11 de septiembre de 2001: sobre el fundamentalismo y otros problemas

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F-256-IPC-UPEL-1999-Enrique-Ali-Gonzalez-Ordosgoitti

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Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Doctor en Ciencias Sociales, Sociólogo, Folklorólogo, Filósofo, Teólogo, Locutor, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB y del Instituto de Teología para Religiosos-ITER.

-Cocreador y Coordinador -desde 1998- del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande.

-Cocreador y Coordinador General -desde 1991- de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE.

-Cocreador y Coordinador -desde 2011- de la Página Web de CISCUVE: www.ciscuve.org

Para contactarnos: ciscuve.org/web, ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook, @enagor; enagor2@gmail.com, Skype: enrique.gonzalez35

Para leer otros Artículos nuestros: http://ciscuve.org/?cat=4203)

(Publicado en la Revista de Teología del Instituto de Teología para Religiosos (ITER), Facultad de Teología de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB),

(Venezuela) 12 (26): 15-30, septiembre-diciembre 2001)

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 11 Septiembre 2001-González Ordosgoitti Enrique Alí

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September 11, 2001: on fundamentalism and other problems.

11 septembre 2001: le fondamentalisme et d’autres problèmes.

11 setembro de 2001: em fundamentalismo e outros problemas.

 

Resumen.

El atentado terrorista sufrido por los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, a manos de grupos fundamentalistas/terroristas musulmanes, marcan el siglo XXI de manera similar –aunque esperemos con diferentes consecuencias- al asesinato del príncipe del Imperio Austro-Húngaro en Sarajevo que daría inicio a la Primera Guerra Mundial. Aunque toda comparación literalmente es inexacta pues siempre será entre sucesos diferentes, parecidos pero no idénticos –la identidad de sucesos es imposible en la historia, pues todo hecho social por específico es irrepetible- la comparación descansa en el valor de la analogía, que si está basada en elementos cercanos a la realidad tiene un poder evocador que sirve, tanto para ilustrar mejor el futuro que se avizore, como también para saber que la misma puede orientar las conductas de los sujetos sociales más directamente afectados por la comparación. En este escrito hemos reflexionado acerca de los siguientes temas: Algunos supuestos teóricos del conflicto; La relación fundamentalismo/pobreza/terrorismo: tres cosas diferentes; Tipos de terrorismo; La relación cristianismo musulmán y la visión victimizadora de este: de Israel a las Yihad/Cruzadas; Las relaciones intra-islámicas; Consecuencias inmediatas para las relaciones internacionales: intra-EEUU y Algunas necesidades teológicas. Incorporamos 28 fotos (1991) de la Mezquita de Caracas (tomadas por la Profesora Moraiba Tibisay Pozo) y del Centro Islámico de Porlamar, Margarita (tomadas por el Autor), como demostración de que en Venezuela si existe Libertad de Religión, al contrario de países como Arabia Saudita, donde está prohibido construir templos de cualquier Religión que no sea el Islam.

Palabras Claves: Terrorismo, 11 de Septiembre 2001, Tipos de Terrorismo, Religión, Cristianismo, Cruzadas, Islam, Yihad, Judaísmo, Teología, EEUU, New York, Israel.

 

Summary (I).

Résumé (II).

Resumo (III).

 

 

Índice.

Introducción.

1.-Algunos supuestos teóricos del conflicto.

1.1.-La relación fundamentalismo/pobreza/terrorismo: tres cosas diferentes.

1.2.-Tipos de terrorismo.

1.3.-La relación cristianismo musulmán y la visión victimizadora de este: de Israel a las Yihad/Cruzadas.

1.4.-Las relaciones intra-islámicas.

2.-Consecuencias inmediatas para las relaciones internacionales: intra-EEUU.

3.-Algunas necesidades teológicas.

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Introducción.

El atentado terrorista sufrido por los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, a manos de grupos fundamentalistas/terroristas musulmanes, marcan el siglo XXI de manera similar –aunque esperemos con diferentes consecuencias- al asesinato del príncipe del Imperio Austro-Húngaro en Sarajevo que daría inicio a la Primera Guerra Mundial. Aunque toda comparación literalmente es inexacta pues siempre será entre sucesos diferentes, parecidos pero no idénticos –la identidad de sucesos es imposible en la historia, pues todo hecho social por específico es irrepetible- la comparación descansa en el valor de la analogía, que si está basada en elementos cercanos a la realidad tiene un poder evocador que sirve, tanto para ilustrar mejor el futuro que se avizore, como también para saber que la misma puede orientar las conductas de los sujetos sociales más directamente afectados por la comparación, demostrando nuevamente que la realidad se conforma, tanto por lo que todos podríamos coincidir en qué cosa es real –la famosa objetividad surgida por el consenso de la mayoría- como igualmente, por el saber que la verdad se construye por las percepciones que cada sujeto interviniente tiene de la misma, percepciones que casi por definición tienden a ser diferentes –en algunos casos antagónicas- para las distintas voluntades sociales participantes.

