El objeto simbólico como  articulador  de la identidad del inmigrante

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El Objeto simbólico como  articulador  de la identidad del inmigrante

 (Reproducción de la etnicidad en las Comunidades Biculturales-Binacionales)

 

 

María Inés de la Santa Cruz Páez Capriles ([1])

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Resumen

Entre Europa  y los países latinoamericanos se ha establecido una red de intercambios migratorios, a través del cual las identidades y pertenencias simbólicas de las familias inmigrantes han realizado un viaje de imaginarios.

Asumiendo un concepto de cultura como entramado simbólico, que construye las representaciones de  significados que aportan sentido a la vida social. Los objetos y el uso de los mismos son significantes que permiten la articulación con la sociedad, desde las propias significaciones.

En la presente investigación se propone interpretar el objeto simbólico-étnico de familias europeas  residentes en Venezuela.

Palabras clave: Objeto Símbolo-Étnico, Migración, Emigrantes,  Europa, España, Galicia, Italia, Portugal, Venezuela, Etnias Biculturales-Binacionales, Euroamericanas, Eurovenezolanas

The symbolic object in articulating ethnic identity of immigrant. Abstract[2]

 

L’objet symbolique dans l’articulation de l’identité ethnique des immigrants. Résumé[3]

 

O objeto simbólico como articulador  da identidade do imigrante. Resumo[4]

Índice

Introducción

1.-La cultura como forma de representación del mundo requiere ser interpretada simbólicamente

2.-La construcción de la identidad del inmigrante

3.-La Inmigración europea de mediados del siglo XX

4.-El Consumo simbólico del inmigrante: Comidas, Música, Decoración

5.-La unión del Objeto simbólico-étnico a la fe religiosa: Las fiestas religiosas

6.- La devoción como articulación de realidades

Conclusiones

Notas

 

Introducción

El siguiente trabajo  fue presentado como Ponencia en el XVI Congreso Internacional de AHILA,  Asociación de historiadores europeos latinoamericanistas, en el “Simposio Globalización de las migraciones. Identidad y pertenencia entre los inmigrantes latinoamericanos en Europa” Universidad de Cádiz. San Fernando–Cádiz, 6 -9 septiembre 2011.

 

Forma parte de las investigaciones  sobre una urbanización clase media  que  realicé en la Tesis Doctoral  en Ciencias Sociales de la UCV “Consumo Cultural y Prácticas Sociales de Residentes Urbanos Clase Media”,  cuya tutora fue la Dra. Dyna Guitián Pedrosa, en el Sistema de Líneas de Investigación Universitaria (SiLIU)  sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina la Grande.

 

Esta investigación surge a partir  de  indagaciones realizadas en mi tesis doctoral en Ciencias Sociales “Consumo Cultural y Prácticas Sociales, diferenciación y diversidad de Residentes Urbanos Clase Media” presentada en  la Universidad Central de Venezuela, en el año 2012 y cuya tutora fue la Doctora Dyna Guitián Pedrosa; las mismas  llevaron a  una consideración  del consumo cultural como  un  uso de objetos  que  aportan una satisfacción  que está más allá de lo funcional y que se vincula con las necesidades de prestigio, socialidad, sacralidad, etnicidad. Les llamé objetos-símbolos para distinguirles del objeto-signo postulado por Baudrillard, el cual se refiere al aspecto del  prestigio.

 

La perspectiva cultural se construyó partiendo  de autores contemporáneos, que desde distintas ópticas y áreas de conocimiento de lo social[5]  ven en la cultura la construcción de un  entramado  simbólico, en el que el imaginario construye las representaciones de  significados que aportan sentido a la vida social en los diversos aspectos, desde aquellos sagrados en que se expresa la religiosidad, hasta aquellos de prestigio que  mueven y direccionan las prácticas sociales.

 

A mediados del siglo XX Venezuela cambia su conformación étnica  mayoritaria,  que fundamentalmente provenía de un mestizaje indio, africano e hispano, producto del  proceso histórico  de descubrimiento, conquista y colonia por  una población en la cual las masivas inmigraciones de europeos y de latinoamericanos se constituyen como amplias  minorías que un autor como González Ordosgoitti, (1992, 1997)[6]  en diferentes trabajos de investigación,  ha llamado comunidades bi-culturales y bi-nacionales, porque mantienen en sus imaginarios y en sus prácticas sociales,  dos culturas y dos naciones.

 

A partir de estas dos  concepciones la del objeto símbolo y las de una cultura en la que están presentes  dos naciones, una en la que se vive y otra que es permanentemente actualizada se conforma lo que Hobsbawm (1994)[7] llamará la construcción de una identidad.

 

Como parte de este proceso nace lo que llamo el objeto símbolo étnico que entra a ser una especie de puente material, el significante, a través del cual se recrea en un espacio imaginario construido, la nacionalidad ausente,   de allí su carácter de símbolo,  que  actualiza en la nación en que se reside,  la nación de dónde se proviene, en un intento de  fundir en el imaginario del inmigrante el sentido de ese su ser bi-cultural y bi-nacional.

 

El objeto símbolo étnico está presente en la decoración de las casas del inmigrante, en los actos  biográficos importantes como los bautizos, el matrimonio, las celebraciones y en  la conmemoración de la  muerte. Así también   en  los actos devocionales en lo que se celebra a  un santo o a una Virgen, utilizando medios como la   unión de los emblemas como las banderas, los himnos o los escudos de los países de origen y de residencia y también los trajes típicos, las comida, las canciones  en  ambos idiomas para  traer de esta manera  a la  nación ausente y presentarla dotada de todo el sentido que el inmigrante le pone en belleza, en gasto de dinero y tiempo a la fiesta religiosa, al país en el que se vive y hacerla propia de esa comunidad étnica,

 

En estos casos el objeto-símbolo adquiere  una plenitud de significaciones, es objeto símbolo étnico, pero también objeto símbolo de prestigio  y es objeto-símbolo religioso, de lo inefable, develando con ello la multiplicidad de funciones y representaciones que tienen cualquier manifestación social, como hecho total del que nos hablara Mauss.

