La dificultad de sentirse parte de una etnia. Problemas del multiculturalismo en Venezuela

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Enrique Alí González Ordosgoitti

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook)

 

(Publicado en:

1) Memoria del Simposio “Cultura, Migración e Identidad”, organizado por la Línea de “Antropología, Cultura y Sociedad”, del Postgrado en Ciencias Sociales de FACES y por el Goethe-Institut, realizado en la Sala de Usos Múltiples de la Escuela de Sociología, de FACES/UCV, durante los días 7 y 8 de marzo de 2005 en: Goethe-Institut.-Café con leche. Cultura. Migración. Identidad. Caracas, páginas: 97-102, 2005

2) Revista de Filosofía y Humanidades ITER-Humanitas (Instituto de Teología para Religiosos/Facultad de Teología de la UCAB) (Venezuela) 7 (13): 69-83, enero-junio, 2010)

 Descargar el Archivo en pdf.

Para quienes estén interesados en el tema sobre la Nación (Diáspora Venezolana, Identidad Nacional, Multiculturalismo en Venezuela, Nacionalismo, Xenofobia), ver: http://ciscuve.org/?cat=50

(Para quienes están interesados en el tema Étnico, Ciscuve coloca a su disposición las siguientes Categorías con sus respectivos links, en donde encontrarán Entradas que pueden descargar en pdf gratuitamente:

-Etnia (ciscuve.org/?s=Etnia);

-Etnia Afroamericana-Negra (ciscuve.org/?cat=28)

-Etnia Criolla (ciscuve.org/?cat=29)

-Etnia Bicultural-Binacional (ciscuve.org/?cat=30)

-Etnia Indígena (ciscuve.org/?cat=35))

 

 

Resumen.

Debido a que en la práctica social de las mayorías venezolanas no ha sido necesario explicitar la pertenencia étnica, se ha difundido la idea de que tal pertenencia no es importante, o incluso que sólo existe la etnicidad para referirse a los indígenas, o cuando frente a los nacionales de otros países nos reconocemos como venezolanos, dándole al término una connotación de nacionalismo, no pensamos en tal cualidad como expresión de una etnicidad nacional. La pregunta que intentamos responder en este trabajo es: ¿por qué el venezolano tiene dificultad para sentirse miembro de una etnia? ¿la percepción del multiculturalismo en Venezuela no incluye el problema étnico sino sólo con los indígenas?

Palabras Clave: Etnicidad. Etnia. Configuración étnica. Comunidades Étnicas. Indígenas. Criollos. Biculturales-Binacionales.

 

Introducción.

                       Quizás uno de los problemas más acuciantes relacionados con la psicología social, es la dificultad presente en el pueblo venezolano, en sus dirigentes y en sus instituciones, de sentirse parte de una etnia, de ver que cada uno de los venezolanos pertenece a grupos étnicos y que esa multiplicidad implícita no asumida, de todas maneras condiciona gran parte de nuestras visiones y acciones las cuales, a su vez, confluyen en el amplio espacio de nuestro imaginario social, reforzando una imagen del “nosotros” que creemos ser, muy distante del “nosotros” que realmente somos.

 

                                Por eso la discusión hay que situarla en el marco más general, de cómo se producen las relaciones interétnicas en la sociedad venezolana, entendidas no como una relación sólo con la minoría indígena, en la cual supuestamente existe una comunidad nacional que se relaciona con una comunidad étnica (la indígena). Tal manera tradicional de abordar el problema luce insuficiente, preferimos hacer énfasis en que cada uno de nosotros -esté consciente o no- pertenece a un grupo étnico. Entendiendo grupo étnico como todo grupo social que se organiza para identificarse consigo mismo y para diferenciarse de los demás, en base a su etnicidad, la cual es un complejo de rasgos culturales que permiten afirmar al individuo que pertenece a éste y no a otro grupo, y que otro individuo pertenece a otro grupo distinto. La conformación de esta etnicidad y por ende de los grupos étnicos, varía permanentemente en cada situación histórica.

