Catequesis sobre Catolicismo y Santería. Experiencia Pastoral en Barrios de Caracas

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Padre José Sequera, sdb.

Este Artículo forma parte del Dossier de las Jornadas de Teología ITER-UCAB “Catolicismo y Religiones Afroamericanas-Negras”, realizadas el 25.05 y el 01.06.2011, en la sede del Instituto de Teología para Religiosos en Altamira, Caracas.

(Dossier Jornadas Teología ITER-UCAB “Catolicismo y Religiones Afroamericanas-Negras”, 2011.: http://ciscuve.org/?p=1338 ).

Descargar el Archivo en pdf.

 

(Para quienes están interesados en el tema Étnico, Ciscuve coloca a su disposición las siguientes Categorías con sus respectivos links, en donde encontrarán Entradas que pueden descargar en pdf gratuitamente:

-Etnia (ciscuve.org/?s=Etnia);

-Etnia Afroamericana-Negra (ciscuve.org/?cat=28)

-Etnia Criolla (ciscuve.org/?cat=29)

-Etnia Bicultural-Binacional (ciscuve.org/?cat=30)

-Etnia Indígena (ciscuve.org/?cat=35))

El Dossier contiene los siguientes artículos:

1.-Dr. Enrique Alí González Ordosgoitti (Profesor Titular de la UCV, del ITER y de la UCAB). Línea de Investigación Nro. 4: Procesos Religiosos de América Latina La Grande. Sublínea Nro. 20: Religiones y Religiosidades Populares (versión 2011).

(Revista ITER-Humanitas, Facultad de Teología de la UCAB (Venezuela) 16: 13-24, julio-diciembre 2011)

(1.-Línea de Investigación 4: Procesos Religiosos A.L. La Grande. Sublínea 20: Religión y Religiosidad Popular, 2011.: http://ciscuve.org/?p=1349 ).

 

2.-Dr. Enrique Alí González Ordosgoitti (Profesor Titular de la UCV, del ITER y de la UCAB).-Línea de Docencia sobre Religión y Religiones Populares.

(Revista ITER-Humanitas, Facultad de Teología de la UCAB (Venezuela) 16: 25-35, julio-diciembre 2011)

(2.-Línea Docencia Religión y R. Popular. Eje Transversal Ciencias de Religión en Maestrías del ITER: http://ciscuve.org/?p=1358 ).

 

3.-P. Ponc Capell, Mercedario, Responsable de la Pastoral Penitenciaria de la CEV, Estudiante de la Maestría en Teología Pastoral, ITER.

El sincretismo entre la Virgen de las Mercedes y Obatalá en la Santería Cubano-Venezolana.

(Revista ITER-Humanitas, Facultad de Teología de la UCAB (Venezuela) 16: 37-107, julio-diciembre 2011)

(3.-El sincretismo entre la Virgen de las Mercedes y Obatalá: http://ciscuve.org/?p=1396).

 

4.-P. Silvanus Ngugi Omuono, IMC, Kenya, Estudiante de la Maestría en Teología Pastoral, ITER.

La Santería a la luz del Nuevo Testamento.

(4.-La Santería a la luz del Nuevo Testamento: http://ciscuve.org/?p=1372).

 

5.-Abogado José Zamora, Abogado, Estudiante de la Maestría en Teología Bíblica, ITER.

Comparación del Rito de Sacrificio en el Cristianismo y en la Santería Cubana.

(Comparación del Rito de Sacrificio en el Cristianismo y en la Santería Cubana: http://ciscuve.org/?p=1389).

 

6.-P. José Sequera, sdb.

Catequesis sobre Catolicismo y Santería. Experiencia Pastoral en Barrios de Caracas.

(6.-Catequesis sobre Catolicismo y Santería. Experiencia Pastoral en Barrios de Caracas: http://ciscuve.org/?p=1377).

 

7.-dra. Isabel Rodríguez Barradas (Profesora de la USB, Doctorado de Cultura de América Latina y el Caribe, UPEL-IPC).

Tramposos del África: Eshu y Legba y sus representaciones en las religiosidades afroamericanas negras.

(Revista ITER-Humanitas, Facultad de Teología de la UCAB (Venezuela) 16: 109-126, julio-diciembre 2011)

(7.-Tramposos del África: Eshu y Legba y sus representaciones en las religiosidades afroamericanas negras: http://ciscuve.org/?p=1381).

