Reflexiones sobre la historicidad, a partir de Gevaert

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Enrique Alí González Ordosgoitti[i]

 

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Aprovecharemos la oportunidad que nos brinda la Asignatura Antropología Filosófica II, para reflexionar acerca del significado de la historicidad, a la luz del texto discutido en clases de Joseph Gevaert “El problema del hombre”[iii]. El conjunto de problemas vinculados a la definición de historicidad presentado por Gevaert es de tal magnitud, que nos luce imposible referirnos a todos ellos en el reducido espacio de este breve ensayo, por lo que necesariamente habremos de escoger sólo algunos tópicos, no por considerarlos los únicos importantes, sino por las razones de espacio ya señaladas.

 

I.-

Gevaert nos introduce en el tema, definiendo lo que entiende por historicidad:

“El término “historicidad” indica generalmente el carácter histórico de la existencia humana: el hombre vive y realiza su propia existencia en diálogo con la realidad histórica ya existente, dando de este modo origen y continuidad al fenómeno de la historia. La historicidad es una característica que se encuentra solamente en el hombre.” (Gevaert, 1976: 232)

 

Y a continuación remite el término de historicidad a la definición de historia, la cual presenta conteniendo tres sentidos diferentes: historia en un sentido lato inmediato, la historia con referencia al hombre y la historia vinculada no sólo con el pasado sino con el futuro. Sobre el primer sentido:

“En un sentido muy pobre la historia no es más que la sucesión cronológica de hechos en el tiempo objetivo y natural. En este sentido puede hablarse de historia del cosmos, de historia del sistema solar, de historia del caballo, etc.” (Gevaert, 1976: 233)

 

El segundo sentido se vincula más a lo hecho por el hombre:

“En un sentido adecuado el término historia se emplea con referencia al hombre. Hay historia porque en el hombre se verifica algo nuevo, que no está predeterminado en las causas. La historia a nivel del hombre indica por tanto el conjunto de acontecimientos (distintos por consiguiente de los procesos de carácter puramente natural o determinista) que tienen su raíz en la libertad personal y en la comunidad humana (personal y cultural).” (Gevaert, 1976: 233)

 

Pero este sentido que toma en cuenta la participación humana, se ha venido restringiendo sólo a lo hecho en el pasado:

“En el uso común la historia se refiere al pasado. Decir que una cosa pertenece a la historia es prácticamente lo mismo que decir que pertenece al pasado. Se sabe lógicamente que el pasado no está terminado y que aumenta continuamente bajo el influjo de la nueva toma de posición del hombre en el tiempo. Sin embargo, no se pone el acento en la parte activa del hombre en la creación actual y futura de la historia, sino en los resultados de una actividad humana ya realizada e inmovilizada.” (Gevaert, 1976: 233)

 

De ahí que surja la necesidad de un tercer sentido de la historia que incorpore no sólo el pasado, sino el presente y el futuro:

“Sin embargo, también es posible referirse explícitamente en la palabra historia a la parte activa del hombre, y mirar por tanto no solamente al pasado, sino también al presente y al futuro. Se llega entonces a un tercer significado de la palabra historia: la aventura común del devenir humano a través del tiempo, caracterizada esencialmente por una continuidad cultural en medio de un indiscutible movimiento de novedad y de creatividad. No solamente se recogen en esta acepción las huellas de un movimiento pasado, sino que se señala al mismo movimiento que está esencialmente en acto hacia el futuro.”

(Gevaert, 1976: 233)

 

De estos tres sentidos de la noción de historia, Gevaert saca las consecuencias para con el concepto de historicidad y plantea la existencia de dos maneras de comprender esta historicidad: la historicidad como algo del pasado o la historicidad como algo activo volcado hacia el futuro:

“Una cosa es la historicidad que se refiere a la historia objetiva del pasado (la historia de los historiógrafos y de la ciencia histórica) y otra cosa es la historicidad que se refiere a la historia activa que está en acto de constituirse hacia el futuro. En el primer significado la historicidad indica que un determinado hecho puede documentarse objetivamente o pertenece a las realidades documentables. En el segundo sentido la historicidad indica el modo característico con que el hombre existe dando origen al fenómeno de la historia; indica que todo ser humano realiza su propia existencia a partir de un nivel cultural ya alcanzado por otras generaciones, en una tensión esencial hacia un futuro que está lleno de nuevas posibilidades. El problema filosófico de la historicidad se refiere a este segundo significado.” (Gevaert, 1976: 233-234)

 

Concluye Gevaert, resumiendo el concepto de historicidad en tres características básicas:

“Especialmente podría decirse que el concepto de historicidad implica: a) el hecho de que todo hombre se ve situado en una tensión entre el pasado ya realizado (por otras generaciones, patrimonio cultural en sentido amplio) y nuevas posibilidades futuras (que habrán de realizarse personal o comunitariamente); b) la conciencia de que es posible intervenir en el devenir histórico a través de la decisión libre y el trabajo humano (personal o comunitario); c)la asunción de la historia como una tarea humana, subrayando la responsabilidad del hombre por la historia, y en primer lugar por el futuro de la humanidad.” (Gevaert, 1976: 234)

II.-

Teniendo esta definición de historicidad de entrada, Gevaert nos paseará por las numerosas consecuencias que la misma tiene para el quehacer humano. Toma de Heidegger la distinción entre historicidad básica e historicidad secundaria, esta última se refiere sólo al pasado, a lo ya hecho, a lo congelado en el tiempo, mientras la primera podríamos decir que se remite al estar-haciendo y el estar-siendo. Esta historicidad viva se nos revela así como la principal característica del hombre en su proceso de humanizar a la naturaleza mientras se humaniza a sí mismo. La presencia simultánea de los tres tiempos (pasado, presente y futuro) nos revela a una humanidad siempre inconclusa, siempre por hacerse y rehacerse, más como proyecto que como producto terminal.