 

Siendo esa la importancia que le damos al derrumbe de las hermosas Torres Gemelas, queremos iniciar con este escrito, una reflexión que no pretende agotarse en los límites del mismo, sino que pensamos que apenas inicia el pensar sobre hechos, que posiblemente marcarán gran parte de la política internacional de al menos las dos primeras décadas de este siglo. Es necesario entonces comenzar por señalar algunos obstáculos epistemológicos que están presentes cuando se habla de los EEUU, desde lugares no anglosajones. Hacemos nuestra la afirmación del filósofo español Eugenio Trías quien nos dice, que en la época moderna dos países han sido víctimas de la Leyenda Negra: España y los Estados Unidos. Entendemos por Leyenda Negra el constructo afectivo-mental que se incuba en los imaginarios colectivos nacionales, permeando el pensamiento individual y colectivo de amplias mayorías, incluyendo a los miembros de los campos culturales académicos, que impiden –casi de manera agónica, en el sentido de Ortega y Gasset- la posibilidad de reconocerle algún elemento positivo a los países víctimas de la misma, léase España para los siglos XV-XIX y EEUU para los siglos XIX-XX. Esto se expresa empíricamente en la conformación de una matriz de opinión que transforma en negativo cualquier circunstancia que tenga que ver con dichos países, sin importar que algunos sectores productores de dichas opiniones puedan autodefinirse políticamente, como contrarios a los intereses políticos que crearon las leyendas negras, valgan los ejemplos de aquellos intelectuales latinoamericanos “anti-imperialistas”, que denigran de España haciendo suya la Leyenda Negra construida en los laboratorios ideológicos sajones, tanto anglo como holandeses. O intelectuales defensores de la democracia como sistema político que asumen la Leyenda Negra de los EEUU, concebida en los laboratorios ideológicos de la antigua URSS y de los satélites vinculados a la Internacional Comunista ya hoy extinta.

 

Por supuesto que no se trata de abogar por la resurrección de Leyendas Doradas que –con la misma intención ideologizadora- intentan hacer desaparecer lo propiamente negativo de la acción internacional de España y los EEUU en los siglos mencionados. Lo que intentamos es llamar la atención para enfrentar los obstáculos epistemológicos de las Leyenda Negras ampliamente dominantes en los imaginarios colectivos intelectuales latinoamericanos actuales, enfatizando –por ser nuestro objeto de estudio- en la Leyenda Negra de los EEUU. Es decir, sentar las posibilidades de poder analizar a los EEUU, sin la necesidad de tomar precauciones para evitar coincidir o criticar sus acciones, sin temer el ser señalado como traidor a lo latinoamericano (si aplaudimos alguna de sus iniciativas), o el de sujeto antidemocrático/terrorista (si las criticamos).

 

Evitar el primer temor, permitirá el no crear argumentaciones que se conviertan en especie de apoyo tácito o light a las acciones terroristas, al menos, que no pueda aducirse que tal apoyo es culpa de una acción inconsciente, pues no se niega el derecho que pueden tener quienes desean ser colaboradores del terrorismo, pero que lo efectúen abiertamente, sin subterfugios. Evitar el segundo temor –el ser crítico- el cual, además de permitir ser objetivo, pues muchas acciones merecen ser criticadas, pueden ayudar a que un lector estadounidense comprenda por que hay tanto odio acumulado contra la política exterior de los EEUU. De tal manera podrá observar que un intelectual que se enfrenta concientemente a la Leyenda Negra contra los EEUU, es capaz tanto de reconocer lo positivo como lo negativo de ese país, sin traicionar lo que considera de suyo mas preciado, cual es la búsqueda de la mayor objetividad posible.

 

                        Terminado este preámbulo, paso a señalar los elementos que pensamos desarrollar divididos en tres grupos:

1)algunos supuestos teóricos del conflicto: la relación fundamentalismo/pobreza/terrorismo, tipos de terrorismo, la relación cristianismo musulmán y la visión victimizadora de este, las relaciones intra-islámicas;

2)consecuencias inmediatas para las relaciones internacionales: intra-EEUU, EEUU-Primer Mundo y EEUU-Tercer Mundo y

3)algunas necesidades teológicas.

 

1.-Algunos supuestos teóricos del conflicto.

1.1.-La relación fundamentalismo/pobreza/terrorismo: tres cosas diferentes.

                        En algunas de las opiniones vertidas para tratar de explicar lo ocurrido el 11 de septiembre se da por descontado una relación causal entre fundamentalismo, pobreza y terrorismo, que ha servido más para ocultar que para descubrir los procesos reales sobre los que descansan las motivaciones de los grupos que llevaron a cabo tales acciones. Pensamos que son tres elementos distintos que muy pocas veces están unidos y que en este caso puede demostrarse que no lo están.

 

Como fundamentalismo puede entenderse –en el contexto de lo que estamos tratando- como una interpretación literal de textos considerados sagrados por el grupo, que no aceptan ni requieren confrontaciones interpretativas con el contexto actual, bien sea religioso, político o histórico general. El texto es considerado con una validez suprahistórica, interpretada ya adecuadamente por aquellas autoridades aceptadas por el grupo como las verdaderamente capaces de interpretarlos, juzgando inadecuadas cualesquiera otras interpretaciones. Aunque el fundamentalismo puede abarcar diversos territorios de la práctica social como la economía (antes los estatalistas y ahora los que pregonan la mano invisible del mercado), la política y la religión, para este caso hablaremos de una combinación harto explosiva de religión-política.

