Las Comunidades Étnicas Biculturales-Binacionales en Venezuela

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Enrique Alí González Ordosgoitti.-Las Comunidades Étnicas Biculturales-Binacionales en Venezuela.

                                      

EAGO-08.09.12-1

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook)

(Publicado en la Revista Familia Cristiana Digital, Año 29, Nro. 28, Julio 2011. www.familiacristiana.org.ve)

 Descargar el Archivo en pdf.

(Para quienes están interesados en el tema Étnico, Ciscuve coloca a su disposición las siguientes Categorías con sus respectivos links, en donde encontrarán Entradas que pueden descargar en pdf gratuitamente:

-Etnia (ciscuve.org/?s=Etnia);

-Etnia Afroamericana-Negra (ciscuve.org/?cat=28)

-Etnia Criolla (ciscuve.org/?cat=29)

-Etnia Bicultural-Binacional (ciscuve.org/?cat=30)

-Etnia Indígena (ciscuve.org/?cat=35))

  Las Comunidades Étnicas Biculturales-Binacionales, son aquellas micro sociedades que se caracterizan por una doble vertiente cultural y de identificación con dos Estado-Nación. En Venezuela aún son llamadas COLONIAS, nombre que consideramos erróneo debido a que transmite la idea de referirse a conglomerados humanos que no son del país, cuestión que no es exacta, porque numerosos miembros de esas comunidades son venezolanos por naturalización y/o por nacimiento. De ahí que prefiramos el término de Comunidad Étnica Bicultural-Binacional, que pensamos refleja mejor la realidad de las mismas, ya que nos referimos a un fenómeno sociocultural mediante el cual grupos de personas deciden conscientemente identificarse con dos culturas y con dos países, decisión que los convierte en núcleos culturales diferenciados de las otras dos agrupaciones existentes en el país: Étnicas Indígenas y Étnica Criolla. Esta última, individualmente mayoritaria, pero la primera minoría en el conjunto de todo el país (sumando Biculturales-Binacionales e Indígenas).

 

  Estas Comunidades Biculturales-Binacionales poseen gran diversidad en su composición numérica y procedencia étnica. Existen venidas de la Europa Latina (Españoles –los de origen Canario serían a la vez Afroamericanos/Insulares-, Portugueses –los de origen de las Islas de Madeira y las Azores, son a su vez Afroamericanos/Insulares-, Italianos, Franceses); de la Europa Eslava y/o Oriental (Croatas, Ucranianos, Rusos, Hungaros, Letones, Lituanos); de la Europa del Norte (Alemanes). América está representada fundamentalmente por Colombianos, Peruanos, Ecuatorianos, Bolivianos, Chilenos, Argentinos, Guyaneses, Uruguayos, Estadounidenses, Haitianos y Mexicanos. Asia se encuentra presente a través de los Árabes (Libaneses, Palestinos, Sirios); Judíos-Israelíes (los Sefarditas son fundamentalmente de Marruecos, por lo que también serían Afroamericanos-Saharianos); Chinos y Japoneses. Del África Sahariana tendríamos los venidos de Marruecos desde finales del siglo XIX, quienes culturalmente se afilian con las comunidades árabes y judías y del África Insular, serían los descendientes de las Islas Canarias, las Azores, Madeiras y Cabo Verde, de los cuales los primeros serían a su vez españoles y los otros, portugueses, divisiones que luego las vamos a encontrar en el interior de dichas comunidades étnicas, cuando se dividen en “nacidos en el continente” y los “nacidos en las islas africanas”.

 

  Esta diversidad Etnica-Nacional es acompañada con una gran variedad religiosa, que sirve en algunos casos como principal elemento nucleador de las lealtades biculturales/binacionales. En el caso del Cristianismo, que es la religión mayoritaria, observamos el predominio del Catolicismo con su gran complejidad interna, valga el ejemplo del Area Metropolitana en donde la Iglesia Católica tiene quince (15) Misiones con Cura de Almas (Alemana, Croata, Cubana, China, Eslovena, Francesa, Hungara, Inglesa, Italiana, Libanesa, Lituana, Polaca, Portuguesa, Siria, y Ukraniana). El Cistianismo Ortodoxo (Ukranianos, Rusos, Hungaros, Griegos, Libaneses, Croatas). El Anglicanismo (Ingleses, Estadounidenses). El Luteranismo (Alemanes).

 

  La religión Judaica se organiza a través de las Sinagogas Askenazíes (Europeos Orientales) y las Sinagogas Sefardíes (Marroquíes, Españoles).

 

  El Islamismo se expresa a través de los Sunnitas (hasta hace poco la única comunidad islámica numéricamente significativa en Venezuela) y los Shíitas (de reciente incorporación al país y con significativa presencia en Margarita). La Comunidad Islámica recientemente (1991), ha construido un Cementerio Musulman en la Población de El Espinal en Margarita.

 

  La vigorosa presencia de estas Comunidades Biculturales-Binacionales en Venezuela no deja lugar a duda y es menester realizar investigaciones acerca de las mismas con el fin de conocer a la otra mitad de los venezolanos. Los procesos de identificación étnica realizados para poder acceder a la identificación comunitaria, son procesos que en su propia naturaleza llevan el elemento de la necesaria diferenciación con respecto a las otras agrupaciones socioculturales. Si bien eso es un derecho universalmente considerado como una garantía de la realización humana, no es menos cierto que dichos procesos deben ser permanentemente evaluados de manera tal, que las diferentes comunidades etnoculturales existentes en Venezuela puedan, a la vez que garantizan su derecho a la diferencia, ayudar a la creación de mecanismos y puentes que faciliten puntos de encuentro y de intercambio económico, político y cultural entre los diferentes grupos.

