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La ”Reconquista” de España en América por Francisco Morales Padrón o como desacreditar la Ciencia Histórica

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RFCD-2013-Octubre-La-Reconquista-de-España-en-America-por-Francisco-Morales-Padron-Gonzalez-Ordosgoitti-Enrique-Ali

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Doctor en Ciencias Sociales, Sociólogo, Folklorólogo, Filósofo, Teólogo, Locutor, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook, @enagor, enagor2@gmail.com )

(Publicado en la Revista Familia Cristiana Digital, Año 30, Nro. 55, Octubre 2013, www.familiacristiana.org.ve, http://ciscuve.org/?p=4097)

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Resumen.

Para la realización de este trabajo utilicé el “Manual de Historia Universal”, tomo VI, “Historia de América”, escrito por Francisco Morales Padrón, editado por Espasa-Calpe S.A. en Madrid en el año 1975. Revisé dos de las cuatro partes en que está dividido el libro: de la página 01 a la 371, es decir; todo lo comprendido entre: América Prehispánica y el Descubrimiento, Conquista y Colonización. Me interesé especialmente en saber la concepción del autor de lo que fueron esos momentos iniciales del descubrimiento y la conquista. ¡Y vaya sorpresas!

Palabras Clave: Análisis de Contenido. Manual de Historia de América. Francisco Morales Padrón. Occidente. América. Europa. España. Cristiandad. Cristianismo Católico. Infiel. Conquista Espiritual. Conquista Material. Aculturación, Conculturación, Transculturación.  Aborígenes. Indígenas.

 

The “Reconquista” of Spain in America by Francisco Morales Padrón or discredit historical science.
Summary.
To carry out this work used the “Manual of Universal History”, Volume VI, “History of America” written by Francisco Morales Padrón, published by Espasa-Calpe SA in Madrid in 1975. I checked two of the four parts into which the book is divided: from page 01 to 371, ie, everything between: Prehispanic America and the Discovery, Conquest and Colonization. I was interested especially in knowing the author’s conception of what those initial moments of discovery and conquest. And what a surprise!
Keywords: Content Analysis. Manual of American History. Francisco Morales Padrón. The West. America. Europe. Spain. Christianity. Catholic Christianity. Infidel. Spiritual Conquest. Material Conquest. Transculturation. Aborigines.

 

Le ”Reconquista” de l’Espagne en Amérique par Francisco Morales Padrón ou de discréditer la science historique.
Résumé.
Pour mener à bien ce travail a utilisé le «Manuel d’histoire universelle”, tome VI, “Histoire de l’Amérique”, écrit par Francisco Morales Padrón, publié par Espasa-Calpe SA à Madrid en 1975. J’ai vérifié deux des quatre parties dans lesquelles le livre est divisé: à partir de la page 01 à 371, c’est à dire, tout ce qui entre: Amérique préhispanique et la découverte, la conquête et de la colonisation. Je me suis intéressé en particulier à savoir la conception de l’auteur de ce que ces premiers moments de découverte et de conquête. Et quelle surprise!
Mots-clés: analyse de contenu. Manuel de l’histoire américaine. Francisco Morales Padrón. L’Ouest. Amérique. Europe. Espagne. Le christianisme. Le christianisme catholique. Infidèle. Conquête spirituelle. Conquête matériel. Transculturation. Aborigènes.

 

O “Reconquista” da Espanha na América por Francisco Morales Padrón ou desacreditar a ciência da história.

Resumo.
Para realizar este trabalho usou o “Manual de História Universal”, Volume VI, “História da América”, escrito por Francisco Morales Padrón, publicado pela Espasa-Calpe SA em Madrid, em 1975. Eu verifiquei duas das quatro partes em que o livro está dividido: da página 01 a 371, ou seja, tudo entre: Prehispanic América e do Descobrimento, conquista e colonização. Estou particularmente interessado em saber a concepção do autor de que esses momentos iniciais da descoberta e conquista. E que surpresa!
Palavras-chave: análise de conteúdo. Manual de História Americana. Francisco Morales Padrón. Ocidente. América. Europa. Espanha. Cristianismo. Cristianismo católico. Infiel. Conquista Espiritual. Conquest material. Transculturação. Aborígines.