 

Señalamos la combinación religión-política, porque no siempre vienen unidas. Encontramos muchos casos de fundamentalismo religioso, que aunque apoyan formulas políticas conservadoras, no necesariamente dichas fórmulas son fundamentalistas. Sirvan los ejemplos de los grupos de la Mayoría Moral en los EEUU, de algunos partidos religiosos en Israel, de partidos hinduistas nacionalistas en la India, que aunque tienen una interpretación fundamentalista de sus textos sagrados, eso no los lleva a una visión fundamentalista que les haga negar en bloque el desarrollo de la modernidad. Además de ser fundamentalistas en lo religioso, modernos en lo político, no proponen métodos terroristas, ni el principal argumento de convocatoria es la reivindicación de los pobres (la Mayoría Moral es un movimiento cuyas principales raíces sociales están en la clase media; los partidos religiosos en Israel además de reivindicar lecturas más literales de la Torah se basan en la exaltación de sus origenes étnicos y nacionales: sefardíes, rusos, etc y en la India, la convocatoria fundamental se da a través de una exaltación de la identificación religión-nación, antes que en la pobreza, entre otras razones por que la estructura social del hinduismo justifica las castas y la separación entre ellas y por ende la permanencia en el mismo lugar social de los más pobres).

 

En el caso de Israel podemos encontrar a su vez grupos religiosos fundamentalistas que apelan al terrorismo para imponer su visión de las cosas, tal como el grupo de judios que en EEUU fueron organizados paramilitarmente por un famoso rabino. Aquí se dan la mano dos términos de la ecuación que venimos analizando; fundamentalismo/terrorismo pero no pobreza, pues estos grupos tienen su anclaje en sectores medios y medios altos. Ejemplos que si calzarían en esa identificación automática de fundamentalismo/terrorismo/pobreza son los grupos Hizbollah del Líbano, que pertenece al islam chiíta profesado por los libaneses pobres y la Yihad islámica y Hamás en Palestina. Pero no calzan de ninguna manera el Frente Popular para la Liberación de Palestina, la OLP, ni Al Fatah. Ninguna de las tres organizaciones está guiada por una posición religiosa fundamentalista, pues más bien obedecen a una teoría secular nacionalista[1], en diferentes ocasiones apelaron al terrorismo[2] y es indudable que actúan acicateados por la pobreza reinante en Palestina.

 

Podemos analizar otros casos donde se encuentran unidos terrorismo/pobreza/religión pero no fundamentalismo, como pueden ser los casos del IRA en Irlanda y los Tigres de Tamil en Sri Lanka. Ambos usan métodos terroristas, ambos reclutan su base social entre los sectores pobres de su pueblo y aunque uno de los principales elementos de identificación es la religión, no tienen necesariamente una lectura fundamentalista de esta, sino que el credo religioso actúa como nucleador étnico que los diferencia de la mayoría protestante y budista en donde están inmersos.

 

Otro es el caso de los Grupos Paramilitares protestantes en Irlanda, quienes apelan al terrorismo, pero ni son fundamentalistas religiosos, ni están impulsados por la pobreza pues –en ese contexto social- ellos pertenecen a los grupos medios y medios altos privilegiados. En los tres casos el sustento de sus motivaciones políticas es la reivindicación nacionalista.

 

Para la Red Al-Qaida liderada por Bin Ladem, ya reconocida como la autora del atentado terrorista, es muy clara la presencia de la relación fundamentalismo/terrorismo pero no pobreza, pues si ellos estuvieran realmente interesados por combatir la pobreza en los pueblos islámicos y no simplemente utilizarla como excusa para generar un argumento político, deberían haber concentrado sus energías para liberar a Afganistán de los Talibanes, o a Irak de Hussein, quienes no sólo tienen sumido en la miseria a sus respectivos países, sino que a la vez someten y oprimen a diversas etnias de sus pueblos igualmente musulmanas, como los chiítas y kurdos en Irak, o tayikos y uzbekos en Afganistán. Así que pensamos que no puede atribuirsele a la Red Al-Qaida el supuesto interés por los musulmanes pobres, ni basar en el mismo su origen, pues sus principales lideres provienen de las clases medias y altas acomodadas de Egipto y Arabia Saudita.

 

1.2.-Tipos de terrorismo.

                        Aunque pueda parecer macabro, es necesario distinguir distintos tipos de terrorismo con el fin no sólo de poder realizar un juicio moral, sino para poder observar su pertinencia política o no, entendiendo por tal pertinencia la posibilidad real de ser sustituido por enfrentamientos políticos más civilizados y humanitarios.

 

Tenemos el caso del terrorismo de Estado, absolutamente injustificable pues se utiliza la descomunal fuerza bruta contra ciudadanos inermes nacionales o de otros países. La colonización europea de los siglos XIX y XX sobre Asia y África y la Segunda Guerra Mundial proporcionan un saber enciclopédico sobre dichas acciones. Lo realizado por los ingleses en la India, quienes colocaban a los rehenes vivos atados a las bocas de los cañones y luego disparaban dispersando los miembros. O lo que los alemanes hicieron con los judíos y los gitanos en los campos de concentración. O lo que los franceses hicieron en Argelia. O lo que el Sha de Persia hacía al sumergir vivos a los opositores islámicos, en grandes ollas de aceite hirviendo. O lo que realiza Israel al demoler las casas de las familias palestinas ya de por si sumergidas en la pobreza.

