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La lucha religiosa en Venezuela: Religiones Políticas Ateas Inmanentes y Educación Religiosa Escolar

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Gonzalez-Ordosgoitti-Enrique-Ali

Enrique Alí González Ordosgoitti

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB y del Instituto de Teología para Religiosos-ITER.

-Co-creador y Coordinador General -desde 1991- de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE. 

 -Co-creador y Coordinador -desde 1998- del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande.

-Co-creador y Coordinador -desde 2011- de la Página Web de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela: www.ciscuve.org. 

-Para contactarnos: ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook, enagor2@gmail.com, Skype: enrique.gonzalez35)

(Publicado en la Revista ITER-Humanitas, Instituto de Teología para Religiosos/Facultad de Teología, UCAB, (Venezuela) 6 (11): 11-54, enero-junio 2009)

  Si desea descargar este Archivo en pdf:

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Resumen

El trabajo lo hemos organizado en cinco partes. En la primera argumentamos acerca de la importancia de la Religión (saber más antiguo, contribución al perfil civilizacional y porque el 85% de la población mundial es creyente). En la parte dos, mostramos los avances científicos que permiten comprobar la existencia del Más Allá/Invisible, a través de los estudios sobre el símbolo, la mente y el mundus imaginalis. La tercera sección se refiere a las limitaciones de las ciencias naturales del siglo XIX en comparación con las de los siglos XX-XXI. El acápite cuatro lo dedicamos a analizar cinco Religiones Políticas Ateas Inmanentes: Iluminismo, Positivismo, Neoliberalismo, Nazismo y Marxismo. Y finalmente discutimos sobre los problemas de la Educación Religiosa Escolar en el actual contexto de Lucha Religiosa en Venezuela, entre una Religión Política Atea Inmanente que controla el Estado y las Religiones Trascendentes Tradicionales de nuestro país. Las fotos que lustran este Artículo son cortesía de la Profesora Nazira Álvarez M, Miembro del SiLIU y quien hizo un Trabajo de Campo en La Guaira, Estado Vargas acerca de la relación entre la Religión y la Política en el Gobierno Bolivariano.

Palabras Clave: Religión Política. Religión Atea Inmanente. Religión Trascendente Tradicional. Cristianismo. Iluminismo. Positivismo. Neoliberalismo. Nazismo. Marxismo. Lucha Religiosa. Educación Religiosa Escolar. Venezuela.

 

Índice.

1.-La importancia de la Religión.

1.1.-El pensamiento sistemático más antiguo del hombre es el pensamiento religioso.

1.2.-El elemento religioso define todas las Civilizaciones conocidas.

1.3.-Al menos el 85% de la Humanidad (y el 93% de América Latina) pertenece actualmente a alguna Religión Trascendente Tradicional.

2.-Alcance actual de las nociones de “Más acá”/”Más allá” o de Mundo Visible/Mundo Visible.

2.1.-Comencemos por el Símbolo.

2.2.-La Mente.

2.3.-El Espacio de la Mente: el Mundus Imaginalis.

3.-Limitaciones de las visiones de las Ciencias Naturales del siglo XIX y por ende de la división teórica entre posiciones Materialistas/Idealistas, a la luz del siglo XXI.

4.-Las Religiones Políticas Ateas Inmanentes.

4.1.-Las Religiones Ateas Inmanentes surgen por las debilidades de las Religiones Trascendentes Tradicionales y se convierten en Religiones Políticas.

4.2.-Religiones Políticas Ateas Inmanentes: el Iluminismo y la Revolución Francesa.

4.3.-Religiones Políticas Ateas Inmanentes: el Positivismo.

4.4.-Religiones Políticas Ateas Inmanentes: el Neoliberalismo.

4.5.-Religiones Políticas Ateas Inmanentes: el Nazismo.

4.6.-Religiones Políticas Ateas Inmanentes: el Positivismo Marxista en sus diferentes versiones del Sovietismo/Leninista/Stalinista; Maoísmo en China; Kim Il Sung en Corea del Norte; Pol Pot en Camboya y Castro-Guevarismo en Cuba.

Resumiendo:

5.-En estas Sociedades Totalitarias o con vocación de serlo, la Educación Religiosa Escolar es parte de una Lucha Religiosa entre las Religiones Ateas Inmanentes y las Religiones Trascendentes Tradicionales.

5.1.-¿Cuál es el verdadero Problema?

5.2.-¿Por qué un Estado dirigido por una Religión Política Atea Inmanente se opone a que en la Educación Religiosa Escolar también se enseñen las Religiones Trascendentes Tradicionales?

5.2.1.-Porque las Religiones Políticas Ateas Inmanentes consideran un deber imponer su visión teleológica.

5.2.2.-Esta doctrina teleológica tiene una visión de los tres ejes temporales deformados por su ideología y no desea ser confrontada por otras visiones más integrales.

5.2.3.-Esta visión ideologizada de los tres ejes temporales se expresará en valoraciones diferentes de los seres humanos.

5.2.4.-Las Religiones Políticas Ateas Inmanentes quieren evitar el conocimiento de la complejidad de lo real.

5.2.5.-Las Religiones Ateas Inmanentes no son optativas, son obligatorias para quienes viven en los límites de los Estados que controlan.

5.3.-¿Porqué deben poder enseñarse las Religiones Trascendentes Tradicionales?

5.3.1.-Por la existencia de cuatro Saberes.

5.3.2.-Para formar un humano integral.

5.3.3.-Porque las Ciencias del XIX han sido superadas por las Ciencias del XX-XXI.

5.3.4.-Porque la Ciencia cambió el principio de la certeza por el principio de la incertidumbre.

5.3.5.-Porque lo que la Ciencia comprueba y demuestra no está en contradicción con lo que predica la Iglesia Católica.

5.3.6.-Porque la Fe está presente en toda acción social.

Cuadros.-

Cuadro 1.-Las Civilizaciones según Alfred Weber en 1935 (EAGO, 2009)

Cuadro 2.-Las Civilizaciones según Samuel Huntington en 1996 (EAGO, 18.05.2009)

Cuadro 3.-Las Civilizaciones según Helio Jaguaribe en 1999 (EAGO, 18.05.2009)

Cuadro 4.-Las Civilizaciones según A. Weber (1935), S. Huntington (1996) y H. Jaguaribe (1999) (EAGO, 19.05.2009)

Cuadro 5.-Población Mundial por Religiones (1998). Tomado de Ninian Smart (2000).-“Atlas Mundial de las Religiones”. Könemann. Alemania. pag. 13. (La casilla de “Total” y la columna de “Porcentajes” son añadidos del autor de este trabajo)

Cuadro 6.-Increyentes (Agnósticos), Acreyentes (Ateos) y Creyentes en América Latina (Marzal, 2002: 228).                                       

Diagramas.-

Diagrama 1.-Historia del Pensamiento.

Diagrama 2.-Población Mundial por Religiones, 1998.

Diagrama 3.-Población de América Latina por Religiones, según Marzal

Diagrama 4.-El Símbolo según Durand (EAGO, 2009)

Diagrama 5.-El Significante según Durand (EAGO, 2009)

Diagrama 6.-Por el Símbolo remitir a lo Ausente (EAGO, 2009)

Diagrama 7.-Nombres de la Identidad no-localizable/invisible del Símbolo.

Diagrama 8.-Nombres de la comunicación inter-partes del Símbolo.

Diagrama 9.-Topología Sagrada del Islam Chiíta.

Diagrama 10.-Teología del Nazismo.

Diagrama 11.-Teología del Marxismo.

Fuentes Consultadas.

 

   

          Este artículo viene a concretar una reflexión sostenida en público en tres eventos en los cuales se presentó como disertación oral[1], de varios temas que tenían tiempo reclamando una atención más pausada y rigurosa, pero que mis responsabilidades laborales no facilitaban la oportunidad para hacerlo. Asunto que sí pude emprender aprovechando las vacaciones inter semestrales de este año 2009. Los temas que me rondaban eran sobre la profundización y actualización del concepto de Religión Política, la crítica al concepto de Religión Atea Inmanente y cómo las mismas han participado y participan en la lucha religiosa mundial especialmente desde el siglo XIX. Y además, cómo se manifestaba esa lucha religiosa en Venezuela en esta coyuntura de discusión sobre la nueva Ley Orgánica de Educación, especialmente sobre la posibilidad o no de realizar la Educación Religiosa Escolar.

 

Este trabajo lo hemos organizado en cinco partes. En la primera argumentamos acerca de la importancia de la Religión (saber más antiguo, contribución al perfil civilizacional y porque el 85% de la población mundial es creyente). En la parte dos, mostramos los avances científicos que permiten comprobar la existencia del Más Allá/Invisible, a través de los estudios sobre el símbolo, la mente y el mundus imaginalis. La tercera sección se refiere a las limitaciones de las ciencias naturales del siglo XIX en comparación con las de los siglos XX-XXI. El acápite cuatro lo dedicamos a analizar cinco Religiones Políticas Ateas Inmanentes: Iluminismo, Positivismo, Neoliberalismo, Nazismo y Marxismo. Y finalmente discutimos sobre los problemas de la Educación Religiosa Escolar en el actual contexto de Lucha Religiosa en Venezuela, entre una Religión Política Atea Inmanente que controla el Estado y las Religiones Trascendentes Tradicionales de nuestro país.

 

1.-La importancia de la Religión.

          Para quienes partimos de la premisa de que la adscripción a una fe y a una religión tradicional constituye una de las primeras definiciones básicas de nuestro ser social[2] –pues aceptamos la idea de la existencia del Homo Religiosus[3]– puede parecernos superfluo argumentar acerca de la importancia del hecho religioso para el individuo y para la sociedad. Pero bien sea porque es útil poner al día las razones de dicha centralidad, como también porque existe un número importante de individuos y grupos que la cuestionan, creemos de utilidad hilvanar algunos argumentos que pensamos pueden contribuir a demostrar de forma más explícita tal relevancia. Los mismos seguirán la siguiente secuencia: antigüedad del pensamiento religioso, su cualidad definitoria de todas las Civilizaciones conocidas y su importancia numérica actual.

1.1.-El pensamiento sistemático más antiguo del hombre es el pensamiento religioso.

          La primera razón que deseamos expresar es que el pensamiento sobre lo sagrado[4] constituye sin duda el primer pensamiento desarrollado sistemáticamente por el hombre para dar cuenta de su realidad total[5], lo que es posible demostrar por el surgimiento del pensamiento simbólico[6] –principal vehículo de expresión de lo religioso- y por el hecho empírico corroborado por la arqueología de los enterramientos humanos ocurridos al menos hace ochenta mil (80.000) años[7].

 

          Dicha antigüedad del pensamiento religioso y su persistencia en la actualidad abonan la idea de estar en presencia de uno de los principales esfuerzos sistemáticos hechos por el hombre para pensar la realidad, por lo tanto el argumento de su permanencia en el tiempo nos habla de su consistente lógica interna, pues lo que sería difícil de convalidar es que este carácter antiquísimo del pensamiento religioso no dice nada acerca de su propia validez.

 

Y si comparamos el pensamiento religioso con al menos 80.000 años de existencia; con los aproximadamente 2.600 (dos mil seiscientos) años del surgimiento del pensamiento filosófico en Grecia; el de la ciencia experimental moderna hace mil años (siendo muy elásticos y reconociendo los antecedentes que pudieron surgir en el Medioevo europeo) y el de las ciencias sociales de apenas doscientos años, no cabe más que concluir en que con el pensamiento religioso: estamos en presencia del modo de pensamiento lógico más persistente de las sociedades humanas (ver Diagrama 1). Sobre todo porque ya no es posible confesar en público la validez de los prejuicios positivistas evolucionistas decimonónicos, que planteaban una línea recta ascendente del pensamiento religioso, al pensamiento mágico y finalmente al pensamiento científico natural.

