Afroamérica-Negra : la otra Humanidad, cuando Black is Beautiful.

Share Button

Enrique Alí González Ordosgoitti.-Afroamérica, la Otra Humanidad: Cuando Black is Beautiful.

EAGO-08.09.12-7

Enrique Alí González Ordosgoitti [i]l.

(Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB, del Instituto de Teología para Religiosos-ITER y de la SVAJ, Coordinador del Sistema de Líneas de Investigación (SiLI) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande y Coordinador General desde 1991 de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE, ciscuve.org/web; ciscuve@gmail.com; @ciscuve, ciscuve-Facebook)

(Publicado en la Revista Familia Cristiana Digital, Año 29, Nro. 18, Septiembre 2010. www.familiacristiana.org.ve)

 Descargar el Archivo en pdf.

(Para quienes están interesados en el tema Étnico, Ciscuve coloca a su disposición las siguientes Categorías con sus respectivos links, en donde encontrarán Entradas que pueden descargar en pdf gratuitamente:

-Etnia (ciscuve.org/?s=Etnia);

-Etnia Afroamericana-Negra (ciscuve.org/?cat=28)

-Etnia Criolla (ciscuve.org/?cat=29)

-Etnia Bicultural-Binacional (ciscuve.org/?cat=30)

-Etnia Indígena (ciscuve.org/?cat=35))

 

                        Cuando hoy nombramos el término humanidad nos parece lógico estarnos refiriendo a todos los pobladores del planeta Tierra sin excepción. Pensamos en los habitantes de los cinco continentes tal como se nos ha presentado a través de la escuela o de los medios de comunicación de masas. Pero no siempre ha sido asÌ. En la historia de las sociedades mediterráneas, cuna de la llamada “cultura occidental”, hubo siglos en los cuales el concepto de humanidad no iba más allá de las tierras bañadas por el Mar Mediterráneo en el sur de Europa, oeste de Asia y norte de África[ii].

 

                        Esta visión sufrirá un fuerte descalabro que la llevará a ampliarse hasta límites entonces insospechados, cuando en el siglo XV los europeos (especialmente ibéricos), realicen dos hechos que marcharán unidos de aquí en adelante: el “descubrimiento”  del África Negra y el “descubrimiento” de América.

 

2.1.-Descubrimiento del África Negra[iii].

                        Si bien es cierto que en propiedad no podemos hablar de que los europeos “descubrieron” el Africa Negra (o sub-sahariana), en el siglo XV[iv], si es posible sostener que es a partir de ese momento cuando los europeos intensifican masivamente sus contactos e intercambios con las sociedades de esos territorios, pues durante la Edad Antigua, la talasocracia griega y luego el Imperio Romano, se habÌan establecido en la costa norte de Africa realizando incursiones poco profundas hacia el interior del continente con alto costo material y humano, ya que resultaban fuertemente hostigados por los pueblos indÌgenas (especialmente libios y bereberes) y por la casi infranqueable muralla de arena del Sahara.

 

                        En el transcurso de la Edad Media una Europa atomizada y diezmada por las epidemias, el hambre y las guerras intestinas no tenÌa, ni los recursos ni la voluntad de ir más allá de sus antecesores, en lo referido a la profundización en el interior del continente africano.

 

                        Serán los siglos inmediatamente posteriores al Renacimiento los que van a permitir una recuperación y acumulación de energías para Europa. Fortalecida en lo económico, en lo político-militar y en lo religioso-cultural, se sentirá espoleada a buscar nuevas rutas comerciales con oriente para expandir su sistema económico y su religión salvacionista. En el cumplimiento de estas tareas los portugueses recorren la costa de África, bordean el cabo de la Buena Esperanza en el extremo sur y llegan al Océano Índico, descubriendo un nuevo camino para llegar al país de las especies: la dorada India. En 1482 los portugueses conocen la desembocadura del río Kongo y en 1491 (un año antes de la llegada de Colón a América), hacen su entrada al Reino Kongo y son llevados a la presencia del Soberano de esas tierras, el Mani-Kongo. Pronto los recién llegados convertirán al catolicismo al Mani-Kongo y con él a sus súbditos y así emprenderán la conquista y colonización de los territorios comprendidos modernamente en los paÌses de Congo y Angola. 

   

                        Estas colonias de los portugueses serán las únicas que instalarán los europeos durante los siglos XV al XVIII, islotes dominados por europeos en el continente africano de la época, al contrario de lo que ocurrirá en el continente americano, prontamente sometido a una invasión exitosa en tiempo relativamente corto.

 

2.2.-“Descubrimiento de América”.

                        Mientras los portugueses “descubren” y conquistan sólo una parte de África, los españoles “descubrirán” y conquistarán América en su totalidad. Cristóbal Colón se dejó arrastrar por las corrientes del Océano Atlántico que desde el Viejo Mundo conducen directamente a las aguas del Mar Caribe y abrió un nuevo capÌtulo en la historia universal.