 

Distinto a ese terrorismo, existe el de los pueblos débiles frente a potencias de otros países que los oprimen, cuya única fuerza que pueden oponer es la del terrorismo como arma que obligue a los países poderosos a reconocerlos como entidades políticas beligerantes y poder desembocar en la posibilidad de negociar políticamente entre iguales. Es el caso de los irlandeses de principios del siglo XX que obligaron a que Inglaterra le concediese la libertad a Irlanda y pudiese esta convertirse en República, salvo el enclave del norte. O el de la resistencia argelina contra los franceses en la década de los cincuenta. Con ciertas reservas también pudiera señalarse en esta categoría el terrorismo utilizado por los judíos contra los ingleses cuando Palestina era un protectorado inglés, aunque ya no tenía esa validez cuando fue utilizado para desalojar a los palestinos en la década de los cuarenta. Similar al terrorismo irlandés fue el efectuado por los palestinos de Al Fatah en los sesenta y setenta, para poder obligar a negociar al estado de Israel.

 

Todos estos  ejemplos de terrorismo comparten un conjunto de rasgos característicos:

1.-fueron realizados por pueblos débiles contra potencias extranjeras;

2.-el fin último que se perseguía era el que fueran reconocidos como sujetos políticos por la potencia dominante a fin de sentarse en la mesa de negociaciones para dirimir las diferencias en ámbitos más propiamente políticos que militares

3.-esos grupos terroristas realizaron sus actos en la propia tierra que querían liberar

4.-y no buscaban el aniquilamiento total del país opresor, sino el retiro de este de las tierras consideradas propias por dichos grupos.

La red Al-Qaida es un terrorismo diferente, absolutamente fundamentalista:

1.-no son miembros de un grupo étnico o nacional, sino sólo religioso y se abrogan la representación mayoritaria de los musulmanes, cuando realmente son una ínfima minoría dentro de ellos;

2.-el fin último que persiguen no es ser reconocidos como parte beligerante y acceder a la mesa de negociaciones, pues no representan propiamente a ninguna entidad territorial y son  rechazados por la mayoría de los Estados islámicos;

3.-sus actos terroristas los realizan en el propio territorio de lo que han definido como sus enemigos mayores (los países punta de la “civilización occidental: judíos y cruzados”)

4.-y buscan aniquilar simbólicamente, psicológicamente y en los casos posibles físicamente, al país satanizado.

 

1.3.-La relación cristianismo musulmán y la visión victimizadora de este:

de Israel a las Yihad/Cruzadas.

                        El planteamiento político de la Red Al-Qaida tiene dos grupos de componentes que sufren de una lectura fundamentalista: la “civilización occidental capitalista” y la lucha religiosa contra judíos y cruzados/cristianos. Si bien es cierto que la lucha contra el primer componente es rechazado por la mayoría de los musulmanes, quienes por el contrario desean acceder a los beneficios tecnológicos y de confort de la modernidad capitalista, también es verdad que el segundo componente de lucha religiosa es compartido ampliamente por la comunidad islámica mundial, muy a despecho de las propias indicaciones del Corán acerca del debido respeto y tolerancia a las religiones del Libro, judía y cristiana, descendiente todas de la fe abrahamánica.

 

Esta idea de la necesidad de la lucha religiosa se nutre de dos componente que son relacionados estableciendo conexiones causales de una manera anacrónica. El primer componente se refiere al presente desde finales del XIX al XX, especialmente a lo ocurrido a partir de la creación del Estado de Israel en 1948 y las sucesivas guerras contra los países árabes. El segundo componente nos remite a una lectura totalmente sesgada tanto de lo que fue la propia expansión del islam sobre tierras cristianas del cercano oriente (incluyendo Jerusalem) y del norte de África a partir –especialmente- del siglo VIII, como de la respuesta cristiana europea a través de las cruzadas a partir desde el siglo X.

 

En el primer componente, a la creación del Estado de Israel, impuesta por las potencias ocidentales (fundamentalmente Inglaterra), se le critica no sólo su imposición política (¿podía haber sido de otra forma?), sino a la vez se le niega justificación moral e histórica, asunto este con el que es imposible coincidir, pues ¿cómo hacer nuestro el argumento esgrimido por cierta ideología árabe nacionalista, de que los judíos israelíes son extranjeros llegados por el mar?, ¿cómo negar el derecho a la existencia del Estado de Israel como hogar permanente de los judíos?. Es sólo a partir del reconocimiento de la ANP, cuando en un gesto que los ennoblece, la OLP decide aceptar la eticidad básica de la existencia de Israel, a cambio de que este reconozca la misma eticidad del establecimiento futuro del Estado de Palestina, ¡lo que estaba planteado ya en la Declaración que creaba dos Estados: uno judío y uno árabe, en la propia década de los cuarenta!. Durante casi cincuenta años se negaron a reconocer la existencia de Israel y apostaron a destruirlo a través de guerras panárabes que fueron derrotadas aplastantemente, hasta que la de 1967 creo la triste realidad de los territorios ocupados. Un liderazgo árabe incapaz de comprender adecuadamente la realidad profundizó la desdicha palestina. De estos hechos se alimenta un resentimiento permanente y creciente de la comunidad islámica mundial contra los judíos y contra los cristianos representados por las potencias occidentales (léase EEUU e Inglaterra), el cual hace suyo la Red Al-Qaida y trata de autopresentarse como la vanguardia que intenta vengar esos agravios. Pero no todo musulmán o estado islámico que reivindica la necesidad de enfrentar esos agravios, se identifica con la manera como lo plantea la Red Al-Qaida, en muchísimos casos discrepa de las formas y métodos terroristas. Es importante anotar esta situación como saldo para la política práctica: se puede discrepar de toda la historia desde la creación del Estado de Israel hasta ahora y simultáneamente condenar a Osama Bin Ladem. A tomar nota aquellos que apoyan la necesidad de la existencia del Estado de Israel (como nosotros) y por supuesto condenan a la Red Al-Qaida, de la existencia de opiniones que discrepan en lo primero pero coinciden en lo segundo.

