Daily Archives: junio 26, 2012

Vocación, Espíritu Santo y Sacerdocio Ministerial.

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P. Manuel Antonio Teixeira Sequeira.

(Sacerdote Dehoniano. Se licenció en la Universidad Gregoriana de Roma y allí mismo realizó su doctorado en Teología Dogmática bajo la dirección del Profesor Elmar Salmann. Actualmente es Profesor del Iter en las materias de Introducción a la Teología, de Teología Fundamental y del postgrado en Teología Fundamental. Publicó en el número 5 de la revista ITER Humanitas, un artículo titulado «Itinerarium mentis in Deum», correo: p.antonioteixeira@hotmail.com)

(Is a Dehonian Priest. He graduated at the Gregorian University of Rome. There he earned a doctorate in Dogmatic Theology under Dr. Elmar Salmann direction. Nowadays he is a professor at ITER Institute in the matters of Theology Introduction, Fundamental Theology and Fundamental Theology master’s degree. Published at ITER Humanitas journal N° 5 an article entitled «Itinerarium mentis in Deum»)

 

(Publicado en la Revista de Teología del ITER (Instituto de Teología para Religiosos), Facultad de Teología de la Universidad Católica Andrés Bello (Venezuela) 52: 163-170, mayo-agosto 2010)

 

Resumen.

 El autor del ensayo se propone reflexionar acerca del ministerio sacerdotal, pero viéndolo desde el fenómeno de la crisis vocacional. Dos reflexiones se efectúan no sólo en paralelo, sino de modo simultáneo, yuxtapuesto y correspondiente. Se trata de entender el fenómeno de la crisis vocacional, ver las raíces que lo causan, para enunciar la tensión del vivir en este mundo sin ser de él, como una de las propiedades más propias, pero más olvidadas del sacerdocio. Por último constatar que la ausencia de vocaciones no tiene que ver con que el Espíritu Santo nos haya olvidado, se trata más bien de un pecado arraigado en el modo de vivir de los ministros.

Palabras clave: Estar en el mundo sin ser del mundo; tensión; ser testigos de Cristo; crisis vocacional; vocacionado; vocacionando; sociedad de bienestar; presbítero; silencio del Espíritu Santo.

 

Abstract.

The author of this essay proposes to reflect on the priestly ministry, but viewing it from the vocational crisis phenomenon. Two reflections are made, not only in parallel but simultaneously, juxtaposed and correspondent. It’s about understanding the phenomenon of vocational crisis, see the roots that cause it, to articulate the tension of living in this world without being of it as one of the more characteristic properties, but most neglected of the priestly ministry. At least to verify that the absence of vocations is not about an forgetting from Holy Spirit, it is rather about the rooted sin in the priest’s life style.

Key word: Being in the world but not of world; tension; be witnesses of Christ; vocational crisis; vocations; welfare society; priest; silence of the Holy Spirit.

 

Mundanización y sacerdocio ministerial.

          Escribir un ensayo sobre el sacerdocio, no es tarea fácil, más aún cuando quien lo escribe forma parte del clero y lo escribe en  las postrimerías del año sacerdotal, que tantos textos y reflexiones en torno a este tema ha producido. Desde el inicio dejo claro que no pretendo exponer aquí un apretado compendio sobre la teología del sacerdocio; sí me gustaría escribir sobre lo cotidiano, sobre  aquello que nos preocupa, sobre aquello que nos deja estupefactos porque pone en cuestión la misma fe: crisis vocacional, escándalos morales por parte de ministros ordenados, identidad del sacerdocio ministerial y el papel del Espíritu Santo en todo este rollo existencial. No me parece discutir si el término sacerdote es adecuado o no, si el término es exclusivo y excluyente o no, pienso que la historia de este vocablo ha pasado por diversas transformaciones y que se le han añadido y quitado acepciones a lo largo de la historia. No me parece que sea la discusión terminológica aquello que más interese a los fieles y aquello que más nos  ayude a crecer como Iglesia. Por otro lado, en la Iglesia han existido siempre los ministros ordenados a quienes han llamado sacerdotes. Con esto no quiero negar que todos los bautizados participen del sacerdocio de Cristo. ¡Lejos de mi tal intención! Lo que aquí me preocupa es la crisis del ministerio ordenado. Soy de la opinión, que muchas veces nos enfrascamos en discusiones que a la postre resultan nominalistas y no suelen aportar una pizca de solución al problema del ministerio sacerdotal y, por ende, no ayudan tampoco a que el sacerdocio de los fieles se profundice y se arraigue.

