El Paradigma de la Modernidad o la Ausencia Crítica del Individuo.

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Ferrocarril de Chicago.

Ferrocarril de Chicago.

Dra. Beatriz Hernández Santana.

(Arquitecto (UCV), Magister Scientiarum en Desarrollo Tecnológico de la Construcción (UCV), Doctora en Arquitectura (UCV). Profesora Asociado de la FAU. Miembro Activo del SiLI en la Línea de Territorio. Ex Coordinadora Docente del IDEC. Ex Coordinadora del Programa de Postgrado en Desarrollo Tecnológico de la Construcción. Directora del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) adscrito a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (UCV). SPI Nivel I. PEI Nivel B. Autora de varios Artículos en Publicaciones científicas, libros y capítulos de libros. Ha recibido la Orden José María Vargas de la UCV. Área de investigación. Tecnología y Cultura, Techos Livianos en el trópico. Correo: bhernandezsantana@gmail.com)

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(Si quiere leer otras publicaciones de la Dra. Beatriz Hernández Santana, ver:

http://ciscuve.org/?cat=4207

www.ciscuve.org/web/digitalizaciones/articulos/HSB-Techo-Vivien-Cultural.pdf

www.ciscuve.org/web/digitalizaciones/articulos/Revista%20Espacios.pdf

www.ciscuve.org/web/digitalizaciones/libros/Hernandez-Santana-Beatriz-Dos%20Poetas-Dos-Ciudades-y-un-Imaginario-Maldito.pdf

www.ciscuve.org/web/digitalizaciones/capitulos-de-libro/IDEC-Veinticinco-años-Postgrados.pdf

www.ciscuve.org/web/digitalizaciones/libros/vivienda95.zip

www.ciscuve.org/web/digitalizaciones/articulos/Glasgow-1995-Hernandez-Santana-Beatriz-Technological-Improvement-low-cost-progressive-housing.pdf

www.ciscuve.org/web/digitalizaciones/articulos/Sitech-Entre-Rayas-Hernández-Santana-Beatriz.pdf)

 

 

Al mirar el paradigma de la modernidad y su concepto de mundo con el cual llevamos viviendo más de tres siglos, inicio un breve recorrido para la comprensión de lo convulso de estos tiempos y los signos extremos que vivimos en la actualidad.

El paradigma de la modernidad nos muestra en la actualidad un productivismo material sobresaturado; la confianza lineal en el progreso; la unilateral mirada de la razón instrumental; la maximización del lucro; la búsqueda del crecimiento económico industrial; la intolerancia a la diversidad cultural, sexual, etaria, religiosa y de género; la compulsión del cambio por el cambio, la diferencia del sujeto y del  objeto; en aras de que todo lo sólido se desvanezca en el aire en cualquier momento.

 

Los valores y concepción del mundo de la modernidad están siendo radicalmente cuestionados y ese es precisamente el más profundo signo del actual cambio de época y con ello su máximo postulado “la capacidad de la razón y el trabajo humano para dominar a la naturaleza en su beneficio”[1]. Y que por demás, sigue siendo la carta de la cual  dentro de las grandes discusiones éticas y filosóficas no se ha podido desprender.

 

No ajeno a este acontecer la ciencia moderna con su matematización y experimentación – inicialmente separado por Descartes por un lado y Bacon por el otro – se han trenzado logrando que de su fruto la “tecnología” se haya entronizado poniendo de lado a la sociedad. Pero veamos lo que da origen a ella:

1. Una mirada Antropocéntrica de la Tecnología

La tecnología constituye un cúmulo de experiencias desarrolladas por el hombre en su condición social, por lo que puede ser analizada como un hecho social integral. Al dar respuesta a las necesidades del hombre la tecnología implica trabajo, capital, equipos por lo que es un hecho económico; de la misma manera la sociedad debe decidir cuándo usarla, para quién, cómo ubicar su producto, que prioridades establecer en el momento de distribuir sus beneficios, quién se beneficia y quién se perjudica con ello, por lo que se trata entonces de un hecho económico y ético. Pero también la tecnología implica un modo determinado de transformar la realidad basado en: “un sistema de concepciones heredadas y expresadas en formas simbólicas por medios, con los cuales los hombres comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento y sus actitudes frente a la vida” (Geertz, 1992:88)[2].

