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H. Caballero.-Parranda San Pedro. Los Teques,Gob. E.Miranda, Bibl.Aut.T.Miránd.,Col.Guaicaipuro nº 7,1991,pp.152

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Si San Pedro fuera Calvo….

(Hortensia Caballero.-Parranda de San Pedro. Los Teques, Gobernación del Estado Miranda, Biblioteca de Autores y Temas Mirándinos, Colección Guaicaipuro nº 7, 1991, pp. 152)

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Doctor en Ciencias Sociales, Sociólogo, Folklorólogo, Filósofo, Teólogo, Locutor, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB y del Instituto de Teología para Religiosos-ITER.

-Co-Creador y Coordinador General -desde 1991- de la ONG AC Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE.

-Co-Creador y Coordinador -desde 1998- del Sistema de Líneas de Investigación Universitaria (SiLIU) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande.

-Co-Creador y Coordinador General -desde 2011- de la Página Web del Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela (CISCUVE): www.ciscuve.org

-Para contactarnos: ciscuve@gmail.com@ciscuveciscuve-Facebook; @enagor; enagor2@gmail.com; Skype: enrique.gonzalez35

-Para acceder a nuestras Publicaciones, Audios y Videos:  http://ciscuve.org/?cat=4203)

 

(Publicado en: 1)Revista Bigott. (Venezuela) 23: 52-54. julio-septiembre, 1992   y

2)Tierra Firme (Venezuela) 19 (76): 703-706, octubre-diciembre, 2001)

 Si desea obtener más información sobre Fiestas, por favor marcar el siguiente link: (ciscuve.org/?cat=41)

Este libro es el resultado de una Tesis de Grado para optar al título de Antropólogo en la UCV en el año de 1986, la cual no fue sustancialmente revisada para la actual publicación, por lo que hay que considerar en todo momento que nos estamos refiriendo a un trabajo de pregrado de hace seis años.

 

Observamos en el libro dos áreas temáticas bien diferenciadas: la reconstrucción etnohistórica y la reconstrucción actual de la Parranda de San Pedro en el Barrio 23 de Enero en Guatire. Nos vamos a referir separadamente a ambos aspectos.

 

La reconstrucción etnohistórica.

Observamos que el Capítulo I, dedicado a la reconstrucción etnohistórica (pags 33-72: 40 páginas) y el Capítulo II, dedicado a la descripción etnográfica (73-114: 42 páginas), tienen casi igual número de páginas lo cual habla del equilibrio de los dos aspectos: históricos y actuales, los cuales constituyen las dos líneas fundamentales de reflexión.

 

Creemos necesario comenzar el análisis de lo etnohistórico señalando la presencia de dos fuentes fundamentales que utiliza la autora y que no están adecuadamente diferenciadas en el texto, lo que constituye un error metodológico de graves consecuencias sobre lo investigado. Me refiero a las fuentes escritas (Archivo Diocesano, Archivo General de la Nación, etc) y a los Testimonios Orales recogidos a Informantes Claves, a través de los trabajos de campo realizados en la década de los ochenta de este siglo.

Descargar el Archivo en pdf.

Al no realizar una crítica exhaustiva de las fuentes utilizadas especialmente las orales, lleva a una permanente confusión en algunas aseveraciones fundamentales acerca del origen de la Parranda de San Pedro, que lejos de esclarecer oscurece el conocimiento del mismo. ¿Cuál es la posibilidad de verdad histórica de testimonios orales recientes acerca de un pasado tan remoto como el siglo XVI o XIX? ¿Cómo asegurar la trasparencia del dato? Si analizamos algunos modos de transmitirse la tradición oral en Venezuela, lo primero que encontramos es su gran debilidad para remontarse a momentos históricos de los cuales el Informante no haya sido protagonista o al menos hasta dos generaciones anteriores (padres y abuelos). ¿Cuáles mecanismos utilizan los Informantes para asegurar la veracidad del relato cuando este se remonta a varios siglos?. Estas preguntas no fueron realizadas por la Autora y sin embargo recibieron una respuesta implícita afirmativa, que dista mucho de ser verdad, estaríamos en presencia de un obstáculo epistemológico, el cual consiste en considerar a priori válidos los testimonios sobre un pasado tan remoto; ¿en base a qué?, simplemente en una actitud de fé de la autora que descuidó esa necesaria vigilancia epistemológica del científico social.