 

1.2.-El elemento religioso define todas las Civilizaciones conocidas.

          Un segundo elemento que traemos a colación para evidenciar la importancia del elemento religioso en la constitución de las sociedades, es su carácter definitorio del perfil civilizacional. Las Civilizaciones, en cualquiera de sus acepciones, han sido consideradas como el más alto nivel posible de desarrollo al que han llegado las sociedades humanas en diversas épocas históricas. La Historiografía incluso ha tratado de presentar una historia mundial de la humanidad a partir de los distintos desarrollos civilizacionales, tomados estos como ejes sintéticos capaces de explicar las principales tendencias de la organización social.

 

          Para ilustrar estas afirmaciones vamos a presentar muy resumidamente la obra de tres científicos sociales del siglo XX, quienes nos han presentado una historia mundial de las principales Civilizaciones y que nos permiten identificar el elemento religioso como la clave definitoria de las mismas. Nos referimos al sociólogo alemán Alfred Weber –hermano del famoso sociólogo Max Weber-, al científico social brasileño Helio Jaguaribe y al politólogo internacionalista estadounidense Samuel Huntington.

         

          La obra de Alfred Weber, “Historia de la Cultura como sociología de la cultura” dará origen a la corriente de la Sociología de la Cultura como Sociología de la Historia Universal y será pensada y escrita entre principios de la segunda década del siglo XX y los años de 1931-1934 y publicada en 1935. La investigación del politólogo internacionalista Samuel P. Huntington comienza a partir de la publicación de un artículo suyo -1993- en la revista Foreign Affairs titulado “The Clash of Civilizations?” y su libro “El Choque de Civilizaciones y la Reconfiguración del Orden Mundial” se publica en 1996 en inglés y en castellano en 1997. Y finalmente, Helio Jaguaribe desarrolla una investigación financiada por la UNESCO entre 1994-1999, que entre otros de sus objetivos se trataba de una revisión crítica y puesta al día de dos obras monumentales realizadas en el siglo XX acerca de la Historia Universal, la una “El estudio de la Historia” de Arnold Toynbee y la otra la de Alfred Weber nombrada al principio de este párrafo.

 

          Veamos muy sucintamente en los siguientes cuadros las Civilizaciones planteadas por los autores, comenzando con Alfred Weber. Observamos en el “Cuadro 1.-Las Civilizaciones según Alfred Weber”, la presentación de las principales catorce Civilizaciones habidas en el mundo -según el autor- y como en todas ellas no solamente existe una Religión dominante, sino que la misma es determinante para la definición del perfil generacional. Incluso el caso chino presenta la particularidad de tener cuatro Religiones como lo son la Religión del Cielo, el Confucionismo, el Taoísmo y el Budismo, las cuales no compiten antagónica y excluyentemente entre sí, sino por el contrario encontraron un modus vivendi simbiótico que las llevó a adoptar la idea de servir de configuración espiritual de China.

 

          Vemos en el “Cuadro 2.-Las Civilizaciones según Samuel Huntington” la existencia de diez Civilizaciones, ocho de las cuales deben su perfil a sus particulares Religiones y sólo dos (la Africana y la Mundial) aparecen sin Religiones definitorias, debido a nuestro parecer a su condición de Civilizaciones probables y no realmente existentes en la actualidad. La emergencia de la Civilización Africana dependerá mucho de la evolución del continente y del papel hegemónico que logré cristalizar Sudáfrica, en todo caso será una Civilización hegemonizada por la visión cristiana sudafricana en tensión con el Islam y con diferentes niveles de tolerancia hacia las Religiones Tradicionales Africanas. Sobre la Civilización Mundial, realmente es una hipótesis poco probable de realizarse.

 

          Y en el “Cuadro 3.-Las Civilizaciones según Helio Jaguaribe”, el autor nos presenta dieciséis Civilizaciones, de las cuales quince presentan una estrecha relación entre la Religión mayoritaria que profesan y la influencia de la misma en su perfil civilizacional y la única que no manifiesta esa relación es la hipotética Civilización Subsahariana, equivalente a la Civilización Africana propuesta por Huntington, cuya caracterización realizamos en el párrafo anterior.

 

          En el “Cuadro 4.-Las Civilizaciones según A. Weber (1935), S. Huntington (1996) y H. Jaguaribe (1999)”, comparamos las proposiciones de los tres autores quienes en total han señalado la existencia de 21 (veintiún) Civilizaciones, de las cuales en veinte existen Religiones mayoritarias que le imprimen sus características principales a sus respectivos perfiles civilizacionales y la única excepción es la Civilización Africana o Subsahariana por las razones señaladas anteriormente. Es decir: la Religión ha sido y es el principal hecho social que constituye la idea de sentido en todas las Civilizaciones conocidas.

 

Para concluir este apartado citaremos algunas de las conclusiones del estudio de Jaguaribe financiado por la UNESCO. La primera conclusión es que:

Los análisis comparativos llevados a cabo en este estudio de la prehistoria y de 16 civilizaciones seleccionadas, que abarcan de Mesopotamia a los tiempos presentes, nos ofrecen pruebas empíricas de que la naturaleza humana ha seguido siendo la misma, desde la aparición del Homosapiens hasta la actualidad, en tanto que la condición humana ha experimentado considerables variaciones del Paleolítico a nuestra civilización tecnológica.” (Jaguaribe, 2002: 661)

 

          La segunda conclusión que queremos destacar se refiere al papel de la Religión a lo largo de la historia:

El análisis comparativo emprendido en el presente estudio destaca, entre sus numerosos descubrimientos, el hecho de que la religión ha sido uno de los factores más importantes de la historia. El que las creencias religiosas hayan sido considerablemente erosionadas en los tiempos modernos oculta a los observadores de hoy la importancia abrumadora de la religión en la historia. De hecho, los principales rasgos culturales distintivos que caracterizan el surgimiento y desarrollo de una civilización son las creencias religiosas.” (Jaguaribe, 2002: 676-677)

 

          Y finalmente traemos la preocupación de Jaguaribe por la situación civilizacional actual y la disminución del rol de la Religión:

“En el curso de la historia las grandes religiones han sido los canales principales para el ejercicio de la trascendencia humana, y constituye motivo de grave preocupación el que la naciente civilización planetaria pueda ser la primera civilización agnóstica de la historia. ¿Podrá la actual sociedad de masas tecnológica y consumista ser capaz (de) incorporar nuevos valores humanistas sin la ayuda de la religión?” (Jaguaribe, 2002: 678)

 

1.3.-Al menos el 85% de la Humanidad (y el 93% de América Latina) pertenece actualmente a alguna Religión Trascendente Tradicional.

          Si analizamos el “Cuadro 5.-Población Mundial por Religiones (1998)”, observamos que el 85% de la humanidad pertenece a alguna Religión trascendente tradicional, mientras el 13% declara no confesar ninguna Religión y el 2% confiesa ser ateo, lo que coloca de bulto la pertinencia del hecho religioso y la importancia de su estudio (ver Diagrama 2)

 

El famoso Antropólogo peruano de la religión, el jesuita Manuel María Marzal nos actualiza la información más reciente sobre la población mundial y los específicos de América Latina, región donde los porcentajes de creyentes son aún mayores (ver Diagrama 3):

“Según una reciente encuesta mundial sobre religión, hay en el mundo un 11% de personas que no saben qué pensar de Dios, a los que considero acreyentes, y un 8% que no creen que haya Dios, a los que considero increyentes o ateos, mientras que en América son el 5% y el 3% respectivamente.” (Marzal, 2002: 227-228)

 

          Un número tan elevado de creyentes religiosos en América Latina, Marzal lo explica por las siguientes razones:

“Como se ve, en América Latina tanto la increencia como la acreencia, aunque similares a las de Estados Unidos (2% y 5%), son poco significativas, en comparación con Europa occidental (12% y 12%) o Canadá (7% y 11%). Las razones de esta diferencia son quizás el limitado impacto que tuvo la Ilustración en la mayoría de América Latina y la escasa secularización de ésta, a la que, por eso, llamo tierra encantada. Pero eso no niega que no haya, en este subcontinente, crecientes minorías que, por su nivel académico, su poder económico o su situación social, viven la cultura tecnológica moderna y están cada vez más insertas en el proceso de globalización; creo que los porcentajes señalados de increyentes y acreyentes se refieren precisamente a esas minorías.” (Marzal, 2002: 228)

 

          Marzal nos entrega el “Cuadro 6.-Increyentes (Agnósticos), Acreyentes (Ateos) y Creyentes en América Latina”, en el cual podemos destacar que de los diez países considerados, sólo uno -Uruguay- tiene un porcentaje de creyentes menor a 90%, en este caso, 86%, aún mayor que el 85% de creyentes del Atlas Mundial de Religiones de 1998 (ver Diagrama 1). Creemos entonces suficiente demostrado la importancia de la Religión en el mundo actual y muy especialmente en América Latina.

 

2.-Alcance actual de las nociones de “Más acá”/”Más allá” o de Mundo Visible/Mundo Visible.

          En el acápite anterior demostramos la importancia de la Religión con tres argumentos: la antigüedad del saber religioso, su carácter definitorio de los perfiles de todas las Civilizaciones conocidas y el gran número de personas que en la actualidad se declaran creyentes en alguna de las Religiones Trascendentes Tradicionales (85% en el Mundo y 93% en América Latina). Pero ahora queremos argumentar acerca de un elemento intrínseco a la Religión y es su capacidad de dar cuenta de toda la realidad. Es el único conocimiento que acepta la división de la realidad en un “Más Acá” y en un “Más Allá” y se propone como tarea religar ambos, pues es la única manera de acceder a todo lo real.

 

          Las nociones de Más Allá/Más Acá, también pueden ser traducidas como lo Trascendente/lo Inmanente, o lo Invisible/lo Visible, o en palabras de la Física del siglo XIX lo Inmaterial/lo Material, o de la Filosofía previa al siglo XX lo Ideal/lo Material, que dio origen a una clasificación en la Historia de la Filosofía de Filosofías Idealistas/Filosofías Materialistas.

 

          Ámbitos del saber influidos por las corrientes racionalistas de los siglos XVIII-XIX creyeron encontrar una perfecta diferenciación de ambos campos de la realidad y se definieron como disciplinas filosóficas y/o científicas cuyo objeto de estudio era el Más Acá-lnmanente-Visible-Material, lo que para dichas corrientes representaba la única realidad, estimando que lo opuesto a estas dimensiones correspondía al campo de la fantasía y de la irrealidad.

 

          Tendríamos de entrada que la Religión es un campo del saber que abarca el “Más Acá” y el “Más Allá” y por definición tomaría como objeto de estudio toda la realidad; lo inmanente y lo trascendente. Por supuesto que puede surgir la objeción de ciertas corrientes filosóficas y científicas que cuestionen el carácter real del Más Allá-Trascendente-Invisible-Espiritual y es precisamente sobre la verdad de la existencia de esta otra parte de la realidad, que discurriré a continuación.

 

2.1.-Comencemos por el Símbolo.

