La Prensa de la Comunidad Bicultural-Binacional, Colombo-Venezolana y la Globalización.

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EAGO-08.09.12-1

Enrique Alí González Ordosgoitti.

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER, del CEJ y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook, enagor2@gmail.com, @enagor, Skype: enrique.gonzalez35)

(Publicado en: Daniel Mato, Maritza Montero y Emanuele Amodio (Coordinadores) (1996).-América Latina en tiempos de Globalización. Procesos Culturales y transformaciones sociopolíticas. Caracas, UCV, UNESCO, ALAS, julio 1996, pp. 280)

(Palabras Clave: Prensa. Comunidad Etnica Bicultural-Binacional. Globalización. Construcción de Identidades. Colombia. Venezuela).

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(Para quienes están interesados en el tema Étnico, Ciscuve coloca a su disposición las siguientes Categorías con sus respectivos links, en donde encontrarán Entradas que pueden descargar en pdf gratuitamente:

-Etnia (ciscuve.org/?s=Etnia);

-Etnia Afroamericana-Negra (ciscuve.org/?cat=28)

-Etnia Criolla (ciscuve.org/?cat=29)

-Etnia Bicultural-Binacional (ciscuve.org/?cat=30)

-Etnia Indígena (ciscuve.org/?cat=35))

 

                    En nuestro trabajo insistiremos en el análisis de una Comunidad Etnica Bicultural-Binacional, entendida ésta como aquella comunidad humana conformada por individuos -en alguna de las tres generaciones inmediatas- nacidos en un país distinto al de donde viven. Abuelo (a), Padre (Madre) o Hijo (a), uno de ellos o varios. En Venezuela estas comunidades étnicas conforman alrededor del 42 al 46% de la población total (González Ordosgoitti, 1991: 129). Más adelante hablaremos en detalle acerca de esta conceptualización y caracterización.

 

                    Presentado uno de los componentes de mi objeto de investigación veamos algo acerca de su relación con el segundo, la globalización. Entendemos la Globalización como la característica dominante en el sistema capitalista actual, dirigido y custodiado por los tres grandes megabloques de EEUU-Canadá, Comunidad Económica Europea y Japón y los tigres asiáticos. Esta fase actual del capitalismo se caracteriza por una reformulación total de la relación capital-trabajo tal como se dió en la llamada fase imperialista. Desde el punto de vista del capital se ha acentuado la trasnacionalización e incluso desnacionalización a partir del desarrollo de la tecnotrónica y del dinero electrónico, creándose una nueva figura que es el capital golondrina. La División del Trabajo ya no es sólo la división en países proveedores de materia bruta y prima y países que le dan el valor agregado y final del producto. Sino que este valor agregado le es dado por países periféricos que ofrecen la ventaja de mano de obra barata y no sindicalizada, cuya transferencia de valor hacia los países punta se asegura por el control comercial y financiero de estos.

 

                    Desde lo político se caracteriza la Globalización por la creciente debilidad de los gobiernos de los países pequeños, a favor de la alianza política entre grandes capitales trasnacionales y los países de los Megabloques. Alianza que se extiende hasta el control de la ONU. Desde el lado militar, aparece una sóla superpotencia, los EEUU.

 

                    Desde el punto de vista cultural podemos decir que la Globalización es la fase actual de la Modernidad, entendida como un intento de unificar los imaginarios culturales mundiales a partir del efecto de la razón vista ésta como herencia grecolatina. Se diferencia de épocas anteriores por la existencia de multiplicidad de actores, quienes inciden en que la difusión de este modelo encuentre una resistencia acerada, ayudados por los avances y descubrimientos realizados en el Campo Cultural Académico en el último siglo, acerca de la validez y viabilidad de las culturas de los países periféricos. Tales actitudes no sólo complican los deseos de hegemonizar los imaginarios, sino también la misma concepción de a qué llamar hegemonía: a los mensajes o a la mayoritaria posesión de los medios tecnotrónicos.

 

                    En el intento de precisar un poco más los alcances conceptuales y prácticos de los fenómenos de globalización, creemos importante discutir acerca del escrito presentado por Daniel MATO en este Simposio. En el cual adelanta una noción acerca de qué entender por globalización:

“En resumen, sostengo que el de la globalización es un proceso a través del cual el planeta se va convirtiendo crecientemente en un espacio de relaciones internacionales y transnacionales entre una amplia variedad de agentes sociales; que stas relaciones son multidimensionales (…); que estas relaciones las sostienen actores sociales concretos (…); y que existen diferencias significativas de poder entre estos agentes”. (Mato, 1995: 5).

 

                    Vista así, la globalización representa históricamente la intensificación y profundización de los intentos de mundialización capitalista surgidos desde el siglo XV y antropológicamente, representa la canalización de los impulsos de las sociedades humanas por establecer contacto bien sean físicos, audiovisuales o más propiamente simbólicos, en las postrimerías del segundo milenio. Pero quisiera acotar que la globalización es UN espacio de intercambio transnacional, pero no el único espacio de intercambio simbólico. En algunas coyunturas puede hasta ser dominante, pero nunca es el único en escena y a disposición de los actores. Incluso en algunas situaciones puede ser absolutamente marginal su capacidad de explicar ciertos fenómenos culturales, como es el caso presentado en este Simposio por María Matilde Suarez, acerca de la celebración de la Virgen de la Divina Pastora en Barquisimeto (Estado Lara, Venezuela). El cual debe su constitución fundamentalmente a dinámicas societales locales y nacionales antes que transnacionales. Intentar explicar el auge de esa celebración por los efectos del desarrollo del capitalismo en Barquisimeto, su auge industrial y movimientos migratorios, sería convertir todos los fenómenos sociales en derivados en última instancia de las estructuras económicas, asunto de ingratísimos recuerdos para las ciencias sociales. Hay que evitar la tentación del economicismo que puede estar en la base de interpretaciones unilaterales de los fenómenos de la globalización.