 

                       No podemos seguir asumiendo el problema de lo étnico como sólo lo atinente a lo indígena, herencia -desde el punto de vista científico- de una visión antropológica decimonónica, deudora de una concepción que definía a la Antropología como ciencia de los pueblos exóticos no occidentales. Y herencia, desde el punto de vista histórico, de la historiografía y de los discursos políticos del siglo XIX republicano, que comenzaron a hablar de una nación en construcción homogénea, excepto el “problema indígena”[1]. De esta manera el multiculturalismo se reducía a aceptar la cultura “mayoritaria” y las culturas indígenas, restringiendo sensiblemente el campo real de la problemática.

 

                                Tal posición es insuficiente, pues en la Venezuela actual es posible identificar tres Macro-Etnias: Indígenas, Criollos y Biculturales, especialmente Biculturales-Binacionales. Decimos Macro-Etnias porque en el interior de ellas existen numerosas etnias, si bien diferentes entre sí, pero aún más diferentes de las otras Macro-Etnias. Esta conformación tripartita de los grupos étnicos venezolanos no forma parte del discurso oficial, ni del sentido común. Ante ambos, las Macro-Etnias son los Indígenas, los Criollos y los Extranjeros, incluidos entre estos todos los migrantes y sus descendientes llegados a Venezuela durante el siglo XX, incurriendo en el atropello de negarle la nacionalidad venezolana, tanto a los que se han nacionalizado, como a sus familiares nacidos en nuestro país, asunto claro de discriminación étnica.

 

                                Nosotros hemos acuñado el término de Comunidades Étnicas Biculturales Binacionales para los llamados “extranjeros”[2], afirmando con ello una tercera manera de ser auténticamente venezolano, con tanta dignidad cultural como el de ser Indígena, o el de ser Criollo. La no comprensión de la triple manera étnica de ser venezolano, está en la base de la no aceptación de los nuevos grupos étnicos venezolanos surgidos en el siglo XX y el caldo de cultivo para pensamientos de tinte xenófobo.

 

                       Muchas razones colidan para explicar tal realidad, algunas de las cuales serán objeto de análisis en este escrito. Pero en esta introducción al problema, quiero dejar por sentado los principales elementos que conforman –a nuestro modo de ver- el itinerario de explicación de nuestra diversidad étnica actual. El itinerario estaría compuesto por tres partes:

  1. a.               Premisas acerca de la vivencia histórica de lo étnico en Venezuela.
  2. b.               Momentos teóricos que intentan condensar la experiencia histórica y
  3. c.               Nudos problemáticos actuales.

 

Premisas acerca de la vivencia histórica de lo étnico en Venezuela.

1.-Desde el siglo XVI al siglo XVIII, el discurso dominante sobre las relaciones interétnicas (planteadas como relaciones inter-razas), fue el de la necesaria separación de las mismas, debido a que unas eran superiores (blancos criollos) y las otras eran inferiores (blancos de orilla-canarios, indios, negros, pardos).

 

2.-El término Criollo, hasta el siglo XVIII sólo era aplicado al Blanco hijo de Español Metropolitano nacido en América (aún significa igual en Perú, Chile, Centroamérica).

 

3.-Cuando terminó la Guerra de Secesión (1810-1821), los Sectores Dominantes Criollos comenzaron a crear un discurso etnohistórico que explicara el origen nacional, atribuyéndose en exclusividad la paternidad de la Patria/República, atribuyendo la Colonia a los Españoles Metropolitanos y a los Canarios[3] y reduciendo casi a la nada el papel de los Indígenas[4], de los Negros[5] y de los diversos productos humanos del mestizaje como los Pardos.

 

4.-Esta visión étnica excluyente amainará un poco en los comienzos del siglo XX, cuando el concepto de Criollo se amplíe para abarcar el mestizaje idílico entre Blancos, Indios y Negros. Pero esta aceptación del aporte indígena y africano fue muy poco estimado y resaltado y más bien fue una coartada, para asentar que los indígenas y negros dejaron de existir como grupos autónomos porque se habían fusionado en el ser nacional, reforzando de esta manera la exclusión y discriminación étnica real hacia dichos grupos.

