Religiosidad Católica Popular Venezolana en un Fresco: Virgen: Carmen, Valle, Chiquinquirá, Pastores, Reyes, Año Viejo

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Enrique Alí González Ordosgoitti.-La Religiosidad Popular Venezolana en un Fresco. Virgen: Carmen, Valle, Chiquinquirá (Colombia, Maracaibo y Aregue), Pastores, Reyes Magos y Año Viejo.

La Religiosidad Católica Popular Venezolana en un Fresco: Virgen del Carmen, Virgen del Valle, Virgen de Chiquinquirá (Colombia, Maracaibero y Aregue), Pastores, Reyes Magos y Quema del Año Viejo.

Enrique Alí González Ordosgoitti*

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Con este artículo queremos presentar un “Fresco” -a la manera de una pintura medieval- de la religiosidad católica popular venezolana, a través de seis cuadros que expresan una brevísima introducción a un tema tan rico y diverso: la Virgen con tres de sus principales advocaciones (Carmen, del Valle y Chiquinquirá), los Pastores del Niño Jesús en Guárico, los Tres Reyes Magos de Caracas y la Quema del Año Viejo en Lobatera, Estado Táchira. A pesar de escribir este artículo en julio de 2010, hemos procurado acotar la información de los temas presentados, de acuerdo a las fuentes de información de los trabajos de campo realizados en la década de los 80 del siglo pasado, de manera de puntualizar la descripción etnográfica y que a su vez, la misma sirva como insumo para una microhistoria cultural del pueblo o ciudad donde se desarrolla. Adjuntamos numerosas fotos tomadas en el desarrollo de los Trabajos de Campo

I.-Las Advocaciones Marianas en Venezuela.

                        No cabe duda de que María es una sola y única, pues fue ella quien dio a luz a Jesucristo y por eso fue llamado por los Padres Griegos: Theotokos, Madre de Dios. En Venezuela son múltiples las advocaciones a la Virgen María existentes. Hasta ahora hemos conseguido 44 (cuarenta y cuatro), advocaciones, es decir, nombres diferentes que se le dan a la Virgen en distintos lugares del país que obedecen a tradiciones locales (como la Virgen de Coromoto en Guanare[i] y en Naiguatá), o internacionales (la Virgen de la Candelaria de los Españoles Canarios-Venezolanos y de los Bolivianos-Venezolanos, la Virgen de Fátima de los Luso-Venezolanos[ii]).

Estas advocaciones de la Virgen se celebran festiva y religiosamente en diferentes lugares del país. De 1663 fiestas que tenemos registradas en Venezuela, 438 (cuatrocientos treinta y ocho) se relacionan con celebraciones en Honor de la Virgen. De las advocaciones de la Virgen, la que tiene mayor difusión (de acuerdo con las fuentes hasta ahora conseguidas), es la Virgen del Carmen, que es celebrada en 117 (ciento diecisiete) lugares, un poco más que la Fiesta en Honor de San Juan Bautista, que se realiza en 114 (ciento catorce) poblaciones.

 

Las Festividades en Honor de la Virgen del Carmen se celebran a partir del 16 de julio en diversos estados de Venezuela: Amazonas (01), Anzoátegui (06), Aragua (07), Barinas (02), Bolívar (08), Carabobo (07), DF (07), Falcón (14), Guárico (03), Lara (09), Mérida (03), Miranda (06), Monagas (01), Nueva Esparta (07), Portuguesa (05), Sucre (01), Táchira (05), Trujillo (09), Yaracuy (05) y Zulia (08).

 

Solamente no hemos encontrado referencia de que se celebre la Virgen del Carmen en: Apure, Cojedes y Delta Amacuro (debido quizás simplemente a nuestro poco acceso a fuentes primarias y secundarias de esos Estados).

 

Los datos anteriores nos permiten realizar algunos comentarios:

1.-el culto a la Virgen del Carmen está profusamente difundido en el país, incluso, abarca más comunidades que la celebración del San Juan Bautista;

 

2.-de los cinco Estados que la celebran en mayor cantidad de poblaciones, cuatro pertenecen al occidente del país como son: Falcón (14), Lara (09), Trujillo (09) y Zulia (08) y sólo uno pertenece a la región de Guayana: Bolívar (08) y

 

3.-cabría preguntarse; ¿porqué estando tan extendida la celebración de la Virgen del Carmen, aún más que la de San Juan Bautista, esta última ha merecido más atención por parte de los pioneros en la investigación sobre Culturas Populares Tradicionales Criollas (Folklore)?.

 

Intentaremos esbozar algunas respuestas provisionales acerca de la realidad descrita en los párrafos anteriores. Los pioneros que comenzaron las investigaciones sobre las culturas populares tradicionales criollas (folklore) (Miguel Acosta Saignes, Juan Liscano, Juan Pablo Sojo, Abilio Reyes, Gustavo Luis Carrera, Pilar Almoine, Isabel Aretz, Luis Ramón y Rivera, Miguel Cardona y Rafael Olivares Figueroa, entre otros), hicieron hincapié en aquellas manifestaciones que se realizaban en comunidades rurales criollas afrovenezolanas/negras, que denotaban ascendencias culturales de aquellas etnias oprimidas desde la colonia, olvidando trabajar aquellas expresiones que denotaban más abiertamente la herencia católica y española, como era el caso del estudio de las festividades en honor de las distintas advocaciones de la Virgen María.