 

                    La globalización cultural se presenta entonces como el lugar de encuentros, desencuentros, luchas y fagocitaciones entre los imaginarios nacionales y trasnacionales, entendiendo éstos como la acumulación del patrimonio mundial de intentos de homogeneización anteriores que terminaron formando parte de un lenguaje común dentro del proceso de creación de una civilización industrial (utilizamos la noción de civilización tal como fue acuñada por los historiadores del siglo XIX, al hablar de civilización romana por ejemplo). Estos encuentros se ven amplificados por el fenómeno adicional que son los movimientos poblacionales a gran escala, migraciones por guerras, epidemias, hambre, pauperización, los cuales han creado una nueva macroetnia mundial que es la Comunidad Etnica Bicultural-Binacional, la cual comparte en gran medida el espacio del Campo Cultural Industrial-Masivo (la tecnotrónica); en menor medida el Campo Cultural Académico (los países periféricos por haber tenido menos acceso a estos elementos de la modernidad, pueden verse a sí mismos como en una espiral de ascenso al acceder al Campo Cultural Académico de los países punta bien sea por migraciones -cada vez menos por las restricciones xenofóbicas- o por enclaves de los mismos en sus propios países periféricos) y en muy poca o ninguna medida el Campo Cultural Residencial, siendo este el principal lugar de lucha y oposición a la globalización, especialmente si esta es entendida como parte de una estrategia cristiano-protestante o laica, de una etnia “blanca”.

 

                    Esta Macroetnia Bicultural-Binacional es un tipo especial de Metaetnia tal como fue definida por Bruk:

“También existen comunidades que abarcan todo un grupo de pueblos. Son las llamadas comunidades metaétnicas. Estas agrupan a varios pueblos en los que han parecido elementos de autoconciencia común, basada en la afinidad etnogenética o en largas relaciones económicas y culturales, y en la sociedad clasista, también en las relaciones políticas. Entre tales comunidades se pueden catalogar, por ejemplo, a los pueblos eslavos, romances, mongoles y otros afines no sólo por sus lenguas, sino también en cierta medida por su cultura y vida cotidiana” (Bruk, 1985: 101-102).

 

                    A su vez, esta Macroetnia Bicultural-Binacional, pudiera caber en el tipo de Grupos Etnicos de Transición por Migraciones, definido por el mismo Bruk:

“El cuadro se ve complicado por los grupos étnicos de transición existentes en muchos países (y característicos sobre todo para los países de inmigración): los inmigrantes de primera y segunda generaciones o de otras más tardías, quienes han sido asimiladas parcialmente por la nación fundamental. Todavía no se han desvinculado definitivamente del pueblo de su país natal ni se han integrado totalmente en el etnos del país receptor” (Bruk, 1985: 100).

 

                    Por eso consideramos que al escoger como objeto de estudio la Comunidad Etnica Bicultural-Binacional, Colombo-Venezolana, estamos analizando el efecto de globalización entre dos países periféricos con gran carga histórico-cultural común, los cuales aún así plantean estrategias de diferenciación como principal recurso para mantener el derecho a ser etnia. Este fenómeno de la biculturalidad-binacionalidad es cada vez más importante para el estudio de la construcción de identidades en América Latina, tal como lo demuestra el estudio de caso realizado por Silvia María Hirsh[i], acerca de los indígenas Chiriguanos de Argentina y Bolivia, con dos importantes diferencias respecto a mi estudio: primero; el que se refiere a una comunidad étnica indígena mientras yo trabajo a una comunidad criolla que se transfigura en binacional al ser estudiados en Venezuela y segundo, que Hirsh se concentra en la frontera, mientras yo trato de trabajar todo el espacio nacional, pero se agrega un elemento de similitud, ambos trabajamos la recomposición étnica tomando en cuenta los mediso masivos de información: radio y prensa.

 

Algunas precauciones (ojo avizor).

                    Una de las desventajas que presentan las Ciencias Sociales ante los estéticos caminos de la literatura, es que al contrario de ésta, en ella no se permite sorprender al lector con resultados simplemente imaginados, sino que hay que advertirle hasta de las propias trampas del cientista (es decir su colección particular de obstáculos epistemológicos). En tal sentido estoy obligado a confesar mis verdaderas intenciones (los Educadores dirían el Currículum Oculto):

1.-Soy un ferviente amante de mi Patria, por lo que debo ser calificado como Nacionalista; 2.-Que por ser venezolano de origen criollo popular, estoy familiarmente vínculado con varios colombo-venezolanos atrapados en mis redes de parentesco; 3.-Que como sociólogo amo y respeto a todos los pueblos del mundo, incluidos el venezolano y el colombiano, pero sospecho de las intenciones del Estado de la República de Colombia para con Venezuela, pues en todas las discusiones y acuerdos territoriales celebrados entre el Estado Venezolano y el Estado Colombiano, este último nos ha ganado siempre de manera tal que hemos perdido un tercio del territorio y 4.-Parto de la premisa de que Venezuela es una nación multiétnica, en donde conviven tres Macroetnias fundamentales: la Indígena, la Criolla y la Bicultural-Binacional y tal configuración es harto positiva para la universalización y la humanización permanente de sus habitantes.

