La construcción de identidades culturales regionales en Venezuela. Tendencias prospectivas en el siglo XXI

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056-1-RFCD-2014-Agosto-Identidad-Regional

 

 

F-256-IPC-UPEL-1999-Enrique-Ali-Gonzalez-Ordosgoitti

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Doctor en Ciencias Sociales, Sociólogo, Folklorólogo, Filósofo, Teólogo, Locutor, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB y del Instituto de Teología para Religiosos-ITER.

-Co-Creador y Coordinador (desde 1998) del Sistema de Líneas de Investigación Universitaria (SiLIU) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande.

-Co-Creador y Coordinador General (desde 1991) de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE.

-Co-Creador y Coordinador –desde 2011- de la Página Web: www.ciscuve.org.

-Para contactarnos: www.ciscuve.org; ciscuve@gmail.com; @ciscuve; ciscuve-Facebook; @enagor; enagor2@gmail.com;

Skype: enrique.gonzalez35

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Si desea consultar otros Artículos sobre:

 -Historia de Venezuela: http://ciscuve.org/?cat=1729

-Venezuela: http://ciscuve.org/?cat=12  

Resumen.

La discusión acerca de la diversidad cultural y la construcción de identidades en América Latina y el Caribe[i] disfruta en la actualidad de una gran pertinencia. A pesar de haber sido un tema marginado y relegado a discusiones menores en las últimas décadas, por parte de las ciencias sociales latinoamericanas (ocupadas en desentrañar y defender modelos de globalización económica), la dinámica interna de nuestros Estados-Nación y la dinámica internacional –especialmente europea: latente en Irlanda del Norte, el País Vasco, Cataluña y la cuestión corsa en Francia, y explosiva a partir de la desintegración de la URSS y de Yugoeslavia, cuyas secuelas no han culminado totalmente- han colocado en primer plano tales problemas de identidad cultural y política.

Para el caso de Venezuela[ii], podemos intentar historiar la discusión y construcción de identidades culturales nacionales en los siguientes cinco momentos:

1-cuando la Provincia de Venezuela era simplemente una de las que formaban parte del actual territorio del país y su nombre no se identificaba con la totalidad nacional, cuestión que duró desde el siglo XV hasta principios del siglo XIX;

2-procurada y conseguida la secesión del imperio español, surge la necesidad de crear (incluso inventar en la acepción de Hobsbawm) la idea de venezolanidad distinta a la de españolidad (siglo XIX);

3-en el mismo siglo XIX comienza a instrumentarse un proceso mediante el cual la venezolanidad es entendida como caraqueñidad (la confusión entre Provincia de Venezuela y el país Venezuela) y es difundida como ideología oficial del Estado desde entonces y hasta este siglo;

4-una cuarta fase que está comenzando a cuestionar los supuestos anteriores y que llevará a replantear la idea de nación y de lo venezolano y

5-una quinta fase, la actual, que en pugna con la anterior intenta demostrar las virtudes del centralismo, remozado con el nombre de “bolivariano”.

Palabras Clave: América Latina La Grande, Historia de Venezuela, Identidad Cultural Regional, Centralismo, Regionalismo,

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The construction of regional cultural identities in Venezuela. Forward in the twenty-first century trends.

Summary [iii]

 

La construction des identités culturelles régionales au Venezuela. Transférez dans le XXIe siècle tendances.

Résumé[iv].

 

A construção das identidades culturais regionais na Venezuela. Atacante No vigésimo primeiro século tendências.

Resumo[v].

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La discusión acerca de la diversidad cultural y la construcción de identidades en América Latina y el Caribe disfruta en la actualidad de una gran pertinencia. A pesar de haber sido un tema marginado y relegado a discusiones menores en las últimas décadas, por parte de las ciencias sociales latinoamericanas (ocupadas en desentrañar y defender modelos de globalización económica), la dinámica interna de nuestros Estados-Nación y la dinámica internacional –especialmente europea: latente en Irlanda del Norte, el País Vasco, Cataluña y la cuestión corsa en Francia, y explosiva a partir de la desintegración de la URSS y de Yugoeslavia, cuyas secuelas no han culminado totalmente- han colocado en primer plano tales problemas de identidad cultural y política.

 

Para el caso de Venezuela, podemos intentar historiar la discusión y construcción de identidades culturales nacionales en los siguientes cinco momentos:

1-cuando la Provincia de Venezuela era simplemente una de las que formaban parte del actual territorio del país y su nombre no se identificaba con la totalidad nacional, cuestión que duró desde el siglo XV hasta principios del siglo XIX;

 

2-procurada y conseguida la secesión del imperio español, surge la necesidad de crear (incluso inventar en la acepción de Hosbsbawn) la idea de venezolanidad distinta a la de españolidad (siglo XIX);

 

3-en el mismo siglo XIX comienza a instrumentarse un proceso mediante el cual la venezolanidad es entendida como caraqueñidad (la confusión entre Provincia de Venezuela y país Venezuela) y es difundida como ideología oficial del Estado desde entonces y hasta este siglo;

 

4-una cuarta fase que está comenzando a cuestionar los supuestos anteriores y que llevará a replantear la idea de nación y de lo venezolano y

 

5-una quinta fase, la actual, que en pugna con la anterior intenta demostrar las virtudes del centralismo, remozado con el nombre de “bolivariano”.

