El dialogo intra religioso, entre Religión Oficial y Religiosidad popular, desde la vivencia personal

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Enrique Alí González Ordosgoitti[1]

 

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  3.-Si quiere ver la Ficha Sinóptica: http://ciscuve.org/?p=12147

 

Si desea oir el Audio de la Entrevista que Moraiba Tibisay Pozo le realizó a Enrique Alí González Ordosgoitti sobre la Cruz de Mayo en Venezuela, América Latina, España y Alemania, hacer click en los siguientes links:

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  3.-Si quiere ver la Ficha Sinóptica: http://ciscuve.org/?p=13564 

Resumen.

Desde hace algún tiempo hemos venido pensando acerca de un tema que consideramos esencial, para ayudar a comprender los distintos procesos de identidad cultural que están en la base de nuestro perfil histórico, nos referimos a la religiosidad popular venezolana, cuyo principal eje se vertebra alrededor de la Religiosidad Cristiana Católica Popular, razón por la cual aprovecharemos la ocasión que nos presenta la Cátedra de Antropología Filosófica, para reflexionar sobre la misma desde el punto de vista de nuestra vivencia.

¿Por qué nos interesó el tema de la Religiosidad Popular? Por experiencia de vida y por decisión profesional. La primera me remite a mi propia infancia y adolescencia en la Parroquia El Valle, Caracas, en la que vivía una doble práctica religiosa: formal (el Colegio San Agustín y la Iglesia Parroquial) e informal (las costumbres vividas en el seno familiar y en el Barrio Zamora). Esa doble práctica, realizada sin tensiones especiales, me enseñó los diversos discursos capaces de explicar un aparente mismo fenómeno, por ejemplo la bendición de las aguas el sábado de Gloria de la Semana Santa: la bendición del Cura y el posterior uso del agua bendita para prácticas de defensa y ensalme de las casas particulares.

Otro ejemplo que quisiera traer a colación es la triple forma de celebrar la cruz de mayo, a la cual tuve acceso durante mi infancia. Cada forma se efectuaba en un escenario distinto: la Iglesia Parroquial de El Valle, en el Barrio Ezequiel Zamora y en mi casa.

Palabras Clave: Venezuela, Caracas, Parroquia El Valle, Barrio Ezequiel Zamora, Estado Guárico, Altagracia de Orituco, Estado Miranda, Barlovento, Espiritismo de la EMECU, Joaquín Trincado, Masonería, Lucha Religiosa, Religión Pensada, Religión Oficial, Religión Vivida, Religiosidad Popular, Religión Cristiana Católica, Catolicismo Popular Venezolano, Fiestas, Cruz de Mayo, Semana Santa, Sábado de Gloria.

 

 

1.-Importancia del tema.

Desde hace algún tiempo hemos venido pensando acerca de un tema que consideramos esencial, para ayudar a comprender los distintos procesos de identidad cultural que están en la base de nuestro perfil histórico, nos referimos a la religiosidad popular venezolana, cuyo principal eje se vertebra alrededor de la Religiosidad Cristiana Católica Popular, razón por la cual aprovecharemos la ocasión que nos presenta la Cátedra de Antropología Filosófica[2], para reflexionar sobre la misma desde el punto de vista de nuestra vivencia.

 

La importancia del tema radica en dos elementos: el primero, es que la mayoría de la población venezolana participa de esta religiosidad popular y el segundo, es la relación entre la misma y la identidad cultural.

 

1.1.-Las Mayorías.

Aunque en Venezuela no existen estadísticas rigurosas acerca de la religión a la cual se adscribe  cada venezolano -al modo como si existe en Europa, EEUU y Canadá, países en donde la declaración de la religión que se practica, es necesaria para la declaración de impuestos que se destinarán a financiar la fe particular- es posible afirmar que mayoritariamente el pueblo venezolano se adscribe -en algunos casos muy vagamente- a la religión católica, tal como es posible demostrar empíricamente a través del calendario de fiestas religiosas locales, regionales y nacionales y según el número de Bautizos anual.