 

                    En cuanto a las definiciones de los términos utilizados haré un bosquejo muy sucinto. Cualquier científico social que esté trabajando en el área de las Culturas Etnicas en América Latina, al menos por más de seis meses, parte de las siguientes tres premisas:

1.-Todos los Hombres tienen cultura y 2.-Toda Comunidad Etnica se define no a partir de algún rasgo genérico en particular, válido para cualquier lugar geohistórico, sino por la relación que dicha comunidad tiene con el entorno social. Es decir que la cualidad básica que conforma un grupo étnico es su relación con otros grupos, con quienes establece un “nosotros” y “los otros”, un prójimo y un extraño.

         

Antecedentes.

                    Mi interés en las culturas étnicas data desde finales de la década de los setenta, cuando ya había egresado de la Escuela de Sociología. Me llamaba la atención no los indígenas -quienes para ese entonces vivían bien lejos de Caracas, hoy en día ya no es así- sino los portugueses de los Abastos (Colmados en castellano Dominicano), los Chinos de los Supermercados, los italianos de las panaderías, los árabes de las tiendas de ropa. Esta curiosidad tropezó con muchas dificultades para iniciar investigaciones debido a los pocos trabajos hechos con sentido socioantropológico, por lo que muy lentamente se fue desenvolviendo. A la altura de 1989 logramos crear un modelo teórico (dice uno exagerando el optimismo), que nos sirvio de base para encauzar nuestras inquietudes (González Ordosgoitti, 1990).

 

                    Para definir Comunidad Etnica privilegiamos el concepto de Etnicidad (muy trabajado por españoles y mexicanos):

“el complejo resultante de las diversas maneras como se estructura y desestructura la personalidad colectiva sociocultural de un determinado grupo en una sociedad históricamente dada” (González Ordosgoitti, 1990: 120). Por lo que Comunidad Etnica sería aquella “comunidad humana cuya personalidad colectiva se ha conformado, fundamentalmente, a partir de elementos provenientes de su etnicidad en una sociedad históricamente dada” (González Ordosgoitti, 1990: 120).

 

                    Pensamos que en Venezuela están presentes tres Macrocomunidades Etnicas: Indígenas, Criollos y Biculturales-Binacionales. Estas Macrocomunidades Etnicas tienen plena conciencia de sí, pues aceptan ser englobadas en su respectivo etnónimo. Tales son los casos de la Criolla, cuya adscripción de la “mayoría” de la población a la misma forma parte ya del discurso oficial de la educación que imparte el Estado. E igualmente de la Indígena, la cual se agrupa en el Consejo Venezolano Indio, en el cual participan representantes de los diversos grupos indígenas de Venezuela. Caso distinto es el de la que estamos denominando Comunidades Etnicas Biculturales-Binacionales, las cuales se asignan a sí mismas el término de Colonias, etnónimo con el cual estoy en completo desacuerdo por la connotación de extranjeridad y provisionalidad de la permanencia en el país que el mismo señala, pero que en los últimos tiempos (década de los 80), surgió una Asociación Nacional que intentó representar a todas, bajo el nombre de: Venezolanos somos todos, lo que pareciera indicar un primer intento de abandonar el término de Colonia.

 

Aclarado el porqué utilizó los nombres de estas tres Macroetnias, pasaríamos a definir a la Indígena:

“(aquella) comunidad humana cuya personalidad colectiva se ha conformado, fundamentalmente, a partir de elementos provenientes de su etnicidad americana. Refiérese tanto a los grupos indígenas aborígenes, es decir aquellos existentes desde antes de la conquista europea (quechuas, mayas, yanomami), como a los grupos indígenas postcolombinos, cuya existencia es posterior a la conquista (Wayuu, Mískitos, Garifunas)” (González Ordosgoitti, 1990: 121).

 

                    La Etnia Criolla es definida como:

“(una) comunidad humana cuya personalidad colectiva se ha conformado, fundamentalmente, a partir de elementos provenientes de las estructuras económicas y políticas en una sociedad históricamente dada… (para el caso de América Latina fue la) resultante de intensos y violentos procesos de imposición política, económica y cultural -expresados en la Conquista, Colonización, Tráfico de Esclavos, Luchas Independentistas y Creación de las Repúblicas- de los grupos humanos europeos sobre los grupos humanos americanos y africanos, que condujeron a la creación de Estados-Nación totalmente originales, siendo esta cualidad la más relevante en la constitución de su personalidad colectiva. Tales sucesos ocurrieron en el espacio geográfico de América Latina (continental e insular), entre el siglo XV y el siglo XIX. La etnicidad se conformó a través de procesos de Lucha Cultural (mayoritarios), en los que predominó más la Aceptación que la Resistencia y la Alternativa y procesos de Encuentro Cultural (minoritarios), entre los tres grupos humanos relacionados asimétricamente” (González Ordosgoitti, 1990: 120).

