Filosofar sobre Quinientos Años (1492-1992)

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EAGO-08.09.12-1

Enrique Alí González Ordosgoitti

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook)

(Publicado como Capítulo de Libro Arbitrado: “Filosofar sobre Quinientos Años” (páginas: 11-27) en: Héctor Acosta (Coordinador) (1993).-Una Mirada Humanística (La reflexión multidisciplinaria acerca del Encuentro de Dos Mundos). Caracas, Universidad Central de Venezuela, Fondo Editorial de Humanidades. Colección Obra Abierta, Historia, pp. 167)

 

INDICE.

1.-¿Quién reflexiona desde América Latina?

1.1.-Conformación de las sociedades previo a 1492:la cuestión Aborígen.

1.2.-Conformación de las sociedades 1492-1992: la Relación con España siglo a siglo.

1.2.1.-Encuentro, Tropiezo y Conquista.

1.2.2.-Pero después de la Conquista sí empezó un Nuevo Mundo: Parte I, hasta el siglo XVIII.

1.2.3.-La Independencia fué el comienzo ¿de cuál cosa?. Nuevo Mundo, Parte II.

1.2.4.-En 1898:la España Redimida y el surgimiento de América Latina. Nuevo Mundo, Parte III.

1.2.5.-Surgen la República y Franco: se repuebla América de lo Español. Nuevo Mundo, Parte IV.

1.2.6.-Felipe y la Internacional Socialista. NuevoMundo, Parte V.

1.3.-Conformación de las sociedades 1492-1992: lo Africano y Afroamericano. Nuevo Mundo Parte VI.

1.4.-Conformación de las sociedades 1492-1992: la Sajonización de los siglos XIX y XX. Nuevo Mundo, Parte VII.

1.5.-Conformación de las sociedades 1492-1992: la Venezuela migrante de la segunda mitad del siglo XX. Nuevo Mundo, Parte VIII.

2.-Para conformar las sociedades 1992-siglo XXI: Perspectivas de América Latina ante los Megabloques actualmente en construcción. Un Sólo Mundo, Parte I.

3.-Para conformar las sociedades 1992-siglo XXI: Comenzar una Nueva Historia en este Quinto Centenario. Un Sólo Mundo, Parte II.

 

Cuando terminaron las últimas campanadas del reloj que indicaron el comienzo del primero de enero de 1992, una gigántesca montaña de tiempo se desprendió sobre cada uno de los intersticios de América Latina: 182.500 (ciento ochenta y dos mil quinientos) días, sin contar un día más por cada año bisiesto, 4.380.000 (cuatro millones trescientos ochenta mil) horas y 262.800.000 (doscientos sesenta y dos millones, ochocientos mil) segundos. Literalmente sepultados, latinoamericanos sobrecogidos intentamos avanzar hacia el oxigeno apartando los escombros, endógenos y exógenos que nos impiden un repensar nuestra larga vida.

 

Una primera exigencia: ¡Nadie hable por mí!. Hablen de mí pero no por mí. Reivindico la importancia y la vigencia de la inteligencia latinoamericana para encarar la agradable y dura tarea de pensar el ser desde el hacer en sus tres posibilidades temporales más difundidas: pasado, presente y futuro. Insistimos: la reflexión es sobre el hacer y no sobre el deber ser en sus tres tiempos, porque el deber ser en ritmo de pasado se ha prestado tanto antes como después, para que otros reflexionen a partir de la negación de lo que hemos sido, convirtiendo a la América Latina en una enorme culpa histórica. Todos tenemos derecho a inventar el futuro, pero no el pasado, las diferentes interpretaciones posibles no pueden ser coartadas para el engaño, la omisión voluntaria y la deformación.

Exigimos tiempo y espacio suficiente para una reflexión profunda sobre nosotros mismos, de ahí que nos oponemos a esa irresponsabilidad atropelladora que nos pide opinemos sobre quinientos años como quien opina sobre las bondades o limitaciones de la última pasta de diente salida al mercado. Opiniones apresuradas que terminan siendo una cruel burla hacia la supuesta importancia del 1992. Es necesario censurarnos la tendencia a restar valor a la fecha. Latinoamérica será durante 1992 un foco importante de la atención mundial, debe regocijarnos el hecho de estar en un primer plano en la producción de opinión cultural mundial, esto debe ser aceptado sin cortapisas pues habla de un reconocimiento -en diversos matices y enfrentadas opiniones- que hace el resto de la humanidad de que es imposible entender cabalmente el mundo actual sin lo originado en estos particulares 500 años. Como latinoamericanos debemos aprovechar la ocasión para conocernos, revisarnos y proyectar más nítidamente la imagen de lo que somos y de lo que queremos ser. En tal sentido pensamos que la digna tarea de re-conocernos, debe estar consciente de las limitaciones existentes para ese pensar y enfrentarlas creativamente. Esas limitaciones para el conocer, o dicho en términos de la epistemología: esos obstáculos epistemológicos, son -entre otros- los siguientes: quién reflexiona desde América Latina; quién desde España; quién desde la idea sajona de las cosas; quién desde el resto de la Europa involucrada en la colonización de América, quién desde el resto del mundo dominante hoy y que no participó en la ocupación de este continente.

 

El Sujeto pensante contiene en sí mismo una particular visión del objeto pensado que convierte a èste en sólo una opción entre muchas, lo que niega ontológicamente la posibilidad de obtener una visión universal. Tal condición del conocer me obliga de entrada a presentarme como lo que soy: académico, venezolano, criollo, católico, latinoamericano y científico social (hasta lo que permiten mis limitaciones). Razones apasionadas de honestidad me obligan a realizar estas confesiones de manera que quien lea estas líneas pueda prevenirse en contra de mis limitaciones y juzgar con mayores argumentos mis intenciones (con menos grandilocuencia diríamos que todos tenemos intenciones, la objetividad absoluta es simplemente un tema del género literario llamado ciencia ficción).