 

Pensamos que uno de los hilos conductores más importantes para el análisis de esas cinco fases lo constituye el concepto de región histórico-geográfica, entendida en la actualidad, simplemente como región política asimilada al concepto de Estado-región. Los cambios que han comenzado a aparecer en el escenario político venezolano a partir de la convocatoria de elecciones de gobernadores estadales (1989), han creado condiciones propicias para una discusión estratégica acerca del papel de cada uno de los estados de Venezuela, lo que a su vez está incubando una posición polémica acerca de la actual conformación de nuestro Estado-nación.

 

Aunque el comienzo de la discusión ha sido relativamente tímido, circunscrito a decretos de los ejecutivos estadales acerca de la enseñanza de la historia local y regional en la educación básica y una reivindicación de la importancia de las culturas residenciales populares estadales, se avizoran importantes problemas de interpretación de algunos hechos polémicos que indudablemente entrarán en colisión con axiomas de la llamada “historia nacional”. Valga el ejemplo de explicar por qué Coro y Maracaibo no se adscribieron al Movimiento del 5 de Julio de 1811 o por qué Barcelona se mantuvo bastante reticente.

 

Otro ejemplo sería el de tratar de explicar la participación de los llaneros tanto a la orden de Páez como de Boves. Cuando tales discusiones tomen mayor cuerpo e intensidad, unos de los puntos que será revisado será la legitimidad histórica y actual de los límites geográficos estadales contemporáneos. En tales circunstancias, el conocimiento de la historia y su invención, son campo propicio para la intervención de los científicos sociales.

 

La noción de región y sus cualidades culturales.

Desde finales del siglo XVIII, aupado por la reciente necesidad de escapar del monopolio comercial que ejercía la corona española en las provincias americanas, los sectores dirigentes españoles-americanos a través de sus representantes intelectuales y del liderazgo económico, iniciarán una ardiente lucha por desconocer los derechos reales sobre las tierras americanas, a través de una ideología económica y otra política –que no siempre coincidieron- que propugnaban la una, la libertad de comerciar amparada en el liberalismo económico; y la otra (sobre todo tras el fracaso de la primera), la separación política de la España monárquica para conformar naciones de regímenes republicanos.

 

La primacía de la ideología política republicana llevaría a la secesión tras una cruenta guerra de 10 años (1811-1821), que eliminó a la mitad de la población de la Capitanía General y/o República de Venezuela. El costo humano de la guerra se expresó también en un elevado costo social, que paralizó el marco institucional de los siglos anteriores sin tener aún el aliento y saber necesario para la creación de un marco institucional distinto. Igualmente ocurrió con las capas de intelectuales, que diezmadas hasta su mínima expresión y urgidas de asumir ingentes tareas en la reconstrucción nacional, pasarán a ejercer cargos políticos de pensadores o de miembros de las administraciones locales, tareas que les impedirán el sosiego necesario para pensar en profundidad una reconstrucción que evaluara con mayor objetividad la deuda societal con el inmediato pasado. Por el contrario, la ideologización del período de la guerra se convertirá en el marco sin discusión, a partir del cual debía pensarse la República de Venezuela.

 

El llamado permanente a romper con el pasado, obligado entre otras cosas por el no reconocimiento temprano de las nuevas repúblicas americanas por parte de España, no hacía más que ampliar el limbo de la “decretomanía” (el denominado bovarismo constitucional), de las leyes ideadas para naciones inexistentes, mientras en la realidad la gente se avenía en el marco informal de lo supuestamente derrotado, es decir la institucionalidad española.

 

En este estado de cosas, es que las conformaciones regionales -gestadas entre los siglos XVI-XVIII- harán valer por la fuerza de los hechos su presencia decisoria en el rumbo político de lo nacional. Las antiguas provincias –diez para el 5 de julio de 1811, de las cuales sólo firmaron siete, pues Guayana, aun estando de acuerdo, no pudo llegar a tiempo- cuestionarán desde el propio 1811 las tentativas de centralización nacional, que serán vistas simplemente como un intento de exagerar el poder de una de ellas (Caracas), en detrimento de todas las demás.

 

El siglo XIX será escenario de lucha permanente entre los diversos sectores dirigentes de las distintas provincias venezolanas, para intentar imponer su hegemonía y hacer que el proceso de conformación de las República venezolana llevase impreso el sello de una ellas; esta lucha no tendrá una salida definitiva en este siglo debido a un relativo equilibrio de fuerzas.