 

El segundo componente nos lleva a profundizar la lectura acerca de la expansión de la religión islámica desde el siglo VII y la respuesta cristiana de las Cruzadas desde el siglo X. Particularizando en la relación islam-cristianismo, es necesario afirmar que fue el islam a través de la yihad comenzada en el siglo VII, que le declaró la guerra al cristianismo y lo desalojó, derrotó y prácticamente destruyó a todo lo largo del norte de África, así como lo sometió a dominio en toda la Península Ibérica. Históricamente el islam fue el agresor contra el cristianismo instalado en gran parte del mundo por donde se expandiría la fe musulmana. El cristianismo europeo responde a dichas agresiones –especialmente la ocupación de Jerusalem- a partir del siglo X con las llamadas Cruzadas. Si queremos sentar bases serias para el diálogo religioso, que repudien todo dominio violento para imponer credos a los pueblos, debemos reconocer que tanto la Yihad como las Cruzadas no pueden volver a repetirse. Pero desde el islam debe escribirse una historia de las relaciones con el cristianismo que destaque bien las etapas:

1.-agresión del islam al cristianismo (siglos VII-VIII),

2.-agresión del cristianismo al islam (X-XII, Cruzadas),

3.-agresión del islam al cristianismo (Imperio Otomano, siglos XV-XIX) y

4.-agresión del cristianismo al islam (segunda expansión imperialista europea, siglos XIX-XX)[3].

 

De la comprensión adecuada de las diversas etapas de agresión expansiva del islam sobre el cristianismo y viceversa, podrá surgir una visión en la cual ninguna de las partes pueda considerarse perpetua víctima de la otra, sino que los roles de víctima/victimario han variado de lugar en el transcurso de los siglos. Eliminar esa idea del islam como víctima permanente del cristianismo, ayudará a establecer mejor comprensión de los nexos sostenidos en el tiempo y a la vez evitar una visión desfasada y anacrónica que sólo insiste en una parte de la historia y no en su totalidad y que permanentemente alimenta el resentimiento de las poblaciones musulmanas contra el cristianismo, que ha llevado y lleva, a un estado de agresión permanente -solapado y hasta oficial- desde muchos de los régimenes musulmanes actuales que por ejemplo estimulan una relación asimétrica entre las dos religiones. Así por ejemplo el islam se expande en occidente contando –gracias a Dios- con todas las ventajas que le otorgan las democracias occidentales, como son la libertad de cultos y el inalienable derecho individual a tener la religión que le dicte su conciencia o a no  tener ninguna profesión de fe. Tal tratamiento no es recíproco en la mayoría de los países musulmanes, en donde es penada con la muerte –oficial o extraoficialmente- el cambio de un musulmán para otra religión. Igualmente, mientras en un país europeo o americano se pueden construir mezquitas sin obstáculo, es casi imposible –y en algunos países como Arabia Saudita, imposible- construir Iglesias de cualquier denominación cristiana. Tal desigualdad se repite con la posibilidad que tienen los musulmanes de predicar públicamente su fe en occidente y realizar proselitismo, mientras las mismas prerrogativas no gozan los cristianos en los países musulmanes.

 

Esta relación asimétrica en contra de las religiones cristianas, no se ha convertido en una reivindicación desde la política oficial de los estados europeos y americanos, debido a la ya larga separación secular entre religión y estado, pero viene contribuyendo a aumentar un estado larvario de insatisfacción entre las grandes denominaciones cristianas y los países musulmanes, que si no recibe la suficiente atención de los círculos oficiales puede dar origen a futuros estallidos de descontento desde las respectivas sociedades civiles religiosas, difíciles de canalizar por los poderes políticos formales. Si pensamos que ese descontento puede canalizarse en época de globalización por innumerables vías y convertirse en un foco permanente de disgusto, en el que pueden anidarse posiciones extremas que busquen desesperadamente reivindicaciones y soluciones a estas relaciones asimétricas, deberíamos desear la pronta comprensión de estas situaciones problemáticas por los círculos oficiales, que puedan hacérselas saber a los países musulmanes, enfatizando en que constituyen un obstáculo grande para un mejoramiento cualitativo de las relaciones entre musulmanes y cristianos, las que estamos obligados a promover en aras de un clima mundial que propenda a la paz, a la distensión, al respeto a la multiculturalidad, a la libertad y a la democracia. Y esta iniciativa adquiere mayor carácter de urgencia cuando recordamos, que uno de los elementos constantes e importantes de la mayoría de los conflictos bélicos del mundo es su componente religioso, en donde las relaciones cristianos-musulmanes son esenciales.