 

 

Índice.

Introducción.

1.-Identificación del autor con Occidente, la Cristiandad y la ahistoricidad de los aborígenes americanos.

2.-La ”Reconquista” de España y América de manos del ”infiel”.

3.-Justificación de la Conquista de América.

3.1.-Conquista espiritual y conquista material.

3.2.-La Transculturación como el gran aporte español.

3.3.-Los gloriosos conquistadores.

3.3.1.-La raza de los conquistadores.

3.3.2.-Su papel “civilizador”.

3.3.3.-¡Vivan los conquistadores!.

3.3.4.-Disculpemos a los conquistadores, pues no eran tan malos.

3.4.-Descalificación del Indígena.

3.4.1.-Pueblos atrasados.

3.4.2.-Pueblos pobres.

3.4.3.-Pueblos miserables.

3.4.4.-Falsos imperios americanos.

3.4.5.-El indio generaba poco placer sexual.

3.4.6.-Pueblos sin nada.

3.4.7.-Veinte “razones” para descalificar al indígena.

4.-Conclusiones.

Introducción.   

                              Para la realización de este trabajo utilizamos el “Manual de Historia Universal”, tomo VI, “Historia de América”, escrito por Francisco Morales Padrón, editado por Espasa-Calpe S.A. en Madrid en el año 1975. Revisamos dos de las cuatro partes en que está dividido el libro: de la página 01 a la 371, es decir; todo lo comprendido entre: América Prehispánica y el Descubrimiento, Conquista y Colonización. Nos interesó especialmente, saber la concepción del autor de lo que fueron esos momentos iniciales del descubrimiento y la conquista. ¡Y vaya sorpresas!

1.-Identificación del autor con Occidente, la Cristiandad y la ahistoricidad de los aborígenes americanos.

                              Lo primero que nos interesa destacar es la identificación del autor con “Occidente” y el importante papel que le asigna al mismo como elemento “civilizador” a través de los descubrimientos:

“El verdadero proceso de los descubrimientos, como dijimos, tiene su principio entonces (…) A Occidente -y entendemos por tal, según Huizinga, no un concepto geográfico, sino espiritual-, es decir, a la cristiandad, cupo tamaña empresa (…) Los descubrimientos geográficos puros, fueron tarea exclusiva de Occidente, en tanto que los demás pueblos no hicieron sino colaborar en la génesis (…) Ellas -las exploraciones antiguas- facilitarán bases, tierras y tratados, que utilizaron los hombres de Occidente para darle unidad al mundo y poner en contacto a todos los pueblos que dentro de la ecúmene vivían ignorándose. Ese fue el exito de Occidente y esa su gran tarea. (Morales Padrón, 1975:124-125)

                              Tal identificación con Occidente lo era a su vez con la “cristiandad”, lo cual va a marcar los juicios valorativos de Morales Padrón de eurocentrismo y racismo, cuestión que demostraremos a lo largo del trabajo. Una consecuencia inmediata de su eurocentrismo lo veremos reflejado en su concepción de la historia, según la cual:

“(…) el hombre nació a la historia en la encrucijada Europa-Africa-Asia y, por lo tanto sabía que sus tierras se dilataban a través de estos mundos”. (Morales Padrón, 1975: 142)

                              Para que no quede duda alguna de que la historia de Europa es La HISTORIA, afirma que:

“Hasta la aparición del hombre europeo el Nuevo Mundo yace fuera de la historia universal, pero en el siglo XV, se une a ella. Comienza la historia de Europa en América”. (Morales Padrón, 1975: 5)

 

                              Por esta vía, Morales Padrón planteará el descubrimiento y la colonización de América como una relación entre un Occidente que trae sus elementos progresistas y una América primitiva y ahistórica:

“Los que llegaban venían empujados por todo el desarrollo de Occidente, inaugurando la imprenta y las armas de fuego, presuntuosos de acabar de hinchar el globo terráqueo. Los que contemplaban la llegada se asomaban a los bordes de un continente primitivo que llevaba una forma de vida ahistórica. Ignoraban el gran proceso espiritual que se les echaba encima inesperadamente”. (Morales Padrón, 1975: 297)

2.-La ”Reconquista” de España y América de manos del ”infiel”.