 

Tal prejuicio sigue presente en las investigaciones actuales, lo que constituye una limitación grande para quien quiera de verdad averiguar cuál es el estado actual de las culturas populares venezolanas. Pensamos que la gran expansión del culto a la Virgen María en sus distintas advocaciones (438), nos señala no sólo como un pueblo mariano (en el sentido católico convencional del término), sino que quizás constituye una pista importante para comprender algunos rasgos básicos de la estructura cultural del venezolano: la presencia determinante de lo femenino, de la madre, de la naturaleza, corroborable también en la expansión de la devoción a María Lionza.

II.-La Virgen del Valle en Once Estados de Venezuela.

                          Hasta ahora hemos encontrado 509 (quinientos nueve) celebraciones en Honor de la Virgen, a través de 45 (cuarenta y cinco) Advocaciones. Se llaman Advocaciones a los diferentes nombres con que se acompaña a la Virgen, ya que según la doctrina católica oficial, Virgen sólo hay una: la Virgen María. Los otros Nombres son considerados Advocaciones (especies de adjetivos calificativos que posteriormente van a servir de base a espiritualidades y místicas específicas), pero siempre dirigidos a la Virgen María. Por supuesto, esta es la versión teológica oficial, que a veces dista mucho de las interpretaciones populares, que le asignan un peso diferenciador importante a los nombres que se le adjudican a la Virgen y que casi siempre están relacionados con la Aparición de la Virgen en la comunidad que la venera, vinculándose de esa manera a la historia local, condición imprescindible para que la devoción popular tenga asidero permanente.

 

De esas 45 Advocaciones, la Virgen del Valle está ubicada en el quinto lugar en cuanto al número de poblaciones que le rinden devoción a través de la organización de festividades en su honor, que incluyen: procesiones, misas, fiestas populares, juegos infantiles y de adultos, ferias, paseos en mar, bailes populares, verbenas, etc. Estamos hablando de grandes esfuerzos físicos, sociales, económicos, políticos y culturales realizados por las comunidades para congraciarse con la Virgen del Valle, agradecer favores realizados, pedir nuevos milagros.

 

Estar en quinto lugar -por encima de otras cuarenta Advocaciones- dice mucho de la difusión del culto a la Virgen del Valle en Venezuela. Encontramos Festividades en su honor en: Anzoátegui (7 poblaciones), Nueva Esparta (6), Monagas (5), Bolívar (4), Falcón (4), Vargas (3), Carabobo (2), Delta Amacuro (1),  Lara (1), Mérida (1) y Zulia (1).

 

Las festividades en honor de la Virgen del Valle en 35 (treinta y cinco) poblaciones, en 11 (once) Estados de Venezuela, podría ser explicado en parte por tres circunstancias específicas: la migración margariteña (Delta Amacuro, Zulia y Falcón); el hecho de que la Virgen del Valle sea la Patrona de Oriente (Monagas y Bolívar) y de que sea la Patrona de los Pescadores (Anzoátegui, Carabobo y Vargas). Para los casos de Mérida y Lara no tengo datos de primera mano como para sustentar ninguna explicación.

 

La Virgen del Valle entraría en el grupo de Vírgenes que tienen ascendencia histórica indígena, es decir que su aparición y comienzo de la devoción se realizó a través de indígenas (los Guaiqueríes), como es también el caso de la Virgen de Coromoto en sus dos versiones: la de Guanare y la de Naiguatá en Vargas, y de la Virgen de Chiquinquirá “La Indiecita”, que se venera en algunas poblaciones del Estado Lara, lo cual testimonia la antigüedad de su culto, que se remonta a los primeros momentos de la colonización y de la evangelización en Venezuela, muy posterior será la devoción a la “Chinita” de Maracaibo.

 

Observamos la presencia de un conjunto de elementos en la celebración en honor de la Virgen del Valle, que contribuyen grandemente al fortalecimiento de nuestra identidad cultural:

 

1.-La reafirmación de las características ecológicas de Margarita y abogar por su debida protección: Virgen ubicada en un Valle y protectora del mar (equivalente a Yemayá en la Regla de Ocha).

 

2.-Defensora de los pescadores, un oficio tradicional en la Isla de Margarita y en todas las costas venezolanas.

 

3.-Virgen de los Guaiqueríes, por lo que defiende la importancia de la memoria histórica que aprueba la reivindicación de nuestro componente indígena, aunque físicamente hayan desaparecido, pues culturalmente siguen existiendo (por ejemplo en las Diversiones Pascuales, al decir de Miguel Cardona), se insiste a lo largo de la celebración en dicho componente étnico.

 

4.-Patrona del Oriente Venezolano, por lo que sirve de lazo simbólico para actualizar permanentemente la adscripción a una entidad común, que lo fue en el pasado y aspira a seguir siéndolo en el futuro. El culto a la Virgen del Valle actúa aquí como unificador y reforzador de una actitud histórico-cultural: la pertenencia a un territorio llamado Oriente.

 

5.-Virgen de la Armada, encargada de asegurar la soberanía nacional en caso de agresiones externas, muestra aquí un carácter nacionalista.

 

Colateralmente, la devoción festiva en Honor de la Virgen del Valle cumple el papel de catalizador económico de la economía Margariteña, por la cantidad de turistas que atrae y por la posibilidad de venta de artesanías, de comidas, habitaciones, transporte, que tal actividad conlleva. E igualmente cumple el papel de bálsamo para los creyentes que en los actuales momentos de crisis e incertidumbre, les brinda una apoyatura afectiva y les renueva la esperanza en sus fuerzas: actúa como dinamo espiritual.

 

III.-La Virgen de Chiquinquirá en Barinas, Lara, Zulia y Colombia.

