Los Musulmanes: una visión introductoria

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Revista Familia Cristiana Digital. Enrique Alí González Ordosgoitti.-Los Musulmanes. Una visión introductoria

Gonzalez-Ordosgoitti-Enrique-Ali-Seminario-Cultura-UCV-21-09-2012

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Doctor en Ciencias Sociales, Sociólogo, Folklorólogo, Filósofo, Teólogo, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB y del Instituto de Teología para Religiosos-ITER

-Co-creador y Coordinador General -desde 1991- de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE.

-Co-creador y Coordinador -desde 1998- del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande.

-Co-creador y Coordinador General -desde 2011- de la Página Web CISCUVE: www.ciscuve.org.

-Para contactarnos: ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook, @enagor, enagor2@gmail.com, Skype: enrique.gonzalez35

-Para leer otros Artículos nuestros: http://ciscuve.org/?cat=4203)

(Publicado en la Revista Familia Cristiana Digital, Año 29, Nro. 16, Julio 2010. www.familiacristiana.org.ve)

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 Si desea leer otros Artículos del Autor acerca del Islam ver:  Religión Islam (ciscuve.org/?cat=322)

                        Los musulmanes son hoy (2010) la segunda religión mundial en términos cuantitativos, aproximadamente mil ciento veinticinco millones (1.125.000.000), mientras el cristianismo (catolicismo, protestantismo y ortodoxos juntos) tiene dos mil cincuenta millones (2.050.000.000). Esta importancia numérica ya obligaría a toda persona que quisiera tener una idea aproximada de la complejidad del mundo actual, a tratar de saber algunas cosas básicas de los creyentes del Islam, curiosidad mas acuciante luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York, llevados a cabo por terroristas musulmanes fundamentalistas. Curiosidad que debe servirnos para en ningún modo pensar que todo musulmán es un terrorista fundamentalista, antes bien nos daremos cuenta, como los terroristas son una absoluta ínfima minoría que actúa en contra de los postulados centrales de la religión islámica, tal como puede  deducirse de los ataques terroristas musulmanes contra otros musulmanes como en Irak, Pakistán, Afganistán, Jordania.

Nota: Hemos anexado 24 Fotos de la Mezquita de Caracas (2001) y del Centro Islámico en Porlamar (1991). Las de Caracas fueron tomadas por la Profesora Moraiba Tibisay Pozo (MTP) y las segundas por el Autor de este artículo (EAGO).

 

Origen.

                        Veamos entonces algunas cuestiones básicas sobre su historia y origen. La religión del Islam surge en la nación de Arabia Saudita en el siglo VII (622-632), de manos de su fundador el Profeta Mahoma, quien escribe el libro sagrado del Corán, atribuido a Dios quien se lo dictó a Mahoma. Este libro es visto –por sus fieles- también como una reescritura de la Biblia, como una actualización más completa de la Revelación. Es importante destacar que la fe del Islam se considera en la misma línea de los descendientes de la fe abrahamánica: judíos, cristianos y musulmanes. Por tal razón es que su libro sagrado, El Corán, se encuentra lleno de referencias tanto a los judíos, como a los cristianos. Con respecto a nosotros cabe señalar que ellos reconocen a Jesús como un Profeta e igualmente la importancia de la Virgen María y de los Evangelios, aunque no aceptan la visión cristiana de ver a Jesús como Hijo de Dios, al igual que rechazan la visión trinitaria de Dios pues la acusan de politeísmo.

 

                        Mahoma en El Corán acuñó el concepto muy respetuoso de Pueblos del Libro, para todos aquellos pueblos religiosos que tenían como base los libros revelados de la Biblia (judíos y cristianos) y de El Corán (musulmanes), para quienes pedía un tratamiento especial que les permitiera ejercer su religión en los países dominados por el Islam[1], petición que en pocos casos fue respetada, debido también a que los cristianos no se sentían obligados a ser amables con los musulmanes, situaciones ambas muy lamentables y que hoy debemos revertir para promover un diálogo inter-religioso fructífero y respetuoso.

 

                        ¿Cómo surge el Islam?. Así como el cristianismo tiene su origen en un hombre histórico como Jesús, el Islam tiene su origen en un hombre histórico como lo fue Mahoma, un árabe oriundo de la ciudad de La Meca, cuyo oficio era el de ser comerciante, quien un día oyó la voz del Ángel Gabriel decirle que había sido escogido por Dios para llevar su palabra al mundo. A partir de este encuentro comenzó el proceso de la Revelación que Mahoma iba colocando por escrito en la lengua árabe originándose El Corán y a su vez conversaba con sus conciudadanos acerca de lo que le estaba acaeciendo, quienes se negaban a creerle lo que les contaba y ocurrió lo que ya estaba dicho en la Biblia: “nadie es Profeta en su tierra”. Comenzaron a burlarse de Mahoma y a hostigarlo, hasta que no tuvo más remedio que huir (Hégira) de su ciudad natal de La Meca, hacia la ciudad vecina de Medina donde sería mejor acogido.