                              La valoración positiva que Morales Padrón hace de Occidente y de la cristiandad, va a influir para que el autor adopte el punto de vista católico integrista para analizar la historia de España y posteriormente la de América. En cuanto a la de España, dirá que:

“(…) la historia medieval de España es una continua historia de conquista y colonización. Es un avance de Norte a Sur de la Península, arrebatándole tierras al infiel”. (Morales Padrón, 1975: 136)

                              Es decir, la historia que nombra es la realizada por los cristianos españoles, ignorando la realizada por los musulmanes españoles. Lo que destaca es la lucha contra todo quien no es cristiano (llámese musulmán o judío), catalogándolo de infiel, calificativo totalmente inadecuado, ya que los judíos y musulmanes también eran creyentes y es más, monoteístas y descendientes de Abraham, como los cristianos.

                              Por eso se referirá a la historia de España con el concepto de “Reconquista”, acuñado por la visión del catolicismo integrista (visión que sostiene que la historia de España desde los romanos y la expansión y difusión del cristianismo en la Península, ha sido la de un pueblo homogéneo en lucha permanente contra el invasor, la presencia musulmana es considerada como algo absolutamente exógeno, que apenas duró ocho siglos sin “contaminar” la pureza racial y católica de los “españoles”), proceso que continuará en tierras americanas:

“La colonización hay que examinarla como un fenómeno continuo. Es imposible comenzar la historia de la colonización con el hallazgo de América (…) la sociedad colonial americana es una prolongación de la medieval. Es imposible separarlas (…) Por eso, cuando comienza la Edad Moderna y se encuentra con el mundo americano, España no improvisa una política de colonización, sino que prolonga la que ha venido aplicando en su propio marco o en las Canarias (…) Es la misma empresa con el mismo espíritu”. (Morales Padrón, 1975: 135-136)

                              Si “Es la misma empresa con el mismo espíritu”, es lógico que sucedan las mismas cosas: que se luche contra el infiel, que se extienda el cristianismo,  el “Occidente”. Por eso:

“Para la Iglesia, el instante del descubrimiento -llamémosle así- es trascendente, porque se elimina el último reducto infiel en la Península y se abre en América un inmenso mundo a la evangelización”. (Morales Padrón, 1975: 140)

                              Morales Padrón estará completamente de acuerdo con esa visión de los hechos, en ningún momento se cuestionará la validez o no de que España invada a América e imponga a los indígenas otra religión. Antes bien, proporcionará datos que “demuestren” que los indígenas también son infieles y por lo tanto, bien merecido tenían la represión que contra ellos lllevaron a cabo las huestes conquistadoras:

“Cuando la destrucción se practicó fue siguiendo un mandato real y religioso. Se tendía, no a destruir obras de arte, sino a extirpar los adoratorios y lugares de sacrificio donde los indígenas practicaban su religión y ritos sangrientos, considerados como obra del diablo por los hispanos. (…) Era no sólo una medida producida por la natural repugnancia que altares ensangrentados o ídolos ridículos originaban en el ánimo del conquistador, sino también una acción con finalidad psicológica sobre el alma indígena. Se intentaba hacerles ver que, demolidos los crueles y venerados dioses de sus antepasados, no ocurría nada y que todo era puro mito y obra del diablo. Buscándole una razón, daríamos la ya expuesta y añadiríamos que para la realización de la finalidad religiosa era vital arrastrar los centros donde se había dado culto a falsos dioses“. (Morales Padrón, 1975: 274, negritas EAGO)

