Cómo ha sido leído lo cultural residencial popular en Venezuela. (A los 60 Años de la Fiesta: 1948-2008)

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EAGO-08.09.12-5

Enrique Alí González Ordosgoitti

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB y del Instituto de Teología para Religiosos-ITER. Co-Creador y Coordinador -desde 1998- del Sistema de Líneas de Investigación Universitario (SiLIU) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande. Co-Creador y Coordinador General desde 1991, de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE. Co-Creador y Coordinador General -desde 2011- de la Página Web: http://ciscuve.org ; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook, Skype: enrique.gonzalez35. Para leer otros Artículos de mi autoría: http://ciscuve.org/?cat=4203)

(Publicado en: Tulio Hernández, editor (2011).-Sesenta años de tradiciones populares venezolanas. Del país rural a la nación globalizada. Caracas. Cultura Chacao, pp. 151 y en Revista Familia Cristiana Digital, Año 30, Nro. 60, Marzo 2014. (www.familiacristiana.org.ve) (http://ciscuve.org/?p=323)

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 Si desea obtener más información sobre Fiestas, por favor marcar el siguiente link: (ciscuve.org/?cat=41)

(Para quienes estén interesados en el tema Étnico, Ciscuve coloca a su disposición las siguientes Categorías con sus respectivos links, en donde encontrarán Entradas que pueden descargar en pdf gratuitamente:

-Etnia (ciscuve.org/?s=Etnia);

-Etnia Afroamericana-Negra (ciscuve.org/?cat=28)

-Etnia Criolla (ciscuve.org/?cat=29)

-Etnia Bicultural-Binacional (ciscuve.org/?cat=30)

-Etnia Indígena (ciscuve.org/?cat=35))

Resumen.

            Una pregunta inicial que cualquiera pudiera hacer es: ¿por qué seguir reflexionando sobre un evento político-cultural ocurrido hace sesenta años? La respuesta muy concisa que daremos a esa pregunta, adelanta ya nuestra hipótesis: porque la Fiesta de la Tradición marca un hito en la geografía espiritual de Venezuela, que permite hablar de un antes y un después en la manera como la conciencia colectiva de los venezolanos se han imaginado y leído la cultura residencial popular tradicional venezolana.  Esta lectura ocurrida en la Fiesta de la Tradición, destaca como el principal hito de la tercera y cuarta época cuando la Región Identitaria de la Idea de Pueblo se ha planteado su significado étnico, social y espacial, concluyendo en una reformulación de lo Criollo, plenamente dominante en el XIX y hasta finales del XX.

Palabras Clave: Fiesta de la Tradición. Cultura Residencial Popular Tradicional. Folklore. Región Identitaria de la Idea de Pueblo. Venezuela. Siglos XIX-XX.

 

FCD-2014-Marzo-1-Festival-de-la-Tradicion

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            Quisiera comenzar dando las gracias por la invitación a este Seminario cuya intención es reflexionar acerca del impacto de la Fiesta de la Tradición, luego de sesenta años de haber sido celebrada en el Nuevo Circo de Caracas en 1948 con motivo de la asunción presidencial de Don Rómulo Gallegos, quien había sido candidato presidencial de Acción Democrática en las elecciones de ese año. El Organizador de la Fiesta de la Tradición fue el Poeta, Ensayista, Folklorólogo Juan Liscano, fundador del Servicio de Investigaciones Folklóricas (1946)[2] e importante intelectual venezolano durante toda la segunda mitad del siglo XX, cuyo nombre ampara este Seminario y la Orden homónima que con toda justeza ha creado la Secretaría de Cultura de Chacao. Una pregunta inicial que cualquiera pudiera hacer es: ¿por qué seguir reflexionando sobre un evento político-cultural ocurrido hace sesenta años? La respuesta muy concisa que daremos a esa pregunta, adelanta ya nuestra hipótesis: porque la Fiesta de la Tradición marca un hito en la geografía espiritual de Venezuela, que permite hablar de un antes y un después en la manera como la conciencia colectiva de los venezolanos se han imaginado y leído la cultura residencial popular tradicional venezolana.

 

 

            Estamos hablando de un componente básico de la estructura cultural de Venezuela y de cualquier país, cual es su Cultura Residencial[3] Popular Tradicional[4], especialmente lo que la literatura internacional identifica como Folklore[5]. Queremos aprovechar esta ocasión para presentar algunas pistas que nos han ido aflorando, en la medida que hemos venido pensando el país para tratar de descubrir sus componentes esenciales. Especialmente los hitos que componen nuestro Imaginario Colectivo, bien sea como Ideas-Clave[6] o como Regiones Identitarias[7] . Definimos Regiones Identitarias como: aquellos espacios del Imaginario Colectivo, que funcionan sistémicamente como región en la geografía espiritual de una sociedad y cuya principal función es crear unidades significativas intelecto-afectivas, que se anclan como nociones básicas para explicar lo que somos. Constituyen el piso de cualquier construcción discursiva sobre esa sociedad y se han ido configurando a partir de las prácticas vividas y de la prácticas pensadas históricamente, aglomeradas como aluvión que luego la práctica intelectual y la práctica política van organizando en capas comunicantes. Pensamos que las principales Regiones Identitarias son: la Idea de Pasado,[8] la Idea de Futuro, la Idea de Nación y la Idea de Pueblo.

 

            Sobre esta última, la Región Identitaria de la Idea de Pueblo, es sobre la que quiero reflexionar en este trabajo. Pero no sobre toda la Idea de Pueblo Venezolano, sino en especial, de cómo ha sido leída la Cultura Residencial[9] del mismo. Para orientarnos en esta preocupación, consideramos útil establecer algunos cortes epocales del pensamiento que nos revelen la relación entre épocas y sentido histórico[10], que aunque remiten cronológicamente a un momento histórico inicial, este tiempo, al pertenecer la temática a una Región Identitaria, no ha culminado, continúa haciendo que la cosa pensada siga existiendo como generadora de pensamiento.

 

1.-La Región Identitaria de la Idea de Pueblo: pensada étnica y socioeconómicamente.

            Utilizaremos como uno de los lugares constantes en esta Región Identitaria de la Idea de Pueblo, la manera como este Pueblo ha sido considerado étnica y socialmente, es decir cual ha sido su contenido constituyente. Pensamos que este concepto Pueblo en Venezuela ha sido pensado sólo a partir de 1492[11], cuando la llegada de los españoles comenzó a construir otra sociedad a través de una relación compulsiva con las sociedades indígenas previamente existentes. Hablaremos de un primer período en la conceptualización de la Idea de Pueblo caracterizado fundamentalmente por su impronta étnica indígena, el cual abarca desde el siglo XVI hasta posiblemente algún momento del temprano siglo XVIII.