 

A su vez, el peso de la tradición mantiene un culto no muy orgánico alrededor de la Iglesia Católica, pero si muy evidente en los momentos de realización de los tiempos extraordinarios de la existencia  humana, como lo son el nacimiento (bautizo); adolescencia (confirmación); matrimonio (eclesiástico); muerte (extremaunción y misas de difuntos) y alianza (compadrazgo). Lo que sucede es que por efectos de esa tradición, se ha establecido una afinidad muy grande entre la religiosidad católica y el modo cultural venezolano, no creando dos grandes áreas enfrentadas (en la actualidad), sino a lo sumo una clara diferenciación entre la Iglesia y el Estado.

 

A que el culto católico sea mayoritario contribuye el hecho de que, su hegemonía no haya sido cuestionada por ningún otro culto que le compita, excepto por los evangélicos a partir de la década de los años setenta de este siglo. Incluso cuando la Iglesia ha sostenido polémicas con otros cuerpos de ideas religiosas, como la Masonería en el siglo XIX y el Espiritismo de Joaquín Trincado desde finales de la década de los cincuenta, ha sido un enfrentamiento con minorías ilustradas pero nunca con fenómenos masivos. Y en ambos casos, se trataba de una lucha contra la injerencia de la Iglesia en lo político, que pretendía disminuir drásticamente los espacios para el ejercicio de la libertad de culto. Sólo en el caso del Espiritismo se intentaba cuestionar directamente a la institución eclesiástica, aunque haciendo algunas proposiciones de acercamiento teológico como el reconocimiento de la grandeza del espíritu de Cristo, reencarnado muchísimas veces.

 

1.2.-La Identidad Cultural.

Al comenzar a discutir sobre el fenómeno de la identidad cultural es necesario alertar, que el mismo concepto de identidad lleva implícito la afirmación de un parecido a una cosa y la negación de un parecido con otra cosa, es decir, el concepto de identidad implica por su propia definición oposicional, que se es idéntico a algo y se es distinto a otro. Por lo tanto, al estudiar la relación identidad-religión, debemos presumir que conlleva un opuesto, en este caso: identidad-laicismo.

 

La identidad cultural como fenómeno religioso, es un fenómeno relativamente reciente. Tratando de historiar lo que ha significado ese problema de identidad y religión, en las sociedades influidas por el impacto europeo -especialmente después del siglo XVIII- es posible observar algunas tendencias generales, sobre las cuales no me detendré, por exceder el objetivo de este trabajo, simplemente nos conformamos con señalar la importante relación, entre religión e identidad cultural de las naciones.

 

2.-Cómo llegamos a interesarnos en el tema.

El segundo punto es el cómo llegamos a interesarnos en el tema. Esto es importante dilucidarlo, siguiendo aquí la lección que daba Mario Briceño Iragorry, cuando decía que: “Todo intelectual a la hora de expresar sus ideas, tenía que decir también cuál era su vinculación afectiva con ellas, para que de esa manera el auditorio pudiera realmente tener otro elemento de análisis, para discutir la validez o no de las ideas que se expresaran”. Además queremos aprovechar las circunstancias, de que la Cátedra de Antropología Filosófica precisamente requiere de nosotros, el que planteemos vivencias personales que nos sirvieron de estímulo para introyectar nuestra vivencia religiosa.

 

Queremos utilizar una herramienta que se nos ha enseñado en Sociología: la vigilancia epistemológica, es decir saber explícitamente las posibilidades y limitaciones presentes en el estudio del tema: antecedentes de la visión sobre el mismo, el “sentido común” y nuestra historia personal.

 

¿Cuál fin perseguimos al tratar la Religiosidad Popular en Venezuela? ¿Quiénes son los principales actores sociales involucrados en la creación de explicaciones sobre el fenómeno? ¿Cuáles son los principales contornos geográficos, temporales, culturales y socioreligiosos?

 

Intentaremos responder parcialmente a esas interrogantes, debido a las limitaciones que poseemos para dar respuestas exhaustivas (nuestro escaso conocimiento del mismo y la poca presencia de trabajos densos sobre el tema). Nosotros llegamos a interesarnos en el tema por dos vías: la vivencia personal y la vivencia profesional, para este trabajo de la Cátedra de Antropología Filosófica, sólo nos remitiremos al primero.

 

2.1.-La Vivencia Personal: la bendición de las aguas el Sábado de Gloria.