 

La presencia del presente en la definición de la historicidad nos alerta sobre el ahora, sobre el ya, sobre el haciendo, colocando énfasis en la parte activa del hombre y por lo tanto en el llamado para hacer, que en este caso es para hacer conjuntamente con el otro, comunitariamente, pues la historicidad humana es siempre una historicidad colectiva.

 

Su énfasis en el futuro coloca el acento en lo que aún no está hecho y por lo tanto en la infinitud de posibilidades de ese hacer, es un llamado a la potencia creativa de los humanos, a la invención, a la participación de la imaginación en la construcción de mañanas. A su vez puede servir de aliciente ante un pasado y presente hostil a la realización humana, pues las cosas pueden cambiarse por voluntad humana hacia el futuro y mantener vivas las posibilidades de un futuro mejor es el papel de la esperanza, de esta manera la historicidad así entendida incorpora la esperanza en un rol vital para el desarrollo de la humanidad, pues lo realmente histórico no está reñido con el sentido de la esperanza.

 

Esta participación de la idea de futuro en la historicidad, abre las puertas para plantearse el problema de la trascendencia, para lo cual Gevaert establece una condición: no limitar el hombre a la historicidad sino al revés, pues es la historicidad reflejo del quehacer del hombre y no al contrario, por lo tanto siendo que el hombre individualmente se sabe poseedor de un algo trascendente, ese algo debe seguir existiendo cuando se expresa colectivamente como historicidad. De ahí que Gevaert se distancie críticamente de las llamadas corrientes historicistas (especialmente Hegel y Marx), pues asegura la necesaria existencia de la trascendencia, y además como un futuro que nunca se alcanzará completamente, que se vivirá siempre como esperanza, al contrario de las proposiciones de Hegel y Marx, quienes postulaban el encuentro en algún momento de la historia de lo objetivo con lo subjetivo (caso del espíritu absoluto de Hegel), o la eliminación de la propiedad privada, llegada del comunismo y comienzo de la verdadera historia humana en el caso de Marx.

 

En Gevaert la historicidad es pasado, presente y sobre todo un futuro abierto tanto a la realización humana, como a la trascendencia, entendida como la historia del hombre abierta hacia Dios.

 

Bibliografía

Aron Raymond (1984).-Introducción a la filosofía de la historia. Ensayos sobre los límites de la objetividad histórica completado con textos recientes. Buenos Aires. Ediciones Siglo Veinte. Tomo 1, pp. 366.

Gevaert Joseph (1976).-El problema del hombre. Introducción a la Antropología filosófica. Salamanca, España. Ediciones Sígueme. pp. 360

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[i] .-Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Doctor en Ciencias Sociales, Sociólogo, Folklorólogo, Filósofo, Teólogo, Locutor, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB y del Instituto de Teología para Religiosos-ITER.

-Co-Creador y Coordinador General -desde 1991- de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE.

-Co-Creador y Coordinador -desde 1998- del Sistema de Líneas de Investigación Universitaria (SiLIU) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande.

-Co-Creador y Coordinador -desde 2011- de la Página Web de CISCUVE: www.ciscuve.org

-Para contactarnos: ciscuve@gmail.com@ciscuveciscuve-Facebook; @enagor;  enagor2@gmail.com; Skype: enrique.gonzalez35

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[ii] .-Trabajo presentado en la Asignatura “Antropología Filosófica II”, del Cuarto Semestre del Baccaleurato Filosófico de la Universidad Pontificia de Roma (UPS), cursado en el Instituto de Teología para Religiosos (ITER), Sección de Filosofía, Escuela de Teología, Facultad de Teología, Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), 2003

 

[iii] .-Joseph Gevaert (1976).-El problema del hombre. Introducción a la Antropología Filosófica. España. Salamanca. Ediciones Sígueme. pp. 360.

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2 Responses to Reflexiones sobre la historicidad, a partir de Gevaert

  1. Hola Prof. Enrique Alí González. Excelente ensayo. Me encuentro realizando un ensayo sobre el 12 de Octubre, y precisamente estoy diciendo que no podemos quedarnos debatiendo con posturas cerradas sobre el pasado histórico, echando la culpa a los hechos y personajes del pasado, sino que hay la posibilidad de hacer una historia que nos dé un giro hacia una nueva actitud de asumir la historia con visión de futuro. Por eso, me llama la atención conocer brevemente sobre los aportes de Joseph Gevaert. Gracias por publicarlo. Andrés Cortez

    • Que buena la coincidencia Andrés Enrique. Por si te interesa, tengo un artículo incorporado aquí en la página que habla sobre los Quinientos Años. Saludos

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