Crítica al modelo economicista de la sociedad: La Realidad Cultural

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EAGO-08.09.12-1

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, @enagor, enagor2@gmail.com, Skype: enrique.gonzalez35)

 

(Referencias del texto: 1.-Presentado como Ponencia en el Seminario: “¿Cómo reinventar el futuro? ” mimeo, Caracas. CENDES-Ateneo de Caracas, 11-15 de julio 1983;

2.-Publicado como Folleto: Caracas, CONAC, INAF, Colección Dimensión Cultural de la Sociedad, “Serie Políticas Culturales, 1”, 1983, pp. 42 y

3.-Publicado en: Enrique Alí González Ordosgoitti (1998).-Mosaico Cultural Venezolano. Caracas. Fondo Editorial Tropykos, Asociación CISCUVE, CONAC-Dirección de Desarrollo Regional, Colección Dimensión Cultural, Nº 3, páginas: 165-186. Si desea descargar el libro gratuitamente, ver:

www.ciscuve.org/web/digitalizaciones/libros/enagor/Gonzalez-Ordosgoitti-Enrique-Ali-Mosaico-Cultural-Venezolano.pdf

 

 

De un certero golpe de aire

la garza se despedazó en el vuelo.

Quedó disuelta

jubilosa en lo blanco

como quien besa a la vida con los ojos abiertos.

(10.01.92)

 

 

12.1.-Marco Histórico Introductorio.

Partimos de la certeza de una suerte de encadenamientos de los hechos sociales por medio de la cual, cada uno de ellos está íntimamente relacionado con los otros hechos que conforman la sociedad. Y así como sucede en lo interno de una formación social sucede al exterior de la misma, es decir, a su relación con otras sociedades. Razón por la cual nos vemos en la permanente necesidad de remitirnos a la dinámica global de las sociedades naciones actuales, con el fin de explicar una de ellas en particular.

 

Es lógico que este camino puede conducirnos a la trampa de explicar cualquier hecho inmediat,o por una supuesta última causa sucedida allende de nuestras fronteras, eludiendo así nuestro compromiso de indagar en lo inmediatamente real de nuestras circunstancias,  contentándonos con describir lo que pasa pero imposibilitados de realizar proposiciones de cambio y superación de situaciones catalogables de injustas. A sabiendas de los riesgos, asumimos el camino de señalar para Venezuela, sus inevitables conexiones con el resto del mundo.

 

Un mundo que se nos presenta en su forma más brutal con una tendencia a la bipolaridad, que tiende cada día a ser más dificultosa, a presentarse sólo en los momentos de mayor tensión y con limitaciones en los momentos de distensión. Una bipolaridad expresada fundamentalmente en bloques militares (los EE.UU y la URSS), pero que se ve desdibujada o atenuada en los intercambios económicos.

 

Ya no solo se habla de bipolaridad militar, sino de división entre Países Industrializados del NORTE y Países Exportadores del SUR, que no repite exactamente los límites de los Bloques Militares. La competencia por la supremacía entre los países capitalistas dominantes es cada vez una realidad ineludible y conflictiva: los EEUU, la Europa Occidental y el Japón no tienen sólo intereses comunes, sino también y en grado creciente, intereses contrapuestos. Las relaciones entre EEUU y China, los países de la C.E.E. con los países de Europa Oriental (caso gasducto siberiano) y Japón con el Sudeste Asiático Socialista, son una muestra de la difuminación de las barreras ideológicas al momento de conquistar nuevos mercados.

 

Ante esa lucha de los países capitalistas centro los países capitalistas independientes intentan, tanto a nivel político (parcialmente en los NO-ALINEADOS), como a nivel económico (OPEP, SELA, etc…), vías alternas para un desarrollo autosostenido. En esa realidad Venezuela está ubicada en aquellos países capitalistas dependientes, que forman parte del SUR subdesarrollado y más genéricamente podríamos decir, que nuestra nación forma parte del Tercer Mundo.

 

12.2.-El Capitalismo dependiente Venezolano y su Dimensión Cultural Implícita.

Queremos señalar a grandes rasgos, las características esenciales del modelo económico del Capitalismo Venezolano, destacando entre las mismas aquellas que nos abrirán el camino para la discusión acerca de la dependencia cultural.

 

Nos permitimos citar a Héctor Silva Michelena:

“(…) todos sabemos que Venezuela posee una economía que se inserta muy fuertemente en la economía mundial, su forma de articulación con esta última es doble: en primer lugar, mediante la implantación y el dominio del capital extranjero bajo múltiples formas, que podemos resumir en tres: primero, la inversión directa en la producción…En segundo lugar, tenemos que considerar como dominio del capital extranjero, aquellas empresas que, aunque sean de propiedad nacional, dependen para su producción de la importación de insumos, materias primas y maquinarias, de manera que si aquellas empresas no están en capacidad de hacer esa importación, su producción se reduce… en forma obligatoria. Y en tercer lugar, aquellos que no operando en sectores productivos, operan en el sector de servicios, comercio o en el sector de financiamiento, con marcas patentes y productos extranjeros…A todas las formas anteriores hay que añadir, desde luego, la forma tradicional por vía de las exportaciones de petróleo… Entre los años 58-70 asistimos a un intenso periodo de deterioro de las relaciones de intercambio. El efecto combinado de la dominación de capital y de la dependencia comercial determinó una transferencia de alrededor del 50% del valor total de las exportaciones venezolanas, es decir, que tenemos aquí una tasa de explotación del sector externo de la economía, en relación de las relaciones de dependencia de aproximadamente 100 x100”. (1).