 

Asumimos entonces que la tecnología es una expresión cultural que contempla variables de orden económico, variables de orden político y variables sociales. Y esta tecnología desde siempre va en movimiento pendular entre la cultura propia hacia otras culturas, del presente al pasado, de un grupo primitivo a una comunidad de científicos.

 

2. La dimensión social y la tecnología

Desde hace algunas décadas ha emergido un nuevo ánimo, se auto-organiza una nueva concepción de mundo y se multiplican distintos comportamientos sociales e individuales en todas las dimensiones del quehacer humano; creativamente, ya sea en lo valórico, en lo económico, en lo político, en lo cultural, y en la propia ciencia de Occidente que se ha encontrado con otras sabidurías para dialogar y así auto-cambiar.

 

Ya no hay verdad absoluta. La verdad se mueve en la complejidad de la multidimensionalidad que se construye por la unión de criterios a través de la verificación “intersubjetiva”. Intersubjetividad necesaria para lograr acuerdos, interacción, reconocimiento y divergencias, en la construcción de significados.

 

Es así como pensar en el desarrollo tecnológico debe ser entendido desde la dimensiones económicas, ecológicas con fundamento antropocéntrico. El hombre es el principal actor y beneficiario de ese proceso. Se debe aceptar que lo social debe recibir una atención muy especial, sobretodo para no crear mayores desequilibrios entre el péndulo del desarrollo y el subdesarrollo.

 

Como lo recuerda Hall “Es una tremenda equivocación actuar como si el hombre fuera una cosa y su casa,  sus ciudades, su tecnología o su idioma, fuesen otra distinta.”[3]

 

Esta Dimensión Social, exige una comprensión más explícita de la técnica y la tecnología desde la diversidad cultural de los individuos, desde sus creencias y desde sus representaciones, desde sus modos de vida, sus lógicas constructivas, o como lo reconoce la autora Guitián, desde el habitar[4], se requiere urdir el tejido de relaciones que van dando vida a lo cotidiano en los lugares, que traman  un espacio social y de vida dinámica, diversa y multifactorial que se relaciona con las otras estructuras sociales como la política y la económica.

¿Y que hay de la Globalización, nos pudiéramos preguntar?

 

Carlota Pérez señala al respecto: ”La palabra globalización fue sugerida por el investigador francés, Marc Humbert para referirse a su doble carácter. En realidad vivir en un mundo global supone aumentar, no disminuir, la identidad de cada territorio. La globalidad se construye a partir de una base común transformada por las particularidades locales….En cierto sentido, globalización y descentralización son las dos caras de una misma moneda”[5].

 

3.  Lo Cultural  y la Arquitectura

Para la arquitectura, el espacio físico toma dimensiones amplias dentro de la comunicación entre los seres humanos como nos los refiere Umberto Eco, ya que en ella se representan modos de vida y se articulan acciones y funciones como signos y símbolos que dan al espacio construido posibilidad de ser interpretada para un tiempo histórico y una función determinada[6].

 

Los individuos han tenido la necesidad de objetivizar y conceptualizar el espacio a través del conocimiento agrupado por los distintos saberes. En la obra arquitectónica estos saberes se complejizan cuando en la función propia de cada obra, se solapan e interactúan las relaciones sociales atinentes a las mega-estructuras de índole económica, política y propiamente cultural y se comportan como estructuras fractales.

 

Pero esta realidad no siempre es captada por la técnica y la tecnología para dar respuesta a esta dimensión en forma adecuada.

 

Existe de este modo “(…) la necesidad de elaborar políticas, planes, criterios, técnicas y tecnologías que contribuyan a conciliar los requerimientos de estas mega-estructuras que muchas veces van desde infraestructura de una población local, con la necesaria conservación de sus sistemas naturales” (Curiel, E., 2001:37). Esto no es otra cosa que volcarse hacia una nueva visión en el marco del desarrollo sustentable[7].

 

Las grandes urgencias sociales y la irrupción progresiva de los nuevos paradigmas apremian la formulación de mecanismos y estrategias que permitan asimilar la producción local con los avances tecnológicos. Pero, más allá de ello, se requiere comprender que la sociedad debe ser incorporada a estas estrategias, para lo cual es necesario encontrar una plataforma de encuentro a los diversos intentos de concertación.