                        En el mes de noviembre se celebran Festividades en Honor de la Virgen de Chiquinquirá en Colombia y en Venezuela. ¿Cómo pasó el Culto de su punto original en  Colombia a Venezuela?, no lo sabemos, pero de lo que si tenemos información es acerca de los lugares en los que actualmente se venera. En Venezuela -de acuerdo con la información recopilada- se celebran 509 (quinientos nueve) Festividades en Honor de 45 (cuarenta y cinco) Advocaciones de la Virgen María. Una de ellas es la Virgen de Chiquinquirá, cuyo culto es celebrado en: Barinas (Barrancas); Lara (Aregue, Araque y San Pedro en el Municipio Torres y Carrizal, Siquisique, Baragua, Caserío El Pús, El Hato y La Culebra en el Municipio Urdaneta) y Zulia (Maracaibo). En once Poblaciones de los Estados Barinas, Lara y Zulia -destacando Lara con 9 (nueve)- se celebran Festividades en su Nombre.

 

                        Cómo una breve introducción a la historia del culto a la Virgen Chiquinquirá, mostraremos su inicio en la población de Chiquinquirá en Colombia, luego en Aregue (Estado Lara) y finalmente en Maracaibo (Estado Zulia). Y finalizaremos con un ejercicio comparativo entre la “Indiecita” y la “Chinita”.

 

                        El origen de esta Advocación de la Virgen María es relatado por el sabio venezolano Don Arístides Rojas, en la última década del siglo XIX, en su libro “Folklore Venezolano“. En dicho libro, en el Capítulo “Cristos y Vírgenes en los Campos de Batalla”, Don Arístides Rojas nos relata la historia de la Virgen de Chiquinquirá y su uso militar, primero por los patriotas republicanos y luego por los realistas. Según Rojas:

“Durante la campaña desgraciada de 1815, en Nueva Granada, el general Serviez, para comprometer el ejército religioso de los pueblos, en favor de la causa republicana,… dispuso, al pasar por el pueblo de Chiquinquirá, traerse la imagen de este nombre. Y contra el parecer de los padres dominicos y de los moradores del pueblo, Serviez hace construir una caja de tablas, acomoda el cuadro de la virgen, y sobre la enjalma de una mula, sale la venerada imagen. Comienza la retirada, mejor dicho, la derrota, pues los patriotas iban en estado lamentable; pero la derrota se transforma en procesión. Por acá se le cantan misas á la virgen, por allá se la obsequia con flores, y hasta un milagro se efectúa. Serviez iba a fusilar á un desertor, cuando éste, implorando á la virgen con fervor, logra que el jefe republicano le perdone. En mayo de 1815, entra Serviez á Bogotá acompañado de la Chiquinquirá, que despertaba el entusiasmo de unos y las impresiones de aquellos que no aceptaban el medio de conducirle. Precisado a huir, Serviez deja a Bogotá. En su retirada las tropas fugitivas son atacadas por todas partes, y al fin, abandonan á la virgen en un rancho. La columna patriota va defendiéndose hasta alcanzar las llanuras de Sanare. Los españoles en posesión de la imagen la conducen en triunfo hasta Bogotá y después a Chiquinquirá. Había salido como derrotada de su santuario y tornaba a el con los honores del triunfo, con banderas desplegadas y los vítores de la muchedumbre“.

 

                        En este trabajo Don Arístides Rojas señala la relación del culto a la Virgen de la Chiquinquirá -pueblo ubicado en los Andes Colombianos- con los procesos de la guerra de secesión del primer tercio del siglo XIX, mientras el Hermano Nectario María nos señala –en primer momento- la antigüedad del origen de su culto y luego, la aparición del culto en el Estado Lara.

 

                        El Hermano Nectario María nos dice en su libro “Venezuela Mariana”, que debido al milagro –ocurrido el 26 de diciembre de 1586- de la renovación de la imagen de Nuestra Señora ubicada en el caserío de Chiquinquirá del Nuevo Reino de Granada (hoy República de Colombia) se extendió mucho su culto, proyectándose fuera de las fronteras de la actual Colombia llegando también a Venezuela.

 

                        En cuanto a los orígenes de la devoción a Nuestra Señora Chiquinquirá en los pueblos del Estado Lara, el Hermano Nectario nos informa de un primer culto a la Virgen en 1621 en Darihuaco y luego en 1624 en el actual Aregue. Sobre la primera fecha afirma:

“A mediados de 1620 el Gobernador Francisco de la Hoz Berrío hallándose en Carora ordenó reunir los indios de la jurisdicción de aquella ciudad en cuatro pueblos, uno de los cuales fue el de Nuestra Señora de Chiquinquirá en el sitio de Darihuaco, en la parte superior de Quediche. Esta fundación tuvo lugar en la primera mitad de 1621[iii].” (Hermano Nectario María, 1976: 156-157)

 

                        Y en 1624 se instala el culto a la Virgen de Chiquinquirá en Aregue:

“Muchos indios descontentos huyeron de Darihuaco, y poco tiempo después don Juan Alvarez Franco logró convencer a la mayoría de los escapados a los montes para que volvieran y formar ahora el pueblo de Nuestra Señora de Chiquinquirá en el sitio de “Aregue”. Como era costumbre al fundar un pueblo se traía la imagen o cuadro del patrono o patrona. Y así parece que para 1624 ya estaba el cuadro de la Virgen de Chiquinquirá en Aregue, tal vez donado por Francisco de la Hoz Berrío, oriundo del Nuevo Reino de Granada y adepto a esta advocación mariana.” (Hermano Nectario María, 1976: 157-160)

 

                        Luego a partir de un milagro atribuido a la Virgen de Chiquinquirá, se construye su Iglesia en Aregue en 1745:

“En 1740 un milagro realizado por la Virgen de Chiquinquirá con un comerciante español que se iba a ahogar fue lo que dio pie a la construcción de la Iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá en Aregue. Estando concluida en 1745.” (Hermano Nectario María, 1976: 160)

 

                        Origen distinto de la “Indiecita” del Estado Lara, es el de la “Chinita” de Maracaibo en 1709. El mismo Nectario María nos dice en su obra:

“Al amanecer de un venturoso día del año de 1709, cuando muchas familias de Maracaibo, según era entonces costumbre, se dirigían al lago para tomar en sus tranquilas aguas un saludable baño, una pobre, pero honrada y sencilla señora, de corazón recto y de costumbres puras, se entretenía en recoger astillas que abundaban en la parte de la playa donde los marineros solían componer sus embarcaciones. Estando en esta faena, tropezó con una pequeña tabla blanca y lisa, abandonada allí por algún buque, como cosa despreciable y sin valor, o bien procedente de alguna de las casas de la ciudad, que solían botar a la playa la basura de sus casas y demás objetos inútiles que desechaban. Destinó la señora esta rústica tabla para servir de tapa a la tinaja del agua de su uso; pero; habiéndola un día limpiado y lavado, advirtió que aparecían en ella unos como indicios de haber sido anteriormente una imagen religiosa, y, a pesar de que no supiera de qué santo era, ni descubierta silueta alguna de la efigie que antes tenía grabada, le dio decorosa colocación en uno de los aposentos de su humilde casa.” (Hermano Nectario María, 1976: 168-169)

 

                        Continúa Nectario María ilustrando la aceptación por parte de la sociedad de entonces del carácter milagroso de la imagen de la Virgen:

“El viernes 18 de noviembre de 1709 estaba la mujer de nuestra historia entretenida en los quehaceres de su oficio ordinario de molendera de cacao, cuando oyó distintamente los golpes que daba el cuadro en la pared de la cual colgaba. No prestó cuidado a este suceso y volvió a entregarse a su acostumbrada labor; pero, he aquí que nuevamente se repiten los anteriores golpes, sin que por ellos abandonara su trabajo y fuese a cerciorarse de la causa de este fenómeno. Sin embargo, habiéndose éste repetido por tercera vez, se encaminó la señora hacia el cuadro y con gran sorpresa, advirtió que se iluminaba y aparecía en él una perfecta imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá. No bien hubo observado esto, cuando, dando rienda suelta a su emoción, corrió a la calle y exclamó a grandes voces: ¡Milagro! ¡Milagro! Acudieron al punto los vecinos, y, en compañía de la afortunada mujer, contemplaron con santo temor y regocijo, la vivísima luz que aún iluminaba la sagrada imagen y testificaron de su milagrosa renovación, ya que muchos de ellos la habían visto anteriormente en completo estado de deterioro, con apagados colores y confusos contornos.” (Hermano Nectario María, 1976: 169-171)

 

                        Consideramos interesante comparar la Virgen de la Chiquinquirá de Lara con la del Zulia. En el caso de Lara, la Virgen de Chiquinquirá es también conocida como LA INDIECITA, mientras en el caso Marabino se le conoce como LA CHINITA. Estas dos variedades de nombres obedecen a un  proceso cultural sumamente interesante como es el de: vincular al Santo o Virgen -en este caso- con las características étnicas y somáticas de la población que la venera, permitiendo así el afianzamiento de la autoestima local por su identificación con lo sagrado, lo poderoso, lo sobrenatural y lo milagroso.

 

                        La Indiecita y la Chinita, son Advocaciones de la Virgen de la Chiquinquirá unidas a los rasgos somáticos de las poblaciones de Lara y del Zulia. Ambas recuerdan a los indígenas que constituyeron la base primaria de población de los dos Estados. La celebración anual de las dos versiones de la Virgen de la Chiquinquirá, se constituye en un momento privilegiado de unión comunitaria, de renovación de las esperanzas en una vida mejor, de mostrar públicamente las fuerzas de cohesión de la comunidad que se expresa en la posibilidad de congregarse organizadamente para asegurar el desarrollo de un conjunto de encuentros públicos (procesión, romerías, actos musicales y otros), que requieren de muchas energías físicas, simbólicas y económicas, las cuales permiten que la comunidad se muestre a sí misma todas sus potencialidades sociales: estéticas (elección de reinas, trajes de la Virgen, adornos de la Iglesia y de las Calles, vestuario de los fieles); económicas (recolección de dinero a través de la activación de los mecanismos del comercio en pequeña, mediana y gran escala, de la venta de productos industriales y artesanales); políticas (surgimiento de liderazgos vinculados a la necesidad de reafirmar sus identidades locales y regionales) y religiosas (las manifestaciones de fé en la Virgen se transforman de hecho en fé hacia las potencialidades de la propia vida interior y comunitaria).

 

                        La celebración anual de las Festividades en Honor de La Indiecita y de la Chinita, son ocasiones propicias para el fortalecimiento de las Identidades Culturales Locales (Lara) y Regionales (Zulia), impulsando así la visión de la posibilidad de construir un futuro mejor a través de la concertación de las energías comunitarias.

IV.-Los Pastores en San Rafael de Orituco: 1915-1985, Setenta Años de Tradición.

                        En 1986 me tocó dirigir el trabajo de investigación en el Instituto Pedagógico de Caracas/UPEL, de los para ese entonces Bachilleres; Gleen García, Rafael Guaramato, Rubén Ramírez y José Bolívar, cuyo título era: Adoración de los Pastores al Niño Jesús en San Rafael de Orituco.