 

 

            Un segundo momento de la Idea de Pueblo, vinculado también a un perfil protoétnico que intenta definir qué y quién es Criollo, comienza a finales del XVII y alcanza su mayor beligerancia a finales del siglo XVIII y a lo largo de la Guerra de Secesión de la España Europea por parte de la España Americana (1808-1824).

 

            Un tercer momento de la Idea de Pueblo, caracterizado esta vez por el marcaje de las diferencias étnicas y sociales, surgirá en el medio de la Guerra de Secesión (1808-1824) y mostrará ampliamente su eficacia hasta principios del siglo XX.

 

            Un cuarto momento de la Idea de Pueblo surgirá desde quizás la tercera década del siglo XX y traerá como novedad su desdoblamiento en dos conceptos paralelos de Pueblo, uno de corte étnico globalizador para toda la sociedad venezolana y otro de corte social referido a los sectores económicos dominados cuyo único o principal capital es su fuerza de trabajo real o en reserva.

 

            Un quinto momento de la Idea de Pueblo comienza a desarrollarse desde la década de los sesenta y presenta tres nociones paralelas de pueblo: una étnica tradicional vinculada a lo Criollo; otra étnica nueva que se pregunta ¿de qué manera somos pueblo los migrantes recientes de mitad del siglo XX y nuestros descendientes? y continúa la noción de Pueblo de carácter social más radicalmente clasista.

 

            Y finalmente, estamos a partir de los ´90 en un sexto momento de la Idea de Pueblo que se caracteriza por la existencia paralela de seis nociones de Pueblo, cinco vinculadas a lo étnico y una de claro corte clasista socioeconómico. De las cinco nociones referidas a lo étnico dos ya provenían del pasado pero esta vez muestran diversas intensidades, como son los casos de las Comunidades Étnicas Indígenas y las Comunidades Étnicas Biculturales-Binacionales[12], las cuales efectúan un reclamo muy fuerte acerca de cuál es la participación de ambas comunidades en la definición de pueblo venezolano. Una tercera referencia étnica lo constituye el ingreso beligerante de las Comunidades Negras, Criollas Negras, Afroamericanas o Afrodescendientes, las cuales –a través de un sector vanguardista- exigen que se explicite su participación individual en la conformación del pueblo venezolano. Esas tres comunidades étnicas presionan sobre la noción étnica dominante de Pueblo, cual es la de identificar al mismo como Comunidad Étnica Criolla. Una quinta noción étnica, la más reciente, la constituye la Comunidad Étnica de los Venezolanos de la Diáspora[13], quienes están en pleno proceso de reconfiguración y creación étnica en el exterior de Venezuela, formando parte en otros países de Comunidades Étnicas Biculturales-Binacionales, como lo son actualmente los venezolanos-estadounidenses y los venezolanos-españoles, entre otros.

 

            A esas cinco comunidades étnicas particulares, se les suma nuevamente pero esta vez con mayor urgencia –quizás similar a lo ocurrido en el XIX a partir de la Guerra de Secesión- la búsqueda de la noción macroétnica de Pueblo Venezolano, la cual ha obtenido una respuesta constitucional al definirnos como sociedades multiétnicas (¿será suficiente?). Y la sexta noción seguirá siendo la clasista, la de entender al Pueblo como el conjunto de las clases socioeconómicas subalternas cuyo único o principal activo económico es su fuerza de trabajo.

 

            En resumen, las seis grandes épocas cuando la Región Identitaria de la Idea de Pueblo se ha planteado su significado étnico, social y espacial, han arrojado como resultado la reflexión sobre doce maneras de entender étnicamente el significado de Pueblo, cinco maneras de definir socialmente la composición del pueblo y nueve formas de situar a ese Pueblo en el espacio socialmente construido.

 

Cuadro: La Idea de Pueblo en Venezuela en seis Épocas (EAGO, 27.09.2008).

  Época. Etnia. Clases socioeconómicas. Espacio socialmente construido.
1 XVI-XVII Indígena.   RURAL.
2 XVII-XVIII Criollo.   RURAL/Urbano
3 1810, XIX-XX Criollo. TODOS/Pobres. Rural/Urbano
4 ´30 XX Criollo. Todos/POBRES. Rural/Urbano
5 ´60 XX Criollo. POBRES. Urbano/Rural
    Inmigrantes.    
6 ´90 XX-XXI Indígenas. POBRES. URBANO/rural.
    Biculturales-Binacionales.    
    Criollas Negras/ Afrodescendientes.    
    Criolla.    
    Emigrantes.    
    Pueblo Venezolano como Multiétnico.    
    12 5 9

 

2.-La Idea de Pueblo en Venezuela en seis Épocas: desde el componente étnico.

            Esto significa que si analizamos los componentes de Etnia, Clases socio económicas y Espacio socialmente construido a la luz de las seis épocas distintas en que han sido definidas, encontraremos que, desde el punto de vista étnico, lo Indígena como componente del Pueblo ha sido considerado de dos maneras muy distintas en los siglos XVI-XVII y en los siglos XX (´90)-XXI.

 

            Lo Criollo o nuestra criollidad en seis formas, que van desde la constitución de lo criollo como símbolo de nuestra nacionalidad; o de ser lo fundamental de la misma hasta ser simplemente un componente étnico más.

 

            A mediados del siglo XX emerge una nueva etnicidad promocionada por los Inmigrantes que conduce a finales del mismo a la noción de Comunidad Étnica Bicultural-Binacional.

 

            A caballo entre los siglos XX y XXI surgirán dos nuevas posibilidades de reconfiguración étnica: las Comunidades Étnicas Criollas Negras y/o Afrodescendientes y los Venezolanos de la Diáspora, los Biculturales-Binacionales en el exterior.

 

 

 

 

 

            Toda esta variedad étnica lleva a concluir en la Constitución Venezolana que somos un país multiétnico, pero eso responde concluyentemente a la pregunta ¿qué somos el Pueblo Venezolano?.

 

3.-La Idea de Pueblo en Venezuela en seis Épocas: desde el componente de clases socioeconómicas.

                        Si analizamos el componente de Clases socioeconómicas en las seis épocas distintas en que han sido conceptuadas, nos encontramos que, en la segunda Época (XVII-XVIII), los Criollos Americanos se autodefinían como el Pueblo, que cobijaba en su interior solamente los hijos de peninsulares nacidos en América (excluyendo a los Indígenas, a los Canarios y a los Negros).