 

5.-Los contingentes de migrantes llegados a partir de la década de los cuarenta, fueron aceptados bajo la presunción de que serían asimilados por el ser étnico nacional (entendido como el Criollo) y lo que es peor, se dio como un hecho el que esa era la tendencia natural de las cosas, imposibilitando hasta ahora la creación de un espacio para la aceptación de la creación de otros grupos étnicos, demonizando la real presencia de ellos con el epíteto de extranjeros.

 

6.-Estos migrantes hicieron caso a su tendencia natural de agruparse conformando etnias a las cuales hemos denominado Biculturales Binacionales, formadas por los primeros migrantes (nacionalizados o no) y su descendencia nacida en el país (venezolanos por derecho indiscutible), que según cálculos nuestros de 1990[6], podían oscilar entre el 40 y el 42% de la población total venezolana.

 

7.-La no aceptación oficial de la existencia de la Macro-Etnia Bicultural Binacional, ha impedido una relación más sana y provechosa entre ésta y la Macro-Etnia Criolla, generándose en el seno de ambas una descalificación de la otra, que se expresa en la conformación de redes sociales excluyentes basadas en el paisanaje, o en la particularidad religiosa, o en la dificultad de realizar matrimonios mixtos (Criollo-Bicultural Binacional), especialmente desde la década de los ochenta.

 

8.-A partir del Viernes Negro de 1983 salió a la superficie la real dimensión de los problemas de la economía venezolana, generando un cúmulo de expectativas negativas que tambalearon las nociones de futuro feliz que embargaba a nuestra sociedad. Esa visión negativa se verá corroborada y reforzada en 1989 con el “Caracazo” y en 1992 con los dos intentos de Golpe de Estado (4 de febrero y 27 de noviembre). Ante el descalabro de la confianza en el porvenir, los diversos grupos sociales reformularon sus estrategias de sobrevivencia, destacando como eje de las mismas la solidaridad mecánica con los que le son iguales, es decir con su comunidad étnica, expresada en la frase de “ayudar al paisano”. Esta es una razón poderosa para excluir a quien es diferente.

 

                                En las ocho premisas anteriores están parte de las raíces de los problemas interétnicos actuales, algunos de los cuales los formularemos en forma de preguntas en la última parte de este trabajo.

 

Momentos teóricos que intentan condensar la experiencia histórica.

                       Las premisas anteriores intentan resumir la historia de las relaciones inter étnicas en Venezuela, pretendemos a continuación formularlas como proposiciones teóricas capaces de orientar la práctica investigativa.

 

Primer momento.-La asunción -por parte de lo que luego sería la nación venezolana- de la diversidad étnica existente y el uso de la misma como criterio de clasificación social bajo el cognomento de castas, situación conocida en la literatura latinoamericana como “sociedades de barreras de color”, en los siglos XVI-XVIII[7].

 

Segundo momento.-La asunción por parte de las nuevas clases dominantes republicanas, de la ideología de la “desaparición de las castas”, para así crear el nuevo hombre americano y republicano, entendido como el Criollo, en su vieja acepción de blanco, hijo de españoles peninsulares y descendientes de quienes realizaron la conquista desde el siglo XVI (siglo XIX).

 

Tercer momento.-Ampliación del concepto Criollo, asimilándolo a la mezcla total de lo español, lo indígena y lo negro, quedando fuera de ella sólo grupos indígenas, que de ahí en adelante serán conceptuadas como minorías (siglos XIX-XX)

 

Cuarto momento.-El actual, en que esa visión dominante, no logra explicar nudos de problemas de reciente aparición, en forma de cuestionamientos a las versiones oficiales sobre los asuntos étnicos en Venezuela. Tales diferencias con la visión dominante se expresan en las siguientes proposiciones:

-se cuestiona la capacidad de inclusión del término Criollo;

-se sigue pensando que no se ha reivindicado el papel de lo indígena en la configuración de la Venezuela pasada y presente;