 

No cabe duda que vivimos un momento de crisis, no se trata de un apuro ficticio, sino de un hecho que se verifica en lo concreto de estadísticas científicas[1]. Que el número de vocaciones ha ido disminuyendo, es constatable en toda Europa, y que ese número aunque todavía esperanzador en Venezuela, comienza a reflejar algunos retrocesos a este lado del Atlántico.  ¿A qué se debe este retroceso en el número de los vocacionados, cuando la Iglesia dispone de más y mejores medios para llegar con un menor esfuerzo a un número mayor de personas? Muchos no dudan en adjudicar la causa de la crisis, a mi entender de modo simplón y poco serio, al creciente bienestar que se experimenta en las sociedades europeas y latinoamericanas. El bienestar actuaría como una especie de inhibidor en el vocacionado que le impediría encarnar el rol del sacerdocio ministerial; la crítica se hace, como si la misma Iglesia no fuera usufructuaria de todo ese bienestar. ¿Qué sacerdote menor de 60 años no posee un computador personal, un celular para comunicarse, un auto para desplazarse, internet en casa, una buena lavadora, un buen televisor con cable para descansar de las duras faenas pastorales? ¿Qué es todo eso? La respuesta es simple: artefactos creados por la sociedad de bienestar. Cuando achacamos a la sociedad de bienestar la causa de la crisis, o bien no pensamos que nosotros somos beneficiarios de esa sociedad, o si lo pensamos, juzgamos al otro con cierto aire de superioridad, al considerarlos incapaces de conciliar la sociedad de bienestar con la condición de ministros.

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Vocación, Espíritu Santo y Sacerdocio Ministerial.

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P. Manuel Antonio Teixeira Sequeira.

(Sacerdote Dehoniano. Se licenció en la Universidad Gregoriana de Roma y allí mismo realizó su doctorado en Teología Dogmática bajo la dirección del Profesor Elmar Salmann. Actualmente es Profesor del Iter en las materias de Introducción a la Teología, de Teología Fundamental y del postgrado en Teología Fundamental. Publicó en el número 5 de la revista ITER Humanitas, un artículo titulado «Itinerarium mentis in Deum», correo: p.antonioteixeira@hotmail.com)

(Is a Dehonian Priest. He graduated at the Gregorian University of Rome. There he earned a doctorate in Dogmatic Theology under Dr. Elmar Salmann direction. Nowadays he is a professor at ITER Institute in the matters of Theology Introduction, Fundamental Theology and Fundamental Theology master’s degree. Published at ITER Humanitas journal N° 5 an article entitled «Itinerarium mentis in Deum»)

 

(Publicado en la Revista de Teología del ITER (Instituto de Teología para Religiosos), Facultad de Teología de la Universidad Católica Andrés Bello (Venezuela) 52: 163-170, mayo-agosto 2010)

 

Resumen.

 El autor del ensayo se propone reflexionar acerca del ministerio sacerdotal, pero viéndolo desde el fenómeno de la crisis vocacional. Dos reflexiones se efectúan no sólo en paralelo, sino de modo simultáneo, yuxtapuesto y correspondiente. Se trata de entender el fenómeno de la crisis vocacional, ver las raíces que lo causan, para enunciar la tensión del vivir en este mundo sin ser de él, como una de las propiedades más propias, pero más olvidadas del sacerdocio. Por último constatar que la ausencia de vocaciones no tiene que ver con que el Espíritu Santo nos haya olvidado, se trata más bien de un pecado arraigado en el modo de vivir de los ministros.

