Alejandro de Humboldt y Francisco Depons en Caracas.

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AvHumboldt-Wikipedia

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II Congreso Internacional Alexander Von Humboldt 2003

“Viajes, Viajeros y Literatura de viajes hacia y desde México, América Latina y el Caribe siglos XV al XX”.

Michoacán, México, del 12 al 16 de agosto de 2003.

 

Alejandro de Humboldt y Francisco Depons en Caracas.

María Del Pilar Rodríguez Mesa [i].

(María del Pilar Rodríguez Mesa. Licenciada en Biología, Universidad Central de Venezuela, 1964. Profesora Asociado jubilada de la Escuela de Biología, Facultad de Ciencias, Universidad Central de Venezuela (UCV). Docente  de Biología Vegetal, Morfología y Anatomía Vegetal. Ha publicado en temas de anatomía y morfología vegetal, plantas de interés etnobotánico, gramíneas. Coautora del texto “Botánica (Clasificación-Estructura-Reproducción)”, Premio Nacional de Enseñanza de la Ciencia “Olinto Camacho” 1991, otorgado por el CENAMEC. Correo: rorame11@hotmail.com )

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Resumen.

En base a testimonios de Humboldt y Depons, se ahonda en la situación poblacional de la región de Caracas a principios del siglo XIX. Se intenta explicar la existencia de un fuerte componente blanco criollo y examinar como inciden las distintas corrientes migratorias en su composición, en especial la canaria. Al final del Artículo damos una breve descripción sobre el origen de la Etnia Canaria.

El redescubrimiento de las Islas Canarias se fecha en 1291, mientras la conquista formal se da por iniciada en 1402, y se prolonga por todo el siglo XV, quedando bajo la soberanía de Castilla. Los movimientos repobladores en España, durante los siglos XIV, XV y XVI, conducirán a la presencia de indígenas canarios (guanches) en el sur y el este de la península, definiendo la Banda Guanche (Rodríguez Mesa 1999).

Los guanches eran una población esencialmente europea, que configuraban una entidad étnica y culturalmente homogénea, con una cultura neolítica bastante avanzada. El bagaje genético del canario moderno arroja: un 75,1% de la vieja etnia cromañoide; 18,3% norafricano; 6,3% oesteafricano y 0,3% de aporte ibérico, estando sus afinidades genéticas en el noroeste europeo (Roberts, Evans, Ikin & Mourant 1966).

Palabras clave: Humboldt, Depons, Migración Canaria hacia Venezuela, Etnia Canaria-Americana, Canaria-Venezolana, Blancos criollos, Blancos peninsulares. Origen de la Etnia Canaria (Guanche), Europa, Cromañoide, Norafricano, Oeste-Africano. Poblamiento Canario del Sur y del Este de España, La Banda Guanche. Siglos XIII, XIV, XV, XVI.

 

 

Introducción.

Las referencias de Humboldt y Depons nos servirán para aproximarnos a los blancos criollos de Venezuela, a principios del siglo XIX. Humboldt los estima en un cuarto de la población (Humboldt 1991, V p. 100); sobre su posible procedencia, distingue a los andaluces-canarios (II p. 299). Depons considera que no entran cien personas por año desde la metrópoli y que menos son los que regresan (Depons 1930, p. 63). El estudio de la emigración desde la España peninsular a Venezuela en los siglos XVI, XVII y XVIII (López 1999), muestra el desplazamiento de 4.777 individuos, entre 1526-1799, de los cuales 20 eran canarios. Andalucía mantiene, en todo el lapso, el primer lugar de la corriente migratoria.

 

Desarrollaremos el presente trabajo en base a los siguientes puntos:

-Presencia canaria en América y en Venezuela.

-La emigración canaria a Venezuela en el siglo XVIII.

-Blancos Europeos y Blancos Criollos de Venezuela.

-Cifras parroquiales matrimoniales.

-Presencia canaria y el momento independentista.

-¿Quiénes eran los canarios?

Presencia Canaria en América y en Venezuela.