 

Observaremos después de 1830 el temprano copamiento de los puestos de comando por parte de:

-la oligarquía central (caraqueña-valenciana) liderada por Páez;

-luego la irrupción de los orientales con los hermanos Monagas;

-la guerra federal (1859-1863), que tenía como base el occidente de Venezuela (Coro y Maracaibo)

-y que finalmente impondrá la hegemonía de Guzmán Blanco desde 1870 hasta finales de la década de 1880;

-y el surgimiento de los llaneros (Guárico), con Joaquín Crespo,

-quienes serían suplantados por los andinos dirigidos por Cipriano Castro (1899).

 

Estas luchas por conducir a Venezuela tuvieron siempre como punto de partida las aspiraciones de las diversas élites regionales, que no se sentían representadas en un aparato central de gobierno asentado en Caracas, vista simplemente como la capital de una provincia más. Incluso la ideología de la guerra federal propugnaba un “pacto entre regiones iguales”, aunque en la realidad jamás pudo realizarse.

 

Las condiciones de atomización descritas influían en la reafirmación de los perfiles culturales-políticos de las distintas regiones, afianzando las diferencias surgidas en los siglos anteriores. Estas diferencias no serán conceptualizadas en grado importante por las capas intelectuales regionales, debido entre otras cosas a la primacía de la ideología de la modernización capitalista (la que a partir de la segunda mitad del siglo XIX, adoptaría la filosofía positivista). Pero sí serán internalizadas por los sectores populares, en su inmensa mayoría ágrafos, quienes seguirán usufructuando una cultura tradicional cuya raíz provenía de todo el proceso español, actualizando en esa misma línea los acontecimientos contemporáneos, especialmente la guerra larga (1811-1821) y la guerra federal, conjuntamente con un elemento novedoso que será el culto a Bolívar como héroe fundacional y cultural de la nueva Venezuela.

 

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Siglo XX, 1900-1989: lo regional como rémora.

La hegemonía andina con Castro, Gómez, López Contreras y Medina Angarita (1899-1945), logrará crear un aparato estatal nacional que permitirá el control económico y político de Venezuela, pero no será capaz de alterar las especificidades culturales regionales, excepto en Caracas, ya que en el resto del territorio del país donde llegó el impulso de la modernidad, ésta fue asimilada de acuerdo a la estructura cultural tradicional vigente, asunto que serviría para reproducir la diferencialidad regional.

 

Pero tendremos aquí presente, la elaboración de un discurso que insistirá en la creación de lo nacional a partir de las cenizas de lo regional. Similar a como se había efectuado en el siglo XIX, las interpretaciones oficiales del ser nacional ya no sólo obviaban la importancia de lo regional sino incluso lo rechazaban, por ser esta regionalidad o “provincianismo”, una rémora que impedía el verdadero salto al progreso y al siglo XX. La base social de este discurso pasó a estar constituida por los nuevos ciudadanos, los migrantes internos, a quienes se le insistía en la necesidad de romper los lazos con el pasado. En “modernizarse” y especialmente en los campos petroleros zulianos, en “americanizarse”.

 

Surge así la democracia en los hombros de un discurso modernizador político, económico (acentuar el papel dirigente del Estado) y cultural (el rápido acceso a la escritura para salir del atraso del analfabetismo) y sobre todo centralizado en Caracas en detrimento de las demás regiones.

 

El largo proceso que se inicia en 1936 y dura hasta 1989, se caracteriza por la venta de un modelo de nación venezolana que privilegia la centralización política y económica y la homogeneidad cultural modernizadora. Entre esos parámetros lo regional sólo podía ser visto como estorbo, atraso y algo poco significativo para el mundo contemporáneo.

 

Siglo XX, 1989: lo regional como alternativa.

A partir del cambio político que significó la primera elección de gobernadores en 1989, las circunstancias de lo regional han comenzado a sufrir un violento proceso que va, -de haber estado presente como promesa incumplida en el siglo XIX;

-execrada como rémora en el XX;

-hasta ser considerada como la alternativa real de desarrollo de Venezuela para el siglo XXI.

 

El cambio radical de apreciación del fenómeno toma por sorpresa a las ciencias sociales y humanísticas venezolanas, las cuales aún no articulan un discurso coherentemente explicativo acerca de lo regional en Venezuela, enfrentan problemas de incredulidad, de haber sido tierra fértil durante muchísimo tiempo a una explicación negativa del fenómeno y de incluso calificarlo como una fuerza eminentemente centrípeta para la unidad nacional; de ahí la urgencia de elaborar una proposición que pueda acompañar los ya activos procesos políticos de regionalización y descentralización. Pensamos que puede ser de ayuda explicar algunos parámetros que condicionan o son elementos constitutivos de la manera de entender la realidad regional, tales como:

 

Obstáculos epistemológicos.