 

Dentro de ese marco general queremos señalar en especial, el período que se abre al país a partir de la caida de la Dictadura, sigamos a Silva Michelena:

“Vista así en sus articulaciones externas, la economía venezolana, presenta, a nuestro juicio, entre el 59 y el 73, dos puntos significativos para su comprensión: el primero, es el inicio de la política de sustitución de importaciones;  el segundo punto de INFLEXION, se situa en el año 71-72 y corresponde a otro aspecto clave de la política económica: la fijación unilateral de los precios del petróleo por parte de las autoridades venezolanas en conexión con la  OPEP… La sustitución de importaciones tiene dos aspectos no excluyentes: primero, el reemplazo por producción interna de lo que antes se importaba en el sentido restringido y, segundo, la producción interna que se genera por razón del incremento progresivo del ingreso y de la ocupación derivados de la sustitución de importaciones STRICTU SENSU. En sentido lato, la sustitución de importaciones implica el establecimiento de industrias, sea porque se establecen para satisfacer una nueva demanda o una demanda incrementada en virtud de la política proteccionista y la política de industrialización”. (2).

 

Hay dos características esenciales en ese proceso de sustitución de importaciones operado en Venezuela que queremos destacar, tales son:

“(…) en primer lugar, esta política no es el resultado de ninguna “Catastrofe” ni de ninguna crisis… En Venezuela, esto no es así. En Venezuela se entra a esta industrialización en virtud de la ideología industrialista y de las necesidades de industrialización. De modo pues, que es una política DELIBERADA  y no reactiva, de industrialización que se hace por las necesidades que tenía este país de industrializarse y de independizarse de las exportaciones de petróleo. Pero llegó como política puesta en marcha por el equipo gubernamental que asciende al gobierno en ese período de 1959. Este es, entonces, un elemento fundamental… (En segundo lugar) y a diferencia de lo que ocurre en todos los demás países avanzados en América Latina (avanzados dentro del subdesarrollo), Brasil, Mexico, Argentina, Chile, este proceso implica desde el comienzo la intervención irrestricta del capital extranjero, o sea que en el sector industrial, este proceso de industrialización, desde el comienzo sufre la implantación del capital extranjero. De modo pues, que cuando en Brasil y en Argentina se hablaba de desnacionalización o internalización del mercado, ello es correcto, porque la sustitución de importaciones se hace allí con capital nacional y, luego se producela desnacionalización. En Venezuela la desnacionalización opera desde el comienzo”. (3)

 

Tanto la voluntad de los sectores dirigentes nacionales imbuídos por la ideología industrialista del desarrollo, como la participación masiva y dominante del capital extranjero en el proceso, marcan a nuestro modo de ver, la dirección fundamental de la actual dependencia cultural que afecta al país.

 

La concepción industrialista del modelo de desarrollo económico a seguir sienta la base de la dependencia cultural estructural, ya que es aceptado sumisamente, acríticamente, un modelo foráneo que nos es impuesto con la aceptación alborozada de los círculos dirigentes dela Nación. Tal modelo, planteado en el fondo como la culminación de la evolución de las sociedades modernas, trae consigo, de manera implícita, todo un componente cultural expresado en una manera de entender la relación sociedad-naturaleza, donde esta es considerada objetivo de cualquier grado de expoliación, como la dimensión a vencer en el camino de la supremacía del hombre sobre el planeta.

 

Trae consigo implícito el modelo de sustitución de importaciones, el asegurar la fabricación nacional de productos, pensados para satisfacer las necesidades de poblaciones de otras latitudes, reproduciendo así como universales, lo que no son más que elementos particulares de la cultura de las sociedades capitalistas centro. Esta “universalización” de las necesidades y de los productos destinados a satisfacerlas, no puede ser entendida como la manifestación de una supuesta unidad básica del género humano, sino como una imposición de valores de una sociedad a otra.

 

Dicha imposición a nivel estructural se verá reforzada con la importación de la tecnología necesaria para disponer la marcha de la industrialización proyectada. Dependencia tecnológica agravada por la política de las trasnacionales  del paquete tecnológico y por las posibilidades que se le presentaban a Venezuela (a diferencia de otros países de América Latina), de acceder a tecnología sofisticada debido a que poseía las divisas suficientes para obtenerla, no preocupándose entonces por el desarrollo de una tecnología propia.

 

La distancia existente entre las necesidades reales del país y las necesidades del proceso de sustitución de importaciones, es salvada no mediante la adecuación de las últimas a las primeras, sino al contrario; se inició todo un movimiento para que el país se adecuara a la realidad que va apareciendo, en la medida que la sustitución de importaciones avanza.

 

Este movimiento tendrá como objetivo fundamental la modificación de las conciencias, en el sentido de llevarlas a considerar como propias las necesidades inducidas al país por la dependencia económica.

 

Se trata de unificar los criterios del mercado nativo con los criterios del mercado de los países capitalistas dominantes (en nuestro caso los EEUU). A tal fin, los medios de Información Masivos (Prensa, Radio, TV, Cine, etc.) jugarán un papel primordial, al igual que el Estado que asumirá casi con características de cruzada, la misión de señalar a los venezolanos el camino de la “salvación del país”.

A su vez ese modelo industrialista dejará su impronta de dependencia en la conformación del espacio venezolano. Se producirá una concentración de población y actividades  en pocos lugares del país, dando origen a dos tipos de características básicas de la ocupación del espacio venezolano: primero; el que existe una desigual distribución demográfica que da origen a unas regiones subpobladas (el Estado Sucre por ejemplo) y otras regiones sobrepobladas y  segundo, que en estas regiones sobrepobladas se da con marcada intensidad la división entre dos maneras de acceso al espacio, uno, el del espacio previamente planificado por el Estado que se reserva para sí o directamente para los sectores dominantes y el otro, el del espacio residual o producto de la segregación social, que es apropiado con innumerables vicisitudes por los sectores populares, dando origen a una distribución espacial del territorio venezolano que atenta contra el desarrollo armónico y autosostenido del país.