 

1.-¿Quién reflexiona desde América Latina?.

¿Cuáles son las características del Sujeto que reflexiona sobre los Quinientos Años en su condición de Latinoamericano?. Diríamos que son muchas, diversas y antagónicas las características de los diversos Sujetos Latinoamericanos, porque no hay Uno sino Muchos y Diferentes. La presencia de lo diferente dentro de algunos parámetros comunes se impone a la hora de analizar al Sujeto que piensa. Las diferencias son históricas en cuanto a: conformación de las sociedades previa a 1492; relación con España siglo a siglo; La Sajonización de los siglos XIX y XX; la Venezuela migrante de la segunda mitad del siglo XX y perspectivas de América Latina ante los Megabloques actualmente en construcción.

 

1.1.-Conformación de las sociedades previo a 1492:la cuestión Aborígen.

Una de las condiciones básicas para entender los quinientos años es partir de la absoluta certeza de que los mismos son sólo una parte del largo proceso de conformación de las actuales sociedades latinoamericanas y no el único proceso. Tal proposición es válida para absolutamente todos y cada uno de los países latinoamericanos, aunque por supuesto en diversa intensidad y medida. De los errores a superar en este célebre aniversario está el de pretender convertir el año de 1492 en el año de la invención de un mundo realizado sobre una tabla rasa, aparecerá es cierto un nuevo mundo, pero este conjuga -con distintas proporciones- la mezcla de lo aborígen que había con lo ibérico que comenzó a llegar.

 

Desde el punto de vista de cómo se desenvuelve cotidianamente una sociedad es impensable el asentamiento permanente de los ibéricos sin el concurso indígena. Los aborígenes habían domesticado las fuentes primarias de alimentos que los españoles hubieron de consumir. Acordado los primeros lugares para los asentamientos humanos; en términos arquitectónicos habían inventado y acondicionado EL SITIO. Su medicina, fauna, flora, accidentes geográficos naturales, la toponimia y sus propios etnónimos pasaron a ser conocimiento indispensable para la buena marcha de la empresa colonizadora. Si lo anterior es cierto para aquellos lugares en donde los grupos indígenas estaban organizados en tribus y fratrías, lo es mucho más si pensamos en las tierras dominadas por Imperios Teocráticos de Regadío como Incas, Mayas, Aztecas y Muiscas.

 

Los últimos quinientos años se insertaron en los troncos de vida aborígen existentes, de ahí parte la especificidad de las sociedades actuales. Sin reconocerlas no podremos conocerlas. Y para reconocerlas hay que superar el obstáculo epistemológico que significa una tradición académica de pensamiento que las niega o las infravalora, basado en la fragilidad de conciencia que engendra el sistemático oficio de ignorarlas. Para el caso venezolano basta citar el ejemplo de que en los programas de educación básica (1-9 año), no existe una asignatura que permita tener una visión totalizadora de la historia y actualidad indígena y a lo sumo es una breve unidad dentro de la Unidad Currícular de “Historia de Venezuela”. En el ámbito universitario -al menos en la principal Universidad de Venezuela, la UCV- a excepción de la Carrera de Antropología -sería el colmo- no existen asignaturas obligatorias que versen sobre las sociedades indígenas. Lo anterior produce un perfil del Sujeto Académico que va a reflexionar sobre estos quinientos años caracterizado por la incapacidad adiestrada para vislumbrar la participación de uno de los troncos macroétnicos en la construcción de las sociedades latinoamericanas: el Indígena.

 

La diversidad de lo indígena sustenta en parte las diferentes reflexiones posibles entre los distintos sujetos latinoamericanos (¿o iberoamericanos?). Tal variedad tiene una manifestación demográfica actual que se expresa en países en donde la presencia indígena ocupa menos del 10% de la población (Argentina, Colombia, Venezuela, Brasil), entre el 11 y el 40% (Ecuador, El Salvador, Nicaragua, México) y más del 40% (Paraguay, Bolivia, Guatemala, Honduras). En cada uno de estos grupos las reflexiones sobre el papel de lo indígena varían; más fácil de ocultar su importancia en el primero y más difíciles en los otros dos. Pero en estos últimos la tradición de una parte del pensamiento acerca de los mismos ha sido el de considerarlos una pesada carga para la “modernización y el progreso”.

 

1.2.-Conformación de las sociedades 1492-1992: la Relación con España siglo a siglo.

La revisión de las situaciones previas a 1492 introduce un elemento metodológico que es necesario continuar: la reflexión para que sea histórica tiene que ser hecha por etapas, en algún orden cronólogico, pues las cosas ocurridas en 262.800.000 (doscientos sesenta y dos millones, ochocientos mil) segundos no pueden ser despachadas en dos párrafos o en una salida ingeniosa del interrogado. En esta dirección uno de los caminos posibles es el de crear un par de opuestos que facilite la visualización de los principales actores, cuidando el riesgo de no cometer anacronismo, los sujetos serían: España y la América Ibérica. Y sus relaciones posibles, en estricto sentido de su ocurrencia en el tiempo, las siguientes:

1.-Cuando ambos términos de la ecuación eran uno sólo, políticamente hablando, es decir cuando únicamente existía el Imperio Español con su diversidad de Provincias ultramarinas y también penínsulares, porque no hay que olvidar que la Provincia de Aragón y Castilla dominaba a otras Provincias Ibéricas como Navarra.

 

2.-Cuando ambos términos fueron ampliados hasta incorporar a Portugal en Europa y a Brasil en América Latina -conservando su unicidad- a partir de la invasión del ejército español al mando del Duque de Alba sobre Portugal, en 1580 para imponer a Felipe II en el trono portugués. Hasta 1668, Portugal y Brasil serán parte del Imperio Español.