Humboldt (I p. 240) da idea de la notable dispersión de la población canaria al decir:

“(…) es menester estudiarlos en las estepas de la provincia de Caracas, en las faldas de los Andes, en las ardientes llanuras de las islas Filipinas, y donde quiera que, aislados en inhabitadas comarcas, han tenido ocasión de desplegar una energía y actividad que son las verdaderas riquezas de un colono”.

 

En relación a la emigración canaria a la América española durante los siglos XVI, XVII y XVIII, distinguiremos tres grandes períodos migratorios:

1.-Período de la emigración antillana, entre 1492 y 1520, ligada a la salida, voluntaria o involuntaria, de población aborigen, desplazada por los reacomodos territoriales en las islas a raíz de la conquista (Borges 1977).

 

2.-Período, entre 1520 y 1678, siguen saliendo canarios, asociados a reconocimiento y defensa territorial, fundación, poblamiento, introducción de nuevos cultivos. Desde la segunda mitad del siglo XVI, comienza el traslado de grupos de familias isleñas (Morales Padrón 1951, 1952), y se desarrolla una estructura comercial trasatlántica, a la se une una compleja red de rutas comerciales interamericanas. Durante el siglo XVII, el contrabando se convierte en una actividad  importante, que prosigue en  el siguiente  siglo (Cartay  1988, Fisher  1992).

 

3.-Período, se inicia en forma efectiva en 1678 y se extiende por casi un siglo, corresponde a la llamada “contribución de sangre”, que mantenía el comercio legal canario de exportación, ligándolo a la obligatoriedad de desplazar gratis a 50 familias, de al menos cinco personas cada una, por cada mil toneladas de mercancía exportada anualmente (Morales Padrón 1991). Este período se relaciona a un repunte fundacional y poblacional. A esta emigración dirigida, hay que sumar los desplazamientos voluntarios, regulares o clandestinos, ligados a la dinámica y necesidades de la  desperdigada comunidad isleña.

 

La Emigración Canaria a Venezuela en el Siglo XVIII.

Durante el siglo XVIII, se impulsa la formación del venezolano actual, debido a nuevos aportes de población blanca canaria. El Gobernador de la Provincia de Caracas, José Francisco de Cañas y Merino (6.7.1711-22.9.1714), consideraba que más de la mitad de la población venezolana era canaria (Borges 1963).

 

La instrucción de Pedro José de Olavarriaga para los años 1720 y 1721 sobre la Provincia de Venezuela (Caracas), señala que todos los navíos provenientes de las Islas Canarias traen familias para poblar y cultivar la provincia, muchos se encontraban en condición de miseria, y se veían forzados a practicar el contrabando (Olavarriaga 1981). La relación de Bervegal, 1749, para explicar la insurrección de los isleños contra la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, indica que había familias isleñas regadas en toda la provincia y que estos canarios o isleños, eran en parte criollos y en parte nacidos en Canarias, muchos se dedicaban a la labranza, y otros al contrabando (Hussey 1962, p. 126).

 

Desde el último tercio del siglo XVII y durante el siglo XVIII, la emigración canaria ocuparía extensas zonas montañosas próximas a Caracas (Hernández González 1995), espacio donde un estudio genealógico encuentra, notoria dominancia del aporte canario (Lindorf  2000). Ocuparán la llanada barloventeña (Castillo Lara 1983), también, los valles de Guarenas y Guatire, al oriente de Caracas, donde se establecen muchas familias de origen canario, variando la demografía en relación a los dos siglos anteriores (García Jaspe 1991, 2000).

 

En La Victoria, Valles de Aragua, a partir de 1744, se instalan familias casi todas de ascendencia canaria (Tavera Marcano 1995, pp. 175-185). Esto explica la observación de Humboldt (III p.79), de que en proporción había más blancos que en Caracas. Por los alrededores del lago de Valencia (III pp. 93, 130, 137), encuentra una población libre de blancos y mulatos, pequeños arrendatarios, que servían de jornaleros a los hacendados en la época de cosecha. Humboldt (III p. 133), señala que en el cultivo de la caña de azúcar, son generalmente canarios o isleños, los que se hallan al frente de las plantaciones. En el tabaco fueron mayoría dominante (Rodríguez Campos 1989, p. 126). Depons (1930), reporta canarios en La Victoria, Valencia, San Felipe y San Carlos, donde, muchas familias tenían origen canario (Herrera-Vegas 1987). En los pueblos de los llanos centrales, los blancos era numéricamente importantes (Carrocera 1972, Vila 1978, Vila 1980). Rodríguez Campos (1989 p. 110), considera que se puede hablar de la existencia de la nacionalidad canaria conformada en Venezuela desde principios del siglo XVIII. La emigración canaria procedía mayoritariamente del noroeste de Tenerife.