 

No estaría de más señalar a manera de corolario, que este Modelo de Desarrollo Económico por Sustitución de Importaciones se ha agotado, ha fracasado rotundamente. Su diseño inicial de tres grandes etapas: primera, Sustitución de Bienes Finales, segunda, Sustitución de Bienes Intermedios y tercera, Sustitución de Capital, fue imposibilitada de llevarse a cabo, porque el supuesto básico del funcionamiento del modelo era, que la primera fase iba a generar el capital necesario para el financiamiento de la segunda y así sucesivamente. Lo que pasó fue que, ya en la primera fase el capital extranjero era predominante y se marchó del país rumbo a los países Centro, cuando fue requerido por estos a fin de iniciar el redespliegue industrial del Capitalismo, en la nueva fase de la Internacionalización del Capital y dela Nueva División Internacionaldel Trabajo.

 

12.3.-La Dimensión Cultural Explícita.

En el análisis del Modelo Económico del Capitalismo en Venezuela señalábamos cómo, de manera implícita se fue tejiendo una realidad cultural no pensada por la mayoría de los dirigentes de esos procesos. Atendíamos a lo cultural como algo subyacente al paradigma económico propuesto. Pero nuestro actual propósito es hacer público la dimensión cultural, como uno de los factores fundamentales de la realidad social, tratando así de diseñar orientaciones al respecto para promover líneas de desarrollo social que coincidan plenamente con los objetivos previamente definidos.

 

El desarrollo actual de las Ciencias Sociales hace posible plantearse tal requerimiento. Bien sea para la conservación o cambio de lo establecido, lo cultural  requiere de un tratamiento específico.La Dimensión Culturalde los problemas que sufrimos y de las soluciones  que proponemos, es hoy una evidencia irrefutable.

 

No queremos afirmar con esto que en lo cultural está la última respuesta a las problemáticas planteadas en los diferentes lugares del mundo, sino simplemente que no existe una “última explicación”, que el criterio de totalidad tal como ha venido siendo aplicado, requiere de una reformulación  donde se incluya junto a otros factores, el cultural, como instancias determinadas y determinantes de lo real.

 

12.3.1.-El Imperialismo Cultural.

A través de la noción de Imperialismo Cultural asistimos a una de las primeras explicitaciones dela relación Cultura-Desarrollode la Sociedad:

“Entendemos por Imperialismo Cultural la imposición a los pueblos dependientes de un conjunto de valores y pautas de comportamiento, con miras a proporcionar la necesaria cobertura ideologica a su dominación”. (4).

 

Mattelart afirma que:

“Se puede situar hacia 1940 la toma de conciencia del conjunto de los organismos del gobierno norteamericano, sobre la necesidad, de adoptar una visión estratégica para abordar la lucha ideológica y cultural en el plano internacional…En 1969, Rockefeller redactó su famoso informe, The Rockefeller Report on Life in the Américas, en el cual justificaba las prácticas de penetración ideológica y cultural de su país. Es sumamente útil comparar cierta forma de denuncia que allí aparecía con la celebración explícita de la influencia cultural de Estados Unidos que puede hallarse en el mismo documento. Al hablar de las barreras que protegen a los militares latinoamericanos de las amenazas revolucionarias, Rockefeller señalaba el carácter beneficioso que tenían los planes de asistencia norteamericana a las fuerzas armadas: un contacto con los objetivos fundamentales del modo de vida norteamericano que la mayoría de los militares de las naciones latinoamericanas pueden establecer, a través de los programas de entrenamiento militar que los Estados Unidos dirigen tanto en Panamá como en su propio país”. (5)

 

Profundizando en la realidad de América Latina Mattelart plantea que:

“En los países latinoamericanos donde las burguesías monopolistas están unidas a la metrópolis desde sus orígenes mismos por un cordón umbilical, los indicios de la penetración cultural se manifiestan abiertamente, en todas las zonas y en todos los rincones de la sociedad. Dependencia excesiva de las grandes agencias internacionales de prensa, principalmente norteamericanas (UPI, AP) que pasan a ser los canales exclusivos de recepción de la información mundial; dependencia excesiva de los programas de televisión importados que, en ciertos países, como la Républica Dominicana, representan más del 60% de la programación; sometimiento a los planes de asistencia en materia de educación superior; a los planes de formación sindical organizados bajo el patrocinio de las multinacionales y del Estado norteamericano; y tantos otros indicios, coronados por esa ‘suma’ de la dependencia cultural e ideológica (tomemos como testigo a Rockefeller): los planes de asistencia del Pentágono a las fuerzas armadas y las policias latinoamericanas” (6).

 

Esta penetración cultural del imperialismo va alcanzando cada vez mayor globalidad, ya que intenta colonizar por los sitios de la sociedad que tienen menores defensas, así:

“Si partimos de un análisis elemental de la clase dominante, advertimos que el territorio mas colonizado no es aquel donde todavía existe la mediación de los intelectuales o de los creadores liberales, progresistas y críticos, por lo general activos en ciertos medios de comunicación, y donde las luchas sindicales asumen la defensa de los intereses de los trabajadores, aún cuando a veces lo hagan desde una perspectiva corporativista. Por el contrario, los territorios favorables donde la penetración puede llegar a ser estridente, sin provocar no obstante el escándalo, son los que circundan el proyecto de las burguesías monopolistas. Los ejemplos abundan, pero uno sólo puede resumirlos e ilustrarlos gráficamente, en 1968 se produce en todo el mundo la irrupción de cadenas de hoteles y restaurantes de factura norteamericana: 50 Hoteles Holiday Inn, en 1958; 1000, en 1968; 1700, en 1977. Esa curva ascendente se estabilizó con la crisis. Holiday Inn había previsto 4 mil hoteles en 1977….Aconsejaba….instalar zonas hoteleras alrededor de los aeropuertos, en los centros comerciales y abandonar la idea de sembrar hoteles por cualquier parte, destinados a cualquier clientela. La imagen traduce perfectamente hasta qué punto las cadenas son enclaves privilegiados dela penetración. Esos enclaves vienen a ser todas las expresiones de la cultura del business y del MANAGEMENT…” (7).