 

Para la realización de dicha investigación se realizó recopilación de información en la población a través de la observación pasiva y participante y de entrevistas a Informantes Claves, todo lo cual concluyó en una Monografía final cuya nota fue sobresaliente. El siguiente artículo es una glosa comentada del trabajo realizado.

 

La celebración de la Navidad -como lo dice el lugar común- se inscribe en lugar destacado dentro de las celebraciones anuales del calendario cristiano católico. Nos interesa su estudio por ser parte de la cultura residencial popular tradicional de San Rafael de Orituco (región donde nacieron algunos de mis abuelos), contentiva de historia y cultura local, memoria permanente de la acción sociocultural de la comunidad.

 

Según Rubén Martínez, fue en 1914 cuando el Padre Nereo Alfonzo llegó a San Rafael y comenzó la preparación de la Adoración de los Pastores al Niño Jesús, la cual se escenificaba el 24 de diciembre en la Misa de Nochebuena. La representación solía llevar 10 Pastores, 2 Ángeles, la Virgen, San José, el Niño Jesús y las imágenes de la Iglesia. Luego de terminada la Misa aproximadamente a la 1 de la madrugada del 25, los Pastores partían para el Asilo de San Antonio para visitar el Pesebre realizado por las Monjas, donde realizaban nuevamente la Adoración al Niño y participaban en otra Misa de Acción de Gracias en favor de los enfermos que allí se encontraban. El día 26 regresaban a San Rafael de Orituco, saliendo en la tarde a visitar las casas de las personas casadas por la Iglesia, entonando Aguinaldos como este: Ábrame la puerta/y dentre la luz/que acaba de llegar/el Niño Jesús.

 

Luego del canto mostraban una cesta para depositar la limosna para el Niño: un centavo, una locha, una ñema, o un pedazo de pan. Todos los Pastores eran varones y se vestían de la siguiente manera: zapatillas o alpargatas rojas, pantalones rojos, camisa o blusón rojo, delantal blanco, sombrero grande adornado con cintas y una pandereta hecha de un pedazo de madera corta, clavos, pedacitos de zinc, adornada con colores y cintas. Los Ángeles se vestían con un blusón color crema, en sus espaldas llevaban alas de cartón y papel y una aureola en la cabeza.

 

Los primeros Sacerdotes que organizaron la Adoración de los Pastores al Niño Jesús en San Rafael de Orituco fueron: Padre Alfonzo (28 años), Padre Hurtado (10 años); Padre Ruiz (auxiliar), Padre Lamas (auxiliar), Padre Requena (auxiliar), Padre Bermúdez (auxiliar), Padre García (auxiliar), Padre Angeluz (auxiliar), Padre San Pedro (Residente), Padre Sunigan (auxiliar), Padre Rivas (auxiliar) y Padre Parada (8 años). Además de los Sacerdotes nombrados destacaron las siguientes personas laicas: Teresa de Delgado, Juana Rosa Ramírez, Carmelo Díaz, Rafael Galíndez, Venancio Bustamente (ejecutaba el Clarinete y componía los versos para los Pastores) y Faustino Delgado (trombonista).

 

Lo anterior nos remonta al año de 1915 y subsiguientes, a continuación vamos a señalar la organización de la Adoración de los Pastores al Niño Jesús en 1985, setenta años de tradición conservando el núcleo central de sentido de la manifestación y aceptando variantes en la periferia de sentido, como demostración de flexibilidad y creatividad.

 

En diciembre de 1985 se comenzó preparando el Pesebre en el Altar Mayor de la Iglesia de San Rafael de Orituco. En el Altar donde está la Sacristía se colocó un telón y detrás de este un Nacimiento Viviente. Cuando el Padre anunció el Gloria por el Nacimiento del Niño Dios, se descorrió el telón y apareció la escena viviente con los Ángeles colocados en la parte superior del Altar, entonando: Gloria, Gloria, Gloria (3 veces) /Gloria en el Excelso/La Gloria toda en reunión/Aclamar hoy al Redentor (bis)/Y Paz al Hombre de Buena Voluntad (bis).

 

Seguidamente los Ángeles se quedaron inmóviles mientras continuaba la Misa de Nochebuena. Luego, el Padre se sentó en la poltrona mayor colocada en medio de los Ángeles, frente a la feligresía y comenzaron a entrar los Pastores y a bajar los Ángeles. El del medio lleva entre sus brazos al Niño Jesús cantando: Nació el Redentor, nació, nació/En su humilde cuna nació, nació/Para dar al Hombre la Paz, la Paz/Paz y Ventura, Ventura y Paz. Llegan así a las gradas del Altar Mayor colocándose en semicírculo frente a los feligreses, el Ángel Mayor le entrega el Niño al Padre quien está sentado en medio de los Ángeles, pero como el Padre no estuvo presente en el acto el Ángel se quedó con el Niño Jesús en sus brazos y comenzó a cantar conjuntamente con los Pastores. Al finalizar el canto baja uno de los Ángeles y le dice al Niño en forma de verso: Que voz tan portentosa/Se oye en los cantos de Belén/Y hallaréis un pobre Niño/Envuelto en tristes pañales/Postrad y adorad Pastores/Que es el Hijo de Dios, el Inmortal.

 

Comenzó la Adoración de los Pastores:

-uno entró con un canto y le dijo: “Aquí te traigo Niño Hermoso/Con todo mi corazón/Esta cesta de Castaña/Como sabrosas que son”.

-Dicho esto se retiró a su sitio y vino el llamado Pastor Loco, quien dijo: “Pancho aparta mis Amigos/Que ahora me toca a mí/Todo cuanto pude hallar que ofrecerte/Fueron los Perfumes de flores silvestre/Como yo me voy mi precioso Niño/A ti te lo doy con todo cariño”.