1.-Se ha insistido mucho hasta convertirse en verdad oficial y en sentido común, en la incompatibilidad entre región y nación, en la oposición entre regionalismo y nacionalismo.

Esta visión negativa de lo regional está presente aún en los discursos que critican al centralismo. Se piensa que los problemas del centralismo obedecen a una mala forma de instrumentación que produjo un desgaste político de esta fórmula, por lo que es necesario –para afrontar las críticas del interior del país- desmantelar algunas de las funciones, descentralizándolas pero aún no regionalizándolas, es decir mantener la existencia de una planificación “nacional” pero con algún grado de administración regional de esas políticas y planes (constante presente en el Gobierno de Caldera II, acentuándose en el de Chávez-Maduro).

 

No se cuestiona la misma idea de “nacional”, pues se sigue pensando en que lo general (escala nacional), contiene lo particular (escala regional), cuando desde el punto de vista estrictamente lógico, lo general es tal porque desecha lo particular, identifica sólo lo que es común, lo diferente es abandonado. La tensión entre lo general y lo particular es resuelta a favor de la primera.

 

Es necesario establecer una relación más obligante entre los dos planos, comenzando por aceptar que lo nacional no existe a priori, sino que es una construcción que debe reflejar un acuerdo entre las distintas conformaciones regionales, ya que ellas son el país real.

 

Si lo anterior es cierto, entonces no sólo lo regional no es adversario de lo nacional, sino es su elemento constituyente, por lo tanto cualquier noción de lo nacional implica una determinada manera de plantear las relaciones regionales y hasta ahora, esa manera ha sido unívoca y con características negativas crecientes; se ha caracterizado por privilegiar la centralización del poder económico, político y cultural en la capital de la República y más recientemente en la región capital que incorpora al estado Miranda.

 

2.-Se ha igualado regionalismo con atraso, oposición a la modernidad, visión aldeana del mundo, incongruente con la posibilidad de desarrollarse.

Como ideología justificadora del centralismo, se exageraron sus virtudes al igual que los defectos de sus opuestos, las regiones. La concentración exagerada de recursos en el centro creaba unas regiones minusválidas en recursos para una construcción adecuada a un desarrollo social moderno. Pero la abundancia de recursos con los que pudo contar el Estado venezolano hasta finales de la década de los setenta, permitió que se disminuyera la distancia entre la capital y algunos de los estados. La aparición y el fortalecimiento de las universidades regionales contribuyeron en grado importante al desarrollo local, de manera tal que hoy no tiene vigencia la frase del sentido común “Caracas es Caracas y lo demás es monte y culebra”, muy descriptiva hasta los años cuarenta. Pero su no vigencia objetiva contrasta con su importancia subjetiva en la conformación de la mentalidad de los dirigentes regionales y capitalinos. Aún se sigue exagerando el papel de Caracas como dadora de prestigio.

 

3.-Se cree que la modernidad ahogó la tradición regional y que existe una homogeneidad cultural (véanse las explicaciones –en su momento- de los supuestos efectos negativos y devastadores del turismo, la zona franca y el puerto libre en Margarita y en Punto Fijo).

Uno de los obstáculos que se encuentra al intentar comprender la dinámica regional es el de las élites regionales, quienes formadas en una ideología encargada de inducir una inferiorización de las culturas regionales, terminan por negar las especificidades locales como demostración de que también son modernos. La ausencia de conocimiento sobre las especificidades culturales locales es una característica presente en las élites regionales (mucho más cuando las mismas son impuestas desde el poder central), quienes ignoran su diversidad debido, entre otras causas, al poco espacio de reflexión que le dedican a las mismas los diferentes niveles educativos formales. Esta ignorancia lleva a plantear una exagerada debilidad de las culturas locales, las cuales no estarían en capacidad de resistir los cambios que trae aparejada la modernidad, por lo que inevitablemente se debilitarán y desaparecerán.

 

Esta visión priva al aseverar a priori la destrucción de la cultura margariteña por el impacto de la zona franca, el puerto libre y el turismo. Investigaciones que nos tocó realizar y dirigir de 1990 a 1992[vi], no atestiguan la validez de esa afirmación. Encontramos que en Boca de Pozo, Boca de Río, La Asunción, Juan Griego, San Juan, San Pedro de Coche y Santa Ana del Norte, se mantienen con gran fuerza las expresiones culturales neoespartanas de raigambre tradicional y las que han surgido contemporáneamente, han servido para ampliar la diversidad de las culturas residenciales y no para aniquilar las existentes. Incluso en lugares tan impactados como Juan Griego, observamos la creación de fiestas residenciales basadas en préstamos culturales de otros lugares de Margarita, como el Cristo de la Galera y su relación con el Cristo del Buen Viaje de Porlamar. Igual caso tenemos en cómo en la celebración del Carnaval han sido incorporadas las comunidades étnicas árabes-venezolanas. La excepción la encontramos en la población de Pedro González, la cual sí ha sufrido negativamente el impacto de la modernización en Margarita, debido a dos factores: la migración de sus habitantes hacia Juan Griego y el desalojo de parte del poblado por la expropiación de sus playas por los complejos turísticos que les han impuesto.