-se han conformado vacíos históricos, hiatos en cuanto a la importancia de los otros elementos étnicos de Venezuela. A la indiferencia con los indígenas, se le suman la invisibilidad del negro, del canario y de las comunidades biculturales-binacionales;

-se pretende una continuidad étnica absoluta entre los siglos XVI-XVIII, XIX y XX, cuando son tres momentos perfectamente diferenciados en cuanto a la estructuración de las etnicidades en Venezuela que se efectúa según ocho procesos:

primer proceso: el período previo al siglo XV (para todo el territorio venezolano) y hasta el siglo XVIII (para partes de la geografía en forma de bolsones), es el de la configuración de la diversidad étnica amerindia;

segundo proceso: el lapso del siglo XVI al siglo XVIII (para casi todo el territorio nacional), es el período fundacional de la diversidad étnica amerindia-europea-africana, mezclándose al lento ritmo de la socialidad y produciendo nítidos perfiles regionales, de las para ese entonces provincias que luego devendrán en los Estados modernos;

tercer proceso: el siglo XIX (para todo el territorio nacional), es el período de profundización acelerada por tiempo de guerra, del mestizaje racial, étnico y regional, de tipos étnicos que mantendrán una doble identidad en su etnicidad, una de las cuales estará relacionada con el reciente constructo jurídico-político llamado República de Venezuela, expresada en el sentirse venezolano, tomando consciencia de su venezolanidad, asumida como criollidad. Y la otra será una identidad étnica bajo el etnónimo de la regionalidad, a donde se ha vuelto, re-vuelto y de-vuelto a lo largo del siglo. Regionalidad que debido a las cambiantes organizaciones estadales, se mantendrá fiel al sentido de pertenencia provincial pre republicana, tal como se expresaba en las diez Provincias existentes para 1810 (siete firmaron y están en las estrellas de la bandera, dos se negaron: Coro y Maracaibo y Guayana no pudo llegar a tiempo y recién ha sido incorporada su estrella).

cuarto proceso: en el mismo siglo XIX, a la par del comportamiento de la mayoría de la población –llamada en adelante, criolla- los indígenas adoptarán tres estrategias de sobrevivencia: mantenerse étnicamente separados en los rincones más alejados de los centros capitales de la política y de las guerras; incorporarse al torrente del mestizaje coloreando tipos de comunidades criollas como las conocidas con el nombre de ladinas (Mérida, Trujillo) o semi incorporarse a la vida pública de la nueva sociedad nacional en gestación, pero reservando importantes señas de su etnicidad indígena para su desenvolvimiento en el ámbito privado de la familia y de la pequeña comunidad, dando base al nombre de indígena genérico, oculto o semi oculto aún hoy en día en el medio de comunidades aparentemente criollas campesinas, tal como se demostró en los setenta[8];

quinto proceso: el siglo XX para las ya consolidadas comunidades étnicas criollas serán sacudidas por dos movimientos de reconfiguración étnica, el primero se referirá al cada vez más acentuado poder de etnización de las etnicidades basadas en lo local (Chachopo), estadal (Merideño) y regional (Andino), que configurarán tres construcciones sólidas de identidades, apoyadas en el cese de las migraciones compulsivas por acción de las guerras y en el paulatino cambio de hegemonía entre los principales centros metropolitanos[9]. A su vez el otro gran movimiento de reconfiguración étnica tendrá que ver con la valorización del elemento étnico venezolano negro[10], el cual recibe el bautismo de su condición de ciudadano con plenos derechos sociales y políticos, con el arribo de Acción Democrática al poder, durante el trienio 1945-48, luego del Golpe de Estado contra Medina Angarita;

sexto proceso: el siglo XX para los indígenas continuará con parte de las tres estrategias definidas en el siglo XIX, pero ante la mejora de las condiciones del país, especialmente desde alrededor de la mitad del siglo, en cuanto a las condiciones de salubridad se refiere y el acceso a la educación tanto monolingüe, como bilingüe intercultural, los indígenas asistirán a una recuperación demográfica moderada y a una creciente conciencia de cuales son sus intereses y como defenderlos, conducta claramente consolidada con la nueva Constitución Nacional de 1999;