 

3.-Separado Portugal y Brasil, ambos términos de la ecuación -España y América Latina- siguen siendo uno sólo, desde el punto de vista político.

 

4.-Los procesos de desgajamiento del Imperio Español en América que dan orígenes a Repúblicas Independientes en el primer cuarto del siglo XIX, producirán modificaciones sustanciales en las relaciones entre ambos términos.

 

5.-Por una parte la ecuación será España-Repúblicas Independientes.

 

6.-Por la otra: España-Cuba y Puerto Rico.

 

7.-A partir de la agresión de EEUU en Cuba y el destrozo de los restos del Imperio Español en 1898, la relación de una España disminuida con las naciones latinoamericanas dominadas por el capitalismo inglés y norteamericano, se caracterizará por ser absolutamente marginal.

8.-A partir de la caída dela República Española en 1939, los migrantes repúblicanos en América actualizarán los nexos históricos con la cultura y el sino español.

9.-Igual efecto -aunque de signo ideológico político contrario- logrará Franco al estrechar alianzas con los Gobiernos dictatoriales predominantes en América Latina, desde la década de los cuarenta hasta los tempranos setenta.

 

10.-Finalmente, la actual etapa que comenzó con la llegada al poder de Felipe González y la impronta de la Internacional Socialista en América Latina.

 

1.2.1.-Encuentro, Tropiezo y Conquista.

No siempre encuentra el que busca y no siempre se encuentra lo que se busca, este fue el caso de los ibéricos al mando de Colón, encontraron algo que no estaban buscando. Para los indígenas que no estaban buscando nada fue un tropiezo con otros seres que andaban perdidos en la inmensidad del óceano. Pero ese encuentro de lo inesperado y del tropiezo, se convirtió en una realidad histórica trascendente por su eterna duración en el tiempo -apenás se cumplen quinientos años de esa eternidad. Los momentos iniciales de Conquista merecen un breve análisis por que la conclusión a la que ha de llegarse es simple y directa: los ibéricos -como todo pueblo invasor- ocuparon unas tierras que no eran de ellos usurpando los derechos de los aborígenes, destruyendo su tenso equilibrio -en toda sociedad los equilibrios sociales son inestables, sólo en mentes poco cercanas a la reflexión sistemàtica sobre lo social son capaces de imaginarse la existencia de sociedades plácidas y casi sin acciones sociales disolventes de la armonía-, imponiendo una nueva visón cosmogónica y por lo tanto terrenal. Para tal acción se valieron de la fuerza de las armas y de los microbios. En tiempos de arcabuces rudimentarios -recordar que Rambo no existía para la época- aún con toda la intención de eliminar a los indígenas con ellos, más resultado les daba infectarlos a través de la contaminación de las aguas, o de los contactos sexuales forzados o por hospitalidad. Se trató de una vulgar y común conquista -como la de los EEUU contra los indígenas y México, o Inglaterra en la India, o Francia en Argelia- y por lo tanto sin ningún justificativo moral, sino básicamente para la explotación económica y para el dominio político de nuevas tierras y gentes.

 

1.2.2.-Pero después de la Conquista sí empezó un Nuevo Mundo: Parte I, hasta el siglo XVIII.

Sí dejáramos la reflexión hasta ahí le estaríamos haciendo un flaco servicio a la reivindicación dela América Latina actual. Después de la Conquista fue que comenzó con gran ímpetu la creación del NOSOTROS. Y este largo proceso sí fué el surgimiento de un NUEVO MUNDO y una NUEVA GENTE. Y ese proceso sí me interesa analizarlo con interés y extensión, para reivindicarlo, para rechazar toda minusvaloraciòn del mismo, todo gran complejo de culpa que lleva a señalarlo como el gran pecado original del NOSOTROS, que mentes cristianizadas enfermizas señalan como el negro destino nuestro de ser hijos de madres violadas por nuestros padres, por lo que resultamos ser hijos bastardos. Tal mentalidad obsesionada por el pecado de la carne no es capaz de ver en esos procesos las otras aristas: las uniones voluntarias por el simple encantamiento que produce la diferencia, la limitación de las aberraciones a los períodos iniciales de contacto y la supervivencia durante siglos de la domesticación de los instintos y de los abusos de la fuerza producto de la creación de los pueblos y de la vida urbana ampliamente sometida a una legalidad provista de guardianes. Ese sentido cristiano medieval de la primera culpa no permite analizar más ampliamente el intercambio sexual en sociedades en contacto, en las cuales inicialmente había un cuadro deficitario de mujeres españolas, asunto subsanado a través de diversos mecanismos de intercambio con los diferentes grupos indígenas, a veces a través de la violencia y otras también a través de la alianza y el sentido de hospitalidad, tres mecanismos que aún tienen plena vigencia entre los grupos indígenas venezolanos.

 

Contra el pensamiento dominante del pecado original de la conformación del Nuevo Mundo (bien ilustrado en la sabiduría de la guaracha: “Tu nacistes sin corazón en el pecho. Tú no tienes la culpa de ser así”), oponemos el de la sedimentación de los contactos hasta ir creando nuevos grupos humanos y nuevas relaciones entre los grupos previamente existentes. El Criollo, entendido como el sujeto producto de la mezcla (españoles-indígenas, españoles-africanos, indígenas-africanos); Españoles-Penínsulares; Españoles-Americanos; Indígenas y Africanos. Esta conformación étnica está en la base de nuestra caracterización tradicional como pueblos y fue realizada cuando ambos términos de la ecuación eran uno sólo, políticamente hablando, es decir cuando únicamente existía el Imperio Español con su diversidad de Provincias ultramarinas y penínsulares (incluyendo a Portugal desde 1580 hasta 1668), hasta finales del siglo XVIII. Hasta el siglo XVIII, lo que había en América era una modalidad importante de lo Ibérico, conjugando una profunda diversidad regional dentro del Imperio Español, al igual como lo eran los Vascos, los Catalanes, los Andaluces y los Castellanos. Procesos históricos que propugnaban la diferencialidad conjuntamente con la unidad política y cultural (lengua, religión, leyes, urbanística).