¿Por qué nos interesó el tema de la Religiosidad Popular? Por experiencia de vida y por decisión profesional. La primera me remite a mi propia infancia y adolescencia en la Parroquia El Valle, Caracas, en la que vivía una doble práctica religiosa: formal (el Colegio San Agustín y la Iglesia Parroquial) e informal (las costumbres vividas en el seno familiar y en el Barrio Zamora). Esa doble práctica, realizada sin tensiones especiales, me enseñó los diversos discursos capaces de explicar un aparente mismo fenómeno, por ejemplo la bendición de las aguas el sábado de Gloria de la Semana Santa:

-la bendición del Cura y

-el posterior uso del agua bendita para prácticas de defensa y ensalme de las casas particulares.

 

Los dobles discursos me enseñaron que ninguno era falso, que ambos eran verdaderos para cada uno de los sujetos, por lo que entonces no podíamos hablar en estricta lógica, de una misma manifestación religiosa, sino de la coexistencia de dos expresiones cobijadas en una experiencia realizada históricamente, contrario de la afirmación oficial que nos había hecho creer que sólo había una y la otra era simplemente la incomprensión y mala instrumentación de la primera. Es decir sólo la verdad pertenecía al discurso formal, institucionalizado en la iglesia, mientras que la práctica popular obedecía a la insuficiente formación de la feligresía, explicada por las debilidades presentes en la institución eclesiástica, desde finales del siglo XIX hasta la actualidad.

 

La práctica religiosa popular era vista más como una carencia que como una manera alterna de religiosidad. Consideramos que este es uno de lo supuestos teóricos y epistemológicos que debe ponerse en duda, si de verdad queremos entrar a conocer la religiosidad popular.

 

En la vivencia personal empezamos a percibir la visión de lo católico, que se nos mostraba diferente, de acuerdo a tres escenarios en los cuales nosotros nos movíamos cotidianamente:

-el local de la Iglesia;

-la casa familiar y

-la comunidad residencial es decir, el barrio en el cual uno vivía.

 

Empezamos a percibir que había tres maneras diferentes de entender lo que aparentemente era el mismo fenómeno religioso. Voy a colocar un ejemplo que pensamos es suficientemente ilustrativo. La vivencia personal ante la bendición de las aguas el Sábado de Gloria.

 

Cuando estábamos en la Iglesia el Sábado de Gloria, venía la bendición del agua, del fuego etc. Uno suponía que los sacerdotes cuando estaban en su proceso de ritualización del agua, tenían una explicación que era entendida por ellos y que yo creo que muy pocos de los espectadores podríamos comprenderla o quizás interpretarla de su misma manera.

 

Un segundo momento era lo que hacíamos con el agua que se llevaba a bendecir, en cuanto a las razones para bendecirla y a sus utilizaciones posteriores, que evidentemente se distanciaban de lo que era la liturgia oficial para esta época. Y  decimos esta época, porque pensamos que es incorrecto desconocer lo que ha sido la historia de la Iglesia y pensar que la liturgia oficial de ahora ha sido la misma durante muchísimo tiempo. Al contrario, yo creo que en esa historia hay una riqueza de experiencias, algunas de las cuales podrían explicar ciertos usos católicos populares, porque la Institución eclesiástica cambia algunas de sus expresiones pero se olvida que el grueso del pueblo no cambia a la misma velocidad y mucho menos si lo que viene haciendo le ha resultado justo, adecuado y útil.

 

De ese segundo momento, se desprendían otras variantes importantes que sucedían en el ámbito de cada familia y de la comunidad del barrio, en cuanto a lo que debía hacerse con el agua bendita. Pues evidentemente había interpretaciones diferentes del papel de la bendición del agua y esas interpretaciones diferentes daban origen a usos distintos, pero no contradictorios, por ejemplo se usaba para ensalmar, para proteger de los malos espíritus, para purificar las entradas de las casas, alejar las pesadillas, untándola en el pecho de quienes eran víctimas de pesadillas recurrentes. Es decir, no eran excluyentes, observábamos que la gente cuando iba para ese fenómeno concreto del agua, no estaba siendo hipócrita diciendo: yo la voy a utilizar de una manera distinta a como la hace el cura, sino que dentro de su cosmovisión, eran absolutamente complementarios el agua bendecida por el cura y sus usos posteriores.