séptimo proceso: el siglo XX también significará la aparición de la Macro etnia Bicultural Binacional, inexistente para el siglo XIX y que es fundamental para entender el ingreso de Venezuela al ámbito de la industrialización y modernidad mundial, así sea a través de bolsones situados en el corredor centro norte costero, hoy en día extendido hacia partes de occidente, oriente y sur del país, igual para entender en parte, el porqué hemos más que triplicado la población que heredamos del XIX;

octavo proceso: el siglo XX y el siglo XXI no han sido aún comprendidos por la mayoría de los venezolanos en cuanto lo que tiene que ver con las reconfiguraciones étnicas sucedidas, de ahí la perplejidad, la propensión a negar nuestra multiculturalidad (no como concepto abstracto, pues el mismo está en la Constitución Nacional), sino en los hechos, de ahí la conformación de al menos cinco grandes nudos problemáticos y de ahí también la necesidad de enfrentarlos, acción en la cual, los científicos sociales deberían asumir la vanguardia.

 

Nudos problemáticos actuales.

Nudo de Problemas 1.-¿Cuánto entra en el término criollo? ¿Y lo negro[11]? ¿A qué llamar mestizaje[12]? ¿Y los etnónimos regionales, que lugar juegan en la definición de lo venezolano? ¿Es o no exagerado el papel de Caracas y lo caraqueño en la definición de lo nacional?

 

Nudo de Problemas 2.-¿Lo indígena en la definición de lo venezolano se reduce sólo a los grupos indígenas actualmente reconocidos por el Estado[13]? ¿Y lo indígena en la conformación del espacio habitable venezolano? ¿Y el Indígena genérico? Hacia una historia de Venezuela desde lo indígena-criollo y no solamente de lo criollo-indígena y mucho menos de lo criollo en solitario.

 

Nudo de Problemas 3.-¿Y las migraciones concurrentes a Venezuela desde mediados del siglo XX que permitieron más que triplicar la población existente a finales del siglo XIX? ¿Puede entenderse la Venezuela actual desde el punto de vista étnico con sólo las etnias que estaban en el siglo XIX? ¿Cuál es el papel de las Comunidades Étnicas Biculturales-Binacionales[14] en la construcción de la nación?

 

Nudo de Problemas 4.-¿Cuáles son los resultados de leer gran parte de la dinámica social en clave de conflictos étnicos de baja intensidad[15]? ¿Esos conflictos étnicos de baja intensidad, se producen en las ciudades? ¿O en la colonización de espacios económicos formales y/o informales[16]? ¿O en la colonización de espacios residenciales populares y de clase media? ¿Los lugares de encuentro en donde se reproduce la cultura cotidiana, tales como bares, tascas, restaurantes y bares, pueden ser leídos en clave étnica?

                      

Nudo de Problemas 5.-¿Qué está pasando con el número creciente de venezolanos[17] que se asientan en el extranjero de manera estable hasta formar enclaves?[18] ¿Cómo se vinculan a la economía[19] y a la política[20] de los países desarrollados? ¿Cómo va a hacer un imaginario social acostumbrado a pensar lo venezolano sólo como algo intra fronteras? ¿Cómo están haciendo los venezolanos de la diáspora para reconstruir sus identidades[21]? ¿Cuáles elementos sociales prioriza? ¿Cómo se está incorporando el problema de las remesas en el pensamiento sobre la economía nacional[22]? ¿Se siguen interesando en la política local[23]?

 

                       Lo anterior conforma lo que a nuestro modo de ver son los 5 principales nudos de problemas desde los cuales se puede pensar lo étnico y su papel en la conformación de la multiculturalidad venezolana. No es posible agotarlos en una ponencia, por lo que nos daremos por satisfecho con sólo aportar algunas reflexiones sueltas, casi anecdóticas, cuando las comparamos con la inmensidad de la dificultad que implica pensar seriamente la etnicidad en Venezuela.      