 

1.-La  cultura como  forma de representación del mundo requiere ser interpretada simbólicamente

El cuerpo colectivo de una comunidad se pone de manifiesto mediante el discurso, la experiencia práctica y la producción material de una cultura. Diversos autores definen la cultura como figuración, Amador, (2008)[8]; como representación, González Ordosgoitti, (2007)[9];  como imaginario social, Castoriadis (2003)[10]; como simbología Geertz (1994)[11].

 

Esta manera de concebir a la cultura como una red de sentidos es explicitada por Geertz, quien considera que el hombre es un animal inserto en redes de significación que el mismo ha “tejido”   dichos sentidos  se expresan mediante  el uso de símbolos polimorfos  que remiten a significados infinitos constituidos por las distintas y variantes representaciones de la realidad.  Este tipo de formas simbólicas como ha puesto de manifiesto en sus investigaciones Piaget (1985)[12], se  construye desde la primera infancia

 

La sociedad, se instituye entonces  por medio de de un mundo de significaciones creadas  que le aportan a la vida social un  sentido, es decir  una dirección,  que mueve las prácticas de los sujetos. Lo histórico social es emergencia de la significación y de la significación en cuanto instituida.

 

Por lo tanto la comprensión de las significaciones ya nos habla  de lo simbólico.   Cornelius Castoriadis,  en su  crítica al modo de concebir a la sociedad por las solas determinaciones económicas,  dice:

 

Todo lo que se presenta a nosotros en el mundo social-histórico, está indisolublemente tejido a lo simbólico. No es que se agote en ello. Los actos reales, individuales o colectivos –el trabajo, el consumo, la guerra, el amor, el parto-, los innumerables productos materiales sin los cuales ninguna sociedad podría vivir un instante, no son (ni siempre ni directamente) símbolos. Pero unos y otros son imposibles fuera de una red simbólica (Castoriadis, 1983: 201)[13]

 

Como las formas culturales de ver,   comunicarse, actuar  en la realidad  por parte del sujeto  es  mediante la creación y utilización de  figuraciones, representaciones o creación de imágenes,  estas formas de relacionarse están  impregnadas  de  significación  Pero por lo mismo el sentido de las mismas no es directo, sino que  las instituciones, las diversas prácticas culturales que han sido sancionadas socialmente,    junto a un componente funcional presentan un componente simbólico, que  tiene la mayor importancia pues cruza todas las relaciones y usos de la vida social.

 

Amador (2008)[14],  lo expresa  diciendo que la cultura  representa  una compleja articulación de redes simbólicas,  porque el hombre no puede enfrentarse a la realidad de un modo inmediato, sino que la trata mediante estas construcciones  que se manifiestan en los distintos lenguajes, mitos, creaciones artísticas,  magia ciencia y diversas prácticas sociales, cada una de las cuales dice,  involucra un significado. Cada una de las cuales tiene sus propios  códigos, cuyo desciframiento implica la posibilidad de traducción de los mismos. Esta necesidad de interpretar, o de leer lo simbólico viene dada porque  su carácter es de mediador, ya que como  expresa  Ricoeur (2008):[15]

“Llamo símbolo a toda estructura de significación donde un sentido directo, primario y literal designa por añadidura otro sentido indirecto, secundario y figurado, que solo puede ser aprehendido a través del primero” (p. 17)

 

Por ello Durand (1995)[16] afirma que el símbolo necesita ser descifrado, precisamente porque  es una forma de lenguaje codificado, un criptograma indirecto, enmascarado  y Croatto (2002)[17]  que siempre mantiene una reserva de sentido, no se agota y requiere la recurrencia.

 

Por tanto, los objetos, artefactos y construcciones  de una sociedad dada  conforman una vasta urdimbre simbólica, cuya interpretación  es fundamental si se quiere comprender   algún aspecto de la misma   Todos los aspectos de la práctica humana está ubicado dentro del  sistema de representaciones culturales.  Y por ello  algo tan “material” como el mundo constituido por los objetos”  remiten a otras significaciones

 

Entonces, las formas de uso de objetos, los modos arreglarse, los rituales para hacer las comida cotidianas; las estructuras  construidas por el hombre, el espacio habitado (Guitián, 1998)[18] el modo de ver el paisaje,  además de desempeñar una función forman parte de complejas  configuraciones  simbólicas, que  representan a la vez un encadenamiento de significaciones, cuyos sentidos se escapan a la observación superficial. Sustentan especificidades culturales e implican sistemas de relaciones sociales y formas de comunicación

 

El pensamiento simbólico permite superar las fragmentaciones y aislamiento de los lugares, los seres y las cosas al integrarlos en su ámbito de significaciones, pero cuya comprensión  requiere de permanentes interpretaciones y lecturas, que hagan accesible su significado. Además porque el simbolismo no puede ser ni neutro, ni totalmente adecuado, ya que como explica Castoriadis (1983)[19] la sociedad constituye cada vez su orden simbólico, tomando su materia de lo que encuentra ahí, sobre las ruinas  de los edificios simbólicos precedentes, pero cuyo significante supera siempre las conexiones rígidas a significados precisos, por lo cual no es posible una interpretación que lo agote.

 

La cultura tiene  así una función práctica y simbólica en la construcción de los códigos de comunicación. Los aparatos simbólicos nos dice Amador 2008,   que permiten crear metas colectivas definidas, creencias, conceptos, y representaciones de la realidad que son los que llama símbolos colectivos imaginarios compartidos y las prácticas de grupo, los rituales y la vida cotidiana; a partir de las cuales se crea una concepción gregaria, con un sentido de pertenencia a un proyecto,  y a un destino.

 

2.-La construcción de la identidad del inmigrante

La complejidad  de la conceptualización social de la identidad,   de por sí  suficientemente dificultosa, se profundiza con las transformaciones  que han tenido y están teniendo lugar en nuestro mundo globalizado, por cuanto introduce  nuevas combinaciones de referentes, elementos y posibilidades de diferenciación, asimilación, movilidad, que  nos obligan a calar aun más  en la problematización de las diferenciaciones e identificaciones que conforman el pensar sobre  estas cuestiones.