 

Blancos Europeos y Blancos Criollos de Venezuela.

Humboldt (II pp. 305, 306, 307), sugiere el término de hispanoamericanos o españoles americanos para los blancos criollos. Aclara que: “en las colonias españolas los blancos nacidos en América se llaman españoles; y los verdaderos españoles, los que han nacido en la metrópoli, los llaman europeos, gachupines o chapetones”.

 

Distingue un grupo pequeño de familias criollas, que  ejercen una verdadera aristocracia municipal y que: “preferirían una dominación extranjera a la autoridad ejercida por americanos de casta inferior”.

 

Estima la población venezolana, para 1810, en 800.000 habitantes (V pp. 98, 99, 100); de los cuales unos 200.000, aproximadamente el 25%, eran españoles americanos (blancos criollos), mientras los europeos (españoles), eran unos 12.000 a 8.000.

 

1.-Blancos Europeos.

Unos 12.000 a 8.000 individuos, entre peninsulares y nativos de las Islas Canarias. Eran peninsulares: funcionarios, oficiales del ejército, y el clero, de los cuales casi la mitad eran misioneros; durante el siglo XVIII, fueron unos 600, de los cuales 400 formaban el clero (López 1999). El resto de los blancos europeos ejercía actividades comerciales y agrícolas variadas. Canarios la mayoría, peninsulares pocos.

 

2.-Blancos Criollos. Eran los aristócratas y los blancos del estado llano.

2.1.-Aristócratas.

Este grupo estaba constituido por un escaso número de familias. Sobre la base del negocio cacaotero comienza a distinguirse una clase aristocrática o patricia, también citada como oligarquía criolla, localizada en Caracas, y referida localmente como los “grandes cacaos” o “mantuanos”.   Durante el siglo XVIII, tienen la exclusiva del comercio cacaotero con Nueva España, sobre el que ejercían un verdadero monopolio, mientras medianos y pequeños productores, utilizaban preferentemente la red de contrabando (Aizpurua 1993). La aristocracia criolla se caracterizó por una excepcional permanencia en el tiempo (Langue 2000, p. 55). Durante las primeras décadas del siglo XVIII, a este grupo, se sumaron, en calidad de iguales, grupos que tenían rango de castellanos, como algunos canarios de ultramar y algunos vascos. Como resultado el grupo aristocrático criollo, era mayoritariamente oriundo del País Vasco y de las Islas Canarias (McKinley 1993).

 

La élite criolla venezolana practicó una fuerte endogamia de grupo, en base a relaciones de parentesco por consaguinidad, afinidad y espirituales, y se sentirá severamente amenazada por las pretensiones igualitarias de los pardos y del numeroso grupo blanco no aristocrático.

 

2.2.-Blancos del estado llano.

Grupo referido por Depons como clase baja de los blancos. Otras denominaciones usadas son: blancos comunes, blancos de orilla. Era un contingente muy heterogéneo y abundante (Lucena 1986, p. 37), de ascendencia canaria en forma francamente mayoritaria (Rodríguez Mesa 1997), condición que proseguirá con la república, a partir de 1831, cuando se promueve oficialmente la entrada de canarios, transgrediendo la política oficial española (Rodríguez Campos 1989), de manera, que la corriente migratoria canaria se puede considerar como prácticamente la única hasta 1946 (Arias 1997).

 

En los siglos XVII y XVIII, los canarios, tendieron a la endogamia genética, formando un numeroso grupo de blancos criollos no elitesco. Adicionalmente, se encontraban espacialmente muy repartidos, por lo que entraban en contacto y trato directo con las castas, de manera que es a través de ellos que se produce mayoritariamente el mestizaje con blancos en cualquier grado, conducta evidenciada por Depons (p. 101). Este hecho los colocará en situación privilegiada para sostener la red comercial no monopolística, y como norma, ligada al contrabando. El 12 de septiembre de 1770 la corona concede a los nativos de las Islas Canarias rango de españoles peninsulares (Rodríguez Campos 1989, p. 145).