 

            En la tercera época (1810, XIX-XX), los Criollos crearán un artilugio ideológico para hacer coincidir una noción de Criollo igual a Pueblo Venezolano, igual a Todos pero manteniendo de hecho las exclusiones étnicas anteriores conjuntamente con la exclusión de los sectores pobres. Pero a finales de esta misma tercera época se producirá una modificación importante en cuanto a la noción de Pueblo, se continuará la identificación étnica de Pueblo con lo criollo, pero se comenzará a identificar socialmente Pueblo con los más Pobres.

 

            A partir de la cuarta época (30´ XX), la caracterización social del Pueblo como el de los sectores Pobres irá convirtiéndose en dominante, hasta convertirse en la única existente desde los ´60 del siglo XX.

 

4.-La Idea de Pueblo en Venezuela en seis Épocas: desde el espacio socialmente construido.

                        Al revisar el componente del Espacio socialmente construido de nuestra Región Identitaria de la Idea de Pueblo, en las seis épocas propuestas, nos encontramos con nueve modalidades que van a marcar significativamente la noción de Pueblo, especialmente en la dimensión cultural:

1.-XVI-XVII: el espacio es fundamentalmente rural,

2-3.-XVII-XVIII: el espacio dominante ampliamente es el Rural pero comienza a existir en mayor grado el espacio Urbano,

4-5.-1810-´30-XX: el espacio mayoritario es el rural pero el espacio urbano ha crecido considerablemente,

6-7.-´60 XX: el espacio dominante ampliamente es el Urbano y sigue existiendo un espacio Rural sensiblemente disminuido y

8-9.-´90 XX-XXI: el espacio es fundamentalmente Urbano, con una levísima presencia del espacio Rural.

 

Esquema: Nueve Modos del Espacio Venezolano de 1492 al siglo XXI (EAGO, 2008).

 

 

 

 

5.-Caracterización de la Región Identitaria de la Idea de Pueblo en Venezuela en seis Épocas y la Cultura Residencial del mismo.

            La Región Identitaria de la Idea de Pueblo ha conceptuado el mismo con una gran diversidad de nociones de lo étnico (12), de su composición social (5) y del espacio socialmente construido que ha habitado (9), desde 1492 hasta nuestros días. Es visible la complejidad y multiplicidad de visiones que el cuerpo social debe haber elaborado para describir y entender la cultura residencial producida por el pueblo venezolano. Pero la visión propiamente de la cultura residencial del pueblo ha tenido su propio desarrollo simultáneamente –y en algunos casos concomitantemente- con la percepción étnica, social y espacial del mismo.

 

Esquema: La Región Identitaria de la Idea de Pueblo en Venezuela (EAGO, 2008).

 

 

 

 

 

6.-Primera visión de la Cultura Residencial del Pueblo Venezolano (1492-siglo XVIII).

            Si intentamos historiar para dialogar con el esquema de épocas propuesto, nos atrevemos a sugerir que el primer concepto de Pueblo Venezolano, generado a partir de 1492 y que mantendrá su vigencia casi hasta el día de hoy contempla tres características:

-el Pueblo Venezolano (inicialmente español americano) se diferencia radicalmente tanto de lo Europeo (entendido como español peninsular) como de lo Indígena, expresado legal y espacialmente en dos formas de poblamiento excluyentes: los Pueblos de Españoles y los Pueblos de Indios. La tercera característica es la exclusión por invisibilidad tanto del componente esclavo de origen africano-negro, como del componente esclavo de origen africano-blanco proveniente de las Islas Canarias. Este concepto de Pueblo Venezolano que se condensará en el término de Criollo[14], resumirá una doble exclusión étnica y socioeconómica: el Criollo será visto en una sociedad de barreras de color como Blanco y en esa dirección excluye a los Indígenas, Negros y sus combinaciones, pero además Criollos serán sólo los sectores dominantes, no los Blancos Pobres como los descendientes de Canarios, poseedores de una ciudadanía incompleta, algo superior a la ausencia total de ciudadanía de los estamentos de color.

 

            En esta acepción de Pueblo Venezolano como Criollo, su Cultura Residencial se caracterizará por una relación de amor-odio con la cultura Española-peninsular, con la cual se quiere expresar una continuidad y una diferencialidad superior, con el problema de que esta última sólo puede ser argumentada aludiendo a la especificidad surgida de la apropiación y conquista, proceso que permitió a los segundones dejar de serlo (caso ejemplar el de Lope de Aguirre). Pero a su vez el mismo proceso los avecindó con usos y costumbres primero indígenas y luego africanas, como bien se reflejaba en la inmediatez del habla y el desarrollo dialectal, los topónimos, la gastronomía y la misceginación creciente. Situación cultural esta que los avergonzaba y no podía ser exhibida con orgullo.

 

            Tendríamos así que esta cultura residencial criolla se definiría como diferente a la española-peninsular pero como continuidad mejorada, obviando alusiones a los componentes indígenas y africanos de esa diferencialidad. La cultura residencial indígena, africana-negra y africana-canaria sería simplemente no-cultura.

 

7.-Segunda visión de la Cultura Residencial del Pueblo Venezolano (siglos XIX-XX): la relación Criollo-Folklore.

            Un segundo momento en la conformación de la Cultura Residencial del Pueblo Venezolano, ocurrirá al calor de las diversas guerras civiles ocurridas en nuestro territorio en el siglo XIX, tanto la Guerra de Secesión (1810-1822) como la Guerra Federal (1859-1863).

 

            En este lapso ocurrirán cambios étnicos y sociales importantes en cuanto a la definición de Pueblo Venezolano. Se mantiene la primacía del término Criollo como especie de quinta esencia que se solapa con el gentilicio venezolano. Pero este término criollo lentamente va a sufrir un cambio radical con el usado hasta el siglo XVIII, que incluso pensamos constituye aún una visión original que nos diferencia del uso del término criollo en los otros países de América Latina. Me refiero a que el término criollo abandona su posición clasista excluyente para asumir una visión policlasista y parcialmente multiétnica, que se expresa en la consabida frase que define la criollidad como el crisol de tres razas: lo aborigen, lo español y lo africano, tenuemente esbozada por Bolívar en la Carta de Jamaica.

 

            Este policlasismo y multietnicidad no es total, pues se sigue excluyendo como otro “bárbaro y salvaje” al elemento Indígena étnico, al cual se da por liquidado –aún hoy en día en ciertos círculos intelectuales- y absorbido en los procesos de criollización. Pero es evidente que este concepto de Criollo representa un avance -aunque incompleto- para la inclusión de una mayor parte de la sociedad venezolana en el concepto de Pueblo.