 

La identidad como toda  construcción social[20]   concierta diversos componentes más o menos importantes  de acuerdo  al contexto, al tiempo y espacio histórico. Sin embargo puede hablarse de distintos tipos de identidad.  Así Hobsbawn (1994)[21]  refiere que  en el siglo XX predominó   la Identidad como Estado territorial, que aunque tienda a verse  en la actualidad cual si fuese   una institución “universal” y  “natural”, hubiese asombrado en el pasado, en que otras creaciones  servían de fundamento. Y nos dice que puedo “describirme de cien formas distintas” de acuerdo  a los diferentes propósitos.

 

Sin embargo –nos aclara- que, aunque se haya tendido a  homogeneizar a través de crear una  identidad como Estado-nación, no debe confundirse la comunidad política que funda la “nacionalidad” con las “comunidades en sentido antropológico sociológico, existencial del término”, que  nunca han implicado  homogeneidad, sino diversidad  cultural, biológica-racial, étnica.  “La pertenencia e incluso la lealtad a un gobierno nacional no excluía la pertenencia o lealtad a alguna otra familia, religión o lo que fuere” (p. 7).

 

Además explica otro aspecto fundamental aunque parezca paradójico y es que la identidad  en lo fundamental  se define no por los aspectos que nos hacen iguales, sino por aquellos que  permiten diferenciarnos porque son los que   pueden formar conjuntivamente, de-finir o de-limitar las fronteras de pertenencia que son también de la separación.  Así entonces una comunidad bi-nacional-cultural  portuguesa-venezolana  tendrá un conjunto  de  elementos como los idiomas, los parientes y amigos,  que le permitirán diferenciarse del conjunto  de comunidades criollas y de las comunidades portuguesas propiamente tales.

 

Hay distintos elementos que pueden conformar  la diferencia, desde los criterios territoriales, como los de de raza biológica, o los  culturales y hablamos de  la lengua, la  religión, la tradición, muchos de los cuales combinados pueden servir de fundamentación étnica.

 

“No importa lo arbitrario del origen de la clasificación étnica, una vez establecida puede ser tan real como cualquier otra”,  entre ellas Hobsbawn menciona a la elección consciente o arbitraria y  quizá sea ésta junto a combinaciones de raza biológica, nacionalidad de origen, lengua, tradiciones y costumbres las que fundan las comunidades bi-culturales y bi-nacionales que define González Ordosgoitti, cuando caracteriza a la conformación de la  Nación venezolana formada por  estas minorías étnicas, que se suman a las otras etnias integrantes como las conformadas por los indígenas o por distintas comunidades criollas productos del mestizaje, las cuales describe con detalle en  las tesis  mediante las cuales delimita el campo cultural residencial latinoamericano[22]

3.-La Inmigración europea de mediados de siglo XX

Los cambios demográficos y étnicos de la población venezolana a partir de factores  en que se combinaron una política de atracción de mano de obra europea, la situación de post-guerra de Europa y la bonanza económica, producto de la explotación petrolera, que impulsó el proyecto modernizador, la explosión urbana y  la industrialización, atrajo a numerosas familias provenientes de los lugares más deprimidos  en la  España de aquel entonces  como Galicia y las Islas Canarias, y de otros países como Italia y Portugal. También vinieron grandes contingentes de  países  vecinos, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia.

 

El modo en que vinieron fue por lo general el de un inmigrante que se venía a la vanguardia, a abrir camino. En la tesis doctoral que he citado Páez Capriles (2011)[23] distintos miembros de las familias entrevistadas cuentan cómo llegaron apoyados  en un familiar o un amigo que les tendía la mano y cómo de esta manera unido a los recuerdos se fortalecían los lazos de parentesco, de amistad, de etnicidad, que unidos  a la lucha en el país por levantar a la familia forman esas comunidades de dos culturas y de dos naciones:

 

Así cuenta Cristina[24], venezolana-portuguesa:

“Mi papá se vino como en el 48. Él se vino primero, se vino solo, después se trajo a mi hermano el mayor.  Y después de varios años nos mandó a buscar, a los restantes, y a mi mamá.   Tenía seis años,  no me acuerdo bien.  (…) Teníamos algunos conocidos y generalmente ellos venían así, se había venido uno antes y los convencían para que se vinieran.  Los convenció para que se vinieran. Llegaron  a trabajar. El marido mío  llegó así como contratado a través de  un señor que conoció a la familia, que les había prestado  el dinero para que ellos vinieran, después los muchachos tenían que trabajar, para poder pagar su contrato, él tenía 18 años. (…)  En cambio, la mamá se vino primero, los trajo  una hermana. Ella vive en Club de  campo. El cuenta que allá en Portugal su mamá les hacía unas sopas y había que buscar en el fondo a ver si se encontraba algo sólido. Que limpiaba patios y jardines cuando era un muchachito a cambio de la comida”.

 

Concepción[25], cuenta cómo su esposo se vino de un pueblito de Galicia   y el apoyo recibido:

“Estábamos viviendo una crisis tremenda,  porque estábamos saliendo de una postguerra en España, estamos  hablando del año 57 (…) Él llegó a Venezuela el 24 de noviembre y el 23 de enero cayó Pérez Jiménez, (…) Había  unos vecinos nuestros,  el papá de Juan Fernández[26] que se llama Joaquín, dos hermanos casados con dos hermanas, vivían en la avenida Urdaneta. Una tuvo dos niñas y los otros tuvieron dos niños, Juan y José Carlos, dos varones. Esos vecinos donde vivió al llegar un mes le regalaron 100Bs cada uno. Había mucha solidaridad de la gente de allá”.

 

Mientras que Atilio[27], italiano cuenta:

“Primero se vino un tío mío en el 54, o  en el 55 y   mandó a llamar  a mi papá cuando estaba Marcos Pérez Jiménez,  que aquí era puro monte y culebra…”

 

Puede verse  en los relatos de comunidades de inmigrantes provenientes de Portugal, España e Italia,  las tramas existentes de etnicidad, parentesco, amistad,  percibirse como  tejen la ayuda y el apoyo al inmigrante que recién llega, para conseguir una vivienda, un trabajo, el cupo en un colegio. Se forman los clubes[28] de inmigrantes, que no solo los hay del país sino de la región en los distintos estados de Venezuela, el “Hogar Canario” y se va creando la comunidad y la nueva identidad, pues a dichos lazos se suman los de los vecinos y conocidos que  se van haciendo en la nación de residencia, el aprendizaje del nuevo idioma y de las costumbres, la adaptación al  entorno geo-social.