 

Cifras Parroquiales Matrimoniales.

Para este trabajo se revisaron las matrículas matrimoniales de dos parroquias caraqueñas: Catedral y Candelaria, en dos lapsos: 1751-1761 y 1783-1793. Se registra la siguiente información: N° de matrimonios (M), dispensas matrimoniales (DM) y N° y % de varones

 

Lapsos M DM Península y Canarias Canarias Tenerife Península
CATEDRAL
1751-1761 189 17  55  39,5 % 17  31,0 % 10  58,8 % 38  69,0 %
1783-1793 185 6  34  18,3 % 18  53,0 %   8  44,4 % 16  47,0 %
CANDELARIA
1751-1761 126 18  51  40,5 % 33  64,7 % 22  73,3 % 18  35,3 %
1783-1793 110 11  26  23,6 % 13  50,0 %   6  46,0 % 13  50,0 %
TOTALES 560 52 166  30,0 % 81  49,0 % 46  57,0 % 85  51,0 %

 

El resultado sobre 560 matrimonios, arroja que el aporte español de ultramar está representado por 166 varones y 6 mujeres. El resto del aporte foráneo es masculino: 5 españoles americanos y 10 extranjeros. Peninsulares y canarios representan el 30% de los varones que se casan, de los cuales los canarios son el 49% y peninsulares el 51%. Los tinerfeños contribuyen con el 57% del componente canario. De la península hay una mayor presencia andaluza y  aportes regionales menores. Las dispensas por consanguinidad afectan al 9% de las parejas, mostrando una mayor incidencia entre canarios y en la aristocracia.

 

Presencia Canaria y el Momento Independentista.

La independencia absoluta de Venezuela se declara el 5 de julio de 1811. Seis días después, el 11 de julio, ocurren dos alzamientos: “La Isleñada” o “Revolución de los Isleños”,  en Caracas, y la insurrección de los pardos, en Valencia, donde había presencia isleña importante (Rodríguez Campos 1989, Uslar Pietri 1972). Se produce la caída de la Primera República (Primera República Mantuana). La contrarrevolución triunfa con Domingo de Monteverde y Ribas, militar de carrera, de acaudalada familia canaria, con parentela en el país por línea materna y paterna. Se establece lo que se ha llamado el gobierno de los canarios o conquista canaria, equivalente a un gobierno de facto (Parra-Pérez 1992, Uslar Pietri 1972).

 

Monteverde se ve inmerso entre gentes muy resentidas con la revolución y con las que tenía una vinculación de paisanaje, y se convierte en el eje de la recuperación del gobierno, lo que en buena parte explicaría su insubordinación hacia la autoridad española.  Su gobierno se ve amenazado y Bolívar invade, desde marzo de 1813, con un ejército neogranadino. Se promulga y aplica el Decreto de Guerra a Muerte (Vegas Rolando 1978). Se establece la Segunda República (Segunda República Mantuana), entre agosto de 1813 y julio de 1814, que sólo dominará escasos puntos de la cordillera de la Provincia de Caracas.

 

El decreto de Guerra a Muerte segregaba a los españoles y canarios, de los americanos. Se debe interpretar como, españoles y canarios, que optaban por la permanencia del gobierno español, fueran de ultramar o criollos, en contraposición a los independentistas, es decir, americanos. En 1814 la rebelión popular da al traste con la Segunda República. Se desvanecen las iniciales aspiraciones aristocráticas y excluyentes de los mantuanos de lograr el poder político manteniendo la estructura colonial. Sobre este conflicto, John Lynch (1987), sentencia que:

“(…) para la historiografía tradicional, el verdadero crimen de la contrarrevolución venezolana es que fue liderizada por canarios, gentes de rango bajo, y que fue dirigida contra los criollos que componían la élite”.

 

¿Quiénes eran los Canarios?

