “elementalmente humano”.” Comunicación y Cultura. N.10, agosto, México.

 

-Ferrater Mora, J. (1994).-Diccionario de Filosofía. Editorial Ariel, Ariel Referencia. Barcelona, España. 4 tomos.

 

-González Ordosgoitti, Enrique Alí (1999).-Los sistemas de fiesta en Venezuela. Hacia una Sociología del uso del tiempo extraordinario festivo en las sociedades Estado-Nación contemporáneas. Caracas. UCV. FACES. Doctorado en Ciencias Sociales. Trabajo para optar al Grado de Doctor en Ciencias Sociales. 2 tomos. Tutor: Dr. Víctor Córdoba Cañas.

 

-Maffesoli, Michel (1993).-El conocimiento ordinario. Compendio de Sociología. FCE. México. 1ra edición en francés 1985, 1ra edición en español 1993.

 

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[i] .-Enrique Alí González Ordosgoitti.

Doctor en Ciencias Sociales, Sociólogo, Folklorólogo, Filósofo, Teólogo, Locutor, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB (2000-2016) y del Instituto de Teología para Religiosos-ITER (1991-2016).

-Co-Creador y Coordinador General -desde 1991- de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE.

-Co-Creador y Coordinador -desde 1998- del Sistema de Líneas de Investigación Universitaria (SiLIU) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande.

-Co-Creador y Coordinador -desde 2011- de la Página Web de CISCUVE: www.ciscuve.org

-Para contactarnos: ciscuve@gmail.com@ciscuveciscuve-Facebook; @enagor;  enagor2@gmail.com; Skype: enrique.gonzalez35

-Si desea conocer otros Artículos, Álbumes de Fotos Etnográficas,  Audios y Videos de Enrique Alí González Ordosgoitti: http://ciscuve.org/?cat=4203

 

[ii] .-Itinerario de este Artículo

1.-Ponencia presentada en las Primeras Jornadas del Postgrado en Ciencias Sociales, organizado por el Postgrado en Ciencias Sociales de la FACES de la UCV, en la Sala E, durante los días 24 al 26 de noviembre, 2004. “¿Cómo saber algo? Problemas epistemológicos de las Ciencias Sociales”,  Ponencia discutida en la Mesa: “Epistemología y metodología de las Ciencias Sociales. Balance, corrientes y perspectivas”.

2.-Publicado en www.ciscuve.org, el 17 de junio de 2016: http://ciscuve.org/?p=

 

[iii] .-Sócrates (470/469-399 a.C.), Platón (428/427-347 a.C.), Buda (s.VI a.C.), Jainismo (Parsva s.VIII a.C., Mahavira s.VI a.C.),  Zoroastro (570 a.C.)

 

[iv] .-Ver González Ordosgoitti, 1999.

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