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Apuntes para un Programa de Gobierno del Campo Cultural Venezolano: 9 Premisas, 7 Temas y 17 Políticas

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Enrique Alí González Ordosgoitti.-Apuntes para un Programa de Gobierno del Campo Cultural Venezolano: 9 Premisas, 7 Temas y 17 Políticas.

EAGO-08.09.12-2

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook)

 (Publicado en Revista Familia Cristiana Digital, Año 29, Nro. 33, Diciembre 2011. (www.familiacristiana.org.ve))

Índice.

Nueve Premisas.

Siete Temas.

I.-Ciudad.

Política 1.-De la exclusión urbana a la participación ciudadana.

Política 2.-Lo microlocal, lo local y el derecho de todos a darle nombre a nuestro entorno.

Política 3.-Los Mapas Étnicos de las Ciudades.

Política 4.-Los Atlas Culturales de las Ciudades.

II.-Identidad.

Política 5.-Hipercomplejidad Cultural, Democracia Cultural e Identidades Regionales y Nacionales.

Política 6.-Hipercomplejidad Cultural y el Ser Venezolano, Latinoamericano y Universal.

III.-Etnicidad.

Política 7.-Diversidad Étnica Venezolana.

Política 8.-Diversidad Étnica Venezolana: las Comunidades Étnicas Biculturales-Binacionales.

Política 9.-Debemos reivindicar la importancia de la Cultura de los Pueblos Negros (Criolla Negra), en contra de quienes intentan invisibilizarla, promoviendo el endorracismo.

IV.-Religión.

Política 10.-Derecho a la libertad de religión y cultos.

V.-Educación.

Política 11.-Derechos educativos y derechos culturales.

VI.-Investigación.

Política 12.-Diversidad Cultural, Investigación y Expresiones Culturales en Riesgo.

Política 13.-Investigación y la creación de Redes de Museos Locales, Museos Parroquiales y Museos Municipales.

VII.-Movilidad Humana.

Política 14.-Nacionalidad y aportes multiculturales de los inmigrantes.

Política 15.-Dimensión cultural y desplazamientos forzosos de grupos humanos en el territorio nacional.

Política 16.-Diversidad cultural y derechos civiles y culturales de los refugiados.

Política 17.-La emigración masiva de los venezolanos y la creación de la Nueva Etnia de Biculturales-Binacionales: Venezolanos-Mundo.

 

 

            Ya Venezuela ha entrado en la idea de que el 2012 será un año de elecciones, entre ellas, la principal es sin duda la elección presidencial, que se presenta en una situación claramente de alternativa y no de opciones, pues la primera tiene sólo dos posibilidades, mientras la segunda tiene más de dos. Se plantea una alternativa: o se vota por la continüidad o se vota por el cambio. Sin entrar a valorar cual alternativa es mejor, lo que es cierto, es que se abre un compás de atención colectiva para repensar el país que se tiene y el país que se quiere. En esta dirección, consideramos de utilidad presentar algunos breves apuntes de premisas, temas y políticas, que deberían estar –a nuestro modesto parecer- en cualquier Programa de Gobierno para el Campo Cultural Venezolano.

 

Nueve Premisas.

1.-Ya es un dato científico aceptar la hipercomplejidad de lo real, que al escrutarla se manifiesta como fractal.

 

2.-Por su condición de fractal está estructuralmente formada por redes que se comportan como sistemas en las diferentes escalas de la existencia.

 

3.-Por lo tanto lo múltiple, lo diverso, es algo consustancial a lo real social y por ende, a lo real cultural.

 

4.-Por su comportamiento como sistema, lo múltiple y lo diverso actúa como Unidad frente a otra Unidad, de esta manera, la relación antropológica entre lo Uno y lo Otro, siempre es entre dos Unidades, que se sitúan una frente a la otra.

 

5.-Estas Unidades enfrentadas en una escala, cambian por completo al modificar la escala temporo-espacial, pudiendo darse el caso de dos Unidades relacionadas como lo Uno y lo Otro en una determinada escala, al cambiar a otra escala anterior o posterior en el tiempo, pueden ambas ser partes de una nueva Unidad enfrentada a Otra Unidad conformada en esa nueva escala. Lo que significa que las relaciones entre lo Uno y lo Otro, son siempre situacionales.

 

6.-Desde el punto de vista descriptivo, tenemos que la relación dialéctica antropológica entre lo Uno y lo Otro varía según la escala. Pero además si utilizamos el punto de vista calificativo, estas relaciones entre lo Uno y lo Otro, también son calificadas como la relación entre lo Propio y lo Extraño.

 

7.-Esta relación entre lo Propio y lo Extraño genera tensión social, que puede ser aminorada o exacerbada por los diversos Sujetos Sociales participantes en el Hecho Real Cultural. Por eso es que un requisito previo para los Sujetos Político/Culturales, su comprensión adecuada de lo que está en juego, de forma que pueda actuar de la manera más consensual posible, formulando una política cultural dialogante, de manera que incentive en la relación entre lo Propio y lo Extraño: lo deseable de convertirse en un nuevo Nosotros.