 

Pensamos que hay que demostrar la validez de esos testimonios orales como “datos” sobre el pasado y no suponer que sí son adecuados, porque la tradición oral en Venezuela (a rasgos generales), se basa en la informalidad y no en la sistemacidad oral ni escrita, al contrario de países como China y Japón en donde la tradición utiliza la fijación escrita o en Africa Occidental en donde existe una casta de personajes encargados de guardar la fidelidad al dato tradicional, como son los Griots.

 

Observamos entonces que la autora utiliza como hilo conductor hacia el pasadola “Invenciónde la Tradición” (Hobswan), que realiza Felipe Muñoz sobre la Parranda de San Pedro e intenta confrontar con los datos obtenidos en las fuentes escritas, y aunque estas no aportan elementos para apoyar la versión de Muñoz, entonces utiliza elementos de Muñoz para “demostrarla”, es decir estamos en presencia de una tautología.

 

Veamos los ejemplos, Caballero afirma -a partir de la revisión de fuentes escritas- el papel dominante de la Iglesia:

“A partir de la revisión documental y bibliográfica se ha podido conocer que la población guatireña estuvo apegada a la normativa impuesta por la iglesia, en especial durante el siglo XVIII y el siglo XIX, así lo confirma el Obispo Martí…” (p. 43)

 

Este dominio se expresaba en el obligatorio culto a los Santos y Advocaciones de la Virgen a los cuales se adscribían las Casas y Haciendas:

“Durante la revisión de los documentos, pudimos apreciar que toda casa y hacienda que tuviera Santo Patrono, era registrado en el Libro de Matrículas como una especie de encabezamiento antes de comenzar a nombrar a todas las personas, generalmente divididas por ‘castas’ que vivían en esas posesiones”. (p.45).

 

Caballero luego de una exhaustiva revisión, sólo encontró que en la Casa de Hacienda de Dña. Isabel Gil Arratia y en la casa de Gregorio Joseph (1767) figuraba San Pedro Apóstol como Patrono. Además, en el inventario de la Iglesia realizado por el Obispo Martí a finales del siglo XVIII y luego en otro efectuado en 1806, no se encontró ninguna imagen de San Pedro, lo cual conduciría en estricta lógica a afirmar que el culto a San Pedro no da ninguna muestra de existir de manera importante en Guatire hasta principios del siglo XIX. Pero sin embargo Caballero afirma que:

“Esta falta de datos pareciera, en un primer momento, del todo un obstáculo para el trabajo del investigador, una contradicción para los fines que se persigue, más existe otra forma de comprender esta carencia de documentos, pues el hecho en sí de la inexistencia de la información es una manera también de interpretar el desarrollo de las relaciones instauradas entre los distintos grupos sociales dela colonia… Lostestimonios orales serán, pues, el instrumento adecuado para abordar las particularidades del desarrollo histórico de la festividad de San Pedro a través de la correlación, combinación y adecuación con los datos y registros documentales”. (pp. 47-48)

 

Las conclusiones rebasan la lógica cuando las fuentes escritas niegan la posibilidad de demostrar la “leyenda” y esta sigue intacta como criterio de verdad. La misma autora abunda acerca de las limitaciones de comprobar la leyenda cuando se refiere al papel de las Cofradías y al numeroso grupo de ellas encontradas en Guatire:

“(…) en los documentos encontrados en el Archivo Arquidiocesano, donde están registradas las constituciones de las Cofradías dela Inmaculada Concepción,la del Santísimo Sacramento,la de Nuestra Señorade las Mercedes yla de Nuestra Señorade la Guía, entre otras. Igualmente se hallaron registros que dan cuanta de la participación de la población esclava en las actividades religiosas… Igualmente procedimos a buscar alguna cofradía de San Pedro en Guatire, pero fue en balde, pues de todas las cofradías que se mencionan en el Libro de Cuentas y Cofradías correspondientes al Curato de Guatire y en los inventarios descritos en los Libros de Gobierno,la de San Pedrono es ni remotamente señalada” (p. 44)

 

De acuerdo a los textos recopilados por Caballero encontramos que:

a)la Iglesia era dominante en Guatire;

b)que instauraba el culto a los Santos;

c)que no había figura de San Pedro;

d)que tomaba en cuenta a los esclavos;

e)que existían numerosas cofradías;

f)que no habían cofradías de San Pedro Apóstol.