 

                    Uno de los temas más interesantes desde el punto de vista cultural en Venezuela, es el de los comportamientos de estas comunidades étnicas, debido a que su importancia en nuestro país viene dada -entre otros hechos- porque alcanzan entre el 42-46 % de la población total (ver González Ordosgoitti, 1991). Por Comunidades Biculturales-Binacionales entendemos aquellas cuyos principales elementos de etnicidad están vínculados -en sus orígenes- a dos configuraciones de Estado-Nación. Para el caso de América Latina podemos encontrar tres grandes agrupaciones Biculturales-Binacionales: Nacional-Americana, Euro-Americana y Afro-Americana. Siendo la primera la que nos interesa en este trabajo la definiremos a continuación:

“Comunidad Etnica Nacional-Americana: comunidad de americanos que viven en un país de América distinto al de su origen, cuya personalidad colectiva se ha conformado, fundamentalmente, a partir de elementos provenientes de su etnicidad nacional americana. Grupos conformados especialmente a partir del siglo XX (salvo en el Caribe que se remontan al siglo XIX), que han migrado tanto por razones políticas como económicas (caso de chilenos y argentinos en Venezuela, Costa Rica y Cuba, y de colombianos, dominicanos y ecuatorianos en Venezuela) (González Ordosgoitti, 1990: 121).

 

                    Estas Comunidades Etnicas Biculturales-Binacionales:

“pueden poseer una determinada nacionalidad (aunque a veces poseen dos como, por ejemplo, los españoles y los judíos israelitas), pero culturalmente pertenecen a dos naciones. Esto significa que se incluyen a todo los inmigrantes, nacionalizados o no y también los hijos y nietos de ellos que, aunque venezolanos por nacimiento, son culturalmente binacionales y socialmente funcionan como comunidad étnica con cohesión, solidaridad e identidad propia dentro del conjunto mayor de la sociedad venezolana” (González Ordosgoitti, 1991: 128).

 

Los Colombo-Venezolanos.

                    En el caso de Venezuela, dentro de la Nacionalamericana destaca en primer lugar la comunidad Colombo-Venezolana. La misma en Colombia puede ser catalogada como perteneciente a la Macrocomunidad Criolla Latinoamericana, pero al pasar la frontera hacia Venezuela, sufre una transfiguración y pasa a ser considerada como Bicultural-Binacional, evidenciando así lo situacional histórico del concepto de etnicidad y de etnia. Como su misma enunciación lo indica estas comunidades tienen una doble pertenencia cultural debido a una también doble adscripción a dos Estados-Nación actuales. La membrecía a estas comunidades la definimos situacionalmente, como aquel grupo familiar que tiene en algunas de las tres generaciones inmediatas (abuelo, padre o hijo), alguien nacido en un país distinto al de donde viven en la actualidad. Es decir, para este caso, el que algunos de estos familiares haya nacido en Colombia y otros en Venezuela en donde viven actualmente. Por supuesto que la pertenencia teórica a estas comunidades biculturales-binacionales es insuficiente por sí sola para definir a un grupo en concreto, habría que añadirsele la voluntad manifiesta de dichos miembros para pertenecer a la misma, o por el contrario su vinculación voluntaria con la comunidad Criolla Venezolana mayoritaria por sí sola.

 

                    El derecho de defender su biculturalidad o su criollidad, es parte consustancial de los derechos humanos y un Estado democrático debe velar por que los mismos esten debidamente protegidos. Procurando que cada individuo, grupo familiar y comunidad residencial tenga la capacidad de decidir libremente su definición cultural de lo Propio y lo Extraño, del Nosotros y de los Otros. Siguiendo a Bastide podemos afirmar que en la relación Criollo-Venezolana y Colombo-Venezolano, sobresalen las similitudes étnicas de tal modo que puede decirse sin temor a exagerar, que existe prácticamente una continuidad cultural entre grandes sectores de los pueblos de ambos países:

1.-lo andino, 2.-lo costeño,  3.-lo llanero, 4.-lo católico, 5.-la herencia ibérica, 6.-la herencia indígena, 7.-la herencia africana y 8.-la guerra de secesión de España en el siglo XIX.

 

                    Similitudes que sientan bases estables para un diálogo cultural en profundidad. A su vez las diferencias latentes están en la orbita de la pertenencia a dos Estados Nación que se consolidaron a partir de la ruptura de la Gran Colombia. Como toda separación, hubo de hacerse énfasis -a lo largo de siglo y medio- màs en lo que diferenciaba que en lo que unía, logrando configurar una sensibilidad política de rechazo entrambos países. Asuntos como la delimitación de las fronteras y el papel de los migrantes indocumentados crean reservas inmediatas, es papel de los activistas culturales en ambos países incrementar los intercambios en los innumerables aspectos que unen y no en los más propiamente políticos que hasta ahora han servido para separar.

 

                    Observamos en la comunidad étnica Colombo-Venezolana (nos negamos a utilizar el término de Colonias, por que aluden a una condición de externalidad permanente, asunto en el cual no creemos), un crecimiento de la autoconciencia étnica, similar al sostenido desde hace décadas por algunas comunidades euroamericanas (españoles, portugueses e italianos). Asunto que puede resultar prometedor si se encara esa necesidad de diferenciarse sin exclusión violenta de quien es distinta. Esa autoafirmación étnica es sumamente positiva, si sirve para enfrentar las definiciones carenciales que se dan a sí mismas las comunidades biculturales-binacionales en el mundo. Dichas carencias se expresan en dos sentidos: definirse como miembros del otro país en el exilio o como miembros menores del país en que efectivamente viven. Para nuestro caso: como colombianos que viven en Venezuela o como venezolanos pero de origen colombiano. Estas definiciones se traducen en un estado espiritual en que no se sabe a ciencia cierta que se es. En Colombia y en Venezuela son vistos como ya extraños al país, pasajeros cuyo destino final es devolverse.