 

8.-Uno de los elementos teóricos a tener en cuenta por el Sujeto Político/Cultural, es que en la relación entre lo Propio y lo Extraño, si bien ambas son Unidades conformadas con una idea de sí mismas que obliga a su preservación y reproducción digna; también es cierto que la Unidad concebida como lo Propio, tiene una mayor condensación histórica en esa realidad específica, lo que le da determinados derechos adicionales a su reproducción, por su anclaje en la Socialidad de la Sociedad de la Vida Cotidiana. Desconocer esta realidad, sería colocarse de espaldas a la Socialidad, por lo que la resistencia al cambio podría acentuarse más allá de los costos estimados por el Sujeto Político/Cultural, dando origen a tales niveles de resistencia, que generarían los llamados “efectos indeseables de la acción política cultural”, lo que el burocratismo de quienes están en lo más alto de la cadena de mando, llaman “costos políticos inevitables” o “daños colaterales”, que inevitablemente conducen al fracaso de las políticas ejecutadas.

 

9.-Las premisas anteriores nos llevan a la necesaria conclusión: que el mejor escenario para una Gestión Política del Campo Cultural Venezolano es el de la Democracia Cultural, que tendría como características la tendencia al Diálogo y no a la imposición; la aceptación jubilosa de la participación de Múltiples Sujetos Culturales (Estado, Sociedad Civil, Gremios, Iglesias, Comunidades Residenciales, Individuos). La comprensión adecuada:

-de las diversas Unidades Socioculturales participantes en cada escala temporo espacial;

de las diferentes dialécticas entre lo Uno y lo Otro y entre lo Propio y lo Extraño;

-de su radical vocación de futuro expresado en la gran idea de la Esperanza Individual y Colectiva

-y de su necesidad permanente de actualizar su pasado, constituyente de su Memoria y sin la cual, los Sujetos Colectivos se volverían amnésicos (asunto en el que las tendencias totalitarias han creado escuela en el siglo XX), conduciendo a las Sociedades Civiles y Políticas a una rendición ante el poder totalitario, dejando la resistencia al seno de la Socialidad y de la Sociedad de la Vida Cotidiana, cuya principal herramienta -el Sentido Común- es incapaz de conducir a Venezuela a vencer los obstáculos, que impiden convertirnos en la Gran Nación a la cual estamos llamados a ser.

 

Siete Temas.

Teniendo de fondo teórico-metodológico las nueve premisas señaladas en el aparte anterior, proponemos siete temas que no pueden faltar en un Programa de Gobierno del Campo Cultural Venezolano, no pretendemos la pedantería de decir que son los principales, sino solamente queremos destacar su importancia y hemos escogido estos siete –sobre otros muchos temas que de seguro existen- por que tienen el sustrato común de haberlos trabajado, tanto en la práctica/práctica como en la práctica/teórica[ii].

 

Dichos temas son: I.-Ciudad, II.-Identidad, III.-Etnicidad, IV.-Religión, V.-Educación, VI.-Investigación y VII.-Movilidad Humana.

 

I.-Ciudad.

Política 1.-De la exclusión urbana a la participación ciudadana.

Venezuela es hoy el segundo país más urbanizado del mundo[iii], con el 93% de su población viviendo en distintos núcleos urbanos, mientras el siete por ciento habita en las zonas rurales. Por lo tanto, un Programa de Gobierno que parta de la idea de la Venezuela realmente existente, debe tener como centro obligatorio de comienzo la Ciudad, el tramado urbano, las articulaciones geo-histórico-sociales-culturales que forman urdimbre en las distintas escalas. Tal reflexión tendrá como piso teórico, la manera como se realizó la acumulación urbana originaria, es decir, el momento en que lo urbano en el país se convirtió en la impronta dominante de la ocupación del espacio, por lo tanto estamos hablando del siglo XX. Este proceso de urbanización se llevó a cabo en los países capitalistas centro, como Inglaterra, a lo largo de trescientos años, mientras en Venezuela todo ha ocurrido en apenas sesenta años. Esta cortedad en el tiempo ha llevado, a que todo el proceso haya sido compulsivo, atropellador de los ciudadanos, quienes se han visto compelidos a adaptarse a modos de vida no tradicionales, que les han impedido comprender paulatinamente cómo se hace ciudadano, es decir habitante de una ciudad. La ciudad se ha ido configurando a través de la toma de decisiones de grupos minoritarios sobre los grupos mayoritarios que no han tenido ni tiempo, ni espacio, ni recursos para hacer valer su voz. Se trata ahora de comenzar a reconstruir, reconfigurar, replantear y humanizar la ciudad de acuerdo a lo que piensen y decidan la mayoría de sus habitantes. Por tal razón es que se convoca a la necesaria participación ciudadana en la configuración de su hábitat urbano, cambiar la política de la exclusión por la política de la participación, creando una ciudadanía plena[iv].

 

Política 2.-Lo microlocal, lo local y el derecho de todos a darle nombre a nuestro entorno.