 

1.2.3.-La Independencia fué el comienzo ¿de cuál cosa?. Nuevo Mundo, Parte II.

Entramos al siglo XIX configurados como regiones dentro del Imperio Español y es en este mismo siglo cuando comenzarán las principales distorsiones acerca de nuestro Ser que aún continúan teniendo vigencia. Los fuertes enfrentamientos habidos en los procesos de guerra civil entre los distintos grupos españoles, entre los partidarios de la Monarquía con sede en Madrid (Realistas) y los partidarios de la conformación de Repúblicas Independientes del Imperio Español (Patriotas). Estas luchas especialmente largas y cruentas en Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile dejarán heridas aún no completamente subsanadas, que se expresan en explicaciones no ajustadas a la verdad histórica por parte de todos los bandos participantes.

 

La negación del pasado común se convertirá en una obsesión por parte de ambos participantes, especialmente por los Patriotas. Se creará una visión historiográfica de dichas luchas que sólo hará énfasis en los nuevos signos de la diferencia antes que en la fuerte continüidad con lo anterior. A esta visión errada de las cosas hay que enfrentarla decididamente. Simón Bolívar no es el Padre de la Patria Venezolana, Colombiana, Ecuatoriana, Boliviana o Peruana. Simón Bolívar es, justicieramente el Padre de las Repúblicas, del Ser Repúblicano. Bolívar es, con justa razón el Arquetipo de lo máximo que es posible exigir a hombre alguno en cuanto a amor a su pueblo, a la libertad y a la justicia. Pero considerarlo como el creador de la Patria es ignorar y desechar todos los procesos previos de conformación de lo latinoamericano, como lo son los largos períodos aborígenes precolombinos y los poco más de tres siglos de pertencia al Imperio Español. Esta persistente negación -ya cuestionada por Mario Briceño Irragori y Mariano Picón Salas- ha dado origen a los razonamientos más absurdos para negar nuestras configuraciones como pueblos.

 

El defecto se transmite académicamente cuando no se realiza una crítica exigente de las fuentes utilizadas para el análisis de nuestras luchas del siglo XIX temprano. A modo de comparación realizemos la siguiente reflexión: ¿cualés serían los márgenes de confiabilidad para analizar la historia contemporánea de Venezuela, especialmente de la década de los 60 hasta los ochenta, de los discursos que en épocas electorales realizan los diferentes candidatos?. Evidentemente que muy poca confiabilidad transmitiría un análisis realizado teniendo como únicas fuentes de información dichos discursos. Tal preocupación científica debería extenderse al análisis de las fuentes utilizadas para hacer los estudios del período de luchas del siglo XIX. Cuando escuchamos citar contínuamente y con peso de evidencia los diversos discursos de Bolívar sobre nuestra conformación étnica como diametralmente opuesta a los Españoles penínsulares, cabe justificar a Bolívar por ser actor principalísimo de dichos enfrentamientos y que por simple lógica de la lucha le era necesario crear un discurso diferenciador del enemigo de turno, pero su validez está cuestionada por los procesos históricos ocurridos ya mencionados anteriormente.

 

Por parte de España, las heridas de la guerra con las ahora nuevas Repúblicas duraron todo el siglo XIX. Demoró el reconocimiento de las nuevas naciones facilitando el juego de Inglaterra, Francia, Alemania y los EEUU. Concentró sus relaciones con las que sí pasaron a ser colonias; Cuba y Puerto Rico, fomentando el alejamiento y la mutua negación con las Repúblicas Iberoamericanas. La influencia cultural sobre las élites disminuirá sensiblemente y estas pasarán a las orbitas del pensamiento y el gusto inglés, francés y finalmente estadounidense. Se profundizaba así, militantemente por ambas partes, el mutuo desconocimiento de nuestro común pasado, construyéndose un espeso constructo ideológico reproducido a través de los campos culturales académicos, industriales masivos y residenciales. El único factor de poder que tímidamente presentaba la visión de continuidad era la Iglesia Católica, fuerte en algunos países como Argentina y Colombia, debilitada en México y desvastada en Venezuela  a partir de la llegada de Guzmán Blanco al poder en el período llamado el Septenio, desde 1870 a1877. Los sectores populares serán los depositarios privilegiados de la continuidad del ser social histórico a través fundamentalmente de la acción cultural comunitaria: los ciclos vitales de una sociedad agrícola continuarán recorriendo un calendario anual de manifestaciones religiosas sincréticas cuyas celebraciones seguirán siendo los principales momentos de intercambio económico, político, comunicacional y simbólico de dichas comunidades. La actualización permanente de una herencia cultural enriquecida pero no negada, será la columna vertebral de la continuidad de lo cultural nacional. Expresiones culturales que a pesar de su exclusión de los circuitos oficiales del saber -incluso en muchos casos por parte de una Iglesia Católica más preocupada en afinar su burocracia que por fortalecer la religiosidad católica popular- determinarán la vigencia de nuestras principales características como pueblos.

 

1.2.4.-En 1898: la España Redimiday el surgimiento de América Latina. Nuevo Mundo, Parte III.