 

                        Instalado Mahoma en la ciudad de Medina, en Arabia Saudita, reunirá a su alrededor un creciente número de seguidores hasta hacerse del gobierno de la ciudad, dando inicio al surgimiento de la umma, la comunidad musulmana, la cual basada en algunos principios señalados en El Corán propenderá a expandirse a través del mensaje salvacionista de: “sólo hay un Dios Alá y Mahoma es su Profeta” y del concepto de que la guerra está justificada si es guerra santa: la yihad.

 

                        Corría el año 632, que se va a convertir en el año inicial del calendario musulmán, al igual que el primer año de Cristo es el inicio del calendario cristiano, hoy dominante en el mundo. Por esa razón nosotros decimos que estamos en el año 2010, mientras que para los musulmanes es el año 1378.

 

 

La expansión.

                        Sometieron a todas las tribus beduinas y unificaron a Arabia, luego emprendieron la conquista hacia el norte, oriente y occidente, por tierras de Asia, África y Europa. Su guerra fue tan avasalladora, que todo el norte de África que llevaba siete siglos siendo cristiano será arrasado y obligado a convertirse el Islam, incluyendo en el Medio Oriente la ciudad de Jerusalén, lo que dará motivos, para que tres siglos después los cristianos organicen su propia guerra religiosa, su yihad, las cruzadas para liberar los lugares santos cristianos de la dominación musulmana.

 

                        En sus primeras oleadas de expansión, los musulmanes a través del África del norte llegarán a España en el año 711. Al mando del General Tariq ibn Ziyad[2] cruzarían desde Marruecos, por el estrecho que luego en honor del General llevará el nombre de Gibraltar (Gibral-al-Tarik). Los musulmanes se instalaron en Hispania durante ocho siglos conformando desde Califatos como el de Córdoba (grandes organizaciones políticas con un Estado centralizado), hasta pequeños Reinos de Taifas, como el de Granada, pequeñas conformaciones políticas correspondientes a lo que en el lado cristiano equivalían a Marquesados. El Reino de Granada fue el último en ceder ante el empuje de los españoles cristianos en el año de 1492, el mismo del descubrimiento de América para Europa.

 

                        Pero la eliminación de los reinos musulmanes en España no significaba la eliminación, ni de la presencia física de los musulmanes españoles, ni de su rica herencia económica, cultural y lingüística. Valga decir que alrededor de cuatro mil palabras del español tienen su origen en el idioma árabe (al-mohada, al-calde, al-cachofa, al-bañil, trujillo, acequias, al-goritmo, etc.). Igual que el término musulmán: “wah-Allah”, “si Dios quiere”, se transformó en el “ojalá” castellano. Algunos elementos del pietismo musulmán también pasarán al pietismo cristiano popular (por ejemplo la revalorización que hará el cristianismo de los rosarios de cuentas tomados por los musulmanes de los hinduistas y budistas, dedicándolos ahora a la Virgen María), debido al intercambio permanente entre ambas religiones durante ocho siglos en España.

 

                        El Islam vivió unos primeros siglos de esplendor y de continua expansión por el mundo, hasta convertirse en la primera religión –desde el punto de vista cuantitativo- en numerosas zonas del planeta: norte de África, África Oriental, Medio Oriente, Asia Central, Indonesia y en importante minoría en Europa del Este, la India y -en la actualidad- Europa Occidental. A la derrota culminada por los españoles cristianos en 1492, le correspondió la victoria del imperio musulmán de los otomanos, quienes en 1453 tomaron Constantinopla, borrando los últimos vestigios del Imperio Romano de Oriente, en el extremo oriental del Mediterráneo y se expandieron por toda la Europa del sureste, especialmente por tierras eslavas (de esa época viene la impronta musulmana en Chechenia, Kosovo, Bosnia-Herzegovina y Albania por ejemplo).