Por ser Venezuela el segundo país más urbanizado del mundo, la mayor parte de la diversidad cultural se realiza en un espacio urbano. Pero lo urbano no es un espacio homogéneo, sino que es la suma sistémica de una heterogeneidad de escalas espaciales, que guardan cada una de ellas su propia especificidad cultural. Debemos pensar cada ciudad como conteniendo numerosas ciudades en su interior, así no debemos pensar en Caracas sino en las Caracas. Debemos reivindicar los espacios micro local, local y parroquial, pues son los que permiten que el habitante urbano se transforme de verdad en un ciudadano, que ve reflejado su historia y su quehacer cotidiano en la cultura urbana que lo rodea. Es necesario que cada calle, callejón, escalera, esquina, tenga un nombre surgido desde el interior de la comunidad y que sea reconocido por el Catastro Municipal. Debe considerarse el perfil humano formado por las fachadas de las construcciones públicas y privadas como un patrimonio visual, tectónico y plástico, del imaginario colectivo de cada núcleo cultural residencial. Todo espacio baldío debe ser considerado un recordatorio de nuestro desamor por nuestro “nosotros colectivo”, por lo que debemos apropiarnos –dialogalmente- de los mismos de manera creativa, entendiendo que si esos espacios descuidados forman parte hoy de la naturaleza urbana de muchas ciudades, recordando a Bolívar en 1813, debemos decir que: “si la actual naturaleza urbana de la desidia y de la exclusión se opone contra nosotros, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, hasta convertir a la ciudad en el Nosotros que debemos ser.

 

Política 3.-Los Mapas Étnicos de las Ciudades.

Cómo una manera de valorar la diversidad cultural expresada en las megas estructuras étnicas de las ciudades, esta diversidad debería expresarse de una manera visual que facilitara su fácil aprehensión y reconocimiento por parte de los ciudadanos. Esto se conseguiría con un Mapa de la ciudad en donde destacarán a manera de hitos, aquellos puntos y nudos urbanos que nos remiten a grupos étnicos. Nombres de calles, avenidas, esquinas, escuelas, liceos, universidades, restaurantes, museos, fábricas u otros establecimientos comerciales, industriales, recreativos. Cómo se expresan en los nombres la diversidad étnica indígena, la diversidad étnica criolla (genérica, ladina, negra) y la diversidad étnica bicultural (bicultural-binacional y bicultural-birregional). Estos Mapas Étnicos permitirían formar circuitos intra y entre ciudades, que contribuirían a la medición cualitativa y cuantitativa de la equidad de las políticas culturales en cuanto a la cobertura étnica y servirían de base para el desarrollo del Turismo Urbano.

 

Política 4.-Los Atlas Culturales de las Ciudades.

Los Atlas son formas de organizar la compleja diversidad de lo real de una manera gráfica accesible a cualquier lector. Así como se han realizado Atlas Geográficos y Atlas de la Naturaleza, proponemos que se construyan Atlas sobre la Naturaleza Cultural de las Ciudades, que permitan valorar la riqueza de la diversidad de nuestras culturas urbanas. Serían Atlas que pudieran indicar con entradas, los universos: gastronómicos, lúdicos, de plazas y sitios de recreación, religiosos (Iglesias, Capillas, Templos, Sinagogas, Mezquitas, Logias, Salones del Reino, Portales), deportivos, muralísticos (en la idea de concebir las ciudades como gigantescos museos al aire libre), instituciones educativas y cualesquiera otras de las actividades urbanas relevantes.

 

II.-Identidad.

            La Identidad se refiere a lo conformado como Sí Mismo, bien sea individual o colectivo. Todo proceso de creación de Sí Mismo, genera simultáneamente –y de manera dialéctica- dos Unidades Sistémicas: un Nos-otros (que nos une) y un Los-otros (que nos diferencia). Ambos procesos además de simultáneos, varían de acuerdo a la situación histórico-espacial concreta a la que nos refiramos (ver Premisa 5). Es deseable que el Sujeto Político/Cultural, tenga dominio de los procesos identitarios simultáneos, desde la escala microlocal hasta la escala glocal, es decir, desde la Identidad microlocalizada a la Identidad glocalizada[v].

 

Política 5.-Hipercomplejidad Cultural, Democracia Cultural e Identidades Regionales y Nacionales.

Las Ciencias Sociales han demostrado que las Identidades no se solapan de manera inclusiva de acuerdo la escala territorial de la cual hablemos, sino que por el contrario, cada una de ellas es autónoma en su propia escala. Es decir, que la Identidad Cultural de un Municipio (ejemplo M. Brión en Barlovento, Miranda), es diferente –aunque sea parte- de la Identidad Cultural del Estado (por ej. Miranda) y esta identidad, es parte de la Identidad Nacional de Venezuela. Por tal razón todas las Identidades Culturales efectuadas y realizadas en cada escala espacial, son necesarias e imprescindibles para nuestra Identidad Cultural Venezolana. Todas deben ser incorporadas, ninguna debe ser rechazada, pues todas son expresión de nuestra Identidad Nacional. Así, es parte de nuestra Identidad Cultural Venezolana, todos los Joropos (Llanero, Central, Oriental, Guayanés, Larense); todas las formas de Hallaca (Oriental, Llanera, Central, Andina, Zuliana, Guayanesa); todas las formas de hacer queso (de Mano, de Telita, de Año, Trenzado, Palmizulia); toda la toponimia (nombres de los accidentes geográficos); todos los epónimos (nombre de los accidentes políticos) de los Estados, Municipios, Parroquias, Barrios y Urbanizaciones, y otras manifestaciones del Imaginario Colectivo de los Venezolanos.

 

Política 6.-Hipercomplejidad Cultural y el Ser Venezolano, Latinoamericano y Universal.