4.-El  Consumo simbólico del inmigrante: Comidas, Música, decoración

La vinculación cultural  del inmigrante originada en el país de residencia  se va profundizando fundamentalmente  cuando los hijos y nietos, nacidos  en Venezuela,  han entablado desde el nacimiento o la infancia relaciones de estudio, de vecindad;   manejan el idioma, y  han construidos  lazos de identidad y adaptación al país, pero  conservando parte de  la cultura de sus  ascendientes.

 

También cuando la decisión se va haciendo irreversible,  la construcción de un patrimonio ligado al país, el negocio o trabajo propio, la adquisición de la vivienda, que  ya tiene vinculación con el modo de habitar, tal y como lo ha estudiado Guitián (1998)[29].

 

En tal sentido Concepción cuenta  que luego de años de esfuerzo  pudieron adquirir su primer apartamento y nos dijo algo significativo: “ (…) ya cuando uno compra la casa es para quedarse definitivamente”; se ha tejido esa nueva identidad, que se va construyendo paulatinamente con las amistades, la lucha, la vecindad, los gustos musicales, algunos de los cuales van cambiando al  incorporar nuevos ritmos, acentos, canciones; con algo tan cotidiano como el comer , conocer  nuevos platos y sazones.

 

En Venezuela es tan común un plato de caraotas negras con plátano frito en tajadas en  una casa de inmigrantes italianos como un pasticho en una fiesta criolla, por no decir una  paella u otra combinación de comidas  que han pasado de ser locales o nacionales a convertirse también en multiétnicas y multiculturales, porque se le añaden elementos, se reinterpretan por decirlo así.   Algunos testimonios:

“La navidad siempre la disfrutamos en familia, con mucha ilusión pero siempre conservando las costumbres de nuestros padres, las costumbres de nosotros en la Nochebuena,  siempre el bacalao con repollo y la compota de manzana, siempre. Nosotros seguimos las tradiciones…Bueno y luego después al tener a los hijos igualito hacemos las hallacas desde hace muchísimos años, por ser navidad y porque nos gusta, pero el plato preferido siempre fue el bacalao, en la navidad y las castañas”.[30]

 

Mientras Cristina dice hablando de la música que le gusta a su esposo portugués:

“Él pone su música también le gusta mucho la música llanera, la llanera es  la que le fascina. Le gusta la música portuguesa,  pero comparativamente tiene más música criolla que otra cosa”[31]

 

O en el caso de Pietro cuyo padre comenzó  vendiendo “empanadas venezolanas” en un cafetín italiano que montó en una zona popular de Caracas recién llegando de Italia[32]

 

Los inmigrantes entrelazan sus ataduras con el país de origen, el  “hórreo” en miniatura que la señora Concepción tiene en la sala de su apartamento en un sitial de honor y que les regaló un  tío, que se los hizo especialmente como un recordatorio del que siempre había en las casas campesinas de su pueblo. A nuestra pregunta de qué viene siendo nos explica minuciosamente que representa una construcción que hay en los campos de Galicia para  guardar el grano.  Dice que  el mismo está levantado, para que  en las lluvias no  le llegue la humedad  y el esposo que está escuchando canciones de tunas, se incorpora de su rincón y se acerca para vigilar que la explicación sea la correcta.

 

Es interesante el aprecio que se le da a este objeto, tanto que puede verse en una población llamada Cagua, perteneciente al Estado Aragua, un “hórreo” de adorno en tamaño grande al lado de una bomba de gasolina, construido por un gallego y que está allí como un  monumento simbólico ya un poco descuidado de la significación y reminiscencia de una tierra en otra tierra.

 

En la casa de Concepción, al igual que en la de muchos  paisanos de ella, las paredes están decoradas con  platos  alusivos a diferentes partes de Galicia, a bailes folclórico; en los estantes tiene guardadas con todo cuidado porcelanas que representan a parejas con los trajes típicos, o una imagen de Santiago Apóstol o de  la Catedral compostelana.

 

La señora Candelaria me dice en la entrevista que ella no tiene ningún recuerdo como adorno del pueblo  natal de ella y el de su esposo Pepe.  Sin embargo esto es por el efecto de  “naturalización” como diría Bourdieu (1999)[33], que le otorga a estos objetos. Porque previamente me ha explicado que un cuadro central que tiene en la sala sobre el sofá (un cromo-afiche enmarcado en madera con  vidrio) reproduce el “drago” árbol milenario que está en la Isla Tenerife  del archipiélago canario”, en “Icod de los Vinos”, donde nacieron y que es  característico de su pueblo;  cuenta que “a dicho árbol lo inyectan para que dure pues es de la mayor importancia”. Es un símbolo de su tierra. Ese mismo árbol lo enseña en un libro de Tenerife,  florecido y también lo tiene como adorno en cerámica en la vitrina principal de su casa.

 

Comienzo a detallar y observo portavasos con paisajes de Tenerife, una campana de Toledo, porta-llave con la imagen de la Virgen de la Candelaria y un retrato de Santa Bárbara detrás de la puerta que es patrona del pueblo. Me aclara, no es la Santa Bárbara de Shangó[34] (sic). También se observan cromos montados con el volcán El Teide de Tenerife uno nevado y otro sin nevar. Es decir que prácticamente los cuadros  que están en los sitios más importantes de la casa, la sala y el comedor son  reproducciones de lugares de las islas Canarias. Pese a que ella haya señalado que no tiene recuerdos de allá, porque está adaptada totalmente a Venezuela.

 

Cristina, portuguesa,  tiene los mantelitos individuales para comer con el mapa de Madeira, y en una barra que llama “Mi tasquita” banderines con el equipo de Portugal y el de la Vino tinto, banderas de Venezuela y de Portugal, Vino Verde portugués y Ron Santa Teresa…

 

En el caso de Avelina, los trajecitos traídos de Italia para el bautizo de sus hijos, que nos enseña en las fotos. El faldellín, los  pequeños flux,  me explica que los mandó a comprar y se los enviaron unas tías especialmente y al preguntarle sobre el por qué es importante que se pusieran esos  trajes, dice  que quería sus hijos se vieran en  esas fechas tan importantes como el bautizo y la Primera Comunión estrenando esa ropa “italiana”. También exhibe en  la vitrina principal de su casa cristales y  cafeteras italianas de acero inoxidable, las cuales  limpia y pulimenta para que brillen. Comunicación con prestigio, etnicidad, inefabilidad.