 

Si todo lo anterior es cierto, tal como lo afirma la autora entonces la conclusión es que: el culto a San Pedro, expresado en la Parranda de San Pedro no es posible remontarlo hasta antes de 1806, y faltaría aún por demostrar su supuesta aparición en el siglo XIX, ya que la afirmación que intenta asegurar la existencia de la Parranda de San Pedro desdela Guerra Federal adolece de dos grandes debilidades teóricas e históricas: 1)se basa sólo en las propias explicaciones de los Informantes Claves pertenecientes a las actuales Parrandas, por lo tanto sería tautológico afirmar que los Tucusitos provienen dela Guerra Federal porque así lo afirman ellos mismos y 2)si la Parranda de San Pedro surgió en Guatire por ser esta ciudad escenario importante dela Guerra Federal; ¿entonces por que no existe Parranda de San Pedro en Coro que fue la cuna del movimiento Federal, o en otras ciudades con igual protagonismo?.

 

Las debilidades de esta reconstrucción etnohistórica saltan a la vista y descansan en una falta de vigilancia epistemológica de la autora que la lleva a confesar: “(…) no dudamos que efectivamente existió una esclava, una niña y San Pedro”, respetamos su fé, pero no logró demostrar el origen de la Parranda.

 

Es más, demostró que no es posible hablar de la Parranda de San Pedro antes del siglo XIX: “(…) el inicio de esta festividad se pudo dar en las primeras cuatro o cinco décadas del siglo XIX, ya que si hubiese sido anterior a este siglo, el Obispo Mariano Martí quizás lo hubiese detectado” (pags.52-53).

 

Pero sin embargo, califica a la Parranda de San Pedro como una “(…) de las manifestaciones generadas en el sistema esclavista… es necesario ver la vida de los esclavos negros en una constante lucha con el orden colonial, con la evangelización, y con los condicionantes propios del momento en que se  gestó tal manifestación” (p.38).

Creemos que la frase anterior refleja anacronismo, porque si la manifestación surgió entre 1807 y 1850, difícilmente encontraría las condiciones de un sistema esclavista vigoroso con una evangelización dinámica, cuando esos años se caracterizaron por las guerras entre patriotas y realistas que desajustaron todo el aparato productivo de Venezuela, especialmente en las zonas geográficas de la guerra como lo eran de manera destacada Guatire y Caracas.

 

La reconstrucción etnográfica.

La autora hace gala de una excelente destreza para organizar los principales elementos que conforman la Parranda de San Pedro del Barrio 23 de Enero de Guatire.

 

 

Consideraciones finales.

Creemos que el libro comentado dela Antropólogo Hortensia Caballeroconstituye un valioso aporte para el conocimiento de la Parranda de San Pedro, y hasta lo que conocemos, es el primero que intenta realizar una reconstrucción etnohistórica en profundidad (aunque no lograda) y un anlisis etnográfico suficiente. Nos permitimos sugerir la continuación del estudio abarcando la Parranda del CEA, que si bien no presenta grandes diferencias formales con la del 23 de Enero, si constituye una diferenciación social importante, incluso creo que podríamos afirmar que los sectores sociales “medios” son los que forman filas en la Parranda del CEA, constituyendo tal acción una manera de ampliar el grado de identificación de la Parranda de San Pedro con la población de Guatire, ya que así se incluyen los sectores de barrios y los de “clase media”, estimándose que en el futuro pudiera ampliarse a los sectores de las urbanizaciones y barrios mas recientes.

 

Debería luego proseguirse con la Parranda de San Pedro en Guarenas, muy poco estudiada por la errónea creencia de que es simplemente un derivado de la de Guatire. Para finalizar una pregunta: ¿la Parranda de San Pedro se refiere a San Pedro Apóstol o a San Pedro Claver, Santo de los Esclavos?

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