 

8.-Dra. María Inés Páez (Profesora de la UNSR, Doctora en Ciencias Sociales de la UCV).

¿Es el Catolicismo solamente una Máscara en las Religiones Afroamericanas Negras?

(Revista ITER-Humanitas, Facultad de Teología de la UCAB (Venezuela) 16: 127-157, julio-diciembre 2011)

 (8.-Es el Catolicismo solamente una máscara en las Religiones Afroamericanas Negras?: http://ciscuve.org/?p=1385).

Resumen.

Lo que se dice en esta ponencia, es el fruto de un pequeño taller formativo para agentes y evangelizadores populares como: catequistas, animadores cristianos comunitarios, padres y representantes de los catequizandos de primera comunión y confirmación de la Parroquia San Francisco de Sales en La Dolorita Petare y del Sector los Mangos de la Parroquia Santo Cristo de la Vega, ambas en Caracas, inquietos y preocupados por la presencia de este fenómeno religioso de la Santería, ante el cual no tienen fundamentos claros para hacer frente.

Palabras Clave: Religión. Iglesia Cristiana Católica. Santería o Regla de Ocha. Pastoral. Catequesis, Comunión, Confirmación. América Latina. Venezuela, Caracas, Parroquia La Vega, Parroquia Petare, Estado Miranda.

 

Catequesis sobre Catolicismo y Santería. Experiencia Pastoral en Barrios de Caracas.

P. José Sequera, sdb.

 

Saludos:

Buenas tardes tengan todos, agradezco primeramente a Dios, y a las autoridades académicas de nuestra Casa de estudios, esta valiosa oportunidad de compartir con ustedes mi humilde experiencia en esta materia.  No soy ningún especialista ni docto versado en la temática, sólo soy un estudiante de la Maestría en Teología Pastoral de esta institución. Así mismo, quiero partir afirmando que este trabajo es sólo un intento muy personal, por aterrizar pastoralmente, los valiosos contenidos teóricos y académicos sobre el fenómeno de la Santería, recopilados y extraídos, de valiosas fuentes bibliográficas de especialistas y estudiosos en la materia y otros autores leídos, discutidos en las clases correspondientes a las materias: Religión y Religiosidades Populares y Religiones Afroamericanas-Negras, que a lo largo de tres semestres he venido estudiando y reflexionando en profundidad y con mucha seriedad, bajo la guía, exposición y acompañamiento magistral del Profesor Dr. Enrique Alí González Ordosgoitti, hombre preparado y muy versado en estos tópicos, debido a su calidad como docente, especialista e investigador en la materia, a quien agradezco todo lo que aporta a mi formación pastoral e intelectual.

 

Lo que se dice en esta ponencia, es el fruto de un pequeño taller formativo para agentes y evangelizadores populares como: catequistas, animadores cristianos comunitarios, padres y representantes de los catequizandos de primera comunión y confirmación de la Parroquia San Francisco de Sales en La Dolorita Petare y del Sector los Mangos de la Parroquia Santo Cristo de la Vega, inquietos y preocupados por la presencia de este fenómeno religioso de la Santería, ante el cual no tienen fundamentos claros para hacer frente.

 

El objetivo de ésta, es intentar ser sólo un medio, una herramienta para una posible catequesis que ayude a despertar en la gente, deseos de reflexionar y ahondar en su fe, y no un fin como tal; es brindarles ayuda, herramientas, que les permitan abordar pastoralmente desde una óptica dialógica este hecho, partiendo no tanto de lo que difiere y nos aleja, sino más bien de los elementos que unen, para orientar a tanta gente que ingresa a esto, sin muchas veces saber ¿Por qué entran? ¿Qué buscan? ¿Qué consecuencias e implicaciones tiene todo eso para ellos en su vida?, etc. Así como abrir la capacidad de acogida de los agentes de pastoral,  para ayudar a aquellos que oyendo esta reflexión y decidan volver, en su camino de regreso a lo propio y genuino de nuestra Iglesia Católica y de nuestra fe, se sientan acogidos, comprendidos y no rechazados.

 

¿Cómo abordar pastoralmente la Santería y la Palería?