 

            En este concepto de Criollo se desenvolverá la noción de Cultura Residencial Tradicional que se ha intentado elaborar desde el siglo XIX, tal como mostraremos en el excelente trabajo de Miguel Acosta Saignes, quien resume cronológicamente los principales sucesos que jalonaron ese desarrollo conceptual del Folklore, pues de aquí en adelante la Cultura Residencial Tradicional de la Comunidad Criolla será conceptuada como Folklore.

 

            Y es en esta toma de conciencia acerca de sí misma que la comunidad Criolla comienza a efectuar y asumir a su cultura folklórica, que la Fiesta de la Tradición en el Nuevo Circo en 1948 organizado por Juan Liscano, se nos presenta como el principal hito que permite hablar de un antes y un después de dicho acto. Asunto que hablaremos en detalle en un posterior aparte.

 

            Y antes de introducirnos en nuestra materia más inmediata con Miguel Acosta Saignes y con Juan Liscano, sólo queremos dejar apuntado que hasta ahora hemos hablado de dos visiones de la Cultura Residencial del Pueblo Venezolano, pero faltaría una tercera, precisamente la que comienza larvariamente en la década de los cuarenta y sólo viene a hacer eclosión en el momento actual, pero de esa visión no podemos decir más nada por las limitaciones de espacio de esta Ponencia.

 

7.1.-La relación Criollo-Folklore desde 1823 a 1967 según Miguel Acosta Saignes.

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            La segunda manera como se expresará la Cultura Residencial del Pueblo Venezolano, como el Folklore de una Comunidad Étnica Criolla, vamos a historiarla en dos apartes, en el primero seguiremos la planteado por Miguel Acosta Saignes (1967), acerca de los principales hitos del desarrollo de la conciencia sobre el Folklore en Venezuela desde 1830 hasta 1967 y en el segundo, analizaremos el gran hito de la Fiesta de la Tradición de 1948, el cual por cierto no es tomado en cuenta por Acosta Saignes, quizás por razones de que su atención estaba volcada sobre los diversos tipos de literatura y la creación de instituciones especializadas para su estudio, obviando por completo otras expresiones de las actividades sobre el Folklore como los espectáculos y la enseñanza de la música[15] y de la danza[16], que jugarán un papel estelar en la creación de una conciencia popular urbana favorable al Folklore.

 

            Para ilustrar mejor al lector acerca del análisis de Acosta Saignes, hemos decidido incorporar dos Tablas (ver al final de la Ponencia), la primera Tabla: Los estudios de Folklore en Venezuela (1830-1967), según Miguel Acosta Saignes[17], (EAGO, 2008), busca presentar cronológicamente los grandes momentos para facilitar su visualización. Y la segunda Tabla: Los estudios de Folklore en Venezuela (1830-1967) en ocho Ítems (EAGO, 2008), busca presentar –según nuestro criterio- un breve análisis de los ítems considerados importantes por Acosta Saignes para explicitar el desarrollo de los estudios sobre Folklore en Venezuela.

 

            Los ocho ítems considerados fueron: las Escuelas Literarias, las Escuelas Historiográficas, las Ciencias Naturales, las Publicaciones Periódicas, las Instituciones Académicas no especializadas en Folklore, pero que incluían su estudio; las Instituciones Académicas Especializadas en Folklore; los Cursos de Formación Especializada en Folklore y algunos Escritores que individual y esporádicamente dieron a la luz obras importantes para conocer el Folklore Venezolano.

 

 

 

 

Esquema: Ocho Ítems para historiar el Folklore según Miguel Acosta Saignes (EAGO, 2008).

 

 

 

 

            El primer ítem de las Escuelas Literarias destacan dos: el Costumbrismo y su derivado el Criollismo, durante un período que va desde 1830 hasta 1967 cuando escribe el artículo Acosta Saignes. El segundo ítem de la Escuela Historiográfica se refiere a la corriente del Tradicionalismo. El tercer ítem de las Ciencias Naturales, nos remite a algunos científicos naturales que trabajaron ocasionalmente con hechos que podríamos considerar folklóricos.

 

            El cuarto ítem destaca como el más importante y trascendente en la opinión de Acosta Saignes y se refiere a las Publicaciones Periódicas que en número de siete nos son presentadas en el artículo, ellas son: El Cojo Ilustrado (1892-1915), Cultura Venezolana (1918-1934), Re Indica (1918), Acta Venezolana (1945), Revista Venezolana de Folklore (1947), Archivos Venezolanos de Folklore (1953-1967) y Boletín del Instituto de Folklore (1953).

 

            El quinto se refiere a las Instituciones Académicas no especializadas en Folklore, pero

que si incluían su estudio, tales como la Sociedad Venezolana de Americanistas Estudios Libres (1918) y la Academia Nacional de la Historia en donde en 1924, con la aceptación de Individuo de Número de José E. Machado, se disertó por primera vez sobre Folklore

 

            El sexto ítem nos remite a las Instituciones del Campo Cultural Académico especializadas en Folklore, las cuales son dos: el Servicio de Investigaciones Folklóricas Nacionales (1946), creado por la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación Nacional bajo la dirección de Juan Liscano y el Instituto de Antropología y Geografía luego Instituto de Antropología e Historia (1949-1953) de la Facultad de Humanidades y Educación de la UCV, dirigido por Acosta Saignes.

 

            El séptimo ítem destaca los tres primeros Cursos de Formación Especializada en Folklore dictados en Venezuela por: Eloy González en el Instituto Pedagógico Nacional en 1939; Stith Thompson en 1947 y el Seminario de Folklore organizado por el Profesor Rafael Olivares Figueroa en 1948, dictado en las aulas de la FAHE, UCV.

 

            Y finalmente el autor señala el importante papel jugado por algunos escritores que publicaron importantes obras sobre el Folklore Venezolano, como por ejemplo: José Machado “Cancionero Popular Venezolano” en 1919; Juan Liscano “Folklore y Cultura” (1950); Francisco Vera Izquierdo “Cantares de Venezuela” (1952) y Santos Erminy Arismendi “Huellas Folklóricas” (1953).

 

7.2.-La relación Criollo-Folklore en la Fiesta de la Tradición en el Nuevo Circo por motivo de la asunción presidencial de Rómulo Gallegos en 1948 y el papel de Juan Liscano.

            Nosotros por razones del alcance de esta Ponencia, nos centraremos en la visión de la cultura residencial popular tradicional presente en la Fiesta de la Tradición en Homenaje al Presidente Rómulo Gallegos en 1948, señalando algunos de sus antecedentes y consecuencias posteriores.