          El primer lugar del campo cultural académico en donde iniciaremos nuestro recorrido para demostrar la existencia del Más Allá-Trascendente-Invisible-Espiritual, es el relacionado con la discusión acerca de las características del símbolo. Aclaremos que existen dos definiciones opuestas de símbolo y signo, por lo que voy a hacer mía una de ellas, la que postula el antropólogo Durand (1995):

 “Advierto una vez más que, como antropólogo, utilizo los términos símbolo y signo en sentido inverso al utilizado por teólogos y lingüistas. Para estos el “signo” es natural y plurívoco, y el “símbolo” es convencional y unívoco. Para nosotros, retomando la antigua definición del Vocabulario Filosófico de André Lalande: “El símbolo es un signo concreto que evoca, por una relación natural (la cursiva es nuestra) algo ausente o imposible de percibir”. Por lo tanto siendo el símbolo, en algunos aspectos, natural no es arbitrario; por otra parte, perteneciendo a la familia del signo, algo en él, constitutivo y funcional, escapa a la economía de la percepción. Pero esta “escapada” fundamenta la parte “significante” del símbolo sobre una inadecuación constitutiva: el significante es a la vez natural, esencial e inadecuado.” (Durand, 1995: 84)

 

          El símbolo para Durand es un signo concreto, natural, no arbitrario, que evoca algo ausente o imposible de percibir, siendo este algo lo que fundamenta el significante (ver Diagrama 4).El significante es natural, esencial e inadecuado (ver Diagrama 5).

 

Por evocar algo ausente-invisible pero que existe, el símbolo es un pensamiento indirecto que conduce a otro tipo de conocimiento, siguiendo a Durand:

 “El símbolo es por consiguiente una representación que hace aparecer un sentido secreto: es la epifanía de un misterio.” Ahora precisaré más diciendo que el símbolo –tipo mismo del “pensamiento indirecto”– remite al orden de lo (84) esotérico, pues lo que “aparece” (lo que en él es “exotérico”) lo “reconduce” (tal es el sentido de la palabra árabe ta’wil, tan comentada por Henry Corbin) a un ser irremediablemente “ausente” o “imposible” de conocer directamente. Digámoslo de otra forma el símbolo pertenece al universo de la parábola (dando al prefijo de este término toda la fuerza que posee en griego: para= “que no alcanza”).” (Durand, 1995: 84-85)

          El símbolo al evocar algo ausente-invisible-existente, remite a lo esotérico, es la epifanía de un misterio[8], es un pensamiento indirecto, es una parábola, es el elemento constitutivo del Mito[9] (ver Diagrama 6). Esta característica de pensamiento indirecto[10] hace del símbolo parte de un discurso persuasivo y no demostrativo analíticamente, como si sucede en el lenguaje recto de las ciencias naturales.

 

          Al aceptar a partir del símbolo la existencia de lo ausente-invisible, se reivindican científicamente los conceptos de Imaginación[11], Imaginario y Mito y puede aceptarse más fácilmente lo planteado por Durand en la década de los ’60, acerca de que los procesos científicos más abstractos son tributarios de estructuras del Imaginario más englobantes[12].

 

          El símbolo posee dos criterios de Identidad –siguiendo al Matemático Thom[13]– que a pesar de no ser antagónicos sino complementarios, pero por ser parte del lenguaje indirecto, las relaciones entre los dos criterios son conflictivas. Uno es la “identidad de localización” en el espacio-tiempo concreto[14], la cual se constituye en el significante enunciado[15]. El otro criterio de Identidad del símbolo es lo no-localizable –cuya existencia real ha sido demostrada por el físico Bernard d’ Espagnat[16]-, lo propiamente simbólico, lo semántico, lo accesible sólo a partir de la comprensión y no de la explicación, perteneciente al ámbito de la sociología comprensiva alemana[17].

 

          Ambos criterios de Identidad del símbolo están indisolublemente unidos conformando un conjunto sistémico y según Durand[18], ya fueron delimitados por Descartes en sus conceptos de res extensa y res cogitans, salvo que cometió el error de pensar que estaban conformados por dos substancias distintas.

 

          Ahora bien ¿cómo se comunican las dos mitades del símbolo?, el matemático René Thom[19] afirma que se comunican por la redundancia. Esa redundancia –concepto tomado de la literatura- Thom la traduce al lenguaje de la mecánica y adopta el término “resonancia”[20] que lleva implícito la unidad y estabilidad del fenómeno que la da origen, así al hablar de resonancia simbólica, ya se presupone la unidad activa del símbolo.

 

          Esta realidad no-localizable/invisible del símbolo es llamado de varias maneras por el matemático René Thom: Logos en el sentido de Heráclito, Arquetipo[21] en la acepción platónica, o recurriendo a la embriología y biología más actual utilizará los conceptos de Creodo, Campos Mórficos o Campos de Resonancia Mórfica[22] (ver Diagrama 7).

 

A partir del concepto de Resonancia Mórfica[23], Thom coincide con el biólogo Sheldrake acerca de la relación de descendencia de una forma actual con formas semejantes anteriores. Y otra característica adicional es que como esta resonancia mórfica no implica transmisión de energía, no pertenece al ámbito de lo inmanente en donde sí hay gasto de la misma, por lo tanto esa identidad no-localizable-invisible del símbolo está en el ámbito de lo trascendente, del espíritu (recordar que su significado primigenio es soplo)[24]. Estaríamos en presencia de una especie de espiritualización de la materia prevista por Chardin cuando afirmaba que la lógica lo llevaba a aseverar la existencia de una mente en cada corpúsculo de materia.

 

Al definir la resonancia mórfica como la manera en que se relacionan las dos identidades del símbolo sin gasto de energía, sintoniza con la “teoría del orden implicado” del físico inglés Bohm[25], quien con las nociones de Inyección y Proyección explica la forma de “replicación general de formas anteriores” (lo que recuerda la re-miniscencia de Platón), aunque acepta el gasto de una energía mínima desdeñable (ver Diagrama 8).

 

          Ahora bien para que algo se replique, implica que vuelve a reproducirse siguiendo determinados patrones que están en la identidad no-local-invisible del símbolo y de toda forma. Pero toda reproducción necesita acceder al patrón original que le sirve de modelo ¿y dónde está ese modelo? Inevitablemente ese modelo está en la memoria ¿en cuál memoria? El físico Bohm responde: en la Memoria Cósmica[26], la cual por su función de almacenamiento de información, es siempre un factor de entropía negativa[27].

 

          Resumiendo este aparte, siendo aceptada hoy por la ciencia la enorme complejidad del símbolo y siendo el símbolo el lenguaje privilegiado en que se expresa el homo religiosus, no sólo que es aceptable la afirmación de Eliade[28] de que lo religioso en el hombre no es una etapa social posible de superar (como decían los Positivistas del XIX) sino una parte importante de la estructura de la conciencia[29] y además la única que puede dar cuenta de la totalidad de la realidad[30] y que más contribuye en el desarrollo de su hominización.

2.2.-La Mente.

          La discusión anterior nos llevó a la demostración de la realidad de lo invisible a partir de la comprobación de la existencia de la identidad no-localizable del símbolo. Esta identidad no-localizable tiene la capacidad de actualizarse, de reproducirse a partir de la replicación de las formas anteriores en el presente. ¿Pero cómo se reproduce en el presente una forma pasada? Al igual que los recuerdos, acudiendo a la memoria. ¿A cuál memoria acuden los símbolos? A la Memoria Cósmica planteada por el físico Bohm. Pero ¿dónde se encuentra la memoria? Respondemos enseguida que en la Mente, pues la memoria es una de las funciones de la mente, al igual que el razonar. ¿Y dónde está la Mente? Esa pregunta fue respondida hasta el siglo XIX, afirmando que la Mente estaba en el cerebro, pero hoy en día ya no tiene sustentación esa respuesta, pues sería como afirmar que la Voz está en la garganta. Y si hacemos el ejercicio de lógica del Ser, que afirma que todo lo que existe Es y todo lo que Es Está, pues no es posible sostener lógicamente que algo existe pero no está en ninguna parte, entonces se concluye que si la Mente existe debe estar en alguna parte, en la próxima sección aparte, cuando hablemos del Espacio Imaginal señalaremos donde está la Mente.

 

          Por ahora preguntémonos ¿quiénes tienen mente? Ya Chardin[31] había intuido que todo corpúsculo tiene psique, pero más recientemente el físico Jean E. Charon demuestra que cada partícula de materia tiene una mente:

“(…) una teoría unitaria cuya axiomática formula matemáticamente el físico Jean (90) E. Charon en su teoría de la relatividad compleja. Este físico de vanguardia demuestra que “cada partícula de materia, independientemente de su cuerpo físico observable, posee una “mente” no directamente observable, pero cuya “representación” (la cursiva es nuestra: Charon establece justamente una diferencia fundamental entre lo real observado y empírico y lo imaginario, es decir, lo representado) permite afirmar que esa mente posee propiedades de memoria acumulativa y de razonamiento, es decir, de crecimiento de significación de los símbolos memorizados”.” (Durand, 1995: 91)

 

          Y esa mente no directamente observable es llamada por Charon; eón, como homenaje a las Religiones Gnósticas de los primeros siglos del Cristianismo:

“Esta “cara oculta” imaginaria de a cada partícula es denominada eón por el físico, rindiendo de este modo un homenaje explícito a la gnosis de los primeros siglos del cristianismo, que denominaba así a toda partícula portadora de Espíritu e, implícitamente, a la teoría de la historia de Eugenio d’Ors, que sitúa precisamente en el eón el poder de repetición y de “retorno de conjuntos identificables en el flujo del devenir histórico.” (Durand, 1995: 91)

 

          Si como sostiene el físico Charon cada partícula de materia tiene mente, entonces cada célula posee mente y como nosotros poseemos millones de células, es lógico pensar que en nuestro cuerpo existen millones de mentes, por lo que podríamos preguntarnos: ¿Cómo se realiza la relación entre nuestra mente y la infinidad de mentes que conforman nuestro Cuerpo?

 

2.3.-El Espacio de la Mente: el Mundus Imaginalis.

          En el apartado anterior luego de demostrada la existencia de la mente en cada partícula de la materia, nos preguntamos ¿dónde están las Mentes, en cuál espacio? El famoso islamista Henry Corbin responde creando el concepto de Mundus Imaginalis:

“Corbin establece la cartografía –por decirlo así- de un espacio, un topos, que permite al simbolismo de lo religiosus extenderse y formularse: el mundus imaginalis…” (Durand, 1995: 111)

 

          Este concepto de mundus imaginalis alcanzará un gran desarrollo en la topología sagrada (ver Diagrama 9) del Islam Chiíta:

“El mundus imaginalis, desterrado de Occidente por la adopción imprudente por parte de la Iglesia de la metafísica, la lógica y la física aristotélica, constituirá, por el contrario, en el Oriente islámico, el lugar mismo de la hermenéutica de la palabra revelada. El mundus imaginalis (alam al mithal) es un “mundo intermedio” (barzakh), un “inter-mundo” entre el mundo de las puras formas inteligibles, de las inteligencias querubínicas, el Jabarut, y el mundo sensible (alam hissi), que es el dominio de las cosas materiales y, por tanto, perecederas (molk)” (Durand, 1995: 112)

 

          Este concepto de mundus imaginalis de Corbin está en sintonía con el concepto de espacio interior del matemático Thom y que constituye el espacio del significado, en donde se encuentra la identidad no-localizable del símbolo:

“(…) esa intuición continua del “Oriente” islámico que Henry Corbin descubre para nosotros es exactamente esa noción del “espacio interior” –es decir, en términos de simbología, del “espacio del significado”– que redescubre en nuestros días un matemático como R. Thom. Pues mundus imaginalis, mundo intermedio, suprime  las irreductibilidades de los dualismos tan tenaces en Occidente como el de espíritu y cuerpo. El imaginal es “el mundo donde se corporifica el espíritu”, así como, a la inversa, “el mundo donde se espiritualizan los cuerpos”.” (Durand, 1995: 112)

 

          Podemos conceptualizar dos espacios: el geofísico y el mundus imaginalis, en ambos hay puntos de partida y puntos de llegada, pero sólo en el primero existe el recorrido, pues en el segundo todo es instantáneo:

“O, si se quiere, hay dos (112) espacios: el de las localizaciones “sobre los mapas geográficos” en el que las distancias cuentan más que los puntos de partida o de llegada, y el paradójicamente no localizable –el “no dónde”; en persa Na-Koja-abad, la u-topía en el sentido fuerte del término-, en el que cuentan más los puntos de llegada o salida, en el que “aparecen” instantáneamente las formas, los cuerpos sutiles, en una especie de “no separabilidad”, una no-distancia, dirían los físicos contemporáneos que conocen también la lógica de esos procesos.” (Durand, 1995: 112-113)

 

3.-Limitaciones de las visiones de las Ciencias Naturales del siglo XIX y por ende de la división teórica entre posiciones Materialistas/Idealistas, a la luz del siglo XXI.