En primer lugar, hay que partir principalmente de nuestra convicción de fe, es decir, de que somos cristianos(as) católicos(as) hombres y mujeres de fe, y las implicaciones de ésta en nuestras vidas. Sino conocemos y vivimos el sentido profundo de nuestra fe y nuestra adhesión a Iglesia, a su doctrina y magisterio, es decir, sino somos cristianos auténticos, sencillamente no podemos enfrentar este fenómeno religioso ni ningún otro,  porque no sabremos dar razón de la misma. “Nadie da lo que no tiene”, reza un sabio refrán popular, por tal, sólo un cristiano convencido y comprometido con su fe puede entablar un diálogo: abierto, sereno, respetuoso y bien fundamentado con estas corrientes religiosas, sin el peligro o la tentación de sucumbir a su opción de fe y su postura crítica, sin extremismos, es decir, integrismos y fundamentalismos avasallantes  hacia y frente al otro.

¿Cómo entender la Santería?

Para abordar este aspecto es necesario partir del presupuesto de que la persona que está de una u otra manera entablando un diálogo con esta religión o con un adepto a la misma, necesariamente tiene que tener un conocimiento o bagaje intelectual en torno a este fenómeno, es decir, saber dar razones del mismo, de lo contrario se convertirá en un inquisidor que juzga y demoniza todo fundamentalista e integristamente, cortando toda capacidad de diálogo y de entendimiento con dichas personas, cerrándoles de esta forma, toda posibilidad de conversar, reflexionar y sacar sus propias deducciones que le lleven a un proceso de retorno a la Iglesia y a su fe, no por coacción u obligación, sino más bien porque ha encontrado respuestas y salidas a sus situaciones existenciales y espirituales más profundas.

 

La Iglesia no se ha quedado de brazos cruzados frente a este hecho, hay un buen grupo de personas que se han aventurado a conocerlo y tratar de abordarlo pastoralmente, testimonio de ello es el comentario de un Sacerdote que nos relata su experiencia pastoral de diálogo y acompañamiento de personas insertas en este mundo sincrético, a las cuales ayudó a través de una Evangelización o Abordaje Pastoral. Él mismo se refiere textualmente de la manera siguiente:

“En los cinco años que fui capellán en la Ermita de la Virgen de la Caridad en Miami, tuve oportunidad de evangelizar a muchos santeros que venían pensando que visitaban al dios Oshún. Generalmente no tenían entendimiento de Jesucristo como Salvador, ni de la necesidad de conversión. Al no tener conocimiento de la Revelación Cristiana no veían conflicto entre ser católicos y santeros”.

 

¿Por qué las personas se adentran en la Santería y otros cultos?

Generalmente las personas suelen entrar en la Santería buscando resolver un problema. Por ejemplo, una enfermedad, la infidelidad de un cónyuge, problemas económicos, etc. Se les ha dicho que el santero tiene contactos especiales con el mas allá y poco se preocupan si ese contacto es con Dios o con el demonio o con otra cosa, con tal que les dé resultado. En algunos casos, la persona ha tratado de resolver el problema recurriendo a  Jesús y a su Iglesia pero no les ha “funcionado”. He escuchado muchos testimonios de personas que dicen haberlo probado todo antes de entrar en la Santería. No dudo que eventualmente sientan una experiencia de Dios, pero en la Santería no encontrarán la revelación de Dios que nos ha dado todo su amor en Su Hijo Jesucristo.

Una vez iniciada la persona en la Santería, se le dice qué debe seguir para obtener mejores resultados. El santero va tomando control de la persona hasta que el miedo la gobierna.  Se le dice que “si se separa, algo muy malo va a sucederle…”  El Santero se va convirtiendo en un personaje indispensable que domina toda la vida y de quien no hay salida.

 

Es natural que se busque resolver problemas, pero el auténtico encuentro con Dios no se puede centrar sino en el amor a él y en hacer su voluntad por amor, aunque requiera abrazar la cruz. “Dios, no nos da nada que nosotros no podamos llevar”. Él es un Padre bueno, que nos ama, nos entiende y ciertamente nos dará la fuerza para llevarla. Esa confianza y ese abandono, aunque muchas veces nos cueste y no comprendamos sus designios, es la base de nuestra fe cristiana. La obediencia y el amor, muchas veces requieren abrazar grandes sacrificios por amor.