 

Para concluir esta sección dedicada a la existencia del Imperialismo Cultural, quisiera llamar la atención acerca de la íntima relación existente entre las normas que impone el Imperialismo a las sociedades colonizadas culturalmente y su correlato inmediato con la aceptación de determinado tipo de desarrollo. Valga el ejemplo de Latinoamerica:

“El desarrollo que ha tenido  lugar en América Latina en los últimos tres decenios ha consistido fundamentalmente en la incorporación del estilo de vida de las sociedades industriales de occidente, en particular de los Estados Unidos…Las minorías que poseían los niveles de ingresos requeridos adoptaron los patrones de consumo, las residencias sub-urbanas; las estructuras familiares nucleares, el hábito del ‘week-end’ y los valores y la cultura de la sociedad industrial de masas…pero este proceso de incorporación de nuevos estilos de vida pronto se extendió a sectores sociales más amplios…hacia fines de 1950, cuando esta estructura industrial recién creada podría haberse utilizado para ampliar la producción destinada a la satisfacción de las necesidades fundamentales de la mayoría de la población, y para diversificar las exportaciones con objeto de reducir la excesiva dependencia de unos cuantos productos primarios, se produjo un vuelco extraordinario del proceso de desarrollo. Ello se debió entre otras cosas, a la influencia combinada de las ÉLITES locales y de los grupos de altos ingresos, que se empeñaban en proseguir e intensificar la adopción del nuevo estilo de vida; al efecto de demostración de estas élites sobre el resto de la población, en especial mediante los nuevos medios de comunicación de masas y los novedosos sistemas de mercadeo y créditos de consumo; y al renovado vigor con que se expandía nacional e internacionalmente el capitalismo norteamericano, europeo y japonés como lo demuestra el excepcional crecimiento y difusión de las empresas trasnacionales. El acento cambió así hacia la reproducción local de los patrones de producción de los países industriales, justamente aquellos que se encontraban en la base del nuevo estilo de vida de las sociedades industriales. Por consiguiente el desarrollo industrial asociado íntimamente con las filiales de las empresas trasnacionales, se concentró fundamentalmente en el desarrollo de la industria automotriz, la producción de bienes duraderos de consumo, productos electromecánicos y electrónicos, papel y celulosa e industria petroquímica, utilizando la tecnología de uso altamente intensiva de capital y energía (petróleo) característica del nuevo patrón de desarrollo…” (8).

 

13.3.2.-La Dimensión Cultural del Desarrollo.

Pretendemos hablar aquí de los nuevos planteamientos surgidos  en relación  a la concepción del Desarrollo, luego de haberse constatado por diversas vías, las limitaciones inherentes a los Modelos de Desarrollo planteados exclusivamente en términos económicos. Al respecto Ziolkowski nos dice:

“La preocupación por el desarrollo es un rasgo característico de los tiempos modernos.  Sin embargo, el desarrollo está en tela de juicio en nuestros días y gran parte de sus fundamentaciones nos parecen tan solo un conjunto de falacias. Entre estas, la principal es el “econocentrismo”. Existe, en efecto la creciente convicción -que dos años de poco menos que exitosa cooperación internacional para el desarrollo impide eludir- de que los ‘modelos’ precedentes de desarrollo eran inadecuados. Estos se basaban en un cálculo predominante unidimensional y lineal del progreso, establecidos sobre las bases de un crecimiento económico planificado que debía producir automáticamente los esperados cambios Socioculturales. Es cierto que se reconoció hasta cierto punto la idea de invertir en los recursos humanos, pero también ésta había sido definida y manejada en limitados términos económicos”. (9).

 

Visto así, el problema del desarrollo necesariamente tiene que ampliar su perspectiva de análisis incorporando a la misma, una reflexión más aguda acerca de las metas propuestas:

“De hecho, el verdadero problema es el de las metas escenciales del desarrollo, es decir, qué constituye el fin y qué los medios del desarrollo. Y en lo que a esto se refiere, resulta fundamental reconocer que las cifras económicas acumuladas, tales como el producto nacional bruto y demás cuentas monetarias del mismo tipo, no dan una medida adecuada del bienestar humano y de la calidad de vida. Al adoptarse cualquier tipo de meta de desarrollo, esta se convierte en una meta sociocultural. Ello se debe a que, en primer lugar, todas las metas afectan por lo menos a una parte de la sociedad; en segundo lugar, a que las llamadas metas económicas no son, a otro nivel de análisis, únicamente económicas. Así,  por ejemplo, la meta económica de incrementar la venta y la productividad es también un medio para alcanzar una meta más elevada -mejorar los niveles de vida-  y esta es a su vez un instrumento para alcanzar otra meta: la de otorgar a los miembros de una determinada sociedad la oportunidad de una vida más plena y más rica”. (10)

 

Se trata de redimensionar la idea misma de desarrollo incorporando como eje central,  al hombre:

“La idea de que el desarrollo debe concentrarse en el hombre, en sus capacidades y en sus habilidades creativas, nos lleva a considerar sus repercusiones sobre las formas de vida, actitudes y sistemas de valores. En los países en vías de desarrollo, este trasfondo cultural era considerado  antes que nada un obstáculo al desarrollo y que debía ser eliminado. Sin embargo,  pronto se hizo sentir la amplia gama de fenómenos negativos que acompañaba a las inversiones, al cambio tecnológico y a la afluencia de productos. Entonces se hizo hincapié en las crecientes desigualdades, la quiebra de las estructuras sociales, el debilitamiento de los lazos familiares, la fuga de talentos y otras consecuencias de la desintegración de sociedades que con anterioridad habían alcanzado un alto grado de florecimiento. Esto a su vez llevó a la reintegración de sistemas de valores y de básicas evidencias socioculturales, mediante el llamado a una identidad cultural y la búsqueda de estilos originales de desarrollo”. (11).