          En los acápites anteriores hemos visto la importancia de la religión (por ser el pensamiento más antiguo, por determinar el perfil civilizacional y porque el 85% de la población mundial y el 93% en América Latina se declaran creyentes) y la existencia del “Más Allá” (comprobado por la existencia del símbolo, de la mente y del mundus imaginalis). En esta tercera parte queremos señalar grosso modo algunas de las limitaciones de las ciencias ancladas en el siglo XIX, pues serán ellas las que servirán de soporte teórico para todas las Religiones Ateas Inmanentes surgidas en los siglos XIX-XX.

 

          La primera gran limitación es que las ciencias naturales negaron la existencia del Más Allá-Invisible-Creodo-Campos Mórficos, convenciéndose de que lo único real era el “Más Acá” y resolviendo limitar a este su objeto de estudio. Si bien estamos de acuerdo con esta segunda decisión (que las ciencias naturales sólo estudien el Más Acá), al negar la existencia del Más Allá, ya está cercenando sus posibilidades reales de acceder al conocimiento de la totalidad de lo real. Cuando lo más adecuado en la configuración de los saberes, es que cada uno conozca sus limitaciones y pueda dialogar con los otros saberes, pero eso implicaría dos cosas, las cuales han sido negadas por nuestros científicos naturales decimonónicos: la primera es reconocer al menos cuatro formas de saberes desarrollados por la Humanidad y de igual nivel epistemológico y cognitivo, como lo serían las Ciencias, las Filosofías, las Artes y las Religiones. Y la segunda, que los cuatro saberes son necesarios y coadyuvan en el proceso permanente de hominización, que ninguno se solapa ni subordina ante otro.

 

          Una de las ideas fundacionales del pensamiento científico natural que lo llevaba a aceptar sólo la existencia del Más Acá, fue que identifico a este con lo físico, con lo material, lo concreto, muy distinto de lo inmaterial, o espiritual “inexistente”. Como lo demostramos a partir de la discusión sobre el símbolo, ya esa afirmación no puede sostenerse. Pero incluso desde el propio punto de vista de las ciencias naturales tampoco tiene asidero.

 

Veamos, la definición de materia en el siglo XIX estaba sustentada por el desarrollo de la física de entonces. Pero ¿cómo puede definirse la materia a la luz de las teorías de los quantum y de los corpúsculos de luz? ¿cuál sería la sustancia que distinguiría lo material de lo espiritual? ¿la velocidad de la energía? ¿la cantidad de la luz?

 

          Si pensamos en algo más concreto como el concepto de Sólido ¿qué cosa contundentemente sólida a la luz de la física del siglo XIX, mantiene su entereza bajo el microscopio electrónico? ¿el cuerpo humano, una silla, un cohete?

 

La física del XIX dio origen a una relación simbiótica con un mito creado para explicar el gran desarrollo industrial del capitalismo y el papel de las ciencias naturales en el mismo: el mito del progreso infinito. Cuando el mito dejo de estar subordinado a factores locales del sistema y comenzó a ser el rector de todo el sistema, presionó sobre las diversas teorías científicas hasta convertirlas en doctrinas de fe expresadas a través de una “racionalidad confesional atea” que daría origen a los diversos Positivismos.

 

El Positivismo es la doctrina confesional de las Ciencias Naturales cuyos axiomas fundamentales eran la identificación de lo físico con el Más Acá y con lo único existente; la existencia de leyes en el comportamiento del universo que permitía –a partir de su conocimiento- prever el comportamiento del mismo; exaltación del poder de transformación de la Humanidad sobre la Naturaleza concebida como sierva y el desarrollo de una teleología racionalmente definida como el Progreso Infinito.

 

Ese Positivismo reinaría también en el campo de la explicación de lo social importando a esta el concepto de Leyes Sociales, que asumidas en extremo, darán origen a totalitarismos que se definirán a sí mismos como aquellos regímenes encargados de convertir el deber ser en el es. Es decir, por ser los que saben cuál es la teolología del mundo, están éticamente obligados a imponerla a la sociedad. Para que el discurso teleológico luciera más consistente, se escogerá como el lugar privilegiado para su realización, las condiciones más unánimemente concebidas como materiales, fácticas, concretas: la estructura económica. La teoría teleológica desarrollada sin cortapisas dará origen a dos de los experimentos totalitarios más dañinos para la humanidad: el liberalismo económico (excluyo al liberalismo político)-neoliberalismo y al marxismo soviético y sus derivados. Ambos estarán entre las expresiones fundamentales de las Religiones Políticas Ateas Inmanentes.

 

4.-Las Religiones Políticas Ateas Inmanentes.

          Las Religiones Ateas Inmanentes son aquellas surgidas a finales del siglo XVIII en Europa y luego extendidas hacia Asia y América en los siglos XIX-XX, que actúan con supuestos de fe calcados de modelos judeocristianos, basados en un discurso teleológico que sólo toma en cuenta el Más Acá (lo que conduce a la imposibilidad de acceder a la totalidad de lo real) y aprovechando la separación Estado-Religiones Transcendentes Tradicionales (como el Cristianismo), se ofrecen ellas mismas para reeditar el copamiento religioso del Estado, creando formas totalitarias de ejercer el poder despótica e implacablemente. Se presentan como derivadas del Mito del Eterno Progreso, con sus mitemas particulares e inscritas en el horizonte de las utopías hacia el futuro, muy contrario a las utopías hacia el pasado prevalecientes en la Antigüedad clásica.

 

          Las principales expresiones de Religiones Ateas Inmanentes que revisaremos serán: Iluminismo, Positivismo, Neoliberalismo, Nazismo y Marxismo (Sovietismo/Leninista/Stalinista, Maoísmo en China, Kim Il Sung en Corea del Norte, Pol Pot en Camboya y Castro-Guevarismo en Cuba). Nos detendremos especialmente en estas dos últimas por ser aquellas que conformaron regímenes políticos de mayor duración.

 

4.1.-Las Religiones Ateas Inmanentes surgen por las debilidades de las Religiones Trascendentes Tradicionales y se convierten en Religiones Políticas.

Las Religiones Ateas Inmanentes pudieron desarrollarse a partir de las debilidades sufridas por el Cristianismo en Europa, no sólo administrativas y financieras producto de la separación Iglesia-Estado, sino por el sometimiento ideológico a los paradigmas surgidos desde el Positivismo que se constituyeron en la cultura dominante europea y que dará origen a lo que Durand denomina la paradoja, entre redescubrimiento del homo religiosus y el concordismo de las Iglesias Cristianas:

“El “malestar en la (nuestra) cultura” está ligado a esta paradoja: en el momento en que la antropología de vanguardia, en su conjunto, redescubría el valor del homo religiosus y del simbolismo correspondiente, las instituciones religiosas –las “iglesias”- del Occidente europeo y americano se situaban en posiciones peligrosas en sí mismas y superadas de hecho: un “concordismo” y un “modernismo” regulado por las epistemes caducas de la Aufklarung, de los positivismos, del psicoanálisis e incluso del marxismo. No debe, por tanto, extrañar, que el homo religiosus, reactualizado tanto en las élites científicas como en las recaídas mas “vulgarizadas” de los medios de comunicación, vaya a buscar sus modelos cosmológicos, incluso teológicos y axiológicos, a otros lugares y no al magisterio, la pastoral o la catequesis, bloqueados en unos modelos “obsoletos”.” (Durand, 1995: 121)

 

Esta negación de lo substantivo del homo religiosus será encabezado por las Iglesias Cristianas conjuntamente con sus principales teólogos de la década de los ’50, contribuyendo a la secularización más huérfana de trascendentalismo:

“El rechazo institucional, tanto laico como confesional, de los poderes imprescriptibles, de lo imaginal y de la fuerza simbólica, la negación obstinada de los teólogos de los años 50 –K. Barth, D. Bonhoeffer, F. Gogarten, H. Cox, R. Bultmann, J.B. Metz, etc.- del en sí de lo religiosus, alineándose con las posiciones positivistas o hegelianas del siglo XIX, verdaderos “productos de descomposición del cristianismo”, como ha escrito Eliade…, desembocan históricamente –prueba de la indestructibilidad de lo religiosus– en reinvestiduras (121) seculares y salvajes de la religión.” (Durand, 1995: 121-122)

 

Esta claudicación del Magisterio Tradicional auspiciará la secularización/inmanencia atea del hecho religioso, haciéndolo por una parte, un apéndice superficial de lo cotidiano, del star sistem y hasta su estetización:

“Cuando el magisterio dimite, lo religioso se vuelve a investir de todos los fetichismos. Ciertamente, en los casos más anodinos, lo religioso se transfiere bien a las sacralizaciones de lo cotidiano, bien al mana de las investiduras psicológicas de la sociedad de consumo, del star sistem o banalmente de la publicidad, o incluso a las actividades estéticas. A finales del siglo XVIII emerge una “religión del arte” que coronan las grandes novelas cíclicas de los siglos XIX o XX, o incluso la remitologización Wagneriana.” (Durand, 1995: 122)

 

Pero por otra parte, convirtiendo el hecho religioso ateo inmanente en algo más peligroso, en Religiones Políticas:

“Pero han existido siempre, transferencias más temibles: las de las “religiones políticas” estudiadas por J.-P. Sironneau: nazismo, estalinismo, y también  maoísmo, castrismo, guevarismo, a las que pisan los talones las “teologías de la liberación” (sic) de América Latina. No son ya Dionisos o Hermes quienes vuelven, sino Wotan, el dios salvaje de las estepas.” (Durand, 1995: 122)

 

4.2.-Religiones Políticas Ateas Inmanentes: el Iluminismo y la Revolución Francesa.

El comienzo de las Religiones Políticas Ateas Inmanentes puede datarse con la Revolución Francesa de finales del siglo XVIII. Constituyen la parte terminal de un desarrollo gestado a la luz del Iluminismo y del Enciclopedismo francés que postularán a la razón instrumental como el principio absoluto de ordenación del mundo, hasta el punto en que en los momentos más orgiásticos de la Revolución Francesa se postulará abiertamente el culto a la diosa Razón en abierta lucha contra las confesiones cristianas, intentando al principio crear una Iglesia Católica Nacional francesa desgajada de Roma, hasta procurar por todos los medios la reducción de la influencia de las Religiones Trascendentes a favor de una Religión Atea Inmanente, cubierta con la excusa aparentemente neutral, de la necesidad humana de profundizar en la secularización entendida como separación de la Iglesia del Estado y tratar de convertir la práctica religiosa en algo sólo posible en el mundo privado de cada quien.