 

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[1] .-Aquí valdría revisar a Germán Carrera Damas (1993).-De la dificultad de ser criollo. Especialmente entre las páginas 69-99.

[2] .-Ver González Ordosgoitti, 1991.

[3] .-“La revisión de la historia fue un paso consecuente y necesario para la ruptura del nexo colonial, no ya en el terreno político-militar sino en el ámbito de la conciencia. Esta operación normal en toda experiencia histórica semejante, se inició con los primeros documentos justificadores de la ruptura: la colonia, -obra, sin embargo, primordialmente de los criollos-, quedó vista como oscurantismo. La monarquía, se pretendió, fue asunto de españoles y canarios. Los criollos hispanoamericanos resultaron haber sido republicanos poco menos que desde siempre.” (Carrera Damas, 1993: 75)

[4] .-Esta reducción del papel del Indígena en la construcción de Venezuela se hará de forma tan sistemática que terminará creando un hiato histórico sobre su presencia: “El Hiato Indígena se manifiesta, en la poca o nula importancia que se le da a las sociedades existentes antes de la llegada de los españoles, expresada en las producciones historiográficas de los cronistas e historiadores, en menor grado en los autores que escribieron entre los siglos XVI-XVIII y con muchísimo mayor intensidad y desembozadamente en la época republicana de los siglos XIX y XX, cuando literalmente los indígenas son desaparecidos de la historiografía.” (González Ordosgoitti, 2001: 71)

[5] .-Esta discriminación hacia la población negra venezolana se acentuó tanto durante el siglo XIX republicano, que hasta se pretendió ubicarlos en el Estado Bolívar para luego cederlo a la hoy República de Guyana, según nos dice el biólogo Ananías Escalante: “No se trata sólo del repudiado caso de la Alemania nazi, comenta, sino también de otros movimientos como el de los eugenistas en Estados Unidos. Para los venezolanos no es algo exótico, añade, pues en los anales de la historia hay que registrar la existencia de un movimiento eugenista de relativa importancia “promovido por el resentimiento contra los negros, muy exacerbado durante los intentos de poblar el estado Bolívar con gente de las islas del Caribe, pensando en la posibilidad de anexar ese estado a la entonces colonia Guayana Británica”.” (Nuñez, 2004: B: 11)

[6] .-Ver González Ordosgoitti, 1991.

[7] .-Un momento importante que demuestra la crisis de esta taxonomía de castas, va a ser el de la puesta en marcha de las leyes reales de “Gracias al sacar”, mediante las cuales los “pardos”, podían obtener certificados que garantizaran su “blancura”, su absoluta lejanía con los “hombres de color”, por supuesto pagando una cantidad sustancial al erario de la Corona. Esta posibilidad de blanqueamiento de los pardos, motivó fuertes enfrentamientos con los sectores dominantes criollos blancos.

[8] .-Es interesante como en la década de los setenta se demuestra la existencia aún de indígenas cumanagotos y chacopatas, los cuales según la historiografía oficial habían desaparecido entre los siglos XVI-XVII producto de la  conquista: “El curso superior de la Quebrada de Hoces conserva su nombre indígena, Turucuar… alterado en Urucual, donde se halla ubicado un importante caserío del mismo nombre, y donde viven familias descendientes de Chacopata y Cumanagoto…Los descendientes actuales de los Chacopata, sin duda alguna mezclados con los Píritu, han sido desposeídos de sus antiguas tierras, y se hallan refugiados en el extremo oeste de su antiguo territorio…Se trata de individuos con rasgos indígenas muy pronunciados…Los Chacopata, al igual que sus vecinos, los Píritu, eran unos expertos pescadores y navegantes que frecuentaban las Islas de Píritu, fronteras del actual puerto de Chacopata, cuyos habitantes siguen pescando en las Islas y se comunican con Tierra Firme mediante señales de humo.” (Civrieux, 1980: 43).