 

Quisiera llamar la atención en esto, porque es quizás parte de lo que nos puede ayudar mejor a comprender el fenómeno de la religiosidad popular. No se trata de un fenómeno marginal en transición, por incomprensión de la gente o por brutalidad de la gente, porque definir así el problema es hacer nuestra una actitud iluminista, muy propia de finales del siglo XVIII, en el sentido de que nosotros intérpretes oficiales de la razón católica, somos quienes tenemos la razón, los otros: bueno, son hermanos menores, ¡pobrecitos! no comprenden todavía, pero creemos que algún día llegarán a comprender mejor.

 

Yo creo que eso sería un obstáculo epistemológico fundamental que hay que derrumbar, para poder conocer al otro y por eso insistimos: es la visión del otro aunque dentro de una cultura católica más global, pero cuando se adopta la posición oficial estamos frente al otro. Es decir una otredad, no quiere decir que la otredad sea alteridad exactamente, porque más bien pensamos que esa otredad no es alteridad.

 

2.2.-La Vivencia Personal: la triple celebración de la Cruz de Mayo.

Otro ejemplo que quisiera traer a colación es la triple forma de celebrar la cruz de mayo, a la cual tuve acceso durante mi infancia. Cada forma se efectuaba en un escenario distinto:

-la Iglesia Parroquial de El Valle,

-en el Barrio Ezequiel Zamora

-y en mi casa.

 

En la Iglesia se nos decía que el 3 de mayo la Iglesia universal conmemoraba la Invención de la Santa Cruz, asunto por el cual se hacía mención -en la Misa- acerca de la importancia de este símbolo para nosotros los cristianos.

 

En el Barrio Zamora, nuestra vecina la Sra. Margot de Páez, oriunda de Barlovento, Estado Miranda, celebraba un Velorio en Honor a la Cruz, con tonos de velorio y fulías con tamboritas, justamente en un costado de nuestra casa que daba hacia un callejón.

 

Y la tercera forma de celebrarla es como la hacían mi abuela y sus hermanas, quienes como eran llaneras, de Altagracia de Orituco, Estado Guárico, acostumbraban vestir la cruz con papeles de seda y rezarle un rosario todas las noches, en la intimidad de la casa.

 

Veíamos así la sana convivencia de la celebración oficial de la cruz, conjuntamente con dos formas de celebrarla popularmente: como en Barlovento y como en el llano, y ambas trasplantadas a una nueva cultura urbana caraqueña que se iba fraguando en el Barrio Ezequiel Zamora, Parroquia El Valle, Caracas.

 

Esa Religión Vivida, a través de la Semana Santa y de la Cruz de Mayo, me permitieron internalizar en mi socialización temprana, mi pertenencia gustosa a la Iglesia, aunque tuviese una idea muy elemental de la Religión Pensada.

[1] .-Doctor en Ciencias Sociales, Sociólogo, Folklorólogo, Filósofo, Teólogo, Locutor, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB y del Instituto de Teología para Religiosos-ITER.

-Co-Creador y Coordinador General -desde 1991- de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE.

-Co-Creador y Coordinador -desde 1998- del Sistema de Líneas de Investigación Universitaria (SiLIU) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande.

-Co-Creador y Coordinador General -desde 2011- de la Página Web: www.ciscuve.org.

-Para contactarnos: www.ciscuve.orgciscuve@gmail.com@ciscuveciscuve-Facebook; @enagor; enagor2@gmail.com; Skype: enrique.gonzalez35

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[2] .-Este Artículo fue presentado inicialmente, como uno de los trabajos a ser evaluados en la Cátedra de Antropología Filosófica, cuando yo cursaba el Baccaleurato Filosófico en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (UPS), a través de su Núcleo Asociado en Venezuela, el Instituto de Teología para Religiosos (ITER), durante el primer lustro de la década del ´2000.

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2 Responses to El dialogo intra religioso, entre Religión Oficial y Religiosidad popular, desde la vivencia personal

  1. Gracias profesor por este trabajo. Me fascina ver estas reflexiones que concilian conocimientos y experiencias. Es deber del docente estar siempre en este estado, a fin de evidenciar ante el estudiante su responsabilidad integral con lo que defiende. Me recordó un ejercicio de autobiografía que hice para una universidad, que arrojó un resultado que giró en torno a la religiosidad popular que me sorprendió.

    • Gracias por tu comentario Ygnacio. Tienes razón y coincidimos plenamente, el investigador-docente tiene que hurgar en su biografía para cada vez más apegarse a la verdad de las cosas. Saludos

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