 

4.-Obstáculos del saber histórico.

4.1.-Sobre el pasado (antes del siglo XX).

Toda posibilidad de profundizar en las identidades regionales deberá partir del pasado –bien sea por su actual continuidad o bien por el prestigio que contiene- pero esto tropieza con varios obstáculos reproducidos  por la historiografía oficial: ¿cuándo comienza la patria venezolana?

 

4.1.1.-Si Bolívar es el Padre de la Patria, la Patria comienza en el siglo XIX, obviando adrede toda la conformación de la época precolombina y de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII en que éramos parte del imperio español. Por eso aseveramos que Simón Bolívar no es el Padre de la Patria, es el Padre de la República de Colombia y el Héroe Cultural de Venezuela en el sentido antropológico del término, expresado en el título de Libertador y es Páez el creador de la República de Venezuela. Así tendríamos que lo que funda Bolívar es la República de Colombia, una de las formas políticas que ha tenido el actual territorio de Venezuela, conjuntamente con otras como el de haber sido parte de un imperio (siglo XV hasta principios del XIX) y el haber conformado parte del reino de los Muiscas (en Los Andes) y de diversas fratrías y tribus en el centro, Guayana y el oriente del país, antes de la llegada de los españoles.

 

Ampliando de esta manera el alcance del concepto de patria venezolana será posible reformular el papel de Bolívar en la conciencia nacional, el cual es el de ser héroe cultural, es decir aquel personaje –histórico o no, aunque en nuestro caso es lo primero- que reúne en su personalidad, en sus acciones y en las características de su ciclo vital, el ideal máximo alcanzable por los miembros de esa comunidad, es decir el desarrollo total del ethos cultural de una determinada población. Bolívar expresa gran parte de las cualidades éticas deseables y esperables en un venezolano y latinoamericano: amor a la patria, abnegación, voluntad de servicio y sacrificio, honestidad, tenacidad y valor. Pensamos que es adecuado insistir en la calidad de Bolívar como Padre de la República de Colombia y héroe cultural Libertador y no como Padre de la Patria.

 

4.1.2.-Aceptando la presencia de la patria venezolana antes del siglo XIX, podríamos estimular el estudio de la conformación de los actuales estados durante los siglos XV, XVI, XVII y XVIII cuando éramos parte del imperio español. Descubriríamos cuáles fueron las razones políticas, económicas y culturales para la conformación de las diversas provincias durante esa época. A su vez realizaríamos nuevos intentos de interpretación de las relaciones anteriores entre las provincias, que quizás arrojen pistas acerca de un mayor desarrollo en el pasado (comparando que tenía cada una en el conjunto que hoy denominamos Venezuela), que en el presente, como es el caso de la ciudad de Calabozo.

 

En la búsqueda de esas explicaciones se deberán detallar las condiciones socioeconómicas de las poblaciones, incluyendo el papel de la importación de esclavos africanos y afroamericanos especialmente a partir del siglo XVII. Siguiendo del presente hacia el pasado, lo más seguro es que la explicación de la dinámica provincial estará incompleta si no se conoce el impacto del poblamiento indígena anterior y posterior al siglo XV, pues es lógico suponer que la implantación española hubo que contar para su éxito con lo previamente realizado por los indígenas, por cuanto éstos fueron quienes suministraron las condiciones básicas para los primeros asentamientos por su conocimiento geográfico de los mismos, por el dominio económico, medicinal, etc., de su entorno.

 

4.1.3.-La aceptación de la continuidad de la patria venezolana desde antes del siglo XV nos permitirá deslastrarnos de varios obstáculos que impiden juicios certeros acerca de nuestra composición étnica, como:

-el prejuicio antiespañol que se basa en la ideología promovida durante la guerra de secesión que alcanza su cenit en el “Discurso de Guerra a Muerte” promovido por Bolívar y que –más allá del momento histórico en que lo promulgó, 1813- no tiene ningún asidero para la diferenciación étnica. Eliminando el prejuicio antiespañol podremos asumir con mayor dignidad los importantísimos componentes ibéricos de nuestra identidad nacional cultural, tales como la lengua castellana y la cosmovisión cristiana católica. El criollo entendido como el resultado de la mezcla de lo ibérico, lo indígena y lo africano podría asumir su composición étnica sin complejos;

 