 

Su arsenal teológico comenzará con la postulación de la Voluntad General convertida en ente hipostasiado (por lo tanto tiene vida propia como si a través de un proceso de evemerización se hubiese transformado en un Ser Divino), representativo de toda la Sociedad, pero sólo discernido y comprendido por unos pocos Iluminados. Esa “Voluntad General” dará patente de corso para cualquier atropello contra los practicantes de las religiones trascendentes tradicionales.

 

4.3.-Religiones Políticas Ateas Inmanentes: el Positivismo.

          El Positivismo es la cristalización de un proceso de conversión de las teorías de las ciencias naturales en doctrina de explicación total y teleológica del mundo. Como crítica al concepto de fe cómo certeza de lo que no se ve, el Positivismo depositará su fe en la ciencia que demuestra y comprueba, que mientras duró el optimismo decimonónico hasta mediados del XX mostrará todas las señales del triunfo hegemónico sobre las otras maneras de pensar. Será una Religión Atea Inmanente proclamada por sus Mesías (los Científicos), en el interior de las Iglesias creadas al efecto, tanto en las Iglesias Generales (el Campo Cultural Académico), como en una Iglesia Particular (La Iglesia Positivista de Augusto Comte). Y en esas Iglesias se evangelizará sobre la Historia Teleológica del Mito del Progreso Infinito, anunciando que el Reino ha llegado y que el tiempo escatológico ha hecho su aparición y vivimos sumergidos en él: la Modernidad.

 

          El Positivismo además de su expresión original cuya una de sus cumbres es la Filosofía Positivista de Augusto Comte, dará origen a dos derivados encontrables aún hoy en día: el Neoliberalismo y el Marxismo.

 

4.4.-Religiones Políticas Ateas Inmanentes: el Neoliberalismo.

          El Neoliberalismo actual es deudor del Liberalismo Económico (no del Liberalismo Político) y éste a su vez un producto de las doctrinas positivistas, influencia detectable en la asunción de la existencia de leyes sociales, esta vez de carácter económico que definen y dirigen la sociedad de manera imperativa.

 

          Plantean que la dirección de la sociedad es autogenerada por mecanismos que funcionan como leyes y cuyo centro radica en la estructura económica. Esta estructura económica se organiza alrededor del capital manejado por el pueblo elegido llamado Empresarios, Capitanes de Industria, cuyo principal papel es permitir que las Leyes del Mercado se desarrollen sin obstáculos, especialmente los colocados por el principal agente perturbador encarnado en el Estado. De lograrse este cometido la teleología del capital se dirigirá inevitablemente hacia el Reino de la felicidad conformado por productores y consumidores dirigidos sabiamente por la mano invisible del Mercado.

 

4.5.-Religiones Políticas Ateas Inmanentes: el Nazismo.

          El Nazismo es una Religión Política Atea Inmanente basada en la Mitología Nórdica europea cuyo Mito fundacional nos lo describe Eliade (1999) en los siguientes términos:

“Comparada con la grandeza y el vigoroso optimismo del mito comunista, la mitología escenificada por el nacionalsocialismo dio la impresión de ser especialmente inepta. No sólo por las limitaciones propias del mito racista (¿cómo se llegó a imaginar que el resto de Europa iba a aceptar someterse voluntariamente al Herrenvolk?), sino sobre todo debido al pesimismo fundamental de la mitología germánica. En su esfuerzo por abolir los valores cristianos y volver a descubrir las fuentes espirituales de la “raza”, es decir, del paganismo nórdico, el nacionalsocialismo se vio obligado a reanimar la mitología germánica. Pero desde el punto de vista de la psicología profunda, de los psicoanalistas, semejante tentativa era una invitación al suicidio colectivo, pues el eschaton anunciado y esperado por los antiguos germanos es el ragnarök, es decir, un “fin del mundo” catastrófico. Implica un combate gigantesco entre dioses y demonios, que acaba con la muerte de todos los dioses y los héroes, y con la regresión del mundo al caos. Es cierto que tras el ragnarök, el mundo renacerá, regenerado (pues los antiguos germanos también conocían la doctrina de los ciclos cósmicos, el mito de la creación y la destrucción periódica del mundo); no obstante, sustituir el cristianismo por la mitología nórdica era reemplazar una escatología rica en promesas y consuelos (para un cristiano, el “fin del mundo” pone punto final a la historia y la regenera a la vez) mediante un eschaton francamente pesimista. Traducida en términos políticos, esta sustitución significaba más o menos lo siguiente: renunciar a las viejas historias judeocristianas y resucitar en el fondo de vuestra alma la creencia de vuestros antepasados, los germanos. A continuación debéis preparaos para la gran batalla final, entre nuestros dioses y las fuerzas demoníacas; en esta batalla apocalíptica, nuestros dioses y héroes –y nosotros con ellos- perderán la vida, y ése será el ragnarök, aunque más tarde nacerá un mundo nuevo.” (Eliade, 1999: 24-25)

 

A partir de ese Mito Fundacional el Nazismo se convierte en una Religión Política cuya estructura teológica se conformó en ocho aspectos (ver Diagrama 10):

1)-se crea el Dogma de fe sobre la existencia de Razas Superiores y Razas Inferiores,

2)-se descubre que la Edad Dorada de la Humanidad era cuando existía separación entre las razas superiores y las razas inferiores,

3)-el Pecado de la Humanidad comienza con la contaminación de las razas superiores por la mezcla con las razas inferiores, lo que permitió el predominio de la Raza Judía.

4)-el Pueblo Elegido pasa a ser la Raza Aria: el Pueblo Alemán, por ser poseedor de una lógica étnica espiritual superior,

5)-se formula una Historia Teleológica de la Humanidad:

a) Coexistencia de las Razas Superiores con las Razas Inferiores-

b) Dominio de las Razas Inferiores sobre la Raza Aria y

c) Eliminación de las Razas Inferiores y Supremacía Aria.

6)-ese retorno a la nueva Edad de Oro se hará de la mano del Mesías: Hitler

7)-y de su Iglesia: el Partido Nazi,

8)-el Retorno a la verdadera Humanidad, la superación del “Hombre Caído”, su salvación será con el triunfo del III Reich con la supremacía Aria y la reaparición del “Hombre Nuevo”, el Ario Puro

 

4.6.-Religiones Políticas Ateas Inmanentes: el Positivismo Marxista en sus diferentes versiones del Sovietismo/Leninista/Stalinista; Maoísmo en China; Kim Il Sung en Corea del Norte; Pol Pot en Camboya y Castro-Guevarismo en Cuba.

El Marxismo es una Religión Atea inmanente proveniente teóricamente de las Ciencias Sociales y que devino en Religión Política cuando sus partidarios accedieron al poder, primero en la Unión Soviética y luego en otros lugares del mundo, de los cuales sólo traeremos a colación en la descripción de su modelo religioso totalitario a la China de Mao, la Corea del Norte de Kim Il Sung, la Camboya de Pol Pot y la Cuba del Castro-Guevarismo.

 

          Acerca de la validez “científica” de las proposiciones centrales de Marx, nos conformamos con citar a Jaguaribe (2002), quien entre las conclusiones de su investigación afirma que:

“La tesis de Marx de que las fuerzas productivas y los medios de producción constituyen la infraestructura de las sociedades y de la civilización, se encuentra doblemente equivocada. Se equivoca en primer lugar porque ninguno de los subsistemas de la sociedad es, per se, infraestructural. La causalidad entre los subsistemas es una relación recíproca: los cambios importantes en cualquier subsistema provocan cambios congruentes en los otros, como se vio anteriormente. En segundo lugar, si el subsistema económico, en determinados tiempos históricos, es el que da pauta a los cambios sociales, como en el caso de las sociedades neolíticas o, en los tiempos modernos, en los cambios debidos a las revoluciones mercantil, industrial o tecnológica, en otras ocasiones es el aumento o la disminución de la población, que afecta el subsistema participacional, lo que da lugar a importantes cambios sociales. De la misma forma, los cambios en el subsistema político, que van de la formación de nuevas dinastías a grandes revoluciones, como la francesa o la rusa, causan cambios profundos en la sociedad. Los cambios en el subsistema cultural, debidos principalmente a religiones nuevas, pero también a una cosmovisión nueva, tal como ocurrió durante la Ilustración y está ocurriendo actualmente con la ciencia contemporánea o con el nihilismo contemporáneo posmoderno, producen también hondos cambios sociales.” (Jaguaribe, 2002: 677)

 

          De ahí es que intelectuales muy acreditados como Eliade y Nuño estudian al Marxismo como Mito y Utopía respectivamente. Eliade (1999) nos describe como el Marxismo como Religión Atea Inmanente posee tanto un mito que lo explica, como una teleología que lo realiza en la historia a través de su particular modelo teológico:

“Dejemos de lado la validez filosófica del marxismo y su destino histórico. Detengámonos en la estructura mítica del comunismo y en el significado escatológico de su éxito popular. Sea lo que fuere lo que pensemos acerca de las veleidades científicas de Marx, es evidente que el autor del Manifiesto comunista retoma y prolonga uno de los grandes mitos escatológicos del mundo asiático-mediterráneo, a saber: el papel redentor del justo (el “elegido”, el “ungido”, el “inocente”, el “mensajero”, en nuestros días, el proletariado), cuyos sufrimientos están llamados a cambiar la condición ontológica del mundo”. (Eliade, 1999: 24)

 

          Marx hace suyo el Mito de la Edad de Oro; el mesianismo judeocristiano; le asigna al proletariado una función profética y soteriológica en la lucha entre el bien y el Mal asimilado al Anticristo:

“En efecto, la sociedad sin clases de Marx y la consecuente desaparición de tensiones históricas encuentran su precedente más exacto en el mito de la Edad de Oro que, según tradiciones múltiples, caracteriza el comienzo y el fin de la historia. Marx ha enriquecido este mito venerable mediante una ideología mesiánica judeocristiana: por una parte, el papel profético y la función soteriológica que le concede al proletariado; por otra, la lucha final entre el bien y el mal, que podría fácilmente asimilarse al conflicto apocalíptico entre Cristo y el Anticristo, seguido de la victoria definitiva del primero”. (Eliade, 1999: 24)

 

          Y Marx más de un siglo antes que Fukuyama, hace suya la idea del fin de la historia según la escatología judeocristiana:

“Resulta igualmente significativo que Marx retome por cuenta propia la esperanza escatológica judeocristiana de un fin absoluto de la historia. En este punto se diferencia del resto de los filósofos historicistas (por ejemplo, Croce y Ortega y Gasset), para quienes las tensiones de la historia son consustanciales a la condición humana y por tanto nunca podrán ser completamente abolidas.” (Eliade, 1999: 24)

 

          Tendríamos así que Marx en la construcción de su religión atea inmanente hace suya la visión del judeocristianismo, secularizándola por supuesto: Edad de Oro, el Mito escatológico asiático-mediterráneo el papel redentor del justo y la posibilidad de cambio ontológico, Mesías, Profetas (proletariado), soteriología (ascenso del proletariado al poder), lucha entre el bien y el mal (Cristo-Anticristo), escatología (fin de la historia).