 

En la casa  de los Iudice Dicurú, cuyo jefe de familia es italiano, también se ven los adornos de Rómulo y Remo con la loba, o un gladiador conduciendo un coche y en el fondo el Coliseo, unas fotos de su pueblo, platos y demás adornos que le conecten con el suelo natal.

Uno de  los hallazgos de la indagación acerca de los objetos-símbolo en general,  fue  descubrir la significación que tienen  los llamados “recuerditos”, esas figuritas, cajitas, que se regalan en las bodas,  bautizos, primeras comuniones, en general en los sacramentos que marcan importantes celebraciones que permiten el paso de un estado a otro. O los “souvenires” que se traen de recuerdo de un viaje.

En general las personas no solo conservan dichos regalitos, sino que asignan una importancia muy grande y dedicación en dinero y tiempo para elegirlos,  prepararlos y darlos según la ocasión, o cómo recuerdo de las fiestas que organizan. Son objetos de una gran significación.

La importancia de los mismos es que muchos representan recuerdos de los sucesos fundamentales de la vida.

Preguntando acerca de la significación de estos objetos se descubrió que a través de ellos  la gente “teje” sus redes sociales, de amistad, de vecindad, de la propia historia,  rememora su  vida, amistades, matrimonios. Por lo que conserva un apego  y aunque no tengan mucho lugar dónde guardarse o exhibirse, aunque incluso “fastidien”, se valoran y se conservan.

Si es posible dichos recuerdos pueden  ser comprados en alguna tienda del país de origen o tener elementos del mismo, lo cual les confiere una mayor estimación, “los cristalitos me los mandaron de Italia” o son italianos,  tiene una conexión con el prestigio, pero también con el recuerdo. Si no es posible al menos se conserva el regalo que mandaron y que  establece el puente, o la ropa que se usó.

Una entrevistada enseñando todos los recuerdos que tienen en su vitrina nos  va señalando los de las amigas, las parientes, las vecinas y nos dice que allí está su historia, su vida y sus sueños. Este punto es de gran importancia pienso que es una constante de los relatos  y que  implica un descubrimiento. Así como la historia familiar es reconstruida a partir de los objetos. Los  viajes, recuerdos, amigos, familia y por ello tienen una importancia y un afecto más allá del valor propiamente económico, el país de origen es “traído” a través del consumo simbólico, como una manera de recrear la nacionalidad originaria en el suelo que se habita y  fusionar ambas en la bi-culturalidad y la bi-nacionalidad.

 

Estas conceptualizaciones son las que nos permiten comprender que las comunidades de inmigrantes en un país construyen una nueva identidad, que es única porque ya deja de ser la nacionalidad originaria, aunque toma elementos de ésta, los incorpora pero actualizándolos a  componentes de la nacionalidad del país al cual arriban, pero que tampoco la constituye por entero, pues traen toda la carga, por lo cual  hay una verdadera creación “identitaria” que además es la que les sirve para afrontar  su nueva vida  en el país de residencia.

 

Es conveniente apoyarnos en la siguiente descripción que hace una inmigrante canaria Candelaria, que vino con 21 años a Venezuela, en el año 1962, luego de casarse con su esposo Pepe, quien ya estaba aquí desde el año 54. Ellos son de Icod de Los Vinos.  Su relato nos da  ingredientes de la  formación  paulatina de la  nueva identidad, por adaptación:

“Pensábamos que era provisional y después nos quedamos con el tiempo.  Al principio sí pensábamos de regresar otra vez allá, pero luego me gustó tanto este país que ya no me quise ir más,  la gente, el clima…Me gusta mucho este país (…) Costumbres de Canarias…. Bueno yo por ejemplo tengo muy pocas porque yo aprendí aquí a vivir,  yo aprendí a cocinar aquí. Este país me absorbió. Bueno sí las rosquitas, lo único… lo único y la paella que también la hacemos, el bacalao que también lo hacemos, la carne con papas, las papas arrugadas, el conejo… pero a mí me gusta mucho es la cocina de aquí… yo lo que cocino es cocina de aquí”[35]

 

Añade el Señor:

“Sí la cocina de aquí es única dígame el pabellón, el hervido ummm, dígame las caraotas cuando llevan varios días que son más sabrosas. Ah Sï las que llaman las refritas. Ay las refritas¡ yo cuando me vine aquí mi desayuno preferido era todos los días,  eran mis arepas, dos arepas y mi plato de caraotas refritas con ¿cómo se llama? Cebolla frita”.[36]

 

5.-La unión del Objeto simbólico-étnico a la fe religiosa: Las fiestas religiosas

En esta parte de análisis del objeto simbólico es necesario introducir el fenómeno de la devoción, porque el mismo permite individual y colectivamente entablar mediante  un conjunto de relaciones simbólicas un imaginario de conexiones con la persona sagrada. Que en el caso de los inmigrantes conecta también a la tierra de origen con la de residencia y desarrolla en dichas comunicaciones elementos no solo de religiosidad, sino de la identidad particular de la comunidad bi-cultural y bi-nacional en un despliegue de prestigio por el gasto en tiempo y  en dinero para organizar la fiesta, la cual sirve también de sitio y ocasión de encuentro, de inter-actuación, de relaciones que debe ser objeto de un cuidadosos estudio.

El entramado de relaciones simbólicas, de homenajes, celebraciones, ruegos entre los pueblos y la divinidad, construyen una cantidad de símbolos, un universo de espiritualidad que aparece poblado de una serie de devociones que acompañan al hombre durante toda su vida desempeñando un papel fundamental, ya que se construyen en pilares de sus empresas y en consuelo de sus fracasos.” (González Modino 1989; p. 461)[37]. Y es en este contexto que en el siglo XI surge la devoción mariana. María como Madre redentora e intercesora ante Dios.