-la imagen transmitida por los principales manuales de historia (Morón y Siso Martínez), de que los indígenas fueron muertos a más tardar en el siglo XVI, impide valorar los aportes aborígenes hasta incluso bien adentrado el siglo XIX y examinar más claramente las diferencias entre los distintos grupos indígenas, como bien lo ilustra el caso de caquetíos y jiraharas, cuando los primeros se aliaron con los españoles para derrotar a los segundos, provocando que algunas mentes anacrónicas califiquen ese acto como una traición de los caquetíos hacia sus hermanos, pues ingenuamente piensan que había una “Unidad indígena paradisíaca”, sin enfrentamientos internos, asunto fácilmente desmentible por los estudios históricos. En un terreno menos sensible sería posible reivindicar la presencia de la impronta indígena en la mayoría de los nombres mixtos de nuestras principales ciudades: Santiago de León (ibérico) de Caracas (indígena); Nueva Segovia (ibérico) de Barquisimeto (indígena); San Fernando (ibérico) de Apure (indígena);

 

-igual sucede con la manera de ver el aporte de los esclavos africanos, el cual limitan a simple mano de obra en las haciendas y lo circunscriben sólo a la geografía actual en donde su presencia es muy destacada (Barlovento, Sur del Lago de Maracaibo, etc.), obviando la importancia del esclavo doméstico, del liberto, de los pardos aun en lugares en donde actualmente no son perceptibles fácilmente (como La Asunción en Margarita, por ejemplo).

 

4.2.-Clases sociales y lucha política.

4.2.1.-Al reexaminar la historia se deberá revaluar el papel de las oligarquías y de los sectores populares, presentes en temas tan sensibles como el amo blanco y el esclavo negro (piénsese en el impacto del tema en Barlovento, Yaracuy  o el Zulia). La historiografía oficial basada en el culto a los próceres, ha insistido en el punto de vista de los sectores dominantes centrales para explicar lo ocurrido en la  conformación inicial de la República; el dar la palabra a las Oligarquías regionales no centrales y a los puntos de vistas de sectores dominados como por ejemplo los artesanos, los pequeños comerciantes y productores agrícolas, indudablemente que reflejarán puntos de vistas distintos.

 

4.2.2. La historia sin las gríngolas centralizadoras, podrá permitir un enfoque menos ideologizado, acerca del porqué el 5 de Julio de 1811, o la negativa de las provincias de Coro y Maracaibo de sumarse al levantamiento.

 

4.3.-Sobre el presente (siglo XX-XXI).

4.3.1.-Lo geográfico.

Lo regional hoy en día está identificado plenamente con cada estado individualmente considerado, pero la búsqueda de la explicación acerca del por qué de la actual demarcación de límites puede llevar a discutir sus antiguas divisiones –incluso algunas fueron realizadas en pleno siglo XX (recordemos el cambio realizado entre Guárico y Aragua durante el mandato de Gómez)- e incluso a replantearse nuevas fronteras.

 

Los distintos paisajes geográficos presentes en cada estado podrían sugerir la necesidad de confluencia de identidades estadales con identidades geográficas-naturales, por ejemplo los llaneros están presentes en diversos estados en donde algunos de ellos se identifican totalmente con la llaneridad (caso Apure), pero otros no podrían hacerlo sino parcialmente (caso Anzoátegui).

 

La presencia en algunos estados de ciudades más importantes que la capital (Calabozo y Valle de La Pascua en Guárico, Porlamar y Juan Griego en Nueva Esparta, Ciudad Guayana en Bolívar); o casi tan iguales como la capital (Puerto La Cruz, EL Tigre y Anaco en Anzoátegui; Punto Fijo en Falcón; Acarigua-Araure en Portuguesa; Valera en Trujillo; La Victoria y Cagua en Aragua; Carora en Lara) o abiertamente enfrentadas a la capital (Cabimas en Zulia y Carúpano en Sucre), indudablemente que presentarán problemas especiales para definir una identidad estadal común o incluso, podría llegarse a discutir la creación de nuevos estados (como el de la Costa Oriental del Lago), o cambio de la actual capital estadal.

 

4.3.1.-Lo étnico.

El cambio que sufrió Venezuela a partir de la segunda mitad de este siglo producto de la masiva inmigración, fue fundamental para cambiar su posición demográfica. Mientras hasta principios del XX, el criollo (mestizaje entre indígenas, ibéricos y africanos), fue abrumadoramente dominante, en la actualidad su papel se ha reducido y representa una leve mayoría respecto a las comunidades étnicas biculturales-binacionales, lo que significa que en la definición del ser social genérico del Estado venezolano, deberán ocupar papel destacado conjuntamente con el criollo.

 

Conclusión.