 

                        Al aumentar el número de los viajes los ibéricos caerán en cuenta de que lo encontrado no es la India sino un mundo nuevo. El horizonte de las riquezas americanas inundará el suelo europeo.  El oro, la plata, las perlas, adornarán las espadas de los “nobles” caballeros de las monarquías de Europa. Pero el tesoro obtenido sin mayor esfuerzo, con la única ley de la rapiña se agotará muy pronto. Será necesario utilizar mayor energía humana para obtenerlo. Se apelará a las manos indígenas pero resultará insuficiente. Se buscarán sustitutos.

 

2.3.-Una nueva Humanidad: un nuevo orden.

                        Los portugueses recorren la costa de África descubriendo rutas y los españoles anuncian el encuentro de un Nuevo Mundo.  Ambas naciones necesitan expandir su economÌa y su particular visión de la sociedad.

 

                        En el África Occidental encuentran pueblos comerciantes de alta densidad demográfica y fuertes militarmente, que casi desde el siglo VII (ocho siglos atrás), se venían relacionando con el expansionismo musulmán –comerciando oro, esclavos y marfil principalmente- que desde el norte del continente había atravesado el Sahara y logrado convertir al Islám a numerosos pueblos de la región (especialmente bereberes y tuareg), originando como consecuencia la conformación de pueblos ya experimentados en cómo tratar con los modernos conquistadores y su tecnología e inteligencia de guerra, razones por las cuales, a los europeos no les quedaba más alternativa que establecer relaciones comerciales y no de conquista y de colonización.

 

                        La situación más hacia el sur variará favorablemente para los portugueses, pues los reinos situados en la actual Angola y Congo no estaban en contacto con musulmanes, por lo que tenían poco desarrollado el comercio internacional con Europa y el Medio Oriente y no dominaban la tecnologÌa de guerra punta para su época, por lo que serían presa fácil de los portugueses.

 

                        En América, los españoles vencen en corto tiempo la resistencia de los indígenas y los diezman hasta reducirlos de forma drástica durante el siglo XVI, para ya en el primer tercio del XVII, comenzar una lenta recuperación demográfica en la América Católica, hasta alcanzar hoy en día un número mayor a 50 millones de indígenas.

 

                        Los europeos sufren un ensanchamiento de su visión de humanidad; el Mediterráneo pasa a ser un lago de agua salada ante la inmensidad del Océano Atlántico.    Habrá que volver a ordenar todas las cosas: América tiene las riquezas, África dispone de los hombres necesarios para explotarla y Europa está destinada a servirse de ambas.

 

          Surge así la Trata de Esclavos Africanos hacia el Nuevo Mundo: la Trata Atlántica[v].

 

2.4.-Africanos en América: lo Afroamericano-Negro.

                        Cincuenta millones de individuos le fueron arrancados a África entre los siglos XV al XIX, de los cuales sólo doce millones sobrevivieron y llegaron a América.   Saldo trágico de uno de los negocios más lucrativos e inhumanos de la historia.

 

                        Se inició de esta manera el traslado de africanos a tierras que ni siquiera de oídas sabían de su existencia. Grupos llegados a nuestro continente que enriquecerían la variedad de pieles, la cultura y por supuesto al sistema económico de corte esclavista predominante en la Època.

 

                        Se va conformando, en infinidad de matices, un nuevo ser humano: el afroamericano-negro. Trasladado a todo lo largo de América: desde los sureños Chile y Argentina hasta los norteños Canada y los EEUU.

 

                        Su número variará según el país y el siglo a que nos refiramos. Igualmente distinto será el lugar de África de donde procedan y la potencia esclavista (africana y europea) que haya participado en el negocio.

 

                        En algunos países existirán en contingentes importantes hasta el siglo XVIII, como es el caso de Chile, Uruguay y Argentina, de donde serán absorbidos en el siglo XIX hasta desaparecer (al menos somáticamente), producto de políticas de inmigración racistas y discriminatorias, por medio de las cuales se estimulaban la inmigración de colonos europeos blancos y se prohibía -taxátivamente- la africana.

 

                        En otras naciones, los individuos africanos serán el sostén fundamental no sólo de las actividades económicas, sino de la edificación de toda la sociedad desde la conformación somática hasta el universo cultural. Sirva el ejemplo de las islas caribeñas  de colonización española (Cuba, Puerto Rico, Santo Domingo y Trinidad y Tobago), inglesa (Antigua, Barbuda, Bahamas, Barbados, Jamaica, San Cristóbal y Nevis, San Vicente y Las Granadinas),  francesa (Haití, Granada, Guadalupe, Dominica y Santa Lucía) y  holandesa (Aruba, Bonaire, Curazao, Saba y San Eustaquio).