En este marco y desde el siglo  XI, arraiga  de forma definitiva la devoción a Santa María. La irrupción de lo mariano en el ámbito de la religiosidad popular va acompañada de una serie  de nuevas motivaciones simbólicas como son, según Maldonado, las leyendas centradas en torno al hallazgo de la imagen, el lugar donde ésta debe ser venerada, dónde debe elevarse el santuario, etc.  El pueblo dio forma  a estas justificaciones  y elevó la figura de la Virgen, volcando en ella toda su sensibilidad religiosa.

Por ello en nuestros países se han desarrollado numerosas devociones a los santos y especialmente a diversas advocaciones a la Virgen, las mismas se caracterizan por aglutinar una amplia concurrencia, por darse en forma localizada, en regiones en las que se han erigido santuarios, a los cuales en muchas ocasiones se hacen peregrinaciones y se realizan procesiones.

 

6.- La devoción como articulación de realidades

El fenómeno de la devoción, se desempeña a través de dos planos. Uno el plano transcendente  propio de la comunicación religiosa, que es el fundamental. Permite individual y colectivamente entablar mediante  un conjunto de relaciones simbólicas un imaginario de conexiones con la persona sagrada. Ya esto dice acerca de la importancia que tiene para una comunidad creyente ese mundo de intercambio.

 

En el caso de los inmigrantes conecta también ya en el plano terrenal, a la tierra de origen con la de residencia y desarrolla en dichas comunicaciones elementos no solo de religiosidad, sino de la identidad particular de la comunidad bi-cultural y bi-nacional en un despliegue de prestigio,  porque al ser la devoción un medio privilegiado de  comunicación y de identificación, su realce implica  además de un acto de amor y de  honra a la  Virgen y con ello de conexión con el plano transcendente, una valoración y elevación de  la comunidad, que queda excelentemente representada a través de  la magnificencia de los actos devocionales.

 

Significa también traer a la tierra en donde se vive las bendiciones, el favor y el crédito por parte de los devotos, representa este  sentido una ofrenda a la tierra donde se vive, fuese por elección o por necesidad, en este caso la  comunidad inmigrante portuguesa.

 

Particularmente en Venezuela las dos devociones marianas más significativas traídas por  inmigrantes europeos son la Virgen de la Candelaria por la comunidad canaria y la Virgen de Fátima,  por los inmigrantes  portugueses, han sido poco estudiadas, siendo  fundamental la investigación de  estas devociones para la comprensión de  los procesos identitarios de los inmigrantes europeos en Venezuela, además de  la riqueza que aportaría al conocimiento social y religioso.

 

Pero hay muchas otras fiestas, de santos, San Antonio de Padua es celebrado por las comunidades italianas, portuguesa, venezolana. Se donan las imágenes de los Santos o de las advocaciones a las parroquias en las que se vive, para conmemorar y también hace presente a la comunidad bi-cultural.

 

Hay  otras advocaciones, como por ejemplo las distintas imágenes de las patronas de las Islas Canarias, todas las imágenes están en la Iglesia del Hogar Canario en el Paraíso, Caracas: Nuestra  Señora de Guadalupe, Patrona de la Gomera, la Virgen del Pino, de la isla Gran Canaria, Virgen  los Reyes, Patrona de la isla El Hierro,  Virgen de los Remedios, patrona de Tenerife, Virgen de la Peña, Patrona de Fuenteovejuna, Virgen de las Nieves, Patrona de la Palma y así cada día de conmemoración de cada una de estas advocaciones se celebra la  fiesta religiosa en Venezuela: Se le hace guardia con trajes conmemorativos de las Islas Canarias y se hacen ferias con las comidas típicas de la región,  se presentan bailes típicos a cargo de cuerpos de baile del Hogar Canario, donde se recitan versos y en las que la comunidad hace ofrendas y aprovecha para reunirse e intercambiar.

 

De  la fiesta de la Virgen de Fátima,  patrona de los inmigrantes portugueses podemos señalar que es la advocación más celebrada a nivel nacional por parte de  una comunidad bi-nacional y bi-cultural en Venezuela. Sus fiestas se hacen en distintos estados y localidades  de Venezuela[38];  se despliegan involucrando al conjunto de las comunidades portuguesas-venezolanas, que asumen la fiesta con la mayor importancia como signo de identificación étnica.

 

El  gasto en tiempo y  en dinero para organizar la fiesta,  sirve también de sitio y ocasión de encuentro, de inter-actuación mediante el cual se entablan relaciones que además de la connotación propiamente religiosa  tiene un sentido social. Mediante un auto-reconocimiento  y aceptación como parte de una comunidad.  Que sería un aspecto social de la fiesta religiosa.

 

La devoción conecta los planos de la realidad que están constituidos por la tierra del inmigrante que se dejó pero que está siempre presente en el imaginario del inmigrante, la nueva tierra en la que se reside, en la que están los hijos, las esperanzas, el negocio, la casa y que por tanto se quiere bendecir también y honrar, así como la creencia en la persona sagrada objeto de la devoción perteneciente a la realidad transcendente con la que se quiere establecer los intercambios y la comunicación se ve en la devoción a través de un sinfín de objetos sagrados.

 

Los mismos permiten articular lo étnico, el prestigio, y lo sagrado, es decir son objetos que unen diversas funciones simbólicas.

 

La celebración de las fiestas ya apartando las ceremonias religiosas son ocasión para la venta en puestos  para recabar fondos o  de particulares que hayan alquilado un espacio para obtener ingresos extras de toda clase de vasos, tazas, banderines,  broches, prendedores, medallas, llaveros, pañuelos, sombreros entre muchos otros objetos que son símbolos de la identidad inmigrante y de su enlace con el país y con la devoción.

 

Incluso en una misma ciudad  las fiestas se organizan  a nivel parroquial, de acuerdo al impulso que la comunidad portuguesa o canaria tenga en dichas localidades. En tal sentido se organizan hermandades por ciudad o por región, pero aparte de esto en determinadas comunidades se celebran actos  propios y se recogen fondos para organizarlos. Por lo cual es una fiesta que siendo de una misma comunidad bi-nacional  es descentralizada.