Mateo 7, 21 « No todo el que me diga: “Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial.”

Jesús mismo nos da el mejor ejemplo: «Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.» (Lucas 22, 42.)

 

He aquí la radical diferencia: Cristo nos invita a negarnos a nosotros mismos y abrazar la cruz por amor obediente a Dios, la santería busca los poderes divinos para resolver problemas y el santero se va enfrascando en mundo espiritual que exige ciertos ritos para asegurar su bienestar. ¿Quién es ese dios que le proporciona seguridad? Este planteamiento o cuestionamiento no tiene aparente importancia para el santero. El cristiano por su fe vive en el Espíritu Santo, el santero se somete a otros espíritus.

 

El mundo de hoy se encuentra marcado por un gran relativismo, todo da igual, todo es bueno, todo es lo mismo, da igual creer en una cosa que en otra o en las dos al mismo tiempo. El cristianismo, catolicismo ni la santería están exentos de esta relatividad. Una carta que escribió un Babalao a un Sacerdote católico con respecto a su trato inadecuado a esta gente que suele acudir a los templos e Iglesias donde se exponen al culto y a la veneración pública las imágenes de ciertos santos asociados con sus Orishas, para tributarles sus rezos y suplicas, nos deja ver con claridad este relativismo:

“No los trate como anatema o herejía, trate de comprender a las gentes que van de rodillas el día de San Lázaro ante Babalú-Aye para pedirle salud. Esas gentes son tan dignas de nuestro amor y comprensión como lo son los que van ante la Virgen de Guadalupe o al Cristo de Medinacelí. Trate de abrir su mente y su corazón hacia esas gentes y no las trate con desprecio y sorna, no se lo merecen aunque le recen a Yemayá o a Obatalá, al fin y al cabo tienen la misma fe y la misma necesidad que los que van a rezar a la Virgen de las Mercedes o a la Virgen de Regla…”

 

Es verdad, todo ser humano merece y necesita ser tratado con respeto y comprensión, pero eso no quita ni impide que se le exhorte y ayude a salir del error y encontrar verdaderas salidas a sus males y problemas. La verdad y la fe no se negocian, se dialoga, se busca un entendimiento para hacerles captar la verdad sobre el amor perfecto que es Cristo, pero al final la persona tiene que optar entre ser: santero o ser cristiano, no ambas cosas a la vez y es precisamente por amor y respeto a la dignidad del ser humano y a la persona, que debemos anunciar a los santeros hombres y mujeres dignos de comprensión, respeto y amor, la verdad del amor de Dios manifestado plenamente en Jesucristo.

 

Quien ha estado en Santería necesita mucho amor y apoyo de la comunidad cristiana para librarse del miedo y de la ansiedad. Hay que insistirle en que Dios es amor, que viene a salvarnos, que tiene todo poder para defendernos. También hay que explicarle que por amor estamos dispuestos a ser fieles y obedecer sus mandamientos aunque esto en determinados momentos nos haga sufrir e incluso hasta la muerte.

 

Tras la conversión.

Cuando un adepto santero ha aceptado salir de la Santería, es necesario que se le exhorte a no guardar ningún amuleto ni artículo relacionado con la Santería, ya que frecuentemente sienten que no pueden soltarse del todo de ello por miedo a castigos. El converso debe frecuentar los Sacramentos asiduamente, confesarse y participar de la celebración Eucarística, buscar un buen director espiritual que le escuche con atención, oriente y ayude. Debe incorporarse afectiva y activamente a su comunidad cristiana parroquial, local, debe fortalecer su diálogo y oración personal con el Señor y la comunidad que junto con su párroco o sacerdote deben acompañarlo, rezar por él o ella.  De forma que se le ayude a renovar su fe y compromiso bautismal. Porque la persona que sale de la santería necesita una reevangelización y catequesis completa y el apoyo necesario para incorporarse a la comunidad cristiana.

 

Ante toda esta realidad de lo oculto, no podemos más que abrir nuestra capacidad de diálogo y salir en busca del hijo pródigo sin rechazarlo, recriminarlo o juzgarlo, sino compasiva y benévolamente caminar con él y a su lado como el peregrino de Emaús, explicarles las Escrituras para que arda su corazón, se desvelen sus ojos y puedan reconocer y encontrar al Resucitado, Camino, Verdad y Vida, Jesucristo.