 

                        Existirá a su vez un tercer tipo de países caracterizados por la presencia dominante de afroamericanos-negros en determinados lugares de su geografía, especialmente en las costas, desde donde contribuyeron a sostener y desarrollar elementos claves en sus respectivas economías nacionales. Se inscriben en esta perspectiva;  la costa caribeña de Nicaragua, Panamá, Colombia y Venezuela;  la costa atlántica de Guyana y Surinam y la costa del Océano Pacífico de Colombia y Perú.

 

                        Caso especial el de Brasil, ya que fue colonia de la única potencia europea que dominó parte de África desde el siglo XV hasta el XX.

 

                        Esta implantación temprana de los portugueses en África dará caracteres especiales a la colonización americana portuguesa en el Brasil: permitirá un flujo permanente de contactos entre los negros esclavos de Africa y los negros esclavos de Brasil a lo largo de los siglos XV al XIX, la aculturación e inculturación compulsiva se realizará paralelamente en ambos continentes, por lo que será posible suponer que muchos esclavos traídos hacia Brasil ya poseían la cultura del conquistador (especialmente la lengua y la religión).

 

2.5.-Y esto se quedó.

                        Tal variedad y profundidad de la presencia africana en América  se nos descubre en la piel y la cultura fácilmente.

 

                        Un sentido y color presente en las expresiones musicales en las cuales la experiencia rítmica es envolvente y determinante.  Una manera de ordenarse las carnes en los cuerpos demostrando la existencia de estéticas diferentes a la griega o a la amerindia.  Esa forma familiar de encontrar tíos en la Naturaleza que convidan, en las horas posteriores de la cena, a tomarse un café con los tigres y con los conejos.  En la alegría por la vida de los que tanto hicieron por sobrevivir en las bodegas infernales de la flota esclavista.  En el azucar que le cambia la identidad a los amargos.  En el café que le traslada amaneceres a los cuerpos.  En el algodón que soba la cabeza de los dormidos.  En toda esa historia que impidió durante cinco siglos que nos diéramos cuenta de que: Black is Beautiful.


[i] .-Decimos Afroamérica-Negra, para referirnos a los esclavos provenientes del África Subsahariana y así la diferenciamos de la Afroamérica-Blanca, conformada desde el propio siglo XV por los habitantes de las Islas Canarias, que en calidad de esclavos blancos, vinieron a poblar nuestras tierras y que luego se conocerían en la Colonia como “Blancos de Orilla”, cuyo exponente más famoso y trascendental fue el Precursor Francisco de Miranda. Igualmente, a partir del siglo XX se han incorporados a la Afroamérica-Blanca e insular, los portugueses oriundos de las Azores, especialmente de Madeira, e igualmente encontramos contingentes importantes de la Afroamérica Sahariana, con los marroquíes musulmanes y judíos sefarditas.

[ii] .-El término África es de origen latino, pues fue el nombre dado por el Imperio Romano  a las colonias que tenían al sur del Mar Mediterráneo, las cuales abarcaban desde las Columnas de Hércules (Argelia) hasta el límite occidental con los Negros (Etíopes). Es decir que en su acepción original África era un territorio colonial romano donde no habían pueblos negros, sino libios (recordar que etimológicamente viene de lívido, pálido, blanco), bereberes y tuaregs.

[iii] .-El término de África Negra se inventa en el Congreso de Berlín de 1870, cuando las Potencias Europeas se reunieron para repartirse colonialmente el continente asiático y el africano. Acuñaron el término África Negra, para diferenciarlo del término clásico romano de África y del árabe musulmán Ifrikiya y así proceder a una nueva colonización de un mundo considerado “salvaje”, “incivilizado”.

[iv] .-Pues sabían de la existencia del África subsahariana por el comercio triangular: Negros subsaharianos-Árabes y Bereberes musulmanes-Europa cristiana, aunque nunca accedieron directamente a ella, sino cuando a mediados del siglo XV, los navegantes portugueses recorren toda la costa atlántica africana occidental hasta acceder al Océano Índico.

[v] .-La Trata Atlántica comenzó en el siglo XVI y duraría entre legal y clandestina, hasta el siglo XIX: cuatro siglos de mercadear humanos. En cambio la Trata Índica o Trata Musulmana, había comenzado en el siglo VII y será interrumpida en el XIX por la presión de Inglaterra, es decir, la ominosa trata dirigida por los musulmanes durará doce siglos, aunque aún en el XX y XXI, se conserve la esclavitud en países musulmanes africanos como Mauritania y en algunos sectores de Marruecos. A lo que habría que agregar que la trata de esclavos en el interior de África, intra africana duró al menos 3.000 (tres mil años).

 

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

18 − 6 =