En todo momento debemos enfatizar, que al elogiar y cultivar nuestra hipercomplejidad cultural, lo hacemos desde una triple perspectiva absolutamente indivisible: estamos convencidos de que es necesario fortalecer nuestros perfiles culturales, étnicos, societales y civilizacionales y en la manera en que lo hagamos correcta y eficazmente, reforzaremos nuestra propia especificidad como venezolanos, como Latinoamericanos y como ciudadanos del Mundo. Es imprescindible, desde el punto de vista estratégico, pensarnos como venezolanos, siendo parte inevitable del Ser Latinoamericano. Y sólo como venezolanos auténticos, podremos ser Latinoamericanos específicos. Y sólo como Latinoamericanos, podremos reclamar dignamente nuestro puesto en la comunidad cultural de la humanidad entera.

 

III.-Etnicidad.

Política 7.-Diversidad Étnica Venezolana.

Todos los venezolanos formamos parte de alguna Etnia[vi]: como Indígenas (Precolombinos y Postcolombinos), como Criollos (Genéricos, Ladinos, Negros) o como Biculturales (Biculturales-Binacionales y/o Biculturales-Biregionales)[vii]. El agrupamiento de los seres sociales en grupos étnicos es algo universalmente humano, antropológico. Los grupos étnicos se conforman según su Etnicidad: entendida como la serie de rasgos socioculturales y socioecológicos, que definen el perfil de una personalidad humana colectiva. Así, en Venezuela hemos aceptado y reflexionado sobre la etnicidad[viii] y su expresión social en forma de Comunidades Étnicas Indígenas, Comunidades Étnicas Criollas, Comunidades Étnicas Biculturales-Binacionales y Comunidades Étnicas Biculturales-Biregionales. Las Comunidades Étnicas Biculturales-Binacionales, son aquellas familias que en alguna de sus tres generaciones inmediatas tienen a alguien nacido en otro país distinto de Venezuela. Y las Comunidades Étnicas Biculturales-Biregionales, son aquellas familias que en alguna de sus tres generaciones inmediatas tienen a alguien nacido en una región de Venezuela distinta a la región donde viven, por ejemplo: andinos en Caracas, Margariteños en Cabimas, Apureños en Aragua, etc. Urge crear una acción política cultural que reconozca la dignidad de la diversidad étnica de Venezuela, sin hegemonía ni menoscabo de ninguna.

 

Política 8.-Diversidad Étnica Venezolana: las Comunidades Étnicas Biculturales-Binacionales.

En estudios realizados a finales de la década de los ’80, pudo determinarse que aproximadamente el 40-42% de la población venezolana puede ser definida étnicamente como Biculturales-Binacionales[ix], es decir que personas nacidas en Venezuela o nacionalizadas, tienen algún familiar nacido en otro país del mundo, generando una doble pertenencia cultural que indudablemente ha enriquecido a la nación, así por ejemplo tenemos a: los colombo-venezolanos, libaneses-venezolanos, ítalo-venezolanos, hispano-venezolanos, ecuatoriano-venezolanos, chino-venezolanos, etc. Tal realidad ha sido posible por los procesos de inmigración ocurridos en el siglo XX. Todas esas comunidades de biculturales-binacionales venezolanos contribuyen a la gran riqueza de nuestra diversidad cultural. Por tal razón, debemos desarrollar dispositivos sociales para reconocer la contribución que han dado y siguen dando a Venezuela. Deberíamos comenzar por incorporar en los Textos de Historia Oficial del Ministerio de Educación, la importancia de dichas comunidades étnicas biculturales-binacionales a la construcción de la Venezuela urbana y moderna.

 

Política 9.-Debemos reivindicar la importancia de la Cultura de los Pueblos Negros (Criolla Negra), en contra de quienes intentan invisibilizarla, promoviendo el endorracismo.

Por indicaciones del Grupo Parlamentario Afroamericano del Congreso de los EEUU, se ha difundido en América Latina y en especial a través del Gobierno del Presidente Chávez, una tenaz iniciativa para borrar de nuestra nomenclatura étnica, el calificativo de Pueblos Negros y sustituirlo por el de Pueblos Afroamericanos, en una demostración de incomprensión de nuestra propia historia[x]. Empezando que al reivindicar sólo el término afro y africano, incurren en dos grandes tipos de errores: el de insistir sólo en nuestra herencia latina y el de sustituir la real diversidad africana, por una abstracción que desconoce y repudia, la historia efectivamente ocurrida en el continente primogénito de la humanidad.

 

El primer error se basa en que desconocen, que el término África fue inventado por los Romanos para designar las colonias que mantenían al sur del mediterráneo, cuyos límites iban desde las Columnas de Hércules (aproximadamente el Estrecho de Gibraltar y la costa de Marruecos) hasta limitar al este con el país de los Negus, Etiopía, por lo tanto: África es un término latino y al usar el término de África o Afroamericano para crear Etnónimos, apelamos sólo a la raíz europea y desechamos la raíz de los pobladores del continente africano.