 

A continuación quiero leerles una hermosa Carta Pastoral redactada por Monseñor Eduardo Boza Masvidal, un Obispo Cubano que trabajó en la Diócesis de los Teques, que aunque repita muchos aspectos de los que ya he tocado, respalda toda esta sensibilidad pastoral que he expuesto; la Carta se titula así:

Debemos Conservar la Pureza de Nuestra Fe.

Se está produciendo un fenómeno en nuestro pueblo cubano del exilio que nos debe preocupar profundamente a todos los que queremos una Cuba verdaderamente cristiana. Me refiero al auge de la Santería y del sincretismo religioso, especialmente en algunas zonas como Miami, Nueva York, y Nueva Jersey, hasta el punto de que ya la Santería ha sido admitida oficialmente como una “religión” a la par con las demás, en algunos estados de los Estados Unidos.

Quizás en el fondo de todo esto subyace un ansia de lo sobrenatural como contrapeso al vacío espiritual de una sociedad secularizada y tecnificada, unido a una deficiente atención religiosa por la diversidad de idioma y de costumbres. No es mi propósito detenerme aquí a estudiar las causas de este fenómeno, sino sólo fijarme en algunos puntos que nos ayuden a superarlo positivamente y hacer un llamado a todo nuestro pueblo para que conservemos la pureza de nuestra fe.

ORIGEN: El origen de la Santería en Cuba es perfectamente explicable. Poco después del descubrimiento, junto con los conquistadores, vinieron los misioneros que hicieron una profunda labor evangelizadora y sembraron en nuestro pueblo la semilla de la fe cristiana. Pero cuando se cometió aquella tremenda injusticia de traer de África negros como esclavos, arrancados inhumanamente de su patria y de su familia, aquellos hombres no pudieron ser debidamente evangelizados. Ni los sacerdotes sabían sus lenguas africanas ni ellos entendían el español. Se les hacia ir a la iglesia y practicar la religión católica, pero sin que hubiera habido una verdadera conversión, por dentro, ellos seguían pensando en sus dioses paganos, “y cuando veían en los templos católicos las imágenes de los santos cristianos, sin ninguna mala intención de su parte, los identificaban con alguno de sus dioses, con los que les encontraban algún parecido o algún punto de contacto. Así nació y fue creciendo esa mezcla y confusión religiosa que después se extendió aún a personas de otro origen y raza.

¿Por qué no se pueden conciliar el Cristianismo y la Santería? Vamos a señalar dos o tres diferencias fundamentales:

El Cristianismo es monoteísta, cree en un sólo Dios. El Dios cristiano es el Dios de la Biblia, uno en naturaleza y trino en personas, Creador y Señor de todas las cosas. Esta creencia en un sólo Dios es tan fundamental en nuestra fe, que para defenderla lucharon mucho los profetas en el Antiguo Testamento, ya que el pueblo de Israel tenía constantemente la tentación de volverse hacia los dioses de los pueblos paganos vecinos, y los profetas les hacían una crítica dura e irónica haciéndoles ver que esos eran dioses falsos, hechura de manos humanas, que tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen, tienen boca y no hablan y es por eso que la ley de Moisés les prohibía hacerse imágenes para apartarlos de esa tentación. Jesucristo es ese único y verdadero Dios hecho hombre por amor a nosotros.

La Santería, en cambio, es politeísta, cree en muchos dioses, cuyos nombres ha dado a las imágenes de la Virgen María y de los santos cristianos. Pero la Virgen María y los santos cristianos no son dioses; son puras criaturas humanas, personas reales que han existido, y en su vida han dado ejemplo de fidelidad a Dios y de santidad de vida. Es algo completamente distinto.

El Cristianismo es una religión de amor. Ese único Dios verdadero es un Padre que nos ama y al que nosotros amamos. En la oración acudimos a Él con confianza de hijos y en su Providencia descansamos confiados.

La Santería, en cambio, es la religión del temor, del miedo. Hay que hacer cosas para librarse de males y apartar poderes maléficos, o para tener suerte y hacer propicios los dioses. En sí, se teme más que se ama.