                              En el texto precedente el autor emite juicios peyorativos acerca de las religiones indígenas americanas que distan mucho de ser científicos y que denotan el poco esfuerzo por comprender culturas que le son ajenas. Su eurocentrismo y catolicocéntrismo integrista, se constituyen en poderosos obstáculos epistemológicos que impiden estudiar con el minimo de objetividad deseable, el proceso de choque de sociedades y culturas comenzado en el siglo XV entre la península ibérica y el continente americano. Morales Padrón emite juicios condenatorios tan habilmente, que pareciese estar describiendo las opiniones de los conquistadores y no las de él, pero al final de la cita, al expresar claramente su opinión personal, se permite afirmar que; “era vital arrastrar los centros donde se había dado culto a falsos dioses”.

                              Seguirá insistiendo en la justificación de la continuación de la Reconquista en América afirmando que los indígenas eran infieles pues vivían en el pecado:

“El español no estableció distingos en sus campañas bélicas. Trató más duramente a los antropófagos y a los invertidos -extra vas debitum los denomina Fernández de  Oviedo- por ser reos del pecado nefando”. (Morales Padrón, 1975: 300)

                              Arremeterá contra aquellos que reivindican el pasado indígena:

“Nunca pensemos tampoco que los indígenas eran en su totalidad “gentes flacas, delicadas y tiernas de complexión”, seres felices pacíficos, naturalmente buenos y justos, que vivían en una maravillosa edad dorada. Los habría así, y los habría sencillos, escasamente preocupados por el trabajo y por lo tuyo y lo mio. Pero también los había holgazanes; reos de antropofagia, aunque algún autor contemporáneo los defiende citando a Plinio; invertidos, pese a que también se explique su pecado mencionando a Galeno…El aspecto de un guerrero azteca, a juzgar por modernas reproducciones, no debía de ser nada agradable; y el panorama de los templos e ídolos hediondos, de piltrafas y sangre humana, tampoco sería reconfortante. El saber que el enemigo bebía en cráneos humanos, tocaba tambores hechos de pieles de enemigos, o reduciría su cabeza al tamaño de una pelota, si no es que lo cebaba para comérselo, no debió de ser nada estimulante”. (Morales Padrón, 1975: 298-299, negritas EAGO)

                              El párrafo anterior merece estar en una antología sobre textos racistas y  justificativos del colonialismo y de la condición humana de los pueblos subyugados, hubiese hecho bien el autor de obsequiárselo a Hitler, o al Gobierno de Pretoria en la época del Apartheid, con la debida recomendación de adaptarlo a la realidad surafricana, por ejemplo, sustituir “indios” por “negros”.

                              Morales Padrón “demostrará” la gran proliferación de pecadores entre los indígenas por lo que podían ser considerados infieles y por lo tanto, estar justificada la “Reconquista” por cualquier medio, entre ellos el de la evangelización y occidentalización:

“Evangelizar e inyectar la cultura occidental a los indios era lo mismo en una época en que la enseñanza corría a cargo de la Iglesia. La inquietud misionera y educativa del Estado, expuesta en la Recopilación, fue secundada por muchos conquistadores. Cortés, hablando del pecado de sodomía en una de sus cartas, (lo) confiesa (…) Existe un manifiesto sentido misional de la conquista en la concepción cortesiana. Cortés, representante del Estado, brazo de un móvil imperial y económico, protagoniza también la aspiración espiritual del mismo Estado. Hernán Cortés pide misioneros para llevar a cabo la conquista espiritual plena, y él mismo los recibe con toda sumisión y humildad”. (Morales Padrón, 1975: 264)

                              Conociendo lo cruenta que fue la conquista de México. las afirmaciones anteriores podrían ser consideradas una apología del delito.