 

Conclusiones

La formación de la identidad étnica  de los inmigrantes es un proceso complejo, en el cual  el uso del objeto-símbolo étnico en la decoración de las casas, en los actos que celebran o conmemoran momentos fundamentales  de la familia como nacimiento, matrimonios, fiestas a santos y a advocaciones de la Virgen permiten  enlazar ese imaginario bi-cultural proveniente de las naciones de origen y de residencia. El mismo permite también  articular las redes sociales de amistad, vecindad, parentesco.

 

Dentro de esta construcción social de la identidad étnica del inmigrante, los objetos  traídos desde el país de origen son significantes  simbólicos que enlazan  con el significado de  los  países que constituyen la identidad.

 

 

 

 

Notas

[1] Economista y Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Central de Venezuela (UCV). Fundadora y Coordinadora de la Línea de Investigación sobre el Devenir de la Economía y la Administración en la sociedad. IDEAS, UNESR, Núcleo Los Teques.  Especialista en Finanzas, Magister en Diseño Educativo,  Universidad Nacional  Experimental Simón Rodríguez (UNESR). Ampliación y Estudios de  Maestría en  Filosofía, Universidad Simón Bolívar (USB). Estudios de Historia de América Latina Contemporánea (UCV). Egresada en Arte Puro, Escuela Cristóbal Rojas, Caracas.  Cursos de ampliación en Antropología de la Religión, Fenomenología de la Religión y Religiosidad Popular, en la Maestría Pastoral del Instituto de Teología para Religiosos. Profesora Asociada de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Núcleo Los Teques. Participante en el Sistema de Líneas de Investigación Universitaria (SILIU)

 

[2] The symbolic object in articulating ethnic identity of immigrant. Abstract[2]

Between Europe and Latin American countries has established a network of migratory, through which identities and symbolic belongings of immigrant families have made an imaginary trip.

Assuming a conception of culture as a symbolic structure that builds representations that gives meaning to social life, the objects and the use thereof are signifiers that allow linkage with society.

In the research intends to interpret the symbolic-ethnics objets of European families resident in Venezuela.

Key Words:  Symbol-Ethnic Object, Emigrants.  Europe,  Venezuela

 

[3] L’objet symbolique dans l’articulation de l’identité ethnique des immigrants. Résumé

Les pays d’Europe et d’Amérique latine sont restés pendant des années un réseau d’échange de la migration à travers lequel l’identité de familles immigrées ont un voyage imaginaire

En supposant une conception de la culture comme une structure symbolique, qui construit les représentations de significations qui donnent un sens à la vie sociale, les objets et l’utilisation de ceux-ci sont les signifiants qui permettent une connexion des pays d’origine et de destination.

L’objectif de cette étude était d’interpréter la signification des objets simbólicos-étnicos de certaines familles européennes résidant au Venezuela.

Mots-clés: les immigrants,  ethniques Symbole, Europe, Objets,  Venezuela

 

[4] O objeto simbólico como articulador  da identidade do imigrante. Resumo

Entre a Europa e os países latino-americanos se estabeleceu uma rede de imigração, através da qual as identidades e as propiedades das famílias de imigrantes fizeram uma viagem imaginária. Assumindo um conceito de cultura como uma estrutura simbólica, que constrói as representações de significados que dão sentido à vida social em vários aspectos. Os objetos e sua utilização são tão significativas que permitem a articulação com a sociedade, a partir dos próprios significados. A pesquisa pretende interpretar o objeto simbólico de famílias migrantes européias residentes na Venezuela.

Palavras-chave: símbolo Objeto Emigrantes . Europa , Venezuela

 

[5] Algunos de estos autores son  desde la filosofía:  ­­­­­­­Baudrillard, Jean (2002).-  Crítica de la Economía Política del Signo. México. castoriadis, Cornelius (1983).- La institución imaginaria de la sociedad.   Barcelona. castoriadis, Cornelius. (2003)  Tiempo y creación. Revista Anthopos Nº 198. Valencia,  España. Ricoeur, Paul (2008).-  Existencia y hermenéutica. Mexico;

En historia:  Braudel (1974).- Civilización Material y Capitalismo, México.  Elías (1993).- La Sociedad Cortesana, México. En Sociología:  Geertz, Clifford (1996).- Los Usos de la Diversidad. Barcelona, España. Geertz, Clifford  (1994).- Conocimiento Local. España.   Amador Bech, Julio (2008).-   Conceptos  básicos para una teoría de la  comunicación. Una aproximación desde la  antropología simbólica.  Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales. Número 203.Mayo/agosto. González Ordosgoitti, Enrique Alí  (1997).-  Los Sistemas de Fiestas en Venezuela. Hacia una Sociología del uso del tiempo extraordinario en las Sociedades Estado-Nación Contemporáneas. Tesis de Grado para optar al título de Doctor en Ciencias Sociales. (Aportes para una Sociología Ubicua). Universidad Central de Venezuela, Caracas.

En las ciencias de la religión:  Durand, Gilbert  (1995).- “El Hombre Religioso y sus Símbolos”.  En Tratado de antropología de lo sagrado (I). Los Orígenes del Homo Religiosus. Madrid,. pp 75-125.

Durand, Gilbert (1968).-  La Imaginación Simbólica. Argentina,  Beriain,  Josexto (2003) Imaginario Social, politeísmo  y modernidades múltiples. Revista Anthropos Nº 198.   España.

Sánchez Capdequí Celso (2004).- Las Máscaras del Dinero. El simbolismo social de la riqueza. Editorial Anthropos. Autores, Textos y Temas Ciencias Sociales. Universidad Autónoma Metropolitana. México. Pp. 379. Delahoutre,   Michel (1995).- “Lo Sagrado y su Expresión Estética Espacio Sagrado, Arte Sagrado, Monumentos Religiosos”. En Julien Ries (Compilador)  Los Orígenes del Homo Religiosus. Madrid. España. Editorial Trotta, Colección Paradigmas,  (pp 127-148). En Etnología: Levi-Strauss,  Claude (1987).- Antropología estructural. Buenos Aires. Mauss,  Marcel. (1967).- Introducción a la Etnografía. Ediciones ISTMO.  Colección Fundamento Impreso Madrid, España. Mauss,  Marcel (1972).- Sociedad y Ciencias Sociales. Breve Biblioteca de Reforma. Barral Editores. Barcelona. En  la economía  Veblen,  Thorstein.  (1974).- Teoría de la Clase Ociosa. México. Galbraith,  Jhon Kenneth (1969).-  La Sociedad Opulenta. Barcelona,  En  Psicología: Jung,  C. G. (1945).- Tipos Psicológicos.   Buenos Aires. Jung,  C. G. (1995).- “Acercamiento al inconsciente. En El hombre y sus símbolos.  Buenos Aires.