El Cristianismo nos lleva a hacernos mejores, a transformar nuestra vida y en la medida en que la vayamos viviendo de verdad tenemos que hacernos y ser mejores, vencer nuestros defectos y adquirir más virtudes, más dominio de nosotros mismos, más caridad, más humildad, más espíritu de servicio, en una palabra, más santidad.

La Santería, en cambio, se queda en prácticas externas, en ritos y ceremonias que no nos transforman por dentro y que adquieren cierto sentido mágico cuyo efecto depende de los actos en sí, sin que cambiemos interiormente.

Señalaremos finalmente algunas normas pastorales para este trabajo.

Nuestra actitud con las personas que practican la Santería no ha de ser una actitud cerrada, de rechazo total, sino una invitación a la reflexión y a la purificación de la fe: un llamado a no mezclar. La Iglesia Católica, en el Concilio Vaticano II, proclamó el principio de la libertad religiosa, o sea, el respeto que merece cada hombre que sinceramente y de buena fe practica una religión. Por eso la Iglesia mira con ese respeto las religiones africanas para aquellos que han nacido en ellas y allí tratan sinceramente de encontrar a Dios. Pero a lo que no hay derecho es a la mezcla de elementos de dos religiones distintas, no siendo ni una cosa ni la otra. Esto que en su origen tuvo una explicación razonable y sin mala fe, como apuntábamos anteriormente, no la sigue teniendo hoy cuando ya no existen esas razones. Si creemos en los dioses africanos, digámoslo claramente y esa será entonces nuestra  religión; si somos cristianos, seámoslo de verdad y aceptemos nuestra fe en toda su pureza.

Aprovechemos los elementos válidos que hay en toda religión para purificarlos a través de una verdadera labor evangelizadora. El Concilio Vaticano II en la declaración “Nostra Aetate” sobre la “Iglesia Católica y las Religiones no Cristianas”, dice que en toda religión hay “un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres” aunque esté también mezclada con muchos errores. Así hemos de partir de estos elementos positivos que hay en la Santería para llevar a una verdadera fe. Como por ejemplo, la creencia en un solo Dios. Estas personas no son ateas ni materialistas. Creen en lo sobrenatural, en un ser supremo. Aquí ya tenemos un poco de terreno ganado. Lo que hay que hacer es purificar esa idea de dios hasta llegar al Dios Uno, Creador y Señor, al Dios Padre, al Dios Amor. Estas personas dan culto a los santos. Habría que partir de ahí para llegar a lo que es verdaderamente un santo, que no es un ser mitológico, sino un ser real, cuyo nacimiento y vida conocemos, que amó heroicamente a Dios y al prójimo y nos dio un ejemplo y nos señala un caminó.

Ciertamente, esta labor evangelizadora es dura, lenta y difícil, y sería más fácil rechazar todo y quedarnos tranquilos pensando que somos los verdaderos cristianos, pero entonces no estaríamos acercando estas personas al verdadero Dios.

Hay un último punto que creo no se puede pasar por alto: la explotación comercial de la Santería, y esto sí debe merecer nuestra repulsa y condenación.  Vemos cómo proliferan las llamadas tiendas “Botánicas” en las cuales se venden toda clase de objetos, yerbas, pomadas, collares, etc. por personas que muchas veces no creen absolutamente en nada de eso, pero lo hacen porque eso les deja dinero y es un buen negocio. No se puede explotar así la fe del pueblo. Es algo absolutamente reprobable ante Dios y es un signo más de la entronización del dios “dinero” que para muchos es el supremo valor.

Que estas palabras sirvan de invitación a todos para vivir un cristianismo auténtico y profundo, sin mistificaciones ni deformaciones, alimentado en la palabra de Dios contenida en la Sagrada Escritura, y que la devoción a la Santísima Virgen María de la Caridad, Nuestra Madre y Patrona, sea para nosotros camino para ir a Jesús y formar así un pueblo verdaderamente cristiano”. (Fin de la carta)

 

Con estas palabras concluyo esta ponencia, agradeciéndoles su presencia, su atención, quedando complemente abierto a sus valiosos aportes, cuestionamientos, objeciones y preguntas que responderé en la medida de mis capacidades y que  ciertamente enriquecerán su contenido, de forma que puedan servir de ayuda y apoyo, en el trabajo de formación y animación pastoral, que cada uno de nosotros realiza entre aquellos a los cuales hemos sido enviados. Muchas gracias y feliz noche.

 

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