 

                    Pero la dinámica mundial a través de la globalización nos está diciendo sobre el nacimiento de una manera particular de individuo; aquel que puede tener una carga afectiva hacia dos Estados aún viviendo en uno sólo de ellos. Estos individuos son biculturales-binacionales, ni colombianos ni venezolanos criollos, colombo-venezolanos, con su carga de dignidad cultural intacta. Porque en definitiva, si el hombre es producto de sus circunstancias, estas se expresan y desarrollan fundamentalmente en el quehacer cotidiano. El hombre es de la tierra donde nació pero también de la tierra en donde vive. Pertenecemos a una familia de origen pero creamos una familia como destino. Y quizás esto último es amorosamente cierto para los biculturales-binacionales. Pensamos haber encontrado uno de los principales nudos para la acción cultural en las Comunidades Biculturales-Binacionales: cómo fortalecer la dignidad a través de procesos de reconstrucción étnica y de identidades basados no en un inventario de carencias sino por el contrario, en colocar de relieve la aún frágil pero hermosa personalidad colectiva que tiende a emerger en productos enteramente nuevos, surgidos de procesos que estimamos deberían ser más de conculturación que de aculturación. Etnografiar estos partos culturales para después darle la bienvenida a las nuevas formas y grupos culturales surgidos inicialmente de la premuras de las necesidades, para que puedan arribar a los puertos seguros que otorga el creer en los beneficios de la diversidad y la pluralidad cultural.

 

                    Estas ideas que nos guían es necesario confrontarlas con la realidad tal como es vista por los mismos sujetos. La Comunidad Colombo-Venezolana estaría idealmente conformada por:

a.-los colombianos no nacionalizados,

b.-los colombianos nacionalizados y

c.-los hijos, nietos, bisnietos y demás familiares nacidos en Venezuela.

 

                    La Comunidad Colombo-Venezolana no nacionalizada está conformada por alrededor de 600.000 (seiscientos mil) ciudadanos  (de acuerdo al Censo de 1991). Tomando como referencia que el número de miembros promedio de una familia en Venezuela es de 3,6 (según Censo de 1991) y que existen migraciones hacia Venezuela desde principios del siglo XX, las cuales se intensificaron a partir de 1948, es posible afirmar que los 600.000 Colombianos legales, más el número desconocido, pero presumiblemente elevado de Colombianos indocumentados, pertenecen a núcleos familiares promedio con cónyugues, hijos, nietos y bisnietos nacionalizados o nacidos en Venezuela, por lo tanto, la cifra de los Colombo-Venezolanos debe ser sensiblemente mayor a los 600.000[1].

 

                    Esta población no presenta un alto grado de organización, más bien la misma es incipiente y es sólo en 1995 cuando han creado un organismo que intenta agruparlos a nivel nacional. Ese organismo es la Junta Nacional de Colombianos en Venezuela (ya el nombre nos señala la importancia que en la misma tienen los Colombianos por Nacimiento, por sobre los Naturalizados o los hijos y nietos de los mismos nacidos en Venezuela). Esta organización ha sido impulsada militantemente por el Periódico –ya hoy desaparecido- INTEGRACION, por lo que el análisis del mismo nos puede decir mucho acerca de sus orientaciones principales. Este periódico tiene una importancia adicional y es que representó la iniciativa de mayor constancia en el tiempo por dotar a la inmigración colombiana de un vocero propio, asunto que no es percibido como una necesidad sentida (según expresiones de su Editor Wilfredo Grimaldo, en entrevista personal), por la comunidad colombo-venezolana, ya que la misma accede regularmente a los principales periódicos colombianos.

 

El Periódico INTEGRACION.

                    La prensa que estamos considerando pertenece a la Comunidad Etnica Bicultural-Binacional Colombo-Venezolana. Su título es INTEGRACION y hemos podido consultar todos los 16 números editados en Caracas:

1.-Abril 1992; 2.-Julio 1992; 3.-20 de Julio-20 de Agosto 1992; 4.-Septiembre 1992; 5.-Noviembre 1992; 6.-Enero 1993; 7.-Abril 1993; 8.-Mayo 1993; 9.-Junio 1993; 10.-Agosto 1993; 11.-15 de Septiembre-15 de Octubre 1993; 12.-Diciembre 1993; 13.-Febrero 1994, 14.-Mayo 1994; 15.-Junio 1994 y 16.-Agosto-Septiembre 1994.

 

                    Como puede notarse la publicación fue de aparición irregular -debido entre otras cosas a las carencias económicas de los Editores- aunque intentó ser un Mensuario.

 

                    Al analizar los dieciseis ejemplares, encontramos 392 Artículos distribuidos de la siguiente manera  (ver Cuadro Nº 1).

 

                    La distribución del número nos indica de bulto que la atención del Periódico INTEGRACION, se dirige en un 90,2% a tratar asuntos pertenecientes sólo a lo Colombo-Venezolano y a lo Nacional-Colombiano, dedicando poca atención a Venezuela y el resto del mundo. Dirección evidentemente dirigida a profundizar en su otra especificidad nacional. Tendríamos entonces aquí como una emigración económica producto de los procesos de globalización económica mundial, tiene como contrapartida una resistencia a abandonar sus particularidades étnicas nacionales.

 

I.-Veamos el comportamiento de la información dirigida a la comunidad Colombo-Venezolana, tal como se observa en el Cuadro Nº 2. Destaca en un primer lugar la cantidad de artículos relacionados con las organizaciones colombo-venezolanos, lo que demuestra el carácter militante del periódico, dedicado a cohesionar a la comunidad colombiana (no a toda la colombo-venezolana). El periódico actúa a la manera de “La Chispa”, contribuyendo decididamente a que la comunidad adquiera conciencia de sí y se estimule a superar las carencias organizativas de que adolece. Esta intencionalidad dió sus frutos en algo que consideramos un logro histórico de la comunidad colombo-venezolana y fue la realización de un evento nacional, con asociaciones representativas para conformar una entidad: la Junta Nacional de Colombianos en Venezuela.