 

A través de este cuestionamiento se llega a la convicción de que no existe un solo modelo de desarrollo por el cual deban regirse todas las sociedades:

“En realidad, toda sociedad está en proceso de desarrollo y persigue objetivos socioculturales que corresponden a su nivel de crecimiento económico y técnico y a las necesidades determinadas por su sistema de valores. Además los valores culturales determinan la identidad  cultural de un pueblo y pueden convertirse en un esfuerzo consciente para provocar los cambios que las sociedades desean introducir en la interpretación de su pasado, en su vida organizacional y en sus proyectos para el futuro”. (12)

 

En conclusión, lo que se plantea es que:

“Debemos considerar el desarrollo en términos dinámicos, como una serie de procesos que nacen o que se desenvuelven de acuerdo con los valores, la experiencia histórica y los recursos de una determinada sociedad. El desarrollo no es la consecución de un determinado resultado final, establecido de acuerdo con patrones aplicables a los países industrializados. Sus metas y aun los medios utilizados para alcanzarlas, constituyen elecciones de valores. Estas elecciones pertenecen al sistema socioeconómico tomado como un todo. El desarrollo no es sólo un proceso orgánico; es también un proceso complejo y multidimensional. Ninguno de sus aspectos individuales debe ser aislado y sólo podrá ser correctamente entendido tomando en cuenta sus múltiples articulaciones dentro de un sistema. Así, por ejemplo, los cambios introducidos en un sector particular de la economía, producen otros cambios que van más allá de ese sector, y que a menudo no han sido anticipados ni buscados.” (13).

 

Recapitulando:

“Si se reconocen estos valores culturales como un componente esencial del desarrollo integrado si no se considera a la cultura como una prerrogativa de las clases privilegiadas sino como una herencia común cuya democratización está ligada al crecimiento económico y a la justicia social, resultará necesario situar la política cultural en el contexto más amplio de la política nacional general.” (14)

 

Queremos con esto plantear la necesidad de traducir en políticas viables la dimensión cultural del desarrollo:

“A este respecto, el problema principal está en saber hasta qué punto las actividades están siendo llevadas a cabo, o pueden serlo, dentro del marco de lo que se ha llegado a llamar ‘planeamiento o programación cultural’ implica que la dimensión cultural de la planificación del desarrollo debe ser reconocida por derecho propio, que las actividades culturales han adquirido la suficiente ‘operatividad’ como para encajar en los programas nacionales de desarrollo, y que los aspectos cualitativos, tan característicos de los fenómenos  y procesos culturales, se han convertido en un factor que debe ser tenido en cuenta en los procesos de planificación y de toma de decisiones…Una de las posibilidades de dilucidar los problemas básicos de la cultura y de situarlos sobre una base firme dentro del marco de los esfuerzos en pro del desarrollo, la ofrece el naciente campo del conocimiento y la práxis social asociados al desarrollo cultural, es decir, la economía del desarrollo cultural. En la noción de esta última, está contenida toda la gama de elementos que conforman toda la vida cultural de una comunidad determinada, o sea sus instituciones culturales, todas las formas de creatividad artística y de medios audiovisuales de comunicación de masas, por ser  los agentes principales de la cultura de masa. La economía  del desarrollo cultural  se ocuparía de la base económica y del funcionamiento económico de las instituciones culturales, de las ‘industrias’ de cultura de masas, del mercado para productos artísticos, del patrocinio de las bellas artes y de las artes del espectáculo; se ocuparía así mismo, del análisis socioeconómico del funcionamiento de las instituciones culturales, de los recursos humanos en las actividades culturales, de las tendencias económicas de las actividades artísticas y culturales, del gasto público e individual de la cultura y, por último, de la administración de los recursos culturales. El problema principal es el de la aplicabilidad del análisis de costos y beneficios a las actividades culturales. Las metas principales de la cultura van mas allá de lo económico. El principio subyacente de una buena política cultural consiste en dar prioridad a las consideraciones básicas de largo alcance sobre las de corto alcance y en la utilización de costos y beneficios sociales como criterio de medida. Debe aclararse, en este contexto, que no se trata de determinar el contenido de la cultura, de dirigir la actividad creativa, de restringir la iniciativa, ni de controlar los aspectos imprevisibles y espontáneos de la vida cultural. De lo que se trata es de facilitar la comprensión de los problemas culturales, tomando en cuenta las realidades socioeconómicas, y de esclarecer las alternativas, de tal manera que se logren encontrar estrategias realistas para la acción cultural, y que se provean los medios para su implantación dentro del marco de un programa coherente”. (15).

 

12.3.3.-Consideraciones Históricas de la Relación Estado-Cultura en Venezuela.

Queremos muy brevemente señalar algunas características dela relación Estado-Cultura en Venezuela, en el Siglo XX, especialmente hasta 1979, culminación del gobierno de Carlos Andrés Pérez, porque el gobierno de Luis Herrera Campins lo analizaremos aparte.

 

Tendríamos que los gobiernos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, mostraron preocupación solamente por aquellos hechos culturales  vinculados a las élites oligárquicas, manteniendo a grandes rasgos los mismos criterios  de los gobernantes del Siglo XIX. Se da algún énfasis a las llamadas Bellas Artes. Por ejemplo: “El Círculo de Bellas Artes, pequeño grupo de artistas organizado en Caracas en 1910,”(Luis Alfredo López Méndez, 1969).