[9] .-El cambio de hegemonía entre las ciudades venezolanas puede seguirse a través de los doce Censos de Población realizados entre 1873-1990, en los cuales se nos revela que los Estados demográficamente más densos fueron: Guárico (1873 y 1881), Lara (1891, 1920, 1926 y 1936), DF (1941, 1950, 1961, 1971 y 1981) y Zulia (1990) (Feo Caballero, 1993).

[10] .-Esta reivindicación del ciudadano negro, rompe con la costumbre tanto de la colonia como de la época republicana del siglo XIX, de invisibilizar al negro, proceso que aún es necesario impulsar en América y que sus hitos más resaltantes han sido en Venezuela (1945), Cuba (1959) y Colombia (con la reciente Constituyente que terminó por reconocer y apoyar el desarrollo de las comunidades negras del Océano Pacífico).

[11] .-Ver Correia, 2003 y González Ordosgoitti, 2004.

[12] .-En la actualidad se viene produciendo una corriente de contestación al término mestizaje que pienso que yerra al confundir el uso ideológico negativo del término, con la posibilidad o no de que efectivamente se haya realizado físicamente. La realización material del mestizaje en Venezuela, desde el siglo XVI y con una intensidad aún mayor desde el siglo XIX, es algo comprobado hoy por la genética a través –entre otros- del Proyecto de Fundacredesa. Por lo tanto lo que es criticable es el uso ideológico del mismo, no porque se afirme en el discurso oficial que todos los venezolanos somos resultado de la mezcla entre lo aborigen, lo español y lo africano, sino porque esta afirmación no se ve reflejada en consecuencias prácticas como la de una renovación de los discursos históricos oficiales que reivindiquen el papel de los indígenas, de los negros, los pardos, los blancos de orilla en la edificación de la patria, desde el propio siglo XVI. Pero es evidente que el seguir afirmando que la Patria comienza en 1810-1811, no ayuda a reivindicar el papel de todos los sectores dominados durante los siglos anteriores. Entonces tales indiferencias traen consecuencias de desafecto del término de mestizaje.

[13] .-Ver González Ordosgoitti, 1997b, 2003 y 2003-2004.

[14] .-Ver González Ordosgoitti (1991).-“En Venezuela todos somos Minorías” y Moraiba Pozo (Compiladora) y Enrique Alí González Ordosgoitti (1999).-Diversidad cultural de comunidades residenciales venezolanas.

[15] .-Es por ejemplo el conflicto suscitado en el año 2000 en el ámbito educativo: “Uno de los escándalos más recientes que han sacudido hasta sus cimientos a la opinión pública venezolana, ha sido el relacionado tanto con el Manual de Instrucción Premilitar, escrito por una profesora del Estado Anzoátegui, como con el panfleto en forma de Volante, repartido en las entradas del Metro de Caracas. En ambos materiales se evidenciaba un llamado explícito al repudio de los “extranjeros”, especialmente italianos, portugueses, españoles y oriundos de países latinoamericanos. Las reacciones en contra tendieron a partidizarse desde el primer momento, alegando unos que era una manifestación más de cómo el Gobierno de Chávez profundizaba las diferencias entre los grupos sociales y de paso, conseguía un chivo expiatorio para explicar el origen de la crisis económica que vive el país. Otros por el contrario, señalaban que era una maniobra de la oposición política que no paraba en mientes para torpedear “el proceso”, desligando al Gobierno del Manual por boca del Ministro Navarro, aduciendo que el mismo obedecía a una iniciativa editorial privada que no tenía el visto bueno oficial y atribuyendo el Volante a manos anónimas pertenecientes a los grupos de oposición al Gobierno.” (González Ordosgoitti, 2000: 253)