 

El segundo error es que África posee –para nuestro interés- al menos cuatro claras regiones sociohistóricas-culturales que no pueden soslayarse, tales como: el África Sahariana, el África del Sahel, el África Subsahariana y el África Insular (Azores, Canarias, Cabo Verde, Madagascar y Zanzíbar entre las principales). Y de esas cuatro regiones vinieron africanos para poblar América, incluyendo a Venezuela. ¿Cuándo se habla de Afrodescendiente se habla de los originarios y/o emparentados con las cuatro regiones? Eso solapa la importancia de cada quien y los invisibiliza, obviando su especificidad, convirtiéndolos en algo genérico. Por eso propondríamos a quienes quieren seguir utilizando el término Afrodescendiente, que lo complementaran con los términos: Afrodescendiente-Sahariano (o Afrodescendiente Marroquí como serían la mayoría de los Judíos de origen Sefardita en Venezuela), Afrodescendiente-Subsahariano y Afrodescendiente Insular (Canario-Español, Madeirense-Portugués). Por cierto, nunca hay que olvidar, que por estricta lógica histórica: todo Afrodescendiente americano, es simultáneamente euroamericano.

 

Pero pensamos que debemos reivindicar nuestra especificidad etnohistórica. En África no existen los Pueblos Negros, lo que existen son las diversas etnias y tribus, milenarias muchas de ellas. Y no existen Pueblos Negros en África, porque entre ellos nunca ha sido el color un elemento aglutinador de su etnicidad. Pero al llegar a América como Esclavos, las cosas cambiaron para esos africanos y sus descendientes criollizados, quienes no pudieron reproducir sus linajes, sus familias, sus clanes y sus tribus en este lado del océano. Pero entonces se iniciaron nuevos procesos de etnicidad, entre ellos y su entorno social y fueron llamados Negros, unificando a los que vinieron siendo diferentes de África. Y surgieron así los Pueblos Negros y las Culturas Negras, reivindicados por los grandes investigadores americanos como Herskovits (EEUU), Fernando Ortíz (Cuba), Nina Rodrigues y Arthur Ramos (Brasil), Roger Bastide (Francia/Brasil) y Miguel Acosta Saignes (Venezuela), quienes elevaron muy dignamente la importancia de los Pueblos y Culturas Negras Americanas. Lo Negro como humanos dadores de cultura, es el principal aporte americano a la cultura mundial. Rechazarlo, negarlo, es endorracismo, es negar toda la importancia humana de la resistencia de los esclavos africanos y sus descendientes, quienes como Ave Fénix, resucitaron de las cenizas de la inhumana esclavitud, para crear una Cultura Negra, como símbolo indiscutible de la creatividad americana.

 

IV.-Religión.

Política 10.-Derecho a la libertad de religión y cultos.

De acuerdo a las investigaciones realizadas por las ciencias sociales (especialmente la Historia, la Sociología y la Antropología), se ha demostrado que el pensamiento religioso sistemático tiene al menos sesenta mil (60.000) años de antigüedad, muy superior a los  dos mil quinientos (2.500) del origen de la Filosofía en Grecia o de los quinientos años de la Ciencia experimental moderna. Hoy en día hay consenso en aceptar que la dimensión religiosa es absolutamente vital para que cada sociedad se defina a sí misma (en el Censo Mundial de Religiones de 1998, se demostró que el 85% de los humanos pertenecen a alguna fe religiosa). Por lo tanto es deber del Estado garantizar, que toda Religión y Culto encuentre la permisividad necesaria para que pueda llevar a cabo sus actividades en la más absoluta libertad, sólo limitada por los principios establecidos en nuestra Constitución Nacional.

 

            Lo anterior implica que no puede imponerse ninguna visión religiosa sobre las demás, ni tampoco impedir que alguna confesión religiosa se exprese libremente. Y no nos referimos sólo a las Religiones Teístas Tradicionales, cuyo carácter religioso es explícito, sino queremos referirnos al peligro de las Religiones Ateas Inmanentes Políticas[xi] (como el Nazismo, el Neoliberalismo, el Marxismo, el Stalinismo, el Castroguevarismo), que por su carácter implícito -y no explícito- de religión, se presentan a sí mismas como una visión no religiosa, supuestamente “científica” y transforma el necesario carácter laical del Estado Venezolano (que constitucionalmente permite la libertad religiosa), dándole un carácter de laicismo, entendido como una ideología anti religiones tradicionales, a las cuales acosa, margina y limita su libertad de predicación, tal como lo hicieron los regímenes de Hitler, Stalin y Fidel Castro.

 

El respeto a la libertad de culto debe mantenerse, según la tradición venezolana modernizada con el comienzo del período democrático actual en 1958, incluso el respeto al derecho de la Educación Religiosa Escolar para las diversas Religiones, previa decisión de cada Unidad Educativa. Respetar las creencias de la base social, evitando el desfase entre Sociedad Política y Sociedad de la Vida Cotidiana, que políticos impregnados por el anticlericalismo del siglo XVIII (ver caso de Rodríguez Zapatero en España y Sarkozy en Francia) siguen profundizando. Encontrándose la clase política europea sorprendida ante los resultados del referéndum en Suiza y de las decisiones del parlamento francés y belga. Si los Gobiernos no respetan las culturas religiosas tradicionales de los pueblos, estos se organizarán para hacer valer sus derechos, pero sin el escrutinio público de la sociedad, por lo que sus respuestas no serán lo adecuada deseables y sobre todo, es posible que se incube un sentimiento en contra del sistema democrático que no vela por sus derechos, lo que moralmente es un golpe muy duro, para la creación de los consensos dialogales que deben caracterizar a un régimen democrático.

 

V.-Educación.

Política 11.-Derechos educativos y derechos culturales.