 

1.4.-Las relaciones intra-islámicas.

                        Un cuarto elemento a tomar en cuenta con el fin de poder apreciar correctamente la complejidad teórica que debe prevalecer para establecer un juicio adecuado sobre los sucesos del 11 de septiembre, es que la Red Al-Qaida no representa toda la enorme variedad del islam y que esta comunidad mundial no está sólidamente unida a un proyecto político mundial, antes bien la diversidad de miras e intereses es lo que priva, razón suficiente para separar la necesaria condena al terrorismo islámico fundamentalista en bloque, pero no atribuirlo a toda la umma.

 

El islam tiene grandes divisiones básicas que al modo de las presentes en el cristianismo (católicos romanos, ortodoxos, protestantes, coptos), parten de una radicalidad de entrada que impide u obstaculiza una acción conjunta permanente, a menos de ser unificadas por ataques exteriores (dirigidos por otra religión por ejemplo). A las grandes unidades del islam sunnita y del islam chíita, se le suma entre otras el ismaelita, que aunque cuantitativamente menor, su actual peso económico es muy grande pues es la versión dominante en Arabia Saudita.

 

A esas divisiones el islam sumará las de origen étnico y finalmente las de origen nacional. A la inicial del propio siglo VII de árabes y persas, se le sumarán egipcios, bereberes y una gran variedad de etnias africanas negras hacia el occidente de La Meca. Mientras que hacia el oriente se le sumarán los pueblos altaicos, mongoloides, turkos, indios y malayos. Tal diversidad de pueblos nunca estuvieron sometidos a una sóla autoridad, pues a los primeros cuatro Califas iniciales se les irían sumando una mayor variedad policéntrica política. Con el impacto que estos pueblos y naciones islámicas sufrirán al ser víctimas de la segunda expansión del imperialismo europeo, serán obligados a reconfigurarse étnicamente (en el sentido propuesto por Darcy Ribeiro) y al concluir satisfactoriamente los procesos descolonizadores a partir de la Segunda Guerra Mundial, se verán conformando estados-nación nuevos, algunos de los cuales no tenían antecedentes históricos, viéndose obligados a generar procesos de identidad nacional en los cuales el papel de la condición islámica no fue fundamental en la mayoría de los casos, antes bien si lo fue la pertenencia étnica, especialmente la lengua. En esta situación, los ahora llamados países islámicos hubieron de dedicar tiempo a la configuración de su propia realidad nacional, muchísimas veces a través de costosos enfrentamientos físicos o simbólicos con los países vecinos, varios de ellos también de fe mayoritaria musulmana.

 

Por eso es que la Red Al-Qaida representa un esfuerzo novedoso, pero minoritario, de convocar una yihad basada en el ecumenismo musulmán. Por tal razón es que recibe la oposición y desconfianza no sólo de los gobiernos de las naciones musulmanas sino también del propio pueblo islámico. De ahí es la necesidad de no exagerar el supuesto apoyo que los musulmanes puedan otorgarle a Bin Ladem. De ahí la obligación de separar muy bien la respuesta:

1.-que debe darse al terrorismo de la Red;

2.-al terrorismo definido por sus miembros como inserto en procesos de liberación nacional (Hizbollah en el Líbano y Yihad y Hamás en Palestina);

3.-al sentimiento árabe contra el Estado de Israel:

4.-al sentimiento islámico no árabe sobre el Estado de Israel;

5.-al sentimiento islámico sobre la civilización occidental entendida como exportación de técnicas y confort y

6.-al sentimiento islámico sobre el cristianismo.

 

Con esto concluimos la primera parte de este escrito, que busca colocar algunos de los presupuestos teóricos necesarios para comprender la complejidad real y teórica de los sucesos del 11 de septiembre del 2001.

 

2.-Consecuencias inmediatas para las relaciones internacionales: intra-EEUU.

                        Pensamos que no es exagerado afirmar que los sucesos del 11 de septiembre van a marcar profundamente las ejecutorías de los EEUU tanto hacia lo interno como hacia lo internacional. Igualmente no debemos escatimar las consecuencis que las actitudes de la superpotencia van a generar sobre el resto del planeta, de ahí el que debamos extremar el análisis para poder vislumbrar los próximos acontecimientos.