El redescubrimiento de las Islas Canarias se fecha en 1291, mientras la conquista formal se da por iniciada en 1402, y se prolonga por todo el siglo XV, quedando bajo la soberanía de Castilla. Los movimientos repobladores en España, durante los siglos XIV, XV y XVI, conducirán a la presencia de indígenas canarios (guanches) en el sur y el este de la península, definiendo la Banda Guanche (Rodríguez Mesa 1999).

 

Los guanches eran una población esencialmente europea, que configuraban una entidad étnica y culturalmente homogénea, con una cultura neolítica bastante avanzada. El bagaje genético del canario moderno arroja: un 75,1% de la vieja etnia cromañoide; 18,3% norafricano; 6,3% oesteafricano y 0,3% de aporte ibérico, estando sus afinidades genéticas en el noroeste europeo (Roberts, Evans, Ikin & Mourant 1966).

 

Resultado apoyado por el hecho de que a lo largo del siglo XVI, se introducen en Canarias unos 10.000 esclavos africanos, más o menos un tercio de la población censada en  1580 (Lobo Cabrera 1982). Estas dos investigaciones, sustentan la validez de trabajos de finales del siglo XIX, que, sobre enterramientos no alterados, informan la existencia de un posible relicto Cro-Magnon en las Islas Canarias. Otra evidencia, es la incidencia y distribución en España de la mutación G542X (Casals, Nunes, Palacio, Jiménez, Gaona, Ibáñez, Morral & Estivill 1993), cuya mayor frecuencia se ha observado en Canarias, seguida por la zona geográfica peninsular referida como Banda Guanche. Por otra parte, un intento de reconstrucción genética de la Península Ibérica no considera los territorios isleños, ni el sur y este peninsular (Bertranpetit & Cavalli Sforza 1991), quedando obviadas las regiones que mayor aporte migratorio hacen a la América española.

 

Fuentes Documentales.

-Matrimonios y Velaciones de Españoles y Criollos Blancos celebrados en la Catedral de Caracas desde 1615 hasta 1831.  Extracto de los primeros once libros parroquiales por el doctor Carlos Iturriza Guillén. Prólogo doctor Luis Báez Díaz. Precedido de un compendio de los celebrados en la Iglesia Mayor, después Catedral, desde 1578 hasta 1615. Publicaciones del Instituto Venezolano de Genealogía. 1974.

 

-Libro 1° de matrimonios. Parroquia Candelaria. 31.5.1751-22.1.1794. Se escriben las partidas de matrimonio que contraen los españoles. Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Caracas (AHAC).

 

Bibliografía.

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-Arias, S. 1997. Entrevista con el Dr. Sergio Arias, Director del Laboratorio de Genética Humana del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Diario El Universal. Revista Dominical Estampas, 30 de marzo, nº 2269. Caracas.

 

-Bertranpetit, J. & L.L. Cavalli-Sforza. 1991. A genetic reconstruction of the history of the population of the Iberian Peninsula. Ann Hum Genet 55: 51-67.

 

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-Borges, A. 1977. Viajes colombinos. Participación en la conquista de América. En: Millares Torres A., Historia general de las Islas Canarias. Tomo II: 241- 260. Editorial Regional Canaria. Las Palmas de Gran Canaria.

 

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-Hussey, R. D. 1962. La Compañía de Caracas 1728-1784. Banco Central de Venezuela. Caracas.

 

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[i] .-En temas históricos se ha interesado en la movilización de aborígenes de las Islas Canarias tempranamente a partir del s. XIV y seguidamente en los procesos de conquista, población, repoblación y fundación emprendidos por la Corona de Castilla tanto en España como en América, tema que presenta una importante laguna historiográfica. En España ocuparán espacios en el sur y en el este; en la zona sevillana y sus puertos atlánticos conformarán excedentes poblacionales coherentes que hay que estimar que fácilmente pasaron a América. Como resultado de la continuidad de su dispersión territorial se pueden reconocer la presencia de afinidades en el folklore musical, en el aspecto lingüístico, además de incidencias genéticas. En relación a Venezuela, la presencia del elemento canario presentará un repunte a partir de mediados del s. XVII convirtiéndose en el componente foráneo mayoritario. La existencia de un importante contingente canario criollo tendrá consecuencias en el proceso independentista.

Correo: rorame11@hotmail.com

 

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