Palabras clave: Estar en el mundo sin ser del mundo; tensión; ser testigos de Cristo; crisis vocacional; vocacionado; vocacionando; sociedad de bienestar; presbítero; silencio del Espíritu Santo.

 

Abstract.

The author of this essay proposes to reflect on the priestly ministry, but viewing it from the vocational crisis phenomenon. Two reflections are made, not only in parallel but simultaneously, juxtaposed and correspondent. It’s about understanding the phenomenon of vocational crisis, see the roots that cause it, to articulate the tension of living in this world without being of it as one of the more characteristic properties, but most neglected of the priestly ministry. At least to verify that the absence of vocations is not about an forgetting from Holy Spirit, it is rather about the rooted sin in the priest’s life style.

Key word: Being in the world but not of world; tension; be witnesses of Christ; vocational crisis; vocations; welfare society; priest; silence of the Holy Spirit.

 

Mundanización y sacerdocio ministerial.

          Escribir un ensayo sobre el sacerdocio, no es tarea fácil, más aún cuando quien lo escribe forma parte del clero y lo escribe en  las postrimerías del año sacerdotal, que tantos textos y reflexiones en torno a este tema ha producido. Desde el inicio dejo claro que no pretendo exponer aquí un apretado compendio sobre la teología del sacerdocio; sí me gustaría escribir sobre lo cotidiano, sobre  aquello que nos preocupa, sobre aquello que nos deja estupefactos porque pone en cuestión la misma fe: crisis vocacional, escándalos morales por parte de ministros ordenados, identidad del sacerdocio ministerial y el papel del Espíritu Santo en todo este rollo existencial. No me parece discutir si el término sacerdote es adecuado o no, si el término es exclusivo y excluyente o no, pienso que la historia de este vocablo ha pasado por diversas transformaciones y que se le han añadido y quitado acepciones a lo largo de la historia. No me parece que sea la discusión terminológica aquello que más interese a los fieles y aquello que más nos  ayude a crecer como Iglesia. Por otro lado, en la Iglesia han existido siempre los ministros ordenados a quienes han llamado sacerdotes. Con esto no quiero negar que todos los bautizados participen del sacerdocio de Cristo. ¡Lejos de mi tal intención! Lo que aquí me preocupa es la crisis del ministerio ordenado. Soy de la opinión, que muchas veces nos enfrascamos en discusiones que a la postre resultan nominalistas y no suelen aportar una pizca de solución al problema del ministerio sacerdotal y, por ende, no ayudan tampoco a que el sacerdocio de los fieles se profundice y se arraigue.

 

No cabe duda que vivimos un momento de crisis, no se trata de un apuro ficticio, sino de un hecho que se verifica en lo concreto de estadísticas científicas[1]. Que el número de vocaciones ha ido disminuyendo, es constatable en toda Europa, y que ese número aunque todavía esperanzador en Venezuela, comienza a reflejar algunos retrocesos a este lado del Atlántico.  ¿A qué se debe este retroceso en el número de los vocacionados, cuando la Iglesia dispone de más y mejores medios para llegar con un menor esfuerzo a un número mayor de personas? Muchos no dudan en adjudicar la causa de la crisis, a mi entender de modo simplón y poco serio, al creciente bienestar que se experimenta en las sociedades europeas y latinoamericanas. El bienestar actuaría como una especie de inhibidor en el vocacionado que le impediría encarnar el rol del sacerdocio ministerial; la crítica se hace, como si la misma Iglesia no fuera usufructuaria de todo ese bienestar. ¿Qué sacerdote menor de 60 años no posee un computador personal, un celular para comunicarse, un auto para desplazarse, internet en casa, una buena lavadora, un buen televisor con cable para descansar de las duras faenas pastorales? ¿Qué es todo eso? La respuesta es simple: artefactos creados por la sociedad de bienestar. Cuando achacamos a la sociedad de bienestar la causa de la crisis, o bien no pensamos que nosotros somos beneficiarios de esa sociedad, o si lo pensamos, juzgamos al otro con cierto aire de superioridad, al considerarlos incapaces de conciliar la sociedad de bienestar con la condición de ministros.

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