 

Pero la actividad cultural de las grandes mayorías no recibía atención alguna del Estado. Pero sirva como descuento, el hecho de que Venezuela no tenía aún un Estado fuertemente organizado con poder exclusivo sobre todo el territorio, sino que este poder se compartía y en algunos casos en demasía,  con los poderosos caudillos locales, los “Gobernadores de Estado”. Es sólo durante el mandato de Gómez cuando se logra la consolidación del Estado Nacional, especialmente con la creación del Ejército.

 

En otros términos podríamos decir, que durante los mandatos de Castro y Gómez (1899-1936), la sociedad política venezolana estaba conformando su estructura fundamental y por lo tanto su relación con la sociedad civil era muy debil y episódica, observándose sólo la tendencia a relacionarse con una parte de ella; los intelectuales, bien fuera para integrarlos al gobierno (pues se necesitaban sus conocimientos y habilidades) o para controlar políticamente a los opositores (cárcel, destierro, etc…).

 

A partir de la muerte de Gómez con los gobiernos de Eleazar López Contreras y en especial de Medina Angarita se inicia una relación más diversa entre el Estado y la Cultura. Secrea en 1943 la Dirección de Arte del Ministerio del Trabajo y se comienza a incentivar el estudio de las manifestaciones  de las Culturas Populares Tradicionales.

 

Pero es en el Gobierno surgido por el golpe de 1945, en el llamado “trienio adeco”. 1945-48, cuando el Estado va a comenzar a construir relaciones más estables y sólidas con el área de la sociedad civil. Se legaliza el derecho al voto de todos los venezolanos, se legalizan gremios, sindicatos. Se crea el Servicio Nacional de Investigaciones Folklóricas, primera institución pensada con el exclusivo fin de aprender los estudios de las Culturas Populares Tradicionales. Se democratiza el acceso, al menos a los niveles de primaria, de las mayorías a la educación institucional. En el campo de la Cultura de Masas no observamos modificaciones importantes al lento ritmo con que dichas actividades se habían venido modificando.

 

Durante la década dela dictadura. Junta Militar-PérezJiménez (1948-1958),  se continúa la tendencia señalada en el Gobierno anterior, en lo referente al estudio de las Culturas Populares Tradicionales y la ampliación del acceso popular ala Instrucción Escolarizada. Hay dos aspectos importantes de subrayar en este período, acerca dela relación Estado-Cultura. Uno: la utilización que realiza el Estado de las Culturas Populares Tradicionales como justificación ideológica de su acción. Las tristemente célebres “Semanas de la Patria” y el “Nuevo Ideal Nacional”. Por primera vez en Venezuela un gobierno se justifica a sí mismo en la esfera de lo cultural, no apelando a símbolos de las élites dominantes sino al de las grandes mayorías. Esto indudablemente obedece a razones del desarrollo de un nuevo modelo económico acompañado de una concentración demográfica mayoritariamente urbana y otras razones conexas que aquí no podemos tratar en profundidad.

 

El otro aspecto, es la ampliación del Campo de la Cultura de Masas, hasta esos momentos concentrada fundamentalmente en la Radio e intentos esporádicos de cine y en servicios limitados  de  telégrafos, teléfonos y correos.

 

En relación a la integración del país a través de las vías de comunicación éstas eran muy débiles y escasas, produciéndose con gran dificultad el traslado hacia o desde el interior del país desdela capital Caracas.

 

En este decenio la Cultura de Masas recibe un auge sin precedentes, especialmente por la creación de la Televisión:

“(…) el primer servicio de televisión ofrecido al país por el sector público, con la puesta en operación del canal 5 del  Estado, en noviembre de1952. Alos pocos meses salen al aire dos estaciones comerciales. Con esa fecha de operación, Venezuela se sitúa cronológicamente entre los diez primeros países del mundo en ofrecer servicios regulares de televisión”. (16).

 

Igualmente el incremento que sufre la construcción en el país, especialmente de carreteras y modernas redes viales en general, ayudará a mejorar notablemente el grado de comunicación entre las diversas regiones de Venezuela, aumentando así paralelamente el control del Estado sobre el territorio. Lo que aunado a la disposición por parte del Gobierno de utilizar ideológicamente las Culturas Populares Tradicionales y siendo dueño a la vez de un medio de información tan importante como la T.V., van a ir configurando uno de los episodios más importantes en la vida nacional en lo que se refiere a la relación Sociedad Política-SociedadCivil.

 

De aqui en adelante esa relación se irá consolidando y será ya el mismo Estado quien planteará una especialización cada vez mayor dentro de su seno para atender ala Cultura. Estamos en la siembra de la semilla que al germinar dará a luz a las POLITICAS CULTURALES.

 

Para hacer un breve recuento histórico de lo acaecido desde 1958 hasta 1983 me voy a permitir las siguientes limitaciones:

-Dos divisiones cronológicas, un período que comprenderá los gobiernos de Betancourt, Leoni, Caldera y Carlos Andrés Pérez y otro período, el gobierno actual.

 

-Me referiré a solo dos aspectos de la relación política-cultura, primero: la acción del Estado enfocada principalmente a través de los Planes de la Nación; y segundo: la presencia dominante de la Cultura de Masas dentro dela Lucha Cultural en Venezuela. No trataré el campo de la Cultura Académica por considerarlo punto para un enfoque especial y exclusivo, ya que su dinámica es altamente compleja.