 

          En esta misma dirección Juan Nuño (1994) analiza el carácter utópico religioso de la visión marxista:

“Hacia la segunda mitad del siglo XIX surge la tercera oleada utópica monoteísta, derivada, como las anteriores, de la misma raíz judía: el marxismo como nueva doctrina de salvación de la humanidad. Con ligeras variantes semánticas, el marxismo repite las viejas promesas utópicas consagradas: pueblo elegido (clase proletaria), pecado original (alienación), Redención (revolución), implantación del Paraíso terrenal (sociedad sin clases), encuadrado todo en un núcleo propagandístico (Partido comunista, comunión de los santos), encargado de llevar la buena nueva (Diamat) por todo el mundo.” (Nuño, 1994: 100)

          El proyecto religioso marxista tenía su base “científica” en una lectura de la sociedad a partir de las ciencias naturales, una naturalización de lo social que lo llevó equivocadamente a sostener que la estructura económica era la infraestructura de toda la sociedad, que las tensiones presentes en la lógica económica sólo se expresan como contradicción, que el devenir de la humanidad está inscrito en la idea de progreso infinito y que existían leyes sociales. A partir de dichos supuestos la Religión Marxista desarrollará la siguiente Teología (ver Diagrama 11):

1) Dogma de fe: la existencia de Leyes Sociales,

2) Edad Dorada: la Sociedad Primitiva Comunista,

3) Pecado: la aparición de la Propiedad Privada,

4) Pueblo Elegido: el Proletariado,

5) Historia Teleológica: la Sociedad Primitiva-Sociedades de Clases-Sociedad sin Clases Comunista, dicha historia se ha realizado a través de las siguientes fases: Sociedad Primitiva Comunista, Antigüedad Clásica, Modo de Producción Asiático, Sociedad Feudal, Sociedad Capitalista, Sociedad Socialista y Sociedad Comunista Científica,

6) Mesías y Santos: Lenin, Stalin, Mao, Kim Il Sung, Pol Pot, Castro, Guevara

7) Iglesia: el Partido Comunista,

8) Hombre Nuevo: el Comunista, el Revolucionario.

 

Resumiendo:

Las Religiones Políticas son Religiones Ateas Inmanentes y surgen basadas en las visiones científicas del siglo XIX, por lo tanto sus proposiciones teleológicas no se apoyan en la Razón –como pretenden- sino en una fe deficitaria, que ha conducido a Sociedades Totalitarias injustas y altamente violadoras de todos los Derechos Humanos.

 

5.-En estas Sociedades Totalitarias o con vocación de serlo, la Educación Religiosa Escolar es parte de una Lucha Religiosa entre las Religiones Ateas Inmanentes y las Religiones Trascendentes Tradicionales.

5.1.-¿Cuál es el verdadero Problema?

-El Verdadero Problema es que el Estado quiere que sólo se enseñe en el Sistema Educativo un solo tipo de Religión: las Religiones Ateas Inmanentes.

-Nos oponemos a esa pretensión por ser antidemocrática, pues lo democrático es que en los diversos planteles educativos los Padres y Representantes puedan escoger cual es el Tipo de Educación Religiosa que desea: la de las Religiones Ateas Inmanentes o la de las Religiones Trascendentes Tradicionales.

 

5.2.-¿Por qué un Estado dirigido por una Religión Política Atea Inmanente se opone a que en la Educación Religiosa Escolar también se enseñen las Religiones Trascendentes Tradicionales?

5.2.1.-Porque las Religiones Políticas Ateas Inmanentes consideran un deber imponer su visión teleológica.

Como todos los Proyectos Políticos son Teleológicos, deberán imponerse por su propio peso natural, por lo que todo lo que se haga para facilitarlo es éticamente adecuado y además racional.

 

5.2.2.-Esta doctrina teleológica tiene una visión de los tres ejes temporales deformados por su ideología y no desea ser confrontada por otras visiones más integrales.

Desean crear una versión de la realidad que se ajuste al modelo final teleológico que predican, para lo cual han elaborado tres líneas maestras de contenido para las políticas comunicacional y educativa: hacer énfasis en el futuro glorioso, hacer énfasis en el pasado desastroso y hacer mutis sobre el presente. Esta Política se expresará en un trato desigual a los tiempos históricos: privilegio del pasado (como Edad Dorada o como Infierno) y del futuro (como Paraíso); creación ideologizada permanente de la Memoria y de la Esperanza y subvaloración del presente y de lo Actual.

 

5.2.3.-Esta visión ideologizada de los tres ejes temporales se expresará en valoraciones diferentes de los seres humanos:

-Hombre Inocente/Ángel (Raza Aria Pura, Hombre Comunista Primitivo)-Pasado

-Hombre Culpable/Ángel caído/Mestizo/Pequeño Burgués/Burgués-Presente.

-Hombre Recuperado/Luminoso/Ario Puro/Comunista/Revolucionario/Hombre Nuevo-Futuro.

 

5.2.4.-Las Religiones Políticas Ateas inmanentes quieren evitar el conocimiento de la complejidad de lo real.

Necesitan Imponer limitaciones para la comprensión de la complejidad de lo real, de manera tal que las contradicciones puedan ser ocultadas: para eso requieren de un dominio ideológico académico institucional que les permita reducir la circulación de ideas tildadas de herejes, a través de monopolio de los dispositivos de difusión masiva y de diseminación selectiva

 

5.2.5.-Las Religiones Ateas Inmanentes no son optativas, son obligatorias para quienes viven en los límites de los Estados que controlan.

Todos esos modelos políticos que pretendieron tener una base científica al proponer una teleología, es decir un sentido claro y transparente del futuro se basaron en la fe, ya que la ciencia no puede predecir nada. Y al basarse en la Fe se transformaron en Religiones que quisieron religar el Más Acá con el Más Allá, pero sólo desde el Más Acá. Son Religiones Políticas Ateas Inmanentes no Trascendentes, que sólo pueden existir imponiendo su Fe al resto de la Sociedad. A diferencia de las Religiones Tradicionales que pueden ser la mayoría optativas, las Religiones Ateas Inmanentes no son optativas, son obligatorias para quienes viven en los límites de los Estados que controlan. Nos hacemos eco de lo afirmado por Nuño (1994):

“El marxismo batalló contra el judaísmo, contra el cristianismo y contra el islamismo, que le habían precedido en el intento de conseguir el monopolio de las ideas utópicas. Ha luchado aisladamente contra cada una de estas doctrinas, pero también lo ha hecho en su conjunto, atacándolas in toto bajo la especie de religiones y condenando en consecuencia el fenómeno religioso como nocivo a los intereses auténticos del pueblo, entiéndase, los intereses de la nueva clase de creencias utopistas.” (Nuño, 1994: 100)

 

5.3.-¿Porqué deben poder enseñarse las Religiones Trascendentes Tradicionales?

5.3.1.-Por la existencia de cuatro Saberes.

Porque hoy en día en el ámbito académico internacional se reconoce la importancia de cuatro tipos de saberes, existentes en diverso grado en todas las sociedades: el Saber por la Razón que demuestra (Filosofía); el Saber por la Razón que comprueba (Ciencia); el Saber por lo Sensible (Arte) y el Saber por la Fé (Religión).

 

5.3.2.-Para formar un humano integral.

Por tal razón el Sistema Educativo sí desea formar un humano integral, debe permitir que tenga acceso a todos los saberes humanos.

 

5.3.3.-Porque las Ciencias del XIX han sido superadas por las Ciencias del XX-XXI.

Porque el desarrollo de la Ciencia en los siglos XX y XXI la ha llevado a distanciarse enormemente de la Ciencia, especialmente la Física, del siglo XIX, por ejemplo:

¿a qué se llama Materia hoy en Física, a partir de las teorías de las Ondas y de los Corpúsculos de Luz?

¿Qué entender por Sólido luego de la invención del Microscopio Electrónico?

¿Cuál es la nueva significación de lo Fáctico hoy en día y en qué quedó la definición del siglo XIX?

¿Siendo rigurosos, con la nueva Física, qué distinguiría las Teorías Materialistas de las Idealistas tal como se planteaban en el siglo XIX?

 

5.3.4.-Porque la Ciencia cambió el principio de la certeza por el principio de la incertidumbre.

A partir de las Teorías del Caos y del Azar, se ha consolidado la Idea de la Hipercomplejidad de tres grandes sistemas que se manifiestan de manera fractal: los (no uno) Universos, la Sociedad Humana y el Ser Humano. La respuesta a esa Hipercomplejidad por parte de la Ciencia es que cambia su principio epistemológico: de la Certeza sujeta a constatación o falsación; a postular el Principio de la Incertidumbre. Y si la Ciencia reclama para sí el principio de la Incertidumbre: no tiene capacidad gnoseológica ni ética para erigirse en la única referencia del conocimiento y del saber que debe darse en el Sistema Educativo.

 

5.3.5.-Porque lo que la Ciencia comprueba y demuestra no está en contradicción con lo que predica la Iglesia Católica.

Porque lo que la Ciencia demuestra y comprueba no está en contradicción con la Iglesia Católica, pues nuestra Iglesia en el siglo XX –y especialmente luego del Concilio Vaticano II- ha emprendido un diálogo con todo el mundo y especialmente con todos los tipos de saberes, que la ha llevado a profundizar la máxima de San Agustín, de creer para luego saber.

 

Por ejemplo: ante el viejo debate de Creación o Evolución, la Iglesia Católica postula Creación con Evolución. Y ante la Teoría del Big Ban como origen del Universo, la Iglesia puede aceptar esa explicación con una acotación: si la explosión inicial originó el Universo, las cosas que chocaron para que hubiese explosión ¿de dónde salieron? Y a esa pregunta sólo le caben dos respuestas: las Cosas que produjeron la colisión siempre han estado allí o las Cosas que produjeron la colisión fueron creadas por Dios. Cualquiera de las dos Respuestas no puede ser comprobada y requieren de la Fé para ser aceptadas. Un Físico Ateo puede ser llevado por su Fe a decir que no ha habido nunca creación y que todas las Cosas siempre han existido. Un Creyente Católico puede ser llevado por su Fe a decir que Dios creó esas primeras cosas. Ambas respuestas sobre el origen del Universo estarían basadas en la Fe y desde el punto de vista de la racionalidad científica ninguna Fe es superior a otra, al menos desde el punto de vista de un Estado que no debe parcializarse por ninguna Fe en particular.

 

5.3.6.-Porque la Fe está presente en toda acción social.

La Fé es un tipo básico de Saber que se encuentra en todas las expresiones del conocimiento y de la práctica social. Por ejemplo el Sistema Económico no podría funcionar sin Fe, tal como lo afirman los economistas cuando sostienen que ningún sistema económico puede funcionar si no existe la confianza. ¿Y qué es la CON-Fianza? La FE-Conjunta, la FE-Mutua. ¿Puede una Amistad, un Sistema Político, un Sistema Cultural, un Sistema Social funcionar si no existe CON-FIANZA entre sus Miembros? Todos esos Sistemas e Instituciones Sociales al igual que la Religión, necesitan de la FE para existir. La gran diferencia entre ellos entonces, no es que algunos no utilizan la FE, pues todos lo hacen. La diferencia fundamental es que la Religión es la única institución que se dedica profesionalmente a comprender, aplicar y enseñar la FE.

En conclusión: ¿Cómo entonces vamos a privar a los educandos de tener acceso a la única Institución especializada en la FE?

 

 

Cuadros.-

 

Cuadro 1.-Las Civilizaciones según Alfred Weber (1935) (EAGO, 2009)

 

Civilizaciones.

Religión.

 

Primarias.

 

01

Egipcia occidental.

Politeísta.

02

Babilonia.

Politeísta.

03

China.

Cielo y Tres (C, T, B)

04

India oriental.

Hinduismo.

 

Secundarias, Primer Grado.             

 

 

Asia Occidental.

 

05

Judía.

Judía.

06

Persa.

Mazdeísmo.

 

Mediterráneas Antiguas.

 

07

Grecia.

Paganismo.

08

Roma

Paganismo.

09

Antigüedad Cristiana.

Cristianismo

 

Secundarias, Segundo Grado.