-Siguió el Pastor de la Chivita quien recitó: “Y yo que no tengo ricas oblaciones/Te traigo perfume de mi corazón/Te traigo dichoso/Como pastorcito/Un par de pichones/Y este corderito”.

-Luego el último Pastor ofrendó los versos: “Recibe con todo cariño/Este pequeño obsequio/Que te lo he traído/Con todo mi aprecio”.

-Seguidamente se retiraron a sus sitios cantando aguinaldos y villancicos, bajaron al Niño Jesús hasta los presentes quienes lo besaron y adoraron con alabanzas y oraciones.

 

Observamos en la Adoración de los Pastores al Niño Jesús en San Rafael de Orituco, al comparar su realización en 1915 y luego en 1985 –setenta años de tradición- la conservación del núcleo central de sentido de la manifestación y algunas variantes en la periferia de sentido, como demostración de flexibilidad y creatividad. A pesar de que ahora San Rafael no cuenta con un Padre Residente, la ausencia del mismo en 1985 no impidió la realización de la Adoración, pues ya la comunidad ha hecho suya la realización de esta manifestación y como tiene acumulado el saber tradicional de cómo se hace fue capaz de organizarla sin la presencia del Padre.

 

Nos encontramos con una constante de la religiosidad católica popular: su prescindencia de la jerarquía eclesiástica para la realización de sus formas tradicionales de devoción. Esta separación, sin embargo, hay que considerarla como una limitación para el fortalecimiento de las culturas residenciales populares vinculadas a la tradición católica. Es deseable su pronta superación, para lo cual la Iglesia Católica debería poner en práctica la inculturación del Evangelio: el aprendizaje de la religiosidad católica popular por parte de la jerarquía eclesiástica.

V.-Los Tres Reyes que viven en El Avila.

                        Acostumbrados durante mucho tiempo a la falsa idea de pensar que las manifestaciones festivas tradicionales del pueblo venezolano se concentran en las áreas rurales y que las zonas urbanas son una especie de depósito de una modernidad entendida como la total negación del pasado, la mayoría de las personas desconocen la riqueza cultural que bulle en nuestras grandes urbes, incluyendo de manera destacada a Caracas. Por tales razones me sorprendió observar el seis de enero de 1991, mientras me dedicaba a disfrutar la naturaleza en la Serranía del Avila, tres sujetos cabalgando alrededor de El Fortín, situado en El Camino de los Españoles, de quienes a lo lejos sólo divisaba los colores blancos de sus caballos y las capas azules, rojas y amarillas ondeando entre la neblina y el fuerte viento que azotaba esa altitud. En mi privilegiada posición de observador bastaba girar mi vista hacia el lado izquierdo, para mirar el Area Metropolitana de Caracas del Norte y el Oeste y al girar hacia la derecha, las tres cabalgaduras acercándose cada vez más. La sensación de estar frente a dos canales de televisión vistos simultáneamente acentuaba la sensación de irrealidad de ese presente seis de enero, la poética de la cotidianidad volvía a mostrar su lado maravilloso. Decidí avanzar hacia los tres jinetes.

 

Se trataban de los Tres Reyes Magos, actividad organizada año tras año por los vecinos de El Camino de los Españoles. Indagando personalmente y luego dirigiendo una investigación sobre dicha manifestación cultural, realizada por los trabajadores de FUNDARTE: Carlos Herrera y Jimmy Morales, se obtuvo la siguiente información.

 

El nombre de la actividad cultural es: Los Tres Reyes Magos y El Nacimiento Viviente en el Sector de Hoyo de la Cumbre, de El Camino de los Españoles. Los vecinos la vienen realizando desde hace algunos años, aumentando su complejidad y vistosidad con el transcurrir del tiempo. Las partes que constituyen la manifestación son las siguientes: Mensaje Celestial, Anunciación, Visitación, Nacimiento de Jesús, Adoración de los Pastores y Adoración de los Reyes Magos.

 

Como Sociólogo deseo realizar un análisis del impacto sociocultural que la celebración de Los Tres Reyes Magos tiene para la Comunidad de Hoyo de la Cumbre. Tal impacto lo podemos apreciar a través de las siguientes modalidades: esfuerzo organizativo, fomento de la solidaridad, efecto positivo de demostración de la organización vecinal, conculturación entre comunidades criollas y biculturales portuguesas y canarias y crecimiento de la autoconciencia comunitaria, de su dignidad cultural específica.

 

El esfuerzo organizativo lo podemos presentar en la acertada síntesis que realizan Herrera y Morales:

“Aproximadamente una semana antes del seis de enero el Sr. Hernández, principal organizador se dirige al Sector de Hoyo de la Cumbre para indicarle a la Sra. María Bernardete Correia Dos Santos la necesidad de alistar el vestuario. La Sra. Dos Santos los planchará y arreglará en ese lapso. Luego el Sr, Hernández hablará con el Sr. Manuel Pestana Dos Santos para que facilite los animales que formarán parte del Nacimiento Viviente. Igualmente avisará al Vigilante de El Fortín de los Españoles de la proximidad de la fecha y le pedirá su colaboración para la elaboración de la chocita donde estará la Virgen con el Niño Jesús. Luego el Sr Hernández diligenciará los permisos correspondientes e invitará a la comunidad y a las personalidades de La Pastora. Hacia el 4 de enero los esposos Hernández y el Sr. Manuel Carro se dirigen a Hoyo de la Puerta para reunirse con quienes fungirán de actores en la representación. El 6 de enero se concentran los activistas cerca del Fortín para vestirse y recibir las instrucciones. Los actores principales se dirigirán a la zona de El Fortín y lo actores que harán el papel de Reyes Magos irán al Castillo Negro desde donde partirán en cabalgata -llegada la hora- hacia el Nacimiento Viviente. El Sr. Hernández coordina junto con los guardias y otros colaboradores el mantenimiento del orden público y las áreas donde se desarrollará la representación. Una vez concluido el Nacimiento Viviente, seguirán las actuaciones de los Grupos Musicales invitados”.