 

Lo primero a destacar es el reajuste psicológico/emocional de la psiquis colectiva, que ha pasado de sentirse indiferente al terrorismo mundial como algo que no podía pasarle a su país, al otro extremo de saber que si puede afectarlo y por lo tanto son vulnerables. Pasar de una mentalidad de indiferencia por ser invulnerable, a una actitud de preocupación por sentirse vulnerable, implicará un cambio cualitativo importante en el modo de ser estadounidense. Tal actitud se agrava con la convicicción de que el enemigo puede ser interno, sobresaliendo como primera sospechosa la comunidad de alrededor de 8 millones de musulmanes residentes en los propios EEUU. ¿Cómo serán vistos ahora los musulmanes negros? ¿cómo agentes del enemigo parecidos a los comunistas internos en la época de la guerra fría?. ¿Cómo han comenzado a ser vistos los musulmanes de origen árabe y los árabes en general?. ¿Cómo reaccionarán los grupos extremistas de judíos norteamericanos, al presumir que los musulmanes terroristas podrían estar en casa e incluso ser también estadounidenses?. ¿Podrán surgir alianzas impensadas anteriormente entre diversas comunidades religiosas de los EEUU que en otros países han sido víctimas del terrorismo musulmán, como por ejemplo los judíos en Israel, los hindues en Cachemira, los cristianos en el Líbano, en Nigeria, en Filipinas y en Malasia?. Esta posibilidad de satanización de los musulmanes –una respuesta en la misma lógica con que Irán, Irak y Bin Ladem han satanizado a los EEUU, a los judíos y a los cristianos- ¿conducirá a una radicalización de los factores no terroristas de los musulmanes a apoyar de facto o por omisión las acciones terroristas?.

 

En el ámbito de la política doméstica dos de los elementos más sensibles a ser afectados por la lucha anti terrorista, serán sin duda los derechos humanos individuales (especialmente el de la privacidad y el derecho a un juicio justo) y los movimientos migratorios, que al menos serán restringidos –oficial o extraoficialmente- para los oriundos de los países musulmanes, sin obviar que serán afectados “los extranjeros” en general, ya que a la comunidad islámica puede pertenecer cualquier individuo sin importar origen étnico o características raciales.

 

En el espacio de la política internacional habrá cambios muy dramáticos, que se reflejarán de manera diferente de acuerdo al status del país del cual hablemos. Una cosa será con los países del primer mundo, las naciones más industrializadas, que incluyen a Canadá, UE, Rusia, Japón, los Tigres Asiáticos y China y otra con el resto. Con las naciones industrializadas se verá obligado los EEUU a desarrollar una política más multilateral, con concesiones en algunos temas sensibles a dichos países, pues necesitará de ellos colaboración para los dos elementos centrales que pueden llevar al terrorismo a expresiones minúsculas: el financiamiento y la información de inteligencia, sin las mismas no tendría ninguna opción de victoria.

 

El resto del mundo podríamos dividirlos a objeto de nuestro interés, en países islámicos y países latinoamericanos. A los países islámicos importantes (Egipto, Arabia Saudita, EAU, Indonesia, Pakistán), se les cortejará de manera tal de evitar que puedan entrar en la órbita de los mensajes de los grupos terroristas fundamentalistas. A los países islámicos más vinculados a dichos grupos bien sea por apoyo moral, político, propagandístico o logístico, se les atacará frontalmente incluso como en Afganistán en donde pudieron derrocar a un gobierno realmente opresor, e instalar un nuevo gobierno bajo los auspicios de la ONU que indudablemente le ha valido reconocimiento internacional, con el consabido aumento de su prestigio político. Pensemos en un derrocamiento de Hussein que permita un gobierno de coalición en Irak donde puedan participar como iguales los chíitas del sur, los kurdos del norte y los sunnitas moderados.

 

En otros países como los latinoamericanos, la estrategia antiterrorista musulmana apenas los roza en algunos lugares denunciados por la visión de la Casa Blanca; la triple frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil, la isla de Margarita en Venezuela, Maicao en Colombia y Ciudad de Panamá. Pero como la lucha no se remite sólo al antiterrorismo de origen musulmán sino hasta aquellos grupos considerados terroristas por Bush, el caso más grave lo encontramos en Colombia, con las FARC, el ELN y las Autodefensas. Y es indudable que a nosotros como venezolanos, tal clasificación –justa o no- nos toca lamentablemente muy cerca, no sólo por las declaraciones del Presidente Chávez de que la guerrilla colombiana no es nuestra enemiga, sino también y sobre todo, por los comentarios que hoy formula la oposición acerca de un supuesto plan de conformación de grupos paramilitares vinculados al MBR-200 adiestrados por la FARC, que estarían preparándose para impedir unas próximas elecciones limpias y transparentes en las cuales, si las encuestas no mienten, el Presidente Chávez llevaría las de perder. Latinoamérica recibiría así los coletazos de la respuesta de los EEUU ante el ataque que fue víctima el 11 de septiembre, demostrando una vez más la interrelación creciente entre los problemas mundiales en época de globalización.

 

3.-Algunas necesidades teológicas.

                        Lo desarrollado hasta aquí nos permite sugerir algunas necesidades de reflexión teológica para comprender mejor desde la fe, las circunstancias históricas que nos tocan vivir. Pensamos que sería necesario:

1.-una reflexión teológica acerca de las relaciones entre religión, poder y violencia;

2.-sobre el papel que juega en las mismas, las historias particulares de religiones así como las visiones de los contactos entre religiones distintas;

3.-profundizar en el dialogo interreligioso con los musulmanes;

4.-pensar desde la fe las leyendas negras que envuelven a la España de los siglos XV-XIX y a los EEUU desde el siglo XX;

5.-pensar desde la fe el complejo resultante de las relaciones entre fundamentalismo/pobreza/terrorismo/relaciones de dominación imperialistas.