 

10

Bizancio.

Cristianismo Ortodoxo.

11

Islam.

Islam.

12

Rusia.

Cristianismo Ortodoxo.

13

Occidental.

Cristianismo.

14

Japón.

Shintoísmo-Budismo.

 

Cuadro 2.-Las Civilizaciones según Samuel Huntington en 1996 (EAGO, 18.05.2009)

 

Civilizaciones.

Religión.

01

Occidental.

Cristiana Protestante.

02

Latinoamericana

Cristiana Católica.

03

Africana.

“CRISTIANISMO-Islam-R. Tradicionales”

04

Islámica.

Islam.

05

Sínica.

Cielo, Tres (Confucionismo, Taoísmo, Budismo)

06

Hindú.

Hinduismo.

07

Ortodoxa.

Cristianismo Ortodoxo.

08

Budista.

Budismo.

09

Japonesa.

Shintoísmo, Budismo.

10

Mundial.

 

 

Cuadro 3.-Las Civilizaciones según Helio Jaguaribe en 1999 (EAGO, 18.05.2009)

 

Civilizaciones.

Religión.

 

Primarias

 

01

Mesopotámica.

Politeísta.

02

Egipto.

Politeísta.

03

India.

Hinduísmo.

04

China.

Cielo y Confucionismo, Taoísmo, Budismo.

05

Maya.

Politeísta.

06

Azteca.

Politeísta.

07

Inca.

Religión Inca.

 

Secundarias, 1er grado

 

08

Egea

Paganismo.

09

Israel

Judaísmo.

10

África Subsahariana.

CRISTIANISMO, Islam, R. Tradicionales.

 

Secundarias, 2do grado

 

11

Griega.

Paganismo.

12

Persia

Mazdeísmo.

13

Roma.

Paganismo.

 

Terciarias.

 

14

Bizantina.

Cristianismo Ortodoxo.

15

Islam

Islam.

16

Occidental

Cristianismo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuadro 4.-Las Civilizaciones según A. Weber (1935), S. Huntington (1996) y H. Jaguaribe (1999) (EAGO, 19.05.2009)

 

 

Civilizaciones.

Religión

Weber (1934)

Huntington

(1993)

Jaguaribe

(1999)

01

Egipcia occidental.

Politeísta

SI

 

SI

02

Babilonia.

Politeísta

SI

 

SI

03

China.

Cielo+3

SI

SI

SI

04

India oriental.

Hindú

SI

SI

SI

05

Maya.

Politeísta

 

 

SI

06

Azteca.

Politeísta

 

 

SI

07

Inca.

R. Inca

 

 

SI

08

Egea.

Politeísta

 

 

SI

09

Judía.

Judía

SI

 

SI

10

Persa.

Mazdea

SI

 

SI

11

Grecia.

Paganismo

SI

 

SI

12

Roma

Paganismo

SI

 

SI

13

Antigüedad Cristiana.

Cristo

SI

 

 

14

Bizancio.

Cristo O.

SI

 

SI

15

Islam.

Islam

SI

SI

SI

16

Rusia.

Cristo O.

SI

SI

 

17

Occidental.

Cristo.

SI

SI

SI

18

Japón.

Shinto-B.

SI

SI

 

19

Latinoamérica.

Cristo C.

Occidente

SI

 

20

Africana.

C+I+RT

Occidente

SI

SI

21

Budista.

Budismo.

 

SI

 

 

MUNDIAL.

 

SI

SI

 

 

 

Cuadro 5.-Población Mundial por Religiones (1998). Tomado de Ninian Smart (2000).-“Atlas Mundial de las Religiones”. Könemann. Alemania. pag. 13. (La casilla de “Total” y la columna de “Porcentajes” son añadidos del autor de este trabajo)

 

Religión.

Población.

%

Cristianos.

1.965.993.000

35

Musulmanes.

1.179.326.000

21

Hinduistas.

767.424.000

13

Sin Religión.

766.672.000

13

Budistas.

356.875.000

6

Religiones Tribales.

244.164.000

4

Ateos.

146.406.000

2

Nuevas Religiones.

99.191.000

1,7

Sijs.

22.874.000

0,4

Taoístas.

20.050.000

0,3

Judíos.

15.050.000

0,2

Bahaíes.

6.251.000

0,1

Confucianos.

5.067.000

0,09

Jainas.

4.152.000

0,07

Sintoístas.

3.571.000

0,06

Parsis(zoroástricos)

479.000

0,008

Total.

5.603.545.000

100

 

Cuadro 6.-Increyentes (Agnósticos), Acreyentes (Ateos) y Creyentes en América Latina (Marzal, 2002: 228).                                        

    

Países. Increyentes (%) Acreyentes (%) Creyentes (%)
Argentina 2 5 93
Bolivia 1 4 95
Chile 4 4 92
Colombia 1 4 95
República Dominicana 0 1 99
Ecuador 1 2 97
México 3 2 95
Paraguay 2 7 91
Perú 2 2 96
Uruguay 5 9 86

 

 

 

 

 

Diagramas.-

Diagrama 1.-Historia del Pensamiento.

Diagrama 2.-Población Mundial por Religiones, 1998.

Diagrama 3.-Población de América Latina por Religiones, según Marzal

Diagrama 4.-El Símbolo según Durand (EAGO, 2009)

Diagrama 5.-El Significante según Durand (EAGO, 2009)

Diagrama 6.-Por el Símbolo remitir a lo Ausente (EAGO, 2009)

Diagrama 7.- Nombres de la Identidad no-localizable/invisible del Símbolo.

Diagrama 8.-Nombres de la comunicación inter-partes del Símbolo.

Diagrama 9.-Topología Sagrada del Islam Chiíta.

Diagrama 10.- Teología del Nazismo (10)

Diagrama 11.- Teología del Marxismo (11)

 

Fuentes Consultadas.

-Durand Gilbert (1995).-“El hombre religioso y sus símbolos” en: Julien Reis (Coordinador).-Tratado de Antropología de lo Sagrado. 1.-Los Orígenes del Homo Religiosus. Madrid. Editorial Trotta. Colección Paradigmas. Biblioteca de Ciencias de las Religiones, Nro. 16, pp. 373 (páginas 75-125) (Reg. 2883)

 

-Eliade Mircea (1999).-Mitos, Sueños y Misterios. Barcelona. Editorial Kairós, pp. 265 (Reg. 2853)

 

-Huntington Samuel P (1997).-El Choque de Civilizaciones y la reconfiguración del Orden Mundial. España. Paidós, Paidós Estado y Sociedad nro. 29, pp. 430. (Reg. 1952)

 

-Jaguaribe Helio (2001).-Un estudio crítico de la Historia, Tomo I. México, Fondo de Cultura Económica, Sección de Obras de Historia, 1ra edición, pp. 630. (Reg. 2329)

 

-Jaguaribe Helio (2002).-Un estudio crítico de la Historia, Tomo II. México, Fondo de Cultura Económica, Sección de Obras de Historia, 1ra edición, pp. 798. (Reg. 2330)

 

-Marzal Manuel María (2002).-Tierra Encantada. Tratado de Antropología Religiosa de América Latina. España. Pontificia Universidad Católica del Perú, Editorial Trotta, Colección Estructuras y Procesos, Serie Antropología, pp. 602 (Reg. 2400)

 

-Nuño Juan (1994).-Ética y Cibernética. Caracas. Monte Avila.

 

-Reis Julien (1995).-“Conclusiones y Perspectivas” en: Julien Reis (Coordinador).-Tratado de Antropología de lo Sagrado. 1.-Los Orígenes del Homo Religiosus. Madrid. Editorial Trotta. Colección Paradigmas. Biblioteca de Ciencias de las Religiones, Nro. 16, pp. 373 (páginas 341-353) (Reg. 2883)

 

-Smart Ninian (2000).-Atlas Mundial de las Religiones. Alemania. Könemann. pp. 240

 

-Weber Alfred (1960).-Historia de la Cultura como sociología de la cultura. México-Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica, Sección de Obras de Sociología, 1ra edición en alemán en 1935, pp. 358 (Reg. 129)

 


[1] .-La primera oportunidad fue en una Conferencia dictada en la Parroquia Universitaria de la UCV, invitado por el SJ Raúl Herrera y la Hna. María Silveira realizada el 05.03.2009. La segunda oportunidad fue como Moderador-Ponente, el 27.05.2009, en las Jornadas de Reflexión Sociopolítica del ITER/Facultad de Teología de la UCAB/Centro Gumilla, organizada por el Dr. Rafael Luciani en Altamira, Caracas. Y la tercera ocasión fue en el marco del “Seminario Nacional de Educación Religiosa Escolar” organizado por la AVEC en Caracas entre el 28-29 de septiembre de 2009.

[2] .-Este ser social es absolutamente universal para todas las sociedades humanas pues: “La evidencia de la unidad de los orígenes y de la similitud del comportamiento de los hombres nos hace ver que, desde su aparición, el hombre ha asumido un modo de existencia específica.” (Reis, 1995: 341)

[3] .-“(…) el Homo Religiosus es reconocible en cada etapa de su andadura. Según la definición de Eliade, cualquiera que sea el contexto histórico en que ha vivido, el Homo Religiosus ha mostrado siempre su creencia en una Realidad absoluta que trasciende el mundo en el que desarrolla su vida y que, al mismo tiempo, se manifiesta en este mundo, al que confiere una dimensión de perfección.” (Reis, 1995: 341)

[4] .-“Desde hace más de cinco milenios el Homo Religiosus ha fijado… la memoria de su experiencia y sus creencias. Con este objetivo ha creado palabras y lenguas, testimonios irrefutables de su pensamiento. En su vocabulario aparece una palabra clave, sakros, derivada de la raíz sak, presente en toda la extensión del área de emigración indoeuropea. Este radical y las palabras a las que ha dado origen introducen en el ámbito y en el problema de lo sagrado. La investigación del lenguaje del Homo Religiosus ilustra la forma en la que el hombre ha comprendido lo sagrado: se trata de una mediación significativa y expresiva de su relación con la divinidad que se le manifiesta.” (Reis, 1995: 341-342)

[5] .-Traemos a colación la afirmación realizada por Julien Reis acerca de la importancia de lo sagrado en la obra de Eliade: “Afirmando que “lo sagrado es un elemento de la estructura de la conciencia y no una etapa en la historia de la conciencia”, Eliade plantea la unidad fundamental y la perennidad de los fenómenos religiosos, de las crisis y la renovación. Esta posición explica su enraizamiento en el pensamiento de la India marcada por el mito del eterno retorno.” (Reis, 1985: 344)

[6] .-Reis hace suyo la visión del símbolo de Gilbert Durand: “Filósofo y antropólogo, el autor concibe el símbolo como un signo concreto que, por una relación natural, evoca algo ausente o imposible de percibir, una representación que hace aparecer un sentido secreto. En otras palabras, “el símbolo es la epifanía de un misterio”. Pertenece al orden de la intuición.” (Reis, 1985: 342-343)

[7] .-“A partir del Paleolítico Medio, hace 80.000 años, la simbólica funeraria constituye un elemento religioso muy importante: enterramiento, ritual de los muertos y aparición del ocre rojo, sustituto de la sangre y símbolo de la vida. En el Paleolítico superior, de 35.000 a 9.000 años antes de nuestra era, es el signo de la creencia en una actividad post-morten del difunto”