Los principales dispositivos sociales de reproducción cultural son las redes familiares y las redes vecinales (para la socialización primaria) y el sistema educativo formal y los medios de información masivos (para la socialización secundaria). De ahí que es absolutamente vital para mantener y desarrollar la diversidad cultural, el contar con un sistema educativo oficial (tanto público como privado), que permita que en su diseño curricular, en la estructura administrativa y en el personal docente, se exprese y manifieste la hipercomplejidad cultural del entorno, desde la escala de la comunidad local hasta la escala nacional, latinoamericana y mundial. Hay que rescatar uno de los planteamientos centrales del Área de Pensamiento Acción Social e Identidad Nacional (PASIN) de 1981, que postulaba una idea escalar espacial y temática, que fuese desde lo más inmediato a lo mediato, siguiendo la gradación de los nueve grados de la Educación Básica. Comenzar desde lo microlocal y local, lo parroquial, municipal, estadal, regional, nacional, latinoamericano y mundial. Hoy en día diríamos que la educación debería preparar culturalmente al individuo en la Educación Básica, para reconocerse orgullosamente como una persona glocalizada.

 

VI.-Investigación.

Política 12.-Diversidad Cultural, Investigación y Expresiones Culturales en Riesgo.

Es absolutamente imprescindible que el Campo Cultural Académico de nuestro país, principalmente el Campo de las Universidades Públicas y Privadas, dedique gran parte de su capacidad tecno-científica instalada, para la investigación de aquellos hechos culturales venezolanos que se encuentran debilitados en su dinámica de auto reproducción, con el fin de contribuir a su diagnóstico, apoyo y fortalecimiento (su revalorización simbólica, su proyección en el campo cultural industrial/masivo, su aplicación en el campo cultural educativo). En ese sentido proponemos que la Misión Ciencia incorpore como Área Temática al Campo Cultural Venezolano y que el FONACIT, incorpore como una de sus Líneas Estratégicas de Investigación a la “Diversidad Cultural, Religiosa y Étnica de Venezuela” y como otra Línea: “Diversidad Cultural Venezolana y su relación con la Diversidad Cultural Latinoamericana”. Estas Líneas de Investigación deben incorporarse, tanto a la Misión Ciencia como al FONACIT, con el objeto de que sean tomadas en cuenta para la evaluación del Sistema de Promoción al Investigador (SPI).  

 

            De esta manera combatiremos el craso error de afirmar, que si algún hecho cultural no se practica, es porque dejó de ser importante para la comunidad y por lo tanto, no amerita ser traído nuevamente a la luz de la acción sociocultural contemporánea. Bastaría con recordar como el Idioma hebreo había dejado de ser una lengua viva para transformarse en una lengua muerta, durante al menos mil quinientos años, hasta que la nueva nación de Israel instalada en 1948, lo declaró idioma Oficial. Lo que motivó el desarrollo de intensos programas de investigación, no sólo sobre el pasado uso del idioma, sino también, de cómo adaptarlo a las necesidades del siglo XX. Y hoy en día, el Idioma Hebreo está perfectamente actualizado, para cumplir satisfactoriamente las necesidades de comunicación de los israelíes modernos.

 

Política 13.-Investigación y la creación de Redes de Museos Locales, Museos Parroquiales y Museos Municipales.

            Otro ejemplo más claro de la necesidad de la Investigación, lo tenemos en la construcción de Museos Locales y Museos Municipales que han creado en los EEUU, en los cuales se atesoran todos los bienes materiales e inmateriales de las comunidades y se organizan adecuadamente, para producir una narrativa que enlaza la continuidad del pasado con el presente y con un futuro cada vez mejor. En el que se da por sentado la reproducción de esa condensación social comunitaria, que permite un compromiso de continuidad entre las diversas generaciones, que incluso en ocasiones permite la creación de linajes que pueden remontar su historia hasta poco más de dos siglos. Estos linajes reproducen hasta convertirlo en naturaleza social, la idea de la continuidad en el tiempo de esa comunidad, con el concomitante desarrollo del sentido de arraigo y permanencia, sentimiento que está en la vanguardia de la lucha contra la anomia social que produce comunidades y sociedades desgarradas. Los Museos Comunitarios, los Museos Parroquiales y los Museos Municipales, son una necesidad para reconstruir y fortalecer el ethos colectivo de los venezolanos. Tendríamos así a la Investigación Cultural, al servicio de la construcción de la Idea de Patria como destino común, desde la base social.

 

VII.-Movilidad Humana.

            Hemos dejado para el final, un tema que nos obliga a pensarnos como ciudadanos del mundo, tanto porque el mundo viene hacia nosotros, como porque también nosotros vamos hacia el mundo, se trata del tema que en la bibliografía internacional se denomina: la Movilidad Humana. Esa Movilidad humana de grandes dimensiones posee una variedad de expresiones y matices, aquí sólo queremos detenernos por la urgencia de sus temáticas en cuatro sujetos culturales: los Inmigrantes, los Desplazados, los Refugiados y los Emigrantes,

 

Política 14.-Nacionalidad y aportes multiculturales de los inmigrantes.