La búsqueda central que vertebra esta reflexión es la de contribuir modestamente a un examen acerca de lo regional en el país, que nos lleve de considerar como procesos antinómicos lo regional y lo nacional, a comenzar a entender que sólo desde lo regional será posible reconstruir a Venezuela, a través de un verdadero pacto federal.

 

El que sea incomprendido, como en la actualidad ocurre con el Gobierno de Chávez continuado en Maduro, en el cual asistimos a un intento de revitalizar las supuestas bondades del centralismo, no pasa de ser un indicativo de lo débil aún de la experiencia de las elecciones de Gobernadores regionales –apenas había cumplido diez años, 1989-1998- pero en ningún caso deberían subestimarse las respuestas que se están incubando, que surgirán con muchísima fuerza para reivindicar la pertinencia de la regionalidad. Pues si Venezuela necesita refundarse –asunto que pensamos correcto- sólo podrá hacerlo a través de un Nuevo Pacto Nacional, que sólo podrá tener viabilidad si es un Nuevo Pacto entre las veinticuatro Regiones. Debemos imaginar una Bandera con veinticuatro estrellas, como resultado de un próximo 5 de julio del siglo XXI, cumplir la promesa regional dos siglos después.

 

Bibliografía.

González Ordosgoitti, Enrique Alí (1992).-Dinámica cultural actual de cuatro poblaciones margariteñas: Boca de Pozo, Juangriego, Pedro González y Santa Ana. Caracas. Consejo Nacional de la Cultura (CONAC), Centro Latinoamericano para el Desarrollo Cultural (CLACDEC).

 

González Ordosgoitti, Enrique Alí (1993).-¿Lo regional como ruptura? Ponencia presentada en el XIX Congreso Latinoamericano de Sociología. ALAS. Caracas, 30 de mayo al 4 de junio. (http://ciscuve.org/?p=572 )

 

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[i] .-Este Artículo fue presentado como Ponencia y luego publicado como Capítulo de Libro: La construcción de identidades culturales regionales en Venezuela en la década de 1990: tendencias prospectivas, en: Daniel Mato, Coordinador (1994).-Diversidad Cultural y Construcción de Identidades en América Latina y el Caribe: nuevos enfoques. Caracas, UCV-UNESCO-Nueva Sociedad, páginas 113-124. Para esta edición como artículo lo hemos revisado, actualizado y añadido cambios de forma.

 

[ii] .-Nosotros hemos publicado los siguientes  Artículos sobre Historia de Venezuela y América Latina en la Revista Familia Cristiana Digital:

“Lo Cultural Contemporáneo en Venezuela. Apuntes de Historia Cultural”. Revista Familia Cristiana Digital, Año 30, Nro. 46, Enero 2013. (www.familiacristiana.org.ve) (http://ciscuve.org/?p=2880 )

“Las Rupturas de América Latina con España y Francia en el siglo XIX. (A propósito del 19 de Abril de 1810).” Revista Familia Cristiana Digital, Año 30, Nro. 49, Abril 2013. (www.familiacristiana.org.ve) (http://ciscuve.org/?p=3309 )

“Historia de la Educación en Venezuela: 50 Años de estudio de las Culturas Residenciales Populares en la UCV (1948-1998)”. Revista Familia Cristiana Digital, Año 30, Nro. 51, Junio 2013. (www.familiacristiana.org.ve) (http://ciscuve.org/?p=3999 )

“La ¨Reconquista¨ de España en América por Francisco Morales Padrón o como desacreditar la Ciencia Histórica”. Revista Familia Cristiana Digital, Año 30, Nro. 55, Octubre 2013. (www.familiacristiana.org.ve) (http://ciscuve.org/?p=4097 )

 

[iii].-The construction of regional cultural identities in Venezuela.  Forward in the twenty-first century trends.

Summary [iii]

The discussion about cultural diversity and the construction of identities in Latin America and the Caribbean currently enjoys a high relevance. Despite being a marginalized and relegated to minor topic discussions in recent decades, by Latin American social sciences (occupied in unraveling and defend models of economic globalization), the internal dynamics of our nation-states and international dynamics -particularly European: latent in Northern Ireland, the Basque Country, Catalonia and the Corsican question in France, and explosive from the disintegration of the USSR and Yugoslavia, whose consequences have not been fully completed- have come to the fore such issues cultural and political identity.

In the case of Venezuela, we can attempt to chronicle the discussion and construction of national cultural identities in the following five stages:

1-when the Province of Venezuela was just one of those that were part of the present territory of the country and his name was not identified with the national whole, takes issue from the fifteenth century to the early nineteenth century;

2-attempted and achieved the secession of the Spanish Empire, the need to create (even invent within the meaning of Hobsbawm) the idea different from españolidad (XIX century) venezolanidad;

3-in the same nineteenth century began to be implemented a process by which is understood as venezolanidad caraqueñidad (confusion between Province Venezuela and Country Venezuela) and is disseminated as the official ideology of the state since then and until this century;

4-fourth stage is beginning to question these assumptions and will rethink the idea of ​​nation and the Venezuelan and

5-fifth phase current, which conflicts with previous attempts to demonstrate the virtues of centralism, rejuvenated by the name of “Bolivarian”.