                              En la visión eurocéntrica de Morales Padrón la evangelización y occidentalización son considerados procesos positivos de ahí que destaque las “virtudes” de los evangelizadores:

“Auténtica vocación misional debía de poseer el fraile que se encaminaba a las Indias (…) Carecían de experiencia, ignoraban las lenguas, tenían que improvisar métodos. Pero todo intentaron subsanarlo y lo emprendieron con fé y empeño, educando al indio en un nuevo sentido de la vida e inculcándole conciencia de su personalidad. Tipificaron mejor que nada y nadie el esfuerzo por comprender al indio (…) Nunca un pueblo que domina, siendo superior en todo, se adaptó tanto al dominado. (Morales Padrón, 1975: 265, negritas EAGO)

                              Morales Padrón nos presenta una visión del indígena reducida, empobrecida, sin conciencia de sí mismo, inferior en todo. Pero esta visión no es nueva, es la misma que utilizan todos los pueblos invasores para justificar sus dominios y tropelías, lo curioso es que tal visión sea sostenida por un “historiador científico” en la octava década del siglo XX. Y para demostrar de parte de quien está la justicia divina se interroga:

“Si la conquista de América fue la prolongación de la Reconquista, ¿cómo no iba a inscribirse en ella al apóstol Santiago? Hasta el trópico llegó el ganador de mil batallas y ayudó a los españoles a dominarlo. (…) Santiago y la Virgen fueron siempre aliados de los españoles en la lucha contra los indios”. (Morales Padrón, 1975: 285)

3.-Justificación de la Conquista de América.

                              Morales Padrón trata de justificar el proceso de conquista de los ibéricos sobre América para lo cual desarrollará cuatro líneas temáticas:

1.-la existencia de una conquista espiritual más importante que la conquista material, por lo que resultó más lo que aportaron los españoles que el simple oro, plata y sangre que tomaron de los indígenas;

2.-la transculturación efectuada fue positiva gracias al aporte español;

3.-por lo consiguiente exaltará el rol de los conquistadores y

4.-como contraparte, descalificará y denigrará de las sociedades indígenas.

3.1.-Conquista espiritual y conquista material.

“Corroborando la afirmación de que no sólo motivos crematísticos impelieron al conquistador en sus empresas, podríamos mencionar las fundaciones hechas en la amplia zona rioplatense o en Chile. Aquí no hay señuelo material. No hay minas. Los fines del conquistador son puramente éticos. Los motivos de índole espiritual que se le regatean se hacen operantes y efectivos en esta región como en otras. El aborigen no tiene nada: ni siquiera ciudades, ni organización política. (Morales Padrón, 1975: 263, negritas EAGO)

                              A la justificación “ética” de la conquista, se le suma el atraso conceptual de afirmar, que una sociedad humana no tiene organización política simplemente por carecer de Estado, cuán lejos está de los descubrimientos de la antropología política. Continuando con la apología de la “conquista espiritual”:

“¨¿Quién duda -dice Fernández de Oviedo- que la polvora contra los infieles es incienso para el Señor?¨. En esta interrogación tenemos expresadas las dos conquistas: la material y la espiritual. Realmente la tarea de transculturación se efectúa con resultados positivos cuando los núcleos civilizadores se alzan y al inquieto y belicoso quehacer de las huestes sucede el sosegado y tranquilo de la incorporación a la cultura hispana de los pueblos sometidos. (…) Desde los primeros viajes colombinos quedó evidenciado el desvelo apostólico de los reyes“. (Morales Padrón, 1975: 263, negritas EAGO)

3.2.-La Transculturación como el gran aporte español.

“Si el misionero llevó su misal, su rosario, su fe y su cultura, el soldado cargó otros elementos civilizadores necesarios para ejercer el segundo aspecto de su personalidad. Porque el conquistador, de mero guerrero nómada, se transforma en poblador sedentario. Hasta el momento semeja que el conquistador se adentra en América a buscar. Busca, en efecto, pero también lleva. No hablamos de la transculturación, sintetizada en un solo dios y una sola lengua, ni del mestizaje físico. Fuera del aporte cultural y biológico, el conquistador porta un bagaje civilizador que va sembrando al mismo tiempo que adquiere lo que las Indias le ofrecen”. (Morales Padrón, 1975: 265)