[1] .-Es importante calibrar muy bien esta diferencia pues no es menuda, recordemos que el movimiento sionista que dio origen al Estado de Israel era de una ideología socialista, completamente secular, lo que hoy en día viene siendo muy cuestionado por los partidos religiosos, provocando cada vez más acentuación de las tensiones, de manera tal que algunos analistas –quizás un poco pesimistas- han hablado de las posibilidades futuras de una guerra civil entre israelíes. Por eso que las diferencias entre Al Fatah, por un lado y Yihad y Hamás por otro, son gruesas.

 

[2] .-Habría que acotar que desde la creación de la Autoridad Nacional Palestina, la OLP renunció al terrorismo, no así el Frente y lamentablemente, muy recientemente, factores de Al Fatah lo han vuelto a utilizar presionados por la competencia con la Yihad y Hamás, para no perder espacios de poder entre los palestinos radicalizados por los discursos fundamentalistas.

 

[3] .- Pensamos que la creación del Estado de Israel no puede verse como una agresión religiosa ni étnica, contra musulmanes y árabes, sino como el intento imperfecto de hacer justicia a un pueblo como el judío, sistemáticamente perseguido.

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Summary (I).

The terrorist attack against the United States on September 11, 2001, at the hands of fundamentalist groups / terrorist Muslims mark the similarly century-but hopefully with different consequences, the murder of the prince of the Austro-Hungarian Empire in Sarajevo would start World War. Although any comparison is inaccurate because literally between events is always different, similar but not identical-the identity of events is impossible in the story, for all specific social fact is unrepeatable comparison rests on the value of the analogy that if based on elements close to reality has a suggestive power that serves both to illustrate the future that avizore, as also to know that it can guide the behavior of individuals directly affected by social comparison. In this paper we have reflected on the following topics: Some theoretical assumptions of the conflict, the relationship fundamentalism / poverty / terrorism: three different things; Types of terrorism, Muslim and Christian Relationship victimizing this vision: from Israel to the Jihad / Crusades intra-Islamic relations, immediate consequences for international relations: Some intra-US and theological needs.

Keywords: Terrorism, September 11, 2001, Types of Terrorism, Religion, Christianity, Crusades, Islam, Jihad, Judaism, Theology, USA, New York, Israel.

 

Résumé (II).

L’attaque terroriste contre les États-Unis le 11 Septembre 2001, aux mains de groupes fondamentalistes musulmans/terroristes marquer les siècle-mais nous espérons, avec des conséquences différentes façon similaire, le assassiner le prince de l’Empire austro-hongrois à Sarajevo commencerait guerre mondiale. Bien que toute comparaison est inexacte parce que littéralement entre les événements est toujours différent, similaire mais non identique, l’identité des événements est impossible dans l’histoire, pour tout fait social spécifique est irremplaçable comparaison repose sur la valeur de l’analogie que si fondée sur des éléments proches de la réalité a une puissance suggestive qui sert à la fois pour illustrer l’avenir que avizore, comme aussi de savoir qu’il peut guider le comportement des personnes directement touchées par la comparaison sociale. Dans cet article, nous avons réfléchi sur les sujets suivants: Certaines hypothèses théoriques du conflit, la relation fondamentalisme / pauvreté / terrorisme: trois choses différentes, les types de terrorisme, musulmans et chrétiens sont victimes les relations de cette vision: Israël vers le Jihad / croisades relations intra-islamiques, les conséquences immédiates pour les relations internationales: certains besoins intra-Unis et théologique.

Mots-clés: terrorisme, le 11 Septembre 2001, les formes de terrorisme, Religion, Christianisme, croisades, l’islam, Jihad, Judaïsme, Théologie, EEUU, New York, Israël.

 

Resumo (III).

O ataque terrorista contra os Estados Unidos em 11 de setembro de 2001, nas mãos de grupos fundamentalistas / terroristas muçulmanos marcar o século, mas espero que com diferentes conseqüências Da mesma forma, o assassinato do príncipe do Império Austro-Húngaro em Sarajevo iria começar a Primeira Guerra Mundial. Embora nenhuma comparação é impreciso porque literalmente entre eventos é sempre diferente, semelhante mas não idêntico, a identidade dos acontecimentos é impossível na matéria, por todas facto social específica é a comparação irrepetível repousa sobre o valor da analogia que se com base em elementos próximos da realidade tem um poder sugestivo que serve tanto para ilustrar o futuro que avizore, como também para saber que ele pode orientar o comportamento das pessoas diretamente afetadas pela comparação social. Neste trabalho, refletimos sobre os seguintes tópicos: Alguns pressupostos teóricos do conflito, a relação fundamentalismo / pobreza / terrorismo: três coisas diferentes, tipos de terrorismo, muçulmanos e relacionamento cristão vitimando essa visão: de Israel para a Jihad / cruzadas relações intra-islâmicos, as consequências imediatas para as relações internacionais: algumas necessidades intra-americanas e teológica.

Palavras-chave: Terrorismo, 11 de setembro de 2001, Tipos de Terrorismo, Religião, Cristianismo, Cruzadas, islamismo, Jihad, Judaísmo, Teologia, EUA, New York, Israel.

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