Keywords: Latin America La Grande, History of Venezuela, Regional Cultural Identity, Centrality, Regionalism,

 

[iv].-La construction des identités culturelles régionales au Venezuela. Transférez dans le XXIe siècle tendances.

Résumé.

Le débat sur la diversité culturelle et la construction des identités en Amérique latine et dans les Caraïbes jouit actuellement d’une grande pertinence. En dépit d’être marginalisé et relégué à des discussions thématiques mineures au cours des dernières décennies, par les sciences sociales d’Amérique latine (occupés à démêler et à défendre les modèles de la mondialisation économique), la dynamique interne de nos Etats-nations et dynamique internationale – particulièrement en Europe: latente en Irlande du Nord, le Pays Basque, la Catalogne et la question corse en France, et explosive de la désintégration de l’URSS et de la Yougoslavie, dont les conséquences n’ont pas été entièrement rempli, ont pris de l’importance des questions identité culturelle et politique.

Dans le cas du Venezuela, nous pouvons essayer de faire la chronique de la discussion et de la construction des identités culturelles nationales dans les cinq étapes suivantes:

1-lorsque la province de Venezuela était l’un de ceux qui faisaient partie de l’actuel territoire du pays et son nom n’a pas été identifié avec l’ensemble national, prend question du XVe siècle au début du XIXe siècle;

2-tenté et réalisé la sécession de l’Empire espagnol, la nécessité de créer (même inventer au sens de Hobsbawm) l’idée différente de españolidad (XIX siècle) venezolanidad;

3-dans le même XIXe siècle ont commencé à être mis en œuvre un processus par lequel est compris comme venezolanidad caraqueñidad (confusion entre la province Venezuela et le pays Venezuela) et est diffusé comme l’idéologie officielle de l’Etat depuis lors et jusqu’à ce siècle;

4-quatrième étape commence à remettre en question ces hypothèses et repenser l’idée de nation et le Venezuela et

5-actuel cinquième phase, qui entre en conflit avec les précédentes tentatives pour démontrer les vertus du centralisme, rajeuni par le nom de “bolivarienne”.

Mots-clés: Amérique Latine La Grande, Histoire du Venezuela, de L’Identité Culturelle Régionale, Centralité, Régionalisme,

 

[v].-A construção das identidades culturais regionais na Venezuela. Atacante No vigésimo primeiro século tendências.

Resumo.

A discussão sobre a diversidade cultural ea construção de identidades na América Latina e no Caribe goza atualmente uma alta relevância. Apesar de ser um marginalizado e relegado a pequenas discussões de tópicos nas últimas décadas, por ciências sociais latino-americanos (ocupados em desvendar e defendem modelos de globalização da economia), a dinâmica interna dos nossos estados-nação e as dinâmicas internacionais – particularmente europeu latente na Irlanda do Norte, País Basco, Catalunha e a questão da Córsega, na França, e explosiva da desintegração da URSS e Iugoslávia, cujas consequências ainda não foram totalmente concluídas, têm vindo à tona essas questões identidade cultural e política.

No caso da Venezuela, podemos tentar narrar a discussão e construção de identidades culturais nacionais nas seguintes cinco etapas:

1-quando a Província de Venezuela era um dos que faziam parte do atual território do país e seu nome não foi identificado com o todo nacional, discorda do século XV ao início do século XIX;

2-tentado e conseguido a separação do império espanhol, a necessidade de criar (mesmo inventar, na acepção de Hobsbawm) a idéia de venezolanidad como diferente de españolidad (século XIX);

3- no mesmo século XIX começou a ser implementado um processo pelo qual é entendido como venezolanidad caraqueñidad (confusão entre Província Venezuela e País Venezuela) e é disseminada como a ideologia oficial do Estado desde então, e até este século;

4-quarta etapa está começando a questionar esses pressupostos e repensar a idéia de nação e do venezuelano e

5-atual quinta fase, que entra em conflito com as tentativas anteriores para demonstrar as virtudes do centralismo, rejuvenescidos pelo nome de “bolivariana”.

Palavras-chave: América Latina La Grande, História da Venezuela, Identidade Cultural Regional, Centralidade, Regionalismo,

 

[vi].-Ver González Ordosgoitti, Enrique Alí (1992).-Dinámica cultural actual de cuatro poblaciones margariteñas: Boca de Pozo, Juangriego, Pedro González y Santa Ana. Caracas. Consejo Nacional de la Cultura (CONAC), Centro Latinoamericano para el Desarrollo Cultural (CLACDEC).

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