 

                        El Imperio Otomano se constituirá a su vez en el último gran Estado musulmán que culminará en el siglo XX, cuando será derrotado en la Primera Guerra Mundial por las potencias aliadas, especialmente Francia e Inglaterra. Culmina así a principios del siglo pasado, los años gloriosos de las grandes unidades políticas musulmanas. A partir de ahí, se llevará a cabo el aumento progresivo del dominio de las potencias occidentales europeas (Alemania, Inglaterra, Francia, Italia, Bélgica, Holanda), las cuales paulatinamente irán convirtiendo en colonias a los despojos del imperio otomano, imponiendo la civilización cristiana sobre la civilización musulmana, en una especie de vuelta de tuerca del destino, en donde países otrora conquistados y dominados por los musulmanes a expensas de los cristianos, pasan a ser colonizados ahora por los cristianos a expensas de los musulmanes. Surge así una especie de revancha en donde los cristianos intentan recuperar territorios a costa de los musulmanes, claro que esta óptica no es correcta para analizar las guerras del XIX y del XX, guerras nada religiosas y sólo urgidas por el dominio político y  económico de nuevos mercados para las economías de los países capitalistas centro.

 

 

El imperialismo europeo sobre los musulmanes.

                        La nueva situación de expansión imperialista de occidente sobre los países musulmanes, desarrollada en los siglos XIX y XX, traerá consigo el aumento de la situación de impotencia, de rabia y de deseo de venganza por parte de los países islámicos en contra de las potencias europeas. Como en toda situación colonial, las potencias opresoras se habían encargado de generar una inferioridad inducida sobre el colonizador, descalificando su ser cultural, minusvalorando sus componentes, especialmente el religioso, llevando a una postración colectiva que comenzará a ser cuestionada a la luz de los insurgentes movimientos de liberación nacional que aparecerán en el horizonte de los países musulmanes sometidos al colonialismo, a partir de la segunda postguerra.

 

                        Estos movimientos surgirán al principio convocados sólo por el sentimiento nacionalista, étnico[3], en las décadas de los años cincuenta y sesenta. Pero lentamente en los setenta y muy acelerado (a partir de la llegada al poder en Irán del régimen de los Ayatolas) desde los ochenta hasta hoy, la principal reivindicación política que se efectuará estará en rescatar el papel rector del islam en las sociedades musulmanas, acusadas sus élites dirigentes -formadas en el seno de las potencias imperialistas- de haberse abandonado a los atractivos de la civilización occidental, rechazando su ethos musulmán.

 

                        Las luchas de liberación nacional adquirirán cada vez más un tinte religioso: del islam frente al cristianismo, a pesar de que ya hacía más de dos siglos que la llamada civilización occidental habíase separado de los fundamentos religiosos del cristianismo, a través de la exitosa práctica de la secularización impulsada desde las revoluciones burguesas de los EEUU y Francia, que habían insistido en la necesaria separación entre la religión y el estado, herencia palpable del Iluminismo y del Racionalismo. A pesar de esta objeción que podríamos levantar desde Occidente, para los países musulmanes que no habían experimentado esa separación entre religión y Estado[4] , la lucha se fue tiñendo cada vez más de un matiz religioso, fundamentalmente por que los líderes comprendieron que el Islam podía convertirse en la verdadera bandera que unificara y convocara al pueblo musulmán a la lucha. De ahí los tintes religiosos del conflicto –visto desde el Islam- asunto que no es percibido de esa manera desde las potencias occidentales (hasta ahora).

 

 

 

La radicalización de la década de los setenta.

                        En este contexto de radicalización política de los pueblos musulmanes, que a partir de 1979, con la llegada de los Ayatola al poder en Irán[5], ven crear un Estado Musulmán –ya no laico secularizado como Turquía- el asunto religioso adquiere el papel de primera línea en el combate contra el imperialismo europeo y estadounidense. Dentro de esta corriente islámica se gestarán grupos fundamentalistas, es decir aquellos que interpretan al pie de la letra las escrituras sagradas, sin pasar por ninguna de las cuatro Escuelas Coránicas de interpretación reconocidas tradicionalmente, asumiendo los textos de forma anacrónica y por ende ahistórica, avalados por nuevas “escuelas de interpretación” que son a su vez rechazadas por las corrientes mayoritarias del islam.