 

            La Fiesta de la Tradición organizada por Juan Liscano presenta una visión de la Cultura Residencial Popular Tradicional Venezolana (Folklore), derivada de una Idea de Pueblo existente en la tercera y cuarta época de esta Región Identitaria de nuestro Imaginario Colectivo, es decir del siglo XIX a la primera mitad del siglo XX. Una Venezuela cuya característica rural sigue siendo dominante pero en donde lo urbano, ha comenzado a aumentar su porcentaje en el espacio socialmente construido. Desde el punto de vista étnico y social, el Pueblo se asimila a lo criollo, pobre, básicamente rural y excluyente del indígena.

 

            ¿Qué aporta la Fiesta de la Tradición en relación con lo hasta ese momento entendido como Folklore? Tal como vimos en el aparte anterior en la reconstrucción histórica hecha por Miguel Acosta Saignes, el tratamiento del hecho folklórico había sido básicamente literario y conocido por la traducción que del mismo hacían los intelectuales a modo de intermediarios entre el hecho producido y su versión difundida, bien sea en forma de ficción creativa o de recopilación ordenada según cánones académicos.

 

            La Fiesta de la Tradición va a mostrar a los propios sujetos hacedores de folklore, traídos de distintos lugares de Venezuela a Caracas, cuando dicho traslado –por su costo económico y tecnológico- lucía imposible para los sectores populares. Van a mostrarse en cuerpo, alma y movimiento las diversas expresiones culturales prácticamente desconocidas en su totalidad para los públicos urbanos y sólo conocidas algunas de ellas en su escala comarcal.

 

            Y no serán expresiones sólo para el oído, sino que involucrarán otros sentidos incluyendo la expresión corporal, el movimiento coreográfico y la capacidad teatral, añejada en la Venezuela del interior. Danzas colectivas expresando identidades comunitarias, muy diferentes de los bailes de parejas individuales prevalecientes en la ciudad.

 

            El estruendoso ruido de lo colectivo rural de la Venezuela profunda haciendo presencia en la Caracas en proceso acelerado de urbanización moderna. Y haciéndolo con la magia imponente de la tecnología del espectáculo masivo: luces, colores, vestuarios, coreografías, perifoneo que exhibía el orgullo por una cultura popular que se reivindicaba como hermosa, propia y necesaria. A los dos días propuestos -17 y 18- hubo que agregarles 19, 20 y 21 de febrero de 1948. El Bis pedido por el público duró tres días, ya esa situación connota el impacto sufrido por el imaginario de quienes plenaron el Nuevo Circo y que luego difundieron subterráneamente -por los circuitos del propio pueblo, lejos de los circuitos intelectuales elitescos- hasta convertirlo en un Hito que separa la visión del Folklore en el Imaginario Colectivo Venezolano, en un antes y un después de la Fiesta de la Tradición.

 

            Si quisiéramos sintetizar que significó la Fiesta de la Tradición para la lectura de la cultura residencial popular en el país, podríamos afirmar sin riesgo de exageración, que este acto desde el punto de vista cultural, repitió lo mismo que ya culturalmente había conseguido la Guerra de Secesión de 1810-1822: puso en contacto a los distintos sujetos regionales, hasta ese momento básicamente aislados entre sí, permitiendo su conocimiento mutuo y acentuando su misceginación, contribuyendo de modo significativo a la aparición de un nosotros venezolano, reconocido por aquellas circunstancias en la incorporación a la sustancia de nuestro ser histórico de la cualidad republicana, desterrando las ideas monárquicas a una extranjeridad permanente.

 

            La Fiesta de la Tradición intensificó la comunicación cultural popular regional, nacionalizó con toda la carga creativa y ética posible la diversidad de las culturas residenciales tradicionales del pueblo venezolano. Y si como algunos dicen que la filosofía nace del asombro ante la inmensidad de lo real, la Fiesta de la Tradición permitió el surgimiento de un filosofar del sentido común de los paisanos de a pie, al asombrarse y angustiarse por la riqueza cultural popular existente, amenazada de seguir siendo olvidada por la ciudad. Y esos paisanos de a pie, de ahí en adelante, asumirán la multiplicación del mensaje sobre la riqueza cultural popular tradicional como un mandato y lo harán de manera agonística pero entre los límites de una historia popular que tiene como escenario la socialidad[18] y no el espacio público dominante, por eso pasará desapercibida para las vanguardias iluministas de diferente pelaje.

 

            Y lo harán con tanta intensidad, la reproducción de las maneras culturales de ser expuestas por la Fiesta de la Tradición, que aún hoy en día siguen siendo absolutamente dominantes las mismas. Pues decidieron reproducirla a través de nichos y dispositivos en los cuales siempre pudieran incidir: usaron la Escuela Primaria e inventaron las acciones eternamente recurrentes de los Actos de Fin de Curso, donde han seguido reproduciendo esa visión del folklore hasta hoy. A pesar de que el sistema de educación oficial ha reducido hasta casi desaparecer la obligatoriedad de contenidos curriculares vinculados al Folklore venezolano. El pueblo tiene su propio tempo cultural y cuando decidió hacer suyo la Fiesta de la Tradición, lo anunció inmediatamente cuando el 16 de julio de 1948, replicó en el mismo Nuevo Circo con un Festival Folklórico Estudiantil con la participación de más de 500 alumnos de Liceos y Colegios del Distrito Federal[19].

 

7.3.-La Fiesta de la Tradición en el Nuevo Circo y su aún después.

            Por todo lo expuesto, si nos preguntamos que ha pasado después en el terreno abonado por la Fiesta de Tradición, quizás la respuesta correcta será decir que aún no hay un después de la Fiesta de la Tradición, que seguimos bajo el prisma cultural de la misma y por eso celebramos con respeto estos sesenta años del evento.

 

            Después de la Fiesta de la Tradición, los Diablos Danzantes de Yare se transformaron en una referencia nacional y además quedaron vestidos de rojo para siempre, cuando su color anterior no lo era. Igual suerte corrieron las Diversiones Pascuales de Oriente, las cuales asumieron una forma fija que no refleja su evolución anual constante. Se identificó el San Juan Bautista con los Bailes de Tambor Redondo y de Tambor Mina y se elevó a Curiepe como Icono de la barloventeñidad. Aquellas Danzas caracterizadas no sólo por su carácter colectivo y no de parejas y además por su gran complejidad coreográfica y musical, como el Tamunangue y los Chimbángueles, verán limitadas seriamente su posibilidad de difusión nacional. Igual sucedió con la Parranda de San Pedro, aunque no alcanzamos a comprender las razones de esta falta de difusión nacional, cuando incluso contiene menos elementos que las Diversiones Pascuales, pues no contiene teatro, sino danza, música y vestuario, quizás su cercanía a Caracas la despojaba del exotismo de las otras danzas, provenientes de un “interior rural”.