[8] .-“Para traducir a términos tradicionalmente filosóficos lo que nuestros sabios han postulado –o incluso axiomatizado- sobre los vocablos como doble identidad, logos, no-separabilidad, creodo, resonancia mórfica, forma causativa, eón, etc., podemos decir que el proceso simbólico -reconocido al fin por la ciencia- es el modo de epifanía de una trascendencia en señales inmanentes, “un telefonazo del exterior” diría Costa de Beauregard, a menos que, al contrario –como en el sermo mythicus-, sean las redundancias inmanentes en el tiempo y el espacio perceptivos las que constituyan las lecciones indicativas de un sentido que les trasciende.” (Durand, 1995: 92)

 

[9] .“Dicho en otros términos, el símbolo es elemento constitutivo del recurso “mítico”, sermo mythicus. Las cadenas semánticas que constituyen este tipo de discurso ponen en movimiento “figuras” –o símbolos– o “mediadores”, sustitutos, cuyas inadecuaciones, tomadas en su conjunto, constituyen una intuición adecuada.” (Durand, 1995: 85)

 

[10] .-“Esta inadecuación constitutiva sitúa a todo símbolo –y a toda parábola, incluidas las evangélicas– en un procedimiento del discurso que no es ya analíticamente demostrativo, sino que se pretende persuasivo o, por lo menos, “mostrativo”, intuitivo, mediante la “redundancia” indefinida de diferentes “lecciones”, diferentes facetas de lo que Levi-Strauss llama “sincronía”. (Durand, 1995: 85)

 

[11] .-“Es necesario constatar que los conceptos de imaginación, símbolo y mito salen, por así decir, rehabilitados, “normalizados”, de este gran cambio epistemológico.” (Durand, 1995: 85)

 

[12] .-“Ya adelantábamos en 1960 que los procesos científicos más abstractos, lejos de constituir el modelo reductor de todos los órdenes de verdad (G. Durán, 1963) no son más que parte de estructuras imaginarias mas englobantes, como Gerald Holton (1978), físico de la universidad de Harvard, acaba de mostrar de forma brillante en su libro – L’ Imaginaire scientifique (1973-1978)-, donde demuestra que el descubrimiento y el procedimiento científico concreto son tributarios de temas (thémata, dice Holton) imaginarios determinantes: es, por ejemplo, una diferencia de régimen temático de la imagen lo que explica la irreductible oposición entre la imagen del mundo y la física de Einstein y las de Niels Bohr.” (Durand, 1995: 86)

 

[13] .-“Para René Thom, lo “simbólico procede (86) del conflicto entre dos criterios de identidad”. Existen, en efecto, “dos maneras radicalmente diferentes de considerar la identidad de un ser…” Se ve inmediatamente cómo el matemático, al fundamentar todo el proceso del pensamiento- el símbolo o la teoría de las catástrofes, de la que es padre- en el “conflicto” heraclíteo, se encuentra en resonancia epistemológica con los thémata de la epistemología de la “contradictorialidad”, tal como reaparece en los trabajos de Lupasco o de J.J. Wunenburger, y con una de las nociones fundamentales de la psicología de las profundidades: la coincidentia oppositorum”.  (Durand, 1995: 86-87)

 

[14] .-“El primero de los dos parámetros constitutivos del símbolo es una “identidad de localización”, “el espacio-tiempo que un ser ocupa”, de lo que una ficha del estado civil –o el documento nacional de identidad- nos ofrece un buen ejemplo. Cualquier inscripción, en el lenguaje que sea, de una identificación, con palabras de cualquier léxico (que tienen una historia y, por tanto, una localización, etimológica, etc.), entra en esta categoría. René Thom (1980, “Les racines biologiques du symbolisme”) lo observaba además a propósito de nuestra propia teoría relativa a la “localización” substantiva de lo simbólico”. (Durand, 1995: 87)

 

[15] .-“Hemos afirmado, en efecto, que un substantivo, un “nombre”, tiende siempre –digámoslo así para simplificar- al “nombre propio” que fija y sitúa al objeto denominado en una localización singular del espacio y el tiempo. En el símbolo, por su misma denominación, y sin que ello suponga recurrir en toda su extensión a la teoría de la “relatividad lingüística”, ¿no subsiste una parte que nos atreveríamos a llamar maldita? ¿O, por decirlo más modestamente: localizada, datable, situable en un lugar y un momento de una cultura o de una biografía? Ésta parte es el “significante” enunciado, descriptible por el método del filólogo o el historiador, mensurable incluso en la frecuencia de su aparición y su fecha cronológica”. (Durand, 1995: 87)

 

[16] .-“Señalemos de paso que esta noción “de unidad y estabilidad” que identifica de forma no local al fenómeno fue desarrollado con todas sus consecuencias filosóficas por el físico Bernard d’ Espagnat, que ha verificado de modo experimental la existencia de una identidad no local del fenómeno (principio de “no separabilidad”) que constituye la “realidad intrínseca” del mismo (d’ Espagnat, 1979).” (Durand, 1995: 88)

 

[17] .-“Por otra parte, el segundo parámetro es una identidad –la de lo simbolizado– no localizable, cualitativa, siendo la cualidad  “perfectamente independiente de la localización espacio-temporal de los objetos que la poseen”, como observa Thom siguiendo la estela de la disputa sobre los universales (Thom, 1980). Esta identidad no localizable es “semántica” y apela más a lo que los sociólogos (87) alemanes llaman el “comprender” que al “explicar”. Gramaticalmente, como ya adelantábamos hace treinta años, esta identidad –en la medida en que una “inscripción” en un texto lo permite- se encuentra en el lado no localizable del epíteto… y más todavía del verbo…” (Durand, 1995: 87-88)

 

[18] .-“Estos dos tipos irreductibles de identidad que constituyen las dos partes del symbólon están indisolublemente, constitutivamente unidos entre sí. Estas dos instancias, una localizable, no localizable la otra, habrán sido bien delimitados en la célebre VI Meditación de Descartes como res extensa y res cogitans, pero eran dos substancias distintas cuya relación o acción recíproca ha planteado problemas insolubles. Aquí, en la “forma simbólica” – diríamos, en homenaje a E. Cassirer – localizable  y no localizable son inseparables y están ligadas en un conjunto sistémico.” (Durand, 1995: 88)

 

[19] .-“René Thom advierte ahí que “la interacción” de las dos “mitades” del símbolo fundamenta el  poder de redundancia del lenguaje simbólico: “arrastrado por el flujo universal, el significado emite o engendra el significante en una ramificación (el subrayado es nuestro) que progresa de manera interrumpida (…).” (Durand, 1995: 88)

 

[20] .-“René Thorn establece el modelo del fenómeno de la significación sobre el ejemplo mecánico de la resonancia. La “resonancia” es el concepto que “asegura la unidad y la estabilidad del fenómeno vibratorio en medio de las perturbaciones incesantes debidas al universo que lo circunda”.” (Durand, 1995: 88)

 

[21] .-“Para denominar esta realidad “no separable” en localizaciones diversas y que trasciende semánticamente los avatares significantes, René Thom, o bien utiliza –“en recuerdo de Heráclito”– el término logos, que es la identidad de una “resonancia” a través de las “perturbaciones” espacio-temporales del universo circundante, o bien, en ocasiones, se vale del tan aborrecido término platónico arché o arquetipo. El significado, ese “espacio interno” y “no localizable” de lo simbólico, produce por “resonancia” la “ramificación” inagotable de los significantes: es, respecto a éstos, sus logos o arché.” (Durand, 1995: 88-89)

 

[22] .-“(…) Thorn recurre a la biología y la embriología más recientes, la de C. H. Waddington o R. Sheldrake, tomando estos términos como creodo (carácter direccional y estable del tejido en el desarrollo aleatorio y “perturbado” del embrión) o campos mórficos (o “morfológicos”) o de resonancia mórfica.” (Durand, 1995: 89)

 

[23] .-“Mediante este último matiz conceptual, el matemático viene a coincidir con la teoría de la “causalidad formativa” del biólogo R. Sheldrake, según la cual, la “forma característica de una unidad mórfica dada está determinada por las formas de sistemas semejantes anteriores que actúan sobre ella a través del tiempo y el espacio gracias a un proceso denominado resonancia mórfica.” (Durand, 1995: 89)

 

[24] .-“Pero esta “resonancia”, que transciende en los dos casos las alteraciones espacio-temporales – y de ahí que, como observa Sheldrake,” no implique tampoco transmisión de energía” (ni por tanto, precisaríamos nosotros, de “materia”)-, ¿no se sitúa, por definición, en el dominio de la transcendencia, es decir, del “espíritu” (spiritus –“soplo”– connota inmaterialidad)?” (Durand, 1995: 89)

 

[25] .-“Otro gran físico de la universidad de Londres, David Bohm, es igualmente consciente de ello cuando establece, en la  “teoría del orden implicado” las nociones operativas de inyección y proyección o “replicación general de formas anteriores”. Esta dialéctica de proyección/inyección se basa en una energía mínima (desdeñable) que constituye “el orden” implicado en el desarrollo de un proceso y le da, por decirlo así, su verdadera “identidad”. La identificación de un fenómeno es, pues, una re-miniscencia (que, como ya vio Platón, de manera genial, en el Fedro y en libro X de la República, fundamenta la relación con la transcendencia, es decir, lo religioso).” (Durand, 1995: 89)

 

[26] .-“Pero, como ha visto y experimentado la biología de Waddington y, especialmente, de Sheldrake, toda “conservación” de la forma fuera –“en otra parte que”, según una expresión cara a Oliver Costa de Beauregar y a no pocos gnósticos– de la energía/materia implica ipso facto una “memoria”. David Bohm es muy explícito en este punto: “el orden implicado” que asegura “la identidad” de un fenómeno es una especie de “memoria cósmica”.” (Durand, 1995: 90)

 

[27] .-“Es posible reanudar así los dos cabos… de la célebre formulación bergsoniana de “materia” y “memoria”, es decir, de localización en un espacio geométrico  (euclidiano o riemanniano, poco importa) y en el tiempo newtoniano de los “relojes”… y del historicismo y, al mismo tiempo, “del espíritu” o, al menos de la “mente” (mens), que escapa a la entropía. Precisemos: esta memoria que permite la “conservación” mórfica, gracias a su funcionamiento mismo de almacenamiento de información, es siempre un factor de entropía negativa.” (Durand, 1995: 90)

 

[28] .-“Afirmando que “lo sagrado es un elemento de la estructura de la conciencia y no una etapa en la historia de la conciencia”, Eliade plantea la unidad fundamental y la perennidad de los fenómenos religiosos, de las crisis y la renovación.” (Ries, 1995: 344)

[29] .-“Pero quién no ve entonces, y de manera especial, que esta definición del símbolo, cada vez más epistemológicamente firme, circunscribe al homo religiosus por entero, es decir, que la actividad simbólica considerada como la más específica del sapiens permite reemplazar, o emplazar, al homo religiosus, no ya en el primitivismo y la prehistoria “teológica” del hombre, sino en el centro mismo de la actividad que lo constituye, es decir, de su hominización, proyectándose hasta la más actual vanguardia de las conquistas de su “espíritu”? “(Durand, 1995: 92)

 

[30] .-Recordemos que en la misma definición de Religión está presente la definición de su función principal: religar el Más Acá con el Más Allá, lo Visible con lo Invisible.

 

[31] .-“Esta espiritualización de la materia, que tanto escandaliza a los espíritus deformados por siglos de dualismo “agnóstico”… fue ya intuida por Teilhard de Chardin cuando escribía en El fenómeno humano: “Nos vemos lógicamente obligados a suponer la existencia rudimentaria en todo corpúsculo de materia (…) de una psyché”. ¿No era esta la gran intuición –contra Descartes – de Leibniz, retomada en nuestros días por E. A. Milne o Jean Charon (Milne, 1952)?” (Durand, 1995: 89)

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