A partir de la agresión de EEUU en Cuba y el destrozo de los restos del Imperio Español en 1898, la relación de una España disminuida con las naciones latinoamericanas dominadas por el capitalismo inglés y norteamericano, se caracterizará por ser absolutamente marginal. Como nación herida volcará su acción sobre sí misma, incapacitada de sobreponerse a esta nueva derrota. Pero en el terreno del pensamiento surgirán reflexiones importantes acerca de lo que se había perdido y sobre lo que podía perderse en términos de viabilidad histórica de una cultura. Del lado español, se pensará en la importancia del genio ibérico durante otras épocas históricas especialmente las relacionadas con el Gran Imperio que incluía también a América. Reflexiones destinadas a mantener en alto la necesidad de recuperación del país hundido por los EEUU. La vista hacia el pasado hablaba de glorias idas pero a su vez de lo que la impronta española había realizado en algunos de los mejores momentos de la humanidad (entendida como historia euro-americana), reforzando la idea de la transitoriedad de la hecatombe, convocando y tensando las energías espirituales necesarias para renacer.

 

Del lado iberoamericano la identificación con la ahora débil España no se hizo esperar. Siendo un sin sentido reclamar algo de la España Conquistadorade América a la España derrotada por los sajones americanos, se unen las voces latinoamericanas para defender una herencia común de españolidad, pero sobre todo de una latinidad que especialmente incorporaba a Francia para así enfrentar la sajonidad imperial ascendente en el mundo: Inglaterra en Europa y los EEUU en la América diseñada por Monroe. Este movimiento rescataba una latinidad curiosamente relegadora de lo español para dar primacía a lo latino, con el fin de encontrarle cupo a Francia.

 

Durante un tiempo se bajo la guardia antiespañola proveniente de los inicios del siglo XIX, pero en una España exhausta lo americano siguió siendo un dolor reciente por la pérdida de Cuba y Puerto Rico y una reanudada ausencia de vínculos con las repúblicas Independientes. Nuevos caminos recorridos para el olvido mutuo de las herencias comunes.

 

1.2.5.-Surgen la República y Franco: se repuebla América de lo Español. Nuevo Mundo, Parte IV.

El año de 1936 llega la República a España y a América simultáneamente. Las pasiones exacerbadas a ambos lados del Atlántico renuevan y colocan de relieve la identificación de los destinos. Iberoamérica existe en la polémica, en la diátriba, en la lucha. Republicanos y Franquistas no se darán cuartel en España ni en América. Los republicanos españoles hacen suya la herencia del siglo XIX que también compartían los liberales como Morillo y Bolívar. Los Republicanos Americanos sienten que cien años después los españoles se acercan a las metas logradas por los iberoamericanos. República versus Monarquía, peleas juradas desde el siglo XIX en el interior del Imperio Español, resueltas en su periferia pero no en su centro. Los franquistas herederos de antiguas luchas, incluyendo las Carlistas, enfatizan la importancia del Centro, del Clericalismo ultramontano, de Castilla sobre las otras Regiones, así como antes fue Castilla sobre las Provincias ultramarinas. Los republicanos tendrán como programa la autonomía regional de Cataluña y del País Vasco, del liberalismo anticlerical, del anarquismo y el comunismo, de una España única pero en su diversidad.

 

Como en todo enfrentamiento entre espíritus ibéricos, las luchas serán excluyentes; victorias o derrotas totales. No conocerán los armisticios y la convivencia entre distintos, la exclusión será la norma. Al triunfar unos, los republicanos emigrarán a una América que los recibira solidariamente: México, Venezuela y Argentina entre las primeras. Se repuebla América de los españoles republicanos herederos de la tradición liberal decimonónica. Intelectuales en número importante marcarán en los hechos una revaloración del aporte español contemporáneo -leáse no tradicional, cuya reivindicación seguía siendo tabú- a la cultura mundial. Posteriormente en la década de finales de los cuarenta y principio de los cincuenta, vendrán nuevas oleadas de inmigrantes, pero esta vez económicos no políticos, debido a la grave crisis de la España de la segunda postguerra mundial. Estos migrantes representarán en su mayoría a la otra España, la del bando militar triunfador, pero sólo sus sectores populares, aquellos que combatieron en contra de una “República roja, comunista, anticlerical y anticatólica”, según adoctrinaban los franquistas. Equilibrarán el nuevo repoblamiento español de América, inclinando ligeramente la balanza hacia el lado franquista.

 

Ambas migraciones venían de una España humillada en su ensayo democrático (republicanos) y en su acción económica (franquistas). Era una España que en países alternativamente democráticos y dictatoriales seguía siendo polémica, asunto que no era conveniente revivir. Por lo tanto lo mejor era olvidar públicamente a esa España, aunque en privado cada hogar fuera un santuario y una trinchera para transmitir por herencia los viejos odios y divisiones. Estas visicitudes fueron igualmente vividas por los Gobiernos. En los momentos en que la Internacional de las Espadas reinó en América Latina, la década de los cincuenta con los Trujillo, Pérez Jimenez, Strossner, Somoza, las relaciones con la España de Franco se incrementaron notablemente logrando grandes volumenes de intercambio comercial, político y militar. Cuando la democracia se abrió caminos, la lejanía de esa España fue la norma. En el primer caso, la herencia española fue reivindicada al menos en cuanto lengua, religión y la necesidad de un orden central. En las democracias tales coincidencias no tuvieron elogios especiales, la indiferencia y el continuar con el discurso antiespañol del XIX volvió a constituir la norma. Pero la impronta de las migraciones tendrá una resonancia somática fácilmente observable en las Calles de Caracas, La Habana y Buenos Aires. Y esas sangres y pieles han dado origen a nuevos grupos étnicos los españoles-americanos modernos, de cuya importancia hablaremos después.

 

1.2.6.-Felipe yla Internacional Socialista. NuevoMundo, Parte V.