 

                        Será en estas tendencias fundamentalistas en donde se gestarán los movimientos musulmanes terroristas que cometieron el abominable atentado contra las Torres Gemelas. Es aquí en donde hay que buscar a los culpables y no en el inmenso universo musulmán que se caracteriza por una lectura interpretativa y no fundamentalista del Corán. Estas interpretaciones se basan en las Escuelas tradicionalmente aceptadas, mientras que los fundamentalistas han tenido que crear escuelas muy recientemente y proclaman novedosas versiones del islam que no gozan –actualmente- de las simpatías sino de grupos numéricamente muy reducidos, valgan por ejemplo los intentos de crear un islam ecuménico que permita el encuentro del sunnismo con el chiísmo, cuyo principal creador es de origen somalí y que constituyó la base ideológica que tomó Osama Bin Ladem para crear la Red Al-Qaida (Al-Qaida significa red en árabe). Otra muestra sería la interpretación absurdamente fundamentalista que crearon los talibanes en Afganistán, tan distante del islam, que sólo sirve para avergonzar a los estudiosos musulmanes.

 

 

Corolario.

                        El objetivo de todas las reflexiones anteriores es que podamos distinguir entre las virtudes que exhibe la religión islámica -segunda en número de fieles en el mundo, situada en el mismo pacto que Dios hizo con Abraham, lo que comparte con los judíos y los cristianos, fuente de inspiración para grandes Califatos, Imperios, Reinos y Naciones del pasado y de la actualidad, que además influyó mucho sobre los españoles por los ocho siglos de convivencia que dejaron honda huella entre otros sectores culturales, en el idioma español- y el fundamentalismo terrorista musulmán, de factura reciente y de amplísimo  rechazo en el mayoritario mundo musulmán.

 

                        Debemos esforzarnos porque nuestra justa e indignada posición contra este tipo de terrorismo fundamentalista, no nos impida darles la mano a los seguidores de Mahoma, los musulmanes, abriendo caminos anchos para el diálogo interreligioso, siguiendo las huellas que el Papa Juan Pablo II ha marcado con tanta nitidez.


[1] .-Durante los ocho siglos de presencia y dominación del Islam en España, existirá un corto período llamado el del Califato de Córdoba, durante el cual el Islam adoptará una posición respetuosa y tolerante del Cristianismo y del Judaísmo, pero luego durante los siglos XI al XIII, la invasión de bereberes musulmanes fundamentalistas pertenecientes a los Movimientos Almorávide y Almohade, acabarán con cualquier trato condescendiente hacia el Cristianismo y Judaísmo, y ambas religiones serán oprimidas y obligadas a replegarse hacia sólo el espacio privado del ámbito familiar.

[2] .-“En julio de 710 tuvo lugar una incursión temporal contra España, pero fue en Abril o Mayo del 711 cuando Tariq ibn Ziyad, un liberto bereber de Musa ibn Nusayr, gobernador de Tánger, pasó a España. Al frente de sus tropas bereberes, Tariq ocupó rápidamente Córdoba y más tarde To ledo (octubre-noviembre del 711).” (Robert Mantran (1973).-La expansión musulmana (siglos VII al XI). España. Labor, Nueva Clío. La Historia y sus problemas, nro. 20, pp: 70-71)

[3] .-Como los movimientos panárabes promovidos por el egipcio Gamal Abdel Nasser, quien luego del incidente del Canal de Suez en los años cincuenta, proyectó hacia los pueblos árabes la necesidad de crear una unión política entre ellos. Hubo varios intentos, entre ellos la creación del Partido Político Baas, que aún gobierna Siria e Irak, países enemigos entre ellos.

 

[4] .-La primera experiencia se llevará a cabo en la actual Turquía en la segunda década de los XX, cuando al mando del General Attartuk y de los llamados Jóvenes Oficiales, se instalaría un Estado secular, que al modo de occidente, separaría las funciones públicas de las funciones religiosas.

 

[5] .-Es importante acotar que la llegada al poder de los Ayatollah en Irán constituye una de las pocas ocasiones en que el islam chiíta, siempre minoritario, pobre y  perseguido por el islam sunnita, accede a construir y regir su propia nación. La opción chiíta será inevitablemente radical en una civilización islámica que siempre los ha excluido, por lo que no hay que descuidar el elemento de radicalización de las posiciones que han llevado los iraníes al seno del mundo musulmán. Se evidencia por ejemplo en los casos del apoyo a los Partidos Políticos como el Hizbollah en el Líbano, o Yihad Islámica y Hamas en Palestina. Explica también por qué el apoyo a la Alianza del Norte en Afganistán, en donde existen minorías chiítas entre los uzbekos y tayikos, en contra de los Talibanes quienes son una secta sunnita.

 

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2 Responses to Los Musulmanes: una visión introductoria

  1. […] Enrique Ali Gonzalez Ordosgoitti Year published: 2010 Original article: CISCUVE Translated by: Juan Perfetti IN 2015 Revised by: Cristina […]

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