“No se vaya a creer que lo aportado por los europeos fue para el exclusivo disfrute de ellos. No. Lo fue también para el indio, que recibió animales, simientes, aperos y enseñanzas. Aduce Gómara que los españoles a los indios ¨diéronle bestias de carga para que no se carguen; y de lana para que se vistan, no por necesidad, sino por honestidad, si quisieren; y de carne para que coman, nunca les faltaba. Mostráronle el uso del hierro y del candil con que mejoran la vida. Hanles dado moneda para que sepan lo que compran y venden, lo que deben y tienen. Hanles enseñado latín y ciencias, que vale más que cuanta plata y oro les tomaron; porque con letras son verdaderamente hombres, y de la plata no se aprovechaban muchos ni todos. Asi que libraron bien en ser conquistados, y mejor en ser cristianos¨. Idéntica tesis se ha sostenido después con toda razón”. (Morales Padrón, 1975: 267, negritas EAGO)

                              Ha quedado demostrado como Morales Padrón le asigna a los españoles la voluntad de crear “núcleos civilizadores”, de cargar “elementos civilizadores” y de poseer un “bagaje civilizador” y se muestra completamente de acuerdo con la tésis de Gómara de que “libraron bien en ser conquistados, y mejor en ser cristianos. Idéntica tesis se ha sostenido después con toda razón”. La sociedad occidental civiliza a los incivilizados indígenas americanos.

3.3.-Los gloriosos conquistadores.

                              Como nuevo argumento para convalidar la conquista resaltará el papel positivo jugado por los conquistadores, a quienes definirá como lo mejor de la raza española, destacando su papel “civilizador”: los exaltará como misioneros, héroes buscadores de gloria y finalmente los disculpará y absolverá ante el juicio histórico, afirmando que no fueron tan malos como dicen los enemigos.

3.3.1.-La raza de los conquistadores.

“Casi es factible hablar de una “generación de la conquista”, porque en la masa de hombres de su época se revelaron como un puñado de egregios, una minoría selecta, que efectuó una trayectoria vital determinada. Fueron hombres de su tiempo, representantes de una especial actitud, que recibieron de sus predecesores conceptos, instituciones, valoraciones, etc., y se dispusieron con ello y lo propio a cumplir su vocación. Las guerras de Italia constituyeron para muchos escuelas de enseñanza; y por si fuera poco, la lucha contra los moros durante ocho siglos fue seleccionando la raza, decantándola, hasta lograr el precipitado que se lanzó a la conquista de América”. (Morales Padrón, 1975: 269, negritas EAGO)

América había que conquistarla tal como se hizo. Los hombres que allí fueron no eran una pandilla de asesinos desalmados; eran unos tipos humanos que actuaban al influjo del ambiente, determinados por su época, por las circunstancias, por el enemigo, por su propio horizonte histórico. La conquista puso al rojo todas las virtudes y defectos de la raza. (Morales Padrón, 1975: 272, negritas EAGO)

3.3.2.-Su papel “civilizador”.

“Aparte de que el mílite hispano no era puramente tal: sólo Valdivia, entre los grandes capitanes, cuenta con antecedentes militares. Su condición guerrera era eventual; desaparecida la necesidad bélica, afloraba su auténtica condición desarrollada antes en los campos de España. (…) Nada menos que a Francisco Pizarro, el gobernador y marqués, podemos hallar entretenido en una calera o espigando trigo con los indios, si queremos aducir un ejemplo más. (…) Procurando no dañar los intereses indígenas, se repartían solares para las casas, y campos para el ganado, dejando un terreno comunal en las afueras denominado ejido. (…) A la fundación seguía el establecimiento del tributo sobre el indio en señal de vasallaje, y el reparto de encomiendas. (Morales Padrón, 1975: 266, negritas EAGO)

3.3.3.-¡Vivan los conquistadores!