 

                    El segundo tema Migración, señala la particular dirección que le imprimen los Editores a partir de sus propias necesidades reivindicativas como trabajadores migrantes, asunto que abona la idea de que en el periódico se atiende a sólo aquella porción de la comunidad colombo-venezolana, cuya nacionalidad es sólo colombiana, aproximadamente 600.000 de los 2.100.000 de miembros que la conforman. El tercer tema, la Integración es visto desde la misma óptica de los migrantes, al igual que el de Presos, Naturalización, Indígenas, Indocumentados y Salud. En cambio los temas de Futbol, Cultura, Fiestas, Personajes, Donaciones y Radio, permiten abarcar a otros segmentos colombo-venezolanos, distintos a los migrantes no nacionalizados, como pueden ser los nacionalizados (es el caso de los 5 artículos sobre Personajes) y los nacidos en territorio venezolano. Otro tema es el relacionado con Simón Bolívar, el cual apenas fue mencionado en tres artículos, lo que evidencia la poca importancia que se le da al asunto, muy alejado del sentido común y de la retórica tradicional cuando se habla de que Venezuela y Colombia son dos pueblos hermanados por El Libertador, al menos así no parece ser entendido por la política editorial. Como dato asombroso (para quienes comulgan con la retórica tradicional), uno de los tres artículos relacionados con Simón Bolívar, lo escribe el Dr. Alberto Marrero León, quien es Presidente de la ASOCIACION CIVIL AMIGOS DE LA AMISTAD COLOMBOVENEZOLANA, cuya sede es el Estado Táchira, quien a propósito de un artículo aparecido en el Sunday Times de Londres, el cual atribuye la nacionalidad colombiana a Simón Bolívar, nos dice:

No hay pues ningún “error” en atribuir al Libertador la nacionalidad colombiana, el “error” consiste en tratar de ocultar o tergiversar las realidades de la historia, consiguiendo no sólo confundir la opinión de mucha gente sencilla en general sino también monopolizar ilegalmente para Venezuela la nacionalidad de ese grande hombre hispanoamericano, cuando en realidad esa porción territorial, para su tiempo, sólo era una parte, de su legítima patria, la gran República de Colombia. El tratar de colocar al Libertador Simón Bolívar como “hijo” de uno sólo de los tres departamentos de su gran patria, sólo ha conseguido favorecer la mezquina pretensión de colocarlo en el limitado sitial de “prócer regional venezolano”, y ello, no sólo hace daño a la universalidad de la figura y pensamiento de ese extraordinario hispanoamericano, sino que además debilita los esfuerzos de integración entre la actual Colombia, Venezuela y los demás países bolivarianos…” (INTEGRACION, 8: 5, mayo 1993).

 

-II.-El comportamiento de la información relacionada con Colombia podemos verla en el Cuadro Nº 3.

                    Si sumamos lo catalogado como Política (26,4%) y como Violencia (9,5%), nos da un total un 35,9% de artículos relacionadas con la práxis política en Colombia, mientras sólo un 7,3% se preocupa de la Economía, lo cual nos indica el alto interés por lo político que presenta el Periódico INTEGRACION, a contracorriente de lo que según los datos revisados es la primera preocupación de los migrantes colombianos en Venezuela; lo económico. Tal diferencia podría servir para caracterizar mejor aún los intereses determinantes en los editores. Pues al contrario de otras colectividades, como la italiana por ejemplo (Mauro Bafile, 1990), muy distante de intereses políticos explícitos, en la intención de INTEGRACION estos están bastante explícitados. Se observa una distancia crítica del bipartidismo colombiano y una cercanía a las posiciones democráticas radicales tanto de la Alianza Democrática M.19 en Colombia, como de La Causa R en Venezuela.

 

Los temas culturales: Vallenatos (13,4%), Cultura (para este caso todo lo que no es música) (11,7) y Música (2,8%), ocupan el 27,9%, porcentaje muy importante que transforma al Periódico en un medio donde se puede obtener y así reforzar las características de la etnicidad. El alto porcentaje de Vallenatos obedece a una presencia importante de individuos costeños y amante de esa música entre los editores, además de ser una de las especies más difundidas en Venezuela, consumida con entusiasmo tanto por los colombo-venezolanos como por los criollos-venezolanos. Nos dice también de la ausencia de estímulos para especies musicales comunes como el Joropo, expresión identitaria tanto del llanero venezolano como del llanero colombiano. Elemento éste que debería estimularse por evidenciar claramente nuestra cultura común.

 

Lo relacionado con el Futbol (11,2%) y con el resto de los Deportes, remarca la característica deportiva étnica de los colombianos ante los venezolanos, quienes mayoritariamente (¿todavía?) son fanáticos del beisbol. Asunto que no sucede con el ciclismo, actividad muy cultivada en los dos países, en tal caso la información sobre los ciclistas colombianos cumple con el papel de resaltar el orgullo étnico nacional.

 

Un último tema, minoritario, el de las Culturas Negras (1,1%), las cuales podrían ser desarrolladas hasta encontrar todo lo común que poseen con las Culturas Afrovenezolanas/Negras y resaltar nuevamente las similitudes culturales.

 

III.-Finalmente, la información relacionada con Venezuela se agrupa de la forma que puede verse en el Cuadro Nº 4 .