Muere Franco y por fin se reunifica España: Monarquía y República, Regionalismo y Centralismo; Una Lengua Oficial y Muchas Lenguas Oficiales. Las dicotomías de siglos anteriores se vuelven compatibles, surge la tolerancia. Comienza el “reinado” de Felipe de Andalucía. A finales de la década de los 70, una España enfrentada a grandes ajustes estructurales no signados por crisis profundas sino por cambios bruscos, se va a relacionar con una América Latina en gran medida optimista y fuerte hacia el futuro por los avances democráticos y porque algunos países daban muestras de fortaleza económica (Venezuela entre ellos). El instrumento pivilegiado para la relación será la Internacional Socialista, la cual desde su primera reunión en Caracas en 1974 (Carlos Andrés en su primera embarcación, recordar al Almirante del Sierra Nevada), asumió con empuje la decisión de crecer en América Latina apoyando a los regímenes socialdemócratas (Jamaica, Venezuela, Santo Domingo). Fuertes vínculos entre los políticos de este signo, alejamiento de los políticos de la Internacional Democráta Cristiana, levemente sugeridos los eternos grupos antagónicos españoles de anti-clericales y clericales, liberales y conservadores. En esta etapa que dura hasta comienzos de la década de los 80, justo antes de estallar la crisis de la deuda externa, España se relaciona con sólo una parte de Latinoamérica, su estamento político socialista. Mientras América Latina continuará su abrirse hacia el mundo, como si fuese posible una tranquila expansión en el mismo, en ningún momento está en discusión la posibilidad de relaciones privilegiadas con España atendiendo a orígenes comunes.

 

Otro orden de ideas se asomará al estallar la crisis deudora a finales de los 80 y acercarse el hasta ese momento inadvertido 1992. El alud de la deuda externa sepultará cualquier síntoma de esperanza en la viabilidad económica de Latinoamérica. La desesperación, la impotencia y la sensación de estar a punto de ser excluidos de la historia hace presa de los sectores dirigentes y dirigidos latinoamericanos. Mientras España ve cumplida su meta de ingresar en la Comunidad Económica Europea, gracias a la recuperación de su economía. España boyante y América Latina hundida, mayor asimetría en las relaciones entre los dos polos nunca había habido. Como ideas relacionantes negativas se imponen dos excluyentes entre sí. Desde España se populariza la idea de acentuar su europeidad y deslindarse lo más rápidamente de sus congéneres latinoamericanos arruinados, situación cuya culpa no es de España. Desde América Latina la necesidad de culpar al Imperio Español de su actual situación surge como fabulosa coartada de los sectores dominantes, que así colocan al chivo expiatorio en situaciones ocurridos doscientos, trescientos y hasta cuatrocientos años antes, liberándo de sus responsabilidades a los gobiernos de las tres últimas décadas.

 

Lo descrito en todo este aparte señalan los momentos pasados y actuales de las relaciones entre los dos principales polos que deberán definir el carácter del Quinto Centenario. Esperemos que la objetivación de los obstáculos epistemológicos sirva para actuar prevenidos.

 

1.3.-Conformación de las sociedades 1492-1992: lo Africano y Afroamericano. Nuevo Mundo Parte VI.

En la configuración de América Latina jugará un papel esencial económico, poblacional y culturalmente el elemento esclavo importado de Africa a través dela inhumana Trata Atlántica.Estas acciones, al igual que las de la Conquista, merecen todo el repudio posible. Millones de africanos murieron en el rapto, en el traslado o en las condiciones miserables en que estaban condenados a malvivir en los lugares a donde fueron trasladados en América. Pero a pesar de todos los intentos por anularles sus cualidades humanas los africanos y sus descendientes los afroamericanos, pudieron ejercer feroz resistencia física y anímica en contra de sus depredadores, creando en gran medida las características que nos distinguen como latinoamericanos, tanto somática como culturalmente. Naciones enteras actuales no pueden ser entendidas sino se estudian los aportes africanos y afroamericanos, tanto para destacar sus semejanzas como sus diferencias. Pues con los elementos afro sucede lo mismo que con los indígenas, cantidades de etnias poblaron a América traidas del Africa, en algunas situaciones sus diferencias históricas y culturales pudieron sobrevivir a pesar de haber sido obligadas a refundirse en algo nuevo que las hiciese únicas, formando lo “negro” y lo afroamericano. En ocasiones los procesos aculturadores de sincretismo no pudieron borrar las huellas africanas originarias, muy bien ejemplificadas en la pervivencia del culto a los antepasados en la religosidad popular latinoamericana, muestra en muchos de los casos, de restos de religiosidad de los pueblos del área del Rio Congo, transfigurados en los ritos populares.

 

La presencia esclava africana en América presentará dos grandes períodos: del siglo XV al siglo XVIII y el siglo XIX. El primero se caracterizará por ser el del auge de la trata de esclavos comandada por Inglaterra, Francia, Portugal y Holanda. Aunque pueda lucir paradójico, España no participó significativamente en la Trata Atlántica por tener su flota ocupada en el traslado de las riquezas de América hacia Madrid, su papel fue el de ser la principal compradora de los mismos una vez llegados a las costas americanas. En este lapso los esclavos provenían de innumerables lugares del Africa Occidental y del Área del Rio Congo, tal disimilitud de orígenes auspició la mezcla entre ellos, ya que para los mismos era necesario crear una lengua común para comunicarse. Las linguas francas como el creole tienen en esta época su origen. La lengua común tuvo que tener como base la lengua europea del traficante. Otras manifestaciones de su personalidad cultural como la música, la danza y la religión tendieron a correr la misma suerte del necesario mestizaje. En los países donde mayor fragor tuvieron los combates para crear las nuevas Repúblicas como Venezuela y Colombia, no hubo importación de mano de obra esclava en el siglo XIX ya que la Guerra, al destruir constantemente el aparato productivo hacía inútil cualquier intento por conseguir nuevos esclavos. Esta situación llevó a que las comunidades africanas y afroamericanas existentes en esos países tendieran a mezclarse con los otros grupos de población indígena, mestiza, blancos pobres, contribuyendo a la misceginación de toda la sociedad, conformando lo negro y afroamericano un distintivo de toda la comunidad nacional antes que una caracterización étnica específica.