“El final resultado de su empeño fue obra de la tenacidad y el amor. No cejaron en su misión y amaron lo que ganaron con sufrimientos y con su sangre”. (Morales Padrón, 1975: 279)

“Hubo de todo, y lo que maravilla es que a la distancia que actuaron, y dentro del medio en que lo hicieron, no se comportasen más despótica y anárquicamente. (…) Fueron hombres de encontrados temperamentos, que realizaron sus hazañas bajo el influjo de diferentes circunstancias”. (Morales Padrón, 1975: 272, negritas EAGO)

“(refiriéndose a Pedro Porter Casanate) Cierto que no pudo efectuar ninguna tarea de pacificación y colonización, gloria que quedó reservada a Isidro de Atondo y Antillón y a los jesuitas y franciscanos”. (Morales Padrón, 1975: 361, negritas EAGO)

“Cortés podía continuar siendo modelo del conquistador para analizar la actitud de éstos con las civilizaciones que encuentran y con la tierra que incorporan. Ellos amarán a los pueblos sojuzgados y considerarán, como Valdivia, que no hay mejor tierra para vivir y perpetuarse que las que han ocupado. El testamento de Cortés denota amor a la Nueva España, donde pide que reposen sus restos (…).” (Morales Padrón, 1975: 274, negritas EAGO)

3.3.4.-Disculpemos a los conquistadores, pues no eran tan malos.

“El conquistador es un hombre de su época: la misma época en que Lutero predica matar como a perros a los campesinos alemanes; si pecó más que sus contemporáneos de otras naciones, fue porque tuvo más ocasiones y más tentaciones para ello. (…) No hay, pues, que alarmarse por los actos del conquistador, ya que esos actos presentan características comunes a los de todos los hombres de su tiempo, y de épocas contemporáneas. Aparte de que los indígenas no eran tampoco las mansas ovejas de que hablaba Las Casas”. (Morales Padrón, 1975: 271)

3.4.-Descalificación del Indígena.

                              Como corolario para justificar la conquista Morales Padrón acudirá al expediente de descalificar a los pueblos indígenas, cuestión en la cual no será original, le bastará repetir lo que siempre han dicho los invasores de pueblos para justificarse. Hablará de los pueblos indígenas como atrasados, pobres, miserables, falsos imperios, inferiores sexualmente a los europeos y finalmente serán pueblos con nada o muy poco que aportar.

3.4.1.-Pueblos atrasados.

“El que desconociesen o no usasen debidamente la vela, el arco, el hierro, la rueda y la escritura, no implica un estado de barbarie. Implica un atraso, que se venía venciendo, y que el español con buena voluntad quiso salvar de un tirón. Con una pobreza de medios técnicos que asombra, España plantó la cultura de Occidente en América y agregó ésta a la cristiandad”. (Morales Padrón, 1975: 267, negritas EAGO)

“Es curioso observar que los indios que disparaban flechas emponzoñadas fueron pueblos pobres y en estado atrasado.” (Morales Padrón, 1975: 303, negritas EAGO)

“La conciencia de patria no existía por que no había un conocimiento de límites territoriales ni una comunidad espiritual. Sobre la raza o comunidad de origen y el territorio o comunidad de lugar se asienta principalmente el concepto nación. La religión, la lengua, la historia, el espíritu y la vida social han sido las demás bases para apoyar este concepto. No podemos decir que estos factores se dieran en la América indígena, carente, en sus atomizaciones culturales, de una identidad de destino. En las zonas marginales, de subculturas, no es posible encontrar idea de ¨nuestras tierras¨ ni, por lo tanto, el amor a ellas y la idea de posesión jurídica. El español adhiere al indio a la tierra y le proporcionará el concepto de patria. El encuentro entre las dos razas se tradujo, con todas sus consecuencias, en un titánico esfuerzo por parte del pigmento europeo tendente a elevar a su nivel cultural al pigmento americano, hundido en tres mil años de atraso”. (Morales Padrón, 1975: 307, negritas EAGO)

3.4.2.-Pueblos pobres.

“Era en general, un mundo pobremente tecnificado, abrumado por el fatalismo cosmogónico de sus creencias. Mundo inseguro, cuyas teogonías le mostraban la vida como una contínua destrucción”. (Morales Padrón, 1975: 299, negritas EAGO)

3.4.3.-Pueblos miserables.