                    Siendo la información sobre Venezuela tan poco significativa cuantitativamente hablando (5,8%), el análisis temático no pasa a ser evidencia cierta de grandes orientaciones del Periódico, pero aún así es de destacar la continuidad de la importancia de la Política, expresada también en la información relacionada con Colombia. Igual tendencia de continuidad se observa con la gran atención prestada a Cultura (26,08%) y la poca prestada a Economía (13,04%). Asimismo el que se le haya dedicado espacio al Joropo Venezolano y no al Colombiano, puede obedecer a múltiples factores: que los editores de INTEGRACION no provienen de las regiones llaneras de Colombia, que además no poseen por lo tanto vinculación natural con esa música y en tercer lugar, no existe motivación suficiente para colocar énfasis en aquellos elementos culturales comunes, prefiriendo hacerlo en los aspectos que identifican más claramente las diferencias.

 

Conclusiones.

1.-El Periódico INTEGRACION cumple un gran papel organizador de la Comunidad Migrante Colombiana hacia Venezuela, conjugando esfuerzos para minimizar la posible desintegración sociocultural provocada por la globalización económica mundial y contribuyendo de manera importante a la reintegración étnica.

2.-Los Editorialistas del Periódico tienen una intencionalidad política explícita, de crítica al bipartidismo colombiano y de cercanía a las posiciones de la Alianza Democrática M.19.

3.-Sus esfuerzos fundamentales de reafirmación étnica se basan en afianzar y desarrollar las diferencias culturales entre colombianos y venezolanos, en un clima de gran respeto, antes que en estimular las semejanzas. Pensamos que tal proceder obedece entre otras cosas, a que son tantas las características comunes entre Venezuela y Colombia, que es muy difícil contrarrestar las tendencias asimilacionistas, a través de la conculturación.

4.-Los criterios de Integración son fundamentalmente económicos y con énfasis en la seguridad social de los migrantes, por lo tanto los lazos históricos (pasado español, indígena, afro, independencia, Bolívar), juegan un papel absolutamente secundario.

5.-Entre otras interrogantes cabría preguntarse ¿cuán representativos son estos planteamientos de lo que piensan y sienten los 2.100.000 miembros de la Comunidad Colombo-Venezolana?

6.-Hace falta seguir profundizando en el estudio consultando otras fuentes, principalmente los testimonios orales y escritos de miembros de las diferentes generaciones de la Comunidad Colombo-Venezolana.

7.-Es posible concluir que los procesos de globalización económica, entendida como la conformación de una economía con una direccionalidad transnacional no implican su correlato etnocultural, antes bien observamos que la globalización cultural puede incidir en procesos de estructuración y desestructuración de identidades étnicas, contribuyendo -en algunos casos- a que estas configuraciones étnicas sean capaces de reconstruirse y reformularse durante el proceso. Las comunidades biculturales-binacionales, especialmente las asentadas durante largo tiempo en los países receptores han desarroollado todo un conjunto de dispositivos de resistencia y de creación de etnicidad que bien pueden constituirse en uno de los grandes objetos de estudios para confrontar las grandes tensiones entre generalización-particularización y mundialización-regionalización.

 

Notas.

1.-El presente trabajo es parte de un Proyecto de Investigación de largo plazo acerca de la Construcción de Identidades Regionales y Biculturales-Binacionales en Venezuela a finales del siglo XX, el cual es financiado por el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad Central de Venezuela y el Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela (CISCUVE). En sus comienzos fue también financiado por el Consejo Nacional de la Cultura, las Comisiones de Cultura y de Finanzas de la Cámara de Diputados del Congreso Nacional. En el corto plazo hemos privilegiado la construcción de fuentes hemerográficas a través de la aplicación de la metodología del Thesaurus a tres tipos de Prensa venezolana: la de alcance nacional, de alcance regional y de cobertura étnica. Para las dos primeras realizamos una recopilación intensiva durante los años 1993 y 1994 de cuatro diarios de la capital: “El Nacional”, “El Globo”, “El Diario de Caracas” y las “Ultimas Noticias” (esta última sólo los domingos) y de 66 (sesenta y seis) Diarios Regionales de 21 Estados (todos excepto el Estado Amazonas). Debido a la dificultad de acceder totalmente a los Diarios Regionales, por su escasa circulación en Caracas, el total de Diarios revisados mensualmente oscilaba alrededor de los 1.500 (un mil quinientos) ejemplares y no los 2.070 (dos mil setenta), que debería haber sido (69 multiplicado por los treinta días de cada mes). Al cabo de 24 meses nuestro Equipo ha revisado 36.000 (treinta y seis mil), pero como hay que ejecutar 76 (setenta y seis) pasos de acuerdo al Pert-CPM elaborado, para pasar de la Hoja Seleccionada de Cada Periódico hasta cada Artículo debidamente clasificado con Palabras Claves y Descriptores archivado en la Carpeta definitiva, no nos ha sido posible aún disponer del material para su análisis, razón por la cual hemos decidido mostrar resultados parciales, a partir del análisis de la Prensa Etnica.