 

El segundo período fue en el siglo XIX, cuando la Trata era dominada por la libre empresa estadounidense y los lugares de extracción de esclavos en Africa habían reducido su ámbito geográfico, producto entre otras razones de la despoblación de amplios territorios producto de los siglos anteriores dela Trata. Estascondiciones de un sólo traficante mayoritario, EEUU (recordemos que Inglaterra en un tardío y económicamente oportuno arrepentimiento, estaba combatiendo enérgicamente la Trata) y pocos lugares de origen de los esclavos redundó en una mayor homogeneidad de los mismos. Aunado a lo anterior está el hecho de que pocas naciones seguían solicitando esclavos, de Latinoamérica sólo lo siguieron haciendo en cantidades importantes Cuba y Brasil, países que abolirán la esclavitud en la década de los años 80. De ahí la homogeneidad del impacto africano en Cuba y Brasil donde el mestizaje no fue tan compulsivo como en los otros países, debido a esa realidad lo africano pudo permanecer más idéntico a sí mismo incluso con idioma y religión propia, lo que señala una gran diferencia con el resto del impacto africano en América, que está presente fundamentalmente a través del mestizaje y de pequeños espacios ganados a la religión católica en el interior del catolicismo popular; en el idioma español a través de la fonética y el léxico pero no en la estructura gramatical; en la cocina a través de la presencia en la sazón, en el aprovechamiento de ciertos alimentos y fundamentalmente en la dulcería de la caña y el coco; en la música dominando o influyendo en la rítmica y en la percusión.

Esta presencia africana decisiva en América Latina lleva a la necesidad de plantear el Quinto Centenario no como un Encuentro de Dos Mundo sino de Tres.

 

1.4.-Conformación de las sociedades 1492-1992: la Sajonización de los siglos XIX y XX. Nuevo Mundo, Parte VII.

A las relaciones habidas con España habrían que agregar los recientes procesos vividos por las naciones latinoamericanas al margen de la presencia española, los cuales complementan una visión explicativa más ajustada a su complejidad actual. Luego de su separación del Imperio Español, América Latina vivirá etapas signadas por la incapacidad de impulsar un modelo económico y político viable (excepción de la Argentina del siglo XIX). En cuanto a sus relaciones internacionales, pasará a la órbita de la hegemonía sajona mundial, primero con Inglaterra y luego con los EEUU. Ambas naciones impactarán de manera traumática a Latinoamérica a través de la incorporación forzada al mercado capitalista mundial tanto en el siglo XIX, como en los distintos momentos del siglo XX.

 

Esta incorporacón por la fuerza traerá consigo, la implantación de modelos económicos que en la mayoría de los casos producían una ruptura con los modos económicos tradicionales, valga el ejemplo de haber sido Venezuela hasta principios del siglo XX una nación agroexportadora y rural y luego convertida en monoexportadora de hidrocarburos y fundamentalmente urbana. El nuevo modelo económico traía consigo la necesidad de imponer un modelo cultural, necesariamente de raíces sajonas. Religión Protestante y difusión planificada de la Leyenda Negra(usada acríticamente por intelectuales progresistas) serán las principales armas para combatir el perfil tradicional latinoamericano. Paralelamente se intenta identificar lo moderno única y exclusivamente con el american way of life. Ambas intenciones, de sepultar lo tradicional y de asimilar lo moderno con la ilusión de algún día disfrutar del modo de vida americano, corrieron solas sin mucha oposición. Especialmente el ataque a lo tradicional generó poca resistencia, debido a que los sectores medios urbanos en la medida que avanzaba la secularización del mundo, calificaban todo sentimiento religioso (en este caso católico), como manifestación de atraso (aún no eran los tiempos de la crítica ecológica, ni de la perestroika). Además la debilidad de los nexos orgánicos con una España atrasada económicamente, aunado al antiespañolismo decimonónico, hacía poco atractivo la defensa de un pasado que actualizaba nuestros lazos históricos comunes. A la sajonización de la vida ayudaban las posiciones de una Iglesia convertida en sólo una parte importante de los Sectores Dominantes, desligada de compromisos vitales con los modos de existencia de los sectores populares de Latinoamérica. Estos sectores, excluidos de las acciones reflexivas de los ámbitos académicos seglares (basta señalar que aún en 1992, no existe en la Universidad Central de Venezuela ninguna asignatura obligatoria que estudie las Culturas Populares y que de 1-3 año dela Educación Básica no existe asignatura alguna que de cuenta de lo cultural popular) y religiosos (sólo muy recientemente se han incorporado a algunos Centro de Formación de Religiosos en Caracas, la Asignatura Religiosidad CatólicaPopular), continuarán resistiendo los procesos de Aculturación puestos en marcha desde los Campos Culturales Académicos, Industrial-Masivo y Dominante en Venezuela. Utilizarán sus conocimientos tradicionales actualizados, para fomentar su organización y solidaridad alrededor de todo el complejo mundo de las Festividades Colectivas (de 2.025 fiestas que he recopilado en Venezuela, el 94,2% obedecen a motivos de la religosidad católica popular).

 

1.5.-Conformación de las sociedades 1492-1992: la Venezuela migrante de la segunda mitad del siglo XX. Nuevo Mundo, Parte VIII.