 

  Hasta ahora todos esos procesos han sido realizados por cada comunidad autónomamente y sin ningún plan previo de concertación por parte del Estado Venezolano. Afortunadamente, por tradición, en Venezuela ha imperado gran libertad y tolerancia hacia lo diferente y hasta es presumible observar una tendencia a la mezcla o al menos a propiciar intercambios culturales. Cuando actualmente las Comunidades Etnicas Biculturales-Binacionales suman un promedio cercano al 44-46% de la población total del país, es oportuno iniciar reflexiones colectivas acerca de esos fenómenos. Podríamos realizarnos preguntas tales como ¿Cuál es la relación entre la comunidad cultural de origen (propia o de los padres y abuelos) y la del país donde nacieron o residen? Ensayar algunas respuestas ahora no estarían suficientemente fundamentadas, sólo podríamos añadir la información acerca de la existencia del Barrio Caracas en Beirut y de la Plaza Bolívar y Cine Bolívar en algunas poblaciones del Sur de Italia. O añadir que en el Carnaval de Tenerife desfilan 8 Reinas, representando a las 7 Islas y a Venezuela.

 

  Líneas de investigación acerca de dichos procesos son urgentes para poder comprender nuestra contemporaneidad. Igualmente, la revisión del discurso oficial acerca de nuestra Historia de Venezuela, el cual además de otros cambios, debería realizar uno en lo inmediato y es el de incluir de manera destacada en el siglo XX, el papel económico, intelectual, demográfico, religioso y étnico de los migrantes[1].

 

  Venezuela no escapa a algunos procesos mundiales que cuestionan, conceptualmente y en la práctica, los conceptos de frontera, soberanía y nación. Los movimientos migratorios a gran escala sucedidos en este siglo permitieron (u obligaron), al desplazamiento de grandes masas de población las cuales debido a su número, pudieron -en el país que les acogió- conservar gran cantidad de sus elementos de identificacion sociocultural (incluyendo en algunos casos la lengua y la religión), que permitieron mantener relaciones permanentes (así hubiese sido sólo simbólicas) con sus países de origen, luego de haber desaparecido las condiciones que los hicieron emigrar. Esos contactos, cada vez más frecuentes permitieron tomar conciencia de una doble adscripción nacional, tanto por aquellos que están en el nuevo país como por aquellos que se quedaron en el país original. Valga el ejemplo de cuando en la Guerra de Las Malvinas, la Comunidad Económica Europea decidió condenar a Argentina. Italia se excusó de cumplir con el boicot alegando lazos especiales con los numerosos descendientes de italianos que viven en Argentina. Igualmente, con los casos del derrumbe del “socialismo” en la Europa del Este, pudimos observar como los Croatas-Venezolanos (en Caracas) y los Alemanes-Venezolanos (Maracay), hicieron suyos las preocupaciones y anhelos de esas naciones.

 

  Vistas así las cosas, es adecuado preguntarse cuál es la real dimensión de lo nacional, cuando observamos que la Cámara del Senado en Italia reconoce como Italianos hasta a los Nietos de Italianos así hayan nacido en otros países. O vemos como sucede igual con los hijos y nietos de españoles y portugueses que tienen derecho al Pasaporte Español y por ende al Europeo. Las naciones hoy realizan mayores esfuerzos en la continuación étnica-cultural-nacional, entendida como algo más allá de lo estrictamente territorial. Tales decisiones ya tomadas y en marcha en algunos países del mundo promete ser una tendencia dominante en este siglo XXI. ¿Está el Estado y la Comunidad Criolla Venezolana en condiciones de asumir esos cambios cualitativos mundiales? Podría alegarse que esas son fuerzas de dispersión antes que de concentración de las energías nacionales, pero la respuesta no puede ser tan simple. Hay fenómenos que requieren reflexión y uno de ellos es el de pensar los procesos psicosociales presentes en los miembros de dichas comunidades Biculturales-Binacionales. En ellos está presente -reflexionado o no, pero sí sufrido- la convición de no ser criollos-venezolanos pero tampoco ser el del país originario (de él, o de sus abuelos y padres). Incluso, cuando regresan a los mismos son considerados extranjeros. Y en Venezuela -por carencia de espacios comunes para compartir- también se sienten o son considerados de igual manera. Me decía un amigo, que tiene la sensación de ser doblemente extranjero, incluso por que dejaron de tener relación con sus familiares del país de origen hace más de cuarenta años, aunque sigan vinculados a su cultura.

 

  La gran riqueza cultural, étnica, racial y religiosa que las Comunidades Biculturales-Binacionales representan para Venezuela es algo que nadie puede poner en duda. De lo que se trata es que los Indígenas-Venezolanos, los Criollos-Venezolanos y los Otra Nación-Venezolanos, disfruten el derecho de ser en parte diferentes y en parte iguales: avanzar en la consolidación de la Venezuela Multiétnica.


[1] .-En este sentido nos parecen muy valiosos la serie de “20 Testimonios”,  que en forma de libros viene editando la Fundación para la Cultura Urbana dedicados a las Comunidades Biculturales-Binacionales en Venezuela. Señalamos la lista de los libros revisados. Nacional-Americanas: Argentina (48), Cuba (54) y México (85). Euro-Americanas: Alemania (27), España (18) e Italia (45). Y Asiático-Americanas: Líbano (84).

 

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