 

            El interés despertado por el Joropo continuaría una evolución propia debido a la creciente autonomía comercial del mismo como género musical bailable de parejas individuales.

 

            Las Danzas Folklóricas se escindirán en dos corrientes: la una derivada directamente de la Fiesta de la Tradición y del Festival Folklórico Educativo de 1948, que apoyada inicialmente por el Instituto de Folklore y basada en la impronta de Abilio Reyes, intentará reproducir en la escala modestísima de los Actos de Fin de Curso la puesta en escena de los Bailes y Danzas Folklóricas tratando de mantener la originalidad de las mismas, pero con adaptación suficiente a la cultura del espectáculo. La otra corriente –dominante hoy en día- será la llamada Danza Nacionalista creada en Venezuela por Yolanda Moreno, directa deudora de una lectura de la danza folklórica desde el Ballet, comenzada en México y ampliamente dominante no sólo en América Latina. Perteneciente hoy a una matriz internacional de plantear la puesta en escena de Bailes y Danzas Folklóricas.

 

            Esta impronta de la Fiesta de la Tradición apenas comienza a ser tímida e inconexamente superada en la década de los ´80 con el impacto de los Grupos de Proyección Folklórica Etnográfica como Un solo Pueblo, Convenezuela, Luango, Candela y derivados.

 

A modo de pregunta final: ¿Cómo sería hoy, 2008, convocar una Nueva Fiesta de la Tradición?

            Como un simple ejercicio de imaginación, podríamos preguntarnos ¿cómo sería hoy, 2008, convocar una Nueva Fiesta de la Tradición? Siendo esquemáticos y apresurados diríamos que:

-debería mostrar tanto lo tradicional como lo moderno,

-debería mostrar las tradiciones criollas, indígenas (no sólo a los Wayüu) y biculturales-binacionales,

-debería intentar separar las tradiciones criollas antes de la Fiesta de la Tradición, de las tradiciones posteriores,

-debería pensarse como un país eminentemente urbano,

-¿cuál sería su concepto de Pueblo? ¿sólo los Pobres y Dominados? ¿todos los habitantes de Venezuela?

-explicitar nuestra herencia cultural predominante hasta el siglo XIX: indígena, española, africana negra y africana canaria,

-explicitar la herencia cultural de los migrantes llegados en el siglo XX que conforman las Comunidades Étnicas Biculturales-Binacionales,

-¿Cómo sería la definición estricta de Criollo en estos siglos XX y XXI?

-a partir de la influencia de la modernidad sobre las tradiciones ¿cómo definir hoy lo tradicional?,

-cómo pensar lo nuevo ocurrido en el siglo XX: ¿lo tradicional renovado? ¿lo moderno implantado?¿lo contemporáneo inventado?¿gran parte de lo venezolano de hoy puede ser llamado mundializado?

-si Venezuela es un país multiétnico: ¿puede hablarse de lo Venezolano como una Macroetnia Nacional?

 

            Estas son algunas preguntas que piensa uno deben hacerse pensando hacia el futuro, en la necesidad de crear otro hito: la Fiesta de la Venezolanidad en tiempos de globalización. Sería bueno tomarse en serio la idea de construir ese mañana del Nosotros Venezolanos.

Gracias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 1: Los estudios de Folklore en Venezuela (1830-1967) en ocho Ítems (EAGO, 2008).

  Ítems. Autores-Obras.
01 Escuelas Literarias  
1830-1967 Costumbristas Bolet Peraza, Daniel Mendoza, Teofilo Rodríguez, Lucas Manzano, Hermann Garmendia, Aquiles Nazoa
  Criollismo Urbaneja Achelpolh
02 Escuela Historiográfica.  
  Tradicionalismo Febres Cordero, Arístides Rojas.
03 Ciencias Naturales. Adolfo Ernst, Francisco Tamayo.
04 Publicaciones Periódicas.  
1892-1915 Cojo Ilustrado Arístides Rojas, Teofilo Rodríguez, José E. Machado
1918-34 Cultura Venezolana J.A. Tagliaferro
1918 Re Indica (4 Números) J. A. Rodríguez López
1945 Acta Venezolana. Soc. Interamericana de Antrop y Geografía. Tulio López R, W. Dupouy, Gilberto Antolínez, Julio Febres Cordero, JM Cruxent, Enrique Chaumer, Francisco Tamayo (Botánica).
1947 Revista Venezolana de Folklore (dos números) L.F. Ramón y Rivera, Luis Arturo Domínguez, Rafael Olivares Figueroa, Juan Pablo Sojo, Isabel Aretz, Pedro Grases.
1953-1967 Archivos Venezolanos de Folklore Olivares Figueroa, Acosta Saignes y Angel Rosemblat (Editores), Walter Dupouy, Miguel Cardona, Santos Erminy A, L.F. Ramón y Rivera, Gustavo L. Carrera, JA de Armas Chitty, Santos Rodulfo Cortés, M.S. Peñalver Gómez, Abilio Reyes, Isabel Aretz, Pilar Almoina de Carrera,
1953 Boletín del Instituto de Folklore L.F. Ramón y Rivera, Isabel Aretz, Francisco Carreño, Gustavo L. Carrera, 
05 Instituciones Académicas no especializadas en Folklore, pero incluían su estudio.  
1918 Soc. Venezolana Americanistas Estudios Libres. De Re Indica Luis R. Oramas, PM Arcaya, A. Jahn, J.I. Lares, J.L. Andara, Samuel D Maldonado, Ch. Witske,

A. Gorrochotegui, Enrique Suárez, José Machado,

Enrique Planchart.1924Academia Nacional Historia.José E. Machado06Instituciones Académicas Especializadas en Folklore. 1946Servicio de Investigaciones Folklóricas Nacionales.Dirección Cultura, Ministerio de Educación Nacional, Juan Liscano1949-53Instituto de Antropología y Geografía-Instituto de Antropología e Historia. 07Cursos de Formación Especializada en Folklore. 1939Cursillo de Eloy González.Instituto Pedagógico Nacional1947Cursillo de Thompson. 1948Seminario Folklore, FAHE, UCV.Rafael Olivares Figueroa08Escritores. 1919José E. Machado. “Cancionero Popular V”.1950Juan LiscanoFolklore y Cultura1952Francisco Vera IzquierdoCantares de Venezuela1953Santos Erminy ArismendiHuellas Folklóricas:

 

 

Tabla 2: Los estudios de Folklore en Venezuela (1830-1967), según Miguel Acosta Saignes[20], (EAGO, 2008).