A la sajonización de la política, de la economía y de la cultura se unirá un intenso movimiento migratorio que transformará la composición étnica y somática de Venezuela. Los inmigrantes venidos aluvionalmente a partir de la década de los 40 contribuirán decisivamente a convertir a Venezuela en un páis eminentemente urbano. Estos grupos se organizarán en comunidades diferenciadas (a pesar de los deseos de asimilación de los promotores oficiales de la emigración), que reivindicarán su especificidad diferenciándose por actividades económicas, ocupación residencial, idioma, lealtad binacional y en algunos casos con religiosidad distinta a la católica.

 

Estas Comunidades Etnicas Biculturales-Binacionales, conformadas por los nacidos en otro país y no nacionlizados, más los nacionalizados y los hijos de ambos, han pasado a constituir cerca del 50% de la población en países como Venezuela, convirtiéndose en importante factor poblacional cuya historia no se siente necesariamente vinculada a lo que fueron los procesos anteriores de conformación de la nacionalidad. Para el caso venezolano las comunidades biculturales-binacionales mayores son las de los colombianos, españoles, portugueses, italianos, árabes (sirios y libaneses), ecuatorianos, peruanos, cubanos, chinos, ucranianos, croatas, alemanes, israelíes, hungaros, lituanos, serbios, armenios, marroquíes y polacos. Estas últimas pueden perfectamente no sentirse aludidas por los sucesos históricos previos al siglo XX. De ahí la necesidad de ampliar el discurso histórico que nos explica hasta incluir el siglo XX, pues de lo contrario se continuará injustamente marginando a sectores decisivos de los venezolanos.

 

Este sector de las Comunidades Etnicas Biculturales-Binacionales, ubicadas dentro del par inicial de las relaciones España-América Latina que hemos venido comentando, constituye una modalidad específica que amerita un espacio propio para su reflexión, ya que ellas se enfrentan al Quinto Centenario no como un ajuste del pasado, sino como un futuro que están interesadas en configurar.

 

2.-Para conformar las sociedades 1992-siglo XXI: Perspectivas de América Latina ante los Megabloques actualmente en construcción. Un Sólo Mundo, Parte I.

Este Quinto Centenario nos toma desprevenidos e indefensos ante los giros bruscos que está tomando la escena mundial. La conformación de los Megabloques algo impensable en el esquema bipolar triunfante de la segunda postguerra obliga a  una dramática reflexión: ¿cuál es la viabilidad de ser países individuales independientes en el siglo XXI?. La respuesta es corta y trágica: NINGUNA. La constitución y fortalecimiento de grandes (Europa, EEUU-Canadá, Japón y los Tigres del Sudeste Asiático) y medianos (países árabes, países del Magreb) megabloques, señalan las tendencias del futuro. Cuando observamos algunas de las condiciones para su conformación observamos que su historia común, encarnada fundamentalmente en la lengua y en la religión, es decir en carácteres étnicos, nos obliga a pensar nuestro futuro indisolublemente unidos como países iberoamericanos, a pesar de que los pesimistas y cortos de vista de siempre les pueda parecer risible esta proposición a la luz de la situación actual. Pero las tendencias son irreversibles, los países se están agrupando bajo un nuevo concepto de lo nacional distinto al concepto estrecho de nación del siglo XIX. El espacio vital para la supervivencia de los países se ha vuelto muy reducido para las pequeñas naciones. La unidad de los Iberoamericanos es étnicamente posible a partir del reconocimiento de la importancia de los elementos ibéricos, indígenas y africanos, del idioma español y de la catolicidad, no como distintivos excluyentes de lo que les sea diferente, sino como un reconocimiento a los factores mayoritarios que incidieron en la construcción de nuestros perfiles nacionales. Se da por descontado el respeto a la diferencia y a la pluralidad actual de las naciones iberoamericanas. Ambos reconocimientos no son excluyentes sino complementarios. Este es uno de los escenarios principales para pensar sobre el Quinto Centenario.

 

 

 

 

3.-Para conformar las sociedades 1992-siglo XXI: Comenzar una Nueva Historia en este Quinto Centenario. Un Sólo Mundo, Parte II.

Debemos luchar por que este Quinto Centenario nos deje los siguientes logros:

1.-Siguiendo los pasos recientes dados por el Gobierno Español en el cual reconoce que fue una injusticia y un error histórico el que los Reyes Católicos hubiesen expulsado a los judíos en 1492. Igual asunto deberá hacer con dos llagas abiertas sobre la piel latinoamericana: las matanzas de indígenas en los inicios de la Conquista y la explotación de la mano de obra esclava africana. Es necesario apuntar a la reconciliación entre los tres factores básicos de nuestro mestizaje, por eso proponemos: Disculpa Pública a través de Decretos Oficiales por la Participación del Imperio Español en las matanzas de los Indígenas y en la Esclavitud de los Africanos (igual deberían hacer otros gobiernos europeos como Inglaterra, Portugal, Holanda y Francia) y Reconocimiento de la importancia vital de sus aportes en la creación de las sociedades latinoamericanas .

 

2.-En aras de esa misma actitud de rectificación histórica, los Movimientos Indígenas deberán respetar y aceptar como hermanos a los grupos humanos productos de esas mezclas entre españoles, indígenas y africanos: el Criollo o Mestizo Latinoamericano. Reconocimiento Indígena del Valor de los Procesos de Criollización.

 

3.-Reconocimiento de la importancia dela Cultura Españolaen América.

 

4.-Reconocimiento de la especificidad universal de América Latina y el apoyo a que su columna vertebral cultural no sea destruida.

 

5.-Encaminar esfuerzos para la conformación del Mercado Común Iberoamericano.

 

6.-Reconocimiento dela Ciudadanía Iberoamericanacomo una manera de valorar un pasado, presente y futuro común.

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