 

En el primer período, 1958-1978 es posible observar las siguientes características de la acción cultural del Estado. Sigamos lo afirmado por Jorge Cáceres:

“(La planificación cultural por parte del Estado) no se presenta de una manera lineal ascendente, sino que se evidencia la presencia de lineamientos, posturas y consideraciones que permiten configurar, a objeto del análisis, un hilo conductor sobre lo cultural, el cual va desde Lo cultural implícito en el modelo o esquema global del desarrollo -lo cual va integrado a la dimensión social del proceso- lo cultural excluído del esquema o modelo y lo cultural integrado con cierta autonomía al modelo de desarrollo seleccionado. Lo cultural implícito en el modelo global de desarrollo se expresa con claridad, y es pertinente en cuanto tal, en el III Plan dela Nación. Locultural integrado a la dimensión social del modelo y esquema global de desarrollo, hace referencia directa al discurso constitutivo del IV Plan dela Nación. En términos generales forma parte expresa en la declaración contenida en dicho plan, en el sentido de que la Política social abarca el conjunto de fenómenos involucrados  en la transformación y desarrollo de la economía, la cultura, el orden social, las instituciones políticas y la estructura sociogeográfica. En lo que respecta a lo cultural excluído del modelo global de desarrollo, su categorización está claramente ejemplificada en el caso del V Plan de la Nación con su marcado matiz y atrayente tono desarrollista. Indirectamente algunos componentes están implícitos en las estrategias relativas a ‘los indicadores sociales y la defensa del capital humano’, ‘la producción interna, comercio exterior e independencia económica’ y ‘superación de los desequilibrios regionales’. Paradójicamente en cuanto a los componentes sectoriales del plan, dos avances teóricos emergen: la autonomía sectorial de la cultura como sujeto de planificación y la inclusión del capítulo sectorial relativo a la comunicación social”. (17)

 

Enfocando ahora la situación de la Cultura de Masas durante ese período, me permitiré extraer algunas consideraciones acerca del informe publicado por la UNESCO, citado algunas páginas atrás.

“La situación infraestructural de los cuatro medios de comunicación el 1° de enero de 1975 era la siguiente:

Prensa:

58 diarios, con 1.211.557 ejemplares (101 por 1000 habitantes); 11 hebdomadarios, con 987.482 ejemplares (78 por 1000 habitantes).

Capital social de las empresas editoras: 40 millones de bolívares aproximadamente.

Cine:

24 empresas (número de trabajadores indeterminado) Promedio de producción de 1969 a1974: 3 largometrajes, 12 cortometrajes anuales.

Producción de 1975: 10 largometrajes, 30 cortometrajes (al menos el 80 por ciento de la producción nacional destinada a publicidad).

Capital social : 7.030.000 bolívares.

Radio:

Sector Público:

Onda media: 8 emisoras, 156 Kw declarados  (10,3 por ciento).

Onda Corta: 9 emisoras (11, 5 por ciento).

Activos fijos: 1 millón de bolívares aproximadamente

Sector Privado:

Onda media: 137 emisoras, 1351 Kw declarados (89,7 por ciento).

Onda corta: 59 emisoras (88,5 por ciento)

Activos fijos: 65 millones de bolívares.

Televisión:

Sector público:

TVN Canal 5

78,3 Kw (42,3 por ciento)

VTV Canal 8

Cobertura: 62 por ciento de la población aproximadamente.

Activos fijos: 66.700.000 bolívares.

Sector Privado:

RCTV Canal 2.

106,7 Kw (57,7 por ciento).

VENEVISION Canal 4.

Cobertura: 62 por ciento de la población aproximadamente.

Activos fijos: 100 millones de bolívares”. (18).

 

Es también importante detenernos en el análisis de los contenidos de los Medios de Comunicación. Para lo cual nuevamente recurriremos al informe de la UNESCO:

“Las características mismas del sistema socio-político venezolano, que son las de una democracia participativa, en la cual intervienen diversos partidos y grupos políticos, ha mantenido como uno de sus elementos fundamentales el sistema de libre empresa como forma de explotación de todas las actividades lícitas. Sin embargo, el Estado venezolano es, en verdad, el gran empresario del país, ya que controla el 80 por ciento aproximadamente del capital productivo que se invierte en Venezuela. Este régimen de libre empresa es así mismo el sistema que domina la actividad de los medios de comunicación en Venezuela. Esto significa que la mayor parte de los medios en el país, que son explotados por la empresa privada, subsisten gracias a la venta de sus espacios, fundamentalmente con fines  publicitarios. A excepción hecha  de las radioemisoras televisivas del Estado, que no transmiten publicidad comercial. Esta circunstancia debe ser analizada objetivamente cuando se plantea la necesidad de analizar los contenidos en los medios. Ello por dos razones que resultan muy convincentes  como argumentos en apoyo a la tesis de la influencia de la actividad publicitaria en la definición de los contenidos; tales razones son: a) por una parte, la necesidad de vender espacio para mantener la operación del medio, que ha determinado que parte de los contenidos sean exclusivamente publicitarios, es singularmente abultada especialmente en el caso de los medios impresos, los periódicos específicamente; b) los publicistas ligados a los intereses de los anunciantes son factores que co-determinan los contenidos de los espacios que patrocinan económicamente…La crítica más seria al respecto anota que los principales problemas en esta área son: Alto nivel de mensajes importados (especialmente en medios radioeléctricos), lo cual contribuye a mantener lazos de dependencia cultural. Los contenidos de producción nacional, por la reiterada influencia de los mensajes de origen extranjero, reflejan parcialmente aquellos valores. Preponderancia de espacios dedicados a mensajes triviales más que a programas formativos y educativos. Excesiva publicidad. Aparte de los señalamientos anteriormente anotados, obviamente se hacen otros, pero aquellos pueden ser considerados como los fundamentales. Todos estos argumentos se fundamentan en datos concretos. En Venezuela, la inversión publicitaria anual se situaba para 1974 en cantidades que se estiman entre 1.200 y 1.500 millones de bolívares, el 57 por ciento de los cuales son canalizados  por la radiodifusión, de los cuales el 33-35 por ciento provienen del sector público. Esta fuente de ingresos sin alternativa convierte al Estado y demás grandes anunciantes en factores de definición del mensaje difundido por todos los medios. Por otra parte, el resto de los ingresos publicitarios proviene de más de 80 grandes anunciantes, entre los cuales hay una gran cantidad de empresas extranjeras, estos anunciantes se agrupan enla Asociación Nacional de Anunciantes (ANDA)”. (19).