 

[6] Para  estos conceptos de  Bi-cultural/bi-nacional  ver González Ordosgoitti, Enrique (1992).-“En Venezuela todos somos minoría.  Caracas.   En El Laberinto Cultural venezolano. Centro de Investigaciones Sociológicas de Venezuela. Fondo Editorial Tropikos. Conac. Dirección de Desarrollo Cultural. Caracas, Venezuela. Pp. 255. (págs. 145-176) González Ordosgoitti, Ob. cit. (1997)

 

[7] Hobsbawn, Eric. (1994).- “Identidad”. Revista Internacional de Filosofía Política. Madrid. Núm 3. 1994. pp. 5-17

 

[8] Amador  Julio (2008).- Conceptos  básicos para una teoría de la  comunicación. Una aproximación desde la  antropología simbólica.  Revista Mexicana ce Ciencias Políticas y Sociales. Año L Número 203. mayo/agosto. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Nacional Autónoma de México,  UNAM

 

[9] González Ordosgoitti  Ob. cit (1997)

 

[10] Castoriadis  Ob.cit (2003)

 

[11] Geertz Ob. cit (1994)

 

[12] Piaget Jean  (1985).-La construcción de lo real en el niño. Editorial Crítica. . Grupo Editorial Grijalbo. barcelona, España. Pp. 351

[13] Castoriadis  Ob. cit. (1983)

 

[14] Amador Ob. cit. (2008)

 

[15] Ricoeur Ob. cit  (2008)

 

[16] Durand Ob. cit. (1995)

 

[17] Croatto, José Severino (2002).-  Experiencia de lo Sagrado y tradiciones religiosas.  Navarra. España.

 

[18] Guitián Pedrosa,  define al espacio habitable como una construcción social del espacio, que por tanto está llena de distintas significaciones. Guitián Pedroza,  Carmen.  Biografía y Sociedad. Tesis doctoral en Ciencias Sociales. Universidad Central de Venezuela. Caracas. 1998.

 

[19] Castoriadis, Ibidem (1983)

 

[20] Esta explicación proviene de Berger y Luckmann  quienes entienden que la identidad, elemento clave de la realidad subjetiva  se forma por procesos sociales,  es una construcción social, que partiendo desde las internalizaciones producto de  la socialización primaria,  se mantiene, se adapta y sufre cambios  a través  de  procesos de socialización secundaria.  Berger, Peter, Luckma Thomas (2008).-   La Construcción Social de la Realidad.    Buenos Aires,  (p. 214)

[21]Hobsbawn,   Ob. cit. (1994)

 

[22] Ver  González Ordosgoitti, Enrique (1991).- “Treinta y una Tesis para la Delimitación de 116 subtipos  del Campo Cultural Residencial Popular y no Popular en América Latina”.  En  Diez Ensayos de Cultura Venezolana. Caracas.

[23] Relato de Vida de la Familia Adrián Nóbrega. Anexos Electrónicos No 2 (Páez 2011). Páez Capriles, María Inés (2012).- Consumo Cultural y Prácticas Sociales de Residentes Urbanos Clase Media.  Tesis doctoral  en Ciebcias Sociales. FACES. Universidad Central de Venezuela. Caracas.

 

[24] Relato de Vida de la Familia Adrián Nóbrega. Anexos Electrónicos No 2 (Ob. cit. Páez 2011).

 

[25] Relato de Vida de la FamiliaRouco Silva (Ibidem)

 

[26] Principal dirigente  del paro petrolero del 2002 y  miembro de la Coordinadora Democrática, que hizo oposición al 1er gobierno de Chávez Frias.

 

[27] Relato de Vida de la Familia Bozzo Aiazza, (Ibidem)

 

[28] Ver Directorio de Asociaciones Españolas en Venezuela. Portal de España. (2011).- La Región Internacional. (On Line) Disponible: http://www.laregioninternacional.com/centros.php?idpais=21

Asociaciones Italianas En Venezuela. (2011).-  Portal Italia Disponible: http://venezuela.portalitalia.net/associacoes/associacoes.asp 2011

Grisanti, Luis Xavier. La diversidad cultural en Venezuela. Disponible: http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/5277297.asp.   2005

[29] Guitián (ob. cit)

 

[30] Familia Rouco Silva (Ob. Cit)

 

[31] Ob. Cit. Familia Adrián Nóbrega

 

[32] Ver Relato de Vida de los Iudici Dicurú. Páez  (Ob. cit. 2011)

 

[33] Bourdieau, Pierre (1999).-   La miseria del mundo.    México,

[34] En la religión de Santería  proveniente de Cuba, hay una sincretización de Shangó, uno de los orishas más importantes del panteón yoruba asumido por esta religión el cual  se ha sincretizado con Santa Bárbara, vinculando la imagen de esta Santa a dicho culto. De ahí la aclaratoria.

 

[35] Cirila. Relato de vida. Archivo de la Autora. (2011)

 

[36] Jacinto. Relato de vida. Archivo de la Autora. (2011).

 

[37] González Modino,  Pilar  (1989).- “La Virgen de Guadalupe como Redentora de cautivos”. En: La Religiosidad Popular. Álvarez Santaló, María J. Buxó y S. Rodríguez B. (Coords).-. España.

 

[38] Páez Capriles,  María Inés. (2011)  La Devoción  de la  Comunidad Portuguesa-Venezolana  a Nuestra Señora  de Fátima. Caracas. Seguimiento de aspectos devocionales en San Antonio de Los Altos y celebración religiosa en la Urb. Las Minas, abril-mayo 2011. Trabajo final presentado en el Seminario Catolicismo Popular. Licenciatura Eclesiástica en teología Pastoral. Instituto de Teología para Religiosos. Caracas.

 

 

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