 

Este esfuerzo organizativo conlleva la solidaridad vecinal, sin la cual es imposible realizar la cantidad de acciones necesarias para el logro de la actividad cultural, energía humana y económica que los miembros de la comunidad donan (en el sentido de Marcel Mauss) a la misma. La solidaridad vecinal se transforma en un efecto de demostración positivo acerca de los logros de la organización comunitaria, un vivo ejemplo de sus consecuencias benéficas. Los Tres Reyes Magos y el Nacimiento Viviente son hechos realidad a través de la participación de miembros de las comunidades criolla, portuguesa-venezolana y canaria-venezolana, constituyéndose la manifestación cultural en un punto de confluencias de personas con diversa adscripción étnica, facilitando así el logro de hechos culturales producto de la conculturación, acción que contribuye a la creación de acciones sociales integradoras.

 

Finalmente, la realización anual de Los Tres Reyes Magos y El Nacimiento Viviente en el Sector de Hoyo de la Cumbre, de El Camino de los Españoles, contribuye al afianzamiento de la identidad cultural específica de la comunidad, que se manifiesta en diferentes escalas acerca de las cuales -a partir de los testimonios orales recogidos- existe perfecta conciencia: Hoyo de la Cumbre es el único sector de El Camino de los Españoles que organiza un Nacimiento Viviente con animales verdaderos (vaca, bueyes, ovejas, burros) y con los Tres Reyes Magos en caballos.Han comprobado igualmente que son los únicos que lo realizan en la Parroquia La Pastora y ellos afirman que igual exclusividad le corresponde en todo el Area Metropolitana. El hecho diferenciador positivo refuerza su sentido de identidad específica y aumenta la autoestima, la confianza en sus virtudes culturales.

 

VI.-El Juicio a Zarnícalo Kaganovich en Lobatera (1974-1991)

                        El Profesor Cristian Sánchez, ex Director del Instituto Pedagógico de Caracas, sabiendo de mi interés en las diversas manifestaciones residenciales culturales del país, tuvo a bien enviarme un escrito inédito suyo acerca de la manera como celebran el 31 de diciembre en su Lobatera natal. El presente artículo es un análisis del mismo y un intento de vinculación con algunas constantes presentes en las culturas residenciales populares.

 

Lobatera es la capital del Municipio Autónomo del mismo nombre, ubicado en el Estado Táchira. Es tradición celebrar con una fiesta colectiva la despedida del año el 31 de diciembre, tal como sucede en otras poblaciones de los Estados Táchira y Mérida.

 

Las interesantes particularidades que van a tomar cuerpo en la despedida del año en Lobatera comenzaron en 1964, cuando un grupo de jóvenes, dirigidos por el Cura Párroco (luego Monseñor) Manuel García iniciaron la escritura y lectura del Testamento del Año Viejo cada 31 de diciembre. En los años subsiguientes, en la víspera de la Misa de Aguinaldos destinada a los estudiantes, se repartían hojas sueltas con el Testamento del Año Viejo con el objetivo de aumentar las expectativas del pueblo acerca de lo que pasaría el 31 en la noche. Esta actividad era organizada por el Centro Cultural Lobatera, luego por el Centro Estudiantil Lobatera y finalmente, hasta hoy, por la Casa de la Cultura “Víctor Enrique Martínez”.

 

Esta Casa de la Cultura acogerá el Testamento del Año Viejo en 1974 y lo convertirá en el Juicio del Año Viejo. Las partes constitutivas del Juicio han permanecido con escasa variación, lo que si cambió a partir de 1983 fue su contenido y finalidad, de lo cual hablaremos después, pero primero observemos los pasos a seguir en el Juicio al Año Viejo, de acuerdo al trabajo de Cristian Sánchez:

“1.-Entrada a la Glorieta de la Plaza Bolívar del Tribunal del Pueblo: El Juez con su Toga y Birrete, el Fiscal o Abogado Acusador, el Abogado Defensor, la Secretaria del Tribunal.

2.-Precedido por una Guardia de cuatro Encapuchados armados con lanzas y espadas, se anuncia la llegada a la Plaza del Reo ZARNICALO KAGANOVICH, al ritmo del redoblante tocado por Arcángel Padrón, miembro de la Banda Municipal.

3.-Entrada de Zarnícalo Kaganovich al Tribunal del Pueblo, armando alharaca y proclamando su inocencia.

4.-El Juez da inicio al Juicio, solicitando a la Secretaria tomar el juramento de rigor.

5.-El Juez da la palabra al Fiscal y este procede a acusar al Año Viejo de cuanto delito, despilfarro, corruptela, tráfico de influencias, obra inconclusa, desvío de fondos y demás vicios que las autoridades municipales han intentado ocultar, además de las acusaciones que harán palidecer a los galanes y enojar a las esposas o novias de los sorprendidos. Todas estas aseveraciones están basadas en informaciones anónimas suministradas por la propia comunidad a los libretistas.

6.-En la medida que las acusaciones se hacen públicas el Año Viejo y su Abogado Defensor protestan y los espectadores aludidos se enojan.