 

Quisiéramos realizar el análisis de la actual administración gubernamental, en lo referido al accionar cultural. Digamos a modo de introducción que:

“En cuanto a la categorización de lo cultural integrado con autonomía al modelo de desarrollo escogido, apenas se observa en el recien adoptado VI Plan no obstante lo polémico y discutido del mismo. En tal sentido varias consideraciones generales pueden realizarse: a) El diagnóstico global efectuado de la realidad venezolana de la última década, presta importancia a la dinámica de los procesos culturales nacionales e internacionales y revela su incidencia en el problema de la identidad nacional en sus distintas variantes regionales y locales, en la internalización de valores y conformación de actitudes y modos de vida muchas veces contraproducentes a los objetivos nacionales. b) Inclusión del Objetivo del Fortalecimiento de la Identidad Nacionalcomo uno de los puntos más resaltantes de la Estrategia de Desarrollo definida para la década 1980-1990 y considerado como aspecto básico del propio plan global. c) Definición de líneas estratégicas para la consolidación y diversificación de los procesos y áreas involucradas en la dimensión cultural general: Cultura e identidad nacional; Cultura y educación; Culturas populares y participación; Culturas y nuevo orden informativo; Cultura y ciencia y tecnología; Cultura y desarrollo y protección de la familia y de sus miembros más vulnerables; y  Cultura y nuevo orden internacional… Es justo reconocer que con el VI Plan se inician experiencias más formales en cuanto al diseño de algunos planes sectoriales y de ciertos planes regionales, armonizados e integrados al plan global de desarrollo”. (20)

 

Aparte de lo enunciado en el VI Plan de la Nación, la actual administración ha tenido una definición implícita de la acción cultural. Se plantea a la Cultura como un elemento central de la Sociedad Civily por lo tanto escenario privilegiado de la lucha ideológica. Tomando en cuenta esta caracterización se actúa en consecuencia, utilizando la principal palanca del poder, el Estado, para el logro de los fines consiguientes. Palanca de fuerza considerable si recordamos que en el caso de Venezuela, ha sido fundamentalmente la Sociedad Política  (El Estado), la que ha configurado la sociedad civil.

 

12.4.-A manera de Conclusión.

Planteamos la necesidad de construir un modelo de desarrollo cuyas metas estén destinadas a fortalecer los valores que cimentan nuestra identidad cultural.

 

Cabe, por tanto, hacer una revisión del modelo industrialista que hemos venido teniendo y que ha demostrado la imposibilidad de satisfacer nuestras necesidades de desarrollo.

 

Debemos plantearnos reformular las metas hasta que coincidan plenamente  con el fortalecimiento de los valores culturales que apoyen la identidad que deseamos construirnos.

 

Es decir, hay que crear un modelo de desarrollo que nos identifique a nosotros con nosotros mismos y con la naturaleza.

 

Se trata de incluir a lo cultural y a lo ecológico como dimensiones escenciales de cualquier proceso de desarrollo que tenga como objetivo esencial la reivindicación del hombre.

 

Citas Bibliográficas.

1.-Silva Michelena Héctor.-´´Proceso y Crisis de la Economía Nacional1960-1973’’. Nueva Ciencia. Venezuela, (1): 108-119, enero-abril 1975.

2.-_____________________.-Op cit. 110.

3.-_____________________.-Idem. 110 -111.

 

4.-Prado F.-´´Imperialismo cultural y organización del espacio: dos casos en Bolivia y Guatemala´´. Comunicación y Cultura. México, 6: 147, febrero 1979.

 

5.-Mattelart Armand.-´´Notas al margen del Imperialismo Cultural´´. Comunicación y Cultura. México 6: 7, 8 – 9. Febrero 1979.

6.-_________________.-Op cit. 11-12

7.-_________________.-Idem 15.

 

8.-Sunkel Oswaldo.-Introducción. La Interacción entre los estilos de desarrollo y el Medio Ambiente en América Latina, en: Estilos de Desarrollo y Medio Ambiente en América Latina. F.C.E. México. 1980. Tomo Y. Pags. 30-31 y 32.

 

9.-Ziolkowski Janusz.-´´La dimensión cultural del desarrollo´´.  Culturas. Francia, 6 (1): 17. 1979.

10.-________________.-Op cit. 17 -18.

11.-________________.-Idem 19.

 

12.-Makagiansar Makaminan.-´´Protección y desarrollo de los valores culturales´´. Culturas. Francia, 6 (1): 12.  1979.

 

13.-Ziolkowski Janusz.-Op. cit. 19

 

14.-Makagiansar Makaminan.-Op. cit. 13.

 

15.-ZiolkowskiI  Janusz.-Op. cit. 24 – 25

 

16.-UNESCO.-Las políticas de Comunicación en  Venezuela. Paris. 1977. 27.

 

17.-Cáceres Jorge.-´´Significaciones asignadas a la Dimensión cultural de la Realidad venezolana en los últimos planes de desarrollo´´. ININCO. Venezuela, 4 – 5: 76 -77.

 

18.-UNESCO.-Op. cit. 28.

19.-______.-Idem.29. 30

 

20.-Cáceres Jorge.-Op. cit. 77.

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