Año. Unidad. Autores. Obra.
1830-1980 Costumbristas Bolet Peraza  
1845   Daniel Mendoza Palmarote
1885   Teofilo Rodríguez Tradiciones Populares
    Lucas Manzano, Hermann Garmendia, Aquiles Nazoa  
  Tradicionalismo Febres Cordero, Arístides Rojas  
  Criollismo Urbaneja Achelpolh  
  Ciencia Natural Adolfo Ernst Usó Folklore
1892-1915 Cojo Ilustrado Arístides Rojas Usó Folklore 1ra vez
    Teofilo Rodríguez, José E. Machado  
1918-34 Cultura Venezolana J.A. Tagliaferro  
1919   José E. Machado Cancionero Popular V.
1918 Soc. Venezolana Americanistas Estudios Libres-De Re Indica Luis R. Oramas, PM Arcaya, A. Jahn, J.I. Lares, J.L. Andara, Samuel D Maldonado, Ch. Witske, A. Gorrochotegui y Enrique Suárez. Abelardo Gorrochotegui, José Machado, Enrique Planchart.  
  Re Indica (4 Números) J. A. Rodríguez López Sección Folklore
1924 Academia Nacional Historia José E. Machado  
1939 Cursillo de Eloy González. Instituto Pedagógico Nacional  
1945 Acta Venezolana. Soc. Interamericana de Antrop y Geografía  
    Tulio López R, W. Dupouy, Gilberto Antolínez, Julio Febres Cordero, JM Cruxent, Enrique Chaumer, Francisco Tamayo (Botánica).  
1946 Servicio de Investigaciones Folklóricas Nacionales Dirección Cultura, Ministerio de Educación Nacional, Juan Liscano  
1947 Revista Venezolana de Folklore (dos números) L.F. Ramón y Rivera, Luis Arturo Domínguez, Rafael Olivares Figueroa, Juan Pablo Sojo, Isabel Aretz, Pedro Grases, Rafael Olivares Figueroa  
1947 Cursillo de Thompson    
1948 Seminario Folklore, FAHE, UCV Rafael Olivares Figueroa  
1949-53 Inst. Antrop y Geografía-Inst. Antrop e Historia    
1950 Escritor Juan Liscano Folklore y Cultura
1952 Escritor Francisco Vera Izquierdo Cantares de Venezuela
1953-1967 Archivos Venezolanos de Folklore Olivares Figueroa, Acosta Saignes y Angel Rosemblat (Editores), Walter Dupouy, Miguel Cardona, Santos Erminy Arismendi, L.F. Ramón y Rivera, Gustavo Luis Carrera, JA de Armas Chitty, Santos Rodulfo Cortés, M.S. Peñalver Gómez, Abilio Reyes, Isabel Aretz, Pilar Almoina de Carrera,  
1953 Boletín del Instituto de Folklore L.F. Ramón y Rivera, Isabel Aretz, Francisco Carreño, Gustavo Luis Carrera,   
1953 Escritor Santos Erminy Arismendi Huellas Folklóricas:

 

Fuentes.

-Acosta Saignes Miguel (1967).-“Materiales para la Historia del Folklore en Venezuela” Archivos Venezolanos de Folklore, Instituto de Antropología e Historia, FAHE, UCV (Caracas, Venezuela) 8: 5-27.

-FUNDEF (1998).-La Fiesta de la Tradición. 1948 Cantos y Danzas de Venezuela. Edición Conmemorativa. Caracas, FUNDEF, Colección Documentos para el acervo de la Cultura Popular, pp. 239.

-García Sonia (2007).-Aportes de Francisco Carreño al proceso musical venezolano. Caracas. Edición de la Autora. Pp. 38

-Goethe-Institut (2005).-Café con Leche. Cultura, Migración, Identidad. Caracas, Goethe-Institut, PDVSA, pp. 196

-González Ordosgoitti Enrique Alí (1988).-“Para un estudio de la Lucha Cultural durante la Presidencia de Guzmán Blanco de 1870-1876”. Revista Tierra Firme (Venezuela) 6 (22): 187-212, abril-junio.

-González Ordosgoitti Enrique Alí (1991).-Diez Ensayos de Cultura Venezolana. Caracas. Fondo Editorial Tropykos, Asociación de Profesores de la UCV, pp.173

-González Ordosgoitti Enrique Alí (1998).-Mosaico Cultural Venezolano. Caracas. Fondo Editorial Tropykos, Asociación CISCUVE (Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela), Dirección de Desarrollo Regional del CONAC, pp.263

-González Ordosgoitti Enrique Alí (1999).-Los Sistemas de Fiestas en Venezuela. Hacia una Sociología del Tiempo Extraordinario Festivo en las Sociedades Estado-Nación contemporáneas. Caracas, mimeo, UCV, FACES, Doctorado en Ciencias Sociales, Tesis para optar al Grado de Doctor en Ciencias Sociales, Tutor: Dr. Víctor Córdova, Aprobado con Mención Honorífica, 3 Tomos.

-González Ordosgoitti Enrique Alí (2001).-El Campo del Tiempo-Pasado e Historia en Venezuela: el Hiato Indígena (Apuntes para una Filosofía de la Historia Imaginada). Caracas, UCV, FAHE, Trabajo de Ascenso presentado para optar a la Categoría de Agregado en el escalafón universitario. Aprobado con Mención Honorífica. Pp. 183.

-González Ordosgoitti Enrique Alí (2004).-“El componente cultural de la crisis”. Revista de Teología ITER, Facultad de Teología UCAB (Venezuela) 34: 113-142, mayo-agosto.

-Revista ADP, Publicación de la Alianza de Damas del Petróleo, Caracas, 4 (4): 1-48, diciembre 2002, “Migraciones de Venezuela. Ir y Venir”.

-Sambrano Urdaneta Oscar y Domingo Miliani (1999).-Literatura Hispanoamericana I. Caracas. Monte Avila, Editores Latinoamericana, pp. 546.

 


[1] .-Esta Ponencia forma parte de la primera etapa de una investigación más amplia financiada por el CDCH de la UCV, como un Proyecto de Grupo (PG 07-00-6683-2007), intitulado “Reproducción de la Etnicidad en las Comunidades Étnicas Hispano-Venezolanas en el Área Metropolitana de Caracas.  El papel de los sistemas de fiesta y de los dispositivos comunicacionales formales e informales.”