Se define a la Nacionalidad como la dimensión cultural identitaria de las sociedades Estado-Nación contemporáneas. Cuando estos Estado-Nación surgieron desde el siglo XVI (España y Portugal) y fundamentalmente desde el siglo XIX, la Nacionalidad se entendía como una monocultura o cultura única, conformada por la cultura del grupo étnico que creó el aparato político del Estado-Nación (por esas razones el idioma Castellano, pasa a llamarse Español y el idioma del Lacio, pasa a llamarse Italiano). La Nacionalidad era sinónimo de homogeneidad y no de heterogeneidad y diversidad cultural. Pero esa noción cambió, debido a que en el siglo XX se ha producido la mayor movilidad –migraciones- de la historia humana, traspasando las fronteras de todos los Estado-Nación actuales. Eso hizo que prácticamente existan migrantes en todos los países, por lo que hoy en día se valoran como positivo los aportes económicos, culturales y societales en general, que han realizado todos los migrantes en cada uno de los rincones de nuestro mundo actual. Lo cual lleva a una valorización de la diversidad cultural, tanto de quienes ya estaban como de quienes vinieron.

 

Política 15.-Dimensión cultural y desplazamientos forzosos de grupos humanos en el territorio nacional.

Dentro del fenómeno social de la Movilidad Humana, se le suelen dedicar –tradicionalmente- numerosos estudios a las Migraciones. Pero desde la década de los ’80 del siglo XX, ha surgido otro tema muy doloroso por lo dramático que resulta: el fenómeno de los desplazamientos forzosos de la población, debido a la violencia de grupos armados nacionales o extranjeros en contra de los sectores sociales más pobres y vulnerables. Afortunadamente nosotros no tenemos desplazados internos, pero nuestro país vecino Colombia, figura en uno de los primeros lugares en el mundo con mayor número de desplazados internos y externos, éstos últimos llegan en grandes cantidades a nuestro país debido a la porosidad de nuestras fronteras y gran cantidad de ellos se encuentran en un limbo legal, mientras no reciben el estatuto de refugiados. Se trata entonces de colocar de relieve, las inmensas reservas que tiene el pueblo venezolano para ser solidario con quienes más lo necesitan, especialmente nuestros hermanos colombianos. De ahí que debemos instrumentar políticas, que nos permitan valorar y ayudar a desarrollar armónicamente la cultura de los desplazados con nuestra diversidad cultural y entender que la cultura de éstos, contribuye a enriquecernos como venezolanos y amplía nuestra visión como latinoamericanos.

 

Política 16.-Diversidad cultural y derechos civiles y culturales de los refugiados[xii].

El Derecho Internacional sobre los Refugiados, plantea el debido respeto y apoyo que merece la condición humana de los refugiados y la necesidad de contribuir a la preservación de las condiciones necesarias, que posibiliten su desarrollo cultural identitario. Tanto la llegada como la futura partida de los Refugiados, es algo que no siempre puede ser previsible, pues depende de los cambios que sucedan en su país de origen, por lo que el país receptor –en este caso Venezuela- debe estar preparado política, material, psicológica y culturalmente, para recibir lo más humanitariamente posible a los grupos de refugiados. Sabiendo que ellos son grupos humanos con derecho a la vida, a la identificación personal así sea provisional, con el derecho a hablar en su propio idioma (para lo cual el Estado venezolano facilitará los intérpretes cuando sea necesario) y en lo posible, con el derecho de mantener algún grado de enseñanza académica regular, con el objeto de que los niños y adolescentes puedan luego enlazar nuevamente con la formación escolar en nuestro país, o en el país expulsor. 

 

Política 17.-La emigración masiva de los venezolanos y la creación de la Nueva Etnia de Biculturales-Binacionales: Venezolanos-Mundo[xiii].

            Por primera vez en la historia republicana, Venezuela observa con preocupación y tristeza, como un contingente de venezolanos cercanos al 5% de la población total, se han convertido en migrantes económicos y migrantes políticos. El que tal cantidad se concentre mayoritariamente en algunos pocos países (principalmente EEUU, España, Colombia y algunos países de América Latina y de Europa), ha permitido la reagrupación de los migrantes en sus nuevos lugares de residencia, dando origen a comunidades de venezolanos en el exterior, quienes en la medida que logran consolidarse, adoptan la figura de comunidades étnicas interesadas en reproducir su etnicidad venezolana.

 

Esta reproducción identitaria, no sólo se da en la reconstrucción imaginaria de los principales elementos culturales, que con el paso del tiempo van a considerar más importantes como condensación simbólica de su venezolanidad, sino que además, tal reafirmación de su etnicidad busca manifestarse en gran medida, con las remesas enviadas a nuestro país para sus familiares directos y en menor grado, con un deseo de participar políticamente en la elaboración de una imagen del país, a ser difundida por los medios de comunicación de la nueva nación donde se mora.

 

Este número de venezolanos migrantes representa un reto inédito en la conducción política del país y  por lo tanto, es obligatorio apelar a la experiencia de naciones, que habiendo tenido desde el siglo XIX una alta emigración, se vieron obligados a definirse teóricamente como un país escindido en dos partes que necesitan ser armonizadas: quienes viven dentro de las fronteras patrias y quienes viven fuera de ella, pero ambas siendo partes de una misma nacionalidad.