“Deformes o pequeñas eran ciertas razas, como los fueguinos, y otras miserables que se amputaban los dedos según morían los miembros de la familia”. (Morales Padrón, 1975: 311)

 

3.4.4.-Falsos imperios americanos.

“Cualquier industria moderna, por muy modesta que sea, tiene mas operarios que los que Cortés o Pizarro emplearon para derribar los mas poderosos “imperios” americanos. (Morales Padrón, 1975: 290)

1.3.4.5.-El indio generaba poco placer sexual.

“La india, creyendo poder dar vida a espíritus antepasados, se entregó fácilmente al blanco considerado como dios. El soldado hispano, con armadura, cabello corto y barba, ejercía cierta atracción sobre la mujer cobriza primitiva, que, por otro lado, y según autores, comprobó que el blanco era un instrumento de mayor placer que el indio”. (Morales Padrón, 1975: 307, negritas EAGO)

1.3.4.6.-Pueblos sin nada.

“El aborígen no tiene nada: ni siquiera ciudades, ni organización política”. (Morales Padrón, 1975: 263)

1.3.4.7.-Veinte “razones” para descalificar al indígena.

01.-“vida ahistórica” (Morales Padrón, 1975: 279).

02.-“Continente primitivo” (Morales Padrón, 1975: 297).

03.-“religión y ritos sangrientos” (Morales Padrón, 1975: 274).

04.-“altares ensangrentados” (Morales Padrón, 1975: 274).

05.-“ídolos ridículos” (Morales Padrón, 1975: 274).

06.-“crueles y venerados dioses de sus antepasados” (Morales Padrón, 1975: 274).

07.-“falsos dioses” (Morales Padrón, 1975: 274).

08.-“antropófagos” (Morales Padrón, 1975: 300).

09.-“invertidos” (Morales Padrón, 1975: 300).

10.-“pecado nefando” (Morales Padrón, 1975: 300).

11.-“templos e ídolos hediondos” (Morales Padrón, 1975: 299).

12.-“holgazanes” (Morales Padrón, 1975: 299).

13.-“reos de antropofagia” (Morales Padrón, 1975: 299).

14.-“fantoche” (Morales Padrón, 1975: 343).

15.-“socialistoide” (Morales Padrón, 1975: 341).

16.-“pueblos pobres” (Morales Padrón, 1975: 303).

17.-“estado atrasado” (Morales Padrón, 1975: 303).

18.-“tres mil años de atraso” (Morales Padrón, 1975: 307).

19.-“fatalismo cosmogónico” (Morales Padrón, 1975: 299).

20.-“miserables” (Morales Padrón, 1975: 311).

1.4.-Conclusiones.

                              Creemos haber demostrado que Morales Padrón adopta una posición militantemente occidentalista, catolicocéntrica, integrista y colonialista, que lo lleva a estar de acuerdo con la continuación, en tierras americanas, del proceso de “Reconquista” en España, entendido como una lucha contra el “infiel” indígena, a quien va a descalificar de diversas formas para justificar el proceso de conquista de América llevada a cabo por los españoles. No planteará claramente los móviles materiales de la conquista, haciendo hincapié en una supuesta “conquista espiritual”, en la cual exaltará el papel “civilizador” de los guerreros y del clero.

                              Tal posición eurocéntrica y catolicocéntrica integrista, le impedirá valorar la importancia de las culturas autóctonas americanas, a las cuales reconocerá como históricas sólo a partir del contacto y choque con Europa en el siglo XV.

                              Asombra descubrir el atraso conceptual en que se mantiene el autor en lo que se refiere al contacto entre sociedades y los procesos de transculturación, aculturación y conculturación. La antropología política aún no ha sido descubierta por el autor y el evolucionismo decimonónico se pasea gloriosamente por sus escritos.

                              La existencia de “historiadores” españoles como Francisco Morales Padrón nos hacen afirmar (recordando a Gardel), que quinientos años no son nada.

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