[2] .-El Servicio de Investigaciones Folklóricas (SIF), luego cambiará su nombre a Instituto de Folklore, Instituto Nacional de Folklore-INAF (1975). Será fusionado en 1989 con INIDEF y el Museo de Folklore para crear CCPYT (Centro de Culturas Populares y Tradicionales). Luego en 1991 cambiará su nombre a FUNDEF y actualmente como Centro de la Diversidad Cultural pertenece al Ministerio de la Cultura (2008).

[3] .-“Llamamos Campo Cultural Residencial: el conformado por aquellas realizaciones culturales que suceden en el marco determinante de un espacio habitable y que tienen como característica una alta informalidad (oral, gestual, vivencial, por imitación, anonimia) tanto en la producción, que siempre es en pequeña escala, como en la transmisión de mensajes y bienes. La circulación y el consumo de los mismos se efectúa a través de circuitos cuya tendencia es cubrir un pequeño espacio del tejido social rigurosamente delimitado por los miembros de la comunidad donde se crea, conduciendo a que el acceso a los mismos esté definido por reglas implícitas y legales ante el derecho consuetudinario de la colectividad que lo contiene (la legalidad oficial constituye la excepción).” (González Ordosgoitti, 1991: 141)

[4] .-“Definiremos como un Hecho Cultura Residencial Tradicional: aquel que posee un tiempo histórico incorporado-actualizado en su núcleo central de sentido. Tiempo Histórico Incorporado-Actualizado entendido como: el producto de la acción social de una determinada comunidad en un lapso prolongado. En el transcurso de ese lapso prolongado el hecho cultural fue gestado (o asumido como propio después de haberle sido impuesto por aculturación o compartido por conculturación), digerido por endoculturación en la socialización temprana o tardía, mantenido, conservado, transformado y adaptado a la función (o funciones) que la comunidad le va asignando.” (González Ordosgoitti, 1991: 147-148)

[5] .-“Definiremos Folklore como la Cultura Residencial Popular Tradicional de una Comunidad Criolla.” (González Ordosgoitti, 1991: 155)

[6] .-La primera vez que utilizamos el concepto de Ideas-Clave fue en un trabajo presentado en el Seminario sobre Autoritarismo en América Latina, dictado por el Sociólogo Hugo Calello, en 1984, en el marco de la Maestría de Historia de América Contemporánea, de la FAHE-UCV, el cual fue publicado por primera vez –sin los cuadros y sin anexos- (ver González Ordosgoitti, 1988) y posteriormente en su totalidad (ver González Ordosgoitti, 1998). Luego, en el marco del Proyecto de Investigación Nro. 07.13.3217/94 financiado por el CDCH de la UCV, continué la investigación cuyo uno de los resultados que arrojo fue una visión de la Mentalidad Colectiva Venezolana analizada a través de la Idea-Clave Libertad (ver González Ordosgoitti, 2004)

[7] .-Ver González Ordosgoitti, 2001).

[8] .-Ver González Ordosgoitti, 2001.

[9] .-Estamos distinguiendo entre los tres Campos Culturales según la realización social: el CC Académico, el CC Industrial-Masivo y el CC Residencial y tomando en cuenta sólo este último, en los elementos populares y tradicionales, fundamentalmente.

[10] .-¿Qué entendemos aquí por la relación entre épocas y sentido histórico? De manera teórico instrumental hemos definido por época cargada de sentido histórico: a aquel espacio-tiempo, que es capaz de ser pensado como un lugar (en el sentido aristotélico) concreto en el imaginario colectivo, construido a través de una pregunta, cuya búsqueda de respuesta signó la acción social (en el sentido weberiano) de sus contemporáneos, siendo una característica de dicha respuesta su diversidad, complejidad y no definitividad conseguida, lo que se expresará en una constante apertura a nuevas significaciones, más allá del espacio-tiempo cuando se configuró la problemática que le dio origen.

[11] .-Distinto sería el caso si habláramos de otros países de América Latina en donde existían sociedades indígenas precolombinas con amplia diversidad de clases socioeconómicas diferentes y antagónicas, como Mayas, Incas, Quitos, Aztecas y Muiscas, entre otras.

[12] .-“Definiremos a la Comunidad Étnica Bicultural como: aquella comunidad resultante de intensos procesos económicos, políticos y culturales entre grupos humanos, cuya personalidad colectiva se afianza en elementos de etnicidad pertenecientes a dos o más totalidades culturales actuales…las derivadas por el contacto preferentemente espacial de las totalidades culturales involucradas que se articulan alrededor de la Estructura Concreta del Espacio Residencial en el Nivel de lo Pensado Región Política, a escala nacional serán llamadas Biculturales Binacionales, tales como por ejemplo los Italo-Venezolanos, Árabes-Venezolanos, Españoles-Venezolanos, Colombianos-Venezolanos, etc.” (González Ordosgoitti, 1999: 177)

[13] .-Ver entre otras publicaciones la Revista ADP, Publicación de la Alianza de Damas del Petróleo, especialmente el número 4, de diciembre de 2002, titulada “Migraciones de Venezuela, Ir y Venir”  y el libro colectivo del Goethe-Institut, “Café con Leche. Cultura, Migración, Identidad”.

[14] .-“Del latín creare provienen los verbos castellanos crear y criar. Uno de los derivados de criar es crío: niño de crianza. De crío se desprende criollo en la época colonial, para designar al hijo de españoles nacido en América. En este sentido Francisco de Miranda fue un criollo. Ampliando su significado, el vocablo pasó a designar todas aquellas manifestaciones materiales o espirituales características de los pueblos hispanoamericanos, opuestas en gran medida a las formas de cultura y civilización extranjeras: música criolla, comida criolla, baile criollo, tipo criollo, bebida criolla. Por razones obvias, el significado de criollo se asoció muy pronto a la idea y al sentimiento de la nacionalidad.” Sambrano y Miliani, 1999: 379

[15] .-Ver por ejemplo la importancia de la enseñanza del Cuatro a nivel masivo efectuado por Inocente Carreño (García, 2007)

[16] .-Mención especial merecería la obra danzaria realizada por Yolanda Moreno.

[17] .-Acosta Saignes, 1967: 5-27

[18] .-En el sentido usado por Maffesoli en el Conocimiento Ordinario.

[19] .-Ver FUNDEF, 1998: 109-110

[20] .-Acosta Saignes, 1967: 5-27

 

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One Response to Cómo ha sido leído lo cultural residencial popular en Venezuela. (A los 60 Años de la Fiesta: 1948-2008)

  1. Excelente trabajo. Muy interesante. Gustosa y agradecida de que atendieran mi solicitud. felicidades!

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