[16] .-Es el caso de la lucha étnica en contra de los sectores chino-venezolanos afianzados en el comercio al detal en varias ciudades del país, que al menos desde principios de la década de los noventa vienen siendo objeto de saqueos coyunturales, por ejemplo a raíz del atropello o muerte de alguien visto como “criollo”, por parte de los “chinos”, independientemente de las causas reales que puedan haber llevado a ese desenlace: por ejemplo el que el “criollo” haya sido sorprendido hurtando comida y que los “chinos” hayan decidido aplicar su propia justicia apaleándolo o que el “criollo” haya intentado robar a mano armada, generando que la vigilancia privada lo repeliera quitándole la vida. Casos de estos se han repetido en nuestro siglo XXI: enero de 2002 en Ciudad Bolívar (Meza, 2002,a y 2002,b); enero de 2003 en Maturín, Estado Monagas (Herrera, 2003 y Herrera, Paz y Marín, 2003); enero de 2003 en Ciudad Bolívar y en Barcelona (Gruber, Marín y Paz, 2003), febrero de 2003 en Sabaneta, Barinas (El Universal, 2003.a); julio 2004 en San Félix, Estado Bolívar (Gruber, 2004) y noviembre 2004 en Carabobo (Ojeda Reyes, 2004). A la par de esos ataques masivos en contra de comercios propiedad de chinos-venezolanos, por parte de estos se genera una solidaridad étnica ante cualquier tipo de agresión, así sea individual, como por ejemplo ocurrió en Cumaná en julio de 2004 (Marín, 2004)

[17] .-“Falta por recorrer el camino de contabilizar cuántos se han ido. La Oni-Dex, maneja una cifra de 280.000.” (Garnica y Nuñez, 2003: B: 19)

[18] .-Ver González Ordosgoitti (1997).-“Efectos sociales de la globalización. Nuevas etnias: la diáspora venezolana”. Revista COMUNICACIÓN (Venezuela) 98:41-52, segundo trimestre.

[19] .- Se vinculan de formas muy diversas, desde asociarse con gran capital (EFE, 2004), hasta crear su propia pequeña compañía para reproducir su propia culinaria (Asimov, 2003).

[20] .-Hay varios casos de venezolanos incorporados al establecimiento político de los países de destino: “El venezolano Peter Miguel Camejo, miembro del Partido Verde de Estados Unidos, intentará nuevamente hacerse con la Gobernación del estado de California.” (El Nacional, 2003) Incluso en los Ejércitos de Italia y de los EEUU que participan en la guerra de Irak (Negrón, 2003 y DPA-AP-EFE, 2003).

[21] .-Siguiendo la huella de los migrantes de todas las épocas, la pervivencia de la memoria sobre la patria lejana, se alimenta con los ingredientes y sabores de la cocina -entre los cuales destaca la arepa- con la música, el idiolecto, la literatura. Haciendo el mismo énfasis en sus particularidades culturales, tanto en un país con otro idioma: “En Miami no se extrañan las arepas, un buen queso blanco o una empanada de pabellón, pues el éxodo de venezolanos a esa ciudad ha permitido la creación de locales que le proveen al paladar los sabores acostumbrados.” (Guillén Drija, 2003: B-14). Como en Barcelona, España: “Aún ejerce de venezolano. “Como arepa y escucho salsa, un día sí y otro no, y en la nevera jamás falta Diablitos, aunque usted no lo crea. Vivo en una eterna guachafita y no trato de diferenciar mi acento. Hablo cada vez más malandro”… En la despensa de Georgiana González Ferrero y Juan Pedro Di Polo nunca falta la Harina PAN…Además de cocinar al modo Scannone, Georgina tiene una reserva de Serenata Guayanesa y de libros que le lee a su hijo Matías sobre mitos y leyendas de Venezuela.” (Levy, 2003: B-14)

[22] .-“Lo que sí está claro es que, paradójicamente, los emigrantes pueden ser un buen negocio para el país. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, las remesas enviadas por venezolanos desde el exterior sumaron 235 millones de dólares en 2002.” (Garnica y Nuñez, 2003: B: 19)

[23] .-Como muestra del interés en la política local, tenemos la configuración de Círculos Bolivarianos a favor del Gobierno y la organización del Firmazo por parte de los sectores opositores (Rojo, 2003.a y 2003.b; Marcano M, 2003;El Universal, 2003.b; Palacios, 2003 y Fernández, 2003)

 

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