7.-Al concluir las acusaciones, el Abogado Defensor presenta sus alegatos, habla de las buenas obras realizadas y eficiencia de la administración pública y privada en Lobatera. La lista positiva siempre resulta menor que la negativa.

8.-Al concluir el Abogado Defensor sus alegatos, el Juez dicta sentencia: Zarnícalo Kaganovich Año Viejo deberá ser quemado en la Plaza Bolívar de Lobatera a las 12 de la noche.

9.-Cuando Zarnícalo Kaganovich se entera de su triste suerte procede a leer el Testamento del Año Viejo haciendo gala de su generosidad, lega al pueblo sus pertenencias y sus buenas intenciones: un eficaz Contralor Municipal, un equipo de mantenimiento para el frontis de la Iglesia. Aquí se intenta suavizar con humor el fuerte impacto de las acusaciones presentadas durante el Juicio”.

 

Desde 1983, tanto el Juicio como el Testamento del Año Viejo se escriben en verso, por considerar que así se economiza tiempo y permite una mejor memorización de su contenido por parte de los Actores y del Público. Igualmente desde ese año los organizadores han sido víctimas de agresiones verbales, físicas y amedrentamientos judiciales  por parte de las autoridades municipales y regionales aludidas, al serles señaladas graves irregularidades de su gestión, pero el Juicio y el Testamento del Año Viejo sigue y seguirá efectuándose en Lobatera.

 

En lo descrito anteriormente observamos una manifestación cultural residencial sumamente interesante, para realizar un análisis de algunos de sus significados más profundos.

-Destaca la convocatoria para realizar un ajuste de cuentas con el año que está terminando de pasar, la cual se convierte en un serio balance de sus logros y limitaciones para la comunidad. Una especie de crítica y autocrítica positiva que sirve muy bien para provocar la reflexión colectiva, una educación comunitaria acerca de los modos cómo debe y no deben hacerse las cosas que están terminando de pasar.

-Se apela a una justicia pública y directa, muy distinta a la otra justicia de tribunales aislados del ojo controlador del pueblo, y la sentencia es efectiva e inmediata porque pasa a constituir la Opinión Pública.

-A la vez, esa reflexión colectiva conduce a una expiación colectiva a través de la acción purificadora del fuego: Zarnícalo Kaganovich es quemado. Con dicha quema la comunidad intenta -por efectos de la magia simpática, en el sentido antropológico del término- destruir lo viejo, lo anticuado, el peso de 365 días vividos, para afrontar con mayor fuerza y optimismo el Año Nuevo.

 

El Juicio a Zarnícalo Kaganovich en Lobatera cumple numerosas funciones sociales:

-denunciar los asuntos incorrectos hechos por las autoridades;

-controlar -a través de su denuncia- las posibles situaciones afectivas irregulares (en el sentido de los criterios de la moral comunitaria);

-dejar bien sentado que nada negativo para la comunidad será tolerado, sino que por el contrario, será enfrentado a través de los mecanismos endógenos autorreguladores de la acción social;

-desarrollar la capacidad de los escritores locales a través de la realización de los libretos y de los teatreros a través de la representación de los diferentes personajes

-y a través de la Quema del reo Año Viejo, asegurar protección simbólica para los integrantes de la comunidad.

 


*.-Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Doctor en Ciencias Sociales, Sociólogo, Folklorólogo, Filósofo, Teólogo, Locutor, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB y del Instituto de Teología para Religiosos-ITER.

-Co-Creador y Coordinador General -desde 1991- de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE.

-Co-Creador y Coordinador -desde 1998- del Sistema de Líneas de Investigación Universitaria (SiLIU) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande.

-Co-Creador y Coordinador -desde 2011- de la Página Web de CISCUVE: www.ciscuve.org

-Para contactarnos: ciscuve@gmail.com@ciscuveciscuve-Facebook; @enagor;  enagor2@gmail.com; Skype: enrique.gonzalez35

-Si desea conocer otros Artículos, Audios y Videos de Enrique Alí González Ordosgoitti, entre en la siguiente URL: http://ciscuve.org/?cat=4203)

(i).-Sobre la Virgen de Coromoto existen dos trabajos recientes, uno del P. José Antonio Sabino, Eudista, cuya Tesis Doctoral elaborada en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma versa sobre el Culto a la Virgen de Coromoto en Guanare y otra investigación actualmente realizándose a cargo de la Monja Hermana María del Pilar Silvera, quien analiza las advocaciones de la Virgen de Coromoto, la Divina Pastora y la Chiquinquirá, en cuanto a las formas del culto popular que se les brinda. Este trabajo será presentado como Tesis Doctoral en la Universidad Pontificia Javeriana en Colombia.

[ii].-Ver de Moraiba Pozo (1999).-“Diferencias en la Dinámica Cultural del Culto a la Virgen de Fátima y otras manifestaciones de comunidades portuguesas-venezolanas en Araira, Los Teques, Chacao, Las Minas de Baruta y Urb. Week-End, Catia La Mar” en Enrique Alí González Ordosgoitti y Moraiba Pozo (Compiladora).-Diversidad Cultural de Comunidades Residenciales Venezolanas, Caracas, Fondo Editorial Tropykos, Asociación Civil INDICEV (Asociación para la Investigación y Divulgación sobre Comunidades Étnicas de Venezuela), Asociación CISCUVE (Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela), CONAC, Dirección de Desarrollo Regional, pp. 295 (Páginas: 134-161)

[iii] .-Hermano Nectario María (1976).-Venezuela Mariana o sea Relación histórica compendiada de las Imágenes más célebres de la Santísima Virgen en Venezuela, Segunda Edición, notablemente aumentada y puesta al día, Madrid, Artes Gráficas Villena, pp. 450

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