 

                    Fuente que nos facilita el saber como se piensa a si misma la comunidad étnica en cuestión, cómo construye su identidad y pérfil étnico, sus límites simbólicos. Esta visión podremos contrastarla posteriormente con la visión que de dicha comunidad étnica tiene la “comunidad nacional”, expresada tanto en la prensa capitalina como en la regional. La prensa que estamos considerando pertenece a la Comunidad Etnica Bicultural-Binacional Colombo-Venezolana. Su título es INTEGRACION y hemos podido consultar todos los 16 números editados en Caracas:

                    La metodología utilizada fue la del análisis de contenido, pero sólo hasta el nivel temático general, las Palabras Claves y Descriptores fueron surgiendo del propio análisis del material. Revisamos todos los Artículos (incluyendo bajo este rótulo a entrevistas, reportajes y propiamente artículos de opinión) y los agrupamos de dos maneras. Primeramente por adscripción geográfica y étnica: Colombo-Venezolano, Colombia, Venezuela, América Latina (cuando se refería a la entidad genéricamente o a un país del área distinto a Colombia y Venezuela) y EEUU. Posteriormente en cada uno de estos grupos dividíamos el contenido en temáticas (ver Cuadros).

 

Bibliografía.

-Bafile Mauro (1990).-Los Hijos de los Inmigrantes y el Modelo Económico Venezolano. Caracas. Academia Nacional de Ciencias Económicas. Serie Tesis, 2. pp. 490.

-Bruk S. (1985).-Procesos etnodemográficos. La población del mundo en el umbral del siglo XXI. URSS. Academia de Ciencias de la URSS. “Ciencias Sociales Contemporáneas”. pp. 200.

-CONCYTEC (1986).-Primer Seminario sobre Poblaciones Inmigrantes. Perú. 2 Tomos.

-González Ordosgoitti Enrique Alí (1990).-31 Tesis para la delimitación de 116 Subtipos del Campo Cultural Residencial Popular y No-Popular en América Latina. Anuario FUNDEF (Venezuela) 1: 109-135.

———————————- (1991).-En Venezuela todos somos Minoría. Nueva Sociedad (Venezuela) 111: 128-140, enero-febrero.

-Heer David M (1993).-Los mexicanos indocumentados en los Estados Unidos. México. FCE. pp.300.

INTEGRACION, Organo Informativo del Movimiento de Integración Colombo-Venezolano, 16 Ejemplares.

-Mato Daniel (1995).-Globalización, Procesos Culturales, Conflictos y Transformaciones Socio-Políticas en América Latina, Caracas, mimeo, pp. 18.

-Entrevistas a Wilfredo Grimaldo, Editor Responsable del Periódico INTEGRACION.

-Finalmente, estas reflexiones le deben mucho a los Seminarios dictados por el Prof. Daniel Mato en el Doctorado en Ciencias Sociales de la UCV, durante los años 1990-92 y al “Primer Coloquio y Simposio Internacional “Globalización y Construcción de Identidades y Diferencias, Conflictos y Transformaciones Socio-políticas en América Latina”, realizado en el año de 1993.

 

Cuadro Nº 1.-Número de Artículos por País y Comunidad Etnica, del Periódico INTEGRACION (Elaboración EAGO/1995).

                                                                              

 

País/Comunidad Étnica NUMERO %
Colombo-Venezolanas 176 44,8
COLOMBIA. 178 45,4
VENEZUELA 23 5,8
AMERICA LATINA. 13 3,3
EE.UU. 2 0,5
TOTAL. 392 99,8

 

 

 

Cuadro Nº 2: Artículos del Periódico INTEGRACION, relacionados con lo Colombo-Venezolano (Elaboración EAGO/1995).

                   

                             

TEMAS. NUMERO. %
ORGANIZACIONES. 68 38,6
MIGRACION. 27 15,3
INTEGRACION. 23 13,06
FUTBOL. 12 6,8
CULTURA. 9 5,1
PRESOS. 8 4,5
FIESTAS. 7 3,9
PERSONAJES 5 2,8
NATURALIZACION 5 2,8
DONACIONES. 3 1,7
BOLIVAR. 3 1,7
INDIGENAS. 2 1,1
INDOCUMENTADOS. 2 1,1
RADIO. 1 0,5
SALUD. 1 0,5
TOTAL 176 99,4

 

 

 

 

Cuadro Nº 3: Artículos del Periódico INTEGRACION, relacionados con Colombia (Elaboración EAGO/1995).

         

TEMAS. NUMERO. %
POLITICA. 47 26,4
VALLENATOS. 24 13,4
CULTURA. 21 11,7
FUTBOL. 20 11,2
VIOLENCIA. 17 9,5
EMBAJADA 16 8,9
ECONOMIA. 13 7,3
DEPORTE. 6 3,3
MUSICA. 5 2,8
NATURALEZA. 4 2,2
CICLISMO. 2 1,1
CULTURAS NEGRAS. 2 1,1
MUJER. 1 0,5
TOTAL 178

 

 

Cuadro Nº 4: Artículos del Periódico INTEGRACION, relacionados con Venezuela (Elaboración EAGO/1995).

                   

         

TEMAS. NUMERO %
POLITICA. 10 43,4
CULTURA. 6 26
ECONOMIA. 3 13
JOROPO. 2 8,6
LABORAL. 1 4,3
DEPORTE. 1 4,3
TOTAL 23

 


[1] .-Incluso apreciaciones de 2010, tanto del Gobierno venezolano como del Gobierno colombiano y de las propias comunidades colombo-venezolanas, estiman una cifra muy superior que rondaría entre tres y cinco millones.


[i] .-Silvia María Hirsh (1996).-“Fronteras, organizaciones indígenas y construcción de las identidades locales: el caso de los guaraníes de la Argentina y Bolivia” (páginas: 157-172) en: Daniel Mato, Maritza Montero y Emanuele Amodio (Coordinadores) (1996).-América Latina en tiempos de Globalización. Procesos Culturales y transformaciones sociopolíticas. Caracas, UCV, UNESCO, ALAS, julio 1996, pp. 280 ()

 

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