 

Son paradigmáticos los casos de Israel, Líbano y China, países que han creado vice Ministerios en el seno de sus Ministerios de Relaciones Exteriores, cuya única función es dirigir adecuadamente las relaciones con la diáspora, aumentando paulatinamente los derechos políticos de ésta; permitiendo el voto de la misma en las elecciones nacionales; generando facilidades para que se mantenga la nacionalidad originaria, en una situación de binacionalidad legal con la nacionalidad del país receptor. Asimismo, se han creado políticas adecuadas para facilitar el flujo de las remesas. Y se han formulado políticas culturales que permiten  la posibilidad, de que en sus países receptores puedan los miembros de la diáspora estar en contacto y reproducir, tanto la cultura tradicional, como la nueva cultura moderna de sus países de origen. Además han formulado todo un sistema, para aprovechar el talento de la diáspora en residencias esporádicas, como parte de programas académicos[xiv] y de distintas empresas, que facilitan pasantías de trabajo y de enseñanza en su país de origen, de manera de aprovechar el talento de la diáspora en la transmisión y formación de conocimientos y destrezas técnicas, a favor de los nacionales en el país expulsor. En ocasiones, estas políticas son acompañadas con planes turísticos masivos, que permiten a los miembros de la diáspora, en cualquiera de sus generaciones, viajar con grandes facilidades económicas al país donde nacieron ellos o sus antepasados.

 

Es necesario elaborar una Política Cultural específica, que de cuenta de parte de la nación venezolana que vive fuera de las fronteras físicas patrias. Comprender que las fronteras físicas ya no coinciden totalmente con las fronteras simbólicas de nuestra nacionalidad. Comprender que el venezolano es cada vez más un habitante internacional, para bien del mundo. Pero debemos establecer una política cultural, para que ese estar de venezolanos para bien del mundo, se transforme también en un activo para el bien de Venezuela. Ha nacido una nueva etnia: Venezolanos-Mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


[i] .- Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular UCV, UCAB e Instituto de Teología para Religiosos (ITER).

[ii] .-Desde hace varias décadas mantenemos activo el Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) “Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande”, incorporado a la Cátedra de Pensamiento Latinoamericano de la Escuela de Filosofía de la UCV (1990-2010), al Doctorado en Ciencias Sociales de la UCV (2000-2010), al Doctorado en Humanidades de la UCV (2005-2008), a la Maestría en Teología de la UCAB/ITER (1994-), al Doctorado en Cultura Latinoamericana (IPC/UPEL, 2007-), a la Maestría en Gestión y Políticas Culturales (FAHE/UCV, 2011-) y  al Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela (CISCUVE), del cual soy su Coordinador General desde 1991.

[iii] .-Sólo por debajo de Hong Kong, según el BMI.

[iv] .-Ver: Carmen Dina Guitián Pedrosa (1999).-“Conferencia Nro. 3 (09.04.99) ¿Reconstruir la Sociedad con cual Sujeto Social?” en: Enrique Alí González Ordosgoitti.-Memorias del Seminario Filosofar sobre la Constituyente, Caracas, marzo-julio 1999. Caracas, UCV, CDCH, Fondo Editorial de Humanidades-UCV. Fondo Editorial Tropykos, páginas: 59-89.

[v] .-Ver: Enrique Alí González Ordosgoitti (2000).-“Mundialización y Glocalización”. Tierra Firme (Venezuela) 18 (70): 257-266, abril-junio.

[vi].-Ver: Enrique Alí González Ordosgoitti (2010).-“La dificultad de sentirse parte de una etnia. Problemas del multiculturalismo en Venezuela”. Revista de Filosofía y Humanidades ITER-Humanitas (Instituto de Teología para Religiosos/Facultad de Teología de la UCAB) (Venezuela) 7 (13): 69-83, enero-junio.

[vii] .-Ver: Enrique Alí González Ordosgoitti (2009).-“Leer la Identidad Venezolana a la luz de las Comunidades Étnicas Biculturales en América Latina” Revista Venezolana de Ciencias Económicas y Sociales, FACES-UCV (Venezuela) 3: 91-116, septiembre-diciembre.

[viii] .-Ver: Enrique Alí González Ordosgoitti (1999).-“¿Cuánto queda de América Latina a la luz de las nuevas etnicidades? Apuntes étnicos para una filosofía de la historia”. Tierra Firme (Venezuela) 17 (67): 511-531, julio-septiembre.

[ix] .-Ver: Enrique Alí González Ordosgoitti (1991).-“En Venezuela Todos Somos Minoría”. Nueva Sociedad (Venezuela) 111: 128-140, enero-febrero.

[x] .-Ver: Enrique Alí González Ordosgoitti (2010).-“Los Afrodescendientes en Venezuela”, Revista Familia Cristiana Digital, Año 28, Nro. 11, Enero 2010. (www.familiacristiana.org.ve)

[xi] .-Ver: Enrique Alí González Ordosgoitti (2009).-“La Lucha Religiosa en Venezuela. Religiones Políticas Ateas Inmanentes y Educación Religiosa Escolar”. Revista de Filosofía y Humanidades ITER-Humanitas (Instituto de Teología para Religiosos/Facultad de Teología de la UCAB) (Venezuela) 6 (11): 11-54, enero-junio.

[xii] .-En la literatura internacional se denomina Refugiados a aquellas personas que huyendo de su país de origen por persecución política, traspasa sus fronteras nacionales para instalarse en un país vecino.

[xiii] .-Ver: Enrique Alí González Ordosgoitti (1997).-“Efectos sociales de la globalización. Nuevas Etnias: la diáspora venezolana”. Comunicación (Venezuela) 98: 41-52, segundo trimestre.

[xiv] .-Se debería recuperar el Programa “Vuelta a la Patria Pérez Bonalde”.

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