 

Algunos de estos intentos se plantean en la actualidad desde una visión transdisciplinaria con la dialógica del eminente teórico ruso Mijail Bajtín (1895-1975)[8], hoy rescatado del olvido, y quien, a principios del siglo XX, desarrolla una teoría del espacio-tiempo social dialógico, opuesto a una explicación monológica y mecanicista de la sociedad, según la cual en dialogismo existe una integración de diálogos para construir un conocimiento que se practica a partir de la interacción que, lejos de anular, por el contrario, acepta la multiplicidad existencial.

 

4. Lo que acaece:

Sólo  para recordar algunos de los eventos acaecidos en lo que va de año, éstas cifras nos pudieran hacer reflexionar sobre la estrepitosa obsolescencia  que sufre el paradigma moderno y la urgencia de nuevos planteamientos.

 

Cuadro 1: Resumen de catástrofes naturales en los primeros nueve meses del año 2010

 

Evento Lugar Habitantes Damnificados

 

 

TerremotosHaití1 MillónChile2 MillonesChina10.000 MilIslas Salomón1.000 MilInundacionesPakistán15 a 20 millonesDesbordamientosEcuador10.000 MilLluviasGuatemala100.000 MilMéxico900.000 MilVenezuela3.000 Mil (Sept 2010)IncendiosRusia3.500 Mil

 

24.027.500 habitantes damnificados

 

Estas cifras, nos sirven como pequeño ejemplo para recordar que cada damnificado pasará  de hábitos y costumbres a un estadio de irregularidad, anarquía, desigualdad e informalidad, durante un tiempo indeterminado. No hay tecnología de emergencia, ni país desarrollado que logre evitar estos desequilibrios. No se trata tan sólo de resolver una demanda física de espacios, sino de comprender también el factor psico-social que procede del sentido de apropiación y convivencia de sus habitantes.

Un diálogo es necesario para comprender, re-significar, re-dimensionar los procesos de producción del espacio habitable que se traduce en los espacios arquitectónicos, los modos de vida, las representaciones y significaciones de los habitantes que viven en cualquier lugar.

 

Hoy, enfrentados a la complejidad de las opciones que como especie se nos presentan en la actual bifurcación, es ineludible también heredar la sabiduría distintiva de la modernidad: rehacer sus inventos, corregirlos y adecuarlos a la nueva sabiduría emergente; rehacer su red económico-productiva (que ha sido una potente asociación intrahumanidad), claro que ahora inspirada por los valores del nuevo paradigma social.

 

Y así mismo, se comprenden entonces, las limitaciones lógicas que encuentra el investigador desde su mundo atrofiadamente limitado por el rigor de las disciplinas,  para abrirse a captar realidades que no nos son familiares.

 

Frente a retos como la incertidumbre, la multidimensionalidad, la transdiciplinariedad, la diversidad cultural nos encontramos con un postgrado como el que inicia hoy; en el cual la tecnología e innovación formal reconoce, reinterpreta y re-significa múltiples realidades que  se vinculan con la tecnología e innovación informal que dará inicio a un trabajo de preguntas, de dudas y que no todas obtendrán respuesta.

Bhs.-


[1] Una crítica al paradigma moderno (del crecimiento económico, del desarrollo y del progreso) desde una mirada posmoderna históricamente constructivista. Ensayo // http://www.hernandinamarca.cl/files/4a9354_ensayo.pdf

[2] Geertz, Clifford (1992). La Interpretación de las Culturas. Barcelona. Editorial Gedisa. Primera edición 1973.

[3] Hall, Edward. La dimensión oculta. Enfoque antropológico del uso del espacio. Colección Nuevo Urbanismo. Madrid 1973.  Pp.288.

[4] Guitián, Dyna (1998). “Biografía y Sociedad. Una lectura desde la sociedad del habitar”. Tesis Doctoral. Caracas. Doctorado en Ciencias Sociales. Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. UCV. Caracas.

[5] Pérez, Carlota (1999). Nuevo Contexto para el Desarrollo Sustentable. Diario Quinto Día (11 al 18 de Junio  de 1999). Caracas.

[6] Eco, Umberto (1994). La Estructura Ausente. Introducción a la Semiótica. Barcelona. Editorial Lumen.

[7] Curiel, Ernesto C. (2001). “Las Construcciones Sustentables: De lo General a lo Particular”. En:// Tecnología y Construcción 17-II. Caracas. Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC). Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU). UCV.

[8] Bajtín, Mikhaïl (1999). Estética de la Creación Verbal. México D.F. y Madrid. Siglo XXI editores, S.A. Primera edición en español.

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